Libro de notas

Edición LdN
Cartas desde el exilio guineano por José Eburi Palé

Cartas desde… es un intento por recuperar el espíritu de las corresponsalías epistolares de la prensa decimonónica, más subjetiva, más literaria, y que muestre una visión distinta y alternativa a la oficial de Agencias.

Francisco Macías Nguema Mbasogo, primer presidente de Guinea Ecuatorial

José Eburi Palé

El sustrato social
Hasta los tiempos inmediatamente anteriores al 12 de Octubre de 1.968, surgían en Guinea de cuando en cuando noticias acerca de la celebración en la parte continental de algún rito de “M`bueti”, consistente en la antropofagia de un niño de corta edad por creencias religiosas atávicas. En esa zona de África la antropofagia genérica está considerada como un rito mágico-religioso mediante el cual se transfieren ciertas cualidades anímicas del sacrificado a los participantes en la cruenta ceremonia.

Aún desde el respeto por cualquier religión del ser humano, hemos de convenir que ese tipo de hechos tan tardíos —y solo soterrados a día de hoy— retrataban el contexto social de un cierto sector de la población guineana continental, de la que era oriundo Macías. Esto lo sabían los que allí vivían y formaba parte de la tierra que amaban. No lo sabían, por cierto, quienes tuvieron la osadía de redactar una constitución para Guinea a 5000 km de distancia, con un desconocimiento y falta de respeto absoluto hacia la idiosincrasia de sus gentes.

Por tanto, el contraste era evidente; para un sector de la población autóctona de Guinea en el 68, la percepción del mundo más allá de sus minúsculas fronteras y en aquél contexto estaba a todas luces notoriamente deformada, y era insuficiente e inabarcable.
Esta y otras realidades, conformaban socialmente un panorama compartido y entrañable a pesar de todo, potencialmente magnífico, contradictorio y duro a veces, pero valorado de corazón por ser nuestro —de blancos y negros&dmash; de todos los guineanos; amado sin condiciones como paradigma de la pureza simbólica de África y sus gentes.

El hecho referido deja patente cierto estado de cosas y muestra como, para lograr una “masa crítica” con un nivel de formación adecuado para enfrentarse a una independencia en el siglo XX, era necesario más tiempo, como era de dominio público.

Publicado en su día por ABC:

«Palabras de Su Excelencia el Jefe del Estado, con motivo de la visita a España de la Comisión del Gobierno Autónomo de Guinea en el año 1966: Vosotros añadió, asumiréis el gobierno y la administración de vuestro país y tenéis que mirar el bien común de vuestro pueblo.”Los que tenéis cultura”, que cooperen, pues yo y mi gobierno estamos dispuestos a ayudarles.»

Parece que era notorio el conocimiento de la escasa preparación de la población y también que Franco mentía al prometer una ayuda, consciente de que no la cumpliría jamás.

Francisco Macías. Circunstancias

Alcalde de Mongomo, 1960
Francisco Macías Nguema fue, desde un punto de vista estrictamente cronológico, la primera victima de la inadecuada independencia concedida a Guinea española y de la emboscada sutil del gobierno de Franco, una vez concedida. Víctima no en sentido literal, pues su ejecución se demoró una década en el tiempo; si no en el sentido de ser una de las primeras personas consciente de estar atrapada por la traición de las promesas de España, hechas apenas tres meses antes de enero de 1969. Trampa que Macías en su ignorancia no supo prever, pero no tardó demasiado en intuir; le faltaba experiencia para manejarla, pero no era idiota.
Una vez decididas unas elecciones libres y democráticas en Guinea —curiosa paradoja en 1968— el retrato robot del personaje con las mayores posibilidades de salir vencedor correspondía cabalmente a algún miembro de una etnia continental por una simple cuestión de censo, 300.000 fangs frente a 25.000 isleños.

Había además una posibilidad añadida que no se “quiso” calibrar; la posibilidad de la vuelta del “poder del miedo” tribal, el resurgimiento de los demonios atávicos de la noche de los tiempos, de la selva inmutable y ancestral, que “estaba ahí”, formando parte de la Guinea de Macías y de la de todos, como parte inseparable de sus señas de identidad. Y así ocurrió: ese poder del miedo tribal se apoderó de Guinea al romperse el frágil y artificial equilibrio del “día después”.

El matrimonio entre la Guinea moderna, civilizada, de progreso, y la Guinea profunda y neolítica, era frágil y demasiado reciente después de todo, apenas en luna de miel.
De un lado: una masa social importante de guineanos blancos y negros, que habían tenido acceso a un desarrollo espectacular y fulgurante del territorio en el siglo XX. De otro: el África profunda, tribal, que aún latía en los rincones remotos de la selva y que necesitaba más tiempo para una transformación mental al siglo XX; estaba representada por una masa social quizá menor, pero real, palpitante y agazapada.

Macías encarnaba a la perfección esa contradicción profunda y quizá fuera esa, en parte, una buena explicación de que su desequilibrio emocional y psíquico acabara desbocado. Era un hombre del selvático continente profundo, del poblado de Mongomo, clan “temido” y poderoso en el subconsciente de la Guinea continental en 1968. Por tanto era poseedor del poder atávico de la comunicación verbal y “no verbal”, ese arte que los hechiceros de su pueblo dominan y ejercen a la perfección.

Francisco MacíasTrayectoria

En Bata, 1966
Macías tenía “carisma” y desde joven —una vez abandonado su poblado—, había desempeñado trabajos en dependencias administrativas en Santa Isabel, centro comercial y político del territorio. Trabajos de poca responsabilidad en su juventud, como correspondía a su escasa formación profesional, pero que le permitieron tomar posiciones y hacerse notar; fue guardia urbano, delineante y varias cosas más. Era un hombre observador, introvertido y receloso, escudriñaba a su alrededor, escalaba alturas y sabía esperar; atavismo natural en estado puro. Todo eso le llevó a ser consejero de Obras Públicas y finalmente ministro, durante la fase de cuatro años escasos de “gobierno autónomo”.

Macías, como todo guineano, estaba integrado en una sociedad civil multi-étnica y en ese contexto tenía amistad y gratitud hacia infinidad de guineanos blancos, a muchos de los cuales apreciaba y admiraba profundamente desde que era joven. Macías pertenecía a “esa Guinea” y nunca renegó de ella. Le encantaba la parafernalia del protocolo político y militar, los uniformes y todo lo relacionado con la posesión del poder que había visto ejercer cotidianamente.
Siempre consideró la necesidad de contar con “sus blancos” conocidos de “toda la vida”, a la hora de mantener la maquinaria y la estructura de la nación futura; él conocía sus limitaciones personales y las de una parte de la población autóctona de Guinea.
Como contrapunto a esa idea, durante los procesos previos a la independencia y en los primeros tiempos después de esta, el gobierno español se había empeñado muy mucho en evitar la intervención de los españoles guineanos blancos en todo el proceso.

Macías se vio inmerso, además, en una actividad frenética a lo largo del 67 y 68. Tuvo que tratar con una “nueva clase” de españoles blancos —los políticos del “régimen” en España— hasta entonces desconocidos para él y ante quienes su recelo innato afloró. Y lo hizo como defensa por su complejo de inferioridad, una vez percibidas dos cosas: la ignorancia y el desprecio sutil hacia los guineanos y Guinea misma de esta nueva clase política de españoles “peninsulares” de nueva hornada.

La situación comenzó a desbordar a Macías y sus trastornos psíquicos se hicieron más acusados, de hecho fue sometido a tratamiento en Madrid en la clínica Ruber, en algunas de sus visitas a España.

De las memorias de Juan Durán Lóriga, primer embajador de España en la nueva República de Guinea Ecuatorial:

«……..este episodio me parece revelador de la personalidad enferma de Francisco Macías. Era aguerrido pero miedoso, crédulo pero receloso. La noche de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales la había pasado oculto en casa de un comisario de policía español por miedo a ser asesinado. Estas características, al acentuarse, hicieron de él uno de los gobernantes más sanguinarios de nuestro tiempo. Sanguinario por desconfiado.»

Esas características eran de sobra conocidas por todo el mundo hacía décadas y España no las consideró nunca

Sello de Macías, 1969
A falta de ningún plan preconcebido por España, que a esas alturas solo quería abandonar Guinea a toda prisa, la de Macías era por tanto una opción natural que podría aflorar en unas elecciones y ese fue el caso; el miedo atávico al clan, frente a la “modernidad” y “normalidad” de Ondó Edú y Atanasio Ndongo. Cambiar ese pronóstico solo hubiera sido posible, mejorando la calidad del sustrato de votantes y se hubieran necesitado quince años más de compromiso con Guinea, “deber moral” de España. Un Estado que acepta temporalmente la tutela de un territorio, es responsable de la formación de la población del mismo, como exigencia para una independencia inevitable.

Francisco Macías Nguema se transformó en un asesino cruel y sanguinario, eso no es discutible; su mente era un cóctel explosivo de delirios y obsesiones enfermizas, que en parte fueron aprendidas del ejemplo político español, el que tenía a mano.
El régimen de Franco no era un arquetipo positivo de conducta política, pero era el único disponible que se mostraba ante Macías y que él en el fondo admiraba, porque estando ante sus ojos durante toda su vida, alimentaba sus delirios a la perfección.

El Cóctel explosivo
La suerte de Guinea como país a los pocos meses de andadura, con ese bagaje de una parte del sustrato social y comandada por un individuo del perfil de Francisco Macías Nguema no podía ser distinta de la que fue. Macías se sintió inesperadamente acorralado por el abandono de España y con un pánico profundo a aparecer vulnerable ante su “clan”.
No me consta que ningún guineano identificara a priori, independencia, con abandono de España. De hecho meses antes, cualquier guineano negro o blanco, habría apostado por una continuidad normal de actividades y una permanencia de las empresas y de los profesionales. Igualmente, por la permanencia de los españoles blancos y negros, que sabían como mantener en marcha la maquinaria del país y por la tutela de España en la medida que se necesitara. La constatación de que no era así y de que España estaba resuelta a no colaborar en Guinea lo mas mínimo —como si del detonante de una bomba se tratara— sorprendió a todos bruscamente y en primer lugar a Macías.

De las memorias de Juan Durán Lóriga, primer embajador de España en la nueva República de Guinea Ecuatorial:

«Aconsejé a Madrid, que puesto que había sido elegido el candidato que no deseábamos —ni en la presidencia ni en exteriores—, hiciésemos de tripas corazón con los gestos necesarios para atenuar en lo posible sus recelos. Pero hubo poco que hacer porque prevalecía la idea de que, obtenida la independencia, la Guinea había dejado de ser un tema español.»

En España, por tanto, una camarilla de sexagenarios no menos psicópatas que Macías, hacían cábalas indignas para tratar de alargar la vida de un dictador anacrónico, posiblemente en otro estado mental de cosas y que solo esperaba recuperar Gibraltar, como un niño espera la noche de los Reyes Magos. Le dieron armas y poder a un hombre incapaz de gobernar por sus propias limitaciones y trastornado psíquicamente, para acto seguido abandonar conscientemente a una población inocente de cuatrocientos mil seres humanos blancos y negros a su previsible destino. Repartamos por tanto en justa proporción las responsabilidades de cada cual en la tragedia posterior.

Francisco Macías Nguema fue un asesino cruel, despiadado y vil. Pero “otros” fueron tan culpables o más que él, cómplices por la omisión del deber de tutela hacia todo un pueblo y dejación del deber de salvaguardia hacia un montón de familias de todas las etnias. Familias con nacionalidad española, por la historia y su D.N.I., que pasaron por un calvario dramático de huida hacia la libertad en el mejor de los casos y por el asesinato, persecución y tortura de algunos de sus miembros, en muchos de ellos.

De las memorias de Juan Durán Lóriga, primer embajador de España en la Nueva República de Guinea Ecuatorial en 1968:

«En uno de mis viajes a Madrid fui recibido en audiencia en el Pardo. Al contar a Franco que Macías lo llamaba “colega” le entró una risa convulsa que tardó algún tiempo en amainar.»
Macías, compartía con Franco además del nombre de pila, esa misma risa convulsa, y tuvo un maestro que mientras reía convulsivamente, había decidido traicionar a Guinea.

Tierra noble, generosa, inocente y joven, abatida en flor. Traicionada, abandonada y cautiva. Cruenta ignominia que ni siquiera sirvió de nada a sus verdugos, monstruos ya condenados a muerte por la sabia providencia, que un día hará justicia.

José Eburi Palé | 13 de diciembre de 2006

Comentarios

  1. Elisa
    2006-12-15 02:53

    El gobierno de la República de Guinea Ecuatorial ha encargado a una empresa “marroquí”, SOMAGEC, un proyecto de gran calado consistente en la ampliación del puerto de Malabo, capital del estado, hasta quintuplicar al menos su actual capacidad.
    A pesar de los antecedentes privilegiados de nuestras relaciones con Guinea y por lo que se ve, hasta los marroquíes nos toman la delantera.
    Me imagino que estamos tan sobrados de inversiones y negocios en el exterior, que este tema y otros relacionados con lo que fue una parte de España, no nos debe importar gran cosa.
    Así nos luce el pelo.
    En Guinea actualmente, hay infinitamente más presencia de Chinos, Yankis, Franceses, Filipinos y Marroquies, que compatriotas nuestros. Claro que a la vista de como hicimos las cosas, debe de tratarse de un problema de verguenza, o quizá de ineptitud política.
    Quien sabe.

  2. salvador alogo nvono mokuy
    2007-10-30 01:17

    Hola,desde mi modesto punto de vista como nativo Guineano creo que España tiene poco que decir u opinar sobre Guinea otrora llamado Guinea Española.
    No llego a explicarme como se pudo abandonar a toda una colonia en el centro de Africa a sabiendas que el pais no contaba con cuadros capaces de llevar los destinos de un pais en el camino adecuado si no es a la perdicion.Sin nostalgia ni algo semejante, comprendo como muchos que la situacion de hoy no se me pasara por la cabeza culpar a España de las desgracias que hoy sufrimos pero lo unico que se,es que seguimos arrastrando las consecuencias de aquel desdichado 12 de octubre de 1968 .Los Españoles deben reconocer que España nunca ha tenido una politica de estado digamos como Francia en sus colonias y el unico consuelo de esa situacion es que en otros paises hispanos paso algo semejante y por lo consiguiente,es hora de superar y olvidarse del todo en lo concerniente a ese amargo periodo de la historia.Saludos.

  3. Iusep
    2007-10-30 06:13

    Muy estimado tu comentario.
    Bienvenido

  4. Iusep
    2007-10-31 06:08

    HOY EN “EL PAIS” INTERNACIONAL:

    Garzón abre diligencias por un delito de genocidio de Marruecos contra el Sáhara Occidental •
    El juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, ha ordenado este mediodía la apertura de diligencias previas por los delitos de genocidio y torturas contra ciudadanos saharauis cometidos presuntamente por altos cargos de la seguridad marroquí en los setenta y ochenta. Garzón admite así a trámite la querella interpuesta en septiembre de 2006 por asociaciones de defensa de los Derechos Humanos y familiares de presos y de desaparecidos saharauis.

    Estas organizaciones han contabilizado por el momento un total de 542 desaparecidos y culpan a 31 altos cargos de la seguridad marroquí (algunos de ellos ya fallecidos), de detención ilegal, torturas y asesinatos.
    Entre la treintena de denunciados se encuentra el ex ministro de Interior marroquí Dris Bsri y el ex jefe de la Dirección General de Estudios y Documentación y consejero especial del rey de Marruecos Yassine Mansouri. También figuran otros responsables policiales y militares, entre otros el general mayor de las Fuerzas Armadas Reales, Husni Ben Sliman.

    Dos de los acusados fueron condecorados por el Gobierno español
    Dos de los investigados por el juez Garzón fueron condecorados por el Gobierno español en enero de 2005. El consejo de ministros otorgó entonces, en vísperas de la visita de los Reyes a Marruecos, la Gran Cruz de Isabel la Católica a Hamidou Lanigri, director general de la Seguridad Nacional marroquí, y Housni Ben Sliman, general

    Mi comentario, que extrañamente, la web de El País, no me deja insertar:

    Me parece loable, fantástico y de derecho, pero:

    EXISTE UN PAIS LLAMADO GUINEA ECUATORIAL.

    ESTE TERITORIO, FUE PARTE DEL ESTADO ESPAÑOL DURANTE DOSCIENTOS AÑOS.

    EN EL, DURANTE LOS SEIS MESES POSTERIORES A LA INDEPENDENCIA, SE PRODUJERON HECHOS CRIMINALES, TORTURAS, ASESINATOS Y DELITOS DE LESA HUMANIDAD, QUE DEJAN EN MANTILLAS A LOS SUCESOS DEL SAHARA.
    CON EL AGRAVANTE DE ESTAR INVOLUCRADOS EN ELLOS, POR ACCION U OMISION, LOS REPRESENTANTES DEL ESTADO ESPAÑOL ENTONCES, A SABER:
    EL GOBIERNO DEL GENERAL FRANCO EN PLENO.

    A MI, ME GUSTARIA LEVANTARME UNA MAÑANA Y LEER EN LA PRENSA, QUE EL JUEZ GARZÓN HA DECIDIDO ABRIR DILIGENCIAS PARA LA ACLARACION DE ESOS HECHOS ABOMINABLES, MAXIME CUANDO PRESUNTAMENTE EXISTEN UNAS RESPONSABILIDADES DIRECTAS DE NUESTRO ESTADO, REPRESENTADO EN ESOS DIAS, POR LOS MIEMBROS DEL GOBIERNO DE FRANCO.

    POR CIERTO, TAMBIEN ME GUSTARIA, QUE LA LEY DE LA MEMORIA HISTORICA RECOGIERA EL SUPUESTO GUINEANO, COMO MERECEDOR DE LAS SATISFACCIONES QUE ESA LEY RESARCE A LAS VICTIMAS DEL OLVIDO HISTORICO, QUE TRATA DE RESCATAR.

  5. esteban
    2007-12-20 07:10

    La evolucion de la republica de guinea ecuatorial ha mejorado claramente desde que se independizo, en parte por la dirección que siguio el pais tras el derrocamiento de MACIAS y en parte por los recursos existentes en el pais, que lo an convertido en el Kuwait de Africa.

    http://foroguineoecuatorian.mforos.com/1385814/7128933-guinea-la-nacion-que-mas-crece-en-el-mundo-economicamente/

  6. yo mismo
    2009-07-12 12:45

    Perdonad todos pero la culpa no la tuvo ESPAÑA la tuvo el FASCISTA DICTADOR FRANCO ese señor que dio un golpe de estado en españa asi que quien abandono a guinea fue FRANCO no españa.que no se os olvide

  7. José Eburi Palé
    2009-07-13 07:09

    Perdona ,Yo mismo.
    Solo unas consideraciones.
    1ª-Quien abandonó Guinea fue Franco obviamente, pero Franco representaba al Estado Español en ese momento, nos guste, o no.
    2ª-Franco murió en 1975 y desde entonces, ese mismo Estado español, representado por una larga cadena de gobiernos distintos, hasta nuestros días, no ha hecho la más mínima mención de ese asunto.
    3ª- No se ha hecho al menos una simple declaración de Estado, reconociendo el hecho.
    4ª-No se ha ayudado al pueblo guineano, primera víctima de aquel abandono.
    5ª-No han salido a la luz pública, documentos referentes al asunto.
    6ª-Aún existen cajas con documentos secretos, que deberán esperar décadas para su apertura.
    7ª-No se ha resarcido económicamente a los ciudadanos españoles que perdieron sus propiedades, enseres y su medio de vida, en algunos casos la vida misma, en cuestión de tres meses.
    8ª-Nadie tiene el menor interés en incluir los episodios de Guinea, en los supuestos de la Ley de la Memoria Histórica.
    9ª- Y ya han pasado 40 AÑOS.
    Saludos

  8. fumanchu
    2009-08-21 22:34

    Buenos dias.
    Siento el desafortunado articulo del señor José Eburi Pale. Aquí parece que Macias ha sido un pobre martir que, mira tu, no ha hecho nada. España dió la independencia obviamente porque los guineanos querían, no la forzó. No se pegó un solo tiro. La transmisión fue impecable. Lo único que veo es poco agradecimiento a España por parte del señor Eburi, que si España dejó sin formar a los cuadros guineanos, que se Franco era un dictador….. A ver si nos entendemos Macias era un MONSTRUO que convirtio el pais en una Camboya a lo Pol Pot y provocó un genocidio, no España. España más bién intentó que no gobernara Macias apoyando a la oposición señor Pale. Un poco de rigor histórico, por favor….

  9. Celestino Okenve
    2012-03-02 02:39

    Es un relato para una novela sobre Africa, que queda muy bien para los lectores europeos acostumbrados a oir de Africa historias de antropofagia, misterio, ocultismo y crueldad. Crueldad negra se supone, la del hechicero cruel que se enfrenta al bwana que trae la “luz del evangelio” y la ciencia, etc. etc. Y que termina mal como le pasó a Masié me Nguema.
    El que escribe no debe ser guineano a pesar de las apariencias o es un bubi que busca la simpatía del lector español, sin más.

    Aunque Guinea hubiera tenido miles de cuadros, poca diferencia hubiera habido con lo que pasó. Los cuadros, si no tienen poder, no pueden hacer nada, máxime cuando son temidos por los ignorantes y por “la madre patria”, que recela de ellos y prefiere aliarse con el ignorante que controla con la violencia al país. Es el caso de España, porque Francia normalmente se alia con los grupos más formados e informados. Y eso sí es genuinamente español. Por cierto, los pocos cuadros fueron asesinados al año: maestros, ingenieros, abogados y médicos. Pocos, pero fueron asesinados sin que España hiciera nada. Francia no hubiera dejado que esto sucediera, ni yo si represento al pais que alumbra un nuevo Estado. Creo que hay que tener vocación de padre antes de ser padre. Los sucesivos gobiernos españoles, de la España ya democrática mostraron los mismos tics que los anteriores: se iba a Malabo a recibir favores del dictador Obiang, dejando de lado a los cuadros formados en España, que vivian todavia exiliados en España. “Nosotros no nos relacionamos con el pueblo, sino con el gobierno” me dijo un político español de la era de Suarez, cuando tras el golpe de Obiang intentabamos contar con el apoyo español para modernizar el pais con fundamentos democráticos y valores universales. Así fue siempre y así será hasta que España aprenda a SER ALGO en el mundo procurando que sus intereses sean tenidos en cuenta y no vendiendose al tirano de turno.

    Espero que no venga algún iluminado a decir que las democracias no se exportan y que España es un pais de segunda categoria, justificado la “miseria” moral de estas conductas imperdonables tenidas en el sahara y en Guinea. Hay poca seriedad y mucha cobardia.
    Las acciones que se hacen por principios morales o simplemente por principios, a la larga terminan siendo rentables también economicamente.

  10. José Eburi Palé
    2012-03-02 05:03

    Estimado Celestino Okenve:
    Un cordial y especial saludo al estilo “guineano”, de entrada.
    Te aclaro que si soy guineano por derecho, a pesar de las “apariencias”.
    También, que no soy bubi, o al menos, no en el sentido que intuyo te refieres.
    En el fondo veo que estás absolutamente de acuerdo con lo que la carta describe y eso, partiendo de otro guineano, a quien intuyo conocedor a fondo de estas cuestiones, me reconforta.
    El matiz es el siguiente:
    Una cosa es escribir sobre lo acaecido en Guinea y en el contexto de aquella época, para gente enterada y conocedora del asunto.
    Y otra muy diferente, hacer entender al lector medio español de 2010:
    1- La idiosincrasia de África y de Guinea en general.
    2- El contexto de esa idiosincrasia en 1968, tanto de Guinea como de la política española al rspecto.
    3- El devenir posterior de las relaciones entre Guinea y España.
    La realidad siempre supera a la ficción y si me empeño en describir Guinea en 1968 en un lenguaje de experto, el lector de internet de 2010 se pierde absolutamente.
    Como sabes, en España y gracias al decreto de materia reservada, ha habido varias generaciones que desconocen hasta la existencia misma de Guinea Ecuatorial y menos aún su historia conjunta con España.
    En los colegios dejó de estudiarse Guinea y otro tanto en los medios de comunicación, durante 40 años.
    Insisto, de la lectura de tu comentario deduzco que estamos bastante de acuerdo.
    Dices cosas que yo también describo en otras cartas de esta serie.

    Un cordial saludo.

  11. Ango mbegah franck
    2013-05-09 08:23

    La historia tragica de Guinea Ecuatorial debe llamar la atencion de todos los hijos del continente africano ya que, aquella contituye una etapa existencial dificilmente olvidable. Africa, hoy necesita mas recursos humanos capaces de alentar su economia que dictadores sin escrupulos.



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