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El receptor por Jónatan Sark

Televisión hay, aún, por todas partes. Mientras avanza el siglo, e Internet la remplaza, queda como el electrodoméstico más importante. El que expulsa información sin parar. Información que debe ser sopesada. Esta columna tiene como finalidad y motor reflexionar sobre lo que se emite por televisión y considerar críticamente lo que en ella se ve y expone. Y lo hacía cada lunes. Sigue en elreceptor.com.

Rivales Doctos: Selección Múltiple

Elegir a algunos de los rivales de Doctor Who no es tan sencillo. Algunos no tuvieron la oportunidad de enfrentarse, otros fueron antes o después y algunos, simplemente, trataban temas diferentes. Pero todos ellos fueron producidos por los rivales de la BBC, en Inglaterra, a la vez que se emitía al Doctor y con una temática fantástica que les hacía destacar por uno u otro motivo, haciéndolas merecedoras de un poco de atención.

Así que vamos a repasar brevemente cinco series que pudieron ser una opción:

1) Sky

Siete episodios —una temporada inglesa— duró esta serie de 1975 en la que el protagonista era un alienígena que podía viajar en el tiempo COF, aunque en este caso es un jovencito con una pinta bastante extraña y un pelucón oxigenado. La historia muestra al extraterrestre, Sky, buscando una unión con el planeta que no se puede conseguir y que lleva a la misma alma de la naturaleza a crear un anticuerpo para quitárselo de enmedio, el malvado Goodchild, de manera que Sky, con la ayuda de tres jovencitos, debe evitar que le maten y regresar al momento apropiado en que la Naturaleza no estaba corrupta. Porque si puedes meter un mensaje ecologista todo queda mucho mejor.

La historia original fue creada por dos antiguos conocidos, Bob Baker y Dave Martin, guionistas de Doctor Who que buscaban un público más juvenil y una historia que comparte elementos y sería su puerta de entrada en las series fantásticas juveniles.

2) The Champions

Entre 1968 y 1969 la ITV emitió la serie The Champions, conocida en España como Los invencibles de Némesis las varias veces que se ha emitido, la última en los años noventa —equivocando el país, pero tampoco podemos extrañarnos en exceso, hay cosas que no cambian— , en la que un grupo de agentes de la organización de espionaje Némesis sufrían un accidente en su primera misión al estrellarse su avión en el Himalaya. Por suerte allí había una civilización secreta avanzada que les daban superpoderes.

De esta manera se reunían temas en una variación del espionaje fantástico que servían para combatir a malvados dictadores, fascistas ocultos, genios del mal y todo tipo de razas extranjeras; a menudo de manera combinada, en una mezcla propia de la época. Detrás de la serie se encontraba Dennis Spooner, otro viejo conocido de Doctor Who que estuvo encargado del paso del Primer al Segundo Doctor. Al final, parece que no hay tanta gente trabajando en estos negocios.

3) Into The Labyrinth

Como muestra de ello, regresamos a Bob Baker, acompañado en esta ocasión por Peter Graham Scott en una serie que duraría tres series, entre 1981 y 1982. La historia parte de la lucha de dos magos inmortales, Rothgo y Belor, por lograr la posesión de un objeto mágico de enorme poder, el Nidus1, que era la fuente del poder y la vida del primero —el bueno, claro—, al que le había sido arrebatado y enviado a través del tiempo y el espacio por el segundo —obviamente, el malo… bueno, la mala, que es maga— para acabar con él. Por suerte los niños entrometidos andan siempre cerca y al encontrarse con un agonizante Rothgo dentro de un… laberinto… reciben la tarea de buscar el Nidus y devolvérselo a su dueño. El objeto iba pegando botes por el tiempo, disfrazándose de objetos distintos y siendo sólo posible descubrirlo mediante su reflejo, que mostraba su auténtica naturaleza. El moribundo Rothgo se dedicaba a mandar a los chavales de época en época detrás del artefacto permitiendo así, además, que los jovenzuelos aprendieran —poca— Historia. Belor aparecía cuando parecía que lo habían encontrado y, dado que no podía tocarlo mientras el otro mago viviera, se limitada a lanzar un complicado hechizo: “Te niego el Nidus” y hasta la siguiente parada. Así toda la primera temporada.

En la segunda, recuperado ya el Nidus, Belor usaría su propia fuente de poder para destruirlo en partes que los chavales debían recuperar y unirlo y… bueno, eso, que la trama de la temporada variaba, pero aún encontrarían una forma de hacer una tercera serie buscando por el tiempo un objeto mágico. El caso era mantener un poco más una serie juvenil y educativa * COF * que había demostrado un gran éxito entre los espectadores, sobre todo su público objetivo. Y si no, que se lo pregunten a los espectadores españoles que en 1982 se dispusieron a ver Dentro del laberinto y aún no han dejado de preguntar por ella.

4) Star Maidens

La única de las series que no tiene ningún creador ligado a Doctor Who, debido a que Eric Paice venía de ejercer de guionista en la saga Target: Luna, conocida también por Pathfinder gracias a las continuaciones que examinaban el Espacio, Marte o Venus —si bien es cierto que el serial fue creado por Sydney Newman a principios de los sesenta, años antes de crear Doctor Who —. Tras ese paso por el fantástico se estuvo dedicando a series policíacas hasta que en 1976 le llegó la idea para hacer una coproducción que habían tenido los alemanes —de la República Federal, claro— Von Hardenberg con el apoyo de la productora Jost von Hardenberg Corporation. Pice y la ITV se pusieron rápidamente a ello para sacar esta coproducción.

El punto de partida era la llegada a nuestro mundo de dos hombres procedentes del planeta Medusa, que se encontraba en la galaxia Próxima Centauri, y que venían huyendo de un mundo con los roles reversos en los que las mujeres ocupaban todos los puestos de importancia y los hombres se veían reducidos a meros objetos de adorno. La idea detrás de la serie era ofrecer un espacio para la reflexión mostrándonos este mundo distinto del nuestro y aprovechar el auge del Movimiento de Liberación de la Mujer para apoyarlas y apoyarse en ellas. El problema es que la falta de presupuesto —incluso siendo una coproducción—, que les llevó a reutilizar parte de los decorados de Espacio: 1999, y las actuaciones principales acabaron acercándola más a una farsa, una suerte de versión de las Amazonas del Espacio que en los cincuenta impulsó La reina del espacio exterior, aunque aquí en formato televisivo. Lamentablemente nunca continuó la primera temporada y no se pudieron explorar en más profundidad las ideas que se proponían.

5) Children of the Stones

Terminamos con otra serie juvenil producida en 1976 y emitida en 1977 por la ITV —en su división Gales y Oeste, la HTV— creada por el ex-guionista de Doctor Who Trevor Ray, y por Jeremy Burnham, actor pasado a escritor, que habían decidido poner en marcha otra historia juvenil con fantástico de por medio. En aquel momento parecía que había un montón, así que esta tenía vocación de miniserie. Es una pena que ahora parezca que nadie piense en hacer estas cosas. Para darle más interés aún, el papel principal adulto lo interpretaría Gareth Thomas, que a continuación pasaría a protagonizar Los 7 de Blake.

La historia, sobre un astrofísico y su hijo que se mudan a un pueblo para estudiar un círculo megalítico y se encuentran con algo más que un pequeño pueblecito encantador —que, por cierto, no era Stonehenge aunque en España la serie se llamara Los chicos de Stonehenge, porque total qué más da— debido a la relación de las piedras con un agujero negro del firmamento y el clásico poder omnímodo y ominoso. Mientras tanto se tejía una red de ciencia y paraciencia, se examinaba la integración en la comunidad y las ganas integradoras de la misma y se producían escenas e imágenes sugestivas que podían cargarse de tensión y que llevaron a algunos críticos a considerarla —de manera para mí exagerada, son palabras mayores— la respuesta en ficción audiovisual juvenil a The Wicker Man. Una historia en la que el tiempo tiene una función primordial y decisiva, sobre la que descansan gran parte de los secretos de este círculo de piedras.

Como veis, los responsables de los guiones y producción de Doctor Who se iban esparciendo, facilitando una gran cantidad de series fantásticas —muchas de las cuales incluían a viajeros temporales—, así como producciones juveniles que les trataban como a seres inteligentes, logrando en ocasiones las inevitables quejas que aseguraban que eran para adultos; algo que la fascinación que les causaba hacía difícil de creer.

Precisamente por ello es tan complicado elegir una única serie de este periodo. Aunque, una vez repasadas éstas, concluiremos la próxima semana con uno de los ejemplos más exitosos de la ficción fantástica británica que pudo ser rival del Doctor.

——

1 Durante años, desde al menos mi paso por el TV a Gritos de Dreamers hace ya más de una década, he podido comprobar como un sinnúmero de personas preguntaba por esta serie recordando sólo lo del Nidus o algo así y lo del laberinto. Un clásico de las series mencionadas en las webs de recuerdas esa que así como en los foros y MLs relacionadas. Hasta el punto de que los que aquello sufrimos, como Viruete , acabamos desarrollando una cierta aversión —por no decir otra cosa— a tener que explicar, una vez más, el nombre de la serie y su disponibilidad. Así que espero que lo dicho aquí sirva para no tener que volver a tratar el tema ni a resolver esa machacona pregunta.

Jónatan Sark | 19 de agosto de 2013

Comentarios

  1. E. Martín
    2013-08-21 20:43

    Hombre, lo cierto es que Ron Moody hace lo que puede pero no da la talla que daba Bowie en el cine. No se de quién fué la idea de elegirle pero ahí pifiaron la adaptación a serie de TV.

  2. Otis B. Driftwood
    2013-08-21 21:56

    Emilio: DEJA LA DROJA

  3. EFE
    2013-08-26 21:37

    Nononono, Próxima Centauri es una estrella, no una galaxia. Ya estás tú como los que tradujeron Star Wars de aquella manera.

  4. Jónatan S.
    2013-08-26 23:14

    ¡Oh! ¿Eso significa que el planeta Medusa sí que existen? Seguro que ahí están todos los extraterrestres con la diferencia de sexo.

    Porque la otra posibilidad sería que en una serie de ciencia ficción se hubieran inventado un planeta llamado Medusa dentro de una galaxia llamada Próxima Centauri para el universo de Star Maidens y todo el mundo sabe que eso está prohibido.



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