Cartas desde… es un intento por recuperar el espíritu de las corresponsalías epistolares de la prensa decimonónica, más subjetiva, más literaria, y que muestre una visión distinta y alternativa a la oficial de Agencias.
La peor suerte
Dentro de la tragedia humana que supuso la independencia de Guinea uno de los capítulos más sangrantes es el de las familias que hubieron de huir literalmente de ella de manera forzosa, en trágicas circunstancias y ante la pasividad e inoperancia del gobierno español. En la España de los sesenta, el tamaño de la familia media oscilaba entre tres o cuatro hijos; Guinea no era una excepción y en muchos casos superaban esa cifra.
El agravamiento de la situación después de la independencia pasó por su etapa más crítica en marzo de 1969.

Familias cuyos antepasados muertos, descansan en los cementerios de Santa Isabel, Bata, Corisco o en cualquier otro bonito y cuidado cementerio guineano. Bisabuelos, abuelos y padres que habían llegado a aquellas tierras a principios del siglo XIX.
Se desgarraron historias personales, vivencias, estructuras familiares, raíces vitales y se produjo una diáspora humana cuyas secuelas aún perduran.

“no ocurre nada en absoluto; las relaciones entre España y la república de Guinea ecuatorial son excelentes y ustedes deben continuar aquí, en sus puestos de trabajo, haciendo lo que han hecho siempre”.
“Nada más lejos de mi intención que decirles que deberían regresar a España, pero creo que es mi obligación advertirles de que a partir de finales de este mes de marzo, no van a volver a venir más barcos de Transmediterránea ni aviones de Iberia. Se cortarán todas las comunicaciones con la península”.
“Y también debo decirles que todos los médicos abandonarán el país en breve; como también lo harán nuestras fuerzas armadas… pero, repito, aquí no pasa nada y ustedes están completamente seguros.”
“Se quedan ustedes sin médicos, sin comunicaciones con la península y sin la protección de la guardia civil… pero no pasa nada. Quédense ustedes aquí, porque, como embajador de España, es mi obligación decírselo; sobre todo para que lo oiga este caballero que nos acompaña”
Por ende, la reunión tuvo lugar, según recuerdo del testigo, ante la presencia del propio Macías o de uno de sus significados ministros, incapaz como se ve el embajador de mantener una reunión privada para transmitir noticias de semejante envergadura.
Las familias tienen que huir a veces con lo puesto y abandonando sus casas, propiedades, enseres, y dejando atrás una vida entera de esfuerzos, afectos, amigos, seres queridos enterrados allí y experiencias vitales. Allí quedaron todo tipo de documentaciones, laboral, justificaciones de la seguridad social, partidas de nacimiento y toda clase de historiales administrativos cuya carencia, supuso después en España, para más INRI, infinidad de trastornos y pérdidas de derechos consolidados, hasta nuestros días. Familias que consiguen la evacuación de los hijos y esposas, mientras el padre decide a pesar de todo permanecer allí, intentando salvar algo de su patrimonio en última instancia y mantener la ténue esperanza de que la situación cambie.Los cuarteles de la Guardia Civil de Bata y Santa Isabel, se convierten en Numancias del siglo XX en las que se refugian las familias para resguardarse del terror. La Guardia Civil, cumpliendo órdenes cobardes y muy a su pesar, se limita a defender los cuarteles y dar cobijo a madres, padres, y niños, que no pueden hacer otra cosa para salvar sus vidas. Gracias a ella, el terror no desembocó en una masacre a pesar de todo.
Hay muchas historias trágicas, sirvan algunas de muestra:
Bata
Armando Balboa Dougan
No importa el color, español por derecho, y casado con española, de Barcelona para más señas.
Se refiere a una familia numerosa.
Santa Isabel
Rafael Avalos
No importa el color.
Era también español de derecho y estuvo al frente del servicio de Correos durante muchos años.
La mayor parte de los empleados de correos en Fernando Poo, eran de la etnia bubi.
El día 31 de Marzo de 1969, sale el último vuelo de Iberia del aeropuerto de Santa Isabel, en el que consigue salir entre otros, L. P., gracias exclusivamente a la providencia y al destino.
Todos estos episodios son reales y solo una muestra, la diáspora no había hecho más que empezar. La mayoría de familias tuvieron que comenzar de nuevo sus vidas desde cero y superar un trauma material y moral, cuyas consecuencias fueron, en demasiados casos, una tragedia añadida. A la llegada a España tuvieron que alojarse repartidos en casas de familiares, sin enseres, sin ropa, sin medios materiales ni económicos, y en muchos casos también sin casa propia, ni trabajo. Asumir un drama íntimo y familiar de ese calibre para seguir adelante, no fue fácil en la mayoría de los casos. Hay numerosos testimonios de que muchos padres de familia no fueron capaces de superarlo y en breve periodo de tiempo sufrieron depresiones, la enfermedad, y finalmente la muerte.
Aún superándolo y según los casos, el trauma psicológico que supuso aquella tragedia, marcó la vida de familias completas hasta nuestros días.
Sin llegar a los extremos mencionados, son innumerables los testimonios de familias cuyos padres tuvieron una muerte natural prematura y que nunca pudieron superar el hecho de ser arrancados de cuajo de su tierra y dejar atrás toda una vida de trabajo, dedicación y experiencia vital. Muchas veces a unas edades en las que un nuevo comienzo no era vital ni emocionalmente viable.
A día de hoy, la administración española no ha hecho el menor gesto de reconocimiento público de aquellos hechos, admisión de responsabilidades, ni ha colaborado a resarcir en ningún aspecto las penalidades sufridas, ni los perjuicios de toda índole causados a un alto número de familias españolas.
Por estas y otras muchas razones, me importan un bledo las disquisiciones mentales de algunos responsables, actores y cómplices de un caos y un terror, que pudiendo haber sido evitado, decidieron conscientemente no hacerlo: Fernando Maria Castiella, Luís Carrero Blanco, Pan de Soraluce, Juan Durán Lóriga, Antonio García Trevijano, Francisco Paesa, Fraga Iribarne, Franco, Herrero de Miñón… y algún otro nombre que, con toda justicia, olvido, no me parecen mejores que Francisco Macías Nguema Mbasogo. Este actuó por locura, ignorancia y atavismo tribal. Aquellos, por obediencia y sumisión a un régimen y por las míseras prebendas del “imperio”, al que regalamos una de las mayores reservas de petróleo de África a cambio de ocho años más en el sillón.
2008-06-16 14:46
Magnifica entrada, no tenia ni idea de que esto hubiera sucedido (tengo 34 años). Pero investigare mas el asunto, deberia saberse.
Gracias por compartirlo.
2008-06-18 13:59
Tardé diez larguísimos días, en saber si mi padre estaba vivo, o muerto.
Finalmente pude enterarme por un amigo en Barajas de que aún vivía.
El artículo solo cuenta algunas cosas.
Todavía se me calienta la sangre al recordarlo.
2008-06-28 16:36
Es lamentable todo eso, lo cierto es que los verdaderos culpables de esos males, siempre son la gente que estuvierón al mando, hubo más trágicas muertes de las que nadie se puede imaginar; en mi pais hay historias que si se empiezan a contar uno en poco tiempose conevrtiría en un asesino, pido perdón por lo que voy a decir si es que a unole afecte mucho; LOS ESPAÑOLES LLEVARÓN LA MALDAD QUE HOY VIVE GUINEA ECUATORIAL. Hubo gente buena que al final tuvierón que pagr los platos sucios de la mayoría como tb hubo gente mala que hacen que hoy día tengamos que seguri pagando por lo platos sucios de ellos, Mientras el Gobierno español siga teniendo solo intereses económicos (petroliferos) en Guinea ecuatoria no habrá nadie k remedie el odio a los españoles. muchas gracias