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Cuadernos de Ciencia Ficción por Alfonso Merelo

Los días 3 de cada mes repasaremos lo que ha sido y es la ciencia ficción en España y española: los autores, las mejores novelas y los hechos significativos de la literatura de ciencia ficción patria. Alfonso Merelo Solá es ensayista y conferenciante, ha publicado dos libros en colaboración (La ciencia Ficción Española y Franco: una historia alternativa) y uno en solitario (Fantástica Televisión en 2007). Mantiene dos bitácoras: memorando y Desde Tartessos.

Autores contemporáneos X: Sebastián Estradé

Sebastián Estradé, que siempre firmó con su nombre, es uno de esos autores que raramente figuran en boca de los aficionados a la ciencia ficción española, pese a que tuvo una producción regular en su trayectoria como escritor fuertemente implicado en el género.

Sebastián Estradé Rodoreda nació en Sallent, un pueblo de la provincia de Barcelona, en 1923. Estudió Derecho y se doctoró en la misma disciplina. También se diplomó en Ingeniería Industrial y Eléctrica y estudió Ciencias Físicas, sin llegar a completar los estudios. Era, pues, un profesional en disciplinas tan dispares como la Ingeniería y el derecho, éste último ejercido con más asiduidad y éxito. Fue profesor de Física Nuclear en la ETS de Ingeniería Industrial de Barcelona, secretario de la Cátedra Especial de Tecnologías del Espacio de la Universidad de Barcelona y presidente de la sección de derecho aeronáutico y espacial del Colegio de Abogados de Barcelona. Como puede verse en esta breve biografía, sus intereses sobre todo lo relacionado con la aeronáutica y el espacio fueron profundos y a ello dedicó mucho tiempo de su vida profesional. También colaboró en diversas publicaciones, periódicos y revistas. Concretamente en Tele Exprés, un periódico de Barcelona, publicó una serie de colaboraciones sobre la astronáutica, la conquista espacial y los vuelos orbitales. Este trabajo recibió el premio “Periodismo Espacial de la Comisión Internacional de Investigación del Espacio (COSPAR) en 1972. En 1969 fue enviado especial a Robledo de Chavela para escribir in situ crónicas de la mayor hazaña espacial hasta la época: el primer alunizaje.
En la faceta que nos ocupa, la ciencia ficción en la literatura, cultivó en mayor medida, casi exclusivamente, la literatura juvenil.

Las primeras novelas de ciencia ficción que publica pertenecen a una serie titulada genéricamente “Alarma en…” editados por Ferma a partir de 1966. Constó la serie de 5 títulos: Alarma en el Cosmódromo, Alarma en el desierto, Alarma en el Sol, Alarma en el Tíbet y Alarma en las cumbres. Son aventuras puramente juveniles de las que actualmente es muy difícil encontrar referencias.
Quizá sus obras más conocidas sean las referidas a la tetralogía protagonizada por Genestel y tituladas, Es pronto para vivir, Genestel, Formas diferentes y Una ciudad en el infierno, publicadas entre 1971 y 1973. Esta serie se publicó en la colección juvenil de Bruguera Historias Selección (Ciencia Ficción). Estos libros tenían la particularidad de que contenían texto e historieta en el mismo volumen. La novela se componía de una página de historieta cada 2 páginas de texto. Se podía seguir perfectamente el argumento limitándose a leer el tebeo u obviar las viñetas y centrarse en el texto que, naturalmente, era mucho más completo y proporcionaba mucha más información a la trama. La historia de la saga narraba las aventuras de Genestel, un adolescente que, como Moisés o Supermán, fue encontrado en una “cuna” espacial en una misión terrestre. Adoptado por un científico, pronto muestra poderes telepáticos que lo hacen diferente a los terrestres. En sucesivas aventuras viajará a bordo de la ”Univernave”, una estación espacial reconvertida en nave exploradora, hacia el extraño “décimo planeta” del que procede y que se encuentra en una situación precaria. En el mundo futuro, en el que Genestel vive, la humanidad ha conquistado el espacio. Ha establecido colonias en La Luna y dispone de naves espaciales y de estaciones orbitales habitadas permanentemente. La Antártida ha sido colonizada y es un continente del que se extraen recursos minerales y de todo tipo, con un régimen de cooperación internacional amparado por las Naciones Unidas, administradoras del continente. La primera aventura tendrá mucho que ver con la especulación empresarial en ese continente. A partir de la segunda aventura, en la estación espacial de investigación, el escenario se cambia al espacio del sistema solar y a la investigación espacial, tan querida por el autor.

El escenario es coherente con una ciencia “hard”, en la que las naves se propulsan por medios conocidos, si bien más avanzados, y en el que la tecnología es razonablemente creíble. Por supuesto, al encontrar el planeta X, Genestel se convertirá en líder de su pueblo, que vive en una constante guerra, reforzando así la presencia mesiánica que ya se anunciaba al principio. El contacto con La Tierra y sus habitantes, ha dotado al protagonista de puntos de vista y actitudes que mejoran las relaciones con sus congéneres, anclados en una inercia perjudicial para su civilización.

Estradé publicó una trilogía, publicada por la editorial Ramón Sopena de 1969 a 1972, con el lema general de “El planeta…” compuesta por los títulos El planeta que podía ser santo, El planeta que no quiso morir y El planeta Siva. Con un componte en ocasiones muy “espiritual”, en esta serie el autor deja rienda suelta a las descripciones de adelantos científicos en sociedades muy avanzadas en otros sistemas solares. Sin embargo, esas súper-civilizaciones en lo material se siguen comportando como la estrecha y egoísta humanidad que todos conocemos y padecemos. Son los jóvenes –y aquí queda claro que la juventud es una de las esperanzas del autor pues vuelve a colocarla en el protagonismo de todo lo que es bueno- los que se rebelan contra las dictaduras del poder y de los poderosos.
Estradé sigue escribiendo relatos de género, y en su última publicación, esta vez en su idioma natal el catalán, titulada “De tants colors”, aporta dos nuevos cuentos de “ficción científica” como a él le gustaba llamar al género. Son los relatos titulados “El invento” y “El pobre”.

Bibliografía
Alarma en el cosmódromo, 1966
Alarma en el desierto, 1966
Alarma en el Sol, 1966
Alarma en el Tíbet, 1966
Alarma en las cumbres, 1966
El planeta que podía ser santo, 1967
El planeta que no quiso morir, 1967
Es pronto para vivir, 1971
Genestel, 1971
Formas diferentes, 1972
Una ciudad en el infierno, 1973
El planeta Siva, 1982

Alfonso Merelo Solá | 03 de febrero de 2011

Comentarios

  1. Vicenç Pla
    2013-04-02 00:13

    Desenpolvando viejos libros he vuelto a encontrar los de Sebastian Estradé que tan buenos momentos me hicieron pasar cuando era niño. Gracias por la reseña, que me ha hecho descubrir al autor de esas aventuras, del cual desconocía absolutamente todo.

  2. ALESSS
    2013-05-21 02:04

    QUE CHIDOS ESTAN EEE ME AYUDARON MUCHO CON MIO TAREA ASTA SAQUE UN 10 GRASIAS A USTEDES LOS QUIERO MIL



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