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El receptor por Jónatan Sark

Televisión hay, aún, por todas partes. Mientras avanza el siglo, e Internet la remplaza, queda como el electrodoméstico más importante. El que expulsa información sin parar. Información que debe ser sopesada. Esta columna tiene como finalidad y motor reflexionar sobre lo que se emite por televisión y considerar críticamente lo que en ella se ve y expone. Y lo hacía cada lunes. Sigue en elreceptor.com.

Reality Infame Insultante

Es difícil establecer cuál es el punto en el que un Relity se convierte en Infame, yo suelo ponerlo en el momento en que el insulto a la inteligencia del espectador y el abuso del sensacionalismo sobrepasan cualquier límite. Aunque, en fin, muchos son los que juegan a mirar irónicamente el material que tienen a su cargo, subrayando en montaje y música la estupidez misma de lo que presentan como si así fueran menos cómplices de darle difusión.

Hay, sin embargo, otro tipo de infamia que a mi vista es peor porque se camufla más con los clásicos documentales o busca una justificación de valores positivos tales como la integración y la superación cunado, en el fondo, explota los prejuicios de su público. Por algún motivo, sin embargo, mi opinión parece minoritaria y es, por tanto, este el primer tipo de Reality Infame que veremos.

Es complicado escoger uno sólo, especialmente en un campo en el que hay dos formas de entenderlo tan persistentes como contrapuestas, por un lado los programas documentales que con excusas históricas promueven la primera locura que se les pone por delante haciendo que los ya vetustos intentos de Jiménez del Oso parezcan fragmentos escolásticos. El éxito de El código Da Vinci facilito la entrada y posterior difusión de docenas de ellos, especialmente en los canales históricos que más lejos deberían estar… Pero eso es otra historia.

La segunda posibilidad es la de los teóricos documentales en los que la finalidad aparente incluye un subtexto más que obvio. No hablo de los risibles documentales propagandísticos —especialmente los de corte evangelizador— sino de aquellos que usan una historia para contarnos otra, como si no fuéramos a darnos cuenta. Y precisamente ahí, en la recolección de tópicos y el subtexto sospechoso, es donde encontramos a nuestra estrella del día Muslim driving school o como podríamos haberla llamado aquí Mujeres musulmanas del sudeste asiático aprendiendo a conducir.

Sé que algunos hubierais preferido un repaso por esos programas científicos o de profesiones raras, incluso con todos esos buscadores de fantasmas que tanto abundan. Pero, la verdad, son mucho menos dudosos, es menos complicado confundirlos con un programa documental real.

En este caso, sin embargo, ya desde el título vemos las costuras. Muslim driving school resulta estar centrada en exclusiva en mujeres, y dentro de estas en un tipo bastante concreto. Tanto da que procuren hacer intercambiable musulmán y asiática, las mujeres en las que se fijan sirven para poder debatir sobre la diferencia oriente/occidente. Taslima está cerca de los sesenta y sólo ha logrado que la dejen aprender a conducir porque su marido ya no puede y siempre para que pueda transportarle y Samia es una joven de dieciocho que aprende a conducir y va a tener un coche sólo después de que haya fallado su matrimonio concertado, Zaida es instructora y precisamente su papel es fundamental todo ello por permitir a estas mujeres no tener que tratar con un hombre, lo que no evita que emita opiniones discutibles sobre la forma en que estas viven su vida. Aunque quizá el caso en que más claro quede todo y más ambigüedad muestre el docu-reality es el de Aysha, una joven inglesa conocida como Stacey que decidió dar un giro radical a su vida de fiestas y excesos adoptando la religión musulmana como se podría haber metido a monja y cuya apariencia y decisiones, uso del niqab incluido, se presentará más como una forma de romper con el pasado y alejarse de su madre que como una decisión mor motivos religiosos.

Es difícil imaginar cómo podría haber sido más manipulada la situación, no sólo por haber dejado de lado todos los musulmanes no-asiáticos de Reino Unido, también por la elección de historias que parecen primar la idea de la mujer contra el islam aunque podrían haberse encontrado también en otras religiones.

No hubo jamás una segunda temporada, ni parece que ideas como la de Asiáticos aprendiendo a conducir, que lanzaron como sarcasmo respuesta para ahondar en los clichés, pero que no se nos olvide que un programa así, tan aparentemente inocuo pero con tanto fondo, se emitió en una ocasión.

Aunque, como veremos en las próximas semanas, es más fácil ser infame cuando se va a por todas sin complejos.

Jónatan Sark | 13 de agosto de 2012

Comentarios

  1. Ana Lorenzo
    2012-08-13 22:13

    Jónatan, yo no sé muy bien qué tele ves. Yo tengo tele normal, sin pagar por ella, y no he visto ni el reality que pones hoy ni los del otro día.
    Pero en lo que dices de realities infames, creo que en la tele normal y corriente abundan. Mi hija pequeña me enseñó uno que se llama Next y le prohibí terminantemente que su cerebro sufriera semejante tormento.
    En un canal que ahora se llama Xplora, hay unos documentales (incluidos los de animales, que parece que son en los que menos se puede manipular) que son una verdadera infamia. No explican nada, repiten todo mil veces con una música que se intenta de suspense, en fin, a la americana, que les digo yo: trozos cortos, repetitivos y con mucho énfasis en el peligro —peligro que no se ve muy bien por ninguna parte—; esto va a ser como el Cacao Maravillao, que nadie creía que cuajara en nuestro estilo de vida y… al tiempo. ;-)
    Un beso.

  2. Jónatan S.
    2012-08-14 00:16

    Ahm… Internacional. Reconozco que soy una elección atípica para hablar de televisión porque las cadenas españolas las veo muy rara vez. Y sus programas y ficción… Menos aún.

    Los realities de los que hablo hoy —y los que están por venir— son bastante infames y espero que nunca los lleguemos a ver. Que a saber. Pero, además, creo más útil hablar de ellos que de otros quizá más conocidos como Jersey Shore. Aunque al hablar de USA siempre se corre el riesgo de que acaben emitiéndolos aquí, que es lo que le ha pasado a tu hija.

    Los de citas como Next y sus muchas versiones, generalmente desde la cadena madre MTv son un ejemplo de la evolución desde el clásico de la cita a ciegas a un mundo en el que importa más “pasar un buen rato” y echarle un ojo a los abdominales que interesarte por su personalidad —aunque el último día de repaso algo caerá sobre eso— sobre todo gracias al enorme éxito de la versión con clase que es The Bachelor.

    En cuanto a los de Xplora son esos de trabajos o ciencias extremas, lo que se suele traducir mucha reiteración, explosiones y escatología; la parte buena es que de esos, como de los malos programas de cocina, aún se pueden sacar cosas. Cierto es que conviene separar los que aliñan el programa como Superestructuras de los que directamente lo cocinan, e incluso entre ellos habrá niveles, pues con todos sus fallos y su afición a hacer saltar cosas por los aires Cazadores de Mitos será mejor que 1000 Maneras de Morir.

    Pero bueno, aún quedan tres semanas, ya te irás horrorizando.

    ¡Un saludo!

  3. Ana Lorenzo
    2012-08-14 21:17

    Gracias :-)

  4. E. Martín
    2012-09-03 21:02

    Esta bien, si nadie se atreve a decirlo tendré que hacerlo yo: el que molaría de verdad es Muslim Flying School.

    (seguro que NADIE ha hecho ese chiste en ningún lado)



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