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El receptor por Jónatan Sark

Televisión hay, aún, por todas partes. Mientras avanza el siglo, e Internet la remplaza, queda como el electrodoméstico más importante. El que expulsa información sin parar. Información que debe ser sopesada. Esta columna tiene como finalidad y motor reflexionar sobre lo que se emite por televisión y considerar críticamente lo que en ella se ve y expone. Y lo hacía cada lunes. Sigue en elreceptor.com.

Teorizando las evoluciones

Cuando uno —pongamos… yo mismo— habla de las series desde la perspectiva de los pilotos o, incluso, de los 3 primeros episodios, siempre surge una duda. “Bueno, vale, pero, ¿cómo evolucionará luego?” Una cuestión a la que se puede responder en ocasiones pero que acaba siendo fundamental para el futuro de la serie y —más aún— para la opinión que tendremos sobre ella.

Ya hemos hablado aquí de la maldición del episodio 13, aquel en el que todo lo que estaba pensado “en previsión” se termina, y más vale que tengas una idea de cómo seguir —y que los ejecutivos de la cadena no quieran meter mano— o puedes acabar como Glee, sufriendo una bajada de calidad absolutamente brutal y echando por tierra todo el trabajo anterior.

Porque es normal que las series tengan que evolucionar pero la inteligencia del creador, del responsable, está en cómo lo hacen. Fijaos en Community, de unos primeros episodios más cercanos a una sitcom clásica, con detallitos, eso sí, se fue pasando poco a poco hacia la locura total para final de temporada con capítulos como el del pollo o el magistral episodio del paintball y, una vez lograda la idea, decidieron hacer una segunda temporada que se tiraba en plancha sobre la locura. Cierto es que alguno de los personajes parece tener un desarrollo parcialmente errático — es decir, el _señor Chang _ que siempre está bien aunque no siempre tenga sentido su inclusión — pero las líneas de dirección de la serie parecen firmes.

Por contra, en 2 broke girls llevamos 8 episodios y no parece que tengan intención de crecer, evolucionar o pasar a mayores. No es algo atroz, la serie es aceptable y tiene buenos diálogos, pero el potencial se ve desaprovechado.

¿Será miedo al cambio? Ese mismo miedo que ha llevado a los chicos de Misfits a sustituir a un personaje por otro demasiado parecido y devolverlos a la casilla de salida, como si no hubieran dado muestras de originalidad los dos últimos años para poder prescindir del uniforme. ¿Es eso bueno? ¿O es el exceso de cambios lo que puede matar a una serie? Recordemos la idea de Roseanne de hacerles ricos, Maude convirtiéndose en congresista o SeaQuest metiendo un cambio radical que era, sobre todo, un lavado de cara y de género. No parece que les fuera mucho mejor, ¿eh?.

La evolución es una complicación. Porque muchas veces pierdes lo que tienes, y no me refiero sólo a la resolución de la Tensión Sexual. Pensad en Scrubs, la trama sobre el Dr. Kelso jubilándose es grandiosa pero una vez concluida… te deja a un gran personaje en fuera de juego para el resto de temporadas. Incluso la genialidad con la que supieron llevarlo —Su afición a los muffins— no escondía que se les había ido de las manos.

Por contra, en Urgencias, durante la temporada 3, la encantadora Dra. Lewis se subía a un tren. Y todos pensábamos que acabaría bajándose de él. Después de todo lo que había sufrido con el hijo de su hermana y de la relación que estaba flotando con el Dr. Greene… ¡¡¡Si hasta él fue a decirle que no se fuera!!! Pero los guionistas nos reservaban otra cosa: Susan Lewis desaparecería de la serie, como desaparece la gente de la vida real, sin previo aviso. Otra cosa es que, pasados 5 años y ante la huida de los protagonistas originales (Clooney, Margulies, La Salle, Reuben y hasta Edwards) consiguieran que regresara. Y lo mejor de todo es que lo explicaron de tal manera que parecía lógico: Gente a la que dejas de ver y, un día, vuelve a entrar en tu vida.

Esto, como la calidad de las series, es variable. Que también es parte de la evolución, aunque no lo parezca. Por motivos externos e internos. How I Met Your Mother empezó tanteando, como casi todas, y se convirtió en una gran serie. De hecho, el final de la cuarta temporada fue magnífico. Pero entonces llegó la quinta… y la calidad comenzó a bajar, y siguió la sexta y aquello parecía no tener remedio, la gente huía de ella… de manera que cuando en la séptima ha empezado a recuperar fuelle —es decir, se han acordado de no hacerle mucho caso ni darle dramatismo a Ted Mosby, ese personaje— la mayor parte está ya fuera.

Del mismo modo cuando The Big Bang Theory se han convertido en un éxito de masas han ido a convertirlo en otra cosa, una serie de relaciones, de chicos contra chicas de frikis sin suerte que, en fin, como en el caso de Glee significa no sólo vulgarizar la serie a los niveles medios sino, además, convertir una serie de lo que era a lo que uno pensaba que sería cuando le contaban de lo que iba. La involución, vaya.

Aunque si me preguntaran cuál es la serie que hoy en día ha logrado conjugar la premisa inicial con evoluciones extremas constantes, creo que no tendría mucha duda: Supernatural. Desde los tiempos de Happy days no se había visto una locura evolucionista semejante, y en Happy days llego un momento en que no sabían si iban o venían, quién era el protagonista o dónde estaban. En Supernatural los protagonistas siempre han sido los Winchester, aunque no hayan estado siempre vivos los dos a la vez, y el tema siempre ha sido la lucha contra los elementos sobrenaturales malvados, tanto daba que fueran leyendas urbanas, monstruos —de la semana—, demonios, ángeles o Dios. Lo importante era eso y así se ha mantenido; todo lo demás, desde los secundarios a las motivaciones y contextos, ha ido cambiando, de la búsqueda del padre con la que empezaba la primera temporada a la asociación de cazamonstruos, las tramas diabólicas, las tramas angélicas o el paso actual, enemigo final de temporada que va apareciendo de cuando en cuando y episodios independientes —o casi— en medio, al más puro estilo Buffy.

Frente a esto, las evoluciones internas en otras series —ahora tiene nuevo novio, ahora hay boda, ahora toca niño, otro niño, ¡más niños!— se antojan limitadas, son evoluciones sentimentales, humanas si queremos, pero hay poca evolución real, poco cambio de paradigma con conservación de la esencia.

Quizá por eso tienen tanto éxito la valoración de pilotos, porque sospechamos que no van a alejarse mucho de ese punto inicial, y cuando lo hacen a mejor o a peor, o cuando demuestran estar en una carrera para que no dejen de pasar cosas, sea para bien o para mal —es decir, como podría pasar en Lost o en American Horror Story — nos preguntamos cuánto durará y si habrá un plan detrás. Demasiados episodios para este punto de partida, esto no les da para dos temporadas, habrá que ver qué se inventan cuando haya pasado X y es normal. Fijaos en algunos de los mejores estrenos de esta temporada: Homeland, Revenge, Boss… ¿Alguien tiene la sensación de que podrán estirar la premisa? Frente a ideas abiertas como las de grupo, como Friends, de lugar de trabajo, como The Office, o de localización, como Mujeres desesperadas, las que tienen una idea detrás parecen más limitadas por su propia idea: Como conocí a vuestra madre pasa a ser Papaito Brasas, en Expediente X parecía que nunca acababan de estar contentos con la explicación a la desaparición de Samantha Mulder y cuando alguna como El Mentalista se atreve a superar su final teórico —La muerte de John el Rojo — da la sensación de que le falta algo a la serie.

Y, sin embargo, nuestra propia vida cambia y muta, miramos dónde, con quién o qué hacíamos hace 5, 10, 15, 20 años y podemos comprobar los cambios y adivinar los que vendrán, ¿por qué nos cuesta entonces tanto aceptarlos en un producto de ficción con vocación e continuidad? ¿será el miedo al cambio? ¿O será que lo que nosotros llamamos evolución o desarrollo puede zumbar en los oídos como “No le toques ya más, que así es la rosa”?

Lo importante, al menos para mí, es aceptar ese cambio pero no dejar de ser crítico con él, y sé que eso significaría repasar las series de las que he hablado al cabo de unos meses, ver si han cambiado, si ha sido para bien, si mejor haberlas dejado… Pero no hay tiempo para todo. Tendréis que conformaros con anotaciones, comentarios y, si la evolución es grande, quizá hasta alguna columna sobre una evolución concreta.

O no. Ya veremos. Según evolucione.

Jónatan Sark | 14 de noviembre de 2011

Comentarios

  1. PeterP.
    2011-11-14 20:22

    ¿Te parece que haya alguna serie española que tenga un buen capítulo piloto y sea fiel a una buena “evolución”?
    ¿Qué comentario te merecen series tan dispares entre sí como Dexter, The walking dead o The Wire?

    Un saludo y enhorabuena por estas reflexiones que compartes.

    PeterP.

  2. EFE
    2011-11-15 00:15

    De hecho, esta última temporada de The Mentalist está siendo especialmente divertida y ha sabido torear bastante bien, aunque era previsible, el estupendo final de la temporada anterior.

  3. Miguel Narros / Yoga Iyengar
    2011-11-15 05:39

    Pues a mi, y sin ánimo de entrar en discursiones, esta ultima temporada del Mentalista, me está aburriendo soberanamente. Pero ya sabeis que cada uno tiene sus gustos.
    Namaste. Y buen día a todos



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