Libro de notas

Edición LdN

De lo animal, lo humano y lo divino por José Fco Zamorano Abramson

Psicólogo y músico. Doctorando en comportamiento animal (Etología). Su trabajo se enfoca principalmente en el comportamiento social de los Cetáceos (ballenas y delfines) y otros mamíferos marinos. Tratará aquí, cada día 2, de cuáles son las “pautas que conectan” el comportamiento del ser humano con los demás animales, sustentando la idea de la “interrelación” entre todo lo vivo, a partir de una integración de diversas disciplinas tales como la Etología, la Psicología y la Ecología.

La Música, ¿evolución del lenguaje de las emociones?

«…la música es formalmente análoga a la vida emotiva; en ambas realidades existen formas de crecimiento y atenuación, de flujo veloz y aminorado, de detención, de terrible excitación, de calma o de sutil activación y de intervalos soñadores.»
Felix Meldensson

Todos, en algún momento, nos hemos emocionado al escuchar alguna canción y, por lo tanto, a partir de esta experiencia, compartimos con la mayoría de las personas la antigua y extendida idea de que la música tiene una capacidad extraordinaria de evocar y expresar nuestras emociones más profundas. De hecho, los efectos emocionales de la música son centrales para que disfrutemos de ella. Esta capacidad es particularmente intrigante porque, a diferencia de la mayoría de los otros estímulos que evocan nuestras emociones, tales como el olor, el gusto o la expresión facial, la música en sí no tiene ningún valor biológico o de supervivencia intrínseco que sea obvio.

El hecho de que la música, tal y cómo lo demuestran numerosos estudios, active estructuras del cerebro que igualmente se activan en otros estados de euforia inducidos por estímulos tales cómo el alimento, el sexo y el abuso de drogas, implica que la estimulación musical se relaciona con estímulos biológicamente muy relevantes para la supervivencia, dada su convergencia con los circuitos del cerebro implicados en el placer y la recompensa.

Esto es muy importante porque la música ni es estrictamente necesaria para la supervivencia biológica ni para la reproducción, ni tampoco es una sustancia farmacológica. La activación de estos sistemas cerebrales en respuesta a un estímulo abstracto como la música puede representar una propiedad emergente de la complejidad de la cognición humana. Quizás a medida que se fueron formando puentes o acoplamientos anatómicos y funcionales entre los sistemas cerebrales filogenéticos, es decir, entre los sistemas más antiguos relacionados con la supervivencia y los sistemas más nuevos relacionados con las capacidades cognitivas, aumentó nuestra capacidad general de asignar significado a los estímulos abstractos y, con ello, nuestra capacidad de experimentar placer con estos estímulos musicales abstractos también aumentó.

Lo interesante de este aspecto es que la existencia de patrones acústicos específicos que influyen en nuestros estados emocionales no es una capacidad exclusiva ni de la música ni tampoco de los seres humanos. Sabemos, a partir de la obra de Darwin, que las vocalizaciones de los animales han sido conformadas por la selección natural para comunicar información específica acerca del estado emocional del emisor de la señal. Por ejemplo, se sabe que muchas de las llamadas de sumisión o afiliativas tienden a estar armónicamente estructuradas, que las llamadas de atención, en su mayoría, tienden a subir en frecuencia, y que las de agresión son generalmente cortas y a modo de “staccato”. Es muy interesante que muchos de estos patrones aparezcan en las vocalizaciones humanas como, por ejemplo, la risa y el llanto, las señales paralingüísticas que están integradas y dan el contexto emocional sobre de nuestro lenguaje verbal, el habla materna e incluso los sonidos que utilizamos para entrenar a los animales. Algunos científicos piensan que estos sonidos son imitados por los diversos instrumentos musicales, que posiblemente actúan como estímulos supernormales, es decir, estímulos artificiales que tienen un mayor impacto como desencadenadores sociales que los estímulos naturales que normalmente provocan las respuestas (un ejemplo clásico es el diseño de un huevo artificial cuatro veces más grande y más llamativo que el natural, al que los padres preferirán incubar, incluso llegando a sacar los huevos naturales del nido).

Por lo tanto, humanos y animales no humanos codificamos información emocional en nuestras vocalizaciones y poseemos sistemas perceptuales que han sido diseñados por la evolución para responder apropiadamente a estas señales. Dada su evolución ancestral, nuestra facultad musical pudo perfectamente haber integrado este mecanismo para utilizarlo en la música, aunque este no haya evolucionado específicamente para esta función. Esto lleva a que hoy en día la música siga desempeñando esta función adaptativa, regulando, o al menos influyendo, nuestras emociones. Por ejemplo, los ritmos activan ciertos procesos fisiológicos, incluso en los vertebrados inferiores. Es así como con un metrónomo se pueden acompasar los movimientos del opérculo branquial de ciertos peces y acelerarlos o retardarlos. Si a un sujeto cuyos latidos se han acelerado previamente mediante algún ejercicio físico, se le cantan canciones de cuna, la frecuencia de su pulso disminuirá más rápidamente que en el caso de personas que no han escuchado nada o sólo música de jazz. Dicho efecto lo logran, también, las canciones de cuna de las más diversas culturas. Este fenómeno universal de las culturas humanas —la canción de cuna—­ se caracteriza por estar compuesto en intervalos de terceras menores y reproducir, en la melodía y el compás, el ritmo respiratorio lento del bebé y el niño al dormir.

Al investigar las reacciones a distintos tipos de música midiendo la presión sanguínea, la frecuencia cardiaca y otros cambios fisiológicos mientras los oyentes escuchaban diversos tipos de música, se concluyó que la música con un tiempo o pulso rápido y escrita en una escala mayor está asociada justamente con la inducción de felicidad, que un tiempo lento en escalas menores induce tristeza y que un tiempo rápido combinado con armonías disonantes induce miedo.

La experiencia musical también tiene un significado interpersonal, creando un mundo de fantasía en donde se elaboran situaciones en las que se participa simbólicamente, evocando tendencias propias hacia otras personas con un significado universal para todos. Un ejemplo claro es la música de marcha militar que se interpreta a los soldados al ir a la guerra. Está diseñada para fomentar una actitud positiva y de autoconfianza, de dominancia, orgullo, exhibicionismo y agresión. En estos mismos términos transculturales, una serie de estudios recientes concluyen que en todas las culturas se hacen juicios similares sobre la emoción que provocan determinadas melodías, lo que sugiere que al menos algunas de las señales emocionales en la música (tiempo, altura y modos) son compartidas interculturalmente, y apuntan a que puedan existir mecanismos innatos para percibir la emoción que tanto compositores como músicos buscan provocar con la música.
Finalmente, existen numerosos estudios que verifican la capacidad de la música para inducir placer intenso y estimular los sistemas endógenos de la recompensa, los que sugiere que, aunque la música puede no ser imprescindible para la supervivencia de la especie humana, puede, de hecho, poseer un beneficio biológico muy significativo, y generalmente subestimado, en cuanto a su potencial para influir en nuestras emociones y nuestra conducta y, por lo tanto, contribuir a nuestro bienestar mental y físico.

02 de septiembre de 2007

Comentarios

  1. El Judas.
    2007-09-03 15:46

    .

    Creo que era Woody Allen el que decía, y con razón, que cuando escuchaba a Wagner le daban ganas de invadir Polonia.

    .

  2. charlypapas
    2007-09-05 19:45

    me sorprende la cantidad de relaciones que es capaz de conciliar la razon de los seres humanos… solo una pregunta:
    existe la posibilidad que la pintura produzca esa misma evolucion? o mas que esa tecnica las imagenes? acaso la musica nos evoca imagenes mentales de felicidad o tristeza… como lo describe el viejo amigo gaston bachelard… en la poetica del espacio

  3. Lorenzo Braschi
    2007-09-05 20:20

    “Esto lleva a que hoy en día la música siga desempeñando esta función adaptativa, regulando, o al menos influyendo, nuestras emociones.”

    Interesante artículo pero con posibles errores de fondo. Una “función adaptativa” en biología evolutiva es un término muy preciso: hace referencia a la función para lo cual fue diseñado un cierto mecanismo: diseñado por selección natural para incrementar la eficacia biológica. Decir que la música desempeña la función adaptativa de regular o influir las emociones implica la afirmación de que la música ha sido una presión selectiva constante en la evolución y ha creado mecanismos especializados, diseñados específicamente para procesar música. Eso no es lo que implicas en otros puntos del artículo (eg, cuando hablas de estímulos supernormales).

    Es más o menos claro que la música influye en las emociones humanas, pero eso es muy distinto de decir que la función de la música es precisamente regular o influir las emociones. No creo que en este caso sea necesaria una invocación adaptacionista (como ya sabes, el adaptacionista acérrimo suelo ser yo).

    También creo que lo que comúnmente llamamos música es muy diferente de unas especies a otras. El uso de la música por parte de un pájaro, por ejemplo, sí puede considerarse un uso adaptativo: su función varía según la especie o el canto; marcar el territorio, atraer parejas, advertir de predadores, etc. Otros tipos de música —el canto de las ballenas, por ejemplo&mdash puede tener un componente comunicativo más complejo.

    En humanos esto es más complejo. La música cumple distintas funciones sociales (no adaptativas, en el sentido técnico al menos), algunas de las cuales
    pueden tener como consecuencia el incremento de la eficacia biológica de quien la usa, o de quien la escucha. Pero siempre distinguiendo entre el valor adaptativo de un comportamiento (si lo hay) y el hecho de que éste venga causado por una adaptación (un mecanismo diseñado para generar comportamientos adaptativos). El mecanismo por el cual cooptamos un mecanismo diseñado para una función (atender ciertos estímulos) para otra función (atender a la música) puede que sea otro mecanismo distinto (mecanismos sociales, por ejemplo); el resultado puede que sea adaptativo o no: tenemos un mecanismo de cuidado de los nuestros y de cuidado con los otros (base de la xenofobia), que es cooptado por mecanismos de persuasión social para formar grandes grupos nacionales. Siempre tenemos distintos mecanismos y funciones compitiendo entre sí. Estamos constantemente tratando de piratear nuestro propio cerebro.

    La música puede ser cooptada por distintas adaptaciones sociales para utilizar un ‘oído musical innato’ para distintos propósitos (lúdicos, persuasivos, etc). En este sentido, es un efecto secundario de otras adaptaciones.

    Geoffrey Miller, autor de The Mating Mind, defiende la teoría de que el arte (y entre ellas la música) han evolucionado por selección sexual, basándose en la teoría del hándicap de Zahavi. Según Miller, el arte es una forma de demostrar la calidad de uno: el arte requiere esfuerzo, trabajo y talento. Quien carezca de ellos no puede crear algo interesante. Mi hipótesis, partiendo de Miller, es que en humanos al menos, una adaptación para distinguir patrones de sonido complejos ha sido cooptada por mecanismos de competición sexual para demostrar la valía de uno, buscando permanentemente nuevas formas de exploración musical.

    Saludos,

    Lorenzo Braschi.

  4. carlinho
    2007-09-10 23:45

    yo encuentro que es muy bueno el texto el libro de notas asi que concluyo que es el mejor libro que existe

  5. José Fco. Zamorano Abramson
    2007-09-12 01:24

    Justamente esa es la discusión actual, por lo que el error de fondo solo depende de que lado esté uno en el debate. En términos generales éste gira en torno a dos ideas o hipótesis principales: una en la que el fenómeno de la música es visto como una adaptación biológica, y otra en que la música es vista como un efecto colateral de varios mecanismos perceptivos y cognitivos que evolucionaron para otros propósitos.

    1) La música como adaptación biológica:
    Dentro de este planteamiento, algunos, siguiendo la opinión de Darwin, consideran que la música se desarrolló cómo un sistema seleccionado sexualmente, es decir que fue diseñado para atraer a parejas y cómo señal indicadora de la calidad del compañero, en particular de los machos. Otros, por su parte, piensan que la música funciona para coordinar las coaliciones, y que tendría, por tanto, una función de carácter grupal (Darwin, 1871; Merker, 2000; Millar, 2001; Cross, 2001; Huron, 2001; Hagen& Bryant, 2003).

    2) La música como un efecto colateral de varios mecanismos perceptivos y cognitivos que evolucionaron para otros propósitos (cooptada).
    Entre los adeptos a esta hipótesis encontramos a aquellos que sostienen que la música no sería una adaptación biológica y que, por lo tanto, no serviría a ninguna función adaptativa si no que ésta es simplemente un efecto colateral secundario o fortuito de varios mecanismos perceptivos del sistema auditivo y cognitivo, los que evolucionaron y sirven para otras funciones y propósitos. (Pinker 1997).

    Algo importante que hay que tener claro es que estas hipótesis NO TIENEN POR QUE SER MUTUAMENTE EXCLUYENTES, puede ser que algunos aspectos de la música sean el resultado de mecanismos auditivos que evolucionaron y sirven para propósitos generales y otros sean el resultado de adaptaciones específicas para la música.

    En la actualidad existe un conocimiento muy escaso sobre el cual basarse para poder elegir entre estas hipótesis. Es por esta razón, y siguiendo a Hauser, que se necesitan estudios que se centren en datos comparativos de animales no humanos, ya que estos nos indican el grado en el cual diversas características referentes a la percepción musical se comparten a través de las especies, siendo ésta la clase de evidencia para poder decidir entre las hipótesis referentes a la evolución de la facultad musical.

    En este sentido, coincido con Hauser en que en vez de centrarse en estudios que apunten a un debate acerca de las funciones adaptativas de la música, es mejor y más razonable para las ciencias cognitivas, además de ser un primer paso necesario para la psicología evolutiva, tener como objetivo establecer si alguno de los aspectos de la música son innatos o compartidos por otras especies y, por lo tanto, características que potencialmente se deban a la selección natural.

  6. Lorenzo Braschi
    2007-09-12 13:16

    Tal vez lo del error de fondo fuera algo exagerado; más que nada, me preocupa el uso del término ‘función adaptativa’ porque si no mantenemos un criterio bien claro de uso puede que nos perdamos en la discusión al hablar de cosas distintas. Simplemente:
    Funcion adaptativa como el propósito para el cual surge un mecanismo por seleccioón natural
    vs.
    Función adaptativa en sentido más coloquial de ajuste, cambio, adecuación etc.
    Creo que estamos de acuerdo en que lo que estamos buscando es la posible función adaptativa definida en el primer caso.

    Coincido en que aún sabemos poco de la música en el sentido evolutivo. Pero sigo haciendo hincapié en que posiblemente lo que llamamos ‘música’ sean cosas muy distintas, con funciones diferentes en distintas especies, algunas de las cuales ni siquiera tienen por qué ser adaptaciones, otras sí, otras efectos indirectos de adaptaciones (‘exaptaciones’) etc. El uso de claves sonoras en distintas especies a veces lo llamamos música a veces no, y no tengo claro (y esto es una admisión de ignorancia por mi parte) que el criterio para distinguirlos no sea en ocasiones arbitrario.

    Saludos,

    Lorenzo

  7. inés pozo de villa
    2008-01-13 05:50

    me interesó mucho el texto, estoy trabajando ahorita en ese tema, para mi tesis de licenciatura… creo que un tipo de música puede facilitar la adaptación del ser humano… todavia estoy investigando el tema… por lo que he investigado, pienso que las notas agudas, sobretodo los sonidos de la naturaleza, hacen que el organismo actúe de manera diferente y se pueda adaptar mejor a su vida social. También pienso que las ondas alfa, producidas por un cierto tipo de música, pueden modificar el organismo del ser humano, hasta ayudarlo precisamente a una adaptación de su mundo. No digo que sea indispensable la música para una adaptación, simplemente que ayuda a que ésta se realice. Me gustaria saber mas del tema, he estado buscando, pero no hay tanta informacion de esto, de hecho me sorprendio encontrar esta página, me ayudo en algunas cosas… porfavor, si alguien de ustedes dos, Lorenzo o José Fco, o algun otro, sabe de algun libro que hable de esto, les agradeceria que me pasaran el titulo, especificamente de esto… me serviria de mucho… gracias y buen dia.

    Inés.

  8. JFZA
    2008-01-18 14:58

    Revisa:

    Hauser M. Mc Dermott. The Evolution of the music faculty: a comparative perspective. Nature Neuroscience. Vol 6. Nº 7. 2003.

    Hauser M. Mc Dermott. The Origins of Music: Innates, Uniqueness, and Evolution. Music Perception. Vol 23. Nº 1. 2005.

    The Origins of Music.. Ed. Tallin n, Merker B S. Brown M.I.T. Press S. 2000.

  9. Kalía
    2008-03-04 09:43

    He leído el artículo y los comentarios con sumo interés. Seguramente el tema de cómo y por qué la música afecta al ser humano tan vivamente, a sus emociones, a sus deseos e incluso a su capacidad de actuar, está todavía sujeto a muchas interrogaciones. Es muy interesante la visión en términos evolucionistas, pero incluso aunque encontráramos respuestas precisas en este terreno, creo que aún seguirían abiertos muchos interrogantes. Por ejemplo, ¿es cultural y aprendido o pertenece a nuestra esencia natural el que un tipo de música nos habla de amor y otro nos invite al combate? Es decir, es ¿la música es un “lenguaje” universal, con una significación común en todos los pueblos o es un conjunto de signos sonoros aprendidos más o menos conscientemente?

    Había escrito hace unos días una entrada en mi blog, Monocordio (http://monocordio.blogspot.com/2008/02/el-poder-de-la-msica.html), a propósito del poder de la música. Ahora he añadido en un comentario un enlace a este excelente artículo y recomendaré la lectura de los que lo acompañan.

    Gracias al autor y a los comentaristas, por sus finas matizaciones.

    Saludos cordiales

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