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Guía para perplejos por Antonio Martínez Ron

El programa de software avanzado A.B.E.R.R.O.N, desarrollado por la NASA a finales de 2003 y oculto bajo el pseudónimo de Antonio Martínez Ron (Fogonazos), rastrea sistemáticamente la red en busca de pequeños resquicios de irrealidad y vulnerabilidades del sistema. Con la Guía para Perplejos, los científicos pretenden ir más allá: estudiar el lado más oscuro del programa y enfrentarle a las paradojas de la creación literaria. Cada día 23, en LdN.

El universo silencioso

En el año 1997, cuando tenía 26 años, Kate Bainbridge sufrió una infección viral en el cerebro que le dejó en estado vegetativo. Durante los siguientes meses, todos y cada uno de los médicos que la atendieron consideraron que su estado era irreversible y que no percibía los estímulos externos. Hasta que el neurólogo Adrian Owen decidió escanear su cerebro.

Durante varias semanas, el doctor Owen inspeccionó minuciosamente la mente de Bainbridge a través de resonancias magnéticas hasta descubrir que algunas de sus respuestas eran exactamente iguales a las de cualquier persona sana. Si le ponían delante la foto de un familiar, por ejemplo, las regiones cerebrales de la chica se activaban de la misma forma que en cualquier otro individuo sin anomalías. Y gracias a este descubrimiento, los médicos insistieron en el tratamiento que terminó por sacarla de su estado.

Unos años después, el caso de Kate se hizo relativamente conocido al convertirse en una de las pocas personas que había regresado del estado vegetativo para contarlo. Provista de un teclado que le permitía comunicarse, Kate explicó que no recordaba absolutamente nada de los escáneres, pero sí el terror que experimentó durante aquellos meses.

“La imposibilidad de comunicarse era realmente terrible —aseguró— Me sentía atrapada en mi propio cuerpo”.

Según relató después, tenía montones de preguntas como “¿dónde estoy?”, “qué ha pasado?” o “¿por qué estoy aquí?”, pero no podía realizarlas y, por supuesto, nadie podía responderlas. “Lo peor —recordó— es que no podía mover mi cara y mostrarle a la gente lo asustada que estaba”.

Durante los siguientes años, el neurólogo Adrian Owen siguió utilizando la resonancia con pacientes vegetativos. En algunos de sus experimentos, el doctor descubrió que los sujetos estudiados no solo eran capaces de percibir estímulos concretos sino que podían imaginarse en determinadas situaciones, como jugando al tenis o corriendo por un campo de fútbol.

A pesar de todo, algunos expertos consideraron que la experiencia de Owen no era determinante y no demostraba la existencia de ningún grado de consciencia. Según explicaron, la reacción podría ser fruto de un acto reflejo del cerebro, que al escuchar la palabra ‘tenis’ activara determinadas regiones cerebrales.

Hoy día, Owen sigue experimentando con su máquina de resonancias magnéticas con la misma tenacidad con que los astrónomos buscan señales al otro lado del universo. Como si de un potente telescopio se tratara, el profesor enfoca su escáner a las regiones más oscuras de la mente en busca de un estímulo, una luz o una señal de consciencia. Aún debe llegar el día en que sepamos distinguir una sacudida espasmódica de los recuerdos de un hombre que una vez jugaba al tenis.

Referencias: The New Yorker, Silent Minds

Antonio Martínez Ron | 23 de noviembre de 2007

Comentarios

  1. Paquito
    2007-11-23 18:16

    Alucinante: gracias a ese tipo de investigaciones quizás se llegue finalmente a resolver alguna que otra pregunta sobre nuestra gran incógnita: ¿Cómo funciona el cerebro?

    Porque (es mi pensamiento recurrente) me parece increible que seamos capaces de enviar una nave no tripulada a Marte para estudiar su composición geológica, que seamos capaces de estudiar cosas que pasaron hace millones de años y que, sin embargo, apenas sepamos nada sobre cómo hemos podido hace todo eso (cómo recordamos, como pensamos…).

    Interesantísima historia: mil gracias por compartirla :-)

    Un saludete,

    Paquito.
    http://paquito4ever.blogspot.com

  2. Buceante
    2007-11-23 18:40

    Estas cosas me dan mucho miedo. Me parece muy buena la comparación de éste Doctor con los astrónomos que exploran el universo… Realmente debe ser aterrador tener consciencia durante un estado vegetativo!

  3. El Temario
    2007-11-23 21:04

    Interesante noticia. Si mal no recuerdo, creo que en una de las primeras clases en las que vi ese maravilloso órgano humano llamado “cerebro”, una de las afirmaciones del profesor era que había más conexiones neuronales que el número de átomos del universo… Repito, si mal no recuerdo. No sé si es cierto o no, pero de serlo, tendría sentido que investigáramos más el universo que el cerebro… Sería más “fácil”, por así decirlo.

  4. Hipatia
    2007-11-23 21:12

    Me parece extraño lo de k haya más conexiones neuronales que número de átomos en el universo, más pensando que en cada conexión neuronal algún papel tendrán que jugar uno o dos átomos, en plan receptores químicos y eso también forma parte de universo y … pero vaya vd a saber, nunca se sabe…

  5. Kublai
    2007-11-23 23:58

    Creo que se refiere posiblilidad de interconexión entre las neuronas, una neurona puede conectarse a cualquier otra del cerebro. Si tenemos 2 neuronas A y B solo tenemos una posibilidad de interconexión (A-B). Si tuviésemos 4 las posibilidades suben a 6 (A-B,A-C,A-D,B-C,B-D Y C-D). Para miles de millones de neuronas el número de interconexiones es astronómico.

  6. Guillermo Guerrero
    2007-11-24 03:51

    De hecho se refiere a la sinapsis. Carl Sagan lo explica de manera más sencilla. Lo voy a poner más o menos porque no sé poner potencias aquí :P :
    “Si el cerebro humano tuviera una sola sinapsis no podríamos alcanzar más que dos estados mentales (digamos, prendido y apagado). Si las sinapsis fueran dos, tendríamos 4 estados (2 a la potencia 2). Pero el caso es que el cerebro humano tiene 10 a la 8 sinapsis. o sea, un 2 multiplicado por sí mismo 10 billones de veces, cantidad muy inferior al número de protones y electrones que existen en el universo”

  7. javier
    2007-11-24 09:08

    Yo puedo relatar mi experiencia. Cuando era joven, me atiborré una noche de Valiums para dormir, como no dormía, tomaba otro y otro, creo que tome unas cinco o seis pastillas de Valium. A la mañana siguiente desperté, pero no era capaz de moverme, estuve durante media hora o más escuchando a los compañeros estaba en un piso con estudiantes. Me di perfecta cuenta de que habían sido los Valiums, y sentí pánico al no poder mover ni un dedo, nada. Sentí terror al pensar que me podría quedar así para siempre. Hacia esfuerzos sobrehumanos para moverme, ya que estaba totalmente consciente, pero no podía. Incluso hacia intentos de volver a quedarme dormido, para tranquilizarme. Al cabo de media hora logré empezar a moverme, y me levanté. Pensé, para mi, que no podía ser que hubiera gente en coma, que estuviera consciente, como había estado yo, ya que nunca había oído ni leido nada al respecto, pero veo que ahora, con el relato de este blog, y con mi experiencia, que es perfectamente posible.

  8. F. Espinoza
    2007-11-24 10:49

    Caramba hombre, ¿de dónde sacas material para todos estos posts? Quedé pasmado con este último; supongo que el estado de estas personas, debe ser similar al que pasan las personas cuando son llevadas al quirófano y se encuentran en recuperación; mi madre nunca conoció a mi abuelo cuando se casó con mi viejo pero, llegó a conocerlo cuando se recuperaba de una intervención quirúrgica. Siempre se quedó esa duda grabada en mi cabeza. Saludos desde la tierra de los incas y, si desean comer muy bien, vengan a visitarnos. No se arrepentirán…

  9. Occidemente
    2007-11-24 23:36

    javier, lo que tú describes creo que probablemente se trate de lo que se conoce como parálisis del sueño: http://es.wikipedia.org/wiki/Par%C3%A1lisis_del_sue%C3%B1o
    que consiste en despertarse y no poder moverse durante un tiempo, y que es algo relativamente común.

  10. plan verde
    2007-11-25 00:21

    Por lo que cuentas, parece un caso de “sindrome del cautiverio” o (en inglés) “locked-in-syndrome”. Desde el momento en que alguien es consciente, ya no se considera que está vegetativo, sino paralizado. Es como un grado superior de tetraplegia. Algunos lo llaman “coma vigilante”. Es una enfermedad muy rara, la gente no la suele conocer y suele haber errores con la terminología. Los afectados de LIS (que se puede producir por un derrame cerebral o un traumatismo) normalmente sólo pueden mover los ojos, y se comunican de esta manera. (por ejemplo, el autor de “la escafandra y la mariposa” sólo se comunicaba mediante los parpadeos de un ojo, y así escribió su biografía). Aún más terribles son los casos no detectados, o los casos (eso sí, muy infrecuentes) en que la parálisis sea total. Es perfectamente posible estar totalmente “encerrado en si mismo”, siendo totalmente consciente pero imposibilitado de comunicarte con el exterior por no mover ni un músculo. Os recomiendo leer “La escafandra y la mariposa”. Además van a hacer una película.
    http://en.wikipedia.org/wiki/Locked-In_syndrome
    Creo que es importante dar a conocer este terrible estado, pues muchos médicos ni lo conocen, y diagnosticar un coma a un afectado de LIS es condenar al paciente a la incomunicación, privado de una serie de atenciones que mejorarían su calidad de vida (poder comunicarse con los demás, que le pongan la radio o la tele, que le rasquen cuando sienta picor, etc.).
    Por cierto, también tenemos un Dominique Bauby (El autor de “la escafandra y la mariposa) español, José Carlos Carballo.
    PD: Lo que le pasó a Javier supongo que fue a causa de los Valiums, pero también puede pasar espontáneamente, se llama “parálisis del sueño” y creo que hay un artículo en la wikipedia que lo explica muy bien.

  11. Adelko
    2007-11-26 19:35

    Este texto esta extraído literalmente (palabra por palabra) del famoso libro de Carl Sagan “Los dragones del Edén”. Entendería que es una excelente traducción del artículo inglés si no fuera porque lo has resumido.

    De cualquier manera, un post muy interesante.

  12. Antonio Martinez
    2007-11-26 20:18

    Adelko: Dado que no he leído el texto que citas, es evidente que estamos ante un fenómeno paranormal. O ante una conclusión precipitada y algo maliciosa por tu parte

  13. Antonio Martinez
    2007-11-26 20:38

    Es más: Kate Bainbridge entró en coma en 1997. Carl Sagan murió en 1996. Está claro que era un visionario, pero no creo que mereciera admiradores como usted.

  14. Adelko
    2007-11-27 19:44

    Sé lo de la muerte de Carl Sagan, de hecho el libro fue escrito en 1977 si no me equivoco. La fecha evidentemente está cambiada. Te invito a que lo leas, es muy bueno.

  15. jl
    2007-12-15 06:21

    adelko se refiere a que en el libro del 77 está lo del número de sinapsis posibles comparado con el de partículas del universo

  16. Miguel
    2009-11-04 10:35

    A kublai y Guillermo Guerrero:

    Las conexiones posibles para “n” neuronas serían “(n-1)!” si todas estuvieran conectadas entre sí (es decir cada una de ellas conectada a todas las demás). Para n=2, sería 1, para n=4, serían 3!=6. Entonces con apenas 70 neuronas tendríamos una conexión neuronal para cada átomo de un billón (español) de universos. Obviamente no es así. Pero si calculamos los caminos posibles que puede seguir un impuslo nervioso de neurona en neurona sí que es aproximadamente 2^(nº sinapsis), aunque supongo que depende de a cuantas neuronas vecinas esté conectada cada neurona, entre otras cosas. Suponiendo un impulso que atraviese 300 neuronas (299 sinapsis), el número posible de caminos que podría atravesar (o diferentes conexiones neuronales) sería 2^299, aproximadamente un 1 seguido de 90 ceros. El número estimado de átomos en el universo es de 4×10^81, redondeando 10^82, y suponiendo que las aproximaciones hayan errado tanto que realmente haya 1000 veces más átomos en el universo que los estimados, tenemos 10^85 átomos. Quizás parezca bajo, pero es un número enorme. Son muchos millones de billones de veces un trillón de trillones.
    Sin embargo con un impulso que contase apenas con 299 sinapsis, tendríamos tantas conexiones como los átomos de 100.000 universos.



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