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Cartas desde el exilio guineano por José Eburi Palé

Cartas desde… es un intento por recuperar el espíritu de las corresponsalías epistolares de la prensa decimonónica, más subjetiva, más literaria, y que muestre una visión distinta y alternativa a la oficial de Agencias.

Marzo de 1969. Dossier del terror para la ley de la memoria historica

José Eburi Palé

PALABRAS DE DON JUAN DURÁN LORIGA EN 1999

(De las Memorias de Don Juan Durán Lóriga, escritas en 1.999):

“El día 5 de Marzo dio Atanasio su golpe de Estado, trágicamente fallido. Macias se refirió siempre a este hecho, incluso en su proceso, como “el golpe del embajador Durán”. Alguna vez he dicho que si hubiese sido mío no habría fracasado. No había en esta “boutade” la menor petulancia puesto que hubiesen seguido “mi” golpe dos compañías móviles de muy aguerridos guardias civiles”

Sr. Durán: Dudo mucho que un solo miembro de la GC en Guinea y en esos momentos, hubiese acatado la orden de acompañarle a Ud. en semejante empresa. Fue muy fácil decir eso en 1999, lo honesto era haberlo pensado, dicho y consecuentemente, hecho, en 1969.

ALGUNAS VICTIMAS DEL GOLPE CON NOMBRE Y APELLIDOS. EL GENOCIDIO Y LOS CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD (COMO GUSTA DECIR A FRAGA)

El golpe de marzo de 1969 dejó tras de si una estela de asesinatos y horror que duró cerca de una década. Estos nombres son sólo el encabezamiento de una interminable lista, reconocida internacionalmente por la ONU:

ATANASIO NDONGO MIYONE
Ministro de Asuntos Exteriores
Atanasio se produce importantes lesiones y fracturas en las dos piernas al tirarse desde la ventana del despacho presidencial, desde una segunda planta, presa del pánico. Allí mismo, al pié de la ventana y en plena calle, es apaleado, macheteado salvajemente y quemada su cara con cigarrillos por las juventudes de Macias.

Atanasio Ndongo – Ampliar
Es fotografiado personalmente por Macias, al pie de la ventana en lamentable estado y se le mantiene cinco horas sin asistencia médica. Más tarde, Macias exhibirá esas fotos al corresponsal de prensa americano de la revista Newsweek emulando un gesto similar de Adolfo Hitler.
Se le traslada finalmente al hospital de Bata y médicos españoles le curan, le escayolan y entablillan las piernas fracturadas. Las dependencias del hospital son asaltadas por las juventudes y se vuelve a apalear al herido y a fracturarle nuevamente las piernas, ante la impotencia de los médicos que nada pueden hacer por impedirlo. Se repite por dos veces tamaño martirio, hasta que finalmente y al cabo de sucesivas curas, se le abandona y muere agónicamente por la infección y la gangrena generalizadas.



ARMANDO BALBOA DOUGAN
Director de la televisión guineana

Balboa no participa directamente en los sucesos y ni siquiera llega a Bata con el resto de personas convocadas por Atanasio el día antes.

Armando Balboa – Ampliar
Hombre culto, pro español, casado con una española catalana y con varios hijos e hijas. Persona activa en la vida política guineana, bien conocido por sus muchos amigos, blancos y negros. En definitiva, alguien muy válido para la construcción de la nueva Guinea. Es llamado por Macias para que “se justifique” y es acusado por este de ser “excesivamente pro español”.
Es torturado por Macias sanguinaria y salvajemente.
Le desollan las plantas de los pies y es apaleado y macheteado.
Finalmente le envían al hospital de Bata en estado febril, agónico, delirante y terminal.
Le atienden médicos españoles que, vigilados de cerca por las juventudes de Macias, tratan de aliviar su dolor mientras a duras penas evitan nuevas torturas. En ese estado, encuentra fuerzas para incorporarse trabajosamente en su camilla y preguntar delirante: ¿Dónde está la Guardia Civil? Repite el gesto dos o tres veces más, y los médicos consiguen evitar a duras penas, que las juventudes le rematen allí mismo. Finalmente consigue exclamar: ¡Viva Guinea!, ¡viva la Guardia Civil! y poco después muere.
Su esposa y sus hijos se refugian en el cuartel de la Guardia Civil y comienza un increíble calvario hasta su salida del país, ante la pasividad de nuestra embajada, en cuyo guión no estaba la defensa de la población.


SATURNINO IBONGO YYANGA
Embajador de Guinea en la ONU
Asesinado por la espalda con un tiro en la nuca, a bocajarro, durante el asalto de Macias al palacio presidencial.


BONIFACIO ONDÓ EDÚ
Presidente del Gobierno Autónomo de Guinea antes de 1968 y contrincante de Macias en las elecciones presidenciales

Es detenido por Macias cuando, supuestamente respaldado y con “garantías” de España, regresa de su exilio en Camerún. Encarcelado y torturado durante días es agredido sistemáticamente a machetazos, hasta que un día uno de los golpes de machete le fractura el cráneo y muere.

Si los acontecimientos de Guinea parecían haber llegado a su punto álgido a finales de febrero, a partir del día cuatro de marzo de 1969 los sucesos sangrientos, torturas y asesinatos indiscriminados hacen de aquellos días un anhelado paraíso.

El contexto ignorado – Ampliar
En esta ocasión la cobardía y deshonrosa actitud del régimen de Franco en pleno consigue para su haber la co-responsabilidad directa en un delito de lesa humanidad, con una ingente cantidad de torturados y asesinados a sus espaldas. Personas que seis meses antes poseían DNI expedido por la Dirección General de Seguridad de España y que moral y culturalmente estaban empapados de afecto y confianza por nuestro país, al que consideraban suyo. Personas a las que ningún gobierno de España desde entonces ha reconocido ningún mérito, les ha proporcionado ninguna restitución oficial del honor, desagravio, ni mencionado tan siquiera su existencia en ninguna reseña histórica honorable.

De ninguno de ellos se conoce el lugar y la forma de enterramiento, otra merced más en el trágico saldo de sus familias, algunas residentes en España, hoy.

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BARAJAS, CAMPO DE REFUGIADOS IMPROVISADO

Desde mediados de febrero de 1969 y hasta mediados de abril el aeropuerto Madrileño de Barajas se convierte en un improvisado y escalofriante campo de refugiados y víctimas llegadas de Guinea. Una vez a la semana, creo recordar que los miércoles, llega el vuelo de Iberia procedente de Santa Isabel y Bata.

Barajas no es solo los miércoles un campo de refugiados, también funciona como centro neurálgico de información y punto de encuentro; el único existente para los guineanos en España y el único en el que una persona puede estar informada fehacientemente de los acontecimientos en Guinea por el testimonio directo de los que vienen de allí. Eso si, observados de cerca por la guardia civil y policía de paisano, que siempre deambulaban por salas y pasillos.

Y esa es, tristemente, la única forma de saber a ciencia cierta si a tu padre, esposo, hijo o familiar, le han asesinado, torturado, ha podido refugiarse en el cuartel de la GC o ha logrado huir por la selva a Camerún, Gabón o Congo. Evidentemente, la confianza en la labor de nuestra embajada en Guinea es nula.

Nuestro paternal gobierno, paradigma de la moral y reserva espiritual de occidente, ordena un silencio mediático absoluto respecto a los temas de Guinea, declarándolos “materia reservada” y Barajas es el único clavo ardiendo al que pueden agarrarse a la desesperada, los familiares o amigos de las víctimas de la vergüenza y el horror guineanos.

La gente se reúne en el aeropuerto de Madrid con horas de antelación, intercambiando noticias, rumores, esperando con tensión contenida el aterrizaje del avión y manteniendo la respiración entrecortada mientras tanto. Una mala noticia puede aparecer de forma súbita por la puerta de salida de pasajeros en cualquier momento, también una esperanza, o la persona querida, finalmente a salvo.

Desde toda España los privilegiados que pueden personarse en Barajas portan encargos para interesarse por tal o cual persona, por la suerte de esta o aquella familia. Después, por la noche y a golpe de conferencia, informan a los amigos dispersos por toda la geografía nacional de las buenas, malas o trágicas noticias. La vida y la muerte juegan a la ruleta rusa cada miércoles en Barajas.

Con solo un vuelo semanal los sucesos han podido variar en Guinea drásticamente en siete días, y después de cada vuelo, el más absoluto mutismo informativo vuelve a reinar hasta el miércoles siguiente.

La esposa de LP se entera a través de unos conocidos por “conferencia” desde Barcelona de la detención de este en Santa Isabel por el asunto del machete; ha de pasar toda una semana de incertidumbre y ansiedad, hasta que finalmente un pasajero procedente de Guinea en un celebrado miércoles le informa de que LP está bien y se encuentra refugiado en el cuartel de la Guardia Civil.

No siempre las noticias que porta un evacuado llegado a Barajas son tan buenas, y cuando así ocurre las escenas de dolor son indescriptibles. Desesperación, desconsuelo y desgarro de familiares, llantos y dolor; mucho dolor, ira e impotencia ante el sinsentido de lo que estaba ocurriendo en la tierra de todos los allí concentrados, sea cual fuera su color.
Nuestra embajada en Guinea y su nuevo embajador, son absolutamente inoperantes. No solo no defienden la integridad física de los españoles allí, sino que tampoco asumen la mínima labor humanitaria de informar en España al resto de los familiares de la suerte de los muchos miembros que aún quedan en Guinea.

EL CONTEXTO IGNORADO

En mitad del caos y el horror había días en los que era difícil dar crédito a lo que ocurría, al sinsentido y el absurdo de los hechos. Siempre hubo una complicidad en el territorio guineano entre todos sus habitantes, fuera cual fuera su etnia; existía un concepto de patrimonio común. La idea de “ser guineano” era muy valorada por todos y superior en rango a las distinciones étnicas: era una realidad implícita en el sentir de todos en Guinea. Nuestros políticos nunca lo entendieron y mucho menos lo valoraron, pero los guineanos, autóctonos o de adopción, abiertamente sí, cualquiera que fuese su color.

Patrimonio común – Ampliar
Las juventudes asaltaron propiedades y en algunos casos agredieron físicamente a españoles blancos. Pero pensando en un territorio sin Ley, en el que la proporción de etnia blanca y negra podía llegar a ser de 1 a 30, aflora en mí inmediatamente la sensación de entonces: La constatación de una conciencia real y colectiva de existencia de un lugar común. El orgullo de formar parte de ella, arraigada en una tierra común y con el único requisito de sentirla así y valorarla como un privilegio, por encima de cualquier otra jerarquía de consideración. Todos éramos victimas de un caos común, surgido de ninguna parte, de un contexto ignorado y lejano.


La mayoría de fotos aportadas provienen del fondo fotográfico de: http://www.raimonland.net/

José Eburi Palé | 31 de marzo de 2008

Comentarios

  1. Ely
    2008-04-02 22:59

    Es increible. Mis padres vivieron esos hechos y recuerdo su angustia de entonces.
    Nunca me contaron con tanto dettalle lo que en este relato se cuenta, supongo que por no pasar el dolor de recordarlo.

  2. Eri
    2008-04-15 19:21

    Puede parecer que estas cosas están fuera de contexto, pero sucedieron así, por lo que yo se.
    Mi padre salvó la vida por pura casualidad y el gobierno español, no movió un dedo, ni por él, ni por nadie. Una verguenza



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