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El receptor por Jónatan Sark

Televisión hay, aún, por todas partes. Mientras avanza el siglo, e Internet la remplaza, queda como el electrodoméstico más importante. El que expulsa información sin parar. Información que debe ser sopesada. Esta columna tiene como finalidad y motor reflexionar sobre lo que se emite por televisión y considerar críticamente lo que en ella se ve y expone. Y lo hacía cada lunes. Sigue en elreceptor.com.

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Edgar Floats es una nueva serie para el año próximo. Ideada por Rand Ravich, creador de Life , que trae una nueva muestra de procedural se centra en un personaje interpretado por Tom Cavanagh (Trust, Ed) sobre el que se había construido la serie. Pasado el primer corte se contrató al cast de secundarios, cinco actores fijos para la serie. La cadena ABC encargó un piloto, vió el resultado y demostró para qué sirven los directivos televisivos: Ordenaron seis episodios. Y un cambio total. El cast se va a la calle, Cavanagh incluido, de los seis actores contratados sólo se queda Robert Patrick; en cuanto al piloto en sí, obviamente tendrán que volver a rodarlo y —ya que en esas están— han decidido que hay que hacerle varios cambios y ajustes. Por eso una serie que iba a estrenarse este otoño está ahora programa para el próximo año. Y ya veremos.

La cadena ha encargado seis episodios —siete con el Piloto — de una serie en la que no le gustaba NADA. Peor aún, por no dar marcha atrás tanto el equipo creativo de la serie como la propia cadena van a conservar el nombre, como si de un remake cinematrográfico se tratara.

No es el único ejemplo del cambio de consideración que lo pilotos están teniendo últimamente, aunque sí el más sangrante. Entre los estrenos de verano se han podido ver otros cuantos ejemplos de series que se lanzan con más dudas que convicción. Casos como el de Happy Town, pensada para ser una de las estrellas de la cadena —que, sin ningún orden oculto por mi parte, vuelve a ser la ABC— hasta el punto de reclamar parentescon con Twin Peaks. El Plloto no funciona y le dan una vuelta, no lo ven claro y lo cambian del muy apetecible otoño al más tranquilo invierno, no encuentran un hueco y pasa a la primavera. Casi a finales de primavera, de hecho. Y cuando la estrenan se nota el motivo de tantas vueltas.

El piloto sufre el Síndrome de Frankestein. Han cogido un cuerpo muerto y trataron de reanimarlo uniéndole partes ajenas. El resultado es, claro, un monstruo. Tanto que las audiencias hicieron que al tercer episodio tuvieran que retirarlo para el verano y cuando ese verano llegó tuvieron que suspenderla de nuevo, dos episodios más tarde, para desterrarla a donde no moleste: Los sábados de julio. Por la noche. Parecía que les resultaba más rentable estrenarla como estaba que volver a mandarla al taller o, incluso, no estrenarla en absoluto.

El tercer ejemplo está por llegar. Esto es, aún no se ha estrenado. Terra Nova, proyecto producido por Steven Spilberg para la cadena Fox, llena de dinosaurios por ordenador y otros caros efectos especiales que han justificado la grabación de la serie completa de una sola vez. Sin pilotos, sin pruebas y sin más intervención por parte de la cadena que supervisores con los dedos cruzados. Sobre todo porque lo poco que se ha visto y sabido suena a una exploit de ideas tan alocadamente dispares como Avatar, Tierra 2 o Cadillac y Dinosaurios .

La reflexión parece estar ahí: ¿Han dejado de tener utilidad los Pilotos? Hace unas semanas El Hombre Malo sugería que había que buscar un nuevo término o, simplemente, dejar de llamar Piloto al primer episodio cuando no había cumplido la función que se le supone a ese tipo de episodios. Yo creo que es un asunto que trasciende lo semántico. Es cierto que en un primer momento un Piloto es la prueba de una serie sobre la que se pueden hacer cambios, bien ajustes de actores, bien cambios de ritmo o de tono, e, incluso, se podía decidir no seguir con una serie tras lo allí visto.

Hace años no era tan extraño que alguno de estos pilotos tuvieran un formato de TV Movie y se proyectaran a la espera de que el público se manifestara. Por increible que os parezca es algo que se hizo por lo menos una vez en España sobre un asesino misterioso que acechaba a un grupo de personas aparentemente sin conexión. Las cifras fueron malas y no se contrató la serie, así que adios experimentos con tvmovie/piloto . En USA hay canales que siguen usándolo de cuando en cuando, el SyFy acaba de emitir The Phantom, un intento de actualizar el clásico personaje de Lee Falk, y se plantearán si seguirlo como serie.

Ahora se ha perido incluso la tradición de las Misteriosas Filtraciones que permitían darle una vuelta al tema en verano. Y si se contrata un piloto parece imposible no seguir con la serie. Aunque haya que darle tantas vueltas que el piloto acaba mareado.

Sorprendentemente la mayor parte de las series que sufren ese redux _ luego fracasan. — La parte de _Sorprendentemente va porque se siga haciendo, claro. — aunque muy de cuando en cuando aparece algo que lo justifica. Entre las Misteriosas Filtraciones de este año está el piloto original de The Big Bang Theory para la NBC. Es tan mediocre que está más cerca de Dos hombre y medio que de lo que acabaría siendo TBBT. De ella sólo se mantuvo el nombre y a los dos chicos protagonistas, el caracter de Sheldon fue llevado más al extremo y, eso sí, se mantuvieron algunos chistes. Lo que explica que pese al cambio de registro siguieran masturbándose por dinero , algo que queda tan lejos del personaje. Por suerte hay una regla no escrita de que lo que ocurre en el Piloto se puede quedar allí.

La función real del Piloto se divide en Interna y Externa. En la Interna tenemos el presentarnos la serie. No a los actores, no la trama; la serie. Sé que es relativamente habitual que los actores vayan saliendo por orden y caracterizándose en voz alta o por diálogos:

- Que duro es estar soltero pese a ser un doctor con pasta que lo da todo por la gente.

- Hey, Jack, ¿qué musitas? ¿Aún sigues buscando a una dueña para tu corazón?

- Ríete, Jim, no todos podemos llevar cinco años felizmente casados con la contable del Hospital.

- Cada cuál tiene sus problemas, Jack.

- Lo sé, lo sé. Imagino que aún no habéis logrado engendrar ese niño que con tanto ahinco buscáis.

ETC.

Y su reverso maligno. O incomprendido: La trama explicada.

- Este es un pueblo pequeño, los habitantes se conocen pero, ya sabe Sr. Smith, en todas partes hay… secretos.

- Entiendo lo que dice, Alcalde Jones, pero creo que la aparición de un cadaver en mitad de la plaza merece una investigación.

- Ya le he dicho que fueron los lobos.

- Honradamente, Alcalde, no creo que los lobos… Decapiten [¡¡¡Chan-cha-
chaaaaan!!!]

- Si conociera algo de la historia de este pueblo no se sorprendería tanto. [Media sonrisa]

- Le advierto que no pienso parar hasta descubrir que es lo que usted y la empresa HombresLoboInstantáneosConEnormesGarrasPeroGrandesGrandesEh.Inc se traen entre manos en el bosque.

- Hay cosas que quizá es mejor no descubrir. [Rayos y truenos]
ETC.

El tercer pecado de piloto suele ser, como es lógico, irse al extremo contrario. Explicar lo menos posible y con saltos, hacer un batiburrillo. Habitualmente este método va desliándose a medida que transcurre el Piloto — que suele empezar en mitad de la acción, in media res que le dicen— para acabar dejando montadas unas líneas generales con, obviamente, un gran giro dramático al final.

El problema en este caso es el Síndrome de la Abuela, ese espectador de sexo y edad no definida que no entiende un carajo de lo que está sucediendo en pantalla y, además, lo exterioriza: ¿Qué hace ese con esa, no estaba con la otra? ¿La organización es buena o mala? Pero si ese es el jefe, ¿por qué está pagando a los terroristas árabes? ¿Qué es lo que estaba diciendo el alto rubio al informático en silla de ruedas?

Es decir, por si no fuera problemático seguir el piloto ADEMÁS hay que tratar de escucharlos por encima de sus preguntas, y no se te ocurra detenerte en explicaciones elaboradas o terminaréis ambos perdidos. Y él preguntándote. Si no han sufrido nunca a uno de estos viendo una serie de Abrams no saben la envidia que les tengo. El propio Abrams guioniza como si no le hubiera pasado nunca pero, claro, él no tiene abuela.

Lo ideal es presentar personajes y situaciones con una base de la trama, que a la vez sea suficientemente entretenido para no aburrir, no tan atropellada para que se entienda y con el suspense necesario para que den ganas de seguir viendo la serie. No es fácil, claro, epro es que si lo fuera todos seríamos guionistas.

Cuando hablamos de la función Externa del Piloto lo primero que nos viene a la cabeza es que la Cadena pueda comprobar cómo ha quedado el guión al pasarlo a la tele. Lo que mencionábamos antes del tono, el tempo o la química del cast, no vayamos a descubrir que los protagonistas estarían mejor liados con cualquier otro personaje *cofmmunitycof* o que el nombre no le pega anda *cofgartowncof* porque eso significan problemas para el futuro. También puede servir para que a la secundaria que actúa bien y es guapa le den la patada, no vaya a hacer sombra a la pavisosa protagonista *coftetascofcampiroscof* en fin, ajustar el casting.

Al fin y al cabo la cadena tiene que tener preparado el mejor producto posible para su venta y emisión. ¿Significa esto que si no hay que hacer cambios no es un Piloto? En principio no. Resulta más barato hacer cambios en capítulos subsiguientes — Svetlana en el segundo episodios pierde una hija, esconde al hijo y cambia al chofer, por poner un ejemplo reciente— de manera que lo que se ve en el Piloto sirve para los episodios solicitados a posteriori, con lo que sí se ha usado para realizar cambios internos. Pero en realidad ese proceso de utilizar el llamémoslo feedback para mejorar la serie se produce ahora constantemente tras el cambio de modelo, recordemos que no es lo mismo encragar una serie entera de veinticuatro episodios contando el piloto que encargar seis episodios, luego cinco más, después nueve y tres para redondear hasta los veinticuatro. En cada pedido se harán cambios y ajustes que junto a la maor organización y fluidez de las comunicaciones gracais a internet permitirán anotar lo que gusta y lo que no (lo que gusta más o menos porque como se puede imaginar cualquier opiniones hay para todos, si hasta ‘Till Death ha tenido a casi un millón de espectadores en su cuarto y último año) con lo que viviremos un estado de Piloto continuo.

Pero no se nos puede olvidar que su función real es… vender. Se supone que nosotros no lo vamos a ver —ni a saber- pero hay que convencer a las cadenas pequeñajas americanas de que compren LA serie para emitirla a esa hora. En España resulta casi imposible de entender el asunto pero en eralidad no es tan complicado. En USA existen multitud de pequeñas emisoras, muchas para una misma localidad, que se dividen entre las que están asociadas a una cadena —y, por tanto, van a emitr con bastante probabilidad cualquier morr… serie que tengan— y las libres, que van picoteando de uno y otro lado. Obviamente a esas hay que convencerla de que VillaLobos es mejor que Médicos con Problemas o Triple Agente Doble . Que se gasten la pasta en lo tuyo. Y para eso hay que enseñarles la serie —el Piloto— y fingir que haces caso a sus sugerencias:

- No está mal pero la chica devería ir vestida hasta el cuello y el policía tener mayor autoridad.

- Me aprece una buena apuesta aunque el abanico étnico está poco desarrollado y.. ¿nadie hace Surf en esa serie?

Sí, amigos, vender a la vez para el centro de USA y su costa a la vez es fuente de muchas diversiones. ¡Menos mal que los Amish no tienen canales de televisión!

A vosotros os puede parecer una tontada pero ha habido series de esas que parecen que van a arrasar en premios y statu de culto que se quedan en nada por no encontrar un público objetivo , siendo un ejemplo reciente Pretty/Handomse.

Pero lo más habitual será, para no perder la serie, cuya compra ha sido aprobada por los responsables de turno y sus comites, y poder aplacarlos con algo en segunda ronda se vacía lo de dentro y se remodela del todo. Algo así como decidir que no quieres seguir con tu turno en la frutería y cambiarte con tu malvado hermano gemelo de una dimensión alternativa que sólo quiere comprar dos piñas. Y si cuela, cuela.

Así que al final la filosofía de mantener el nombre del río aunque los baños sean distintos, propia de Heráclito, se impone. Y por eso mismo Edgar Floats.

Jónatan Sark | 28 de junio de 2010


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