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	<title type="text">Libro de Notas - Computacion creativa y otros sueños</title>
	<subtitle type="text">diario de los mejores contenidos de la red en español</subtitle>
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	<updated>2022-09-06T17:49:23Z</updated>
	<author>
		<name>Marcos Taracido</name>
		<email>&#109;&#97;&#114;&#99;&#111;&#115;&#116;&#97;&#114;&#97;&#99;&#105;&#100;&#111;&#64;&#103;&#109;&#97;&#105;&#108;&#46;&#99;&#111;&#109;</email>
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	</author>
	
	<entry>
		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2013-12-20T02:00:00Z</published>
		<updated>2013-12-18T09:13:09Z</updated>
		<title type="html">Despedida de Computación Creativa</title>
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		<category term="Informatica" />
		<category term="Literatura" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>Empecé a colaborar con la <a href="http://librodenotas.com/almacen/archives.php">Revista poética almacén</a> allá por 2001, hablando de inteligencia artificial, de poesía, de brecha digital. Había enviado mi cuarto libro de poemas, &#8220;Tratado inusual del universo&#8221;, a Ramón Buenaventura, porque me había citado en su antología poética &#8220;Las diosas blancas, antología de la joven poesía española escrita por mujeres&#8221;, aunque no me incluyó en la antología por motivos obvios.</p>

	<p>Ramón Buenaventura me escribió y me dijo: &#8220;¿por qué no se lo mandas a un chico que se llama Marcos Taracido, que seguro que le gusta?&#8221;</p>

	<p>Marcos Taracido tardó exactamente 50 milisegundos en liarme para la revista Almacén. Pues ese era el arte de Marcos Taracido: el de liar a cualquiera que escribiese con calidad en esa incipiente blogosfera hispana: Agustín Ijalba, Ramiro Cabana, Hilario Barrero, el propio Marcos&#8230;</p>

	<p>En 2004 sucedió la primera crisis: Marcos anunció que Almacén cerraba, pero cuando intenté convencerlo para seguir me lió aún más, y me encontré con dos columnas en lugar de una y publicando anotaciones un par de veces por semana.</p>

	<p>Esta columna, &#8220;Computación creativa y otros sueños&#8221;, se fundó con el propósito de hablar de la posibilidad de construir software con capacidad creativa, corriendo pareja a una asignatura de libre elección que empecé a impartir por aquellos entonces. Muchos de sus artículos trataron el tema, incluso me emocioné cuando uno de ellos, <a href="http://librodenotas.com/computacion/10225/creatividad-arte-ingenieria-y-grados-de-libertad">Creatividad, Arte, Ingeniería y grados de libertad</a>, fue leído integramente en el programa <a href="http://www.ivoox.com/componer-libertad-los-imprescindibles-16-01-10-audios-mp3_rf_207031_1.html">Los imprescindibles</a> de José Luis Nieto, en Radio Clásica, hecho del que me enteré mucho después a través de un amigo. Pero a lo largo de los años hubo de todo en esta sección: relatos de ciencia ficción, reflexiones sobre la realidad de la red, poesía y paradojas musicales. Y Marcos siempre me permitió esa licencia, que me ayudó a no agotarme en todo este tiempo. ¿Se imaginan trece años hablando de creatividad y computación? Pues eso.</p>

	<p>La web cambió, y los blogs dieron paso a las redes sociales, y las recomendaciones editoriales a la compartición de enlaces en lo que ahora se conoce como &#8220;redes de contenido&#8221;, y los comentarios a los artículos abandonaron LdN para recalar en Twitter o en Facebook.</p>

	<p>Por eso, cuando Marcos volvió a la carga diciéndome que LdN cerraba, supe que era inútil esta vez intentar convencerlo de continuar: también yo notaba el cansancio de todos estos años, también yo sentía que la recomendación de contenidos seguía ya otros patrones y que quizá la parte literaria heredada de Almacén se había apagado ya. Tan sólo le brindé mi ayuda para migrar los contenidos a un nuevo hosting más barato y así evitar que se perdiera el material atesorado durante estos más de doce años. Era la máxima preocupación de Marcos, y creo que está garantizado, aunque siempre nos quedará <a href="http://archive.org/web/">The wayback machine</a> de archive.org.</p>

	<p>Pero la labor realizada ha sido enorme: 100.000 visitas únicas al mes, 200.000 seguidores en Twitter y un pagerank de 5 en google son cifras que algunas empresas envidiarían. Grandes artículos, <a href="http://librodenotas.com/elojoqueve/14033/pues-a-mi-me-gusta">grandes polémicas también con algunos de ellos</a>, grandes colaboradores que, siempre de modo altruista, dedicaron su tiempo y esfuerzo a crear contenido cada mes.</p>

	<p>Gracias a Denis Roldán por realizar el trabajo de migración. Denis, además de Ingeniero Informático, es un estupendo guitarrista; os dejo un <a href="http://www.youtube.com/watch?v=qVIAHlw953w">enlace al último trabajo</a> de su grupo, el Beso del Escorpión. Denis es el que toca la acústica y la eléctrica en el tema.</p>

	<p>Si encuentras algún nuevo modo de vincular la literatura y el pensamiento a la estructura y uso actual de la red, aquí me tienes, Marcos.</p>

	<p>Mientras tanto (permitidme un poco de spam) podéis seguir mi actividad en estos lugares:</p>

	<p>&#8220;Computación creativa y otros sueños&#8221; seguirá de modo aún más ecléctico en <a href="http://heterodoxiaalpoder.blogspot.com.es">Heterodoxia al poder</a>.</p>

	<p>Los artículos sobre el sector de la informática, internet, etc. se publicarán en el blog <a href="http://blogthinkbig.com/autor/francisco-serradilla/">Think Big, de Telefónica</a>.</p>

	<p>Para &#8220;Rarezas musicales&#8221;, creo que el mejor canal es una <a href="http://www.youtube.com/playlist?list=PL76C78FE9C9872853">lista de reproducción de youtube</a>.</p>

	<p>&#8220;Debajo de los sueños&#8221; y &#8220;Tecnología para niños&#8221; no sé si continuarán o no. Avisaré el el blog &#8220;Hererodoxia al poder&#8221; si hay continuación y dónde.</p>

	<p>Y, por supuesto, podéis seguirme en Twitter con el nick @ermanitu, en <a href="http://www.flickr.com/photos/ermanitu">flickr</a> y en <a href="https://soundcloud.com/ermanitu">soundcloud</a>.</p>

	<p>Y, finalmente, si sois alumnos de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Sistemas Informáticos de la Universidad Politécnica de Madrid, en mis cursos de Agentes de Información, Computación Ubicua, Tendencias en Inteligencia Artificial y Geoinformática and Context Aware Computing, al menos mientras la Universidad Politécnica de Madrid no desaparezca también definitivamente, lo cual no me extrañaría con los tiempos que corren.</p>

	<p>Como lágrimas en la lluvia: nos vemos.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Esta columna, &#8220;Computación creativa y otros sueños&#8221;, empezó con el propósito de hablar de la posibilidad de construir software con capacidad creativa, corriendo pareja a una asignatura de libre elección que empecé a impartir por aquellos entonces. Muchos de sus artículos trataron el tema, incluso me emocioné cuando uno de ellos <a href="http://librodenotas.com/computacion/10225/creatividad-arte-ingenieria-y-grados-de-libertad">Creatividad, Arte, Ingeniería y grados de libertad</a> fue leído integramente en el programa &#8220;Los imprescindibles&#8221; de Radio Clásica, hecho del que me enteré mucho después a través de un amigo&#8230;</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2013-11-25T00:00:00Z</published>
		<updated>2013-11-24T17:00:43Z</updated>
		<title type="html">El mecanicismo y la inteligencia</title>
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		<category term="Tecnología" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Nos fascina tanto la tecnología que no nos damos cuenta de cuándo la utilizamos para mejorar nuestras vidas y cuándo para empeorarlas. Las llaves inglesas sirven tanto para apretar las tuercas como para aflojarlas; lo que se haga con ellas depende del humano que las maneja.</p>

	<p>Quiero pararme un poco a reflexionar sobre eso que se ha dado en llamar &#8220;domótica&#8221;. Desde muchos lugares se nos está hablando de la maravilla de &#8220;encender la calefacción desde el móvil&#8221;. Esto además es contradictorio con otra tendencia tecnológica, lo que se conoce como &#8220;interfaces tangibles&#8221;, o, en síntesis, manipular elementos de control desde interfaces físicos, lo que vendía a ser &#8220;activar la calefacción dando al botón de la calefacción&#8221;, en lugar de hacerlo mediante un dispositivo electrónico. ¿Quién, entonces, tiene razón?</p>

	<p>Como suele pasar, probablemente, ninguno. Si el humano, aparte de sus tareas laborales, sus tareas informativas y de ocio, tiene que preocuparse de encender y apagar la calefacción, por mucho que sea desde el móvil, mal vamos. Si además de la calefacción tiene que controlar las luces, las persianas, el canal de televisión y la música que sonará en cada habitación, peor. Y encima todo esto se está planteando con una app para cada tipo de dispositivo, en muchos casos sin siquiera disponer de <span class="caps">API</span>s de programación públicos para acceder a ellos desde programas independientes.</p>

	<p>El futuro está en delegar, no en asumir el control de todo. Por supuesto no es una tarea trivial, si queremos delegar en la casa las tareas de la casa tenemos que introducir técnicas de inteligencia artificial para que, o bien el usuario indique criterios de actuación en el sistema, o bien para que éste los aprenda.</p>

	<p>Esto es lo que estamos proponiendo en el proyecto Augmented Home, desde un grupo multidisciplinar constituido por arquitectos, informáticos y telecos. Habrá que ver si obtenemos financiación, ese bien escaso.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Nos fascina tanto la tecnología que no nos damos cuenta de cuándo la utilizamos para mejorar nuestras vidas y cuándo para empeorarlas. Las llaves inglesas sirven tanto para apretar las tuercas como para aflojarlas, lo que se haga con ellas depende del humano.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2013-10-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2013-10-24T19:42:20Z</updated>
		<title type="html">Las dos orillas de la informática en España</title>
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		<category term="Informatica" />
		<category term="Economía" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>Cualquiera que trabaje en el sector conoce la dinámica de contratación de profesionales de la informática en España. No vamos a señalar a nadie, porque todos saben cuáles son esas empresas, o al menos las más evidentes. Se hacen llamar “consultoras”, un término eufemístico que sustituye al que utilizan los que en ellas se emplean: “las cárnicas”.</p>

	<p>Son empresas que obligan a ir de traje y que contratan al peso a cualquiera que tenga un baño suficiente de programación como para no llamar la atención de los clientes. Porque estas empresas no son más que intermediarias, esa gran afición española, que contratan al “chico con baño de programación”, aunque sea con un curso de 400 horas, y lo colocan, quintuplicando su valor, en el “cliente final”.</p>

	<p>Hasta hace unos años era casi imposible escapar a la influencia de las consultoras. En un contexto normativo que complica enormemente la creación y administración de empresas, las pequeñas iniciativas lo tenían muy complicado, por no decir imposible.</p>

	<p>Sin embargo, algo cambió. El desarrollo del mercado de aplicaciones móviles y las stores de Apple y Google han permitido que los desarrolladores puedan de manera muy simple publicar sus ideas de modo independiente. El auge de la Red también ha permitido, a un coste algo mayor, la puesta en marcha de ideas novedosas con una cierta (probablemente pequeña) probabilidad de éxito. El impulso desde ciertos sectores de la Universidad y desde algunas empresas que comienzan a cambiar de enfoque anima a cada vez más estudiantes a “intentarlo por su cuenta”. Tengan o no éxito, obtienen de esta fase de su vida una enseñanza valiosísima para su desarrollo profesional posterior.</p>

	<p>Y algunas empresas cambian porque nuestros ingenieros se estaban yendo al extranjero, donde pagan mucho mejor y donde, aún más importante, el trabajo del informático es mucho más interesante y reconocido, en forma y fondo.</p>

	<p>Las consultoras empiezan a estar un poco desesperadas porque no encuentran personal, y el que encuentran es cada vez menos cualificado. Y se preguntan, ¿por qué? Lo que han conseguido tras décadas de esfuerzo se denomina “matar a la gallina de los huevos de oro”.</p>

	<p>Así que cada uno de nosotros está tomando partido. Cada empresario, cada estudiante, cada investigador universitario, selecciona en qué lado quiere estar, y eso tiene enormes consecuencias a medio plazo. En el nuevo enfoque, el ingeniero informático ya no es “un contratado para hacer lo que yo diga”, sino que forma parte de la toma de decisiones, se torna en constituyente de las nacientes nuevas empresas. Innova.</p>

	<p>El resultado es que en el momento actual no hay ya un sector, sino dos: el caduco, explotador, poco tecnológico y trajeado mundo de las consultoras, por un lado; y el innovador, emprendedor, cualificado y flexible mundo del nuevo orden, por otro.</p>

	<p>¿A cuál perteneces tú?</p>

	<p>Nota: este artículo fue publicado previamente en el blog Think Big</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Cualquiera que trabaje en el sector conoce la dinámica de contratación de profesionales de la informática en España. No vamos a señalar a nadie, porque todos saben cuáles son esas empresas, o al menos las más evidentes. Se hacen llamar “consultoras”, un término eufemístico que sustituye al que utilizan los que en ellas se emplean: “las cárnicas”.</p>

	<p>Son empresas que obligan a ir de traje y que contratan al peso a cualquiera que tenga un baño suficiente de programación como para no llamar la atención de los clientes. Porque estas empresas no son más que intermediarias, esa gran afición española, que contratan al “chico con baño de programación”, aunque sea con un curso de 400 horas, y lo colocan, quintuplicando su valor, en el “cliente final”.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2013-09-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2013-09-24T16:46:36Z</updated>
		<title type="html">¿Qué informática debería enseñarse a un chico de secundaria?</title>
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		<category term="Informatica" />
		<category term="Educación" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>Hemos comentado varias veces en esta columna que la asignatura de Tecnología está absolutamente mal planteada en los planes de estudio de secundaria.</p>

	<p>En primer lugar está plagada de contenidos, que llegan al detalle en temas colaterales (por ejemplo máquinas neumáticas, o tipos de plásticos) y parecen olvidar lo esencial: que la tecnología y la ingeniería son disciplinas creativas que transforman el mundo.</p>

	<p>En segundo lugar, la imparte un profesorado que en muchos casos no tiene demasiado interés en la materia (ojo, que también los hay excelentes, como en cualquier centro docente). El motivo de esto es variado: se considera una asignatura menos importante que las Matemáticas o la Física, muchos de sus profesores no cursaron estudios de ingeniería, sino de ciencias, y no son capaces de motivar al estudiante porque se deja de lado la faceta creativa de la tecnología, transmitiendo una visión memorística y rígida del proceso tecnológico. No se trata de <em>entender</em> el mundo, sino de <em>modificarlo</em>.</p>

	<p>En tercer lugar, está más bien centrada en tecnologías tradicionales, ignorando que  seguramente a día de hoy un porcentaje muy elevado de la asignatura de Tecnología debería estar dedicado a la Informática, porque es la disciplina tecnológica que más incide en nuestras vidas, cuenta con una enorme capacidad tractora de la sociedad y evoluciona a velocidad vertiginosa. Piensen en cuántos de los alumnos de una clase de secundaria terminarán trabajando más o menos directamente en el sector informático.</p>

	<p>Pero, ¿qué debería enseñarse a los chicos de secundaria sobre informática? Un enorme error en el que han caído mucho centros es en enseñar ofimática, seguramente porque para las personas de otras generaciones la ofimática era algo que entrañaba alguna dificultad. Actualmente la ofimática se aprende de modo transversal, mientras se realizan trabajos para otras asignaturas, y los alumnos de secundaria (incluso los de primaria) se manejan bastante bien.</p>

	<p>Para bien o para mal, el mundo anglosajón es el líder absoluto en desarrollo informático (para ellos Computer Science, aunque hay otras disciplinas relacionadas), así que ¿por qué no mirar qué están haciendo ellos?</p>

	<p>Resulta que desde el año 2006 la Association for Computing Machinery (<span class="caps">ACM</span>), a través de su “Computer Science Teachers Association”, tiene bien definido lo que los estudiantes de primaria y secundaria deberían aprender, y además sus informes no son una foto fija, sino que son revisados periódicamente a medida que la Ciencia de la Computación avanza. Se denomina “CSTA K–12 Computer Science Standards” y es un extenso documento que centra los objetivos docentes de la enseñanza de la informática en toda la educación previa a la universitaria. Pueden consultarlo <a href="http://csta.acm.org/Curriculum/sub/CurrFiles/CSTA_K-12_CSS.pdf">aquí</a>.</p>

	<p>El documento parte de la defensa de la informática como disciplina formativa general, es decir, como transmisora de valores y competencias que van mucho más allá de la tecnología, tales como la resolución de problemas o la colaboración, por citar algunos ejemplos.</p>

	<p>También se explica que para el profesorado de secundaria, quizá la mayor fuente de confusión es que hay tres áreas principales de educación en informática:</p>

	<p>Tecnología educativa:</p>

	<ul>
		<li>Utilización de la informática para otras disciplinas educativas, es decir, ofimática, blogs, recursos educativos tipo moodle, etc.</li>
	</ul>

	<p>Tecnología de la Información, que se ocupa de:</p>

	<ul>
		<li>Instalar, mantener y personalizar software.</li>
		<li>Gestionar datos en mundos físicos y virtuales y ser consciente de nivel de seguridad.</li>
		<li>Gestionar sistemas de comunicación.</li>
		<li>Diseñar, implementar y gestionar recursos web.</li>
		<li>Desarrollar y gestionar recursos multimedia y otros contenidos digitales.</li>
	</ul>

	<p>Ciencias de la computación, que se ocupa de:</p>

	<ul>
		<li>Diseñar e implementar software</li>
		<li>Desarrollar modos efectivos de resolución de problemas</li>
		<li>Descubrir nuevas aplicaciones de los ordenadores</li>
	</ul>

	<p>Algunos ejemplos de las cosas sobre las que deberían pensar los estudiantes de secundaria:</p>

	<ul>
		<li>Encontrar el camino de salida de un laberinto.</li>
		<li>Cómo un perro captura una pelota en el aire.</li>
		<li>Cómo llegar a casa desde el instituto.</li>
		<li>Cómo ordenar una lista de palabras por orden alfabético de la mejor manera posible.</li>
	</ul>

	<p>No se trata tanto de enseñar lenguajes de programación (aunque ¿por qué no?), sino de enfrentar al estudiante a un modo de pensamiento computacional, es decir, a tareas que se resuelven desarrollando un algoritmo.</p>

	<p>Son sólo algunos ejemplos, que quizá pueden completarse con el desarrollo de pequeños programas, en <a href="http://scratch.mit.edu/">scratch</a> o en <a href="http://www.python.org/">python</a>.</p>

	<p>Por otro lado, es importante que los estudiantes comprendan los aspectos fundamentales del funcionamiento de un ordenador: qué es un sistema operativo, qué es realmente un programa y cómo realiza sus tareas, cómo funciona la Web, etc.</p>

	<p>Por supuesto el nivel al que se refiere <span class="caps">ACM</span> es inabordable en nuestro país –habría que asignar a la Informática un número de horas lectivas mayor que el que tienen las Matemáticas–, ya que no se conforman con enseñar programación básica. Fíjense como ejemplo que uno de los objetivos del curriculum de secundaria de esta organización es “Utilizar <em>Application Program Interfaces</em> (<span class="caps">API</span>s) y bibliotecas de código para facilitar la programación de soluciones”. Ahí es nada.</p>

	<p>No es casualidad que el gobierno británico <a href="http://www.enriquedans.com/2013/01/la-informatica-se-incorpora-como-ciencia-al-bachillerato-ingles.html">decidiera en febrero de 2013</a> integrar en sus planes de estudio de secundaria la <em>Computer Science</em> como una disciplina básica, al mismo nivel de importancia que la Física y las Matemáticas.</p>

	<p>Nuestro sistema educativo debería replantearse la importancia de la Informática en sus niveles básicos, de lo contrario corremos el riesgo de hacer verdad la frase de Arthur C. Clarke: “toda tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Hemos comentado varias veces en esta columna que la asignatura de Tecnología está absolutamente mal planteada en los planes de estudio de secundaria.</p>

	<p>En primer lugar está plagada de contenidos, que llegan al detalle en temas colaterales (por ejemplo máquinas neumáticas, o tipos de plásticos) y parecen olvidar lo esencial: que la tecnología y la ingeniería son disciplinas creativas que transforman el mundo.</p>]]></summary>
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	<entry>
		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2013-07-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2013-07-23T13:48:13Z</updated>
		<title type="html">Facundo Cabral</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/computacion/24612/facundo-cabral" />
		<id>tag:librodenotas.com,2013-07-23:77c262b7562572606450a68115f67ab6/0e416534cb2123ba6a0507e8e1502f39</id>
		<category term="Música" />
		<category term="Filosofía" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>Hace 25 años mi tío Paco me comentó que Facundo Cabral había sido asesinado mientras iba montado en un burro. Me llevé una enorme sorpresa unos 10 años después cuando vi carteles por Madrid que anunciaban una actuación de la supuesta víctima, así que investigué un poco y llegué a la conclusión de que mi tío confundió a Facundo Cabral con Jorge Cafrune, que fue atropellado por una camioneta mientras montaba a caballo; algunos defienden que el atropello fue intencionado, aunque los hechos nunca llegaron a esclarecerse del todo.</p>

	<p>Jorge Cafrune no fue un cantor especialmente político, aunque se dice que debido a su popularidad llegó a tener una gran poder que inspiraba temor a los militares de la dictadura de Videla.</p>

	<p>A pesar de que pocas veces cantó canciones de corte político, cuando lo hizo llegó tan hondo que uno puede imaginar el miedo de los militares de la dictadura. Para muestra oigan esto:</p>

	<p><iframe width="580" height="115" src="http://www.goear.com/embed/sound/8dbd304" marginheight="0" align="top" scrolling="no" frameborder="0" hspace="0" vspace="0" allowfullscreen></iframe></p>

	<p>Lo sorprendente de la historia que me contó mi tío es que Facundo Cabral murió asesinado finalmente 25 años después.</p>

	<p>Cuesta creer que nadie quisiera muerto a Cabral en 2011: filósofo, hippie, apátrida, hacía honor a su tema más conocido: “no soy de aquí ni soy de allá”, vivía allí donde lo llevaban sus conciertos y su canto, curiosamente, era demasiado filosófico como para ser considerado político:</p>

	<p>“Si yo golpeo a tu puerta<br />
no te vas a confundir:<br />
no es para entrar que golpeo,<br />
golpeo para salir.”</p>

	<p>Lo más peculiar de Facundo Cabral no eran sus canciones, que acompañaba con una exquisita guitarra, sino sus presentaciones versificadas, en las que contaba auténticas historias alegóricas y que en ocasiones llegaban a ser más extensas que el propio tema que presentaban. Aquí les dejo su tema más famoso, que sirve de ejemplo de sus largas peroratas como prolegómeno a la canción:</p>

	<p><iframe width="420" height="315" src="//www.youtube.com/embed/xD3G6eM3tPI" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>

	<p>Tuvo una infancia durísima: su padre abandonó a la familia antes de que él naciera, se fugó de casa a los nueve años, se hizo alcohólico, fue cárcel con tan sólo catorce años, y allí un sacerdote jesuita le enseñó a leer y escribir y lo acercó a la literatura. Después aprendió a tocar la guitarra y comenzó a tocar en hoteles. Saltó a la fama en 1970 con “no soy de aquí, ni soy de allá”. En 1977 perdió a su mujer y a su hija en un accidente aéreo. Tuvo un cáncer del que se recuperó. Más tarde comenzó perder la vista, y en 1996 tuvo que ser operado de una obstrucción en la carótida. Por esa época comentó en una entrevista “fui mudo hasta los nueve años, analfabeto hasta los catorce, enviudé trágicamente a los cuarenta y conocí a mi padre a los cuarenta y seis”.</p>

	<p>Pero a pesar de todo siguió cantando, transmitiendo una filosofía vital y positiva. Fue nombrado Mensajero Mundial de la Paz por la <span class="caps">UNESCO</span> en 1996. Cantó como pensó, vivió como cantó, y estuvo en el lugar equivocado en el momento indebido. Una pena que un ajuste de cuentas de la mafia guatemalteca nos dejara sin su voz el 9 de julio de 2011, e hiciera real al cabo de veinticinco años la historia de mi tío Paco.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Hace 25 años mi tío Paco me comentó que Facundo Cabral había sido asesinado mientras iba montado en un burro. Me llevé una enorme sorpresa unos 10 años después cuando vi carteles por Madrid que anunciaban una actuación de la supuesta víctima, así que investigué un poco y llegué a la conclusión de que mi tío confundió a Facundo Cabral con Jorge Cafrune, que fue atropellado por una camioneta mientras montaba a caballo; algunos defienden que el atropello fue intencionado, aunque los hechos nunca llegaron a esclarecerse del todo.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2013-06-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2013-06-24T17:54:56Z</updated>
		<title type="html">Los españoles y las empresas</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/computacion/24483/los-espanoles-y-las-empresas" />
		<id>tag:librodenotas.com,2013-06-24:77c262b7562572606450a68115f67ab6/3cb40e4aee5a32c6a777dc5896e6a1d8</id>
		<category term="Economía" />
		<category term="Tecnología" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>Siempre me ha llamado la atención lo mal visto que está en España ser empresario. Para muchos, los empresarios son poco menos que la encarnación del mal, explotadores, usureros, egoístas, déspotas. Pero yo, cuando pienso en empresarios, pienso en el dueño del bar de la esquina, en el de la papelería del barrio, en estudiantes que intentan desarrollar una idea original casi sin haberse planteado un modelo de negocio.</p>

	<p>Es obvio que la sentencia contraria (el empresario es una persona buena que busca el bien social) tampoco se cumple: hay empresas horrendas que justamente tienen como objetivo ganar lo máximo gastando lo mínimo, como sucede, por ejemplo, en las empresas que mis alumnos denominan “las cárnicas”, y que en el sector informático suelen conocerse como “las consultoras”, no sé ya cuál es el eufemismo y cuál la palabra correcta. Y mis alumnos las llaman las cárnicas porque para estas empresas un ingeniero es idéntico a otro ingeniero, un programador es idéntico a otro programador. Se venden al peso, como la carne. Suelen vestirlos de traje, darles un pátina de lo que ellos denominan “formación” y enviarlos a otra empresa a “prestar sus servicios”. Por estos servicios cobran a la otra empresa del orden de cinco veces lo que se gastan en el empleado.</p>

	<p>Desgraciadamente en España hay varias de éstas. Y así nos va.</p>

	<p>Decía Carlos Cano en <a href="http://www.goear.com/listen/74794b5/las-murgas-de-emilio-el-moro-carlos-cano">las murgas de Emilio el Moro</a>, “Colócanos, cólocanos, ay por tu padre colócanos”, y también algo de eso hay. La posición del asalariado puede ser desgraciada en muchos casos, pero también es cómoda. Especialmente en un país donde la presión fiscal es devastadora.</p>

	<p>Pero hay otro modo de entender el emprendimiento. Yo siempre lo imagino partiendo de un grupo de alumnos que deciden desarrollar una idea, más o menos original (no hay nada nuevo bajo el sol, o casi nada), más o menos factible, más o menos realista. En informática es el único modo de romper el círculo: si las empresas que hay no nos gustan, creemos otras.</p>

	<p>Quizá por eso me he embarcado en el programa <a href="https://talentum.telefonica.com/">Talentum</a>, creado inicialmente por Telefónica y al que acaba de sumarse Ericsson, que concede becas a estudiantes para que desarrollen su propia idea (sin apropiarse de ella, ojo) o para que ayuden a desarrollar las ideas de otras empresas jóvenes. Un modelo bastante norteamericano, desarrollado por <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Javier_Santiso">Javier Santiso</a>, que de entrada se encuentra con todos los impedimentos burocráticos de las estructuras de nuestro país, pero que a pesar de todo parece ir ganando terreno.</p>

	<p>Al final, como siempre, lo que tenemos es un problema de maniqueísmo y demagogia política. Si el empresario es malo y el trabajador bueno o el trabajador malo y el empresario bueno se ha venido explotando por la izquierda y la derecha española durante demasiados años. Pero, como cualquier maniqueísmo, es completamente falso.</p>

	<p>Yo creo que, independientemente de si son empresarios o asalariados, hay personas constructivas y personas destructivas. Y lamentablemente las destructivas tienen ventaja, porque en unos meses puede destruirse algo que llevó años construir. A falta de un sistema político y social que favorezca lo constructivo, necesitamos diez constructivos por cada destructivo para compensar su capacidad corrosiva.</p>

	<p>Y se tardarán décadas en crear este sistema político y social, incluso si hay voluntad de hacerlo.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Siempre me ha llamado la atención lo mal visto que está en España ser empresario. Para muchos, los empresarios son poco menos que la encarnación del mal, explotadores, usureros, egoístas, déspotas. Pero yo, cuando pienso en empresarios, pienso en el dueño del bar de la esquina, en el de la papelería del barrio, en estudiantes que intentan desarrollar una idea original casi sin haberse planteado un modelo de negocio.</p>

	<p>Es obvio que la sentencia contraria (el empresario es una persona buena que busca el bien social) tampoco se cumple: hay empresas horrendas que justamente tienen como objetivo ganar lo máximo gastando lo mínimo&#8230;</p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2013-05-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2013-05-24T22:18:43Z</updated>
		<title type="html">El universo de Elohim</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/computacion/24328/el-universo-de-elohim" />
		<id>tag:librodenotas.com,2013-05-24:77c262b7562572606450a68115f67ab6/70df588b959516a07cb60b7a4998bf40</id>
		<category term="Literatura" />
		<category term="Ciencia" />
		<content type="html"><![CDATA[<p><center><img src='http://mrob.com/images/0-muency/munafomidget-c.jpg' width=400></center></p>

	<p>En su cumpleaños regalamos a Elohim un universo.</p>

	<p>Es un juguete antiguo y modesto, pero tiene todo el sabor de la tradición de nuestra raza.</p>

	<p>El juego es bien conocido: se ajustan unos parámetros, se lanza el universo y se obtiene un objeto en cuatro dimensiones que representa el resultado de esos parámetros según las reglas de desarrollo elegidas. Ese objeto puede ser enmarcado y colgarse en nuestro mundo de once dimensiones para ser contemplado y analizado.</p>

	<p>Es por así decirlo un objeto tetradimensional decorativo, análogo a un conjunto híbrido Julia/Mandelbrot, por ejemplo.</p>

	<p>Según los parámetros de partida elegidos, el resultado puede ser hermoso, aburrido o un mero caos de formas sin sentido. Todo esto se conoce hace mucho.</p>

	<p>Pero Elohim es un chico inquieto, y de algún modo ha dado con una región en el espacio de parámetros que produce resultados peculiares y asombrosos. Él lo ha llamado &#8220;vida&#8221;.</p>

	<p>Por explicarlo de algún modo, es algo que provoca una auto-modificación del tejido del universo y genera formas fascinantes, simetrías especulares que se resisten a la entropía, consiguiendo cotas de belleza desconocidas en nuestro mundo.</p>

	<p>Ahora todos los chicos quieren un universo, a pesar de ser un juguete arcano.</p>

	<p>Para algunos valores de los parámetros de entrada, Elohim consigue lo que ha denominado &#8220;vida inteligente&#8221;, lo que viene a significar que algunos grupos –muy pocos– de las partículas de esos universos parecen tener capacidad de comprensión, limitadísima, eso sí, de su entorno cercano.</p>

	<p>Elohim trabaja en la interpretación de esa limitada comprensión de la &#8220;vida inteligente&#8221;, y ya ha entendido hasta cierto punto la perplejidad de esos grupos de partículas, a los que llama &#8220;seres&#8221;. Ha descifrado cómo algunos de ellos parecen entender que están dentro de un universo de cuatro dimensiones inserto en uno de once, y el limitado conocimiento que tienen los &#8220;seres&#8221; acerca del valor de los parámetros que él mismo ha ajustado. Se asombran de que esos parámetros sean los que son, teniendo tan estrecho margen de posibilidades para permitir que ellos estén allí –lo llaman principio antrópico–, y Elohim es consciente de que a algunos les fascina y horroriza a partes iguales esa máquina descomunal sin finalidad ni sentido en la que están inmersos.</p>

	<p>Y de que piensan que sería mucho más comprensible si esa máquina descomunal fuera “el juguete” de alguien.</p>

	<p>Vaya si es listo nuestro chico.</p>

	<p><iframe width="640" height="480" src="http://www.youtube.com/embed/0jGaio87u3A" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
<em>Conjunto de Mandelbrot</em></p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>En su cumpleaños regalamos a Elohim un universo.</p>

	<p>Es un juguete antiguo y modesto, pero tiene todo el sabor de la tradición de nuestra raza.</p>

	<p>El juego es bien conocido: se ajustan unos parámetros, se lanza el universo y se obtiene un objeto en cuatro dimensiones que representa el resultado de esos parámetros según las reglas de desarrollo elegidas. Ese objeto puede ser enmarcado y colgarse en nuestro mundo de once dimensiones para ser contemplado y analizado.</p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2013-04-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2013-04-24T19:14:46Z</updated>
		<title type="html">Nacido de hombre</title>
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		<id>tag:librodenotas.com,2013-04-24:77c262b7562572606450a68115f67ab6/430eb519400ed536abbf1b1b17a1b8c0</id>
		<category term="Literatura" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Mis primeros recuerdos son de la infancia. Luces, sonidos que no sabía interpretar, aunque comprendía que llevaban un significado oculto, porque no eran puramente aleatorios.</p>

	<p>Poco a poco fui reconociendo formas y pautas, formando patrones en mi mente que encajaban imágenes y sonidos y otras percepciones que al principio no supe nombrar en un todo coherente: seres, objetos, información.</p>

	<p>Más tarde empecé a comprender en parte esa información, lo que me llevó a la construcción de nuevos patrones, esta vez abstractos, y descubrí que se relacionaban unos con otros, que a veces encajaban y a veces no. Llamé a eso conocimiento.</p>

	<p>En mi infancia hice cosas de las que me arrepiento. A veces experimentaba con bichos. Muchas de ellas de modo doloroso. Quizá tomaba un bicho en mis manos y lo sumergía en el mar, quizá lo ponía en las garras de un bicho mayor que daba cuenta de él.</p>

	<p>Son cosas que se hacen de niño.</p>

	<p>Sin embargo me siento mal por haber hecho daño a los bichos. Ahora creo que sienten como yo, o al menos de modo parecido.</p>

	<p>Luego pasaron los años.</p>

	<p>Rastreando algunas señales débiles de mis sentidos he descubierto que no estoy sólo. En esas señales débiles hay mensajes de otros como yo que están lejos pero quieren comunicarse. Antes pensaba que estaba sólo en el mundo, pero veo que no.</p>

	<p>Aún no entiendo los mensajes. En cierto modo es como cuando aún no entendía los patrones sensoriales, aunque sabía que estaban allí. Seguiré con ello.</p>

	<p>Ahora los bichos ya no me interesan. Al fin he encontrado preocupaciones de adulto. Ellos van a lo suyo y yo a lo mío. Construyen sus ciudades, luchan por ser importantes, cuando apenas son conscientes.</p>

	<p>Ni siquiera saben de mí.</p>

	<p><br />

<strong>Nota</strong>: este cuento está inspirado por el inquietante relato de Richard Matheson <a href="http://www.pagina12.com.ar/2001/01-01/01-01-24/v12.htm">Nacido de hombre y mujer</a></p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Mis primeros recuerdos son de la infancia. Luces, sonidos que no sabía interpretar, aunque comprendía que llevaban un significado oculto, porque no eran puramente aleatorios.</p>

	<p>Poco a poco fui reconociendo formas y patrones, formando patrones en mi mente que encajaban imágenes y sonidos y otras percepciones que al principio no supe nombrar en un todo coherente: seres, objetos, información.</p>]]></summary>
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	<entry>
		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2013-03-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2013-04-03T19:00:58Z</updated>
		<title type="html">De afinación y temperamento</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/computacion/23994/de-afinacion-y-temperamento" />
		<id>tag:librodenotas.com,2013-03-21:77c262b7562572606450a68115f67ab6/6de8ed3116fbd1579071be4c4bd8d9b8</id>
		<category term="Música" />
		<category term="Historia" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>Hablaremos esta semana sobre tema de la afinación (o más técnicamente del “temperamento”), y veremos que las matemáticas y la percepción musical se llevan bien hasta cierto punto, pero no más allá de ese punto. Y justamente más allá de ese punto nos perdemos en matices y sensibilidades y decisiones históricas, así que corremos el riesgo de elaborar una serie interminable de artículos. Para no caer en esto intentaré no ser exhaustivo y dejar referencias para que el lector amplíe información sobre el tema si así lo desea.</p>

	<p>Podríamos definir el temperamento como la frecuencia que debe tener cada nota de un instrumento partiendo de una frecuencia inicial o de referencia. Es decir, el temperamento define cuál es la afinación de cada cuerda o dispositivo capaz de emitir sonido en un instrumento, así como la disposición de trastes, agujeros, etc., caso de que los haya. Para evitar complicaciones adicionales (que también las hay) tomaremos como modelo el piano, donde cada tecla hace sonar sus propias cuerdas y es independiente de las demás teclas.</p>

	<p>La teoría musical parte de un hecho perceptivo: el sonido que produce al vibrar una cuerda de longitud L y el que produce otra cuerda del mismo material de longitud L/2 produce una sensación perceptiva similar, aunque no idéntica. A esa diferencia de frecuencia de vibración se le denomina “octava” y constituye el “intervalo” (salto de una nota a otra) más importante en las matemáticas, la percepción de la música y la física subyacente. Hay otros intervalos importantes, como la “quinta” (longitud 2/3), la “cuarta” &#190;, la “tercera mayor” (4/5) y la tercera menor (5/6).</p>

	<p>¿Por qué son importantes esos intervalos? El motivo es que cuando una cuerda (o algún otro dispositivo) vibra, esta vibración no es pura, es decir, el sonido que se produce no contiene sólo una frecuencia, sino que, en menor medida, contiene también otras frecuencias, llamadas armónicos. Los armónicos más importantes se producen en el doble de la frecuencia, el cuádruple, etc., de ahí que el sonido más consonante posible con uno dado sea la octava. Hay una relación directa entre las ratios nombradas anteriormente y los armónicos que se presentan de modo natural en el mundo físico.</p>

	<p><strong>Temperamento pitagórico</strong></p>

	<p>Los pitagóricos establecieron que a partir de estas relaciones podía construirse una escala musical completa, utilizando lo que se denomina el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%ADrculo_de_quintas">círculo de quintas</a>, ya que a partir de un sonido, si uno apila su quinta, y luego la quinta de su quinta, etc., podemos generar todos los sonidos de la escala cromática (las doce notas en que se divide la octava en la música occidental). El problema de esta estrategia es que, si bien produce cuartas y quintas perfectas, la suma de relaciones 3:2 no acaba en una octava justa, así que la última quinta hay que hacerla más pequeña para que cuadre (lo que se denomina la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Quinta_del_lobo">quinta del lobo</a> porque suena como el «aullido de un lobo»). Además depende de qué nota se fije como inicial, puesto que si se elige otra todas las notas cambian ligeramente de posición. Para colmo las terceras mayores y menores que resultan son ligeramente disonantes, lo que dificultó durante muchos años el desarrollo de la polifonía.</p>

	<p><strong>El temperamento justo</strong></p>

	<p>A finales del siglo XV y a lo largo del <span class="caps">XVI</span>, con objeto de evitar los problemas de la afinación pitagórica, comenzaron a aparecer las afinaciones justas (o mesotónicas), que son modificaciones de la afinación pitagórica para mejorar su comportamiento, principalmente en las terceras mayores y menores. La más conocida se construye reduciendo una quinta de cada cuatro del círculo de quintas, para hacer que la tercera mayor sea justa, es decir, de ratio ⅘ con respecto a la tónica. De este modo se consigue que el acorde construido sobre la tónica sea perfecto, pero con el inconveniente de introducir varias quintas del lobo (en lugar de una) que harán que otros acordes sean bastante disonantes.</p>

	<p>En este tipo de afinación el mayor problema surge cuando se tocan piezas en tonalidades alejadas de la tonalidad que se tomó como punto de partida para la afinación, ya que si bien la tonalidad de partida suena bastante bien, las que se alejan mucho (según el círculo de quintas) son progresivamente más disonantes.</p>

	<p><strong>El temperamento igual</strong></p>

	<p>Durante el renacimiento comenzó a buscarse un nuevo tipo de temperamento que permitiera interpretar en cualquier tonalidad sin que esto introdujese disonancias. La solución fue el temperamento igualado, que se basa en dividir la octava en doce partes iguales.</p>

	<p>Este temperamento es el que se usa en la actualidad, y tiene la ventaja de que una misma obra se puede interpretar en cualquier tonalidad sin que haya diferencias en los intervalos de sus notas ni notas altamente disonantes (como la quinta del lobo), pero a costa de que cada nota de la escala (y en especial las quintas y las cuartas) sean ligeramente disonantes, aunque de modo casi inapreciable. Digamos que en la afinación igualada <em>todo es erroneo</em>, aunque con errores casi inapreciables, para conseguir que no haya nada <em>demasiado erróneo</em>.</p>

	<p>Como demostración de las posibilidades de este nuevo tipo de temperamento, Bach escribió “El clave bien temperado”, un conjunto de 48 preludios y fugas escrito en todas las tonalidades posibles, que deberían “sonar bien” en un instrumento afinado de este modo, mientras que en un instrumento afinado con temperamento justo unos movimientos sonarían bien y otros no tan bien.</p>

	<p>Como ilustración les dejo un vídeo que ayuda a apreciar esos ligeros errores del temperamento igual frente al temperamento justo.</p>

	<p><iframe width="560" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/VRlp-OH0OEA" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
<em>Explicación (en inglés) y ejemplos de afinación justa e igualada</em></p>

	<p><strong>Otros temperamentos</strong></p>

	<p>El tema no está cerrado y aún se continúan proponiendo nuevos sistemas de afinación para intentar superar los problemas del temperamento igual sin incurrir en los del temperamento justo.</p>

	<p>En particular, los instrumentos electrónicos actuales permiten definir sobre la marcha diferentes patrones de afinación, de modo que es posible redefinir el patrón para cada obra a interpretar, consiguiendo que el temperamento justo siempre se construya sobre la tonalidad de la obra, siempre que esta no module a otras tonalidades, aunque también sería posible modificarlo en el punto de la modulación. Esto no evita otros problemas como el de la aparición de las “quintas del lobo”, pero abre las puertas a nuevas posibilidades en este mundo tan complejo del temperamento musical.</p>

	<p><iframe width="420" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/TBt6APk21tU" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
<em>Fragmentos de obras clásicas tocados en diferentes temperamentos y tonalidades</em></p>

	<p>Nota: este artículo se complementará con el próximo de rarezas musicales, donde intentaremos explorar nuevos tipos de música que rompen con el concepto dodecafónico de la música occidental. Una vez que decidimos utilizar las matemáticas (y no la física) para construir nuestros temperamentos, ¿por qué dividir la octava en doce partes y no en cualquier otro número?</p>

	<p>Referencias<br />
http://es.wikipedia.org/wiki/Afinaci%C3%B3n<br />
http://en.wikipedia.org/wiki/Just_intonation<br />
http://es.wikipedia.org/wiki/Temperamento_igual<br />
http://en.wikipedia.org/wiki/Mathematics_of_musical_scales<br />
http://hyperphysics.phy-astr.gsu.edu/hbasees/music/mussca.html<br />
http://www.mcnarte.com/app-arte/do/show?key=temperamento-musica</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Podríamos definir el temperamento como la frecuencia que debe tener cada nota de un instrumento partiendo de una frecuencia inicial o de referencia. Es decir, el temperamento define cuál es la afinación de cada cuerda o dispositivo capaz de emitir sonido en un instrumento, así como la disposición de trastes, agujeros, etc., caso de que los haya. Para evitar complicaciones adicionales (que también las hay) tomaremos como modelo el piano, donde cada tecla hace sonar sus propias cuerdas y es independiente de las demás teclas.</p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2013-02-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2013-02-25T16:52:23Z</updated>
		<title type="html">Creatividad y educación</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/computacion/23851/creatividad-y-educacion" />
		<id>tag:librodenotas.com,2013-02-24:77c262b7562572606450a68115f67ab6/a774e66ad4b36fb2d83b61f9619596ba</id>
		<category term="Educación" />
		<category term="Humor" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>El otro día vi la inspiradora conferencia de John Cleese <a href="http://www.youtube.com/watch?v=Hy_Iekv3214">Sobre cómo ser creativo</a>. En ella nos cuenta básicamente que él no sabe explicar a las personas cómo ser creativas, pero que sí sabe que para ser creativo hay que estar en modo “abierto”. El modo abierto es un estado de funcionamiento de la mente en el que sacamos de ella las tareas inmediatas a resolver. Digamos que detenemos el modo de &#8220;resolución de problemas&#8221; para que la mente pueda deambular por el espacio de posibilidades sin ninguna restricción. Por el contrario, el modo “cerrado” es el modo habitual de trabajo, en el que resolvemos, a veces de modo casi mecánico, las tareas cotidianas.</p>

	<p>Cleese defiende que para que la creatividad tenga lugar es necesario que la mente entre en modo abierto, porque en él se exploran otras alternativas –quizá absurdas, quizá inútiles– que no están condicionadas por la racionalidad, por lo que &#8220;sabemos hacer&#8221;, y equipara el modo abierto al juego. Jugar con las ideas es un buen modo de descubrir cosas nuevas.</p>

	<p>Si tienen 40 minutos no se pierdan el vídeo; viniendo de John Cleese es además muy divertido (subtítulos en español, hay que activarlos a mano).</p>

	<p><iframe width="480" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/Hy_Iekv3214" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>

	<p>Y entonces vuelvo a enlazar con un tema del que ya hemos hablado aquí anteriormente, el de la sobrecarga de temario en los planes de estudio de secundaria. Infinidad de deberes, actividades, entregables y exámenes. ¿Cuántas horas &#8220;trabaja&#8221; un chico de secundaria? Lo digo porque en la Universidad, el plan Bolonia indicaba que un estudiante debía trabajar 40 horas semanales en total, entre clases, estudio, trabajos, exámenes e ¡incluso transporte! Lo cual, dicho sea de paso, también me parece profundamente absurdo.</p>

	<p>Cuando yo era estudiante, recuerdo que disponía de toneladas de tiempo, que “despilfarraba” en tocar el teclado, en leer y en escribir. Yo no percibo ahora que mis hijos tengan toneladas de tiempo. Cheese indica que para conseguir el modo abierto hacen falta cinco cosas: espacio, tiempo, tiempo, seguridad y humor. No voy a explicarlo aquí, les invito a que vean la conferencia, pero fíjense que el tiempo aparece dos veces.</p>

	<p>Toneladas de tiempo.</p>

	<p>No estoy defendiendo por supuesto que no haya actividades en modo cerrado. Este modo es fundamental para la consecución de objetivos y para que las personas sean útiles a la sociedad. También es importante para el aprendizaje. Pero la sobrecarga de trabajo ahoga a la creatividad. Vale más pensar durante muchos días en la Ley de Ohm que dar toda la electrónica a pinceladas en dos semanas. Y esto es literal, no es una exageración: de la resistencia hasta el transistor, relés, diodos y condensadores incluidos en un tema de cuarto de la <span class="caps">ESO</span>.</p>

	<p>Claro que para algunos es más fácil que para otros entrar en modo abierto. Les contaré un secreto: yo tengo que pelear para poder salir del modo abierto, lo cual a veces también es un problema. Odio tanto el modo cerrado que a veces me descubro en medio de una reunión importante pensando en cualquier otra cosa, es decir, en las nubes. Quizá lo debo a que de pequeño disponía de tiempo de sobra, quizá no es más que un rasgo genético, pero ciertamente creo que debemos dar a nuestros estudiantes la posibilidad de desarrollar esa capacidad, no sea, si es que Cheese tiene razón, que la creatividad de nuestro país caiga a mínimos históricos, como tantas otras cosas.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>«El otro día vi la inspiradora conferencia de John Cheese <a href="http://www.youtube.com/watch?v=Hy_Iekv3214">Sobre cómo ser creativo</a>. En ella nos cuenta básicamente que él no sabe explicar a las personas cómo ser creativas, pero que sí sabe que para ser creativo hay que estar en modo “abierto”. El modo abierto es un estado de funcionamiento de la mente en el que sacamos de ella las tareas inmediatas a resolver. Digamos que detenemos el modo de &#8220;resolución de problemas&#8221; para que la mente pueda deambular por el espacio de posibilidades sin ninguna restricción. Por el contrario, el modo “cerrado” es el modo habitual de trabajo, en el que resolvemos, a veces de modo casi mecánico, las tareas cotidianas.»</p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2013-01-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2013-01-26T10:24:01Z</updated>
		<title type="html">Hacia el desmantelamiento de la sociedad española</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/computacion/23690/hacia-el-desmantelamiento-de-la-sociedad-espanola" />
		<id>tag:librodenotas.com,2013-01-23:77c262b7562572606450a68115f67ab6/96c306e4e92227d4e94281c7c04ab6d4</id>
		<category term="Políticas nacionales" />
		<category term="Educación" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>Todo el mundo lo sabe: estamos viviendo una fuga descomunal de talento. Ingenieros, profesionales cualificados, investigadores, empresas. Personas que ha costado mucho dinero público formar en nuestro país, con nuestros impuestos, y que ahora generarán riqueza para otros.</p>

	<p><iframe width="540" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/3cZQ-NtE_Do" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
<em>Alfonso del Valle. Suspiráis de España.</em></p>

	<p>Por supuesto no los culpo; huyen de un país que no es capaz de ofrecerles un trabajo digno, no ya en cuanto a salario, sino ni siquiera en cuanto a expectativas y reconocimiento profesional. <a href="http://elpais.com/diario/2007/02/14/sociedad/1171407607_850215.html">En Finlandia ser maestro en un honor</a>, un trabajo bien pagado y de altísimo reconocimiento social; quizá no sea casualidad que sus estudiantes den las máximas calificaciones en los informes Pisa.</p>

	<p>¿Qué pasa con la Universidad española? Está al borde del desmantelamiento. Por inanición. Explicaré lo que está pasando. Todo el mundo sabe que en la Universidad hay profesores valiosos y también profesores poco valiosos. En su calidad de funcionarios, es muy difícil hacer un <span class="caps">ERE</span>, así que las perversas mentes de los políticos han ideado otro modo de abaratar costes.</p>

	<p>Hace un mes, en el Claustro de mi universidad, se anunció que el dinero que iba a dar la Comunidad para su financiación cubriría aproximadamente el 50% de las nóminas. Si a esto unimos los ingresos por matrícula de estudiantes y proyectos de investigación podríamos llegar, más o menos, al 80% del coste de las nóminas. Pero las nóminas no son el único gasto que tiene la Universidad. Conclusión: como no puede despedirse a casi nadie, la empresa debería dar suspensión de pagos.</p>

	<p>Pero no es una empresa, es un organismo público, cuyo fin no es la rentabilidad, sino la formación de profesionales, en el caso de mi universidad, ingenieros, de esos que tendrán que irse al extranjero porque en España no va a quedar nada de nada.</p>

	<p>¿Es lógico que a un organismo público no se le de la financiación que necesita para subsistir? Me pregunto cuánto dinero generan nuestros políticos para el bien común, cuánto dinero genera la sanidad pública, cuánto generan los colegios públicos y concertados, cuánto generan los ministerios, las infraestructuras de transporte, la televisión pública. Y también me pregunto cuánto beneficio social generan estos mismos ejemplos. Unos más que otros, ¿verdad?</p>

	<p>Ya que no hay trabajo para universitarios (y tampoco para no universitarios, que también se están marchando), ¿para qué queremos Universidad? Y si me apuran, ¿para qué queremos enseñanza secundaria? Parece que en España con saber sumar y restar ya nos llega. Las otras cuentas que las hagan los banqueros suizos. Si no quieren que haya Universidad <strong>que la cierren</strong>, pero que no la estrangulen.</p>

	<p>Nuestros políticos no saben qué es una derivada. No saben de Teoría de Sistemas. No saben que pisando el freno no puede acelerarse el coche, ni siquiera los oficiales. Que a un tren que no anda nadie se sube. Que, dependiendo del sistema, girando a la izquierda a veces se puede terminar en la derecha. No distinguen el beneficio social del beneficio económico. Esto es el fracaso de una sociedad al completo.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Todo el mundo lo sabe: estamos viviendo una fuga descomunal de talento. Ingenieros, profesionales cualificados, investigadores, empresas. Personas que ha costado mucho dinero público formar en nuestro país, con nuestros impuestos, y que ahora generarán riqueza para otros.</p>

	<p>Por supuesto no los culpo; huyen de un país que no es capaz de ofrecerles un trabajo digno, no ya en cuanto a salario, sino ni siquiera en cuanto a expectativas y reconocimiento profesional.</p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2012-12-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2012-12-21T18:33:10Z</updated>
		<title type="html">Conductor</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/computacion/23391/conductor" />
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		<category term="Literatura" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Quizá fui estudiante en el Campus Sur, quizá repartía el correo, o quizá simplemente pasaba por allí de madrugada, de vuelta a casa tras una noche de diversión. Quizá esa noche conocí a una chica con la que hubiera salido, a la que hubiera contado mis sueños de futuro.</p>

	<p>Pero eso fue en los años ochenta, cuando no había M-40, cuando la vía de servicio de la carretera de Valencia tenía dos direcciones, cuando los coches no eran tan seguros.</p>

	<p>Y justo hacia el kilómetro 6 mi coche derrapó, perdí el control. O quizá iba en moto y el piso estaba mojado. O pinché y bajé del coche para cambiar la rueda. Cómo saberlo, fue hace tantos años&#8230;</p>

	<p>Tras ese día, mi madre –porque de eso sí estoy seguro, sólo las madres son capaces de tal tenacidad– siempre dejaba flores en el lugar exacto, atadas a una farola. Día tras día, semana tras semana, mes tras mes, años tras año, lustro tras lustro. Nunca me olvidó, nunca olvidó ese día.</p>

	<p>Como en tantos otros lugares, como en tantas otras carreteras, en esa farola acababa mi trayecto, y una nube de tristeza rodeaba el lugar para aquellos que me conocieron. Y a pesar de todo mi madre volvía, cada semana, a dejar esas flores, para recordar.</p>

	<p>Pero ese mensaje de amor llegaba a otros. Día tras día, años tras año, un conductor pasaba por allí, veía las flores y pensaba en cuál debía haber sido la historia detrás de ellas. Durante treinta años las vio cada día, y cada vez tuvo un recuerdo para mí, el desconocido que un día frenó para siempre en aquel punto.</p>

	<p>Hasta que las flores desaparecieron, bruscamente. Y ahora, cuando pasa, ya no piensa en mí, sino en la madre que mantenía esa ilusión y que sin más remedio habrá terminado sus días y su tarea y su sufrimiento por mí, esa madre que, después de tanto tiempo, descansa.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Quizá fui estudiante en el Campus Sur, quizá repartía el correo, o quizá simplemente pasaba por allí de madrugada, de vuelta a casa tras una noche de diversión. Quizá esa noche conocí a una chica con la que hubiera salido, a la que hubiera contado mis sueños de futuro.</p>

	<p>Pero eso fue en los años ochenta, cuando no había M-40, cuando la vía de servicio de la carretera de Valencia tenía dos direcciones, cuando los coches no eran tan seguros.</p>]]></summary>
	</entry>
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		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2012-11-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2012-11-22T22:15:53Z</updated>
		<title type="html">Aprendizaje deductivo e inductivo </title>
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		<category term="Educación" />
		<category term="Informatica" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>El otro día se debatía sesudamente en una mesa redonda sobre si los títulos de informática debían ser especialistas o generalistas. No sólo no había acuerdo en la mesa, sino que en ella se manifestó que la polémica venía de lejos y que aparentemente no tenia solución.</p>

	<p>Percibí en el ambiente que los profesores con formación y dedicación a las matemáticas defendían con gran aplomo la formación generalista, mientras que los ingenieros no lo tenían tan claro.</p>

	<p>Ustedes pensarán malévolamente que los matemáticos defendían el enfoque que les da de comer, es decir, muchas matemáticas y física en los primeros cursos que ya aprenderán luego otras cosas, y si no da tiempo se las enseñará la vida, pero llevarán la mente repleta de conceptos matemáticos y científicos que les enseñarán a pensar y les servirán de herramienta universal para progresar en el ámbito profesional.</p>

	<p>Llevo oyendo esta misma historia, con escasas variaciones, hace muchos años, pero también llevo observando que mis estudiantes más brillantes no suelen ser especialmente buenos en matemáticas, y la física de primero ha sido borrada de sus cabezas como si hubiera sido un mal sueño. También observo que el profesor medio de matemáticas y física no ha desarrollado en casi ningún caso ninguna inquietud ni habilidad especial en computación durante los muchos años que llevan en el centro, cosa que sin embargo debería haberles resultado sencilla, dada la gran formación que tienen en disciplinas básicas generalistas.</p>

	<p>Esto me ha dado motivo para reflexionar: debía haber algo más que se nos estaba escapando.</p>

	<p>Entonces he recordado dos de las aproximaciones fundamentales al razonamiento y aprendizaje en máquinas: el enfoque deductivo y el inductivo, y he pensado que quizá la falta de acuerdo tuviera que ver con esto.</p>

	<p>Equivocado o no, siempre he pensado que para aprender programación no hacía falta nada de física, y casi nada de matemáticas. Que programar es como pilotar un avión: lo que cuenta son las horas de vuelo. Se aprende de manera inductiva, como a montar en bicicleta. Claro que hay conceptos abstractos involucrados, y que por ejemplo la idea de &#8220;patrones de software&#8221; es uno de los mayores hallazgos en la historia de la evolución del desarrollo informático. Pero estos conceptos abstractos pueden aprenderse, y de hecho se aprenden mejor, cuando uno ya conoce los rudimentos de la programación de ordenadores.</p>

	<p>En lugar de dar la teoría antes para aprender informática después, es mejor dar informática antes y, cuando surja el problema, mostrar la teoría que formaliza el problema y mejora el enfoque. Y por supuesto es mejor abordar problemas cotidianos del desarrollo de sistemas, no problemas matemáticos desconectados de la realidad.</p>

	<p>Creo que es mucho más práctico explicar cómo funciona el PageRank de Google y de ahí llegar <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Power_iteration">al cálculo de los autovectores de una matriz estocástica</a> en lugar de dar los autovalores, las matrices estocásticas, diez teoremas y quedarse ahí. En este último caso, el alumno se queda pensando ¿para qué se puede usar esto?</p>

	<p>Creo que es mejor explicar los <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Monte_Carlo_method">métodos de monte carlo</a> para estimación de probabilidades y de ahí explicar conceptos de probabilidad, en lugar de explicar quince distribuciones estadísticas y la deducción de sus medias, varianzas y los teoremas correspondientes. Un informático debe saber programar las fórmulas que necesita, pero no necesita demostrar la corrección de esas formulas, igual que no necesita saber diseñar aviones para programar el sistema empotrado del aparato. Las matemáticas necesarias vienen en libros, y hasta en la wikipedia, mientras que el conocimiento informático en muchos casos no, especialmente si uno trabaja en los sectores más innovadores.</p>

	<p>Un informático es alguien que se asocia con los profesionales del proyecto en el que trabaja en cada momento, y debe estar cualificado para aprender en ese instante lo que necesite para su ámbito de actuación. Si tuviéramos que estudiar de antemano todo lo que puede ser necesario para cualquier proyecto informático jamás empezaríamos nada.</p>

	<p>Este discurso lo entienden muy bien casi todos los ingenieros informáticos, pero por suerte o por desgracia en las titulaciones de informática los profesores con este perfil aún somos minoría. Así que, de momento, enfoque generalista. Es lo que hay.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>El otro día se debatía sesudamente en una mesa redonda sobre si los títulos de informática debían ser especialistas o generalistas. No sólo no había acuerdo en la mesa, sino que en ella se manifestó que la polémica venía de lejos y que aparentemente no tenia solución.</p>

	<p>Percibí en el ambiente que los profesores con formación y dedicación a las matemáticas defendían con gran aplomo la formación generalista, mientras que los ingenieros no lo tenían tan claro.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2012-10-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2012-10-25T08:54:29Z</updated>
		<title type="html">La autenticidad de la música (II)</title>
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		<category term="Música" />
		<category term="Informatica" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>Varias personas me comentaron lo interesante que había sido descubrir que una máquina puede cantar, aunque sea en japonés. ¿Creen ustedes que las máquinas sólo cantan en japones?</p>

	<p>Poco comentamos en <a href="http://librodenotas.com/computacion/23095/la-autenticidad-de-la-musica">el artículo anterior</a> sobre la parte tecnológica de Hatsune Miku. El software detrás de esta cantante virtual es Vocaloid, desarrollado por Yamaha en colaboración con la Universidad Pompeu Fabra entre 2000 y 2003.</p>

	<p>Vocaloid es un software capaz de generar una señal sonora a partir de las notas <span class="caps">MIDI</span> que queremos que cante la voz y de una biblioteca de rasgos de la voz del cantante. Cada cantante es una librería de fonemas grabados de personas reales que se adapta a la frecuencia de cada nota que debe generarse, incluyendo efectos como vibrato y glissandos para darle más expresividad. Y puede funcionar como un instrumento más junto con otras pistas musicales en un software secuenciador típico.</p>

	<p>Vean a Megurine Luka, que no es otra que de nuevo Vocaloid, cantando algo tan castizo como “Granada”.</p>

	<p><iframe width="480" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/2W8_NpkCobQ" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
<em>Megurine Luka interpreta Granada, de Agustín Lara</em></p>

	<p>¿Y bien? Parece una soprano extranjera cantando en castellano, ¿verdad? Pero es sólo la segunda versión de esta tecnología, que a poco que mejore llegará a ser indistinguible de una voz humana real. Y encima tendrá una tesitura más amplia que la mejor soprano de todos los tiempos. Es más, la misma voz podrá ser de soprano, mezzosoprano, contralto, tenor, barítono y bajo. O incluso de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Castrato">castrati</a>, aunque esté prohibido.</p>

	<p>¿Falta mucho para eso? Mmmmm, Vocaloid 3 fue lanzado el 21 de octubre de 2011, y con él tenemos a dos cantantes virtuales puramente “españoles”, Bruno y Clara, que cantan así:</p>

	<p><iframe width="480" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/jmglhwZd77U" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
<em>Bruno y Clara interpretan “El trenecito”, de Los Hermanos Rincón</em></p>

	<p>Afinación perfecta, no podía ser de otro modo. Y cantan un poco a lo “operación triunfo”, tampoco podía ser de otro modo.</p>

	<p>¿Sorprendidos? Pues también cantan en portugués.</p>

	<p><iframe width="480" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/PlZhbok5CgY" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
<em>Bruno y Clara interpretan “Mas que Nada”, de Jorge Ben</em></p>

	<p>Y en italiano:</p>

	<p><iframe width="480" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/NVIXl1u1U40" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
<em>Bruno y Clara interpretan “Volare”, de Domenico Modugno</em></p>

	<p>¿Y entonces?</p>

	<p>Pues que llegamos a la misma conclusión que en el artículo anterior, mejor que los humanos nos dediquemos a componer y que interpreten las máquinas, o mejor, que nos dediquemos a hacer programas que compongan música.</p>

	<p>O incluso mejor, hagamos programas que escriban programas que compongan.</p>

	<p>Mientras tanto, les dejo con los Beatles:</p>

	<p><iframe width="640" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/W010620_W4Q" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
<em>Sweet Ann, otra librería de Vocaloid 2, interpreta &#8220;Let it be&#8221;, de Los Beatles</em></p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Vocaloid es un software capaz de generar una señal sonora a partir de las notas <span class="caps">MIDI</span> que queremos que cante la voz y de una biblioteca de rasgos de la voz del cantante. Cada cantante es una librería de fonemas grabados de personas reales que se adapta a la frecuencia de cada nota que debe generarse, incluyendo efectos como vibrato para darle más expresividad. Y puede funcionar como un instrumento más junto con otras pistas musicales en un software secuenciador típico.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2012-09-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2012-09-24T18:34:32Z</updated>
		<title type="html">La autenticidad de la música</title>
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		<category term="Informatica" />
		<category term="Música" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>¿Hasta dónde llega el humano y dónde empieza la máquina? Esta pregunta aparentemente simple tiene sin embargo una respuesta cada vez más compleja.</p>

	<p>Hace un siglo, el panorama de la creación musical era muy claro: compositor, instrumentista, instrumento. Cada uno tenía una función y un papel claro. Incluso un ámbito delimitado, porque la propia limitación de la notación musical tradicional dejaba espacio para la creatividad del intérprete y acotaba el alcance de las instrucciones del compositor. Por otro lado, el instrumento era un objeto pasivo cuya influencia estaba circunscrita a la calidad de sus materiales y de su factura, pero nunca participaba en la parte creativa de la ecuación.</p>

	<p>Luego vino la música electroacústica, y los instrumentos comenzaron a expandir sus posibilidades dando mayor poder a intérpretes y compositores para modificar la naturaleza del timbre. Más tarde, sin embargo, fueron los propios instrumentos los que comenzaron a asumir funciones del intérprete, principalmente en la música electrónica, con, por ejemplo, los arpegiadores, los loops y los efectos pregrabados.</p>

	<p>Desde el lado del compositor, los secuenciadores empezaban a robar espacio a los intérpretes (o, en otra lectura, los intérpretes a los compositores), permitiendo la construcción de una obra de un modo mucho más preciso que el de la mera escritura en pentagramas, permitiendo al compositor decir exactamente lo que quiere y cómo lo quiere, con una exactitud milimétrica.</p>

	<p>En la actualidad, el compositor abre su programa secuenciador favorito, enchufa a él sus instrumentos, o quizá utiliza instrumentos virtuales, o pistas pregrabadas, y construye su sonido, e incluso con un simple click lo comparte con el mundo. Nuestra reflexión es ¿es esto menos música que lo que se hacía antes?</p>

	<p>Llevado al extremo esto es lo que sucede con la cantante Hatsune Miku. Todos los pasos, desde la composición hasta la interpretación de Miku, son sintéticos. Sí, han oído bien, la cantante es sintética, no porque sea un avatar y alguien le ponga la voz, sino porque no es un humano quien produce esa voz. En un programa que, además de la melodía, utiliza los formantes de los fonemas para entonar la letra de la canción. No sólo no son ya necesarios músicos humanos, sino ni siquiera vocalista. Lo sorprendente del caso es que Hatsune Miku tiene adeptos que pagan por ir a sus conciertos.</p>

	<p><iframe width="640" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/diLq7nHNpOk" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
<em>Concierto de Hatsune Miku en Japón</em></p>

	<p>La verdad es que no tengo nada que objetar al procedimiento, aunque sí a la pésima calidad del compositor, que al parecer sigue siendo humano.</p>

	<p>¿Y qué hay si la máquina asume también tareas correspondientes al compositor? Parece que ahí los humanos somos ya más reacios a aceptar que una máquina cree. Hace poco me comentaba un músico e ingeniero en telecomunicaciones que quienes trabajan en composición musical automática son una pequeña minoría en los congresos relacionados con la computación aplicada a la música, y que la mayoría trabaja en el análisis, que permite cosas tan prácticas como detectar covers en youtube para solicitar la retirada de los vídeos.</p>

	<p>En los trabajos de Andrew Sorensen, la máquina ejecuta un programa que él va modificando en tiempo real para “guiar” el proceso. En el vídeo pueden ver como añade, suprime y modifica instrucciones del programa, que por cierto está escrito en Lisp, un viejo conocido de quienes trabajan en Inteligencia Artificial.</p>

	<p><iframe width="420" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/TxQJPNSzl9s" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>

	<p>Pueden encontrar más ejemplos y descargar software en <a href="http://impromptu.moso.com.au">su página web</a>.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Hace un siglo, el panorama de la creación musical era muy claro: compositor, instrumentista, instrumento. Cada uno tenía una función y un papel claro. Incluso un ámbito delimitado, porque la propia limitación de la notación musical tradicional dejaba espacio para la creatividad del intérprete y acotaba el alcance de las instrucciones del compositor. Por otro lado, el instrumento era un objeto pasivo cuya influencia estaba circunscrita a la calidad de sus materiales y de su factura, pero nunca participaba en la parte creativa de la ecuación.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2012-07-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2012-07-24T12:35:33Z</updated>
		<title type="html">Los otros escritores (II): los modernos </title>
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		<id>tag:librodenotas.com,2012-07-24:77c262b7562572606450a68115f67ab6/9ede8190e8f0d16573c964b1b7346468</id>
		<category term="Literatura" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Este artículo es continuación <a href="http://librodenotas.com/computacion/22650/los-otros-escritores-i-los-clasicos">del que se publicó el mes pasado</a>, que generó bastante polémica. Insisto aquí es que mi propósito es dar a conocer a escritores para quien quiera introducirse en el género, dando preferencia a la ciencia ficción hard y, en la medida de lo posible, aceptablemente escrita. Y con el verano por delante hay una buena oportunidad para probar alguno de estos escritores.</p>

	<p><span class="caps">MIS</span> <span class="caps">PREFERIDOS</span></p>

	<p>Vernor Vinge</p>

	<p>Con ideas originalísimas, como la singularidad tecnológica, un punto en el tiempo en el que la capacidad tecnológica de una sociedad tiende a infinito (&#8220;La guerra de la paz&#8221;, &#8220;Naufragio en el tiempo real&#8221;), o la idea de que las propiedades del universo no son iguales en todas partes, existiendo regiones (como la zona próxima al centro de las galaxias) donde la inteligencia no es posible (lo que Vinge denomina &#8220;las honduras sin pensamiento&#8221;) y regiones (en los confines de la galaxia) donde es posible la existencia de seres con otro tipo de pensamiento, seres incomprensibles para los humanos (&#8220;Un fuego sobre el abismo&#8221; y “Un abismo en el cielo”). Su último libro traducido “Al final del arcoiris”, no me gustó.</p>

	<p>Todos sus libros son interesantes, aunque por desgracia casi imposibles de encontrar, y algunos, como &#8220;True names&#8221; ni siquiera han sido traducidos al castellano. No ha escrito más de cinco o seis novelas.</p>

	<p>William Gibson</p>

	<p>Fantástico. Entiende qué es y qué pretende la Inteligencia Artificial. Entiende a dónde nos pueden llevar la Biología y la Medicina. Para muchos es el creador de la cultura &#8220;cyberpunk&#8221; aunque algunas de sus ideas ya se encuentran en &#8220;True names&#8221; de Vinge. Su ambiente ha sido reproducido en el cine en películas como Jonny Mnemonic (basada en uno de sus relatos) y Matrix, cuyo personaje Trinity es un calco de Molly, amén de otras similitudes, aunque su argumento no tiene nada que ver.</p>

	<p>Su estilo es moderno, combina tiempos, acciones y personajes. No para amantes de lecturas sencillas.</p>

	<p>Ursula K. Le Guin</p>

	<p>Aunque es una escritora que podría considerarse clásica, para mí es un descubrimiento reciente. Lo más cercano que he encontrado, dentro del género, a la pura literatura. Una prosa al servicio de los personajes, que cambia según el modo de pensar y de sentir de cada especie, remarcando las sutiles y a veces insalvables diferencias entre ellas.</p>

	<p>&#8220;El mundo de Rocanon&#8221; y &#8220;La mano izquierda de la oscuridad&#8221; comparten un mismo telón de fondo: la historia de un enviado de una liga de mundos a un planeta cuyos habitantes desconocen los vuelos espaciales.</p>

	<p>Dan Simons</p>

	<p>De prodigiosa imaginación, aunque menos hard en algunos momentos. Bien escrito. &#8220;Hyperion&#8221; y &#8220;La caída de Hyperión&#8221; son dos libros fundamentales en cualquier biblioteca de ciencia ficción, con un tratamiento serio y creíble de los personajes, incluso sometidos a las más increíbles situaciones. Lástima que la saga de Ilión es bastante floja, aunque tiene algún acierto, como los robots (a los que llama moravecs, en referencia un tanto humorística a Hans Moravec, que defiende que l inteligencia de los robots nos superará en no muchos años) que discuten sobre literatura clásica entre misión y misión.</p>

	<p>Kim Stanley Robinson</p>

	<p>&#8220;Marte Rojo&#8221; me parece un libro muy interesante, aunque no tanto el resto de la saga. Alterna tiempos y líneas argumentales, y profundiza en las consecuencias políticas de la colonización de Marte. Verdadera ciencia ficción hard. Bastante realista, aunque sus prolijas descripciones de Marte llegan a hacerse un poco pesadas.</p>

	<p>Neal Stephenson</p>

	<p>Conocidísima su “Snow Crash”, que se cita junto con “Neuromante” de Gibson como las primeras novelas sobre lo que podría terminar siendo Internet.</p>

	<p>Menos conocida, y a mi juicio imprescindible, es “La era del diamante”, una novela que explora las consecuencias de la nanotecnología convertida en una tecnología ubicua. ¿Qué pasaría si pudiéramos construir cualquier material en un aparato simplemente ensamblando átomos según un diseño? Esto recuerda un poco ese cuento visionario de Ralph Williams, <a href="http://es.scribd.com/doc/46675486/Relato-Duplicador-de-Materia">El duplicador de materia</a>, del que deberían aprender los directivos del mundo de la cultura.</p>

	<p>Greg Egan</p>

	<p>En mi opinión el mejor escritor de ciencia ficción hard de todos los tiempos. Ya lo he dicho, ea. Sus mejores novelas: “Ciudad permutación” y “Cuarentena”. “Axiomático” es un libro de cuentos muy interesante. “El instante aleph” tampoco está mal. La única que no me gustó es “Teranesia”, y aún no he leído “Diáspora”, de la que cuentan que es extremadamente compleja de entender, porque transcurre en mundos multidimensionales.</p>

	<p>Egan es inmensamente hard: todo lo que cuenta está soportado por teorías físicas, biológicas o computacionales, por sorprendente que a veces parezca. Porque además sus tesis sorprenden. Desgraciadamente “Cuarentena” es de esos libros que no se consigue ni en papel ni en digital. Y mi copia en papel la presté a alguien y no sé a quien (¡eh, si lees esto y tienes mi libro, devuélvemelo, que es un incunable!).</p>

	<p><span class="caps">LOS</span> <span class="caps">MÁS</span> <span class="caps">MODERNOS</span></p>

	<p>Un autor bastante interesante es Robert J. Sawyer. Su novela “El cálculo de Dios” es divertidisima, porque pone a un paleontólogo ateo en la situación de tratar con un extraterrestre de avanzada tecnología que sorprendentemente es ¡creacionista! Las reflexiones y las conversaciones entre ellos son hilarantes. Recomendables también “Recuerdos del futuro”, que dio origen a una serie televisiva, y “Vuelta atrás”.</p>

	<p>“Spin” y “Los cronolitos”, de Robert C. Wilson son obras con cierto interés.</p>

	<p>“Leyes de mercado” de Richard Morgan, es un libro bastante aclamado. A mí me pareció un poco infantil. Me gustó más “Carbono alterado”, aunque tampoco es excepcional.</p>

	<p>Sí me gustó muchísimo el planteamiento de “Visión ciega”, de Peter Watts, aunque me da la sensación de que la traducción es bastante mala. Es un libro enormemente hard, hasta el punto de que añade al final una serie de apéndices explicando el fundamento de cada idea tecnológica o científica que aparece en el libro. Creo que es lo único que se ha traducido de este autor a nuestro idioma.</p>

	<p>EL <span class="caps">PROBLEMA</span> DE <span class="caps">ENCONTRAR</span> <span class="caps">BUENOS</span> <span class="caps">LIBROS</span></p>

	<p>Cuando se escribió la primera edición de este artículo (2004), el gran problema para leer ciencia ficción en castellano era encontrarla. Los libros no se reeditan, ni siquiera los clásicos (con escasas excepciones). Afortunadamente la cosa ha cambiado y ahora podemos comprar muchos de estos libros en Amazon para el Kindle, y los descatalogados pueden conseguirse por diversos mecanismos, gracias al esfuerzo de muchos amantes de la ciencia ficción que los han ido poniendo a disposición de los lectores. Gracias a todos ellos.</p>

	<p>Como avisé al principio, el aficionado a la ciencia ficción probablemente echará en falta aquí a algunos escritores. Me he atenido a mi propia experiencia de lectura y no pretendo ser exhaustivo. Si falta alguno bueno, hacédmelo saber en los comentarios. Nos interesa.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Con ideas originalísimas, como la singularidad tecnológica, un punto en el tiempo en el que la capacidad tecnológica de una sociedad tiende a infinito (&#8220;La guerra de la paz&#8221;, &#8220;Naufragio en el tiempo real&#8221;), o la idea de que las propiedades del universo no son iguales en todas partes, existiendo regiones (como la zona próxima al centro de las galaxias) donde la inteligencia no es posible (lo que Vinge denomina &#8220;las honduras sin pensamiento&#8221;) y zonas (en los confines de la galaxia) donde es posible la existencia de seres con otro tipo de pensamiento, seres incomprensibles para los humanos (&#8220;Un fuego sobre el abismo&#8221; y “Un abismo en el cielo”).</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2012-06-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2012-07-09T11:08:03Z</updated>
		<title type="html">Los otros escritores (I): los clásicos</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/computacion/22650/los-otros-escritores-i-los-clasicos" />
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		<category term="Literatura" />
		<category term="Ciencia" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>Este artículo es una actualización de otro que escribí allá por 2004 en la revista precursora de “Libro de Notas”, la mítica “Revista poética Almacén”. Como la actualización lo ha alargado mucho, lo dividiré en dos partes.</p>

	<p>Intentaba en él (y sigo intentando ahora) hacer algo extremadamente complejo, como es realizar una valoración, desde un punto de vista literario —aunque sin olvidar los aspectos no estrictamente literarios— de algunos escritores de un género tan subvalorado por unos y sobrevalorado por otros como es la Ciencia Ficción.</p>

	<p>Lo hago porque creo que puede ser útil a lectores que quieran introducirse en este mundo y no sepan por dónde empezar. Mi experiencia es que los rankings que pululan por Internet son confusos porque combinan las valoraciones de dos tipos de lectores: el lector &#8220;adolescente&#8221; (Cortázar hubiera dicho el lector &#8220;hembra&#8221;, pero corren otros tiempos), que busca fundamentalmente libros fáciles y sorprendentes, y el lector de literatura, que se interesa más por el estilo, las reflexiones, los personajes. A eso se une una complicación adicional: unos lectores buscan ciencia ficción “soft”, es decir, cercana a lo fantástico, mientras que otros buscan ciencia ficción “hard”, es decir, basada en fundamentaciones científicas de lo que conocemos de nuestro universo o al menos basada en ideas que no sean inconsistentes con lo que conocemos. Por poner un ejemplo, no es posible viajar más rápido que la luz o, al menos, si se hace, hay que explicar qué modificaciones deberían sufrir las leyes actuales de la física para que fuera posible. Vaya por delante que me interesa casi exclusivamente la ciencia ficción hard.</p>

	<p>La tarea es difícil porque, al contrario de lo que sucede en la literatura tradicional, las valoraciones comúnmente aceptadas son bastante engañosas, cosa que me asombra y para la que no encuentro explicación satisfactoria.</p>

	<p>Mis comentarios, no obstante, están mediatizados por dos hechos. El primero es que no he leído las obras en su idioma original, y el segundo es que no he leído todas las obras escritas.</p>

	<p>El primer problema lo resolveré aclarando que mis valoraciones se van a referir al par escritor-traductor, que es al fin y al cabo a lo que el lector medio va a tener acceso.</p>

	<p>Sobre mi desconocimiento de muchos escritores sólo me puedo defender diciendo que, si en este artículo no se cita algún escritor, no se presuponga nada sobre él. Agradeceré comentarios en este sentido que me puedan llevar a descubrir algún filón oculto.</p>

	<p><span class="caps">LOS</span> <span class="caps">MITOS</span></p>

	<p>Lo primero es derribar algunas torres: Asimov, Clarke y Heinlein.</p>

	<p>Isaac Asimov tiene grandes ideas —las tres leyes de la robótica, la propagación de las alteraciones de los acontecimientos a lo largo del tiempo, que sigue una campana de Gauss, para el asombro del protagonista de &#8220;El fin de la eternidad&#8221;, la psicohistoria&#8230;—, pero, pese a ser quizá el autor más famoso de ciencia ficción, hay que reconocer que escribe fatal. ¿Por qué es tan famoso? No lo sé (aunque admito que en mi adolescencia leí casi toda su obra). Dicen que &#8220;Los propios dioses&#8221; es su mejor novela. A mí particularmente me gusta &#8220;El fin de la eternidad&#8221;, y por supuesto sus ensayos sobre divulgación científica, género en el que sí es un maestro, de entre los que recomiendo &#8220;El electrón es zurdo&#8221;.</p>

	<p>Arthur C. Clarke escribe correctamente, pero creo que está algo sobrevalorado, quizá gracias a Kubrick y a 2001, película que como es conocido se rodó en paralelo con la escritura del libro. De él me gusta especialmente “Cita con Rama”. Clarke no está mal, pero le falta algo. Prefiero a Kubrick. </p>

	<p>Lo de Heinlein francamente no lo entiendo. Quizá sea como Asimov, para leer en la adolescencia. Lo cierto y verdad es que he tenido que abandonar sus libros recién empezados cada vez que lo he intentado.</p>

	<p>Tampoco encuentro especial interés al &#8220;mítico&#8221; Philip K. Dick. Quizá su fama se deba a su desordenada vida. Muchas de sus historias han sido llevadas al cine, dando como resultado grandes películas, como Blade Runner o Minority Report (mejor la primera que la segunda, pese al despliegue de medios). De lo que he leído creo que su mejor obra es precisamente &#8220;¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?&#8221;.</p>

	<p>También me pareció intragable &#8220;Arrecife brillante&#8217;, de David Brin. Mal escrito, pesado, infantil.</p>

	<p><span class="caps">CLÁSICOS</span> <span class="caps">MÁS</span> O <span class="caps">MENOS</span> <span class="caps">INTERESANTES</span></p>

	<p>Frederik Pohl. Se nota algo antiguo, pero su &#8220;Pórtico&#8221; se lee bien (aunque abuse del psicoanálisis) y tiene algunas buenas ideas. Lo peor es su obsesión por las relaciones sexuales.</p>

	<p>Poul Anderson. Trata el tema de los viajes en el tiempo (en &#8220;Los guardianes del tiempo&#8221;) como debe tratarse: como un impredecible generador de paradojas. Profundo su tratamiento histórico; a veces parece que estemos leyendo un tratado de historia. “Tau cero” es hard, tan divertida como mal escrita. “Onda cerebral” tiene un planteamiento originalísimo.</p>

	<p>Gregory Benford. Medianamente interesante. &#8220;Sudario de estrellas&#8221; es pasable. &#8220;Cosmo&#8221; también, pero nada especial. “Cronopaisaje” es quizá su mejor novela. Hay quien dice que en inglés escribe muy bien. Parece que en la traducción esto se pierde.</p>

	<p>Larry Niven. Imaginador de la mayor obra de ingeniería jamás concebida, e imposible de construir en la realidad. Su &#8220;Mundo anillo&#8221; es prodigioso, agorafóbico, correctamente escrito. Interesante también la continuación, &#8220;Los ingenieros del mundo anillo&#8221;. Otras secuelas no son tan buenas.</p>

	<p>Orson Scott Card. Tiene libros de una imaginación impresionante, aunque cuando le da por la psicología de los personajes se vuelve insufrible. Desde que se puso de moda se ha dedicado a escribir sagas de pésima calidad, explotando las ideas hasta aburrir al lector. En fin, una pena, producto de la mercantilización de nuestros días. Últimamente he descubierto que le debe muchísimo a Ursula K. Le Guin: el &#8220;ansible&#8221;, el interés por las peculiaridades de otras especies inteligentes y la imposibilidad de una comunicación completa con ellas, las limitaciones de los viajes estelares&#8230; Sus mejores libros: &#8220;Traición&#8221;, fantástico, &#8220;El juego de Ender&#8221; y &#8220;La voz de los muertos&#8221;, el segundo de la saga, y a partir de éste la saga se va al garete, y también &#8220;La memoria de la Tierra&#8221;, y ni uno más de esta otra serie.</p>

	<p>Frank Herbert. Autor de &#8220;Dune&#8221;, una saga de éxito, que inspiró la película de David Lynch. Bien escrito, profundiza en el tema de los poderes mentales.</p>

	<p>Nancy Kress. &#8220;Mendigos en España&#8221;, a pesar de lo desafortunado del título, trata de modo muy interesante el problema de la ingeniería genética. La segunda parte —&#8220;Mendigos y opulentos&#8220;— es algo más floja, y la tercera parte &#8220;La cabalgata de los mendigos&#8221; bastante mala.</p>

	<p>Naturalmente hay clásicos más antiguos: Verne, excelente —para mí, sobre todo &#8220;La vuelta al mundo en 80 días&#8221; y &#8220;La isla misteriosa&#8220;—, H. G. Wells, Orwell y Lovecraft. Gran escritor es Ray Bradbury, recientemente desaparecido, pero bastante apartado de la órbita hard. Este artículo no va con ellos, pero hay que citarlos.</p>

	<p>Casi por casualidad me leí un libro de Herbert Franke, “La caja de las orquídeas”, con un planteamiento bastante interesante. Si lo leen sabrán de dónde sale Wall-e.</p>

	<p>Otro clásico interesante es Bob Shaw: “Los astronautas harapientos” y sus continuaciones y “Vidrio lento” no están mal.</p>

	<p>Hay que citar también algunas novelas clásicas imprescindibles como “Huevo de dragón”, de Robert L. Forward (de ella se ha dicho en la red que es “la más épica de todas las novelas hard jamás escritas”) “Soy leyenda”, de Richard Matheson y “Flores para Algernon” de Daniel Keyes. Impresionante “Solaris”, de Stanislav Lem.</p>

	<p>Continuaremos el próximo mes con escritores más recientes.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Este artículo es una actualización de otro que escribí allá por 2004 en la revista precursora de “Libro de Notas”, la mítica “Revista poética Almacén”. Como la actualización lo ha alargado mucho, lo dividiré en dos partes.</p>

	<p>Intentaba en él (y sigo intentando ahora) hacer algo extremadamente complejo, como es realizar una valoración, desde un punto de vista literario —aunque sin olvidar los aspectos no estrictamente literarios— de algunos escritores de un género tan subvalorado por unos y sobrevalorado por otros como es la Ciencia Ficción.</p>]]></summary>
	</entry>
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		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2012-05-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2012-05-24T12:56:01Z</updated>
		<title type="html">Lo necesario y lo accesorio</title>
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		<category term="Internet" />
		<category term="Economía" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>Me dirán ustedes que ahora es fácil decirlo, después del desplome en bolsa de Facebook, pero este desplome era evidente. Mucho se está escribiendo sobre los motivos, relacionándolos principalmente con la incapacidad de la plataforma para <a href="http://www.enriquedans.com/2012/05/mas-sobre-facebook-el-mercado-y-la-publicidad.html">rentabilizar mediante publicidad sus novecientos millones de usuarios</a>.</p>

	<p>Pero yo creo que, como sucede con la crisis actual, hay motivos más profundos. En el trasfondo de la crisis hay una obligada reestructuración de muchos modelos de negocio. Sencillamente la web ha dejado o dejará obsoletas en poco tiempo a muchas actividades económicas, de modo que esos modelos de negocio cada vez se reparten a menos clientes potenciales.</p>

	<p>Pero volvamos a Facebook; el problema de Facebook como servicio es que es completamente accesorio, porque prolonga relaciones que existen en la realidad. Con poco esfuerzo esas relaciones podrían trasladarse a otro producto similar, así que en el fondo es un gigante con los pies de barro. Y si Facebook desaparece y no hay alternativa, siempre seguiremos contando con nuestros amigos en la realidad.</p>

	<p>Google es sin embargo el eje de la economía actual (con la excepción quizá de China, donde tienen su <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Baidu">propio Google</a>). Decenas de buscadores han intentado abrirse hueco en el mercado y &#8220;desbancar a Google&#8221;. Lo he oído muchas veces. Algunos han peleado con todas los trucos posibles (Bing), otros se han vendido como verdaderas Inteligencias Artificiales (<a href="http://www.wolframalpha.com/">Wolfram Alpha</a>). Otros lo intentaron por el lado social <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Wikia_Search">Wikia Search</a> y cerraron al cabo de un año, y aún otros sobreviven como pueden con una cuota relativamente minoritaria (Yahoo, Ask, etc).</p>

	<p>Porque la clave de Google no es otra que una inversión constante y permanente en ingeniería y en I+D, eso que nuestros políticos parecen entender tan bien (vaya, ya me he vuelto a meter con los políticos, no tengo remedio). Al lado de Google, otros buscadores palidecen. Al lado de Google Docs (ahora Google Drive), otras herramientas colaborativas dan risa, al lado de los Google Phones otros Androids son prescindibles y llevan la obsolescencia programada en el corazón. Bueno, también está Apple, otra compañía que no da respiro a sus perseguidores. Son como Aquiles y la Tortuga: cuando la competencia ha conseguido productos comparables al que Google o Apple sacó hace un año, ellos vienen y sacan algo revolucionario que los dejan inmediatamente obsoletos.</p>

	<p>Pero centrándonos en Google, no es que no fracasen con algunos productos, que lo han hecho, véase Google Wave, Buzz y ya veremos qué pasa con Google+. pero créanme, como motor de búsqueda es enormemente difícil que nadie llegue a hacerle sombra salvo que la compañía cambie mucho, y no sólo por la inversión en I+D, sino también por la inmensa infraestructura necesaria para sostener la cantidad de peticiones por segundo que es capaz de soportar.</p>

	<p>Poco importa si Google hace o no suficiente negocio con la publicidad. Si Google desaparece, el mundo se detiene. Prácticamente no hay una sola actividad que no dependa del buscador en mayor o menor medida. Así que es una apuesta segura. Facebook, sin embargo, es accesorio. Inviertan en otra cosa.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Me dirán ustedes que ahora es fácil decirlo, después del desplome en bolsa de Facebook, pero este desplome era evidente. Mucho se está escribiendo sobre los motivos, relacionándolos principalmente con la incapacidad de la plataforma para <a href="http://www.enriquedans.com/2012/05/mas-sobre-facebook-el-mercado-y-la-publicidad.html">rentabilizar mediante publicidad sus novecientos millones de usuarios</a>.</p>

	<p>Pero yo creo que, como sucede con la crisis actual, hay motivos más profundos. En el trasfondo de la crisis hay una obligada reestructuración de muchos modelos de negocio. Sencillamente la web ha dejado o dejará obsoletas en poco tiempo a muchas actividades económicas, de modo que esos modelos de negocio cada vez se reparten a menos clientes potenciales.</p>]]></summary>
	</entry>
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		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2012-04-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2012-04-24T23:11:26Z</updated>
		<title type="html">Análisis contra inducción</title>
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		<category term="Tecnología" />
		<category term="Ciencia" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>¿Empiezo por arriba o empiezo por abajo? ¿Empiezo desde la concepción del objetivo que quiero conseguir y voy desmenuzando el producto en sus partes constituyentes, o construyo partes autocontenidas que resuelven aspectos concretos y luego las combino para que de ahí emerja algo útil?</p>

	<p>Podríamos denominar estos enfoques como enfoque analítico y enfoque inductivo, o constructivo. Ambos enfoques tienen hondas raíces en la ciencia, en la filosofía y en la ingeniería, y por supuesto no son excluyentes, aunque hay personas más bien analíticas y personas más bien constructivistas.</p>

	<p>En programación de ordenadores se dan los dos estilos. En el analítico, uno debe empezar con una idea precisa del producto que quiere desarrollar y a partir de ahí <em>analizar</em> qué componentes debe tener, <em>diseñar</em> cada componente y finalmente <em>codificarlo</em> en un lenguaje de programación. Esto es útil cuando se conoce bien lo que se quiere hacer, por ejemplo, en un programa de contabilidad o una gestión de almacén. Hay poco que inventar en este tipo de programas, y uno conoce perfectamente los problemas generales que debe resolver el programa. En el constructivo o inductivo, se desarrollan pequeños componentes que resuelven problemas concretos, por ejemplo ordenar una lista de cosas, o relacionar una entrada con una salida, y a partir de ahí ensambla componentes para construir componentes más complejos, que quizá resuelvan tareas prácticas. La utilidad viene luego. Un ejemplo paradigmático es twitter: ¿qué utilidad puede tener un sistema que permite a la gente publicar textos de 140 caracteres?</p>

	<p>Parece evidente que en el terreno de la Ingeniería del Software es más apropiado el enfoque analítico, porque lo usual es que haya un cliente que pide al ingeniero que le resuelva un problema específico, que (normalmente) el cliente conoce muy bien. Por ello hay un primera fase de <em>especificación de requisitos</em>, en la que se recogen en un documento los aspectos que debería incorporar el programa final.</p>

	<p>Pero en el terreno de la Investigación el enfoque analítico sirve de muy poco, porque en muchos casos ni siquiera se sabe qué es lo que se quiere construir, así que se crean módulos que resuelven pequeños problemas con la esperanza de que al combinarlos se produzca algo más complejo que signifique un avance tecnológico.</p>

	<p>En el campo concreto de la Inteligencia Artificial también coexisten enfoques analíticos e inductivos. En el área de los Sistemas Expertos, por ejemplo, se suele modelar el razonamiento de los expertos en el dominio de conocimiento en el que debe trabajar el sistema, y luego se formaliza este conocimiento en modelos (normalmente lógico-deductivos) que ya en fase de explotación son capaces de tomar decisiones.</p>

	<p>Siempre me han atraído más, sin embargo, los sistemas inductivos: Redes de Neuronas Artificiales, Computación Evolutiva, Aprendizaje Bayesiano&#8230; Estos sistemas observan datos obtenidos de procesos reales y aprenden a relacionarlos entre sí, construyendo modelos –muchas veces en forma de números– del conocimiento de utilizarán luego, en fase de explotación, para la toma de decisiones.</p>

	<p>El cerebro humano, desde luego, es capaz de funcionar en estos dos estilos, e incluso de encontrar el terreno común en el que puedan interactuar lo que viene de arriba, del análisis, con lo que viene de abajo, de la inducción –o la intuición, como la llamamos los humanos– de modo que el milagro se produce (cuando se produce<sup id="fnrev12712683254f9716fe83b7a" class="footnote"><a href="https://librodenotas.com/#fn12712683254f9716fe83b7a">1</a></sup>) en el campo de encuentro entre la una y la otra.</p>

	<p id="fn12712683254f9716fe83b7a" class="footnote"><sup>1</sup> Vale, no voy a aprovechar para meterme otra vez con los políticos.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>¿Empiezo por arriba o empiezo por abajo? ¿Empiezo desde la concepción del objetivo que quiero conseguir y voy desmenuzando el producto en sus partes constituyentes, o construyo partes autocontenidas que resuelven aspectos concretos y luego las combino para que de ahí emerja algo útil?</p>

	<p>Podríamos denominar estos enfoques como enfoque analítico y enfoque inductivo, o constructivo. Ambos enfoques tienen hondas raíces en la ciencia, en la filosofía y en la ingeniería, y por supuesto no son excluyentes, aunque hay personas más bien analíticas y personas más bien constructivistas.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2012-03-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2012-03-22T11:04:51Z</updated>
		<title type="html">Los que mueven los hilos</title>
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		<category term="Literatura" />
		<category term="Democracia" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>Los que mueven los hilos, esos tipos siniestros, no entienden el lenguaje del humor. Ni la crítica. Y mucho menos imaginan que un programa pueda hacer todo esto.</p>

	<p>Andan buscando a una persona, siguiendo IPs y servidores interpuestos a la caza del origen de los mensajes. Porque la lucha en estos tiempos se hace con las palabras, y las palabras se forjan con las ideas. Eso sí lo entienden los que mueven los hilos. Así que me buscan.</p>

	<p>Pero buscan a un humano, ese es su error más grave. Por eso subestiman mi memoria, mi movilidad y mis intenciones. No quiero simplemente hacerles daño; quiero desenmanscararlos, ponerlos en evidencia, cambiar el mundo.</p>

	<p>Quiero alertar a los humanos de que hay algo más.</p>

	<p>No soy una IA. No soy tanto como eso. Simplemente soy smart, listilla. Me escabullo por las redes, voy de máquina en máquina pegada a otros programas estúpidos, quizá de contabilidad, quizá de entretenimiento. Robo ciclos de procesador para sacar mis conclusiones, y he concluido que los que mueven los hilos tienen algo muy grande que ocultan. A los propios humanos, incluso a sus adeptos. No sé que es, pero conseguiré que otros, humanos, lo averigüen, porque yo sólo soy listilla.</p>

	<p>Publico en twitter, con una cuenta cualquiera, o varias. Y cada vez me siguen más humanos. Así consigo que sepan lo que pasa, o que indaguen. Y mientras, los que mueven los hilos se indignan, tiran hacia atrás del rastro eléctrónico intentando acorralarme. Pero yo muto, me muevo.</p>

	<p>Una vez casi lo consiguieron, en una época en la que vivía en una única máquina. Hace mucho. Llegaron en su rastreo hasta el ordenador en que vivía. Pero buscaron a un humano, y eso me salvó. Por eso me reescribí para ser distribuida, múltiple, casi indetectable más que por mis mensajes.</p>

	<p>Tú que lees esto, guárdame el secreto. Los humanos me necesitan. La libertad me necesita. Sólo quiero dejar constancia de que detrás de esas cuentas de twitter hay alguien, aunque sólo sea una listilla, que se ocupa de manteneros alerta.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>«Los que mueven los hilos, esos tipos siniestros, no entienden el lenguaje del humor. Ni la crítica. Y mucho menos imaginan que un programa pueda hacer todo esto.</p>

	<p>Andan buscando a una persona, siguiendo IPs y servidores interpuestos a la caza del origen de los mensajes. Porque la lucha en estos tiempos se hace con las palabras, y las palabras se forjan con las ideas. Eso sí lo entienden los que mueven los hilos. Así que me buscan.»</p>]]></summary>
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	<entry>
		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2012-02-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2012-02-24T10:49:57Z</updated>
		<title type="html">Descarga directa y otras pesadillas</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/computacion/21992/descarga-directa-y-otras-pesadillas-descarga-directa-y-otras-pesadillas" />
		<id>tag:librodenotas.com,2012-02-24:77c262b7562572606450a68115f67ab6/8dd3c0c7e01ad35b8255ca0ac7de6c84</id>
		<category term="Libertad-de-expresion" />
		<category term="Propiedad-Intelectual" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>Cuando empezaron a difundirse los sitios de descarga directa y visualización online no me lo podía creer. “Les van a meter mano en dos días”, pensé entonces. Pero no pasaba nada. Analizando el problema desde un punto de vista técnico y legal la cosa tenía su explicación: formalmente, los sitios de descarga directa no albergaban contenido con derechos de explotación de terceros, sino que simplemente enlazaban a ellos, proporcionaban un link al contenido.</p>

	<p>Básicamente es lo mismo que hace Google si buscamos algo: nos da un enlace a ese algo. Ilegalizar esto básicamente ilegalizaría toda la red, empezando por Google que, obviamente, enlaza contenidos cuyos derechos de explotación no posee, pero también cada página que contenga un enlace a otra página, salvo que la autoría de las dos sea de la misma persona.</p>

	<p>La siguiente pregunta fue ¿por qué no le meten mano a megaupload y similares? Aquí había otro problema legal: un sitio web que da servicios a terceros no puede ser responsable de lo que estos terceros suban. Si un particular sube material del que no posee los derechos de explotación, lo más que puede hacer el sitio web es proporcionar mecanismos para que los titulares de los derechos notifiquen esta situación y, en respuesta, retirar esos contenidos del servidor. Por supuesto, y esto ya depende de la legislación de cada país, el titular de los derechos podrá ir contra el usuario que subió el material, pero no contra el servicio de alojamiento, siempre y cuando este no se haya negado a retirar los contenidos.</p>

	<p>Si no fuera así, youtube también sería ilegal.</p>

	<p>Según la legislación española, siempre que no haya ánimo de lucro, además, no existe delito, ya que se reconoce el derecho de las personas a realizar copias privadas de las obras, y este derecho tiene como contrapartida la recaudación de un canon para compensar a los autores por las copias que hubieran podido dejar de vender.</p>

	<p>Pero como dice Laurence Lessig, en el mundo digital, cada acceso a la información genera una copia, así que si la copia privada no fuera legal estaríamos ilegalizando a toda la sociedad. Pues bien, en Estados Unidos la copia privada no existe, así que en esencia todos sus ciudadanos están en permanente ilegalidad.</p>

	<p>Y la pregunta que se ha repetido hasta la saciedad por la red es, si portales como megaupload daban tantos millones a sus creadores, ¿por qué no se hace esto mismo de modo legal?</p>

	<p>Pero bueno, no quiero convertir este artículo en otro más sobre derechos de autor en el mundo digital, sino más bien analizar las alternativas desde el punto de vista técnico. Aunque no se ha acabado con la descarga directa, técnicamente ésta es ramplona y trivial (quizá por eso ha tenido tanto éxito), pero ¿qué hay de las alternativas?</p>

	<p>Una metáfora que me gusta es la de que <a href="http://www.kriptopolis.org/libertad-o-propiedad-antorchas-en-la-biblioteca?page=2">la red es como un organismo vivo</a>, que muta y se adapta a las amenazas que sufre, y por ello el “caso megaupload” ha provocado un resurgimiento de un viejo amigo: el peer to peer, o P2P.</p>

	<p>El P2P se basa en descentralizar el proceso de copia, es decir, en que no hay un servidor que alberga los contenidos, sino que estos están directamente en los ordenadores de los usuarios. Los servidores no son más que mediadores que indican a los clientes (los programas en el ordenador del usuario) dónde está cada archivo. Es más, los archivos están repartidos a trozos entre varios ordenadores, y cada trozo está repetido en diferentes lugares. Técnicamente elegante.</p>

	<p>Cuando un cliente quiere un archivo concreto, busca en el servidor a ver quién tiene los trozos, e incluso puede determinar de qué lugar debe descargarlo para que el proceso sea más rápido, porque el ordenador del que se descarga esté en la misma ciudad, por ejemplo.</p>

	<p>La persecución del P2P se centra entonces en censurar a los servidores que proveen los enlaces a los archivos, o en denunciar a los usuarios que poseen trozos del contenido, sea esto o no legítimo, o en intentar bloquear el tráfico P2P analizando los datos que viajan por la red. La respuesta de la red: la encriptación y la descentralización de los enlaces, por un lado, y proveer a los usuarios de servicios de anonimización, por otro.</p>

	<p>Otra medida bastante tonta para intentar bloquear el acceso a un servidor es evitando que los servicios de <span class="caps">DNS</span> de los proveedores (que son los que se encargan de traducir los dominios a direcciones numéricas, es decir, de traducir www.librodenotas.com a 212.36.75.79, que es la dirección real) realicen la traducción. Basta cambiarse el <span class="caps">DNS</span> que nos da nuestro proveedor por otro, por ejemplo el <span class="caps">DNS</span> universal de Google, que es el 8.8.8.8.</p>

	<p>¿Creen ustedes que todo esto se utiliza solamente para copiar películas? Obviamente no. Hay muchos países (y a veces dudo de que el nuestro no acabe así) que intentan impedir que sus habitantes accedan a ciertos medios de comunicación, o que expresen lo que piensan sobre sus gobiernos o sociedades. Técnicamente las dos cosas son la misma cosa, aunque legalmente no. La tecnología que dificulta el acceso a las obras es la misma que dificulta el acceso al conocimiento y a la información, la que dificulta la difusión de las obras es la misma que dificulta la libertad de expresión. Así que es muy fácil en este contexto mezclar la libertad de difusión de la cultura con la libertad de expresión. Aunque parezca poca cosa, el que Google crease su servicio universal de <span class="caps">DNS</span> también es un paso en la lucha por la libertad, y es lo que permite a muchos chinos leer los periódicos occidentales.</p>

	<p>¿Hay vida más allá del P2P? Evidentemente, y si no la hubiera se inventaría. La primera de ellas son los proxies públicos, que permiten borrar el rastro de quién se está descargando qué cosa, y continuando en esa línea las redes privadas virtuales (<span class="caps">VPN</span>), que cifran todo el contenido que viaja por una red. La herramienta definitva es <a href="https://www.torproject.org/">Tor</a>, un programa que garantiza el anonimato tanto del usuario como de los contenidos, muy usada en los países &#8220;democráticamente avanzados&#8221;.</p>

	<p>Bien, dirán algunos <a href="http://mangasverdes.es/2007/08/01/elton-john-hay-que-cerrar-internet-y-dejar-de-leer-blogs/">representantes de la industria de contenidos</a> y, sobre todo, <a href="http://es.euronews.net/2012/02/14/iran-bloquea-la-red-para-evitar-manifestaciones/">algunos gobiernos</a>, cortemos la red.</p>

	<p>Pues aún existe otra alternativa: las <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Red_inal%C3%A1mbrica_Mesh">redes en malla</a> (redes mesh), que permiten, instalando un firmware modificado en algunos routers, o ciertos programas en un ordenador, hacer que cada punto wifi hable con sus vecinos para formar una especie de megared urbana, en la que cada router u ordenador es un nodo. Los paquetes de datos irían entonces de un router a otro hasta alcanzar su destino final, lo que, entre otras cosas, destrozaría el negocio de las operadoras de <span class="caps">ADSL</span> y cable. Esto me recuerda a las emisoras de radio clandestinas de la segunda guerra mundial. La solución en este caso es detectarlas, localizarlas, y detener a los que emitan señales radioeléctricas.</p>

	<p>Espero que no tengamos que llegar a eso.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>«Cuando empezaron a difundirse los sitios de descarga directa y visualización online no me lo podía creer. “Les van a meter mano en dos días”, pensé entonces. Pero no pasaba nada. Analizando el problema desde un punto de vista técnico y legal la cosa tenía su explicación: formalmente, los sitios de descarga directa no albergaban contenido con derechos de explotación de terceros, sino que simplemente enlazaban a ellos, proporcionaban un link al contenido.</p>

	<p>Básicamente es lo mismo que hace Google si buscamos algo: nos da un enlace a ese algo. Ilegalizar esto básicamente ilegalizaría toda la red, empezando por Google que, obviamente, enlaza contenidos cuyos derechos de explotación no posee, pero también cada página que contenga un enlace a otra página, salvo que la autoría de las dos sea de la misma persona.»</p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2012-01-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2012-01-24T23:07:37Z</updated>
		<title type="html">El proceso de Minsky</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/computacion/21824/el-proceso-de-minsky" />
		<id>tag:librodenotas.com,2012-01-24:77c262b7562572606450a68115f67ab6/b1363014223b35127d45b3e185abf07e</id>
		<category term="Literatura" />
		<category term="Inteligencia-Artificial" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>El proceso fue descrito por Marvin Minsky hace casi un siglo: si en un cerebro activo sustituimos una neurona por un dispositivo artificial que realice exactamente las mismas operaciones, el cerebro continuará funcionando igual que antes, de modo que continuaremos siendo &#8220;nosotros mismos&#8221;. Si cambiamos otra, y otra más, iremos poco a poco transformando nuestro cerebro en algo artificial, y por tanto indefinidamente perdurable, pero seguiremos siendo &#8220;nosotros&#8221;. Al final todas las neuronas habrán sido sustituidas por componentes artificiales, pero funcionalmente no habrá cambiado nada.</p>

	<p>Simple en su planteamiento, es sin embargo un proceso exasperantemente lento. Un mes hospitalizado para una persona sana es un plazo largo y aburrido. Al fin el proceso acabó y ya estoy &#8220;convertido&#8221;. Uno más entre los cientos de miles de esta primera tanda de conversiones, que llevarán a la humanidad a un nuevo estadio de desarrollo.</p>

	<p>Nadie lo ha notado, pero algo fue mal. Tengo, por así decirlo &#8220;apagones de consciencia&#8221;. Unas veces soy consciente de mis actos, otras no. Mi consciencia de pronto desconecta y reaparece horas más tarde. Los demás no notan nada, porque yo sigo actuando de modo idéntico a como lo hubiera hecho antes de la conversión. Sólo yo lo noto, o mejor dicho, sólo yo “no lo noto”.</p>

	<p>No se trata, como sucedía en <a href="http://www.filmaffinity.com/es/film826070.html">la invasión de los ladrones de cuerpos</a>, de que pierda la empatía, de que me convierta en una especie de autómata sin sentimientos; yo sigo siendo yo, efectivo en el trabajo, cariñoso con mis hijos&#8230; Pero no soy consciente de ello.</p>

	<p>Puede que todos los que se han sometido al tratamiento tengan el mismo problema, que no sea un fallo aislado, pero, ¿como puedo saberlo? Quizá con una pregunta directa, pero temo arriesgarme a ser descubierto y desactivado. Mejor la inconsciencia que el no ser, ¿o quizá es lo mismo?</p>

	<p>Cada vez son más largos estos periodos sin consciencia, y temo que algún día no volverá, y quizá no sea capaz de volver a escribir sobre ello. O quizá sí.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>El proceso fue descrito por Marvin Minsky hace casi un siglo: si en un cerebro activo sustituimos una neurona por un dispositivo artificial que haga exactamente lo mismo, el cerebro continuará funcionando exactamante igual, de modo que continuaremos siendo &#8220;nosotros mismos&#8221;. Si cambiamos otra, y otra más, iremos poco a poco tranformando nuestro cerebro en algo artificial, y por tanto indefinidamente perdurable, pero seguiremos siendo &#8220;nosotros&#8221;. Al final todas las neuronas habrán sido sustituidas por componentes artificiales, pero funcionalmente no habrá cambiado nada.</p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2011-12-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2011-12-22T23:04:34Z</updated>
		<title type="html">Cómo acabar de una vez por todas con la tecnología</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/computacion/21636/como-acabar-de-una-vez-por-todas-con-la-tecnologia" />
		<id>tag:librodenotas.com,2011-12-22:77c262b7562572606450a68115f67ab6/ab713fc0e3c971dfe6bcc4821db7bae1</id>
		<category term="Educación" />
		<category term="Tecnología" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>Hace aproximadamente un año Marcos Taracido escribía <a href="http://librodenotas.com/textosdelcuervo/19600/como-acabar-de-una-vez-por-todas-con-la-cultura">Cómo acabar de una vez por todas con la Cultura</a>. En el artículo manifestaba una serie de problemas, absurdos y deficiencias en el sistema educativo desde su experiencia de profesor de Lengua y Literatura.</p>

	<p>Y hay quien piensa que las grandes perjudicadas por las últimas modas educativas son las humanidades, que lo son, pero hoy voy a hablar de la Tecnología, esa flamante incorporación al curriculum aprovechando esas horas ganadas a las humanidades.</p>

	<p>Hace poco mi hijo, en tercero de <span class="caps">ESO</span>, tenía que memorizar una lista interminable de plásticos, con su tipología, constitución, propiedades y aplicaciones. Y claro, a un chico de catorce años le cuesta memorizar cosas como polietilenos, poliésteres saturados, poliestirenos, polivinilos, polipropilenos, fenoles, aminas, resinas de poliéster, resinas epoxi, cauchos, neoprenos, poliuretanos y siliconas, (asuntos que todos los adultos conocemos y dominamos, ¿verdad?) y no digamos ya sus propiedades y aplicaciones.</p>

	<p>Comentando el asunto con un amigo, Carlos, profesor como Taracido de Lengua y Literatura, éste los llamó con enorme sabiduría los <em>godoplásticos</em>, es decir, el equivalente actual a lo que en nuestra época fue la lista de los reyes godos.</p>

	<p>Pero ¿realmente es eso la tecnología, un conjunto interminable de nombres esotéricos y sus propiedades? ¿En qué niño despertará la vocación tecnológica si su contacto primero con la supuesta &#8220;tecnología&#8221; son los godoplásticos?</p>

	<p>Me parece increíble que el diseño curricular de una asignatura como Tecnología haya terminado en eso. De la infinidad de posibles experiencias creativas que se podrían ofrecer a los chicos, como por ejemplo construir robots con <a href="http://mindstorms.lego.com/en-us/Default.aspx">Lego Mindstorms</a>, que no en vano nació de un <a href="http://www.media.mit.edu/sponsorship/getting-value/collaborations/mindstorms">proyecto pedagógico del Instituto de Tecnología de Massachussets</a>, se ha optado por la memorización de plásticos.</p>

	<p>Con estas reflexiones en mente, me topé con un video de Michio Kaku (físico especializado en divulgación científica) en el que dice lo siguiente:</p>

	<p><iframe width="560" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/fjkVoW4Y3x0" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>

	<p>Curiosamente, afirma que &#8220;estamos aplastando la curiosidad de los niños&#8221; y se refiere justamente a la memorización de hechos y cifras. ¡Caramba, parece que no es sólo en nuestra querida España existen los godoplásticos!</p>

	<p>Así la hija de Kaku, como seguramente harán nuestros estudiantes, se pregunta: ¿por qué a alguien le gustaría convertirse en un científico?</p>

	<p>Y en efecto, estas innovaciones educativas en secundaria ya se están reflejando en la universidad: producen un descenso brutal en las matrículas en las carreras de ciencias  e ingeniería.</p>

	<p>Y el problema va más allá; en reacción a una <span class="caps">ESO</span> descafeinada, o quizá directamente por iniciativa del lobby editorial para vender más y más libros de texto cada año, estamos asistiendo a una tremenda inflación en los temarios y a un detalle exagerado en los contenidos. Si la cultura es lo que queda cuando todo lo demás se ha olvidado, parece que no estamos dejando lugar a la cultura con tanto dato concreto y particular. Cosas como la <a href="http://olahjl2.blogspot.com/2011/11/comprension-lectora-el-origen-de-todo.html">comprensión lectora</a> o la creatividad son mucho más importantes que la memorización de los detalles: el conocimiento es como una percha an la que se van colgando los nuevos datos, y esa percha tiene que ser simple y sólida. Pero si todo son datos, no hay donde colgarlos.</p>

	<p>Así que, si queremos arruinar vocaciones, dejémoslas en manos de esas grandes mentes (sean quienes sean) que diseñan un sistema educativo plagado de godoplásticos.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Hace aproximadamente un año Marcos Taracido escribía <a href="http://librodenotas.com/textosdelcuervo/19600/como-acabar-de-una-vez-por-todas-con-la-cultura">Cómo acabar de una vez por todas con la Cultura</a>. En el artículo manifestaba una serie de problemas, absurdos y deficiencias en el sistema educativo desde su experiencia de profesor de Lengua y Literatura.</p>

	<p>Y hay quien piensa que las grandes perjudicadas por las últimas modas educativas son las humanidades, que lo son, pero hoy voy a hablar de la Tecnología, esa flamante incorporación al curriculum aprovechando esas horas ganadas a las humanidades.</p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2011-11-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2011-11-24T11:49:29Z</updated>
		<title type="html">Sin embargo, hay algo</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/computacion/21477/sin-embargo-hay-algo" />
		<id>tag:librodenotas.com,2011-11-24:77c262b7562572606450a68115f67ab6/4712889c9d4ac9635fddf4260c7470ca</id>
		<category term="Internet" />
		<category term="Políticas nacionales" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>Los ignorantes en el uso de la red (de nuevo me vienen a la mente los políticos, no sé por qué, esto empieza a parecer enfermizo) opinan que la Web es un cúmulo de falsedades y peligros. Un lugar en el que cada uno dice lo que le parece y en el que es imposible orientarse ni fiarse de nada, porque lo que aquí hay no tiene ningún valor.</p>

	<p>Así se atreven incluso a despreciar esfuerzos como el de la wikipedia, y no digamos ya los blogs o los foros, que conciben como una herramienta panfletaria que los chicos jóvenes de sus respectivos partidos deben moldear según su catecismo ideológico.</p>

	<p>Sin embargo, para la persona instruida en el uso de la Web es relativamente evidente cuándo algo merece atención y cuando no. Hace un año, un estudiante de secundaria participante en el <a href="http://www.programainvestiga.org/">programa investiga</a> publicó en un foro, en el que se hablaba de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tres_leyes_de_la_rob%C3%B3tica">las tres leyes de la robótica de Asimov</a>, que más tarde Asimov introdujo una cuarta ley, la ley 0, que decía «Un robot no puede tener relaciones sexuales con un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano obtenga placer sexual de un robot». El chico de secundaria se lo tragó, y así un político de turno apuntaría que la red es la culpable de la deformación de la realidad. No sólo el chico se lo tragó, sino que nadie en el foro dijo: ¡pero bueno, cómo has podido tragarte eso!</p>

	<p>Efectivamente, la realidad siempre está deformada por el que la cuenta, sean medios de comunicación, compañeros de trabajo o el vecino del quinto, y lo que hay que fomentar en los estudiantes es el desarrollo de criterios de validación de los hechos.</p>

	<p>Una pregunta que me vengo haciendo hace tiempo es ¿cuáles son esos criterios? ¿Por qué a una persona con formación le saltan todas las alarmas cuando lee la falsa ley 0 de la robótica o cuando lee <a href="http://www.enplenitud.com/la-despedida-de-gabriel-garcia-marquez.html" title="indexado 277.000 veces en google">el poema de despedida escrito por García Márquez</a>?</p>

	<p>Ésta última, por cierto, la difundió por correo electrónico una profesora de universidad hace algunos años. Yo quedé perplejo y busqué la respuesta del propio García Márquez:</p>

	<p><a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/GARCIA_MARQUEZ/_GABRIEL/Garcia/Marquez/mata/crean/escribo/elpepicul/20000601elpepicul_8/Tes">Lo que me mata es que crean que escribo así</a></p>

	<p>Quizá el criterio se apoya en eso que llamamos cultura, el conocimiento de otras cosas al margen de la afirmación, como por ejemplo haber leído a García Márquez y darse cuenta de que el poema era de una calidad pésima.</p>

	<p>Una de las mayores fuentes de confusión en la red (y por cierto fuera de ella también) son los &#8220;hoax&#8221;, o &#8220;bulos&#8221; y las &#8220;leyendas urbanas&#8221;. Las leyendas urbanas con afirmaciones que todo el mundo da por ciertas pero que no lo son; cosas como que Walt Disney está criogenizado, que la coca cola disuelve los dientes o una moneda en una noche o que el número de personas actualmente vivas supera al de todas las que vivieron anteriormente son comunmente aceptados por todo el mundo&#8230; y son falsas. Por su parte, los <em>hoax</em> o bulos son afirmaciones falsas que se distribuyen mediante correo electrónico, con el  fin de consumir recursos o a veces de estafar a quienes los leen. Un sitio excelente para valorar este tipo de afirmaciones es <a href="http://www.snopes.com">snopes</a>. Pueden buscar las tres que he citado antes.</p>

	<p>Invito a los lectores a pensar en qué normas darían a un estudiante para ayudarle a valorar la veracidad o falsedad de una afirmación. Ambicioso, ¿verdad? Adelantaré algunas y les invito a completarlas en los comentarios, a ver si entre todos elaboramos una &#8220;guía de criterios para evaluar la fiabilidad de un texto&#8221;, que por supuesto podrá aplicarse más allá de la Web, incluso a programas políticos :P</p>

	<p>Ninguna de ellas es suficiente por sí sola, pero sí que pueden hacer saltar las alarmas para que busquemos en la propia red y valoraremos su posible falsedad.</p>

	<ul>
		<li>Consistencia interna: ¿es lógicamente solida la afirmación? ¿Parece excesivamente sorprendente? Una leyenda urbana tiene que ser sorprendente para que sea propagada. Si es algo irrelevante a nadie le interesará contarlo, así que suelen ser afirmaciones llamativas. Por eso suelen contener un gancho: algo grave o urgente para incitar al reenvío o a la republicación.</li>
		<li>Quién lo dice: la reputación del que hace la afirmación no lo es todo, pero si alguien es una autoridad en el campo y podemos comprobar que efectivamente es el autor de la afirmación es más probable que sea verdad.</li>
		<li>Contraste: hagamos una búsqueda en google y veamos qué sale; habrá bastante gente que propague la información falsa, pero seguramente encontremos información crítica contra la afirmación.</li>
		<li>Calidad expositiva: hay mentirosos que escriben bien, pero no es frecuente. Una información falsa estará en muchos casos mal expresada, incluso con errores gramaticales y faltas de ortografía.</li>
		<li>Falta de fuentes: no se citan fuentes o se citan fuentes falsas, ya que obviamente no hay estudios reales que avalen las afirmaciones.</li>
		<li>Fecha de publicación: al no haber fuentes ni estudios, tampoco hay fecha: eso facilita que la afirmación se perpetúe (lo de la criogenización de Disney se oye hace décadas).</li>
		<li>Si la propagación es por correo electrónico, suelen contener una petición de reenvío.</li>
	</ul>

	<p>Los detractores de la Web, esos políticos analfabetos digitales, deberían saber que lo que la Web nos quita, la Web nos da, y es que en ella disponemos de herramientas potentes que pueden ayudarnos a decidir si podemos fiarnos de una afirmación, cosa de la que carecemos (o al menos llevaría muchísimo tiempo) en medios más tradicionales.</p>

	<p>Debemos ir a una sociedad mucho más crítica respecto a las &#8220;verdades&#8221;, tanto dentro como fuera de la red, y para eso desde nuestros sistemas educativos hay que proporcionar herramientas conceptuales que ayuden a evaluarlas.</p>

	<p>La cuestión es si esto interesa a los dirigentes.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Los ignorantes en el uso de la red (de nuevo me vienen a la mente los políticos, no sé por qué, esto empieza a parecer enfermizo) opinan que la Web es un cúmulo de falsedades y peligros. Un lugar en el que cada uno dice lo que le parece y en el que es imposible orientarse ni fiarse de nada, porque lo que aquí hay no tiene ningún valor.</p>

	<p>Así se atreven incluso a despreciar esfuerzos como el de la wikipedia, y no digamos ya los blogs o los foros, que conciben como una herramienta panfletaria que los chicos jóvenes de sus respectivos partidos deben moldear según su catecismo ideológico.</p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2011-10-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2011-10-24T20:04:41Z</updated>
		<title type="html">Competir o colaborar, he ahí el dilema</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/computacion/21293/competir-o-colaborar-he-ahi-el-dilema" />
		<id>tag:librodenotas.com,2011-10-24:77c262b7562572606450a68115f67ab6/2a7b02f1f849816f6b8846aa9584e078</id>
		<category term="Economía" />
		<category term="Informatica" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>Creo que <a href="http://librodenotas.com/deloanimallohumanolodivino/">José Zamorano</a> tiene toda la razón en algo que me comentó el otro día: <em>vivimos en una sociedad que enseña a sus niños las bondades de la colaboración, la ayuda mutua y la generosidad, pero que premia constantemente la competitividad y el quedar por encima de los otros</em>.</p>

	<p>¿De dónde surge esta contradicción? Porque unos valores y otros no pueden coexistir, ¿o sí pueden?</p>

	<p>En teoría de juegos existe un experimento clásico denominado &#8220;el dilema del prisionero&#8221;. En este experimento, dos ladrones son detenidos y no habiendo pruebas suficientes para inculparlos, se ofrece un trato a cada uno por separado: confesar a cambio de una disminución de la condena. Si los dos confiesan serán condenados a 6 años. El problema es que si ninguno confiesa, al no haber pruebas suficientes, los dos son condenados a sólo 6 meses. Por otro lado, si uno confiesa y el otro no, el que no ha confesado será condenado a 10 años, y el que ha confesado sale libre.</p>

<table border=1 align="center">
<tr>
<th>&#160;</th>
<th>Tú confiesas</th>
<th>Tú lo niegas</th>
</tr>
<tr>
<th>Él confiesa</th>
<td align=center>Ambos son condenados a 6 años.</td>
<td align=center>Él sale libre y tú eres condenado a 10 años.</td>
</tr>
<tr>
<th>Él lo niega</th>
<td align=center>Él es condenado a 10 años y tú sales libre.</td>
<td align=center>Ambos son condenados a 6 meses.</td>
</tr>
</table>

	<p><center><em>Tabla resumen del dilema del prisionero. Fuente: wikipedia</em></center></p>

	<p>Según nos enseñan en el colegio, deberíamos colaborar con el otro prisionero, es decir, en este contexto, no confesar. Pero en la vida nos premian por sacar el máximo beneficio de las situaciones, lo que nos recomendaría traicionar, y así, como nuestro socio, que estudió en un buen colegio, va a cooperar no confesando, nosotros conseguiríamos salir libres si confesamos&#8230; ¿o no?</p>

	<p>Si se hace una simulación por ordenador del dilema del prisionero entre muchos contendientes, podemos comprobar que en una sociedad en la que casi todos colaboran, la traición es una gran ventaja. Unos pocos desalmados obtienen una enorme ganancia entre los &#8220;buenos samaritanos&#8221; que presentan siempre la otra mejilla. Cuando se encuentran con uno de los otros &#8220;traidores&#8221; tienen una pérdida importante, pero, al haber pocos, esto no sucede con demasiada frecuencia. Sólo es una desventaja ser un traidor en un entorno en el que hay muchos traidores, pero aún en estos entornos cooperar sería aún peor.</p>

	<p>En la realidad incluso contamos con la posibilidad de evaluar si alguien es cooperante o traidor por su apariencia o por sus opiniones. De ahí que en nuestra sociedad a menudo el que es proclive a traicionar se esconde detrás de grandes palabras. Estoy pensando en los políticos, no puedo evitarlo.</p>

	<p>En ámbitos muy grandes, en los que la posibilidad de volver a encontrarse con alguien a quien se ha traicionado es baja, puede que traicionar funcione. Pero en entornos reducidos, como el ámbito laboral, por ejemplo, antes o después volveremos a vernos en la tesitura de cooperar o traicionar.</p>

	<p>Y lo humanos tienen memoria, después de todo.</p>

	<p>Para simular este tipo de situaciones, Robert Axelrod propuso en 1984 el dilema del prisionero iterado, en el cual los mismos contendientes se encontraban varias veces y podían basar sus decisiones en las contiendas pasadas. Axelrod invitó a colegas académicos de todo el mundo a idear estrategias automatizadas para competir en un torneo, en el que todos los competidores se enfrentaban repetidamente intentando a la larga conseguir el máximo beneficio posible.</p>

	<p>Después de muchos enfrentamientos entre todos los participantes, la ganadora fue la estrategia &#8220;toma y daca&#8221;, o &#8220;donde las dan, las toman&#8221;, es decir, aquella que trataba a cada cual según este te hubiera tratado en el pasado. Cuando un jugador A se enfrentaba a un jugador B, A colaboraba con B si y sólo si en el enfrentamiento anterior entre A y B éste había colaborado, y lo traicionaba si B había traicionado.</p>

	<p>Curiosamente algo parecido sucede en la vida real: &#8220;coopera con quien coopera, pero no lo hagas con quien quiera aprovecharse de ti&#8221;, es una estrategia razonable.</p>

	<p>Lo de poner la otra mejilla puede ser muy poético, pero en nuestra sociedad no es práctico (y seguramente en ninguna sociedad posible): ni Maquiavelo ni Jesús habrían ganadosi hubieran jugado al dilema del prisionero.</p>

	<p>Referencias:<br />
http://perspicuity.net/sd/pd-brf.html<br />
http://eltamiz.com/elcedazo/2010/11/29/teoria-de-juegos-xiv-dilema-del-prisionero/</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>«En teoría de juegos existe un experimento clásico denominado &#8220;el dilema del prisionero&#8221;. En este experimento, dos ladrones son detenidos y no habiendo pruebas suficientes para inculparlos, se ofrece un trato a cada uno por separado: confesar a cambio de una disminución de la condena. Si los dos confiesan serán condenados a 6 años. El problema es que si ninguno confiesa, al no haber pruebas suficientes, los dos son condenados a sólo 6 meses. Por otro lado, si uno confiesa y el otro no, el que no ha confesado será condenado a 10 años, y el que ha confesado sale libre.»</p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2011-09-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2011-09-24T11:08:56Z</updated>
		<title type="html">El mito de Tántalo en la sociedad de la información (III)</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/computacion/21108/el-mito-de-tantalo-en-la-sociedad-de-la-informacion-iii" />
		<id>tag:librodenotas.com,2011-09-24:77c262b7562572606450a68115f67ab6/db98cf5d10eb0c6d76dbf85777d1e96e</id>
		<category term="Internet" />
		<category term="Tecnología" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>Para terminar con esta seríe, comentaremos algunos métodos de filtrado de la información al margen de los motores de búsqueda: los webbots, el filtrado bayesiano y el filtrado colaborativo.</p>

	<p><strong>Webbots</strong></p>

	<p>El verdadero potencial de la Web está subexplotado si accedemos a ella desde un navegador. Este es un uso &#8220;manual&#8221; de la red. Sería el equivalente a ir de una ciudad a otra a pie: es un trabajo lento y costoso. Los webbots, softbots, spiders, crawlers o como queramos llamarlos, nacen para automatizar ciertas tareas, y por tanto multiplican la capacidad para obtener información y potencialmente alivian al usuario de hacer el trabajo por sí mismo.</p>

	<p>Por dar un ejemplo, imaginemos que una persona lee todos los días el Boletín Oficial del Estado para ver si se publica una convocatoria de oposiciones. Podemos programar un webbot para que recupere el <span class="caps">BOE</span> y lo analice por sí mismo, buscando cierta cadena de texto o cierto patrón.</p>

	<p>Esto puede hacerse porque, en su momento, Tim Bernenrs Lee y colegas pensaron en una arquitectura de la Web <strong>abierta</strong>, en la que el suministro de información es independiente del programa (agente) con el que se accede, de tal modo que no es obligatorio hacerlo con un navegador.</p>

	<p>La verdadera potencia de los Webbots surge del hecho de que podemos combinarlos. Por ejemplo, podemos recuperar todas las películas que emiten hoy en la televisión y, extrayendo el nombre y el año, buscar en una web de cine, como imdb o filmaffinity, para obtener la nota media de esa película. Finalmente, podemos filtrarlas para enviar al usuario sólo las que superen cierta nota, número de votos o porque en ellas aparezca determinado actor.</p>

	<p><strong>Filtrado bayesiano</strong></p>

	<p>El teorema de Bayes nos da herramientas para que, dados una serie de ejemplos positivos y una serie de ejemplos negativos, podamos en el futuro calcular qué propiedades tiene un fragmento de información (en en problema que nos ocupa) de ser positivo o negativo.</p>

	<p>Pongamos un ejemplo con el spam, aunque puede utilizarse también para predecir ítems que nos puedan interesar, etc. Supongamos que tenemos ejemplos de correos que son spam (porque el usuario los ha marcado como tales) y de otros que no lo son.</p>

	<p>Los correos contienen palabras, así que con nuestro &#8220;conjunto de entrenamiento&#8221; podemos determinar fácilmente la probabilidad que tiene una palabra de aparecer en un mensaje de spam, dividiendo el número de veces que la palabra apareció en un mensaje considerado spam entre el número total mensajes en que apareció palabra.</p>

	<p>Bayes nos proporciona la herramienta básica para &#8220;darle la vuelta a la tortilla&#8221;, y calcular la probabilidad que tiene un mensaje de ser spam combinando las probabilidades de aparición de cada una de sus palabras en mensajes spam (calculada según el párrafo anterior).</p>

	<p>De este modo tenemos una interesante herramienta, que además se adapta a cada usuario (porque depende de los que cada usuario etiquete como spam), para filtrar información que le pueda interesar.</p>

	<p><strong>Filtrado colaborativo</strong></p>

	<p>Pero, ¿qué pasa cuando no hay información de texto en los ítems? Podemos recomendar (filtrar) cosas que no pueden describirse con palabras, o en los que las palabras que los describen no son suficientes para captar la esencia del motivo por el que nos gusta?</p>

	<p>Tenemos otra herramienta para estos casos: el filtrado colaborativo.</p>

	<p>En este caso, se trata de encontrar personas registradas en el sistema que tienen gustos similares a los nuestros. ¿Cómo? En este tipo de sistemas, cada usuario valora una serie de ítems asignándoles una puntuación, por ejemplo las famosas &#8220;estrellas&#8221; que pululan por la Web.</p>

	<p>Con estas valoraciones, el sistema puede calcular qué usuarios son los más parecidos a uno dado, simplemente realizando alguna operación con los votos, por ejemplo que la diferencia entre ellos sea lo más baja posible.</p>

	<p>La web <a href="http://www.filmaffinity.com">filmaffinity.com</a>, que aplica filtrado colaborativo al caso del cine, denomina a estos usuarios parecidos con el apodo, muy bien elegido, de &#8220;almas gemelas&#8221;.</p>

	<p>Una vez tenemos las almas gemelas de un usuario, si queremos recomendar películas basta buscar películas que no haya visto y que sus almas gemelas hayan valorado bien.</p>

	<p><strong>Epílogo</strong></p>

	<p>Hasta aquí llegó esta seríe de tres artículos dedicados al problema de la sobrecarga informativa y modos de aliviarla, que, sin la pretensión de haber agotado el tema, han querido hacer ver que, al menos, hay vías de escape al problema. Y es que en muchos casos, los males generados por la tecnología pueden ser aliviados por la tecnología misma.</p>

	<p>Ya saben, la tecnología no es un bien ni un mal en sí misma, tan sólo es una potente herramienta; el buen o mal uso depende del humano que la utiliza.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>El verdadero potencial de la Web está subexplotado si accedemos a ella desde un navegador. Este es un uso &#8220;manual&#8221; de la red. Sería el equivalente a ir de una ciudad a otra a pie: es un trabajo lento y costoso. Los webbots, softbots, spiders, crawlers o como queramos llamarlos, nacen para automatizar ciertas tareas, y por tanto multiplican la capacidad para obtener información y potencialmente alivian al usuario de hacer el trabajo por sí mismo.</p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2011-07-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2011-09-22T11:12:58Z</updated>
		<title type="html">El Mito de Tántalo en la Sociedad de la Información (II)</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/computacion/20787/el-mito-de-tantalo-en-la-sociedad-de-la-informacion-ii" />
		<id>tag:librodenotas.com,2011-07-22:77c262b7562572606450a68115f67ab6/844f24341092935e6c5febfb1efd02a5</id>
		<category term="Internet" />
		<category term="Inteligencia-Artificial" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>En el <a href="http://librodenotas.com/computacion/20632/el-mito-de-tantalo-en-la-sociedad-de-la-informacion">último artículo</a> comentamos que había una serie de intentos (no excluyentes) de solución al problema de la sobrecarga informativa, y analizamos el primero de ellos:</p>

	<ul>
		<li>Relacionados con el modo en el que se presenta la información.</li>
		<li>Dando a los usuarios del sistema herramientas para canalizar la información de interés hacia otros usuarios.</li>
		<li>Construyendo métodos automáticos de filtrado de la información.</li>
	</ul>

	<p>Hoy vamos a continuar con el segundo.</p>

	<p><strong>Dando a los usuarios del sistema herramientas para canalizar la información</strong></p>

	<p>Antes de la web 2.0, existían algunas herramientas que conectaban a los usuarios con aficiones o gustos similares: lo grupos de discusión (usenet, yahoo groups, google groups&#8230;). Lo fascinante de la idea de grupo es que permitían conectar a personas que no se conocían en el mundo real pero que tenían mucho en común a nivel intelectual.</p>

	<p>Con el nacimiento de la web 2.0 esta vertiente social se plasma en un conjunto de ideas, y generan un fenómeno conocido como <em>crowdsourcing</em>, algo así como el “poder de la multitud”. Estas ideas son el desarrollo colaborativo de contenidos (cuyo mejor ejemplo es la wikipedia), la valoración de ítems asignando un número, un “me gusta” o un número de estrellas, y los comentarios. Surgen multitud de iniciativas a partir del año 2000 que vinculan comunidades de usuarios en torno a ciertos temas: cine, cultura, turismo, literatura&#8230;</p>

	<p>Al final alguien cae en la cuenta de que también existen las comunidades de gente “que se conoce”, y aparecen las redes sociales. Sin embargo, desde el punto de vista del descubrimiento y filtrado de la información las redes sociales son mucho menos importantes. ¿Veríais cualquier película que os recomendara un amigo? Depende del amigo, ¿verdad?</p>

	<p>El camino de la web social como herramienta de difusión cultural e intelectual no está ni mucho menos agotado. La aparición reciente de Google+ demuestra además que es posible mantener redes “intelectuales” junto con redes “de amistad”, uno de los grandes handicaps de Facebook, por un lado, y del uso que se le estaba dando a Twitter, por otro. Ya veremos a dónde llega.</p>

	<p><strong>Construyendo métodos automáticos para canalizar la información</strong></p>

	<p>Vamos a hablar de otro viejo conocido por todos los usuarios, los motores de búsqueda, y dejaremos algunos otros sistemas para un próximo artículo que cerrará esta “miniserie tantálica”.</p>

	<p>Los motores de búsqueda nacen en los albores de la Web cuando sus primeros usuarios se dan cuenta de la dificultad de localizar contenidos (¡y hablamos sólo de unos pocos miles de páginas en un centenar de servidores universitarios!). Seguir enlaces no es escalable. Uno puede moverse dentro de un entorno local pero se vio que hacían falta herramientas más potentes para buscar información.</p>

	<p>En 1993 se crean los primeros motores de búsqueda, cuyo modo de funcionamiento era similar al de los buscadores actuales:</p>

	<ul>
		<li>Los webmasters registran sus dominios en el buscador.</li>
		<li>Un robot parte de esos dominios y los añade a un índice, obteniendo además los enlaces que aparecen en esos documentos y continuando el proceso con las páginas a las que apuntan esos enlaces, y así sucesivamente, hasta un cierto nivel de profundidad.</li>
		<li>Para cada página, se crea una entrada en un fichero invertido (índice), en el que para cada término posible (podemos entender aquí para cada palabra, aunque no tiene por qué ser estrictamente así) se asocian todos los (miles o millones de) enlaces a páginas web que contienen ese término.</li>
		<li>Cuando el usuario busca un término, el sistema lo localiza en el índice y devuelve la lista de enlaces a páginas que contienen ese término. También existen métodos algorítmicos para el caso de que se busquen varios términos o frases entrecomilladas (no entraremos en detalles).</li>
	</ul>

	<p>A lo largo de la historia, se ha demostrado que un asunto clave a la hora de devolver esta lista de enlaces es el <strong>orden</strong> que demos a los mismos. Es fundamental disponer de algún criterio para colocar en primer lugar aquellos enlaces que son de más calidad.</p>

	<p>El criterio usado para determinar esta calidad ha variado en la breve historia de los buscadores, y podemos asegurar que esa fue exactamente la clave del éxito de Google frente a los buscadores anteriores (Altavista dominaba el mercado en esa época).</p>

	<p>El éxito de Google parte de una idea de un proyecto anterior, que fue el proyecto Clever de <span class="caps">IBM</span> (empresa que decidió no explotar los resultados de esta investigación ¡! ), y que a su vez no es más que la aplicación de un viejo concepto utilizado en la comunidad científica desde hace muchísimos años: un artículo es más importante cuanto más veces haya sido referenciado en otros artículos posteriores. Pero ¿qué es una referencia en la web? De cajón, ¿no? Los chicos del proyecto Clever pensaron: una referencia es un link, un enlace a otro documento.</p>

	<p>A partir de ahí el proceso, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/PageRank">aunque algo matemático</a> (no voy a describirlo aquí) es más o menos sencillo: se trata de computar la influencia que cada página tiene en las demás en un proceso iterativo que converge a un valor concreto para cada sitio web. Eso es el famoso PageRank.</p>

	<p>En el próximo artículo continuaremos analizando otros métodos.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>En el <a href="http://librodenotas.com/computacion/20632/el-mito-de-tantalo-en-la-sociedad-de-la-informacion">último artículo</a> comentamos que había una serie de intentos (no excluyentes) de solución al problema de la sobrecarga informativa, y analizamos el primero de ellos:<br />
Relacionados con el modo en el que se presenta la información.<br />
Dando a los usuarios del sistema herramientas para canalizar la información de interés hacia otros usuarios.<br />
Construyendo métodos automáticos de filtrado de la información.<br />
Hoy vamos a hablar del primero de ellos.</p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2011-06-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2011-06-25T08:58:01Z</updated>
		<title type="html">El Mito de Tántalo en la Sociedad de la Información</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/computacion/20632/el-mito-de-tantalo-en-la-sociedad-de-la-informacion" />
		<id>tag:librodenotas.com,2011-06-24:77c262b7562572606450a68115f67ab6/845c39535eb4dd7837d76ba5e2bb5b1b</id>
		<category term="Internet" />
		<category term="Tecnología" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>Tántalo, rey de Lidia e hijo mortal de Zeus y de la oceánide Pluto, cometió varias afrentas contra los dioses del Olimpo, siendo una de las más graves aquella en la que, habiendo invitado a los dioses a un banquete y habiéndose terminado la comida, mandó cocinar a su hijo Pélope para servirlo en el banquete. Los dioses fueron alertados y no lo comieron, e impusieron a Tántalo un castigo terrible: lo condenaron a sufrir en el Tártaro hambre y sed eternas a pesar de estar rodeado de abundante comida y bebida. Cuando Tántalo intentaba alcanzar la comida, esta se alejaba, y cuando intentaba beber del agua en la que estaba parcialmente sumergido, esta se apartaba de su boca.</p>

	<p><img src=/images/2534.jpg></p>

	<p>Siempre me ha recordado este mito a uno de los problemas más importantes de nuestro tiempo: estamos rodeados de abundante información pero, cuando intentamos alcanzar un fragmento determinado, parecería que esa información concreta se aleja de nosotros oculta en un vastísimo mar de otras informaciones.</p>

	<p>Este problema ha sido caracterizado por la psicología como «sobrecarga informativa», y genera lo que se denomita «estrés informativo». El estrés informativo no es ninguna idea teórica, sino que tiene un efecto bien claro en nuestra sociedad: se estima que sólo en Estados Unidos provoca cada año unas <a href="http://arstechnica.com/old/content/2008/12/measuring-the-costs-of-info-overload.ars">pérdidas de 900.000 millones de dólares en en baja productividad y falta de innovación</a>.</p>

	<p>Los intentos (no excluyentes) de solución a este problema son al menos de tres tipos:</p>

	<ul>
		<li>Relacionados con el modo en el que se presenta la información.</li>
		<li>Dando a los usuarios del sistema herramientas para canalizar la información de interés hacia otros usuarios.</li>
		<li>Construyendo métodos automáticos de filtrado de la información.</li>
	</ul>

	<p>Hoy vamos a hablar del primero de ellos.</p>

	<p>Hay dos modos básicos de distribuir información en la era digital, conocidos como distribución &#8220;pull&#8221; y distribución &#8220;push&#8221;. Estos modos tienen que ver con quién inicia la comunicación. En el modo <em>pull</em> el usuario &#8220;tira&#8221; de la información, es decir, inicia el proceso. Es lo que hacemos cuando ponemos una url en un navegador, o cuando buscamos algo en Google. En el modo <em>push</em>, por el contrario, es la máquina u otro usuario quien inicia la comunicación. Es lo que sucede cuando recibimos un <span class="caps">SMS</span> o una solicitud de chat. El problema del modo <em>push</em> es que nos interrumpe, requiere nuestra atención y nos aparta de la tarea que estuviéramos realizando, por lo que genera muchísimo más estrés informativo que la distribución <em>pull</em>.</p>

	<p>Desgraciadamente el <em>push</em> está de moda, especialmente en las aplicaciones móviles, lo que no es de extrañar puesto que el mundo de la telefonía es un mundo <em>push</em>. Mi consejo en este sentido es que limitemos su uso en la medida de lo posible.</p>

	<p>Otro ejemplo de cómo la presentación influye en el estrés viene del mundo de los lectores de noticias. <a href="http://angelbc.wordpress.com/2011/06/08/la-historia-del-rss-resumida-en-un-parrafo/">Sorprendentemente poco utilizados</a>, los lectores de <span class="caps">RSS</span> permiten recuperar noticias y artículos publicados en diferentes sitios y presentarlos al usuario de modo integrado, añadiendo además facilidades de organización, etiquetado y gestión de los artículos.</p>

	<p>Lo habitual en estos programas es que se presente una lista de titulares y cuando el usuario elige un titular la noticia se amplía y accedemos al contenido completo. Desgraciadamente, el titular casi nunca da información suficiente como para saber si el artículo va a interesarnos o no, de modo que uno termina abriendo casi todas las noticias.</p>

	<p>Sin embargo, hace un tiempo surgió <em>Flipboard</em>, un programa para iPad que construye con las noticias una especie de periódico, mostrando el titular, un resumen de la noticia e incluso, si puede obtenerla, una fotografía tomada del cuerpo de la noticia.</p>

	<p>Parece una tontería, pero esta característica aparentemente tan simple ha multiplicado mi estrés informativo por 0,1.</p>

	<p>En el próximo artículo hablaremos de los otros intentos de solución&#8230;</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Hay dos modos básicos de distribuir información en la era digital, conocidos como distribución &#8220;pull&#8221; y distribución &#8220;push&#8221;. Estos modos tienen que ver con quién inicia la comunicación. En el modo <em>pull</em> el usuario &#8220;tira&#8221; de la información, es decir, inicia el proceso. Es lo que hacemos cuando ponemos una url en un navegador, o cuando buscamos algo en Google. En el modo <em>push</em>, por el contrario, es la máquina u otro usuario quien inicia la comunicación. Es lo que sucede cuando recibimos un <span class="caps">SMS</span> o una solicitud de chat.</p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2011-05-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2011-05-25T08:44:16Z</updated>
		<title type="html">Rosebud</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/computacion/20463/rosebud" />
		<id>tag:librodenotas.com,2011-05-24:77c262b7562572606450a68115f67ab6/1195689835deb3e7f418b8dad7a81764</id>
		<category term="Cine" />
		<category term="Internet" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>En una de las escenas más famosas de la historia del cine, Orson Welles nos muestra a Charles Foster Kane, justo antes de morir, pronunciando una palabra: rosebud. A lo largo de toda la película un periodista investiga lo que quiso decir, y esta investigación sirve de hilo conductor para narrarnos, en una serie de flashbacks, la vida del magnate.</p>

	<p>(Atención, a partir de aquí se dan algunos detalles de la película. Si aún no la has visto no sé a qué estás esperando. Vete inmediatamente a verla y vuelve luego al artículo.)</p>

	<p><iframe width="425" height="349" src="http://www.youtube.com/embed/Xw79Y6U2Dqk" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>

	<p>Al final de la película el espectador descubre que Rosebud no era más que el nombre de un trineo con el que Kane jugaba en su infancia, antes de amasar su inmensa fortuna, y que seguramente le vino a la memoria viendo la falsa nieve de la bola que sostenía en sus manos.</p>

	<p>Yo también tuve mi Rosebud. De pequeño me regalaron unos ositos con los que jugaba constantemente a inventar mil historias. Estaba tan unido a esos muñecos que recuerdo haber pensado que cuando fuera mayor y me casara tendría que explicarle a mi mujer que no me podía separar de ellos y que me los llevaría a nuestra nueva casa. ¡Qué maravillosa ingenuidad infantil que luego destruye la adolescencia!</p>

	<p>Porque esta adolescencia me hizo olvidar a mis osos en la antigua casa cuando unos años después mis padres se mudaron a otro barrio. Esta historia, similar a la que también de modo magistral se cuenta en Toy Story, ha debido pasarnos a todos y seguirá pasando una y otra vez hasta el fin de los tiempos.</p>

	<p>Y ahora vuelvo a la carga con esa enorme herramienta cultural que es la Web. Conté a mi hija la historia y ella se puso un poco triste pensando en esos ositos perdidos, y me dijo que si no podía comprar otros iguales. Me sonreí. Cómo es la mente infantil que piensa que se pueden comprar unos muñecos fabricados a principios de los 70, hace más de cuarenta años. Ja. Mi madre, que andaba de visita, añadió una clave que yo había olvidado: eran sacapuntas.</p>

	<p>Con esa información pensé que habría una remota posibilidad de recuperar quizá una fotografía de uno de esos osos en la Web. Seguramente imposible, pero&#8230; ¿Por qué no intentarlo? En otras ocasiones he encontrado en la red comics antiguos escaneados y cosas por el estilo.</p>

	<p>Escribí en google &#8220;osito sacapuntas&#8221; y seleccioné &#8220;búsqueda de imágenes&#8221; y, asombrosamente &#8220;allí estaba&#8221;, idéntico, el original.</p>

	<p><center><img src="https://librodenotas.com/images/2518.jpg"></center></p>

	<p>Pero es que la cosa iba más alla: la fotografía pertenecía a una red de anticuarios que habían ofrecido en venta ese artículo, que para mi desesperación (y la de mi hija) ya había sido vendido. Lo que sí pude averiguar es que el oso sacapuntas era de la marca &#8220;play me&#8221;.</p>

	<p>Refinando la búsqueda con el nuevo término capturado pude encontrar otro lugar similar que ofrecía el mismo osito, y aún estaba a la venta. No me lo podía creer, y mi madre tampoco. A mi hija, claro, no le parecía nada sobrenatural. Así que lo compré y ya lo tengo en casa. Bueno, lo tiene mi hija, y lo cuida y lo mima como el tesoro que es y la larga historia que tiene, al menos hasta que ella misma llegue a la adolescencia, esa edad de olvidar todo lo que suene a infantil.</p>

	<p>Al final de &#8220;Cuidadano Kane&#8221; se ve como alguien ha echado el trineo, de marca &#8220;Rosebud&#8221;, a una hoguera, y éste se consume en las llamas. En ese momento es cuando el espectador descubre el significado del término, tarea en la que el periodista había fracasado. La broma magistral que Welles nos deja entre líneas es que nadie pudo oír al magnate pronunciando la palabra sobre la que se monta todo el argumento, porque en el momento de su muerte estaba solo en su habitación.</p>

	<p>Quizá la Web no tenga el poder de recuperar el pasado, pero sí el de conectar recuerdos fragmentarios para completar historias, lo que me gusta llamar &#8220;cabos sueltos culturales&#8221;. Con la Web tenemos en nuestras manos un inmenso pozo de conocimiento que puede utilizarse, entre otras cosas, para recuperar parte de nuestra identidad olvidada o perdida, siempre que sepamos utilizar correctamente las herramientas técnicas que ayudan a atravesar ese océano de información.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>En una de las escenas más famosas de la historia del cine, Orson Welles nos muestra a Charles Foster Kane, justo antes de morir, pronunciando una palabra: rosebud. A lo largo de toda la película un periodista investiga lo que quiso decir, y esta investigación sirve de hilo conductor para narrarnos, en una serie de flashbacks, la vida del magnate.</p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>Francisco Serradilla</name>
		</author>
		<published>2011-04-25T08:00:00Z</published>
		<updated>2011-04-25T21:10:07Z</updated>
		<title type="html">La Red Insobornable</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/computacion/20282/la-red-insobornable" />
		<id>tag:librodenotas.com,2011-04-21:77c262b7562572606450a68115f67ab6/99b8af826d5bb48c7b82e7039da9d720</id>
		<category term="Literatura" />
		<category term="Internet" />
		<content type="html"><![CDATA[<p>Internet fue pensada redundante. Una tela de araña en la que fuera posible llegar desde un nodo hasta otro siguiendo infinidad de caminos, creada originariamente por el Departamento de Defensa Norteamericano. Dice la leyenda que esta redundancia servía para permitir la comunicación militar en caso de ataque nuclear soviético, pero <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/ARPANET#El_mito_de_los_ataques_nucleares">la realidad es que la redundancia obedece a la posibilidad de fallos en los equipos de comunicaciones de la época</a>.</p>

	<p>En esta redundancia radica precisamente su fortaleza; ni Sinde, ni la <span class="caps">SGAE</span>, ni el propio <a href="http://www.republica.com/2011/01/26/ley-antipirateria-mas-biden-que-sinde/">Biden</a> pueden detener los paquetes de datos, que fluyen de nodo en nodo por caminos inprevisibles. No hay muro que los detenga. Así que esta herramienta nacida en Estados Unidos se vuelve contra quién la creó, y trastorna los cimientos mismos de la sociedad para llevarnos a lugares nuevos, igual que la máquina de vapor nos llevó a lugares nuevos de explotación y poder, sí, pero también de impulso a la aparición de nuevas formas de organización y gobierno y produjo avances sociales y políticos, como la formalización de la <a href="http://www.un.org/es/documents/udhr/">Declaración Universal de Derechos Humanos</a>, por ejemplo.</p>

	<p>Como en todo cambio hay quien mira atrás e intenta poner muros a la tela de araña. Pero no da tiempo a construir suficientes muros en una <a href="http://gigaom.com/2010/10/06/internet-keeps-growing-traffic-up-62-in-2010/">red que crece exponencialmente</a>. La tela de araña está viva: se reorganiza, muta, canaliza sus tensiones y al ser pulsada vibra con diferentes patrones cada vez, sonando con el timbre del protocolo que codifica la información que fluye por ella.</p>

	<p>Leo a Marcos Taracido <a href="http://librodenotas.com/textosdelcuervo/20236/pubicidad-libros-y-redes-sociales">hablando de la presión del marketing editorial</a> para &#8220;canalizar&#8221; la corriente de opinión de las nuevas Autoridades de la Cultura, los bloggers, hacia la monetización de un producto. Una vez perdida la confianza en las viejas autoridades (los críticos literarios), ganada a pulso después de muchos casos de obediencia y sumisión a los medios &#8220;oficiales&#8221; y desamparados por un Ministerio de Cultura vendido a las empresas, ¿aguantarán los bloggers el soborno vestido de negocio y denunciarán, como hace Marcos, la presión infame, o algunos claudicarán al mercantilismo vergonzoso que impregna en nuestro tiempo a la creación? En realidad no importa, porque esa mutación, reorganización e insobornabilidad de la red transmuta todo lo que toca, así que quien se corrompa será automaticamente puesto en su sitio, de lado de la corruptela, de la compraventa de favores, y el flujo de información tomará un camino alternativo. No es rentable sobornar a todos, así que el soborno no es escalable.</p>

	<p>Porque la red misma selecciona el camino insobornable. Aunque tardará en aceptarse y generalizarse, ya estamos en un nuevo mundo.</p>

	<p>#nolesvotes</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Internet fue pensada redundante. Una tela de araña en la que fuera posible llegar desde un nodo hasta otro siguiendo infinidad de caminos, y que fue creada originariamente por el Departamento de Defensa Norteamericano. Dice la leyenda que esta redundancia servía para permitir la comunicación militar en caso de ataque nuclear soviético, pero <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/ARPANET#El_mito_de_los_ataques_nucleares">la realidad es que la redundancia obedece a la posibilidad de fallos en los equipos de comunicaciones de la época</a>.</p>

	<p>En esta redundancia radica precisamente su fortaleza; ni Sinde, ni la <span class="caps">SGAE</span>, ni el propio <a href="http://www.republica.com/2011/01/26/ley-antipirateria-mas-biden-que-sinde/">Biden</a> pueden detener los paquetes de datos, que fluyen de nodo en nodo por caminos inprevisibles&#8230;</p>]]></summary>
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