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El receptor por Jónatan Sark

Televisión hay, aún, por todas partes. Mientras avanza el siglo, e Internet la remplaza, queda como el electrodoméstico más importante. El que expulsa información sin parar. Información que debe ser sopesada. Esta columna tiene como finalidad y motor reflexionar sobre lo que se emite por televisión y considerar críticamente lo que en ella se ve y expone. Y lo hacía cada lunes. Sigue en elreceptor.com.

PreSNL

Johnny Carson. Sin duda el nombre de la persona que originó el SNL es el suyo. Lorne Michaels y, más indirectamente, Dick Ebersol son los que crearon, desarrollaron y definieron el show pero nada de esto hubiera ocurrido de no ser por el gran padre de la televisión americana.

Carson, a quien ya conocemos por su condición de icono al mando del más recordado Tonight Show de todos, estaba harto. En 1974 la NBC, esa cadena, llevaba ya años preparando “resúmenes de la semana” con lo mejor de su prorama. Aquello no podía seguir e hizo valer su peso ante la dirección de la cadena creando, por tanto, un hueco que había que ccubrir. Y en mitad del fin de semana, cuando menos público hay. La dirección de la cadena encargó a Dick Ebersol, joven ex-protegido del jefazo de ABC Sports y estrella en ascenso de la casa, quien decidió reclutar para la causa a un jovenzuelo canadiense guionista de Laugh—In y que parecía tener muy claro que noveades había que incorporar a la pequeña pantalla.

Efectivamente, Lorne Michaels.

Las ideas de Michaels eran sencillas hasta cierto punto: Quería un programa de humor revolucionario que fuera una revolución de los clásicos programas de variedades. Con gran vocación de programa en directo pero no por ello excluyendo los cortos cómicos.

Michaels siempre ha sido un personaje controvertido, muy seguro de la primacía del guión sobre todo lo demás pese a contratar, ya desde el principio, a sus actores de entre los mejores de las cuadrillas de improvisación cómica que estaban en activo. Antes que a monologistas o cómicos más cerebrarles Michaels prefirió a actores físicos, cómicos totales creadores de su propio material pero con un punto de actor que les permitiera usar material ajeno. Esto es, buscó entre lo más destacado de dos de las formaciones cómicas del momento, la Second City de Chicago y la ex— Harvard National Lampoon.

Second City era una compañia de improvisación creada e integrada por estudiantes y graduados de la Universidad de Chicago. Tenían sketchs fijos, improvisaciones, improvisaciones a sugerancia del público y música en directo. Lo que, supongo, responde a la pregunta ¿A cuenta de qué viene esto? sobre Emilio Aragón y sus programas de La Sexta. Second City fue ganando importancia con rapidez y pronto empezó a desdoblarse montando sucursales por América, una de las cuales estaba en Toronto. Canadá, vaya. Como Lorne Michaels. De esa sucursal canadiense salió Dan Aykroyd.

National Lampoon era la evolución de la revista universitaria Harvard’s Lampoon, una versión aún más irreverente que combinaba largos textos satíricos, pequeños chistes, fotomontajes e, incluso, cómic picante. Un poco de todo para una publicación con aire de contracultura juvenil que fue lo suficientemente famosa como para acabar logrando una versión en radio: The National Lampoon Radio Hour, que tampoco iban a romperse la cabeza. Incluso llegaron a hacer una película llamada Lemmings en la que parodiaban a gusto Woodstock. Dentro de la película, el programa de radio y la revista estaba el núcleo duro de lo que sería el primer SNL: Los escritores Michael O’Donoghue y Chevy Chase y los actores ex— Second City Gilda Radner y John Belushi.

Además de estos miembros el cast original incluía a la muy templada Jane Curtin, el actor de color Garrett Morris —todas las temporadas tienen uno—, y la Groundling Laraine Newman.

O’Donoghue fue contratado como Jefe de Guionistas del programa, no como actor. A sus órdenes tenía, junto al ya mencionado Chevy Chase y al resto del reparto, a los que había que unir al brillantísimo dúo cómico de Al Franken y Tom Davis como miembros más destacados. Ah, y la entonces mujer de Michaels, Rosie Shuster.

Logrado un equipo, con Howard Shore encargándose de crear una tonada y organizando una banda, con Albert Brooks creando pequeños cortos cómicos y rechazando el papel de anfitrión —que pasaría a ser ejercido por un invitado cada semana— y con Henson creando unos teleñecos más adultos parecía que estaba ensamblado todo para empezar a rodar. Michaels no quería múltiples pruebas, prefería que el programa fuer rodando hasta dar con un formato propio puliéndose y engrasándose por las actuaciones.

Así que ahora tocaba el nombre. Lorne Michaels quería Saturday Night Live desde el principio. pero ese mismo año la ABC se les había adelantado sacando Saturday Night Live con Howard Cossell y sus Prime Time Players. En el programa de Cosell estaban Bill Murray, Brian Doyle-Murray o Cristopher Guest, pese a lo cual no duraría mucho. Pero mientras el show tuvo que llamarse NBC’s Saturday Night y, ya puestos, sus actores serían los Not Ready for Prime Time Players.

¿Creen ustedes que estaba ya todo listo? Ingenuos…

Decirle a Albert Brooks que realizara pequeñas piezas fue sólo útil a medias: Hizo cortos que difícilmente se podrían considerar cortas. Mucho menos para emitir por televisión en un programa de sketches. A Brooks se le había ido tanto la mano que tuvieron que empezar la organización del primer programa recortando una de las actuaciones. La elegida fue la pieza de Billy Crystal quien, aconsejado pro su agente, decidió no dejarse pisotear. La discusión terminó como todas estas cosas terminan siempre, con Crystal abandonando el SNL incluso antes de que se emitiera el primer programa.

Así que ahora Lorne Michaels tenía un hueco en el reparto y necesitaba a alguien cercano, accesible y ¡barato!. La respuesta estaba ante sus narices, faltó tiempo para que saltara a ofrecerse a cubrir el puesto y fue casi instantáneamente contratado. Me refiero, claro, a Chevy Chase.

Ahora sí podía empezar el espectáculo.

Jónatan Sark | 01 de marzo de 2010

Comentarios

  1. Julio Tovar
    2010-03-01 17:28

    Los cortos de Albert Brooks, algunos, son brillantísimos. Hay uno en el cual hace su segmento desde cama, con gripe, y saca al tipo que le trae comida a domicilio. Jajajaj.

    Estoy ahora detrás de la biografía de Michael O’Donoghue, que hizo (!!!) una pelí de época con Ivory y es guionista de la infravaloradísima “Los fantasmas atacan al jefe”.

  2. Jónatan S.
    2010-03-01 20:04

    A mí lo de Brooks nunca me acabó de convencer, si bien reconozco que alguno era muy bueno.

    O’Donoghue, por contra, me parece un genio callado. En mi opinión él debería haber sido el primer presentador del WA. Scrooged es, además, co—creada junto como Michael Glazer, con el que haría Mr. Mike’s Mondo Vídeo, lo que pasa es que la primera la dirigió el propio O’Donoghue y en Scrooged pusieron a Donner.

    Savages, todo sea dicho, no me acaba de parecer tanto una peli de época. Es más —al menos para mí— una parodia de esas películas de niños salvajes y, sobre todo, una alegoría sobre los no educados en la sociedad. Menos ácida de lo que se podría esperar de O’Donoghue como guionista, especialmente en su etapa de principios de los ’70.



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