Libro de notas

Edición LdN
Cartas desde el exilio guineano por José Eburi Palé

Cartas desde… es un intento por recuperar el espíritu de las corresponsalías epistolares de la prensa decimonónica, más subjetiva, más literaria, y que muestre una visión distinta y alternativa a la oficial de Agencias.

Marzo de 1969. La suerte de las familias españolas abandonadas en Guinea

La peor suerte

Dentro de la tragedia humana que supuso la independencia de Guinea uno de los capítulos más sangrantes es el de las familias que hubieron de huir literalmente de ella de manera forzosa, en trágicas circunstancias y ante la pasividad e inoperancia del gobierno español. En la España de los sesenta, el tamaño de la familia media oscilaba entre tres o cuatro hijos; Guinea no era una excepción y en muchos casos superaban esa cifra.

El agravamiento de la situación después de la independencia pasó por su etapa más crítica en marzo de 1969.

Estamos hablando de familias que llevaban toda su vida en Guinea. Familias, algunas de las cuales llevaban dos, tres, y más generaciones en aquellas tierras y que por tanto con todo derecho y legitimidad moral la consideraban tan suya como de cualquier otro. En otros casos, como el de Sudáfrica, esa legitimidad se llevó a la práctica en la independencia como un derecho, con el beneplácito internacional.

Familias cuyos antepasados muertos, descansan en los cementerios de Santa Isabel, Bata, Corisco o en cualquier otro bonito y cuidado cementerio guineano. Bisabuelos, abuelos y padres que habían llegado a aquellas tierras a principios del siglo XIX.

Se desgarraron historias personales, vivencias, estructuras familiares, raíces vitales y se produjo una diáspora humana cuyas secuelas aún perduran.

La embajada española y sus sucesivos titulares —D. Juan Durán Lóriga y D. Emilio Pan de Soraluce, únicas autoridades españolas en el territorio en ese momento— demostraron su falta absoluta de capacidad para salvalguardar los intereses y aún la vida de los españoles. Durante los meses de febrero y marzo de 1969, se produjo por tanto un auténtico y caótico éxodo de familias españolas, que tuvieron que ingeniárselas para abandonar el territorio por sus propios medios en unas jornadas de terror e inseguridad, durante las cuales cada día de supervivencia era un éxito y una muesca en el calendario.

La reunion ignominiosa
Aproximadamente en la segunda semana de marzo de 1969, ante la situación de riesgo creada en Bata, se produce una reunión en el patio de la embajada española en la cual nuestro último embajador D. Emilio Pan de Soraluce dice a los allí presentes, en estado virtualmente de sitio, según palabras de un testigo presencial que reproduzco con la mayor exactitud posible:

“no ocurre nada en absoluto; las relaciones entre España y la república de Guinea ecuatorial son excelentes y ustedes deben continuar aquí, en sus puestos de trabajo, haciendo lo que han hecho siempre”.
“Nada más lejos de mi intención que decirles que deberían regresar a España, pero creo que es mi obligación advertirles de que a partir de finales de este mes de marzo, no van a volver a venir más barcos de Transmediterránea ni aviones de Iberia. Se cortarán todas las comunicaciones con la península”.
“Y también debo decirles que todos los médicos abandonarán el país en breve; como también lo harán nuestras fuerzas armadas… pero, repito, aquí no pasa nada y ustedes están completamente seguros.”
“Se quedan ustedes sin médicos, sin comunicaciones con la península y sin la protección de la guardia civil… pero no pasa nada. Quédense ustedes aquí, porque, como embajador de España, es mi obligación decírselo; sobre todo para que lo oiga este caballero que nos acompaña”

Por ende, la reunión tuvo lugar, según recuerdo del testigo, ante la presencia del propio Macías o de uno de sus significados ministros, incapaz como se ve el embajador de mantener una reunión privada para transmitir noticias de semejante envergadura.

Las familias tienen que huir a veces con lo puesto y abandonando sus casas, propiedades, enseres, y dejando atrás una vida entera de esfuerzos, afectos, amigos, seres queridos enterrados allí y experiencias vitales. Allí quedaron todo tipo de documentaciones, laboral, justificaciones de la seguridad social, partidas de nacimiento y toda clase de historiales administrativos cuya carencia, supuso después en España, para más INRI, infinidad de trastornos y pérdidas de derechos consolidados, hasta nuestros días. Familias que consiguen la evacuación de los hijos y esposas, mientras el padre decide a pesar de todo permanecer allí, intentando salvar algo de su patrimonio en última instancia y mantener la ténue esperanza de que la situación cambie.

Los cuarteles de la Guardia Civil de Bata y Santa Isabel, se convierten en Numancias del siglo XX en las que se refugian las familias para resguardarse del terror. La Guardia Civil, cumpliendo órdenes cobardes y muy a su pesar, se limita a defender los cuarteles y dar cobijo a madres, padres, y niños, que no pueden hacer otra cosa para salvar sus vidas. Gracias a ella, el terror no desembocó en una masacre a pesar de todo.

Hay muchas historias trágicas, sirvan algunas de muestra:

Bata
Armando Balboa Dougan
No importa el color, español por derecho, y casado con española, de Barcelona para más señas.
Se refiere a una familia numerosa.

El padre, insigne guineano y español, es torturado por Francisco Macías de la forma más vil y sanguinaria imaginable. Su tortura ha sido ya relatada en el capítulo anterior.
Mientras es torturado y asesinado impunemente, las fuerzas armadas españolas permanecen sitiadas en su cuartel, a escasa distancia, siguiendo órdenes de no intervenir, emanadas “de quien corresponda”.
Supongo también que mientras tanto, Carrero Blanco pensaba en comulgar al día siguiente en su diaria misa en la calle de Claudio Coello, del Sr. Durán Lóriga, F. M. Castiella y Manuel Fraga no tengo referencias de sus actividades en ese momento, aunque puedo imaginármelas.
Yo mientras tanto, trataba de sortear las porras y las cargas a caballo de los grises, dentro del vestíbulo de mi facultad en Madrid.

Santa Isabel
Augusto Fernández P.
No importa el color.
Es propietario de un comercio y un considerable patrimonio inmobiliario y agrícola, ganado con el sudor de su frente y el de varias generaciones de su familia.
De nacionalidad española y casado con una española de Granada.
Le avisan una mañana urgente y confidencialmente de que le están buscando las juventudes.
Se dirige apresurada e improvisadamente al aeropuerto y consigue embarcar de milagro, gracias a un montón de amigos.
El resto de su familia había salido un mes antes de allí, afortunadamente.

Lo único que consigue llevarse para empezar desde cero en Madrid, y con ocho hijos que sacar adelante de entre 3 y 17 años, son algunos relojes Rolex de su tienda, disimulados bajo las mangas largas de su sahariana, en ambos brazos, desde las muñecas hasta las axilas.
A las dos horas de despegar su avión, las juventudes de Macías entran en su comercio y al no encontrarle, saquean y destrozan todo el interior del local.
La situación en Bata es peor si cabe, ya que Iberia no puede usar el aeropuerto y por tanto la evacuación se produce por barco, agravada por el hecho de que allí no había puerto y, por tanto, el barco ha de tomarse abordando los botes salvavidas del “Ciudad de Pamplona” desde el espigón en tierra.
Las escenas son aterradoras y algunas han sido ya publicadas en estas “Cartas”.

Bata
Juan José Bima Martí
No importa el color.
Este español, como tantos otros, tiene que pensar en salvar su vida y la de su familia.
En Bata la evacuación es mas trabajosa, porque además de la dificultad añadida de ser por barco, el territorio es muy extenso y las distancias a recorrer por algunas familias son considerables a través de la pura selva; el trayecto por tanto es mucho mas peligroso.
Desde una remota explotación maderera en el interior, este hombre navega por el río Benito con enseres, su esposa embarazada de tres meses, y trabajadores negros de la finca que huían también de una muerte cierta. Van en una barcaza por el centro del gran río.
Desde la lejana orilla del río le dan el alto.
Se produce una situación de pánico, confusión, y la barcaza no puede detenerse instantáneamente.
Disparan desde la orilla, le alcanzan y muere.

Santa Isabel
Rafael Avalos
No importa el color.
Era también español de derecho y estuvo al frente del servicio de Correos durante muchos años.
La mayor parte de los empleados de correos en Fernando Poo, eran de la etnia bubi.

Una mañana, unos cuantos Land Rover atestados de “juventudes de Macías”, posiblemente ebrios, irrumpen el vestíbulo del edificio de Correos y pretenden maltratar y llevarse detenidos a los empleados bubis.
Él sale en defensa de sus empleados de “toda la vida” e intenta calmar la situación.
Le asaltan, agraden, le descalzan y le arrastran con uno de los Land Rover, por las calles de Santa Isabel, que estaban recién asfaltadas y con gravilla en la superficie.
Pudo ser evacuado ese mismo día y volver a España con heridas, desgarros y los pies desangrados y desollados, además de con la vida destrozada anímica y moralmente para el resto de sus días.

El día 31 de Marzo de 1969, sale el último vuelo de Iberia del aeropuerto de Santa Isabel, en el que consigue salir entre otros, L. P., gracias exclusivamente a la providencia y al destino.

Todos estos episodios son reales y solo una muestra, la diáspora no había hecho más que empezar. La mayoría de familias tuvieron que comenzar de nuevo sus vidas desde cero y superar un trauma material y moral, cuyas consecuencias fueron, en demasiados casos, una tragedia añadida. A la llegada a España tuvieron que alojarse repartidos en casas de familiares, sin enseres, sin ropa, sin medios materiales ni económicos, y en muchos casos también sin casa propia, ni trabajo. Asumir un drama íntimo y familiar de ese calibre para seguir adelante, no fue fácil en la mayoría de los casos. Hay numerosos testimonios de que muchos padres de familia no fueron capaces de superarlo y en breve periodo de tiempo sufrieron depresiones, la enfermedad, y finalmente la muerte.
Aún superándolo y según los casos, el trauma psicológico que supuso aquella tragedia, marcó la vida de familias completas hasta nuestros días.

Sin llegar a los extremos mencionados, son innumerables los testimonios de familias cuyos padres tuvieron una muerte natural prematura y que nunca pudieron superar el hecho de ser arrancados de cuajo de su tierra y dejar atrás toda una vida de trabajo, dedicación y experiencia vital. Muchas veces a unas edades en las que un nuevo comienzo no era vital ni emocionalmente viable.

A día de hoy, la administración española no ha hecho el menor gesto de reconocimiento público de aquellos hechos, admisión de responsabilidades, ni ha colaborado a resarcir en ningún aspecto las penalidades sufridas, ni los perjuicios de toda índole causados a un alto número de familias españolas.
Por estas y otras muchas razones, me importan un bledo las disquisiciones mentales de algunos responsables, actores y cómplices de un caos y un terror, que pudiendo haber sido evitado, decidieron conscientemente no hacerlo: Fernando Maria Castiella, Luís Carrero Blanco, Pan de Soraluce, Juan Durán Lóriga, Antonio García Trevijano, Francisco Paesa, Fraga Iribarne, Franco, Herrero de Miñón… y algún otro nombre que, con toda justicia, olvido, no me parecen mejores que Francisco Macías Nguema Mbasogo. Este actuó por locura, ignorancia y atavismo tribal. Aquellos, por obediencia y sumisión a un régimen y por las míseras prebendas del “imperio”, al que regalamos una de las mayores reservas de petróleo de África a cambio de ocho años más en el sillón.

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La mayoría de fotos aportadas provienen del fondo fotográfico de: http://www.raimonland.net/
José Eburi Palé | 16 de junio de 2008

Comentarios

  1. OSScar
    2008-06-16 22:46

    Magnifica entrada, no tenia ni idea de que esto hubiera sucedido (tengo 34 años). Pero investigare mas el asunto, deberia saberse.
    Gracias por compartirlo.

  2. Eri
    2008-06-18 21:59

    Tardé diez larguísimos días, en saber si mi padre estaba vivo, o muerto.
    Finalmente pude enterarme por un amigo en Barajas de que aún vivía.
    El artículo solo cuenta algunas cosas.
    Todavía se me calienta la sangre al recordarlo.

  3. GUINEANO
    2008-06-29 00:36

    Es lamentable todo eso, lo cierto es que los verdaderos culpables de esos males, siempre son la gente que estuvierón al mando, hubo más trágicas muertes de las que nadie se puede imaginar; en mi pais hay historias que si se empiezan a contar uno en poco tiempose conevrtiría en un asesino, pido perdón por lo que voy a decir si es que a unole afecte mucho; LOS ESPAÑOLES LLEVARÓN LA MALDAD QUE HOY VIVE GUINEA ECUATORIAL. Hubo gente buena que al final tuvierón que pagr los platos sucios de la mayoría como tb hubo gente mala que hacen que hoy día tengamos que seguri pagando por lo platos sucios de ellos, Mientras el Gobierno español siga teniendo solo intereses económicos (petroliferos) en Guinea ecuatoria no habrá nadie k remedie el odio a los españoles. muchas gracias

  4. Ignacio Pan de Soraluce
    2008-11-14 01:49

    D. Emilio Pan de Soraluce, mi abuelo, y D. Juan Durán Lóriga estoy seguro de que hicieron y se desvivieron por los compatriotas españoles. Es una simpleza hablar así de ellos sin saber las órdenes que desde España recibían y mucho menos reproducir un discurso que nadie daría. Si cree que España lo hizo mal en la descolonización, le propongo que lea libros para enterarse de qué pasó en centroáfrica, el congo, sudáfrica, zimbabue, angola, namibia, zaire… Así aprenderá un poco de cultura en vez de poner nombre y apellidos a las desgracias colectivas.

  5. José Eburi Palé
    2008-11-14 20:02

    Estimado Don Ignacio.
    En primer lugar:
    Mi respuesta ha de ser comedida, por el simple hecho del respeto que me merece la relación familiar de usted, con alguno de los protagonistas de mis relatos.
    En segundo lugar:
    1 Dudo mucho que a través de ningún libro, sea yo capaz de conocer, con mayúsculas, lo acaecido en otras independencias africanas. No hay más que comparar con lo publicado respecto al caso de Guinea, para comprobar que la auténtica verdad brilla por su ausencia.
    2 Cuando uno, en ejercicio de su cargo, recibe órdenes de quien corresponda, que entran en conflicto con el sentido de la ética y la moral personales, lo correcto es dimitir. Máxime, cuando la vida de las personas está en juego.
    3 Los relatos de referencia publicados en LDN están escritos por alguien, yo, que vivió en primera persona los sucesos en cuestión. Cuya familia corrió, como infinidad de otras muchas, innumerables riesgos, incluido el de la pérdida de la vida.
    Nadie me ha contado lo que transmito en mis escritos.
    Mi padre pudo perder la vida, estuvo en prisión, y un mes refugiado en el cuartel de la Guardia Civil.
    La mala gestión de la independencia de Guinea por España, causó decenas de miles de torturados y asesinados. También causó a la población española, algunos muertos, el desarraigo vital de cientos de familias y el terror de unos meses de infierno. Por no mencionar la pérdida de bienes y patrimonio.
    El afecto de usted hacia su abuelo, es respetable y coherente, pero no es razón, por parcialidad flagrante, para poner en duda los sucesos de 1969 en Guinea.
    Créame.
    Un cordial saludo.

  6. Ignacio Pan de Soraluce
    2008-11-17 20:20

    Estimado Sr. Eburi:

    En primer lugar, le recomiendo el saludable ejercicio de la lectura, que sin duda alguna, insisto, le ayudará a conocer el proceso descolonizador de muchos países de África. No crea que los libros son malos y no va a aprender nada en ellos, estoy seguro de que con un poco de esfuerzo lo conseguirá.
    Sin ir más lejos le recomiendo la gran obra de R.F. Holland “European decolonization, 1918-1981” donde podrá encontrar muchas y muy útiles referencias de muchos países africanos, “con mayúsculas”.
    Le recomiendo también un vistazo a los procesos descolonizadores de países como:
    Zimbabue, Mozambique y Angola en los años 70-80 como perfecto ejemplo de una transición desde un país similar a España (Portugal) y cómo terminaron todos ellos en una guerra de guerrilas que aún hoy continúa. También puede preguntar a los ciudadanos portugueses por su experiencia. Obvio también casos de genocidio en países como Congo, Uganda, Ruanda…. Es decir, tan mal no se debió de hacer la transición en Guinea, y no crea que un proceso descolonizador es algo sencillo.
    Respecto al entrecomillado (sabrá que si entrecomilla cita literlamente) me gustaría saber el nombre y los apellidos de la persona que dice haber oído dicho discurso, además del lugar y del sitio; me temo que debe de ser la única ya que dicho discurso no se produjo.
    Y por último termino diciéndole que en todos los procesos traumáticos de una nación hay siempre nombres y apellidos particulares con historias personales que no siempre salen como se esperaba; pero los que gobiernan sean quienes sean, deben de pensar en la mayoría no en cada caso particular , para eso está la Justicia en la que podría confiar en caso de que sus apelaciones sean tan flagrantes como dicen ser. Me refiero a la española, no a la guineana ya que como bien sabrá allí han gobernado personas como macías o obiang que no le quepa duda, son los únicos culpables de los desmanes ocurridos en Guinea. Los únicos, así que no busque excusas en otros sitios y mire hacia el sur cuando quieran sentirse reparados.
    Gracias

  7. Ximena Pan de Soraluce
    2008-11-18 18:24

    Sr. Eburi:

    Me cuesta creer que en la “reunión ignominiosa” no sean ustedes capaces de leer entre lineas el mensaje inequívoco y clarísimo que mi padre les estaba enviando:

    ¡¡¡Váyanse cuanto antes!!!

    Eso si, dicho con “habilidad, sagacidad y disimulo” (cosas que segun el D.R.A.E. resumen la diplomacia).

    Ximena Pan de Soraluce

  8. José Eburi Palé
    2008-11-18 20:55

    Estimado Don Ignacio.

    PUNTO DE PARTIDA
    Como ya le dije en mi anterior entrada, mi respeto de ante mano por el cariño, afecto y devoción, que pueda sentir usted hacia su abuelo. Créame que le comprendo.
    Le confesaré otra premisa.
    Amo de tal forma aquella Guinea que fue España, que cualquier persona, hecho o circunstancia que tenga que ver con ella, goza de antemano de mi consideración y afecto en cierto grado y medida. Incluyo por tanto a su abuelo y su misión allí, dentro de esa idea. Máxime cuando su labor tuvo que desarrollarla cuando la situación estaba absolutamente degradada y por tanto, era extremadamente difícil de salvar.
    Este intercambio de ideas, tiene pocas posibilidades de consenso ya que, se trata de la contraposición de dos pasiones, de dos sentimientos de afecto muy potentes.
    De una parte: Su devoción por la memoria de su abuelo, absolutamente respetable y entendible por mi parte.
    De otra: Mi devoción por las tierras guineanas y su historia como territorio español.
    Allí me formé como hombre, y su memoria entrañable me acompañará el resto de mi vida, por ser mi propia historia y la de mis seres queridos.
    Usted habla, desde la referencia oral de la memoria de su abuelo.
    Yo, desde mi propia experiencia real, la de mi familia y la de las innumerables familias de mis amigos, es decir, desde la vivencia presencial de los hechos que relato.

    ACERCA DE LOS LIBROS Y LA LETRA IMPRESA
    Sobre África, Don Ignacio, se han escrito algunos, aunque pocos, buenos libros.
    Sobre Guinea, Don Ignacio, y créame porque tengo referencia de casi todos, no se ha escrito a día de hoy, nada medianamente riguroso ni de calidad.
    Entre otras cosas por el gran vacío que produjo, la declaración de materia reservada sobre la información sobre Guinea.
    Si es usted amante y creyente de la veracidad de la letra impresa, le sugiero que repase las hemerotecas de la prensa diaria muy reciente, y comprobará a titulo de ejemplo, que se hace mención generalizada, hablando de Guinea, a que el petróleo guineano se descubrió en la década de los 90. Esto es absolutamente falso. Pues como eso, casi todo lo que se escribe acerca de Guinea.
    Letra impresa no es sinónimo de verdad incuestionable y yo diría que en estos tiempos, todo lo contrario.

    LA REUNION IGNOMINIOSA
    Acerca de la famosa reunión en la embajada de España en Bata, en 1969, veo que hay disparidad de opiniones.
    Usted, Don Ignacio, niega la mayor.
    Doña Ximena, parece asumir el hecho y simplemente reflexiona sobre matices de las palabras de su abuelo.
    Créame, que dicha reunión se produjo.
    Negar la verdad es estéril.
    Amigos de mis padres asistieron a ella. Padres de mis amigos, también. Amigos míos, también.
    Viven aún infinidad de personas que estuvieron en ella, de la generación de mis padres y de un amplio abanico de edades. Infinidad de hijos de personas que sufrieron aquella reunión y aquellos días de terror, vivieron en primera persona la angustia de aquellos días y escucharon de boca de sus familiares directos, el relato detallado y las circunstancias de aquella fatídica reunión.
    Busque usted en internet, porque en otro sitio no tendrá probablemente éxito, y encontrará otros relatos similares acerca de la reunión maldita.
    Evidentemente, yo no voy a proporcionarle ningún nombre y apellido, mi ética profesional y personal, me lo impide. No obstante, es posible si ellos lo consideran, que sean ellos mismos los que le expliquen a usted la verdad acerca de la reunión que usted niega.
    Usted Don Ignacio, dijo:
    Y por último termino diciéndole que en todos los procesos traumáticos de una nación hay siempre nombres y apellidos particulares con historias personales que no siempre salen como se esperaba; pero los que gobiernan sean quienes sean, deben de pensar en la mayoría no en cada caso particular, para eso está la Justicia en la que podría confiar en caso de que sus apelaciones sean tan flagrantes como dicen ser. Me refiero a la española.
    Le respondo:
    Parece no haber leído usted todas las entregas de las crónicas de Libro de Notas.
    No estoy hablando de nombres y apellidos particulares o de historias personales. Estoy contando la historia del abandono y del terror, de la INMENSA MAYORÍA de las familias españolas en los días del éxodo guineano.
    La motonave Ciudad de Pamplona volvió a España desde Bata, atestada de familias forzosamente evacuadas en circunstancia terroríficas y que se tuvieron que pagar el pasaje, léase el capitulo de referencia. Los vuelos de Iberia desde Santa Isabel y Bata, lo mismo. Estamos hablando de decenas de miles de personas.

    Doña Ximena.
    Le hago extensiva a usted, mi respeto por los sentimientos personales hacia Don Emilio Pan de Soraluce.
    En otro orden de cosas, le comento:
    La cuestión no es esa Doña Ximena.
    ¡Claro que todos los presentes en la reunión supieron escuchar entre líneas!
    No faltaba más, les iba la vida en ello y tenía suficiente raciocinio para entender.
    El mensaje estaba claro: ¡váyanse ustedes cuanto antes!
    La cuestión es, Doña Ximena:
    1 Si es asumible que, un embajador de España y en aquellas circunstancias, solo tenga eso que decir a decenas de miles de españoles, en situación de peligro de sus vidas.
    2 Si esa reunión en el patio de la embajada española en Bata, no debería haberse producido sin la presencia, por la fuerza, de miembros del gobierno de Macías, y por lo tanto con testigos hostiles. Le recuerdo que las embajadas son territorio de la nación representada. Es evidente por tanto que, la autoridad de España y su embajador estaba absolutamente denigrada y las familias españolas, abandonadas.
    3 La absoluta falta de coordinación y ayuda material en aquellos momentos a las familias españolas, fue de tal magnitud, que supuso de hecho un abandono en toda regla. Los acontecimientos de los días posteriores, lo demostraron.
    Por tanto la lectura, real, como usted dice entre líneas, de las palabras de Don Emilio, fue:
    ¡Váyanse ustedes cuanto antes!
    ¡España no va a mover un dedo por ayudarles y velar por su seguridad!
    ¡Ustedes correrán todos los riesgos!
    ¡No puedo hacer absolutamente nada por ustedes!
    ¡Sálvese quien pueda!
    Y esto, Doña Ximena, no es una interpretación personal, esto es, LO QUE REALMENTE OCURRIÓ.

  9. claro
    2008-12-01 04:24

    Mientras guinea tenga petroleo, y este mandada
    por los suyos, seguira habiendo muerte, guerrilla, tortura, etc etc, como en otros paises del africa descolonizados, CON MATERIA PRIMA VALIOSA. Si no la tuvieran vivirian como los masai , humildes pero bien. Pero eso no mola, no? Es mas guay vivir o aparentar vivir como europa ,no? Tanta historia y tanto cuento.
    Pero al fin y al cabo pusieron al primo del mazayas de presidente y ese lo hara bien , no ?
    Es el que querian los sres guineanos , no?

  10. JOSE ANGEL LOPEZ TABOADA
    2009-03-13 21:20

    Soy hijo de un Guardia Civil destinado en Sta. Isabel. Crecí y viví allí hasta que cuando surgieron los primeros problemas con la idependencia mandaron a todas las familias para la peninsula.
    Mi padre fué el último en abandonar la isla en lanchas de desembarco, dejando en la playa y en el cuartel material como coches, camiones, enseres… huimos por la puerta de atrás, como vulgares ladrones… como ratones huyendo del gato… INCREIBLE!!!! como Franco pudo permitir algo asi?…

  11. José Eburi Palé
    2009-03-14 03:22

    Estimado Jose Angel:
    Puedes suponer que te entiendo a la perfección.
    Hablamos de una página de la reciente historia de España, ignominiosa y muy poco conocida por la mayoria.
    Algún personaje que dibujo en mis cartas, probablemente conoció a tu padre y probablemente salió también de la isla el mismo día.
    Lo triste no es, solo, lo que pasó, sino que a estas alturas de la película de nuestra historia, nadie haya tenido la valentía de poner los papeles encima de la mesa de algún juez aguerrido y se haya hecho justicia, material y moral, con todos los que tuvieron que pasar por aquel calvario.
    Las consecuencias de aquello han marcado en negativo, la vida de un monton de miles de españoles y el pago, a cambio, ha sido el olvido absoluto por parte de TODOS los que ostentan el poder de impartir la justicia.

    Un saludo y mi homenaje más fuerte y justo, al entonces comandante Báguena.

  12. Iñaskis K
    2012-03-28 03:13

    Un Macías desesperado por la falta de liquidez mandó detener a Vicente de los Ríos, subinspector de Tributos, y a su esposa en el aeropuerto el 22 de enero cuando trataban de volar a España. Liberados por la intervención de Durán Loriga, se refugiaron en el cuartel de la Guardia Civil de Santa Isabel. Pan de Soraluce, enviado para sustituir a Durán en la embajada, recomendó al jefe del puesto, comandante Báguena, que los entregara a las autoridades guineanas cuando los reclamaron formalmente en marzo. Báguena le exigió a Pan que se lo ordenara por escrito, cosa a la que se negó el embajador. El oficial de la Guardia Civil le hizo saber que no entregaría a ninguno de los ya centenares de españoles refugiados en las comandancias de Santa Isabel y Bata sin orden previa por escrito de la embajada de España.

  13. José Fernández Ortego
    2013-02-14 09:33

    Como joven Guardia Civil en aquellos acontecimientos, nunca olvidaré (y cada vez que lo recuerdo me emociono) las palabras del Comandante Báguena a raiz de la información llegada de Bata en donde habían pisoteado la bandera de España: “La Guardia Civil no puede permitir que se pisotee el honor de España, así que desde este momento estamos en pie de guerra !Viva España!.
    Cuántos recuerdos y cuánto más se podría haber hecho por nuestros compatriotas.



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