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El receptor por Jónatan Sark

Televisión hay, aún, por todas partes. Mientras avanza el siglo, e Internet la remplaza, queda como el electrodoméstico más importante. El que expulsa información sin parar. Información que debe ser sopesada. Esta columna tiene como finalidad y motor reflexionar sobre lo que se emite por televisión y considerar críticamente lo que en ella se ve y expone. Y lo hacía cada lunes. Sigue en elreceptor.com.

Historicismos informativos televisantes estadounidenses

Es complicado tratar de explicar la evolución de la información en televisión sin trazar una historia de la propia humanidad o sonar redundante. Recordemos que los primeros pinitos de la televisión se realizaron ya en los años veinte.

Entonces era aún una tecnología en pañales que exploraba sus posibilidades, hasta el 33 no se usó para que un presidente — Roosevelt, claro — se dirigiera a La Nación y aún faltarían 5 años más para que una cadena, la CBS, emitiera su primer informativo: World News Roundup pero como era el año 1938 surgieron otros asuntos que atender.

Terminada la distracción de la Segunda Guerra Mundial comienza, como ya dijimos en su momento, la normalización de la televisión en los hogares y, de la misma manera que con las series, surgen los primeros programas regulares informativos. De los que su primer gran éxito fue la evolución del Hear It Now de Edward Murrow y Fred W. Friendly, que comenzó en 1951.

La historia de Murrow es conocida principalmente por su enfrentamiento con el senador McCarthy pero hay mucho más detrás. Murrow entro en la CBS en el 37, con 29 años, para ocuparse de la parte educativa, en aquel entonces la cadena no tenía periodistas, sólo un pequeño programa en el que aparecían periodistas comentando las noticias del día. Pronto se estaba interesando por las noticias y antes de un año se ocupada de las operaciones de la CBS en Europa, principalmente consiguiendo voces y periodistas para que hablaran desde allí, montando una organización de noticias para que el primer jefe de Informativos de la cadena, Paul White, pudiera realizar conexiones a la vez que intentaba quitártelos a su competencia directa, la NBC- Su principal aliado en Londres sería William L. Shirer, con el que tendría que improvisar la manera de contar la Anexión de Austria por Hitler, enviándole a Londres para que pudiera contarlo mientras él mismo se desplazaba a Viena para contar la situación en directo.

Pronto se estableció la forma de tratar las noticias europeas. Shirer se ocupaba de Berlín, mientras Murrow hablaba desde Londres. — This is London — Entre los dos y un surtido grupo de periodistas desplazados por los diferentes escenarios, iban informando a Estados Unidos del desarrollo de la guerra. Poco a poco Murrow trataba de convencer a sus compatriotas de que había que oponerse con rotundidad a Hitler. Algo que no ocurriría hasta 1941, en el que su aún reciente pero ya celebre despedida, “Buenas noches y buena suerte”, empezó a ser sentida también por su propia nación.

Según avanzaba la guerra él y sus corresponsales, los Murrow’s Boys, describían y explicaban al público de todo el mundo los vaivenes de la guerra, los movimientos diplomáticos e, incluso, las liberaciones de campos de prinsioneros, como la de Buchenwald, de tanta fuerza descriptiva que se hacía evidente la necesidad de ir un paso más allá de la radio.

Tras la guerra Murrow parecía destinado a dejar los micrófonos y volver a su tranquila vicepresidencia, pero una disputa con Shirer, que terminó con este yéndose —o siéndose marchado, según la fuente— de la CBS y su buena relación con el presidente de la cadena, William S. Paley, le llevaron a volver al periodismos ante el micrófono. Primero en una serie de especiales y, para 1951, en su propio programa This I Believe, que acabaría compartiendo su tiempo con un programa inicialmente llamado Hear It Now junto al antes mencionado Fred W. Friendly.

En cuanto el programa empezó su emisión televisiva cambió de nombre por See it now, y en él se trataron todo tipo de asuntos espinosos aunque posiblemente el que más controversia creó fue el especial de 1954 sobre el senador Joseph McCarthy durante el que la situación vivida fue tan tensa que Friendly y Murrow tuvieron que pagar de su bolsillo los anuncios en los periódicos y evitar usar el logo de la CBS.

Un periodista tan reputado, mostrando con grabaciones del propio McCarthy sus contradicciones y errores, en un mundo en el que sólo existían tres canales —cierto, serían cuatro contando a DuMont, pero nadie contaba con ellos— haciendo así que sus palabras tuvieran incluso más fuerza y ayudando a un cambio de opinión sobre la labor del comité, un triunfo que, sin embargo, supuso el inicio del distanciamiento de Murrow con su en otro tiempo buen amigo Paley.

A partir de 1955, y pese a su enorme prestigio, la CBS no pudo encontrarle una hora fija, ni —en consecuencia— un sponsor, en lo que parecía una clara maniobra para sacudirse de encima a unos periodistas tan molestos. Especialmente después de que Paley decidiera apoyar que los atacados por Murrow debían tener el mismo tiempo en el aire que este empleara en atacarles, tiempo sacado de la duración total de su programa.

El final del programa había llegado, como el propio Murrow reconoció en un discurso ante la Asociación de Directores de Noticias de Radio y Televisión, quejándose de que la situación y todo lo que de ella se derivara se debía a la decisión de convertir las emisiones televisivas en mero entretenimiento y consumismo. Era el 15 de Octubre de 1958.

Durante algunos años Murrow haría programas especiales, entrevistas y similares encargos, hasta que llegó al puesto de director de la Agencia de Información Estadounidense, que no es la CIA sino un organismo de propaganda para vender la imagen norteamericana en el exterior. Allí estuvo trabajando hasta su prematura muerte en 1965, con 57 años.

Aunque para entonces el periodismo televisivo ya tenía otro rostros, uno elegido y preparado por el propio Murrow, que ya había tratado de arrebatárselo a la United Press durante la guerra, y que al fin había logrado que se uniera a él en la televisión, en 1951. Su nombre era Walter Cronkite.

Cuando se conocieron en 1938 Cronkite, de 22 años, cubría batallas en Europa y el norte de África, y llegaría a entrar en el selecto grupo de The Writing 69th, una unidad selecta de ocho periodistas que se suponía que acompañaría al ejército americano en sus bombardeos por Alemania, lamentablemente en su primera misión dos de los ochos no pudieron ser localizados — Denton Scott, del Yank, y Paul Manning de… la CBS — y de los seis que sí acudieron uno, Robert Post del New York Times, moriría durante la misión al ser alcanzado el bombardero en que iba. Eso no significa que no siguieran subiendo a los aviones para informar pero sí que hizo que fuera más un asunto individual y que tuvieran que estar dispuestos a, por ejemplo, usar una metralleta contra los alemanes.

Cronkite cubriría toda la guerra e, incluso, los hechos posteriores como Los Juicios de Nuremberg, para pasar del 46 al 48 a ser el enviado de la United Press en Moscú. Pero Murrow no le había olvidado y cuando en 1950 tuvo que formar el grupo de informativos para televisión decidió traérselo de vuelta.

En 1951 empieza a aparecer en televisión, primero en un programa breve de repaso de las noticias de la semana, Up To the Minute, aunque no tardaría en dedicarse a otros asuntos, así en 1952 fue el primer periodista en presentar y cubrir las dos convenciones políticas de Republicanos y Demócratas para todo el país. También participó en programas históricos educativos, magazines diurnos o los Juegos Olímpicos. En Abril de 1962 fue elegido para sustituir a Douglas Edwards al frente de las noticias de la noche de la CBS, cargo que el primero había desarrollado desde la creación de las mismas. Al frente de CBS Evening News Walter Cronkite se convirtió en un icono del periodismo para los americanos. Y eso que no lo tuvo nada fácil porque en frente, en la NBC tenía a Chet Huntley y David Brinkley.

Y así llega el momento de hablar de la NBC. Sé que lo estabais esperando. Como alguna vez he comentado al inicio de la televisión estadounidense había cuatro cadenas, las tres famosas: ABC, CBS y NBC así como la residual DuMont que sólo emitiría del 46 al 56. A mediados de los años veinte la poderosa RCA, Radio Corporation of America, había adquirido una enorme cantidad de emisoras, incluyendo algunas —Las de la WEAF con la WJZ a la cabeza— que tenían ya constituida una cierta programación de manera que los jefes de la corporación decidieron mantenerla como la American Broadcasting Company o ABC mientras lo ya existente seguía con el nombre que se le diera en 1926: National Broadcasting Company o NBC. Pero a la comisión antmonopolio no le acabó de gustar la idea y tras una larga investigación obligaron en 1940 a la RCA a deshacerse de una de las cadenas, deshaciéndose de la secundaria ABC. Esta situación de debilidad hizo que durante años, hasta la llegada de Fred Silverman para dirigir su programación de ficción, no empezaran a sacar algo de pecho, algo que la división de noticias tardaría aún en poder hacer hasta bien entrados los ochenta… Por contra en la aún propiedad de la RCA, la NBC, parecían decididos a hacer frente a la potencia de la CBS en todos los frentes. Incluidas, claro, las noticias.

En 1949 la NBC comenzó a emitir su propio espacio de noticias, —esponsorizado, por cierto— la Camel News Caravan con John Cameron Swayze , que incluía ya algunas imágenes filmadas más allá de simples compentarios o filmación de textos. Sin embargo el programa pronto tuvo problemas, bien porque la marca decidió ir retirándose y tuvieron que buscar un nuevo patrocinador, primero para los días que dejó libres Camel y luego como sustituto completo, se trataba del Plymouth de Chrysler que acabó dando nombre a la encarnación final del programa, el Plymouth News Caravan, que aunque se benefició de los nuevos rostros, en especial del corresponsal en Washington David Brinkley, sin embargo para 1955 las noticias de la CBS habían derrotado decididamente a las de la NBC y eso llevó a los ejecutivos de la cadena a decidir un cambio centrado en dos aspectos: La juventud y el estilo periodístico.

La prueba llegó con las convenciones políticas de 1956, la idea era decidir entre Brinkley y el también joven Chet Huntley para tratar de repetir el éxito que cuatro años antes había logrado la CBS con Walter Cronkite.

Chet Huntley empezó su carrera como periodista radiofónico, primero en pequeñas emisoras y luego para las grandes, pasando por la CBS y la ABC antes de terminar siendo fichado por la NBC que veía en él la posibilidad de un nuevo Ed Murrow, convirtiéndole así en candidato.

David Brinkley, por su parte, estaba tan centrado en la información que antes de ir a la universidad ya colaboraba con un periódico de su localidad, pero en 1941 se apuntaría al ejército y no sería hasta el 43 que volviera a la vida civil. Una vez de regreso decidió probar suerte en Washington — D.C., obviamente — y allí comenzó a trabajar para la emisora de radio de la CBS antes de ser fichado por la televisión de la NBC y a aparecer en el News Caravan.

Ante la incapacidad para elegir a uno de ellos se optó por poner a ambos a presentarlas y así tomar una decisión sobre quién reemplazaría a Swayze. La prueba resultó un éxito de una forma inesperada, la manera sencilla y directa de presentar los hechos de Huntley casaba a la perfección con el humor ácido de Brinkley logrando una química en pantalla entre ambos que llevó a la cadena a decidir que sus noticias no tendrían un presentador sino dos. De esta manera en octubre de 1956 la NBC comenzaba a emitir The Huntley-Brinkley Report, primero con patrocinio de Texaco pero muy pronto sin más nombres asociados.

Con Brinkley aún en Washignton y Huntley en Nueva York el formato de programa resultaba algo peculiar, para desesperación el productor designado, Reuven Frank, que consideraba una auténtica locura la idea de que no estuvieran en el mismo plató sino que, de verse, fuera en una pantalla del estudio del otro. Sin embargo la gran química entre ambos, la contraposición de estilos y el descubrimiento de que las pequeñas charlas entre los presentadores agradaban a los espectadores ayudaron a superar esta renuencia inicial.

Pese a una bajada inicial de audiencia y a la desaprobación del presidente Eisenhower, a quien no le agradaba en absoluto no tanto la marcha de Swayze como la llegada de los nuevos periodistas —especialmente la de Brinkley— la fórmula demostró atraer primero a los críticos y luego a los espectadores convirtiéndole en el programa de noticias más visto hasta que la llegada de Walter Cronkite a The CBS Evening News empezó a estrechar las distancias hasta finalmente vencerles a finales de los sesenta.

En 1970 Chet Huntley, de 59 años entonces, decidió retirarse del todo, de las noticias y de su programa de especiales periodísticos Chet Huntley Reporting , volver a Montana y vivir en tranquilidad el resto de su vida, que serían sólo tres años más. Brinkley, por su parte, permanecería aún durante una década trabajando en las noticias de la NBC en distintos puestos sin llegar a reeditar su éxito en ese ni ninguno de los otros programas que le fueron dando. Finalmente en los ochenta decidió marcharse de la cadena y terminó en la ABC donde creó un programa matinal de gran éxito, mitad informativo, mitad tertulia de debate de lo que se ha contado allí. Un enorme éxito —y copias inmediatas en el resto de cadenas, claro— lo acompañó durante una década y media, para 1996 ya hacía sólo pequeñas intervenciones, incluyendo comentarios políticos en asuntos como las elecciones o la cobertura de las convenciones que con tanto éxito había lanzado su carrera cuarenta años antes. En 1997 se retiró poniendo fin a una carrera que había empezado en la radio, cubriendo toda la historia de las noticias en televisión, desde los inicios de las emisiones informativas hasta la era de internet durante más de cincuenta años.

Pero regresemos al momento en que The Huntley-Brinkley Report empezó a perder audiencia y al hombre que lo hizo posible: Walter Cronkite

Tras su llegada a The CBS Evening News consiguió que la cadena confiara en ellos, que les dieran más medios con los que acompañar el periodismo en profundidad que él defendía. Tanto en momentos como el asesinato de Kennedy o las misiones espaciales su forma de manejar la información y las entrevistas le hizo ganar la confianza del público. Para el 67 ya había adelantado a la NBC y en el 69 su narración del aterrizaje en la luna fue todo un éxito tanto en lo periodístico como en las audiencias. Entre medias había hecho uno de los movimientos periodísticos más importantes del Siglo XX al decidir viajar — con 52 años — a Vietnam junto a su productor Ernest Leiser, para ofrecer otro ángulo del conflicto que enfrentaba a los dos países.

Su último reportaje allí, pidiendo una salida negociada de la guerra y advirtiendo de lo poco probable de una victoria, mostrando las dudas que las generaciones más jóvenes estaban ya enarbolando.

Su opinión serena y sosegada pero razonada a la vez seguiría durante años, hasta que la CBS decidiera seguir con su política de jubilación a los 65 y sustituirle al frente de las noticias en 1981 por otro periodista mítico: Dan Rather. Cronkite siguió, sin embargo, colaborando para este y otros canales como la CNN o la NPR.

Sin embargo este era uno de los puntos de cambio de la forma de hacer noticias, el otro sería, obviamente, el lanzamiento en 1980 de la CNN haciendo que este año marcara no sólo el principio de una forma nueva de hacer periodismo, también el final de la antigua.

Aunque para eso aún tendremos que esperar unas semanas.

Jónatan Sark | 08 de octubre de 2012


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