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El receptor por Jónatan Sark

Televisión hay, aún, por todas partes. Mientras avanza el siglo, e Internet la remplaza, queda como el electrodoméstico más importante. El que expulsa información sin parar. Información que debe ser sopesada. Esta columna tiene como finalidad y motor reflexionar sobre lo que se emite por televisión y considerar críticamente lo que en ella se ve y expone. Y lo hacía cada lunes. Sigue en elreceptor.com.

Escomismo Ilustrativo

Estoy preparando una nueva tanda de Pilotos Deathmatch, menos por mi salud mental que por la de mis silentes lectores, y he notado la imposible tarea de reducir el escomismo al mínimo. Algo normal teniendo en cuenta que estamos acostumbrados a baremar por comparaciones y a establecerlas dentro de unos rangos realmente cortos de tiempo.

Por eso la panzada de repasar y ahondar en la televisión pretérita me está viniendo bien incluso para establecer lo que, imagino, todos sospechábamos: Existe una base y sobre ella se hacen las modificaciones.

Sí, parece una tontería pero echarle un ojo a las series inglesas y americanas de los años cincuenta demuestra lo poco que ha evolucionado la ficción televisiva. Ha habido mucha actualización pero poca innovación y demostraciones de capacidad inventiva como la primera temporada de Mis tres hijos —de la que hablaré la semana próxima— le dan sopas con onda a casi todas las sitcoms en emisión sesenta años después. Hasta el punto de que quizá la más cercana en innovación siendo prácticamente distinta en todo lo demás sea Community.

No sólo eso, también los centros de las series son casi monolíticos: “[Personajes] que [Acción] en [Localización]” es la segunda forma de definición más habitual tras el escomismo. Tomemos Supernatural y veamos que puede ser

1) Es como si Expediente X se cruza con Buffy y se echa a la carretera.

ó

2) Dos hermanos que Cazan seres sobrenaturales en Todo USA.

La segunda es sin duda más exacta pero no permite comprimir tonos o desarrollos, para eso está la primera, la comparación, y por lograr ser comprendidos solemos limitarnos a ejemplos conocidos o de impacto grande y vivo.

En el año 2009 se discutía en la ML de ADLO! sobre Supernatural y salían a relucir ambos ejemplos. Yo no acababa de entenderlo, ¿por qué Expediente X y Buffy? ¡Si llevaban cerradas desde 2002 y 2003 respectivamente! La respuesta era obvia, su impacto sería duradero aún durante nuestra generación.

Pero sólo la nuestra.

Yo iba desgranado aspectos de Supernatural (y saltándome pasaos) así en la ML —sí, ahora toca anarroseo, así de vago soy—

Supernatural = Buffy + _Expediente X
Expediente X = FBI + Cazadores de sombras
Cazadores de sombras = Científico compañero + Kolchak, night stalker
Kolchak, night stalker = Contexto unitario + Antología de terror.

Y dado que Antología de Terror podía ser Twilight Zone, Outer Limits, Night Gallery entre otras —sí, variaban entre la ciencia ficción y el terror, lo sé, todo esta columna va de generalizaciones para que la gente entienda las explicaciones, no lo olviden— que no dejaban de ser adaptaciones de las antologías para la radio, o de los cómics de terror —*EC* y sus amigos— que no hacían más que reinterpretar las viejas revistas Pulp que difundían las historias de terror de revistas y libros que en muchos casos salían de adaptaciones de relatos orales populares que…

Así hasta legar a, por ejemplo, la Biblia

Génesis 3:10

Éste [Adán] contestó:[A Dios] «Te he oído andar por el jardín y he tenido miedo,(…)

El miedo, sí, es una de las primeras sensaciones humanas, vieja, rastreable y temida. Pero nadie en sus cabales pensaría que la relación de Supernatural con la Biblia es real. —Bueno, en 2009, ahora podemos buscarle otra vuelta—

Del mismo modo podríamos pillar a Buffy y hacerle una descomposición similar, algo se le hizo ya al analizar las series de vampiros en esta columna.
el contexto, igual que la concatenación de hechos y personajes en la mitología, permite entender las variaciones que sufren en sus adaptaciones a la modernidad concreta los temas, arquetipos y esquemas argumentales clásicos.

Pero por más que juguemos aponer y quitar parece difícil que nadie pueda confundir un episodio de Buffy de uno de Supernatural de uno de Expediente X. Lo que los hace distintos es mucho más fuerte que lo que los une y es, precisamente, lo que los hace únicos.

Lo que pasa es que para realizar el acercamiento, para juzgar si nos interesa invertir / perder/ emplear el tiempo viendo aunque sea un capítulo, o medio o un cuarto… para eso necesitamos una tabla de prejuicios. Que es cuando llegan las comparaciones y las tablas de localización.

En cuanto a la corta memoria del público… Cuando una serie/ libro/ película llega siempre se compara con otra cosa. Cuando es un éxito pasa a ser comparado con ella. Por eso Crepúsculo pasó de ser Entrevista con un vampiro para quinceañeras a ser Entrevista con un vampiro Crepúsculo con menopausia.

¿Por qué Entrevista con un vampiro? Pues porque si uno decía que eran Bella y Bestia para ga.. emos la gente preguntaba si la de Disney. Por eso mismo siempre salen las mismas series en las comparaciones de manera que la crítica televisiva puede llegar a parecer un recortable de Los Sopranos a los que se le pone ropitas. O de The Wire últimamente. Mientras, en España, estamos con los Serrano —por eso Los protegidos son los SuperSerrano

Por eso mismo el amigo y compañero Emilio Martín lamentaba que se hablara de Expediente X para explicar Los 4400 obviando Dark Skies, Primera Oleada o Roswell.

El referente de éxito acaba con los otros ejemplos no sólo anteriores sino, incluso posteriores. Incluso considerando que nunca nada dura siempre y, en algún momento, al gente puede darle la vuelta a un referente, como hemos visto que hizo Crepúsculo. Así que alegrémonos por Expediente X, tratemos de evitar el escomismo y hagamos lo posible por no olvidar aquello que vamos disfrutando. Tantos buenos propósitos y no es ni primeros de año.

Jónatan Sark | 07 de febrero de 2011

Comentarios

  1. Otis B. Driftwood
    2011-02-07 17:28

    Si hay una película que ha explicado estupendamente (para masacrarlo, claro) lo del “escomismo” es The Player de Altman. La conversación de Buck Henry con Tim Robbins ya te da una idea de cómo se hacen las cosas en el mainstream de Hollywood. Todo tiene que “ser como” algo que ya ha funcionado. Y ese film tiene ya casi veinte años!



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