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	<title>Libro de Notas - Sillón-Ball</title>
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	<description>diario de los mejores contenidos de la red en español</description>
	<pubDate>Tue, 06 Sep 2022 17:49:23 GMT</pubDate>
	
	<item>
		<title>El imperio de El Guerrouj</title>
		<description><![CDATA[<p>Cerramos hoy el repaso a la época de los dominadores del medio fondo con los siete años que supusieron el reinado casi indiscutible del gran <strong>Hicham El Guerrouj</strong>. Ya habíamos visto en el capítulo anterior cómo se hizo con el título del mundo en 1997, destronando a <strong>Nourredine Morceli</strong>. Pero, evidentemente, también era su objetivo borrar al argelino de las tablas de récords.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Cerramos hoy el repaso a la época de los dominadores del medio fondo con los siete años que supusieron el reinado casi indiscutible del gran <strong>Hicham El Guerrouj</strong>. Ya habíamos visto en el capítulo anterior cómo se hizo con el título del mundo en 1997, destronando a <strong>Nourredine Morceli</strong>. Pero, evidentemente, también era su objetivo borrar al argelino de las tablas de récords.</p>

	<p>Y a ello dedicó el año 1998, sin una competición importante para él. Su mes de julio es impresionante. Comienza el día 9 en Oslo haciendo 3:29.12, su cuarta mejor marca de siempre, pero la mejor en julio. Y entonces llega la Golden Gala de Roma. </p>

	<p>Allí, ante un estadio semivacío, El Guerrouj va a encontrarse con un atleta que le acompañará los siguientes años. Es muy joven, es keniano y se llama <strong>Noah Ngeny</strong>. Va a ser su liebre. Se le nota con fuerzas, y cumple a la perfección con el objetivo marcado. El resto es tarea del marroquí, mucho más fino que el año anterior. Cuando el cronómetro se para, estupefacción: 3:26.00; la marca de Morceli cae por casi segundo y medio. Entre los dos le han metido tres segundos y medio al récord de <strong>Aouita</strong> de sólo catorce años antes. </p>

	<p><object width="480" height="385"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/tyoRtYr8mdc?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/tyoRtYr8mdc?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"></embed></object></p>

	<p>Ante este resultado, cualquiera se habría conformado, pero El Guerrouj demuestra su tenacidad. Sólo 48 horas después intenta en Niza batir también el récord de la milla, pero la marca es más difícil y las piernas deben pesarle. Se queda, no obstante, a sólo dos décimas (3:44.60). Y tres días después, en Gateshead, medio segundo le separa de la plusmarca de los 2000 metros. Cinco días que podían haber sido comparables a los de <strong>Cram</strong> en 1985. </p>

	<p>Parón para reponerse, mientras <strong>Reyes Estévez</strong> se proclama campeón de Europa y reclama el trono del resto del mundo a <strong>Fermín Cacho</strong>, y a las grandes citas de agosto. En Zürich, 3:26.45. Nadie en el mundo puede seguirle. Y en Bruselas, de nuevo baja de 3:30. Temporada perfecta, y el año siguiente a defender el título mundial.</p>

	<p>Y es por eso que apenas se prodiga antes del campeonato. No obstante, sus apariciones son estelares. La vuelta a Roma es en esta ocasión sobre la distancia de la milla. Y Ngeny, convencido de su potencial, ya no es liebre sino rival. Y quizá contribuye más a la marca presionando desde atrás que lanzando desde delante. Otra vez la noche cae sobre la ciudad eterna, cuando los dos gladiadores cruzan la meta. El marroquí, 3:43.13, bate el récord de Morceli por más de un segundo; el keniano, 3:43.40, también supera la marca holgadamente. De repente, El Guerrouj tiene un duro rival para el campeonato mundial.</p>

	<p><object width="480" height="385"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/XvCsj7eJKKA?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/XvCsj7eJKKA?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"></embed></object></p>

	<p>Después de una milla en Londres en 3:47, y de un 1500 en Zürich en 3:28.57 (hay que llegar a Sevilla con la mejor marca del año), El Guerrouj parece intranquilo. La oposición es fuerte con Ngeny y con el mejor equipo español de la historia: Cacho, Estévez y <strong>Díaz</strong>. El marroquí desconfía sobre todo del gran final del barcelonés en pruebas de ritmo medio y lento, que ha exhibido en diferentes competiciones en las dos temporadas anteriores. Pero El Guerrouj tiene un plan. Convence a su compatriota <strong>Adil Kaouch</strong> de hacerle de liebre, cual un mítin de la Golden League. Los pasos son vertiginosos, y al toque de campana las jerarquías de la carrera están claras: El Guerrouj, Estévez con Ngeny, y el resto. La exhibición del marroquí en la última vuelta es tremenda, mientras el valiente Estévez paga cara su osadía y es destrozado incluso por Ngeny. Es la carrera con medallas en juego más rápida de la historia, de lejos. El Guerrouj marca un escandaloso 3:27.65 entrando casi parado; Ngeny hace récord de Kenia en 3:28.73, y Estévez, fundido, marca 3:30.57; nunca correrá más rápido. El resto de corredores entra cual rosario, como si fuera una carrera de fondo: Cacho cuarto, Díaz quinto&#8230;y Morceli retirado.</p>

	<p><object width="480" height="385"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/tu0fes_jUFM?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/tu0fes_jUFM?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"></embed></object></p>

	<p>El año culmina para El Guerrouj con dos experiencias sobre distancias más largas: en Bruselas supera en las listas de 3000 metros a Morceli, con unos geniales 7:23.09, que no son récord del mundo porque otro extraterrestre, el keniano <strong>Daniel Komen</strong>, ha firmado en Rieti 1996 unos espeluznantes 7:20.67 con los que nunca podrá nadie, ni proveniente del fondo ni del medio fondo. Y un nuevo récord mundial cae en Berlín, cuando la última marca de Morceli, la de 2000 metros, es machacada por tres segundos: 4:44.79. ¿Quién iba a pensar que estábamos ante el último récord mundial de El Guerrouj?</p>

	<p>Pero si un año estaba marcado en rojo en el calendario del marroquí, era el 2000: tenía que vengarse de la afrenta de Atlanta y conseguir el título olímpico, el más preciado, el único que le faltaba.</p>

	<p>Se prodigó poco, como el año anterior. Le tengo reseñadas dos buenas marcas en milla en Londres y Oslo, ambas sobre 3:46, y una gran carrera en Zürich, ganando con 3:27.21, aventajando a los kenianos Ngeny (3:28.12) y <strong>Lagat</strong> (3:28.51), ambos marca personal.</p>

	<p>En Sydney el abanico de rivales era más reducido: Lagat entraba pero Cacho, lesionado, y Estévez, increíblemente no seleccionado a favor de <strong>Redolat</strong> e <strong>Higuero</strong>, eran ausentes. Morceli, en su última aparición, quedó el último en su semifinal. El Guerrouj debió pensar que lo que había funcionado en Sevilla, funcionaría en Sydney. Pero Kaouch no fue tan rápido, y él no estuvo tan fino. La carrera tuvo un ritmo cuatro segundos más lento, y sus rivales no estaban desfondados. El marroquí fue presa fácil de Ngeny en la recta final, y casi perdió la plata a manos de Lagat. El tiempo del vencedor, 3:32.07, batía por poco el récord olímpico de <strong>Coe</strong> en Los Angeles y Estévez, en Barcelona, pensaba que la carrera había tenido el ritmo ideal para él&#8230;Segunda decepción consecutiva para El Guerrouj, que volvía a fijar sus objetivos a cuatro años vista, a Atenas.</p>

	<p><object width="480" height="385"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/fUH0Hp_sv0w?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/fUH0Hp_sv0w?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"></embed></object></p>

	<p>Y de repente, Ngeny desapareció. Nunca volvió a asomarse a los primeros puestos y a los registros de los dos años anteriores. Así que en 2001, El Guerrouj volvió a pasearse por las pistas mundiales. En Roma corrió su última gran milla, 3:44.95, con Lagat a más de dos segundos, y una semana después, en París, su tradicional 3:28 del mes de julio. En los mundiales de Edmonton, de nuevo un ritmo bastante rápido y una victoria en 3:30, delante de Lagat y del sorprendente francés <strong>Driss Maazouzi</strong>. Y entre dos buenos 3:29, en Zürich y en Rieti, la carrera del año, esta vez en el mítin de Bruselas: El Guerrouj y Lagat codo con codo hacia el récord mundial. El marroquí marca 3:26.12, cerquísima de su récord mundial, y el keniano se queda en 3:26.34. El Guerrouj ha comprendido que su nuevo rival es más tenaz que el anterior: ha sido capaz de acercarse muchísimo a su nivel de récord.</p>

	<p><object width="480" height="390"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/UQjjLgT-WHA?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/UQjjLgT-WHA?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="390"></embed></object></p>

	<p>¿Qué incentivos puede tener un corredor que lo ha ganado casi todo para un año como 2002, sin un gran campeonato? Pues seguir con el plan que le lleva hacia el sueño olímpico&#8230;y ganar mucho dinero. Este año El Guerrouj conseguirá bajar en siete ocasiones de 3:30, algo por supuesto inalcanzable para cualquier otro atleta. El círculo empieza en París en julio, sigue en Mónaco con un 3:27, algo apretado por Lagat, antes de la mejor marca, 3:26.89 en Zürich. Bruselas, Berlín, Rieti (otro 3:26) y de nuevo París en la final del Grand Prix verán vencedor con esos registros históricos al marroquí, que se lleva el gran premio de la Liga de Oro.</p>

	<p>En 2003 El Guerrouj ha decidido ser ambicioso y buscar un nuevo reto, los 5000 metros. Para probar su nivel de marca, decide correr en Ostrava a primeros de junio. El resultado es muy bueno (12:50), aunque es derrotado por muy poco por el keniano <strong>Stephen Cherono</strong>, que poco más tarde se nacionalizará qatarí, se cambiará el nombre a <strong>Saif Saaeed Shaheen</strong> y se convertirá en el rey de los 3000 metros obstáculos. La prueba, por tanto, es satisfactoria, y El Guerrouj intentará el doblete en los mundiales de París, antes de los cuales apenas hace un par de apariciones, por supuesto con victoria, en los 1500 metros de Roma y Zürich.</p>

	<p>En París el gran rival es el local <strong>Mehdi Baala</strong>, que el año anterior ha arrebatado por el mínimo margen el título europeo a Estévez, y que ha mostrado en toda la temporada una superioridad brutal ante todos sus rivales, corriendo tácticamente muy parecido a El Guerrouj. Y la carrera no defrauda, pues desde el principio se ve a los dos muy superiores al resto&#8230;y al marroquí un peldaño por encima del francés. Al toque de campana se ve muy claro que serán primero y segundo, y al final el bronce es para el ucraniano <strong>Ivan Heshko</strong>. Es el cuarto título mundial consecutivo para El Guerrouj, algo sólo conseguido anteriormente en toda la historia por mitos del calibre de <strong>Michael Johnson</strong>, <strong>Haile Gebrselassie</strong>, <strong>Sergei Bubka</strong>, <strong>Iván Pedroso</strong> y <strong>Lars Riedel</strong>, y posteriormente por un tal <strong>Kenenisa Bekele</strong>.</p>

	<p><object width="480" height="385"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/CYtWJNb2hYM?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/CYtWJNb2hYM?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"></embed></object></p>

	<p>El etíope, rey actual del fondo, acababa de conseguir en París su primer título mundial sobre 10.000 metros, y se presentó en los 5000 con la clara idea de doblar. Estábamos, por tanto, ante un duelo espectacular entre los dos grandes dominadores de sus distancias, enfrentados en un terreno intermedio; en principio la ventaja era para el etíope, si bien aún no dominaba la distancia tanto como actualmente. </p>

	<p>La carrera fue muy rápida &#8212;de hecho, hasta la fecha es la más rápida de la historia en mundiales o Juegos Olímpicos&#8212;, pues fue lanzada así por los etíopes. Pero el grupo era todavía bastante numeroso. Cuando se vio que El Guerrouj no solamente aguantaba el fuerte ritmo, sino que incluso se ponía en cabeza, como a él le gustaba, a 500 metros de la meta, parecía evidente que no iba a tener rival, ya que un mediofondista siempre podrá en un sprint final con una serie de fondistas, y El Guerrouj tenía además una fantástica última recta. Pero, finalmente, el marroquí acusó bien el fuerte ritmo de la prueba, bien el cansancio de la semana, y no pudo despegarse de sus rivales antes de los últimos metros. Y, sorprendentemente, el gran rival no iba a ser Bekele, sino el keniano <strong>Eliud Kipchoge</strong>, que iba a protagonizar con el marroquí una vibrante recta final, venciéndole a duras penas. El duelo iba a parar a un <em>outsider</em> con una marca impresionante (12:52), con El Guerrouj segundo y Bekele tercero.</p>

	<p><object width="480" height="385"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/CBIkIIC7CQU?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/CBIkIIC7CQU?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"></embed></object></p>

	<p>El Guerrouj terminaría la temporada con la mejor marca mundial del año en 1500, en Bruselas (3:28.40), con Baala a tres centésimas del récord europeo de Cacho.</p>

	<p>Por fin llegamos a 2004, tercer intento de El Guerrouj por llevarse un oro olímpico. El marroquí se prodiga muy poco por las pistas, y empieza a haber rumores sobre su estado de forma, e incluso si se presentará en Atenas. Finalmente hace aparición en la última prueba antes de la gran cita, en Zürich, donde marca unos grandes 3:27.64&#8230;pero es derrotado por Lagat, que vuelve tras un mal año anterior (3:27.40). Es la primera, y única vez, que El Guerrouj es derrotado en una carrera donde se baja de 3:30. Es la primera vez en ocho años que no conseguirá la mejor marca mundial del año. Y, finalmente, deja su registro de marcas por debajo de 3:30 en 29 (33 si contamos cuatro tiempos intermedios en carreras de una milla), lo cual es sencillamente espectacular y difícilmente superable en bastantes años: en toda la historia sólo se ha conseguido 77 veces.</p>

	<p>El caso es que las dudas estaban sembradas para la carrera de Atenas. Nadie tomó la responsabilidad de marcar el ritmo, y la carrera salió bastante lenta. Parecía poco probable que la prueba se decidiera antes de los últimos 200 metros. El escenario menos deseado por El Guerrouj, ya que podía traerle recuerdos de Sydney. Y así fue: pese al acelerón del marroquí, Lagat seguía pegado a él. Y entraron en la recta final muy juntos, El Guerrouj por la cuerda, Lagat por el exterior. Qué gran recta, que nos hizo recordar a Gebrselassie contra <strong>Paul Tergat</strong> en los 10.000 de Sydney. Primero el marroquí delante, pero después poco a poco Lagat se fue acercando y parecía que iba a superarlo. Quién sabe qué pasaría por la cabeza de El Guerrouj, de dónde sacaría las fuerzas necesarias, pero finalmente cobró de nuevo ventaja y se impuso sobre la parrilla, por sólo doce centésimas, en 3:34.18. El portugués <strong>Rui Silva</strong> se hacía con el bronce, pero yo no me di cuenta: me había levantado del sillón hacía tiempo, y comencé a gritar y a aplaudir escandalosamente, como muy pocas veces en mi vida. Por fin, en su última carrera de 1500 metros, el gran dominador de la distancia conseguía la victoria suprema. Los dioses del estadio habían premiado al fin al merecedor de todos los honores.</p>

	<p><object width="480" height="385"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/gfgqiZ2on0U?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/gfgqiZ2on0U?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"></embed></object></p>

	<p>Pero eso no era todo, y El Guerrouj se presentó también en la línea de salida de los 5000 metros, a pesar de no haber corrido en toda la temporada ninguna carrera sobre la distancia. El plantel era muy similar al de París, con un Bekele, plusmarquista mundial y campeón olímpico de 10.000, ya experto en la distancia, pues se había prodigado bastante e incluso había batido el récord mundial de Gebrselassie en Hengelo, dejándolo en 12:37), y un Kipchoge que no podría usar esta vez la baza de la sorpresa.</p>

	<p>Pero la prueba fue muy diferente. El ritmo en esta ocasión fue lentísimo, ya que ni kenianos ni etíopes se decidieron a castigar a El Guerrouj, al que llevaron <em>en la sillita de la reina</em>. Y el marroquí, recordando su error de París, tampoco tomó la cabeza de la prueba hasta que tuvo que responder al ataque final de Bekele, en la última curva. Ataque que contestó fácilmente, superando al etíope en la recta final. El Guerrouj entraba vencedor en 13:14 (22 segundos más lento que en París), con Bekele a un par de décimas y Kipchoge, tercero, algo más distante. El doblete del marroquí en 1500 y 5000 metros le colocaba, si no lo estaba ya, en lo más alto de la historia atlética: sólo lo había logrado con anterioridad <strong>Paavo Nurmi</strong>, en 1924.</p>

	<p><object width="480" height="385"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/jyCB_Js0xp0?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/jyCB_Js0xp0?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"></embed></object></p>

	<p>Y ahí acabó la carrera de Hicham El Guerrouj, a pesar de algún anuncio de reaparición que no llegó a llevarse a cabo. Sin duda, tras haberlo conseguido todo no encontró motivación en seguir esos agotadores entrenamientos por las montañas del Atlas. El caso es que el medio fondo ha quedado huérfano de un dominador como él. Esperemos que en esta década volvamos a tener una gran figura, o, en su defecto, grandes duelos de alto nivel, gente que se acerque a esas marcas estratosféricas del marroquí.</p>

	<p>O O O O O O O O O O O O O O O O O O O O O O O O O</p>

	<p>Y acaba aquí también esta sección del Sillón-Ball. Gracias en primer lugar a <strong>Alberto</strong> por insistir hasta que finalmente acepté la invitación para escribir en <em>Libro de Notas</em>. A <strong>Marcos</strong> por la fenomenal acogida, y por supuesto a todos los lectores y comentaristas que aportaron su punto de vista y fueron capaces de leer los extensos artículos que iba dejando.</p>

	<p>Han sido diecinueve piezas, paridas en los más diversos lugares, con mayor o menor esfuerzo. He aprendido mucho al escribirlos y más con vuestra respuesta. Seguiré atento a <span class="caps">LDN</span> cada mañana, y activo como ocasional comentarista. Hasta siempre.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/sillonball/20142/el-imperio-de-el-guerrouj</link>
		<pubDate>Fri, 15 Apr 2011 08:45:52 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Luis A. Blanco</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Los años noventa: la época de Morceli</title>
		<description><![CDATA[<p>Morceli ya hizo la mejor marca mundial del año en 1990, con unos pobres 3:32, pero fue en el año siguiente cuando fue tomado por todos como el mejor especialista del momento. Eran tiempos extraños, porque estaban dando los últimos coletazos los veteranos como Aouita o <strong>Abdi Bile</strong>, la generación superior de Elliott no colmaba las expectativas y llegaban los siguientes, encabezados por el argelino, pero con otro keniano, <strong>Wilfred Kirochi</strong>, o el español <strong>Fermín Cacho</strong> detrás dispuestos a lanzarse sobre los viejos guerreros. </p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Continuamos el repaso por la historia reciente del medio fondo, que habíamos comenzado con el magnífico año 1985 y el duelo a distancia entre <strong>Said Aouita</strong> y <strong>Steve Cram</strong>. Recordará el lector, si fue capaz de llegar hasta el final, cómo el marroquí tomó el trono hasta 1987, pero en los <span class="caps">JJOO</span> de Seúl ninguno llegó en forma y la victoria, sorprendentemente, fue para el keniano <strong>Peter Rono</strong>, por delante de la nueva esperanza británica, <strong>Peter Elliott</strong>, y del alemán <strong>Jens-Peter Herold</strong>, que ganaría el título europeo del 90 con Elliott cuarto, Cram quinto y <strong>José Luis González</strong> sexto. Pero en ese año 1990 empezó a destacar un joven corredor argelino que ya había apuntado maneras ganando el mundial júnior de Sudbury un año antes. Recordaba mucho físicamente a Aouita. Su nombre, <strong>Nourredine Morceli</strong>.</p>

	<p>Morceli ya hizo la mejor marca mundial del año en 1990, con unos pobres 3:32, pero fue en el año siguiente cuando fue tomado por todos como el mejor especialista del momento. Eran tiempos extraños, porque estaban dando los últimos coletazos los veteranos como Aouita o <strong>Abdi Bile</strong>, la generación superior de Elliott no colmaba las expectativas y llegaban los siguientes, encabezados por el argelino, pero con otro keniano, <strong>Wilfred Kirochi</strong>, o el español <strong>Fermín Cacho</strong> detrás dispuestos a lanzarse sobre los viejos guerreros. </p>

	<p>Morceli bajó su marca personal a 3:31.00 al principio de temporada, en Helsinki, y luego repitió su marca en el último mítin antes del mundial, en Zürich. En la capital nipona se iba a enfrentar a Aouita, que fue muy valiente y tomó el mando de las operaciones, esperando que sus galones le granjearan el respeto de sus rivales. Y así fue, hasta que el argelino, que entonces contaba sólo con 21 años, siguió su táctica favorita: lanzó un ataque sostenido a 500 metros de la meta y se fue solo hacia la victoria. Kirochi llegó segundo, a más de dos segundos de distancia, Cacho quinto, y Aouita penúltimo. Sólo he podido encontrar la presentación de los finalistas y la última vuelta:</p>

	<p><object width="480" height="385"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/k7y9iJ_nrb8?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/k7y9iJ_nrb8?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"></embed></object></p>

	<p>Estaba claro que el argelino era el gran favorito para los <span class="caps">JJOO</span> de Barcelona. Se tomó la temporada con bastante tranquilidad, concentrándose en el gran objetivo. Llegó de manera bastante autoritaria a la final, pero una vez en la carrera definitiva, se volvió a ver la tantas veces repetida historia de la debilidad táctica de los corredores más rápidos. Por eso nos gusta tanto el medio fondo, porque es imprevisible. Morceli, acostumbrado siempre a los ritmos veloces de los mítines, y quizá un poco abrumado por el momento, no se decidió a tomar la responsabilidad, como no confiando en sus fuerzas. Dejó a los demás marcar el ritmo y se encontró con una carrera lentísima. Y además no pudo reaccionar en la vorágine de la última vuelta, cuando los doce corredores se pusieron, al fin, a correr como locos. Era una carrera para los mejor preparados mentalmente, y <a href="http://videos.fhm.es/video/iLyROoafYmT9.html">ese día</a> ese era Fermín Cacho, que, aprovechando un hueco abierto milagrosamente por <strong>Chesire</strong> (un superviviente de la final del 84), ganó con bastante suficiencia, marcando 3:40. Era la peor marca de un campeón olímpico desde 1956. Por detrás, el marroquí <strong>El Bassir</strong> y el qatarí <strong>Suleiman</strong>. Morceli, séptimo, era el gran derrotado. En su país toda la gloria se la llevó la campeona femenina, <strong>Hassiba Boulmerka</strong>. Morceli, como tantos otros, tenía que esperar cuatro años para vencer su frustración.</p>

	<p>Que no era un problema de piernas lo demostró un mes después de la final olímpica, cuando batió en la pista milagro de Rieti el récord mundial de Aouita por más de medio segundo. La marca, 3:28.86.</p>

	<p>La <span class="caps">IAAF</span>, buscando más ingresos, duplicó la frecuencia de los mundiales, así que en 1993 todas las grandes estrellas se dieron cita en Stuttgart. Pero antes del gran campeonato, Morceli sí se exprimió en la temporada de mítines: 3:29.20 en Narbona en junio, y tres asaltos fallidos a los récords mundiales de 1000 metros, de Coe, en Villeneuve d’Ascq; milla, de Cram, en Oslo, y de 3000, de <strong>Moses Kiptanui</strong>, en Mónaco.</p>

	<p>En la ciudad de la Mercedes no hubo color. Morceli volvió a ser el dominador imperial que se había visto en Tokio, y la carrera no tuvo historia en cuanto él quiso. Ganó fácil, en 3:34, con más de un segundo de margen sobre Cacho, brillante segundo, y Bile.</p>

	<p>Pero su temporada no terminó ahí, y se lanzó frenéticamente a por el récord de la milla. La marca objetivo, los 3:46.32 de Cram. El 27 de agosto, en Berlín, hizo 3:46.77; el 3 se septiembre, en Bruselas, se quedó un poco más lejos, con 3:47.30; pero el 5 volvió a Rieti. Y no sé qué tendrá esa pista, mágica para Morceli como lo había sido antes para <strong>Ovett</strong> o lo fue recientemente para <strong>David Rudisha</strong>, pero el caso es que el récord cayó por casi dos segundos: 3:44.39.</p>

	<p>En 1994 Morceli se dedicó un poco más a entrenar la resistencia; sus marcas en el <em>milqui</em> fueron discretas para él (3:30.61 en Villeneuve d’Ascq), pero su gran carrera se produjo en Mónaco a principios de agosto, cuando bajó el récord mundial de los 3000 metros en casi cuatro segundos: de 7:28.96 a 7.25.11. Mientras tanto, en los europeos de Helsinki, Cacho sumaba una medalla de oro a su brillante palmarés, ante una oposición más débil que en campeonatos anteriores; <strong>Isaac Viciosa</strong> completaba un doblete histórico.</p>

	<p>El año 1995 fue quizás el más brillante para Morceli, que por supuesto tenía como gran objetivo los mundiales de Göteborg. Lo comenzó a lo grande, batiendo el récord del mundo de 2000 metros, que aún ostentaba Aouita; en Niza, el 12 de julio, batió su propia marca en 1500 con un registro estratosférico, 3:27.37:</p>

	<p><object width="480" height="385"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/jKPvkAeFB0k?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/jKPvkAeFB0k?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"></embed></object></p>

	<p>Sólo unos días después demostró que no había sido casualidad, ya que volvió a hacer 3:27, esta vez en Mónaco. La carrera de Göteborg siguió el guión previsto, sólo que con actores diferentes. Había un joven marroquí, más alto que Morceli, con un estilo mucho más limpio, que cogió la cabeza del pelotón perseguidor y se hizo con la plata. Su nombre, <strong>Hicham El Guerrouj</strong>. Tercero, otro joven, el burundés <strong>Vénuste Niyongabo</strong>, que al año siguiente sería campeón olímpico de 5000 metros.</p>

	<p>Morceli terminó la temporada con su tercer sub-3:30, en la final del Grand Prix en Mónaco, y decidido a tomarse, al fin, la revancha de Barcelona en Atlanta.</p>

	<p>Pero pronto se vio que ese año El Guerrouj iba a ser un rival muchísimo más fuerte. Si el argelino marcaba 3:29.50 en París a finales de junio, el marroquí replicaba con su primer sub-3:30, 3:29.59, unos días más tarde en Estocolmo. Todo quedaba dispuesto para la gran cita olímpica.</p>

	<p><object width="640" height="385"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/kJJrHCGgJdg?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/kJJrHCGgJdg?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="640" height="385"></embed></object></p>

	<p>La carrera siguió el guión previsto hasta 500 metros antes de la meta, cuando Morceli se situó en cabeza, con El Guerrouj y Cacho inmediatamente detrás. El marroquí se acercó demasiado, y tropezó con el argelino, cayendo al suelo. Todavía quince años después hay disputas entre seguidores de uno y otro sobre si el incidente fue premeditado por parte de Morceli, o un desafortunado accidente. El caso es que Cacho y los demás tuvieron que rodear al caído El Guerrouj, lo que aprovechó Morceli para cobrar una ventaja definitiva, que ya no cedería en la meta. Cacho entregaba el título pero cobraba una gran medalla de plata, el keniano <strong>Kipkorir</strong> sacaba un bronce insospechado, y El Guerrouj, digno en la desgracia, entraba duodécimo y último.</p>

	<p>Pero las dudas sobre quién era el mejor mediofondista no quedaron disipadas; por primera vez en seis años, Morceli no iba a cerrar el año como el más rápido, porque El Guerrouj se iba a convertir en el segundo hombre más rápido en la historia, marcando 3:29.05 en Bruselas. En Rieti, Morceli sólo conseguía 3:29.99; era la séptima vez que bajaba de 3:30 en un <em>milqui</em> (octava si contamos un paso intermedio en una carrera de milla). Lo que no sabía entonces, es que no iba a volver a bajar más de la mítica barrera.</p>

	<p>En 1997 Morceli iba a perder definitivamente el trono del medio fondo mundial. El Guerrouj ya bajó de 3:30 en mayo en Hengelo, y volvió a hacerlo en Estocolmo. Además, se quedó a medio segundo del récord de la milla en Oslo. La carrera del año era, evidentemente, el mundial de Atenas. Y nada más empezar se puso en evidencia que la jerarquía había cambiado: El Guerrouj vigilando las operaciones, y no dejando en ningún momento a Morceli sobrepasarle. A 500 metros de la meta empieza el ataque del marroquí; el argelino le sigue, pero poco a poco empieza a perder terreno, mientras Cacho va acechándole cada vez más. El español le supera, por primera vez desde Barcelona, en la última curva, y mantendrá la plata sin agobiar a El Guerrouj, que logra su primer título importante, a los 22 años. Morceli, desazonado y probablemente sin muchas fuerzas, perdió incluso la medalla de bronce, al ser adelantado sobre la parrilla por <strong>Reyes Estévez</strong>.</p>

	<p><object width="480" height="385"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/HRaq9bXG-Sc?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/HRaq9bXG-Sc?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"></embed></object></p>

	<p>A Morceli le quedaba aún la esperanza de ser superior al marroquí en carreras rápidas, a ritmo de récord. Por eso, la revancha mundialista que se produjo en Zürich era esperada ávidamente por aficionados y corredores. Un ritmo rapidísimo de principio a fin, y cuatro corredores que se destacan en la última vuelta: El Guerrouj, Morceli, Cacho y Niyongabo. Morceli lo intenta, pero desiste en la última curva. De repente, en la recta final, aparece Cacho como un ciclón. Pasa a Morceli y se pone a la par con El Guerrouj. Da la impresión de que el marroquí va a ser superado también, pero saca fuerzas de flaqueza y resiste el envite. Cacho le ha ayudado a batir su marca personal (3:28.91); el soriano hace récord de Europa, aún vigente (3:28.95), bajando su marca personal en dos segundos; y Niyongabo se convierte en el cuarto mejor de la historia (3:29.43), tras haber superado a un muy hundido Morceli. Por primera vez tres hombres han bajado en la misma carrera de 3:30. </p>

	<p><object width="480" height="385"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/3PjH3xtCF4s?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/3PjH3xtCF4s?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"></embed></object></p>

	<p>El reinado de Morceli se da oficialmente por acabado, y del de El Guerrouj nos ocuparemos en una próxima ocasión.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/sillonball/19810/los-anos-noventa-la-epoca-de-morceli</link>
		<pubDate>Tue, 15 Feb 2011 09:11:24 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Luis A. Blanco</dc:creator>
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		<title>Lo mejor de la década en el deporte mundial</title>
		<description><![CDATA[<p>Yo lo tengo claro, para mí el hombre de la década es el nadador estadounidense <strong>Michael Phelps</strong>, por dos motivos principales: ha estado los últimos diez años ganando (desde su primer título mundial, en Fukuoka 2001, en 200 mariposa, hasta sus cinco oros en los Panpacíficos de 2010), y por sus 16 medallas olímpicas, nueve oros y un bronce individuales y cinco oros y un bronce en relevos. Por supuesto, su récord de ocho oros en Pekín le garantiza un lugar en el Olimpo deportivo de por vida.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Al igual que hacíamos el mes pasado con el deporte español, es el momento de repasar los mejores momentos y deportistas de los últimos diez años a nivel mundial, aunque esta vez sin fijarnos un número redondo de individuos o actuaciones.</p>

	<p>Yo lo tengo claro, para mí el hombre de la década es el nadador estadounidense <strong>Michael Phelps</strong>, por dos motivos principales: ha estado los últimos diez años ganando (desde su primer título mundial, en Fukuoka 2001, en 200 mariposa, hasta sus cinco oros en los Panpacíficos de 2010), y por sus 16 medallas olímpicas, nueve oros y un bronce individuales y cinco oros y un bronce en relevos. Por supuesto, su récord de ocho oros en Pekín le garantiza un lugar en el Olimpo deportivo de por vida.</p>

	<p>Phelps ha dominado los 200 mariposa sin oposición en estos diez años, los 100 mariposa una vez superada la dura oposición de <strong>Ian Crocker</strong>, los estilos hasta que se cansó de ellos, los 200 libres, tuvo el récord americano de los 100 y hasta compitió con los mejores en 200 espalda. Un nadador completo e inigualable.</p>

	<p>Si hubiera que recordar sus mayores gestas, empezaríamos por una derrota en la para mí mejor carrera de la historia, los 200 libres de los <span class="caps">JJOO</span> de Atenas. Frente al campeón olímpico, <strong>Pieter van den Hoogenband</strong>, y el plusmarquista y campeón mundial, <strong>Ian Thorpe</strong>, Phelps no se amilanó y aguantó hasta el tramo final, cuando Thorpe cambió de ritmo hacia su último oro olímpico y el holandés mantuvo la plata. El bronce de Phelps era la tercera mejor marca mundial de la historia. Sin duda, Phelps tomó nota de lo que había pasado, y aunque se proclamó campeón mundial en 2005 con sus rivales ausentes, la gran reválida era el enfrentamiento con van den Hoogenband en los mundiales de 2007, celebrados en la pista central del complejo donde se disputa el Open de Australia de tenis. Recuerdo muy bien esa carrera porque fue el primer gran evento que vi en directo por internet. Los dos fueron muy parejos hasta que Phelps hizo un último viraje espectacular y se marchó, en un último largo esplendoroso, hacia el oro y a pulverizar el récord mundial de Thorpe.</p>

	<p>Pocas dudas teníamos de que Phelps iba a ser capaz de conseguir ocho oros en Pekín, ya que sólo había un peligro teórico: los relevos 4&#215;100 libres, donde Francia era superior a priori. Phelps hizo récord americano en la primera posta, pero al llegar a la última <strong>Jason Lezak</strong> se encontró detrás del plusmarquista mundial, <strong>Alain Bernard</strong>. Lezak hizo la carrera de su vida y pudo pasar al francés por muy poco margen. Los gritos de Phelps, fuera de la piscina, agradeciendo a sus compañeros el esfuerzo, fueron una de las imágenes de la década.</p>

	<p>Sin embargo, a Phelps le salió un rival inesperado en su prueba menos fuerte, los 100 mariposa. El serbio <strong>Milorad Cavic</strong> dominó la final de cabo a rabo, pero sucumbió en los últimos centímetros.</p>

	<p>En los mundiales de Roma, Phelps batió a Cavic por más margen, siendo ambos los primeros en bajar de 50 segundos, pero cayó estrepitosamente en los 200 libres ante el alemán <strong>Paul Biedermann</strong> y su bañador milagro.</p>

	<p>Sin duda el mayor rival de Phelps en su ruta hacia Londres será su motivación; estaremos atentos a qué pruebas elige para aumentar más su impresionante récord.</p>

	<p>Phelps ha eclipsado a otros grandísimos nadadores, cuyo mayor exponente es quizás <strong>Ryan Lochte</strong>, casi tan polivalente como él, su delfín en los estilos y protagonista de un gran duelo con <strong>Aaron Peirsol</strong> en la espalda. En las chicas, la primera mitad de la década fue para <strong>Laure Manoudou</strong>, pero su prematura retirada (aunque parece que puede volver) fue aprovechada por <strong>Federica Pellegrini</strong> para tomar el reinado.</p>

	<p>El otro gran protagonista de la década ha sido el atleta jamaicano <strong>Usain Bolt</strong>, a pesar de haber estado en la cima únicamente dos años, 2008 y 2009. Ya conocido por los entendidos por haber hecho los récords mundiales juveniles y júnior de 200 metros con unas marcas estratosféricas, era cuestión de tiempo que explotara, y desde luego no pudo elegir un mejor lugar, el <em>Nido</em> de Pekín. Sus 9.69 en los 100, entrando prácticamente de lado y frenando los últimos metros, fueron realmente escandalosos. Pero batir el récord de <strong>Michael Johnson</strong> en los 200, esta vez dándolo todo, rompiendo con 19.30 una marca que muchos pensábamos que íbamos a ver en las tablas durante cincuenta años, tuvo quizás más mérito. Además cayó un tercer récord del mundo en el relevo.</p>

	<p>Un año más tarde, en Berlín, las marcas de Bolt fueron todavía más superlativas: 9.58 y 19.19 con viento contrario. Su propensión a las lesiones debido a su atípico físico para la velocidad puede lastrar su imparable progresión. Y soñamos con verle intentar cosas muy grandes en los 400 metros y en el salto de longitud…tiene toda la próxima década para intentarlo.</p>

	<p>Pero ha habido más atletas imponentes en estos años. Un momento muy emotivo para mí fue la victoria del marroquí <strong>Hicham El Guerrouj</strong> en los 1500 metros de los <span class="caps">JJOO</span> de Atenas, porque hacía justicia con uno de los mejores mediofondistas de la historia; además, El Guerrouj iba a hacer doblete al vencer también en los 5000. En 2011 repasaremos en esta columna las hazañas de este genial atleta.</p>

	<p>Y no podemos olvidarnos, por supuesto, del etíope <strong>Kenenisa Bekele</strong>. Múltiple campeón del mundo de campo a través, imbatible en 10.000 metros, consiguió el doblete olímpico con los 5000 finalmente en Pekín, tras haber sido derrotado por El Guerrouj en Atenas. Poseedor de un final esplendoroso, sabe también llevar altos ritmos, y sus récords mundiales estarán muchos años en las tablas. Quizá el segundo mejor fondista de la historia, por delante de su compatriota <strong>Haile Gebrselassie</strong>, que en estos años llevó los registros del maratón a una nueva dimensión, Bekele tiene todavía bastantes años para derribar del primer escalón del podio a <strong>Emil Zatopek</strong>.</p>

	<p>En cuanto a las mujeres, caída en desgracia por dopaje la que creíamos iba a ser la reina de la década, <strong>Marion Jones</strong>, tenemos que mirar hacia el salto con pértiga, una prueba de reciente implantación. La rusa <strong>Yelena Isinbayeva</strong> consiguió mantenerse imbatida durante varios años, proclamándose campeona europea, mundial y olímpica. Ha sido la única en superar los cinco metros, y su táctica de batir las plusmarcas centímetro a centímetro recuerda al gran <strong>Sergei Bubka</strong>. Además Isinbayeva sabe brillar también fuera de las pistas, conviertiéndose en un gran icono mediático. Tras un año ausente, volverá seguramente para buscar su tercer oro olímpico en Londres.</p>

	<p>Fuera de los dos grandes deportes, hay por supuesto un gran puñado de nombres que han brillado con más luz de la habitual en las diferentes disciplinas. En tenis, el suizo <strong>Roger Federer</strong> se ha convertido por derecho propio en el mejor de la historia, tras ganar 16 títulos del Grand Slam, completando los 4 torneos, y otra cifra aún más escandalosa, 23 semifinales consecutivas. Poseedor de una clase superlativa, su único punto débil es que no está muy acostumbrado a luchar para ganar, puesto que suele vencer de manera aplastante. Cuando se le plantea un partido igualado, su mentalidad no es la mejor y muchas veces es superado en esta faceta por su rival, especialmente si se llama <strong>Rafael Nadal</strong>. El español trata de superar los números del suizo, pero no lo tendrá nada fácil.</p>

	<p>En ciclismo, cabe reseñar por supuesto los cinco tours de <strong>Lance Armstrong</strong> para completar un total de siete o las grandes victorias en clásicas y mundiales de gente como <strong>Tom Boonen</strong>, <strong>Fabian Cancellara</strong> o <strong>Paolo Bettini</strong>. Pero lo que de verdad nos asombró fue lo que pasó en el Tour de Francia el 20 de julio de 2006, porque parecíamos haber retrocedido 40 años en el tiempo.</p>

	<p>Era el primer tour sin Armstrong y se notaba porque no había un patrón claro. De los Pirineos había salido de líder el antiguo lugarteniente del tejano, <strong>Floyd Landis</strong>. Pero en una escapada bidón como la que le dio el título a <strong>Roger Walkowiak</strong> en 1956, <strong>Óscar Pereiro</strong> recuperó la media hora que había perdido y se hizo con el maillot amarillo. Maillot que recuperaría Landis tras subir a L’Alpe d’Huez, y que perdería al día siguiente al sufrir una monumental pájara en la etapa que terminó en La Toussuire, donde se dejó ocho minutos. </p>

	<p>La etapa que nos ocupa fue la del día siguiente a La Toussuire, y llevaba desde Saint Jean de Maurienne hasta Morzine, escalando los duros puertos de Saisies, Aravis y la Colombière antes de afrontar el infernal Joux Plane y su famoso <em>10 al 10</em>. Landis atacó a punto de coronar Saisies y fue aumentando la renta con el grupo, mientras daba alcance a la fuga del día. Creo recordar que se quedó solo en la Colombière, y siguió aumentando la ventaja sobre un pelotón en el que no quería tirar nadie, ni el Caisse d’Épargne de Pereiro, ni el <span class="caps">CSC</span> de <strong>Carlos Sastre</strong>, ni el T-Mobile de <strong>Andreas Kloden</strong>. El caso es que Landis llegó con unos siete minutos a la base del Joux Plane; lo lógico era que acusara el esfuerzo y perdiera más o menos la mitad de su renta en ese infernal puerto, pero lo cierto es que sacó fuerzas de no se sabía dónde y fue capaz de mantener la distancia con todos sus perseguidores, salvo con Carlos Sastre, que atacó al grupo. Tras la etapa Pereiro mantenía el maillot con sólo 12 segundos sobre Sastre y 30 sobre Landis, que lo recuperaría en la última contrarreloj por únicamente 59 segundos de margen. Pero habíamos vivido una etapa sensacional, sólo comparable en nuestra memoria a la gran cabalgada de <strong>Claudio Chiappucci</strong> camino de Sestrieres en 1992. Y Landis era nuestro nuevo héroe, comparable en nuestra imaginación a las hazañas de <strong>Gaul</strong>, <strong>Bahamontes</strong>, <strong>Ocaña</strong> o el mismísimo <strong>Merckx</strong> camino de Mourenx.</p>

	<p>El final de la historia ya lo conocen, tras la pájara en La Toussuire Landis se metió absolutamente de todo y ganó en Morzine bajo los efectos de un dopaje escandaloso, perdiendo el Tour y no volviendo a competir nunca más. Pero, ¿podemos poner la mano en el fuego por los demás deportistas que reseñamos hoy o el mes pasado?</p>

	<p>Finalmente, es obligado hablar del deportista con más ingresos del mundo, el golfista <strong>Tiger Woods</strong>. Dominador absoluto de una disciplina tan igualada y tan poco dada a hegemonías, vencedor de 14 <em>majors</em> (nueve en esta década), Woods ha ganado más en contratos publicitarios que en sus magníficas victorias, entre las que cabría destacar un Open Británico en el que el segundo, <strong>Miguel Ángel Jiménez</strong>, quedó a la friolera de quince golpes de diferencia. Pero la idílica vida de Woods se fue al traste cuando salió a la luz, tras un tremendo incidente en que que estuvieron involucrados su esposa, su todoterreno, y un palo de golf, su no menos impresionante historial de infidelidades y relaciones sexuales, a finales de 2009. Desde entonces Woods ha pasado por seis meses de retiro, una terapia contra la adicción al sexo, un divorcio y su primer año sin títulos del circuito profesional. Aun así, ha seguido siendo el golfista mejor pagado del mundo.</p>

	<p>Hay por supuesto muchos más nombres (<strong>Michael Schumacher</strong>, <strong>Valentino Rossi</strong>, la selección griega de fútbol, <strong>Ivano Balic</strong> y <strong>Nikola Karabatic</strong>, <strong>Kobe Bryant</strong>, <strong>Lauren Jackson</strong>, <strong>Janica Kostelic</strong>, <strong>Simon Ammann</strong>, <strong>Ole Einar Bjoerndalen</strong>), pero me gustaría por una vez no abrumar a mis lectores con un artículo muy extenso y dejarles espacio para que comenten sus impresiones sobre la década que acabamos de dejar. De lo que sí estoy medianamente seguro de que, cuando repasemos los próximos diez años en 2021, hablaremos de deportistas que ahora mismo ni conocemos.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/sillonball/19682/lo-mejor-de-la-decada-en-el-deporte-mundial</link>
		<pubDate>Sat, 15 Jan 2011 09:15:08 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Luis A. Blanco</dc:creator>
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	<item>
		<title>La década prodigiosa del deporte español</title>
		<description><![CDATA[<p>Termina ahora una década que para el deporte español ha servido para derribar barreras históricas, con éxitos que se conseguían por primera vez, y algunos que no se repetían desde hacía bastante tiempo. Una década en la que los hijos de Barcelona 92 dieron un paso al frente y asomaron al mundo.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Termina ahora una década que para el deporte español ha servido para derribar barreras históricas, con éxitos que se conseguían por primera vez, y algunos que no se repetían desde hacía bastante tiempo. Una década en la que los hijos de Barcelona 92 dieron un paso al frente y asomaron al mundo, provocando admiración y envidia (no siempre sana). Una década en la que España se sintió orgullosa de sus deportistas, especialmente en tiempos difíciles, pero en la que además de luces también hemos tenido sombras, y muy oscuras. La década del deporte de equipo, pero también de algunas individualidades muy sobresalientes. Repasaremos los diez hechos más importantes de estos diez años, pero sin olvidarnos de algunos otros, quizá menos mediáticos, que merecen ser reseñados también.</p>

	<p><em>Diciembre de 2001. España gana por primera vez la Copa Davis</em></p>

	<p>Durante toda la vida habíamos oído aquello de que <em>España era el mejor equipo que jamás había ganado la Copa Davis</em>. Y la verdad es que era extraño, porque grandes generaciones de tenistas habían pasado sin siquiera jugar alguna final, fuera de aquellas dos que <strong>Manolo Santana</strong> y compañía habían perdido en Australia, víctimas de un sistema que favorecía enormemente al campeón, en los años 60. Pero la Davis era una competición que requería algo más que la sangre de horchata que habían demostrado los tenistas españoles en los últimos años del siglo pasado. Hasta que en 2001 se juntó un equipo temible, se jugaron las eliminatorias importantes en casa (5-0 a <span class="caps">EEUU</span> en la semifinal), y se llegó a la final, contra Australia, pero esta vez en casa. En la tierra batida del Palau Sant Jordi, bajo techo, <strong>Albert Costa</strong> perdía el primer partido tras una dura batalla contra <strong>Lleyton Hewitt</strong>, pero <strong>Juan Carlos Ferrero</strong> derrotaba fácilmente a un tocado <strong>Patrick Rafter</strong>. La clave iba a estar en el doble: la mejor pareja del mundo quedaba rota porque la mujer de <strong>Todd Woodbridge</strong> estaba a punto de dar a luz, así que <strong>Mark Woodforde</strong> se vio acompañado de <strong>Sandor Stolle</strong>. Enfrente, una pareja casi de circunstancias, con el mejor español en el ránking individual, <strong>Álex Corretja</strong>, y un cuasidesconocido, <strong>Joan Balcells</strong>. Los españoles, con un apoyo impresionante de la grada, vencieron en tres sets, y todo estaba muy encarrilado: Ferrero derrotó tras cuatro horas a Hewitt en cuatro sets el domingo, y la copa se quedaba en España por primera vez.</p>

	<p>La verdad es que, una vez roto el maleficio, España se acostumbró a llegar lejos: una final perdida, en Australia en 2003 en hierba, con dos derrotas muy apretadas de Ferrero que pudieron darle la vuelta, puesto que Moyà jugó increíble; la victoria ante <span class="caps">EEUU</span> en Sevilla en 2004, con un jovencísimo <strong>Rafael Nadal</strong> (51º del mundo), ganando contra pronóstico a <strong>Andy Roddick</strong>, complementando perfectamente a <strong>Carlos Moyà</strong>; la heroica, y muy meritoria, victoria en Argentina en 2008, sin Nadal, con <strong>Fernando Verdasco</strong> y <strong>Feliciano López</strong> derrotando al bullicioso público en Córdoba; y, finalmente, el rutinario aplastamiento que sufrió la República Checa en 2009, de nuevo en Sant Jordi, ante Nadal y <strong>David Ferrer</strong>. Parece difícil que en los próximos años se consiga de nuevo esa máxima implicación de todos los tenistas españoles. </p>

	<p><em>Febrero de 2002. Johann Mühlegg da positivo por <span class="caps">EPO</span> tras sus tres oros olímpicos en esquí de fondo</em></p>

	<p>Al comienzo de la década, en los medios se informaba de que un español había conseguido varias victorias en la copa del Mundo de esquí de fondo. Se trataba de un alemán, llamado <strong>Johann Mühlegg</strong>, que había sido nacionalizado en busca de éxitos para el deporte blanco nacional. La verdad es que el personaje era un poco rarito. Entrenaba casi siempre al margen del resto del equipo, se federó en la Federación de Deportes de Invierno de la Región de Murcia (un poco extraño, la verdad), e iba siempre acompañado por un grupito muy pintoresco en el que destacaba una especie de santera. Pero bueno, como conseguía victorias todo el mundo miraba hacia otro lado. La clave era ver si en Salt Lake City lograba aumentar el bagaje blanco para España, que contaba con dos medallas de los hermanos <strong>Fernández Ochoa</strong>.</p>

	<p>Mühlegg ganó sin problemas aparentes tanto la prueba contrarreloj inicial, de 15 km, como la persecución, que entonces era contrarreloj en estilo clásico más prueba en hándicap en estilo libre, ambos de 10 km. Y se sobrepuso al cansancio ganando el último día los 50 km salida en masa. Pero la <span class="caps">UCI</span> había desarrollado un nuevo método de detección de <span class="caps">EPO</span> y cazó al español en la última prueba, retirándole no sólo esa medalla de oro sino también las otras dos. No fue el único. Desde entonces, Mühlegg perdió todos los apoyos que tenía en la federación y el <span class="caps">COE</span> y pasó al ostracismo deportivo y mediático. Prácticamente no se volvió a saber más de él. </p>

	<p>Mal España en estos diez años en deportes de invierno. Sólo destacar las tres victorias en copa del Mundo de la esquiadora alpina <strong>María José Rienda</strong>, que sin embargo para el gran público es una fracasada, puesto que no pudo ganar una medalla en gigante en los <span class="caps">JJOO</span> de Turín 2006. Así de cruel es la vida en los deportes minoritarios.</p>

	<p><em>Febrero de 2005. España gana el mundial de balonmano</em></p>

	<p>Irregular década para el balonmano español. Como siempre, muy bien a nivel de clubes (cinco copas de Europa entre Portland, Barcelona y Ciudad Real), pero la selección siempre se quedaba a las puertas de un gran triunfo. Hasta que llegó el mundial de Túnez, en año postolímpico. A punto de quedar fuera en la fase previa, el equipo se fue creciendo hasta llegar a la final contra el campeón olímpico, Croacia. La paliza fue fundamental, basada en un novedoso sistema defensivo del nuevo entrenador, <strong>Juan Carlos Pastor</strong>, y en el juego del mejor pivote del mundo, <strong>Rolando Uríos</strong>. Los croatas se tomarían la revancha en la final del Europeo de 2006, y España entraría en una crisis que se palió en parte con el bronce en los <span class="caps">JJOO</span> de Pekín 2008, en parte gracias a la suerte en los cruces. De todas formas, en esta década hemos vivido partidos muy igualados, decididos en muchas ocasiones por la parcialidad de la pareja arbitral (recuerdo una final de Champions donde el Portland sufrió una encerrona memorable en Montpellier, o los cuartos de final del mundial 2007, donde España jugó contra Alemania y la impresentable pareja ucraniana). Siguiendo con el balonmano, es justo reseñar el gran crecimiento de la selección femenina, plata en un Europeo y cuarta en un Mundial. Y en cuanto a otros deportes de equipo, el oro mundial de la selección de waterpolo en 2001, y el campeonato de Europa conseguido en voleibol en 2007.</p>

	<p><em>Septiembre de 2005. Fernando Alonso se proclama campeón del mundo de Fórmula 1</em></p>

	<p>Otro terreno vedado abría su palmarés a un español. La revolución que ha habido en el país en la última década por culpa de un asturiano, <strong>Fernando Alonso</strong>, prácticamente no tiene parangón. La Fórmula 1 se ha convertido en el segundo deporte con más audiencia, sólo por detrás del fútbol, y los derechos televisivos han costado auténticas millonadas.</p>

	<p>Alonso ha ido evolucionando; de ser directamente arisco y muy introvertido en su juventud, cuando ganó los dos títulos (2005 y 2006), a ser más abierto y generar más simpatías en su madurez deportiva, en los tiempos difíciles. Un fenómeno a debatir sería la fuerte existencia de <em>antianlonsistas</em> en España, algo difícil de explicar. Estos estarán contentos con la mala racha del asturiano, certificada con la pérdida de dos mundiales (2007 y 2010) que bien pudieron ser suyos.</p>

	<p>Como es un deporte que no deja de ser peculiar, es curioso que más que las victorias de Alonso, se recuerden los errores o peripecias de sus rivales: el reventón de <strong>Kimi Raikkonen</strong> en Nürburgring 2005, la explosión del motor de <strong>Michael Schumacher</strong> en Suzuka 2006 o el celebérrimo aparcamiento de <strong>Lewis Hamilton</strong> en la puzolana junto a los boxes, en Shanghai 2007. Y que la carrera más evocada de Alonso fuera una en la que se retiró: Hungría 2006, cuando salió en la mitad de la parrilla, se puso primero bajo la lluvia, y con la carrera ganada una tuerca mal apretada le hizo perder una rueda y la victoria.</p>

	<p>¿Mantendrá la Fórmula 1 este nivel de seguimiento en España cuando no haya un piloto español capaz de luchar por la victoria? Hablemos al final de la próxima década…</p>

	<p><em>Septiembre de 2006. España gana el mundial de baloncesto</em></p>

	<p>Los <em>júniors de oro</em> dieron el salto a la cima del baloncesto mundial en esta década, capitaneados por un <strong>Pau Gasol</strong> que se convirtió en el mejor jugador de Europa y que culminó su viaje a la <span class="caps">NBA</span> fichando por Los Angeles Lakers y siendo decisivo en la conquista de dos anillos de campeón. Antes, había decidido él solo los títulos nacionales en 2001 y había liderado a la selección española a su mejor racha en toda la historia, con seis medallas en diez años. Tras el fiasco de los <span class="caps">JJOO</span> de Atlanta, donde un cruce cruel acabó con un equipo que había ganado en la fase de grupos a los dos que jugaron la final, España se presentó en el mundial de Japón con la base de la generación del 81 (Gasol, <strong>Navarro</strong>, <strong>Reyes</strong> o <strong>Calderón</strong>), junto a un par de veteranos en el mejor momento (<strong>Jiménez</strong> y <strong>Garbajosa</strong>), algún joven muy adelantado a su tiempo (<strong>Rudy Fernández</strong>) y un entrenador que supo entender al grupo y formar parte de él, <strong>Pepu Hernández</strong>. España llegó invicta a semifinales, donde esperaba el campeón olímpico, Argentina. Un partido muy igualado que se decide en la última jugada, cuando <strong>Nocioni</strong> falla el triple de la victoria. Grecia había ganado a <span class="caps">EEUU</span> en la otra semifinal, pero Gasol, faro indiscutible del equipo, era baja para el último partido tras lesionarse en los últimos minutos de la semifinal.</p>

	<p>Grecia tenía un gran bloque, campeón de Europa, y un pívot que había sido el terror del campeonato, <strong>Schorchanitis</strong>. Pero una defensa excelsa de los españoles, juramentados para suplir la baja de Pau, y ejemplificada en la sequía que sufrió <em>Baby Shaq</em> a manos de un debutante <strong>Marc Gasol</strong>, hizo que la final se acabara en el descanso. Victoria sin paliativos, y primer título para el segundo deporte nacional.</p>

	<p>Porque después llegarían la plata olímpica en Pekín, en un memorable encuentro donde <span class="caps">EEUU</span> tuvo que tirar de los mejores jugadores del mundo y de una interpretación <em>sui generis</em> de las reglas, y el oro europeo en Polonia; el cénit de una generación impresionante.</p>

	<p>No podemos olvidar en baloncesto las dos Euroligas ganadas por el Barcelona ni la sensacional actuación de la selección femenina, con cinco medallas consecutivas en campeonatos de Europa, coronada por un bronce en los últimos mundiales de Chequia.</p>

	<p><em>Junio de 2008. España gana la Eurocopa de fútbol</em></p>

	<p>¿Y el fútbol, qué? Pues se seguía con éxitos a nivel de clubes (de nuevo tres Copas de Europa entre Barcelona y Real Madrid, y varias Copas de la <span class="caps">UEFA</span>), pero la selección seguía cayendo en cuartos de final…y a veces antes. Unas veces por los árbitros, como en el mundial de Corea, otras por incapacidad del técnico y jugadores (en la Euro 2004 donde <strong>Xavi Hernández</strong> no fue utilizado ni un minuto por <strong>Iñaki Sáez</strong>), y otras por luchas internas y menospreciar al rival (ejemplar el repaso que nos dio Francia en el Mundial de Alemania). Por eso, nadie esperaba nada nuevo en la Eurocopa de Austria de 2008.</p>

	<p>Pero algo había cambiado. <strong>Luis Aragonés</strong> decidió hacer caso omiso a cualquier influencia de la prensa e impuso su alineación y su sistema. Tras una fase de clasificación accidentada, encontró la luz en una genial victoria en Dinamarca, y de allí no se bajó. Jugaría con un solo medio centro, imperial <strong>Marcos Senna</strong> (gracias <strong>Koeman</strong> por cargarte a <strong>Albelda</strong> en el Valencia), y los <em>jugones</em> en el medio campo. Xavi, <strong>Iniesta</strong> y <strong>Silva</strong> maravillaron al mundo. Delante <strong>Villa</strong> y <strong>Torres</strong> formaron la mejor pareja de delanteros de la competición.</p>

	<p>Tras una primera fase normal, con victorias sobre Rusia, Suecia (<em>in extremis</em>) y Grecia, llegó la tradicional frontera: los cuartos de final. El rival se las traía, la campeona del mundo, Italia, a quien sólo se había ganado en partido oficial en los <span class="caps">JJOO</span> de Amberes, en 1920. España dominó y tuvo las mejores ocasiones, pero no pudo batir a <strong>Buffon</strong>, mientras que <strong>Casillas</strong> salvó el partido en un par de ocasiones aisladas, pero muy peligrosas. Llegaron los penaltis y, por una vez, España pasó. Quizá fuera el gafe de los italianos, o la <em>baraka</em> de Casillas, o que ya tocaba. Pero cuando <strong>Fábregas</strong> hizo el gol definitivo, el éxtasis colectivo recorría las calles. Por primera vez en 24 años España llegaba a unas semifinales de algo.</p>

	<p>Y en las semifinales jugó el mejor partido que yo le recuerdo. La segunda parte contra Rusia fue sensacional. Los rusos habían maravillado ante Holanda en cuartos, pero se vieron desarbolados por el juego rápido y preciso de los jugones. Tres goles en la segunda parte y a la final.</p>

	<p>Uf, Alemania. Otros que nos tenían la moral comida, sólo batidos por aquel mítico gol de <strong>Maceda</strong> en el Parque de los Príncipes. Torres marcó el gol más importante de su vida mediado el primer tiempo, y el equipo no supo cerrar el partido, porque fue muy superior a los rivales. Los típicos apurillos del final, pero había ganado el mejor. Lo que no sospechábamos era lo que nos íbamos a abonar al 1-0…</p>

	<p><em>Julio de 2008. Rafael Nadal bate a Roger Federer en la final de Wimbledon</em></p>

	<p>Si histórica ha sido la década para el tenis español a nivel de equipos, qué decir a nivel individual. <strong>Albert Costa</strong> y <strong>Juan Carlos Ferrero</strong> ganaron en Roland Garros, y el alicantino fue número 1 en el otoño de 2003. Pero todos los éxitos se iban a quedar pequeños ante la aparición de <strong>Rafael Nadal</strong>, quien empezó a despuntar muy joven. No pudo disputar Roland Garros en 2004 por una lesión, pero aquel año fue crucial para ganar la Copa Davis, como ya hemos reseñado. En 2005 comenzó su leyenda, ganando dos finales épicas en Montecarlo y Roma ante el rey de la tierra, <strong>Guillermo Coria</strong>, antes de vencer en París, derrotando a <strong>Roger Federer</strong> en la semifinal y, algo nervioso, a <strong>Mariano Puerta</strong> en la final. Comenzaba una racha de más de dos años sin perder en tierra batida. Irían cayendo los títulos en París, siempre ante un Federer impotente, pero el suizo se tomaría la revancha en las finales de Wimbledon, ganando cómodamente en 2006, en cuatro sets, pero ya más apretado, en cinco, el año siguiente. </p>

	<p>En 2008 Nadal estuvo imperial. Tras un inicio de temporada dubitativo, ganó a Federer en Montecarlo y Hamburgo, esta última final bastante apretada, en tres sets. Sólo cedió ante Ferrero en Roma, aquejado de ampollas en las manos. En París Rafa dominó como nunca antes. No cedió ningún set y, en la final, Federer fue un juguete en sus manos, como indica el marcador (6-1, 6-3 y 6-0). Pero Rafa quería más, y su adaptación a la hierba fue rápida, como demostró ganando en Queen’s.</p>

	<p>En Wimbledon Rafa sufrió los típicos problemas de las rondas iniciales, pero no cedió ningún set a partir de la tercera ronda; igual que Federer, por otro lado. En la final el español comenzó muy bien, dominando con su saque y, sobre todo, haciendo mucho daño al suizo con el resto. Ganó los dos primeros sets por un doble 6-4 y parecía que tenía el partido en el bolsillo. Pero fueron llegando las interrupciones por la lluvia, que rompieron el ritmo del balear e hicieron recapacitar al suizo. Federer empezó a servir mejor y se llevó el tie-break del tercero por 7-4. En el cuarto Nadal tuvo sus oportunidades, pero de nuevo cayó en el desempate, 10-8. El quinto set fue memorable, con una sucesión de puntos de break desaprovechados por ambos bandos, mientras la noche caía sobre Londres. Por fin Nadal consiguió el break salvador para ganar por 9-7, casi siete horas después de haber empezado. Había caído el primer Grand Slam fuera de la tierra batida.</p>

	<p>Después llegarían el número 1 del mundo, los <span class="caps">JJOO</span>, el Open de Australia, las lesiones, otro Roland Garros, otro Wimbledon, el Open <span class="caps">USA</span> para conseguir lo que los franceses llaman el <em>Pequeño Slam</em>&#8230; La apoteosis del, probablemente, mejor deportista español de la historia.</p>

	<p><em>Septiembre de 2008. Alberto Contador gana su tercera gran vuelta ciclista</em></p>

	<p>Parecía difícil que el ciclismo español pudiera superar la gran década anterior, centralizada en <strong>Miguel Indurain</strong>, pero creo que en esta se han conseguido nuevos hitos que la superan. Y aunque el más mediático –-y por eso lo reseño&#8212; sea sin ninguna duda las cinco grandes de <strong>Alberto Contador</strong> (tres Tours, un Giro y una Vuelta), con las que iguala a <strong>Anquetil</strong>, <strong>Gimondi</strong>, <strong>Merckx</strong> e <strong>Hinault</strong> como únicos ganadores de las tres pruebas, para mí hay otro ciclista español con mayores éxitos, que es <strong>Óscar Freire</strong>. El cántabro ganó su segundo y tercer mundial, igualando el récord de <strong>Binda</strong>, Merckx y <strong>Van Steenbergen</strong>. Además, venció en tres Milán-San Remo, tuvo innumerables victorias y abrió el panorama de las clásicas de nuevo al ciclismo español, lo que se vio reflejado en victorias en carreras tan prestigiosas como la Flecha Valona (<strong>Igor Astarloa</strong>, <strong>Alejandro Valverde</strong>) o la Lieja-Bastogne-Lieja (Valverde en dos ocasiones).</p>

	<p>Pero, como decía, mediáticamente en España el ciclismo es igual al Tour de Francia. Y tras el estrambótico triunfo de <strong>Óscar Pereiro</strong> en 2006 (no tanto por la descalificación por dopaje del vencedor, sino por el hecho de que se metió en carrera gracias a una escapada que llegó a meta con casi media hora), Contador se llevó la carrera del 2007 casi por eliminación: todos los favoritos iban cayendo víctimas del dopaje. En 2008 ganó Giro (sin haberlo realmente preparado) y Vuelta, ambos por escasísimo margen; su obligada ausencia en Francia fue aprovechada por <strong>Carlos Sastre</strong> en un memorable ataque en L’Alpe d’Huez para llevarse otro maillot amarillo para España. En 2009 Contador consiguió su victoria más holgada en el Tour, en un memorable duelo interno contra <strong>Lance Armstrong</strong>. Cerró la década con otra victoria ajustada en Francia, polémica por no haber esperado a su rival <strong>Andy Schleck</strong>^cuando tuvo una avería.</p>

	<p>Bien, ¿no? Un momento, por desgracia mediáticamente ciclismo es igual a dopaje. Y en España hemos tenido de todo. La <em>Operación Puerto</em> encausó a algunos ciclistas importantes, pero fue gestionada desastrosamente por las autoridades, quizá asustada por la magnitud de lo descubierto. De los no ciclistas implicados allí nunca se ha sabido nada, pero los rumores apuntaban a atletas y futbolistas españoles de primera línea. El caso es que, mientras los <strong>Mancebo</strong>, <strong>Sevilla</strong> o <strong>Basso</strong> cumplieron su sanción, Valverde tuvo que vivir con la sombra de la duda hasta que al final no pudo eludir el castigo. Contador probablemente estaba también en la lista de <strong>Eufemiano Fuentes</strong>, pero tuvo que esperarse a un descuido en el Tour 2010 para ser cazado; la excusa del solomillo gigante no se sostiene por ningún lado. A mi juicio, su estrategia de defensa los días posteriores a la revelación le delata. </p>

	<p><em>Agosto de 2009. Marta Domínguez se proclama campeona del mundo de 3000 metros obstáculos</em></p>

	<p>Mala década para el atletismo español (y en general en los tres grandes deportes olímpicos, excepción de <strong>Gervasio Deferr</strong> y las chicas de la natación sincronizada). Además, el mejor atleta español, <strong><em>Paquillo</em> Fernández</strong>, ha sido suspendido por dopaje, lo cual hace sus triunfos cuanto menos sospechosos. Aparte de la marcha y el fondo, grandes triunfos nos dieron <strong>Mayte Martínez</strong> y <strong>Eliseo Martín</strong>. Pero, sobre todo, siempre hemos podido refugiarnos en la palentina <strong>Marta Domínguez</strong>.</p>

	<p>Ya desde júnior destacó Marta, primero en los 1500 metros y, posteriormente, en la que creo que es su mejor distancia, los 3000. Pero al cambiarse la distancia en las pruebas oficiales a los 5000, tuvo que compaginar ambas, hasta que se decidió por esta última. Con un gafe olímpico de consideración (nunca ha podido ser siquiera finalista en la máxima competición, ya sea por inexperiencia, gripes inoportunas, lesiones o caídas crueles), Marta empezó a darnos alegrías en categoría sénior muy joven, con un bronce en los europeos de 1998. Los dos grandes éxitos de la primera mitad de su carrera fueron dos medallas de plata en campeonatos del mundo: en Edmonton 2001 sólo cedió ante <strong>Olga Yegorova</strong>, pero su plata no corrió peligro. Pero el sprint que hizo en la recta final en París 2003 fue impresionante. Destacada <strong>Tirunesh Dibaba</strong>, Marta sacó fuerzas de flaqueza y, cuando parecía rebasada, rescató la plata ante <strong>Linet Masai</strong>. Entre medias, un oro en los europeos en otro memorable sprint ante <strong>Sonia O’Sullivan</strong>. Y, tras probar en los 10000, revalidó su título europeo en 2006, al que añadió otro, esta vez en campo a través, en Toro. Pero en competiciones mundiales empezó a darse cuenta de que las africanas estaban varios cuerpos por delante. Y tomó una decisión muy valiente: pasarse a los 3000 metros obstáculos, justo para los <span class="caps">JJOO</span> de Pekín.</p>

	<p>Y desde el inicio se vio que había acertado. Récords de España, mejores marcas mundiales, y sólo el lógico desconocimiento de la prueba, junto a una excelsa <strong>Gunara Samitova-Galkina</strong>, que dinamitó la carrera, provocó la caída que le evitó luchar por las medallas. La revancha iba a llegar en Berlín. Desde el principio la carrera se presentó como una lucha entre Galkina y Domínguez, que tomaron el mando del paquete; Marta, como es habitual, por la cuerda. Tras varios cambios de ritmo, se vio que Galkina no estaba como el año anterior y que la principal rival iba a ser su compatriota <strong>Zarudneva</strong>. Marta controló muy bien y en la recta final pegó su último hachazo, entrando triunfante en la meta. Era el primer oro en una competición universal para el atletismo español desde 1999. Zarudneva iba a tomarse la revancha en los europeos de Barcelona este año, pero a buen seguro Marta volverá tras su embarazo para luchar por lo único que le queda, la medalla olímpica, en Londres 2012.</p>

	<p><em>Julio de 2010. España gana la Copa del Mundo de fútbol</em></p>

	<p>La última barrera era ganar un mundial de fútbol. La competición más importante del deporte más practicado en el mundo, aquella donde siempre no estrellábamos, donde llevábamos 60 años sin formar parte de los cuatro mejores. Y con la presión añadida de ser favoritos, con la baja forma de jugadores clave, con el cansancio acumulado tras una larga temporada. Y perdiendo el primer partido, contra Suiza, tras haber demostrado muy poco. De todo ello se repuso la selección española, con un <strong>Vicente del Bosque</strong> con las ideas muy claras, y un grupo irrepetible de jugadores, prácticamente todos en la plenitud de su carrera.</p>

	<p>Honduras fue fácil y contra Chile se pasó mucho miedo, pero <strong>David Villa</strong> sacó casi él solito los partidos adelante. Como ante Portugal en octavos, venciendo el cerrojo luso. Como ante Paraguay en cuartos, el partido clave, otra vez la barrera, pescando en el río revuelto tras los penaltis fallados –-de nuevo <strong>Iker Casillas</strong> en plan estelar&#8212;, cada vez el centro del campo de los jugones (<strong>Iniesta, Xavi</strong>) volviendo a desesperar a los rivales, con las espaldas bien guardadas por <strong>Alonso</strong> y <strong>Busquets</strong>. Alemania costó más que en la Eurocopa, con un equipo mucho mejor (¿qué habría pasado si juega <strong>Müller</strong>?), pero con una defensa inexpugnable (irreconocible <strong>Ramos</strong>, fantásticos <strong>Piqué</strong> o <strong>Capdevila</strong>, y qué decir del más veterano, <strong>Puyol</strong>, que se marcó un golazo de córner. Y esos cambios (un día <strong>Navas</strong>, otro <strong>Llorente</strong>, al otro <strong>Pedro</strong>, sin olvidar a <strong>Cesc</strong>) con los que el míster siempre parecía dar con la tecla adecuada.</p>

	<p>Y llegó la final, lo que algunos nunca pensamos que viviríamos. El juego brusco holandés nos sacó del partido, y tuvo que ser <em>el Santo</em> el que evitara la decepción sacando dos mano a mano a <strong>Robben</strong>. Pero hubo un tipo que decidió que no podía haber llegado hasta allí para morir en la orilla. Andrés Iniesta se puso el equipo a la espalda, provocó ocasiones, sacó una roja, y finalmente marcó el gol de nuestras vidas. ¿Qué mejor manera de cerrar diez años inolvidables para el deporte español?</p>

	<p>O O O O O O O O O O O</p>

	<p><strong>Posdata:</strong> Esta lista fue realizada antes de la detención de Marta Domínguez en una operación contra el dopaje en el deporte. </p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/sillonball/19529/la-decada-prodigiosa-del-deporte-espanol</link>
		<pubDate>Wed, 15 Dec 2010 08:41:32 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Luis A. Blanco</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-12-09:77c262b7562572606450a68115f67ab6/e94938960f56e9520056b8dd109ee6ab</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Fútbol en negro</title>
		<description><![CDATA[<p>El documental y el deporte son dos géneros que se han llevado bastante bien casi desde el inicio de ambas disciplinas. Seguro que hay por aquí bastantes lectores que podrán dar cuenta de bastantes antecedentes. Particularmente, recuerdo que antes de los <span class="caps">JJOO</span> de Barcelona, <span class="caps">TVE</span> emitió las películas oficiales de los Juegos anteriores. La más famosa, la más polémica también, fue la extraordinaria versión que <strong>Leni Riefenstahl</strong> hizo de lo que ocurrió en el Berlín del Tercer Reich en 1936; los críticos y los espectadores también recordamos la de Tokio 1964, obra de <strong>Ken Ichikawa</strong>. </p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Tenía pensado continuar este mes con la historia reciente del medio fondo, pero tropecé casi por casualidad con un documental que me impresionó bastante y que consideré relevante para esta columna, así que hubo un cambio de planes. Ya habrá otro momento para recordar a <strong>Nourredine Morceli</strong>.</p>

	<p>El documental y el deporte son dos géneros que se han llevado bastante bien casi desde el inicio de ambas disciplinas. Seguro que hay por aquí bastantes lectores que podrán dar cuenta de bastantes antecedentes. Particularmente, recuerdo que antes de los <span class="caps">JJOO</span> de Barcelona, <span class="caps">TVE</span> emitió las películas oficiales de los Juegos anteriores. La más famosa, la más polémica también, fue la extraordinaria versión que <strong>Leni Riefenstahl</strong> hizo de lo que ocurrió en el Berlín del Tercer Reich en 1936; los críticos y los espectadores también recordamos la de Tokio 1964, obra de <strong>Ken Ichikawa</strong>. </p>

	<p>Actualmente hay decenas de documentales de deportes en los canales temáticos, y también en los generalistas. Cabría destacar aquí por su calidad el <em>Informe Robinson</em>, en Canal +, pero también algunas piezas vistas en Eurosport o Teledeporte. Sin embargo, este mes vamos a tratar una producción para Documentos TV, de <span class="caps">TVE</span>, que tuve oportunidad de ver en una reposición en el Canal 24 horas. El tema es el fútbol femenino en España.</p>

	<p>El desafortunadísimo título del documental, que ya da una idea de por dónde van a ir los tiros, es <em>Cuestión de pelotas</em>. Puede verse <a href="http://www.rtve.es/noticias/20101014/documentos-tv-cuestion-pelotas/361944.shtml">aquí</a>. El hilo conductor es el hecho de que no es posible que una futbolista pueda tener un contrato profesional con un equipo español, ya que los estatutos de la Federación Española de Fútbol (<span class="caps">RFEF</span>), no lo contemplan.</p>

	<p>El documental tiene sus virtudes, pero también sus defectos. Apenas tiene ritmo, sobrándole algo de metraje (dura una hora). Cuenta la historia de un largo viaje del Real Jaén hasta L’Estartit, donde debe enfrentarse al equipo local. En la plantilla andaluza hay desde treintañeras ya hastiadas del fútbol, cansadas de tener que hacer malabarismos para compaginarlo con sus vidas profesional y personal, hasta jóvenes de dieciséis años con toda la ilusión del mundo por poder practicar su deporte favorito a más alto nivel. El equipo, pese a militar en la máxima categoría, tiene tantas dificultades económicas que es el propio entrenador, que solamente ha cobrado en toda la temporada dos de sus mensualidades de 200 euros, el que antes del viaje va a un cajero automático para poder pagar los peajes y el hotel.</p>

	<p>Entrelazadas con el viaje del Jaén se van mezclando otras historias, como la de los gerentes del Cáceres, que al querer fichar a una jugadora brasileña preguntaron a la <span class="caps">RFEF</span> por los trámites para poder hacerle una ficha profesional, encontrándose con la imposibilidad de hacerlo. Eso provoca, por una parte, el hecho de que las jugadoras que tienen sueldo tienen que cobrar en negro y, por otra, que las lesiones producidas no tienen rango de accidente laboral y, por tanto, no pueden dar lugar a indemnizaciones. Parece mentira que, mientras la <span class="caps">RFEF</span> se llena el bolsillo con dinero procedente del fútbol profesional masculino, mantenga esta situación en el femenino.</p>

	<p>También se entrevista a la futbolista más popular de España, que ni es española, ni es famosa por ser futbolista. Se trata de <strong>Milene Domingues</strong>, que sí, jugó en el Rayo Vallecano, pero que también fue novia de <strong>Ronaldo</strong> y ha aparecido en varios programas de televisión. Más interesante parece la entrevista con <strong>Maribel Domínguez</strong>, más conocida como <strong><em>Marigol</em></strong>. Esta jugadora mexicana se hizo famosa por haber querido formar parte de un equipo masculino, para lo que la Federación Internacional (<span class="caps">FIFA</span>) no le dio permiso. Después de fichar por el FC Barcelona, ahora juega precisamente en L’Estartit.</p>

	<p>Pero lo mejor del documental, lo que me llamó la atención, lo que provoca esta reseña, son dos personajes que podrían salir perfectamente en cualquier película sobre la picaresca española, desde <strong>Mariano Ozores</strong> hasta <strong><em>Torrente</em></strong>. Se trata del máximo responsable del fútbol femenino en la <span class="caps">RFEF</span>, <strong>José Vicente Temprado</strong>, y del seleccionador nacional, <strong>Ignacio Quereda</strong>. Ambos llevan en sus cargos desde hace más de veinte años (vamos, desde que <strong>Angel María Villar</strong> es presidente de la <span class="caps">RFEF</span>), y parecen haber salido de una caverna muy profunda. Dudo de que ningún actor español pudiera haber clavado mejor ese personaje retrógrado y machista que tan bien encarnan estos dos individuos.</p>

	<p>Comienza Temprado, a la pregunta de por qué Villar no ha podido recibir a la abogada del Cáceres para tratar del asunto de las licencias profesionales, que Villar no puede recibir a todo el mundo, exactamente como el presidente de un país, que no puede recibir a todo el que lo solicita; que para las cosas de las mujeres ya está él, que ha sido puesto por Villar a dedo, y que lo hace estupendamente. </p>

	<p>Tiene Temprado una frase genial que lo califica: opina que está bien que las mujeres jueguen al fútbol para divertirse, para practicar un deporte, pero claro, es que cómo van a pretender encima ganar dinero, que eso no puede ser.</p>

	<p>En cuanto a Quereda, tiene dos intervenciones memorables. La primera es cuando le preguntan por la creación de la Superliga, que al parecer es una idea totalmente suya. Hasta 2009, la máxima competición femenina constaba de catorce equipos (dieciséis desde 2008) que jugaban en un único grupo. El nuevo formato ideado por el seleccionador (¿se imaginan a <strong>Vicente del Bosque</strong> en esa tesitura?) incluye varios grupos y la ampliación a veintidós equipos. El propósito fundamental era que los equipos profesionales masculinos crearan una sección femenina; Quereda se encargaría de la llegada de patrocinadores. El formato se implantó pese a la oposición de la mayoría de los clubes y jugadoras. Evidentemente los patrocinadores no llegaron, la competición quedó muy descompensada porque se enfrentaban equipos cuasiprofesionales con equipos plagados de juveniles, y algunos clubes tuvieron que desaparecer, incapaces de pagar sus deudas. </p>

	<p>Quereda declaró en 2009 a la revista oficial de la <span class="caps">RFEF</span> que con <em>su</em> Superliga se pasaría de 20.000 a 100.000 licencias de fútbol femenino en España. Preguntado en 2010, en este documental, se retracta y dice que él <em>nunca dijo 100.000, sino 50.000</em>. Cuando, tras haber desmentido rotundamente las declaraciones, le enseñan la revista de la <span class="caps">RFEF</span> con la otra cifra, tiene su frase memorable: <em>Entérate Jose a ver de dónde va eso</em> (minuto 32 del documental).</p>

	<p>El otro asunto espinoso es el de <strong>Laura del Río</strong>. Se trata de la única futbolista española que juega en la liga estadounidense, que tiene una completa estructura profesional. Del Río compara la situación en España y en Estados Unidos, que es como la noche y el día. Pero, por supuesto, es una jugadora perfectamente convocable para la selección española. Salvo que el seleccionador incumpla los plazos establecidos por <span class="caps">FIFA</span>. Su excusa, que es que hay que convocar con seis días de antelación a los partidos y, claro, para un tipo como Quereda eso es como pedir peras al olmo. Inenarrable. El caso es que Del Río, con los billetes comprados, que incluso había llegado a un acuerdo con su club para jugar sólo un determinado partido, finalmente se queda en América y no puede ayudar a España en los partidos definitivos de clasificación para el Mundial. Clasificación que finalmente no se consigue. Vamos, igualito que <strong>Torres</strong>.</p>

	<p>Hasta aquí, la interpretación más simple del documental. Pero uno no puede evitar sentirse manipulado. El guión y el montaje son bastante tendenciosos y buscan que el espectador se identifique con las tesis del reportaje, que son que en la <span class="caps">RFEF</span> son unos machistas y que están anclados en el pasado. La inclusión de un corte del <span class="caps">NODO</span> donde se ve, y se comenta con el lenguaje de la época, un partido femenino en Austria es sencillamente vergonzosa y está fuera de lugar. Ojo, no estoy diciendo que lo que cuentan no sea cierto, pero un documental de este tipo, además de ser honesto y parcial, tiene que parecerlo. Y este no lo hace. Echo en falta, por ejemplo, una referencia a la diferencia entre los ingresos que generan el fútbol masculino y el femenino en España. O comparar la situación laboral de las futbolistas y de otras deportistas, como por ejemplo las jugadoras de baloncesto o las atletas. Esos habrían sido datos objetivos y habrían conseguido que el espectador enmarcara correctamente el fútbol femenino dentro del deporte en España.</p>

	<p>Un consejo lo más neutral posible: cuando el mes que viene vean por televisión la ceremonia de entrega del Balón de Oro/FIFA World Player y vean a los <strong>Xavi</strong>, <strong>Iniesta</strong> y compañía en la cima del mundo, fíjense que también se entrega el premio femenino (que año tras año va a la brasileña <strong>Marta</strong>). Quizá entre todos podamos hacer que esta situación lamentable se corrija poco a poco.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/sillonball/19367/futbol-en-negro</link>
		<pubDate>Mon, 15 Nov 2010 09:08:05 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Luis A. Blanco</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Cram y Aouita, aquel duelo de hace 25 años</title>
		<description><![CDATA[<p>No hace mucho comentábamos cómo antes de la voracidad de las federaciones internacionales, los años postolímpicos eran tradicionalmente los más flojos para el atletismo. a mejor manera de ganar dinero era batir récords mundiales. Esta es la historia de un año apasionante, 1985, en el medio fondo y fondo. Se cumple un cuarto de siglo de dos meses llenos de carreras, resultados e intentos de récord del mundo, algunos exitosos, otros no.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>No hace mucho comentábamos cómo antes de la voracidad de las federaciones internacionales, los años postolímpicos eran tradicionalmente los más flojos para el atletismo, ya que después del punto álgido de los Juegos, los atletas aprovechaban para recuperarse del duro esfuerzo y preparar el siguiente ciclo olímpico con más calma. Pero también, huérfanos de grandes competiciones oficiales, sabían que era el momento de llenar el bolsillo en las grandes reuniones privadas. Y la mejor manera de ganar dinero era batir récords mundiales. Esta es la historia de un año apasionante, 1985, en el medio fondo y fondo. Se cumple un cuarto de siglo de dos meses llenos de carreras, resultados e intentos de récord del mundo, algunos exitosos, otros no.</p>

	<p>Hagamos primero un recorrido general por los años anteriores en la disciplina. Tras el primer dominio africano (<strong>Kip Keino</strong>, <strong>Filbert Bayi</strong>), el mítico duelo entre dos británicos, <strong>Steve Ovett</strong> y <strong>Sebastian Coe</strong>, devolvió la supremacía del medio fondo, por última vez, a Europa. Ovett era más especialista en el 1500; de hecho, estuvo cuatro años, de 1977 a 1980, sin perder una carrera en esa distancia. Por el contrario, Coe era casi imbatible en las dos vueltas a la pista. Sin embargo, en los <span class="caps">JJOO</span> de Moscú los papeles se cambiaron, con Ovett ganando el 800 y Coe el 1500. Rivales encarnizados, sólo se enfrentaban en los grandes campeonatos. En el europeo del 82 Coe fue batido en 800 por el alemán <strong>Ferner</strong>, mientras que en 1500 ganó el jovencísimo <strong>Steve Cram</strong>, que repetiría el título un año después en los mundiales de Helsinki, con Ovett cuarto y Coe ausente. Ovett recuperaría el récord mundial que le había birlado el sudafricano, nacionalizado estadounidense, <strong>Sydney Maree</strong>. El punto culminante fueron los <span class="caps">JJOO</span> de Los Ángeles, donde Coe fue batido en los 800 por un nuevo prodigio, el brasileño <strong>Joaquim Cruz</strong>, pero pudo defender su título en 1500 delante de Cram y el español <strong>José Manuel Abascal</strong>. Ovett, muy tocado físicamente, fue último en 800 y se retiró a 400 metros de la meta en 1500, en lo que fue su penúltima gran aparición en la escena atlética.</p>

	<p>Los récords mundiales a 1 de enero de 1985 son los siguientes:</p>

	<p>800 metros, 1:41.73, Sebastian Coe, Florencia 1981.<br />
1000 metros, 2:12.18, Sebastian Coe, Oslo 1981.<br />
1500 metros, 3:30.77, Steve Ovett, Rieti 1983.<br />
Milla, 3:47.33, Sebastian Coe, Bruselas 1981.<br />
2000 metros, 4:51.52, John Walker, Oslo 1976.<br />
3000 metros, 7:32.1, Henry Rono, Oslo 1978.<br />
5000 metros, 13:00.41, David Moorcroft, Oslo 1982.</p>

	<p>Presentemos ahora a los actores principales. <strong>Steve Cram</strong>, británico, nacido en 1960. Es un excelso corredor de medio fondo que ha despuntado desde muy joven, con un palmarés que incluye tres medallas de oro en el campeonato de Europa de 1982, los juegos de la Commonwealth de 1982 y el campeonato del Mundo de 1983, y una de plata en los Juegos Olímpicos de 1984, siempre en 1500 metros. Poseedor de un terrorífico final prolongado, su velocidad y su gran sentido táctico le hacían un rival muy difícil de batir. Sus mejores marcas hasta este momento son 1:43.61 en 800, 3:31.66 en 1500 y 3:49.65 en la milla.</p>

	<p>Por su parte, el marroquí <strong>Said Aouita</strong>, nacido en 1959, destaca tanto en el medio fondo como en el fondo. No tan precoz como Cram, poseedor de un ritmo superior y de un sprint excelente, pero no tan bueno como el del británico, fue tercero en los 1500 del mundial de Helsinki y pasó a los 5000 en Los Ángeles, donde obtuvo fácilmente la medalla de oro. También contaba con dos medallas de oro en los Juegos Mediterráneos de 1983, en 800 y 1500 metros. Sus marcas hasta este momento son 1:44.38 en 800, 3:31.54 en 1500, 3:49.54 en la milla, 7:33.3 en 3000 y 13:04.78 en 5000: prácticamente calca los tiempos de Cram en 1500 y milla.</p>

	<p>Los actores secundarios son todos los demás: los ya mencionados Coe, que iba a tener un año realmente malo, perdiendo ya el reinado del medio fondo irremisiblemente, y Cruz, el rey del 800. Además, los estadounidenses Maree y <strong>Steve Scott</strong>, subcampeón mundial. Los españoles Abascal y <strong>José Luis González</strong>, mejor competidor el cántabro, más rápido el toledano.</p>

	<p>La primera reunión importante se celebra en <strong>Oslo</strong> el 27 de junio. Cram gana haciendo marca personal en los 1500, 3:31.34, aventajando en un mundo a Scott. Mientras, Aouita también hace marca personal, pero en los 5000: 13:04.52. Para empezar, no está nada mal.</p>

	<p>La carrera del año, y paradójicamente su único duelo en la pista, se da en los 1500 metros de <strong>Niza</strong>, el 16 de julio. Es una carrera de récord atípica, bellísima. La clave es el momento en el que se retira la primera liebre a los 800 metros, ya que la segunda pega un tirón espectacular que pilla desprevenido a Aouita, que tendrá que remontar tres metros de desventaja de ahí al final, incluso más tras el impresionante hachazo del británico en la contrarrecta. Finalmente, Cram gana el reñidísimo sprint frente al marroquí. No sólo cae el récord del mundo, sino también la mítica barrera de los tres minutos y medio. El tiempo del vencedor es 3:29.67, mientras que Aouita marca 3:29.71. González bate el récord de España con unos excelentes 3:30.92, mientras que Scott queda cuarto. A día de hoy la barrera del 3:30 se ha superado en 77 ocasiones por 20 atletas diferentes; Coe lo conseguiría en 1986 y sólo lo ha hecho un español, <strong>Fermín Cacho</strong> en 1997, vigente récord europeo.</p>

	<p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/6HluNY4eNV4?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/6HluNY4eNV4?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>

	<p>Once días después, el 27 de julio, vuelve a haber reunión en el estadio Bislett de <strong>Oslo</strong>. Primero se corren los 5000 metros, donde Aouita hace una gran exhibición en compañía de Maree, que le exprime en una vuelta final apoteósica y al que sólo puede dejar en los últimos metros, tras quedarse en cabeza a siete vueltas del final. La angustia por el crono es tremenda, pero finalmente ha batido el récord de Moorcroft por ¡una centésima! 13:00.40 para él, 13:01.15 para un excelente Maree, con <strong>Alberto Cova</strong>, campeón olímpico de 10.000, en un distante tercero. El objetivo de la barrera de los trece minutos deberá quedar para otra ocasión.</p>

	<p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/YNk3XbICqv0?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/YNk3XbICqv0?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>

	<p>Pero la gran prueba de Oslo es la milla, donde el récord de Coe corre serio peligro ante una participación de ensueño. Y así es. Cram hace una carrera perfecta y bate la marca por un segundo, marcando 3:46.32, récord que durará ocho años y que es la plusmarca europea vigente. González, en la mejor carrera de su vida, es segundo con 3:47.79, que aún es récord de España, y Coe y Scott quedan detrás. Es la primera vez que Coe pierde una carrera en la que se bate un récord mundial.</p>

	<p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/CE6u7hpWxSI?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/CE6u7hpWxSI?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>

	<p>Cram aprovecha el parón entre las grandes reuniones para asaltar los récords de las distancias intermedias. Primero lo intenta con los 2000 metros, en <strong>Budapest</strong> el 4 de agosto, batiendo la marca de Walker por 13 centésimas (4:51.39). Es su tercer récord mundial en 19 días. Después, el reto de los 1000 metros es bastante más complicado. En <strong>Gateshead</strong>, en un ventoso 9 de agosto, se queda a 70 centésimas (2:12.88) de un registro de Coe que sólo sería superado en 1999. Y, mientras, el día 13 Abascal consigue en <strong>Barcelona</strong> la mejor marca de su vida en 1500, 3:31.69.</p>

	<p>Los últimos quince días de la temporada van a ser intensísimos. Todo empieza en el mejor mítin del mundo, la Weltklasse de <strong>Zürich</strong>, el 21 de agosto. Primero se corre un 1500 bastante descafeinado, donde el suizo <strong>Pierre Délèze</strong> se da el gustazo de batir, con unos buenos 3:31.75, a dos medallistas olímpicos como Coe y Abascal.</p>

	<p>Cram, agotado tras su temporada, ha rehuído el enfrentamiento con Aouita y prefiere probarse en los 800. Pero está tan en forma que, gracias a su sensacional final, es capaz de bajar su marca personal a 1:42.88 y, sobre todo, batir a Cruz y a <strong>Johnny Gray</strong>. Impresionante. Aquí termina prácticamente la temporada del británico, de momento con tres récords mundiales, e imbatido.</p>

	<p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/gnJ1_IRvHgM?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/gnJ1_IRvHgM?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>

	<p>Pero Aouita no ha dicho la última palabra y en esa reunión de Zürich ataca el reciente récord de la milla, sin éxito: con 3:46.92 se queda a seis décimas del tiempo de Cram en Oslo.</p>

	<p>Dos días después, el 23, hay reunión en <strong>Berlín</strong>. Cruz vuelve a batir a Gray en el 800, bajando por poco de 1:43, pero la gran prueba es el 1500. Esta vez Aouita abre espacio rápidamente con Maree y se va solo hacia la meta, marcando 3:29.45. El récord de Cram ha durado 38 días y cae por 22 centésimas.</p>

	<p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/lRzFdhuiCLM?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/lRzFdhuiCLM?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>

	<p>Y el 25, nueva cita en <strong>Colonia</strong>. Mientras en la misma pista en la que el año anterior se había quedado a cuatro centésimas del récord mundial, Cruz deja muy lejos a Coe, segundo, y registra 1:42.54, Maree se convierte en el tercer hombre en bajar de 3:30, marcando 3:29.77 muy por delante de Abascal.</p>

	<p>La semana agotadora de Joaquim Cruz acaba el 28 de agosto en <strong>Coblenza</strong>, ganando con la mejor marca mundial del año (1:42.49), acosado por Gray (1:42.60). Las cuatro carreras en siete días han podido pesar en la marca del brasileño.</p>

	<p>Aún quedan los mítines del final de temporada. En <strong>Bruselas</strong>, el 30 de agosto, Maree gana la milla con un tiempo discreto, pero Aouita intenta batir el récord del mundo de Henry Rono en 3000 metros, quedándose a menos de un segundo (7:32.94). Y, ya agotado, busca en la pista milagrosa de <strong>Rieti</strong>, el 4 de septiembre, arrebatarle otro récord a Cram, esta vez el de 2000 metros, pero queda a más de dos segundos de la marca del británico, otra vez seguido muy de cerca por Maree y Scott.</p>

	<p>Después de aquel glorioso 1985, Cram todavía tuvo tiempo de brillar al año siguiente, aunque nunca pudo mejorar sus marcas. Fue campeón europeo de 1500 metros batiendo a Coe, y completó un triplete británico en 800 detrás de Coe y <strong>Tom McKean</strong>. Antes, había ganado ambas pruebas en los juegos de la Commonwealth. Pero su baja forma y las lesiones le relegaron al octavo puesto en los mundiales de 1987 y al cuarto en los <span class="caps">JJOO</span> de 1988.</p>

	<p>En cuanto a Aouita, en 1985 comenzó una serie de dos años invicto en todas las disciplinas, hasta los 3000 obstáculos, prueba no habitual en él, de unos Juegos Mediterráneos en los que ganaría 1500 y 5000. En ese año 1987 se convirtió en el primer hombre en bajar de 13 minutos en 5000 metros, poco antes de proclamarse campeón mundial de esa distancia. Además batió el récord de 2000 metros de Cram, y el de las dos millas, en posesión de Ovett. Para Seúl, sin embargo, decidió intentar el doblete 800-1500. Consiguió el bronce en la distancia inferior pero, lesionado, no pudo terminar las semifinales del kilómetro y medio. Su último <em>tour de force</em> fue en 1989, cuando batió otra barrera histórica, la de los 7:30 en 3000 metros (supone correr siete vueltas y media en un promedio inferior al minuto por vuelta), marcando 7:29.45 en Colonia.</p>

	<p>La verdad es que ya no tenemos este tipo de mediofondistas. Después de ellos tuvimos las dictaduras de <strong>Morceli</strong> y <strong>El Guerrouj</strong>, y desde que se retiró este último el trono del medio fondo está vacante, con campeones olímpicos dopados, marcas discretas, corredores irregulares, grandes campeonatos ramplones…</p>

	<p>Por otro lado, sí es cierto que casi todas estas carreras fueron típicas de mítin, los corredores en fila india en busca de la mejor marca. Personalmente me gustan más las carreras tácticas, donde no siempre gana el más rápido, y en las que se distinguen de un vistazo los corredores inteligentes.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/sillonball/19171/cram-y-aouita-aquel-duelo-de-hace-25-anos</link>
		<pubDate>Fri, 15 Oct 2010 09:10:36 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Luis A. Blanco</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Las voces del deporte</title>
		<description><![CDATA[<p>Quizá sea conveniente repasar la historia reciente de los comentaristas deportivos en la televisión española, y analizar con algo de detalle el panorama actual. Por supuesto, quedarán en el tintero un buen número de profesionales muy significativos: confío en los lectores para ayudar a completar el paisaje.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Ha sido un verano particularmente pobre en cuanto a lo deportivo, si exceptuamos, claro está, la Copa del Mundo de fútbol que ya comentamos en la columna anterior. La poca densidad de competiciones importantes y el bajo poder mediático de los que podríamos considerar como triunfadores del verano (<strong>David Rudisha</strong>, <strong>Christoph Lemaître</strong>, <strong>Allyson Felix</strong>, <strong>Federica Pellegrini</strong> o <strong>Ryan Lochte</strong>), hacen que casi la noticia deportiva del verano haya sido el trasvase de un equipo completo de una cadena de radio a otra. Pensando en ello, quizá sea conveniente repasar la historia reciente de los comentaristas deportivos en la televisión española, y analizar con algo de detalle el panorama actual. Por supuesto, quedarán en el tintero un buen número de profesionales muy significativos: confío en los lectores para ayudar a completar el paisaje.</p>

	<p>Quizá horrorizados por el lamentable <strong>Mel Otero</strong> en el reciente Campeonato del Mundo de baloncesto, sugiero empezar por el deporte de la canasta, y por un nombre que sonará a pocos, pero que es el primero que me viene a la cabeza: <strong>Héctor Quiroga</strong>. Un comentarista muy personal, con sus latiguillos (especialmente ese de <em>quedan tres minutos y segundos para el final del partido</em>, que a un crío ingenuo le hacían preguntarse cómo acertaría el buen hombre para mirar siempre el reloj cuando quedaban la misma cantidad de minutos y segundos). En una época sin estadísticas, sin sobreimpresiones de relojes ni tanteo (todo lo más, una cámara mostrando el marcador muy de cuando en cuando), era casi una mezcla de comentario radiofónico y televisivo. Quiroga falleció al volver de los <span class="caps">JJOO</span> de Los Ángeles, donde ya había cedido el testigo a la voz del baloncesto en España durante 25 años: <strong>Pedro Barthe</strong>. Admirado por pocos, denostado por muchos, sin saber si era del Barça o de la Penya, obsesionado con los árbitros, pero también muy profesional, llevando estadísticas a mano y con buenos conocimientos técnicos.</p>

	<p>Mientras tanto, la <span class="caps">NBA</span> llegó a nuestras vidas de la mano de <em>Cerca de las Estrellas</em> y un tipo muy extravagante llamado <strong>Ramón Trecet</strong>. Empezaron mostrando partidos en diferido que conseguían trayendo las cintas desde Estados Unidos casi de contrabando. Era muy curioso cómo en el descanso leían las estadísticas de aquel momento. Trecet destacó por su originalidad (esos tiros <em>horripilantes</em>, aquel <em>din-don</em> cuando se enchufaba algún triple, o las críticas exageradas contra malos jugadores), permitida por ser el programa en la madrugada, y por llevar <em>expertos</em> a comentar los partidos, particularmente <strong>Vicente Salaner</strong>, que contrastaba con Ramón y con su compañero, un muy joven <strong>Esteban Gómez</strong>. Poco a poco ambos fueron haciéndose con un huequecito, y pasaron también a comentar partidos <span class="caps">FIBA</span>, alternándose con Barthe, que no obstante se quedaba los mejores, y también fue a <span class="caps">EEUU</span> a dar algún <em>all-star</em> en directo (llamando a <strong>Mark Aguirre</strong>, <em>Mark Aguairr</em>).</p>

	<p>También habría que destacar los comentaristas técnicos, que empezaron a aflorar en los noventa. Particularmente longevo fue <strong>Joan María Gavaldá</strong>, pero el mejor de todos, con diferencia, fue <strong>Joan Creus</strong>. Tanto en sus comentarios durante el juego, como en los descansos, demostró por qué fue uno de los mejores bases de la historia del baloncesto español y por qué será uno de los mejores secretarios técnicos.</p>

	<p>En eso que llegó La Sexta, y compró los derechos de las competiciones <span class="caps">FIBA</span>. Se le ocurrió repescar a <strong>Andrés Montes</strong>, que había empezado en la radio con <strong>José María García</strong> y había creado escuela en Canal+ haciendo <span class="caps">NBA</span> con <strong>Antoni Daimiel</strong>. Montes era Trecet 2.0, pero sabiendo menos. Sus motes, aspavientos y chascarrillos tuvieron igual número de fanáticos y detractores. Se hizo acompañar de míster obviedad, <strong>Juanma López Iturriaga</strong>, y de un <strong>Epi</strong> al que la brillantez abandonó cuando se retiró como jugador.</p>

	<p>El equipo actual de <span class="caps">TVE</span>, con <strong>Arseni Cañada</strong> a la cabeza, es bastante plano. Cañada grita mucho, <strong>Fernando Romay</strong> no aporta nada y <strong>Manel Comas</strong> es demasiado parcial, sobre todo si ha entrenado a algún contendiente o juega el Real Madrid.<br />
Interesante descubrimiento ha sido el del nuevo <em>chico para todo</em> del ente, <strong>Lalo Alzueta</strong>, que ha hecho una labor bastante decente en la pasada Euroliga.</p>

	<p>De las autonómicas, sólo conozco Telemadrid, y espero que el dúo <strong>Siro López</strong> / <strong>Chechu Biriukov</strong> no vuelva jamás a aparecer por mi pantalla. No se enteran de nada, tampoco demuestran conocimiento y son muy, muy parciales.</p>

	<p>El buque insignia actual de <span class="caps">TVE</span>, aunque por poco tiempo, es el motociclismo. El primer equipo que recuerdo fue el dúo formado por <strong>Luis Miguel López</strong> y <strong>Valentín Requena</strong>, que empezaron cual pulpo en un garaje pero que, poco a poco, fueron cogiendo experiencia y conocimientos. López pasó al balonmano, y Requena formó una pareja mítica con el expiloto <strong>Ángel Nieto</strong>, con el que deparó momentos inolvidables, muy criticados por el colectivo de moteros. Cada año Nieto estaba en un sitio distinto: cabina, boxes, paddock&#8230;Poco a poco fueron incorporándose nuevos compañeros (¿se acuerdan de <strong>Manuel Pecino</strong>?), hasta que Requena fue defenestrado alevosamente y sustituido por <strong>Miguel Ángel Roselló</strong>, que buenos contactos debía de tener para ser comentarista de algo con mayor audiencia que la vela con esos problemas de dicción. A Roselló, como a muchos otros, le pilló el <span class="caps">ERE</span> de <span class="caps">RTVE</span> y tuvo que dejar su puesto a <strong>Ernest Riveras</strong>, que demostró que no es lo mismo ser un gran actor secundario (Riveras tenía experiencia en baloncesto, atletismo o ciclismo, siempre a pie de pista o en moto) que un gran actor principal: se ha convertido en el <em>señor Gritón Pedante</em> y hace que <strong>Álex Crivillé</strong> parezca un dios de la comunicación. Lo de las chicas florero lo dejamos para otra ocasión.</p>

	<p>A lo mejor algún amable lector puede darme el nombre del comentarista de Fórmula 1 que tenía <span class="caps">TVE</span> en los años ochenta. Era un hombre con una voz seca, peculiar, pero que transmitía su conocimiento con bastante éxito. Tras unos años sin derechos, la cadena estatal puso a <strong>Jesús Fraile</strong> a retransmitir los grandes premios. No fue una buena elección, pero no estoy seguro de si perdería en la comparativa con <strong>Antonio Lobato</strong>. El presidente del club de fans de <strong>Fernando Alonso</strong> formó pareja durante varios años en Telecinco con <strong>Gonzalo Serrano</strong>, otro personaje lleno de prejucios y parcialidades. La verdad es que Lobato ha ido aprendiendo el oficio, y se ha rodeado de grandes profesionales como <strong>Víctor Seara</strong> o los pilotos <strong>Pedro Martínez de la Rosa</strong> y <strong>Marc Gené</strong>, que han sabido hacer llegar el espectador los aspectos técnicos y estratégicos de este deporte. Lástima que el fichaje de <strong>Carlos Sáinz</strong> haya salido mal. Recomendaría a Lobato contar más en el futuro con <strong>Andy Soucek</strong>.</p>

	<p>Habíamos dejado a Luis Miguel López en el balonmano. Al principio tampoco sabía mucho, pero tuvo la fortuna de coincidir con un comentarista técnico de excepción: <strong>Juan de Dios Román</strong>. El mejor entrenador español de la historia enseñó a López balonmano, mientras ilustraba a los televidentes con explicaciones de dos minutos de duración sobre jugadas que duraban cinco segundos, mientras el balón seguía en juego. Si hubiera dominado mejor el ritmo, habría sido perfecto; todos aprendimos muchísimo. López fue la voz del balonmano hasta el <span class="caps">ERE</span>; ahora es director deportivo del BM Ciudad Real. Su reemplazo ha sido <strong>Paco Caro</strong>, que ha encontrado un buen compañero en <strong>Alberto Urdiales</strong>. Le falta la pasión que ponía López, a pesar de que intenta desmarcarse del maestro y sus <em>adentros</em> o <em>a la madera</em>.</p>

	<p>Muchas horas de retransmisión deportiva están cubiertas por el ciclismo. En los primeros ochenta no había comentarista fijo; el puesto iba rotando entre gente como <strong>Emilio Tamargo</strong>, <strong>Rafael Recio</strong> o <strong>Ramón Pizarro</strong>; no recuerdo cuál de ellos demostró no tener mucha idea cuando, subiendo L’Alpe d’Huez en el Tour de Francia de 1990, dijeron que <strong>Pedro Delgado</strong> había dejado escapar a los líderes <strong>Lemond</strong> y <strong>Chiappucci</strong> porque había preferido esperar a su compañero <strong>Abelardo Rondón</strong>&#8230;En estas llegó <strong>Pedro González</strong> e impuso un estilo diferente, más dinámico (cosa difícil cuando estás cinco horas y ves por la tele lo mismo que el espectador), y un dúo lleno de complicidad con el propio Delgado, una vez retirado. Siempre me ha maravillado cómo son capaces de identificar a un corredor tomado de forma lejana desde el helicóptero. González falleció repentinamente y fue sustituido por el hombre de la moto, <strong>Carlos de Andrés</strong>, que se compenetró todavía mejor con <em>Perico</em>. Llevan muchos años juntos, y aunque tengan que soportar decisiones extrañas (están comentando la Vuelta 2010 desde un estudio), tienen cuerda para rato.</p>

	<p>Otro deporte con transmisiones largas es el tenis. Hasta el mítico <strong>Matías Prats</strong> (junior) hizo sus pinitos con la pelotita (uno no es tan mayor como para acordarse de <strong>Juan José Castillo</strong>). Seguramente me olvide a bastantes, porque han sido muchos los comentaristas de <span class="caps">TVE</span>, pero recuerdo especialmente a <strong>Ángel Orte</strong>, que hacía los partidos bastante amenos y contaba con la gran colaboración de todo un caballero, <strong>Andrés Gimeno</strong>. El fair-play hecho comentarista. Después han llegado <strong>Nacho Calvo</strong> (desde el baloncesto) o <strong>Arseni Pérez</strong>, que son los comentaristas actuales. Han tenido muy buenos ayudantes, entre los que destacaría a <strong>Emilio Sánchez Vicario</strong>, muy entendido, o a <strong>Álex Corretja</strong>, quizá un poco más showman, pero muy cómplice con Calvo. Ahora bien, el mejor es el actual: <strong>Tomás Carbonell</strong> sabe mucho y comunica muy bien. Un consejo a los señores de <span class="caps">TVE</span>: pongan una mordaza a <strong>Xavi Díaz</strong> cada vez que haya una cámara encendida cerca. Es horrible. Y encima, un pelota de cuidado, sobre todo con <strong>Rafa Nadal</strong>. Como anécdota me gustaría recordar a un horrible comentarista de cuando Telemadrid emitía Wimbledon, <strong>Emilio García Carrasco</strong>, y su frase lapidaria, mil veces repetida: <em>El break que se consuma</em>.</p>

	<p>La mejor comentarista de <span class="caps">TVE</span> es, ya conocen mi debilidad, <strong>Paloma del Río</strong>. Con unos conocimientos técnicos altísimos, y una sobriedad envidiable, no necesita <em>partenaire</em> para hacer una retransmisión perfecta, ya sea gimnasia (rítmica y deportiva, donde llegó a acompañarla <strong>Susana Mendizábal</strong>), patinaje artístico, hípica en todas sus modalidades (saltos de obstáculos, doma e incluso las carreras de los domingos en el hipódromo de la Zarzuela) o cualquier otro marrón que le encomienden (bueno, ahora menos porque creo que tiene un cargo importante en el organigrama de deportes de <span class="caps">RTVE</span>). Mis felicitaciones y agradecimientos a ella por tan grandes momentos y todo lo que he aprendido.</p>

	<p>Es divertido cuando llegan unos <span class="caps">JJOO</span>, ya sean de verano o de invierno, y tienes a varios locutores comentando desde un estudio del centro internacional de prensa las imágenes que le llegan de un deporte que no han visto en su vida. Normalmente tiran del dossier de prensa elaborado por el <span class="caps">COI</span>, repitiendo hasta la saciedad el palmarés de los participantes. Por favor, no hagan eso. Documéntense, aprendan algo. Tienen un espejo: <strong>Paco Grande</strong>. Si me pidieran una persona para cubrir un deporte recién descubierto en la selva amazónica, sería mi hombre. Sabe perfectamente quién está sobre la pista y los detalles principales de todos los actores. Ahora se ha quedado con el esquí, fundamentalmente los saltos de Garmisch del día de Año Nuevo. Siempre es una delicia escucharle, a pesar de su tono de voz monótono y su aparente falta de entusiasmo. Su gran dúo con <strong>Paquito Fernández Ochoa</strong> no podrá ser repetido, aunque ahora lo intente con su hermana <strong>Blanca</strong>.</p>

	<p>En cuanto a los deportes de agua, el gran maestro fue <strong>Pepe Ruiz Orland</strong>, comentarista de waterpolo de toda la vida, y de natación junto a <strong>María Antonia Martínez</strong>. Es curioso que tuviera dificultades para pronunciar <em>piscina</em>. Hombre muy pasional, narró los grandes éxitos del waterpolo español aunque tuviera que meterse con todos los árbitros del mundo. En la piscina grande patinaba un poco, aunque menos que su compañera; reconozco que no es fácil narrar natación. Ahora está <strong>Julia Luna</strong>, que tras unos primeros años bastante desafortunados (horrible en Pekín), ha ido haciéndose al deporte (ella viene del baloncesto), y en los últimos europeos ha conseguido el aprobado, gracias también a que suele estar acompañada de nadadores de la selección española. Incluso está perdiendo la costumbre, cogida de Orland, de recitar en cada posta de relevos todos los participantes, de las calles uno a ocho, cuando sólo importan los que están en la pomada.</p>

	<p>Ahora toca hablar de <strong>Gregorio Parra</strong>, que ha sido responsable de las retransmisiones de atletismo durante casi treinta años. Otro personaje muy controvertido, quizá sin un gran conocimiento previo, y con poca evolución a lo largo de los años. Su característica voz aguda era otro de sus rasgos distintivos. Las retransmisiones mejoraron mucho cuando se incorporó <strong>Carlos Martín</strong>, que imponía un tono de sobriedad y complementaba bien a Parra. Además, en aquellos tiempos creo que era necesario tener a dos personas en la cabina para controlar todo lo que pasaba en un estadio, ya que la información no les llegaba de manera tan completa como ahora. El dúo se hizo trío con la inclusión de <strong>José Luis González</strong>, que aportaba sus conocimientos exclusivamente a las carreras de medio fondo y fondo. Martín dejó <span class="caps">TVE</span> para incorporarse a la candidatura olímpica de Madrid 2012 y las críticas contra Parra arreciaron, hasta que al final le pilló también el <span class="caps">ERE</span>. Ahora lleva la voz cantante Esteban Gómez, que ha llegado desde el baloncesto y compagina el atletismo con el poco golf que tiene <span class="caps">TVE</span>. Las entrevistas a pie de pista las hacía Ernest Riveras, pero ahora está <strong>Amat Carceller</strong>, que tuvo que afrontar fuertes críticas por su dureza contra los atletas, llegando al máximo en una desafortunada entrevista a <strong>Manuel Olmedo</strong> en las semifinales de los 800 metros en Pekín. Y el gran acierto ha sido reemplazar a González con <strong>Antonio Peñalver</strong>. Al haber sido un decatleta, domina la técnica de prácticamente todas las especialidades atléticas, y puede hablar con la misma propiedad de un velocista, un lanzador o un saltador de pértiga. Para el fondo está <strong>Luis Miguel Martín Berlanas</strong>, que tendrá que aprender el oficio.</p>

	<p>¿Y el fútbol? Pues tenemos un problema, porque he estado tanto tiempo oyendo por la radio los comentarios de los partidos que veía por la tele, que me he perdido a bastantes comentaristas. Lástima que ahora, con la <span class="caps">TDT</span> y el desfase entre ambas señales, sea casi obligatorio volver a oír la televisión. Como no es plan de hablar aquí de <strong>Manolo Lama</strong>, <strong>Alfredo Martínez</strong> o <strong>Gaspar Rosety</strong>, diremos simplemente que el estilo sobrio de <strong>José Angel de la Casa</strong> llegó a crear escuela, a pesar de su falta de emoción. Cada vez aguanto menos a <strong>Juan Carlos Rivero</strong>, que aporta muy poquito. <strong>Paco Grande</strong>, como dije antes, gana en documentación lo que pierde en emoción y en conocimientos tácticos. <strong>Sergio Sauca</strong> es sencillamente espantoso. <strong>Carlos Martínez</strong> es muy bueno, aunque grite mucho y sea del Barça. Y además tiene a <strong>Michael Robinson</strong>, que da mil vueltas a los <strong>Michel</strong>, <strong>Zubizarreta</strong> o <strong>Salinas</strong> que se han visto por ahí (aunque supongo que <em>Robin</em> se sonrojaría si viera cómo empezó de comentarista, y especialmente su Mundial de Italia junto a un tal <strong>Luis Fernández</strong>). <strong>JJ Santos</strong> es otro que quiere y no puede, y lo peor es que se lo tiene muy creído. Esperaba más de <strong>Paco González</strong> en el mundial, pero me defraudó bastante su forofismo y su sorprendente falta de bagaje técnico. Cuando Antena 3 daba la Champions League, era imposible seguir a <strong>Manu Sánchez</strong>, por negado y por madridista. El pobre Montes no debió aceptar nunca hacer fútbol, ¡si ni sabía qué jugador la llevaba! Al final era chascarrillo tras chascarrillo, y Salinas no encontró las llaves. Claro que <strong>Antonio Esteva</strong> no lo hace mucho mejor. La recomendación, otro clásico de toda la vida: <strong>José María del Toro</strong>, en Telemadrid, que sustituyó al infame <strong>Javier Reyero</strong>. Lástima que nos quedemos este año sin oír a <strong>José Manuel Díaz</strong>, la voz de la Premier League en <span class="caps">TVE</span>, ya que han perdido los derechos.</p>

	<p>En fin, muchos nombres, muchos recuerdos, y un panorama actual bastante desalentador. No me extraña que cada vez seamos más los que veamos deporte con el volumen apagado&#8230;</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/sillonball/18993/las-voces-del-deporte</link>
		<pubDate>Wed, 15 Sep 2010 09:00:06 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Luis A. Blanco</dc:creator>
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		<title>Diario de una copa del mundo</title>
		<description><![CDATA[<p><em>10 de junio</em>: Mañana empieza el Mundial. Esperemos que el frío y la igualdad nos ofrezcan un mundial memorable. Aunque echo de menos a selecciones importantes como Egipto (el mejor equipo africano) o Rusia (semifinalista europeo y con un buen plantel), es el primer mundial en mucho tiempo en el que no falta ningún grande. La primera fase se prevé bastante aburrida, con pocos partidos realmente interesantes, pero si se cumplen los pronósticos la segunda será muy buena. </p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Con ocasión del mundial de Sudáfrica decidí escribir un diario. Así podría reflejar el día a día del campeonato y comprobar cómo cambiaban mis impresiones al avanzar las fases. Aquí lo tienen.</p>

	<p><em>10 de junio</em>: Mañana empieza el Mundial. Esperemos que el frío y la igualdad nos ofrezcan un mundial memorable. Aunque echo de menos a selecciones importantes como Egipto (el mejor equipo africano) o Rusia (semifinalista europeo y con un buen plantel), es el primer mundial en mucho tiempo en el que no falta ningún grande. La primera fase se prevé bastante aburrida, con pocos partidos realmente interesantes, pero si se cumplen los pronósticos la segunda será muy buena. Lástima de las lesiones de hombres importantes (<strong>Robben</strong>, <strong>Drogba</strong>, <strong>Ferdinand</strong>, <strong>Ballack</strong>, <strong>Essien</strong>, <strong>Obi Mikel</strong>&#8230;), pero en principio el trono mundial se lo juegan Brasil, Argentina, Inglaterra y España, y en el plano individual <strong>Leo Messi</strong>, <strong>Cristiano Ronaldo</strong> y <strong>Wayne Rooney</strong>. En España, sólo 24 partidos en abierto, con dos cadenas distintas, y 40 en exclusiva en cerrado. Habrá que tirar de internet para ver bastantes&#8230;</p>

	<p><em>11 de junio</em>: Ha empezado esto con un partido bastante animoso. Esperaba más de México, pero se han visto superados por los anfitriones, que han marcado un golazo en una gran jugada de equipo. <strong>Márquez</strong> ha empatado tras un fallo defensivo. Premio excesivo para los de <strong>Aguirre</strong>. Vergonzosa la calidad de la imagen en la web de Telecinco, mucho a mejorar para el miércoles cuando debute España. Después, Francia ha confirmado que con <strong>Domenech</strong> no juegan a nada. No han funcionado <strong>Gourcuff</strong> y <strong>Ribéry</strong> y sólo han mejorado algo, quién lo iba a decir, con la entrada de <strong>Henry</strong>. Uruguay se ha defendido bien, aunque algo duro. La dupla <strong>Forlán</strong> / <strong>Suárez</strong> tiene que dar más de sí, pero les falta calidad en el medio. De todas maneras, Francia y Uruguay deberían pasar.</p>

	<p><em>12 de junio</em>: Grecia sigue con su maldición es los mundiales, cero goles y cuatro derrotas en cuatro partidos. Corea del Sur les ha matado en un córner y luego en una buena jugada de <strong>Park</strong>, del Manchester (bueno, <strong>Jisung</strong> en la camiseta). Creo que el milagro griego no se producirá. Por cierto, en su anterior mundial también coincidieron con Argentina y Nigeria, que para variar no han hecho un gran partido tampoco. <strong>Messi</strong> se ha salido, pero el gol ha tenido que llegar en un córner de <strong>Heinze</strong>. Malas noticias para Argentina, que con la mejor delantera del torneo no ha podido marcar más. Nigeria debería ser segunda, visto el otro resultado. Por la noche Inglaterra no ha aprovechado el adelantarse pronto, debido a un enésimo portero cantante (un tal <strong>Green</strong>, que luego le ha sacado el gol de la victoria a <strong>Altidore</strong>). Gran exhibición de <strong>Rooney</strong>, que incomprensiblemente ha jugado lejísimos de la portería contraria (muy bien la comparación con <strong>Villa</strong> de <strong>Quique Flores</strong>, de largo el mejor comentarista desplazado a Sudáfrica). A <strong>Capello</strong> se le acumulan las lesiones y le faltan hombres de creación en el centro del campo (regular <strong>Gerrard</strong> y muy mal <strong>Lampard</strong>). Al menos <strong>Lennon</strong> cumplió en el extremo. Muy serios los americanos, serán difíciles de batir. Mal el programa resumen de <strong>Paco González</strong> en la Siete, mucha entrevista intrascendente y pocos resúmenes de partidos. Hoy ya no estaba tan tapada <strong>Sara Carbonero</strong>, pero ni enseñando el sujetador ganarán audiencia.</p>

	<p><em>13 de junio</em>: Dos fallos individuales (un delantero que se autoexpulsa al controlar con la mano, y un portero que se come un tiro fácil) le han costado la derrota a Argelia frente a una Eslovenia que no demostró nada. Parece claro que Inglaterra y Estados Unidos pasarán en este grupo. Luego se ha jugado el partido clave del D, en el que ha pasado algo parecido: una expulsión de un serbio y un gol de Ghana tras fallo defensivo, esta vez una penalti por mano, absurdo, de <strong>Kuzmanovic</strong>. Difíciles se les ponen las cosas al equipo tapado de muchos, la Serbia de <strong>Antic</strong> con <strong>Kolarov</strong>, <strong>Krasic</strong>, <strong>Zigic</strong> o <strong>Vidic</strong>. Y después fácil, muy fácil, victoria de Alemania sobre Australia. Sin oposición, han sido cuatro golitos del equipo alemán de los once mestizos, que no tiene mala pinta. Muy joven y con dos grandes figuras, <strong>Özil</strong> y <strong>Müller</strong>. Parece que el especial de <span class="caps">TVE</span> tiene un poco más de ritmo, y sacan algo más de los partidos.</p>

	<p><em>14 de junio</em>: Vaya gol de chiste que se han metido en una carambola dos defensas daneses ante Holanda. Los <em>oranje</em> no han jugado nada bien hasta que han metido a <strong>Elia</strong> y <strong>Afellay</strong>, que le han dado la velocidad que necesitaban. Quizá cuando vuelva <strong>Robben</strong>&#8230;Después, nadie esperaba la victoria de Japón sobre un Camerún del que apenas conocíamos a <strong>Eto’o</strong> y a un par más. Quizá merecieron los leones un empate, pero los japoneses no estaban dispuestos a permitirles más. Por la noche, el típico comienzo italiano, plomizo, sin ideas, con un empate ante Paraguay merced a dos goles a balón parado. Falta un cerebro en la <em>squadra azzurra</em>, y detrás están viejos. Pero mucho cuidado con ellos.</p>

	<p><em>15 de junio</em>: Siguen los equipos europeos haciendo casi el ridículo: dos victorias contra equipos de otras confederaciones en nueve partidos. Hoy Eslovaquia se ha dejado empatar ante el equipo más débil, Nueva Zelanda, en el descuento. Dos goles similares, de cabeza. Y en el primer choque de gran relevancia, empate a nada entre un Portugal en el que Cristiano tiró una vez al poste y luego nada de nada, y una Costa de Marfil que ha sido mejor hasta que entró <strong>Drogba</strong>, once días después de romperse un brazo. Visto lo visto, habrá muchas tortas para clasificarse. Y muy espesito el debut de Brasil ante una disciplinada pero inocente Corea del Norte. Mal, muy mal <strong>Kaká</strong>, parece que no se reservó en el Real Madrid, y poco bien el resto. Sólo unas pinceladas de <strong>Robinho</strong> y la picardía de <strong>Maicon</strong>. Gol de los coreanos muy al final para poner algo de incertidumbre, pero la sorpresa, y mayúscula, hoy estaba en la 2: ¿quién iba a pensar que el Caja Laboral le iba a ganar 0-3 al Barça?</p>

	<p><em>16 de junio</em>: No hay mayor antídoto contra la euforia que un buen planchazo, como el que se ha llevado España contra Suiza. No ha tenido suerte España, bien es cierto, porque el gol contrario es una carambola cósmica, pero el cero a favor es muy preocupante. Empezamos lentos y terminamos lentos, especialmente <strong>Villa</strong> y, cuando entró, <strong>Torres</strong>. Si no están bien, que jueguen otros. <strong>Llorente</strong> vino precisamente para situaciones como esta. En cuanto <strong>Busquets</strong> se fue, <strong>Xabi Alonso</strong> dejó de tener influencia en el partido. <strong>Xavi</strong> ni apareció. La entrada de <strong>Navas</strong> no fue suficiente porque todo se volvió muy previsible. A ver lo que tardan en llegar las críticas…Ni siquiera hicimos de su portero un héroe. Suiza se limitó a esperar su oportunidad, pero lo cierto es que apenas cometieron errores. Y encima Chile pareció muy solvente, aunque con poco gol ante una Honduras muy floja. Será difícil vencer a otro equipo muy táctico como el de <strong>Marcelo Bielsa</strong>. Por la noche, Sudáfrica despertó duramente del sueño, aunque el marcador es muy abultado: <strong>Forlán</strong> hizo el primero en un tiro lejano con un rebote, y el segundo de penalti tras expulsión del portero a un cuarto de hora del final. El resto sobró. Fue valiente <strong>Tabárez</strong>, poniendo a Forlán detrás de los dos puntas. Cuando el rival no tiene entidad, para qué vas a poblar el campo de jugadores de destrucción&#8230;</p>

	<p><em>17 de junio</em>: El especial del mundial de Cuatro también es malísimo: cómo no contar nada de nada en más de una hora. Al menos he podido ver un resumencillo de la victoria de Argentina sobre Corea del Sur, con tres goles de empujarla de <strong>Higuaín</strong>. Parece que <strong>Messi</strong> y <strong>Agüero</strong> han sido de lo mejor de los albicelestes, que han concedido un gol tras fallo de <strong>Demichelis</strong> y casi ven a los asiáticos empatarles a dos. Son solventes, pero habrá que ver esa parte trasera contra equipos más fuertes. Después, el meta nigeriano <strong>Enyeama</strong>, para muchos el mejor portero africano, ha pasado de héroe a villano: un error suyo ha provocado el gol de la victoria griega. Bueno, y la cruzada de cables de su compañero <strong>Kaita</strong>, que se ha autoexpulsado lamentablemente. Y sus delanteros, que fallaron un contraataque increíble, tiro a puerta vacía incluido. Grecia ha aprovechado sus pocas oportunidades y deja la segunda plaza del grupo muy abierta, aunque teóricamente debería ser para Corea si no pierde con Nigeria. Después retransmiten la debacle francesa ante México, que algunos esperábamos. Qué mal entrenador es <strong>Domenech</strong>. No ha jugado mal el equipo galo, pero siempre ha creado mayor peligro su rival. <strong>Aguirre</strong> se la ha jugado metiendo al <strong><em>Chicharito</em> Rodríguez</strong>, que acaba de fichar por el Manchester United. En una contra, en posición más que dudosa, ha marcado primero, y el equipo francés se ha desmoronado como un castillo de naipes. Ha llegado después el segundo de penalti también dudoso, pero la imagen francesa ha sido lamentable. Ahora dependen de que Uruguay y México no pacten un empate en la última jornada. Me viene un precedente a la cabeza, un Suecia-Dinamarca en la Eurocopa de Portugal. Yo, que los franceses, iba preparando las maletas. A ver si al menos marcan y no les pasa como hace ocho años.</p>

	<p><em>18 de junio</em>: Tras su exhibición en el primer partido, se esperaba con expectación el primer test serio para Alemania. Enfrente, una Serbia herida. No ha defraudado el partido, que ha sido bastante duro. <strong>Undiano Mallenco</strong> ha debutado haciendo el tradicional papel de los árbitros españoles: liarla parda. Rigurosísima la expulsión de <strong>Klose</strong>, que ha condicionado el partido. Serbia lo ha aprovechado poco después, trenzando una gran jugada entre sus figuras <strong>Krasic</strong>, <strong>Zigic</strong> y <strong>Jovanovic</strong>, con gol a quemarropa del jugador del Standard de Lieja. Pero Alemania ha tenido sus oportunidades: un tiro al palo y, sobre todo, otro penalti por mano absurda (esta vez de Vidic), que <strong>Podolski</strong> le ha entregado al portero. Luego Serbia ha podido matar el partido al contragolpe, pero la emoción se ha mantenido hasta el final. A pesar de la derrota, creo que Alemania ha dado una buena imagen. Sorprende que hayan quitado a <strong>Müller</strong> y a <strong>Özil</strong> para intentar remontar, pero es que han buscado el juego directo. También ha estado bien el Eslovenia-Estados Unidos, un empate a dos con un tiempo para cada equipo. Los americanos se han visto sorprendidos por el golazo inicial de <strong>Birsa</strong>, y han estado a merced de su rival hasta el descanso. Pero han salido de los vestuarios con otro ánimo, han remontado los dos goles gracias a <strong>Donovan</strong> y <strong>Bradley</strong> y hasta han podido ganar, pero el árbitro exótico de turno (<strong>Coulibaly</strong>, de Mali), les ha anulado el gol de la victoria sin motivo aparente. Buena reacción estadounidense, que les salva de una eliminación casi segura. Termino el día viajando y escuchando por la radio el Inglaterra-Argelia. Dicen que un bodrio de partido, marcado por el cambio en la portería en los dos equipos tras las cantadas en su debut. Muy decepcionante sigue Inglaterra, sin creación en el medio campo, gris al límite. Pero Eslovenia no debería impedirles clasificarse.</p>

	<p><em>19 de junio</em>: Holanda sigue sin brillar, pero es la primera selección clasificada para cuartos. Contra Japón el partido ha sido bastante igualado, pero <strong>Sneijder</strong> ha marcado en un tiro lejano con la colaboración del meta <strong>Kawashima</strong>. A Japón le valdrá el empate frente a Dinamarca, que ha eliminado a Camerún. Se adelantó <strong>Eto’o</strong> tras un fallo defensivo, pero dos buenos goles de <strong>Bendtner</strong> y <strong>Rommedahl</strong> han dado la vuelta al partido. Serios los daneses, han mejorado bastante su imagen ante un equipo camerunés donde los veteranos al menos mejoraron la imagen de los novatos. Entre medias, Ghana no ha podido encaminar su clasificación al no pasar del empate ante Australia, y necesitan no perder contra Alemania. Se adelantó Australia nada más empezar (otro portero africano cantarín), pero a los 24 minutos <strong>Kewell</strong> paró en la línea de gol un remate franco. Penalti y expulsión. Segundo gol de pena máxima de Ghana, que sin embargo no aprovechó su superioridad numérica; incluso Australia tuvo ocasiones bastante claras. Ghana parece la gran esperanza africana&#8230;</p>

	<p><em>20 de junio</em>: Muy solvente la selección de Paraguay; reforzada tras el empate ante Italia, han pasado por encima de Eslovaquia y ya vislumbran su clasificación, quizá incluso con un cruce favorable. Eslovaquia no hizo nada de nada. Después, la mayor sorpresa en un mundial desde que Camerún venció a Argentina en el partido inaugural de Italia 90: Nueva Zelanda le ha empatado al campeón del mundo. Partido polémico, con un gol neozelandés en fuera de juego, un penalti muy riguroso mediante el que ha empatado Italia y un posible penalti a favor de Nueva Zelanda no señalado. Italia no ha jugado mal, dominando la posesión, pero sólo ha inquietado con disparos lejanos. No pasa nada. Me los veo como en España 82, pasando la primera fase con tres empates y llegando muy lejos después. Pero el primer puesto del grupo parece lejos, y esto supondría unos cruces muy difíciles. Ahora mismo hay un Holanda-Italia en octavos, y el ganador se cruzaría en cuartos con Brasil o España. Porque Brasil ha demostrado que va en serio. Se esperaba bastante oposición por parte de Costa de Marfil, especialmente tras el rigor táctico que los de <strong>Eriksson</strong> demostraron ante Portugal. Le costó algo a Brasil, pero a partir del primer gol, de <strong>Luis Fabiano</strong> a pase de <strong>Kaká</strong>, todo terminó. Brasil controlando sin pasar ningún apuro, y sentenciando con dos goles más tras el descanso. Luego los marfileños se han empleado con mucha dureza aunque el único expulsado ha sido Kaká. Muy sólido Brasil, ahora mismo el gran favorito al título junto a Argentina.</p>

	<p><em>21 de junio</em>: Portugal necesitaba un partido como el de hoy ante Corea del Norte, sin oposición, donde han entrado en la defensa contraria como el cuchillo en la mantequilla. Siete goles que han podido ser alguno más. Ahora se jugarán contra Brasil el primer puesto del grupo, que puede tener trampa. Sigue solidísima la selección chilena, bien es cierto que Suiza se quedó una hora con uno menos. Pero no hay fisuras tácticas, físicamente están bien y no decaen. Victoria merecida aunque corta. Visto lo visto, España tiene mucho que mejorar para ganarles. Hemos jugado contra un rival muy débil y sólo hemos hecho dos goles. No se pueden fallar tantas ocasiones (un penalti, un par de mano a mano contra el portero, alguna floritura que sigue sobrando&#8230;) <strong>Villa</strong> no está bien, a pesar de los dos goles, y el partido de <strong>Torres</strong> es sencillamente horroroso: repito que si no está para jugar, que lo haga otro. <strong>Xabi Alonso</strong> muy bien en la primera parte y desaparecido en la segunda, justo al revés que <strong>Xavi</strong>. Al fin debutó <strong>Fábregas</strong>, pero coincidió con una bajada alarmante del nivel físico del equipo en los últimos veinte minutos. Claro, nos preparamos para jugar en altitud y en frío con un amistoso en Murcia. Atrás tampoco hay buenas sensaciones. <strong>Navas</strong> debe ser un recurso, no el principal medio de ataque. Veo muchas cosas que me preocupan. Lo bueno, que ganando a Chile pasamos a octavos. Lo malo, que echaremos en falta los goles que fallamos hoy para ser primeros de grupo y tener un cruce más asequible (bueno, Portugal en octavos no es fácil, pero Paraguay o Dinamarca en cuartos apetecen, y mucho).</p>

	<p>Al final de la segunda jornada hay que destacar el poderío sudamericano: el récord de los cinco equipos es ocho victorias y dos empates, y los cinco son líderes de su grupo, si bien sólo Brasil se clasificó matemáticamente. Bastante mal los equipos europeos, y hecatombe africana: sólo Ghana tiene opciones reales de meterse en octavos, y para ello debe puntuar ante Alemania. Brasil y Argentina han dado la mejor impresión, junto a una eficaz Holanda. Paraguay y Chile vendrían detrás, junto a Estados Unidos. Pero ahora resurgirán selecciones que han venido jugando mal, y llegarán lejos. Siempre pasa.</p>

	<p><em>22 de junio</em>: La noticia del día es el adiós por la puerta trasera de Francia. Clasificados <em>in extremis</em> tras un gol ilegal en la repesca europea, su participación en el campeonato ha venido marcada por las luchas internas, la incompetencia de su seleccionador y la vergüenza: <strong>Anelka</strong> insulta al entrenador, esto trasciende, la federación expulsa al del Chelsea de la concentración, los jugadores se niegan a entrenar, <em>L’Équipe</em> hace un editorial durísimo contra algunos jugadores negros acusándoles de racismo, <strong>Abidal</strong> se niega a jugar el último día, el equipo pierde ante Sudáfrica mostrando una impresión horrorosa, y todo acaba con el ínclito <strong>Domenech</strong> refusando estrechar la mano de su rival, <strong>Parreira</strong>. Menos mal que llegarán nuevos tiempos con <strong>Blanc</strong>. Para Sudáfrica un final agridulce: han jugado su mejor partido, pudiendo hasta golear, pero al final les han faltado dos goles para pasar a octavos. Mientras tanto, la posible especulación entre Uruguay y México para empatar no era tal: la sombra de Argentina era muy larga. Entretenido encuentro, con ligera superioridad charrúa plasmada en el gol de Suárez, pero México tuvo ocasiones muy claras.</p>

	<p>Por la noche se ha visto que el encanto del equipo B de Argentina es bastante menor que el de los titulares. Sin profundidad por banda y con <strong>Messi</strong>, sorprendente titular, muy lejos de la portería, han tenido que marcar otra vez a balón parado, antes de encontrar ya al final los espacios para desarrollar un juego más vistoso. Messi parece gafado de cara al gol, lo mereció en dos ocasiones. Enfrente, Grecia, que no parecía jugarse la clasificación. Encerrados atrás, nunca crearon verdadero peligro y están eliminados justamente. Visto lo visto, era Nigeria el segundo equipo más fuerte del grupo, pero los múltiples errores ante Grecia y dos goles a balón parado (falta centrada y falta directa, la primera del mundial) encajados ante Corea del Sur han sido su tumba. Además, hoy volvieron a fallar goles que ni <strong>Cardeñosa</strong>. No obstante, tampoco es injusta la clasificación de los surcoreanos: han mejorado mucho respecto al campeonato anterior y han demostrado bastantes buenas maneras. Uruguay se las verá así con Corea, en un enfrentamiento que pocos habrían predicho antes de empezar el campeonato y que se vivió en Italia 90 (ganó Uruguay), mientras que Argentina y México revivirán su choque de octavos de Alemania 2006. Aquel partido fue trepidante, con México adelantándose pronto y <strong>Maxi Rodríguez</strong> resolviendo en la prórroga con un auténtico golazo. Calibraremos por fin el nivel de Argentina.</p>

	<p><em>23 de junio</em>: El drama ha llegado por fin al Mundial, con la resolución de dos nuevos grupos. Por la tarde, la Inglaterra de <strong>Capello</strong> ha sido fiel a su entrenador: ha vencido a Eslovenia con la ley del mínimo esfuerzo. Ha cambiado el italiano el esquema, volviendo a la idea inicial de <strong>Milner</strong>. <strong>Gerrard</strong> no hace nada en banda, pero un centro de Milner lo ha rematado <strong>Defoe</strong>. Lo peor, aparte del juego, es la sensación de que se está desaprovechando a <strong>Rooney</strong>. Eslovenia se ha visto dominada, pero al final del partido la historia ha podido cambiar: primero han fallado una ocasión clara, y luego se han visto eliminados por un gol en el otro partido. Y es que, la verdad, no era justo que Estados Unidos quedara eliminada. Ni por juego, ni por merecimientos: al gol legal anulado contra los eslovenos se unió otro durante el primer tiempo del partido contra Argelia. El equipo argelino apenas ha demostrado nada, y, de momento junto a Honduras, es el único que no ha visto puerta. <strong>Bradley</strong> lo ha sacado todo al final, viéndose eliminado, y ha encontrado respuesta con el gol de <strong>Donovan</strong> en el descuento. Gol que viene con premio, el primer puesto del grupo y un camino más asequible hacia las semifinales.</p>

	<p>Por la noche, muy buen partido entre Alemania y Ghana. Sin excesivos corsés tácticos, con libertad de movimientos, ambos equipos han creado bastantes ocasiones, malogradas por su falta de calidad en la definición. Desde luego, los ghaneses no le han perdido la cara al partido, aunque se ha visto a Alemania a muy buen nivel, con su equipo de jugones. No conocía a <strong>Khedira</strong>, que me ha gustado mucho. Al inicio de la segunda parte ha marcado <strong>Özil</strong>, y entonces Ghana ha pensado que estaba muy bien de segunda de grupo y no ha apretado más: al partido le ha sobrado casi media hora. Y casi se arrepiente Ghana, porque Serbia se ha quedado a un gol de arrebatarles la plaza. Tras dominar todo el partido frente a Australia, se ha encontrado dos goles abajo en dos acciones muy meritorias de <strong>Cahill</strong> y <strong>Holman</strong>. No han desfallecido nunca, y han reducido distancias gracias a un error de <strong>Schwarzer</strong>. De ahí al final, diez minutos de vértigo, con goles anulados por fuera de juego, posibles penaltis y ocasiones falladas de forma clamorosa, con <strong>Pantelic</strong> de protagonista. Al final, victoria australiana y los dos fuera, siendo Ghana el único representante africano en octavos. Sigue la mala racha europea. Así que tendremos un Estados Unidos &#8211; Ghana, (se enfrentaron en Alemania 2006 con victoria africana), y un tremendo Alemania &#8211; Inglaterra (no juegan en un mundial desde la semifinal de 1990 con la tanda de penaltis y las lágrimas de <strong>Gascoigne</strong>). Y Argentina espera en cuartos&#8230;Por el otro lado, parece increíble pero de entre Uruguay, Corea, Ghana y Estados Unidos saldrá un semifinalista.</p>

	<p><em>24 de junio</em>: Hemos batido el récord de sorpresas en este mundial: hoy ha sido eliminada en la primera fase la campeona del mundo. Italia se enfrentaba a Eslovaquia sabiendo que probablemente el empate le bastaba para pasar a octavos, como siempre haciendo el mínimo necesario. Alineación conservadora de <strong>Lippi</strong>, aunque al menos jugaba <strong>Di Natale</strong>. Pero los debutantes eslovacos no querían irse tan fácilmente y, con la revelación <strong>Kucka</strong> manejando el centro del campo, se han adelantado por medio del gigante <strong>Vittek</strong>, en un tiro desde lejos, poco después de que un compañero suyo evitara el gol italiano en la misma la línea de gol. Lo mejor ha llegado tras el descanso. La entrada de <strong>Quagliarella</strong> y <strong>Pirlo</strong> ha cambiado el partido, e Italia por fin ha ofrecido algo. Con un nuevo gol de Vittek a veinte minutos del final todo parecía sentenciado, pero entonces Italia se volcó. Di Natale marcó a diez del final, antes de ver anulado un gol por fuera de juego milimétrico. La experta defensa italiana (ay, <strong>Cannavaro</strong>&#8230;) se ha visto sorpendida en un saque de banda y de nuevo Eslovaquia tenía dos goles de ventaja, pero Quagliarella ha hecho un golazo en el minuto 92, e incluso <strong>Pepe</strong> ha tenido la oportunidad de evitar la hecatombe. Pero no ha sido así y los eslovacos se han metido, aunque un gol de Nueva Zelanda en el otro partido les habría mandado también de vuelta a Europa. Paraguay, no obstante, controló el partido, aprovechó para hacer rotaciones, no pasó peligro y amarró el primer puesto del grupo. Muy digno papel de los neozelandeses, los más débiles a priori pero que se vuelven a su casa sin perder un partido.</p>

	<p>Y el rival de Paraguay será Japón. En otra actuación lamentable de una selección europea, Dinamarca no ha estado a la altura de su rival, que muy bien organizado y mucho mejor físicamente se ha adelantado con dos goles de falta directa, uno potente de <strong>Honda</strong>, el mejor del partido, y otro colocado de <strong>Endo</strong>. En una noche negra para <strong>Tomasson</strong>, que falló varias ocasiones muy claras e incluso un penalti, aunque marcó en el rechace, y donde se lesionó, Dinamarca trató de buscar la heroica durante toda la segunda parte, pero sin mucha clarividencia. Un jugadón de Honda con asistencia a <strong>Okazaki</strong> finiquitó el partido. El Holanda-Camerún casi fue de trámite, sólo aprovechado por los holandeses para dar minutos a los menos habituales y para que reapareciera <strong>Robben</strong>, que puede ser un arma fundamental. Se enfrentarán en octavos a Eslovaquia, choque, como el Paraguay-Japón, inédito en un mundial. Quedan pocos europeos y encima se van a ir eliminando entre ellos&#8230;</p>

	<p><em>25 de junio</em>: El día que prometía más emociones fuertes ha sido al final el más decepcionante. Mientras Costa de Marfil intentaba el milagro imposible y se quedaba con solamente tres goles ante la muy débil Corea del Norte, Brasil y Portugal han prorrogado los minutos de tanteo hasta el pitido final. Algunas rotaciones en ambos equipos, la vuelta de <strong>Pepe</strong> a un partido oficial tras siete meses (y jugando de medio centro), y alguna ocasión no muy clara. Total, empate a cero y a esperar rival de los partidos nocturnos. Y mientras Suiza ha demostrado ser un equipo muy limitado ofensivamente, incapaz de marcar e incluso de crear ocasiones claras ante una Honduras que ha merecido más (y que, como Argelia, se vuelve con cero goles a favor), España ha empezado muy agarrotada contra Chile. Peor colocados en el campo, sin chispa física y perdiendo todos los balones divididos, la cosa pintaba muy mal hasta que <strong>Villa</strong> ha aprovechado un error de <strong>Bravo</strong> para hacer un gran gol desde muy lejos, a puerta vacía. Y se ha serenado España con un golazo colectivo, en el que intervinieron el asturiano y <strong>Torres</strong> para que <strong>Iniesta</strong> hiciera el segundo. Además, Chile se ha quedado con diez, en una rigurosa expulsión (aunque otros jugadores quizás sí merecieron la roja). Pero ni con dos goles y un jugador de ventaja puede esta España respirar tranquila. Gol chileno a poco de empezar y un poco de desasosiego, hasta que las noticias que venían del otro partido han hecho conformarse a ambos equipos, no fuera que encajando un gol y marcando otro Suiza se quedaran fuera. Total, que España pasa primera y se cruza con Portugal, con quien nunca se jugó en un Mundial, aunque sí en Eurocopas (un empate y una derrota), mientras que Chile volverá a enfrentarse en octavos de final a Brasil, como en 1998, cuando Brasil ganó 4-1. No creo que esta vez sea tan abultado.</p>

	<p>El resumen de la primera fase nos deja la debacle de Europa (sólo seis clasificados, que además se cruzan entre ellos, dejando tres equipos en cuartos), el gran éxito sudamericano (cinco en octavos, y probablemente cuatro en cuartos), Ghana como último reducto africano, Corea y Japón repitiendo el éxito de 2002 pero esta vez sin ser organizadores, y México y Estados Unidos también como en aquel año. España buscará sus cuartos cuartos de final consecutivos en un mundial fuera de Europa; esperemos que, visto el cuadro, pueda acceder a semifinales por primera vez desde 1950.</p>

	<p><em>26 de junio</em>: Dos buenos partidos han servido para inaugurar la ronda de octavos de final. Los primeros quince minutos del Uruguay-Corea del Sur han sido vibrantes, pero mientras los coreanos, expertos aprovechadores del balón parado, han estrellado su ocasión en el poste, <strong>Suárez</strong> sí ha sabido esperar el fallo del portero rival para adelantar a Uruguay. Entonces el partido ha entrado en una calma chicha, sin muchas oportunidades. Un actor importante del segundo tiempo ha sido la lluvia, que ha podido condicionar el encuentro. Uruguay ha salido a amarrar el resultado y lo ha podido pagar caro, porque apenas ha cruzado el medio campo, mientras Corea iba ganando en confianza. Y ha llegado el empate, a balón parado, claro, en un fallo defensivo aprovechado por <strong>Chungyong</strong>. Pero Uruguay lo tenía en realidad controlado, y ha vuelto al ataque. Suárez ha marcado un golazo a diez minutos del final, en lo que puede haber sido la definitiva consagración internacional del gran delantero del Ajax. No hubo tiempo para casi nada más. Uruguay vuelve al top-8 por primera vez desde 1970, cuando el famoso no-gol de <strong>Pelé</strong> ante <strong>Mazurkiewicz</strong>.</p>

	<p>Y su rival en un cuarto de final inédito será Ghana, representando la cuota africana. La verdad es que se han comido a los norteamericanos en una primera parte decepcionante de los de <strong>Bradley</strong>. <strong>Prince Boateng</strong> ha marcado en una gran jugada personal, y algún gol más ha podido llegar. Pero en el descanso ha habido cambio táctico en Estados Unidos, con un dibujo más racional y mayor superioridad en el centro del campo, y el partido se ha nivelado. Las ocasiones ahora eran en la portería de Ghana, hasta que llegó un penalti claro que <strong>Donovan</strong> marcó. El protero ghanés, <strong>Kingson</strong>, ha hecho muy buenas intervenciones, lo que ha llevado el encuentro a la prórroga. Y al poco de empezar, la jugada más simple del mundo: saque largo del portero, los centrales que dudan, el delantero que se la lleva, progresa, entra en el área y marca. <strong>Gyan</strong> veía recompensado su gran esfuerzo con un gol que clasificaba a todo un continente. Nada más a reseñar en el resto de la prórroga.</p>

	<p><em>27 de junio</em>: El primer gran partido ha llegado hoy, y la verdad es que no ha defraudado. Desde el principio ha salido Alemania mucho más animosa que Inglaterra, y tras un par de buenas ocasiones <strong>Klose</strong> ha repetido el último gol ghanés de ayer, ante unos patéticos <strong>Terry</strong> y <strong>Upson</strong>. Y poco después, una gran jugada colectiva con pase final de <strong>Müller</strong> ha servido para que <strong>Podolski</strong> hiciera el segundo. Alemania lo tenía todo controlado, pero en tres minutos ha podido cambiar todo: Upson ha marcado de cabeza en el área pequeña, y después un disparo de <strong>Lampard</strong> ha sido desviado por <strong>Neuner</strong> al larguero, botando dentro de la portería. Pero el árbitro asistente no lo ha visto y no lo ha dado por válido. Ironías del destino, el gol de <strong>Hurst</strong> en la final de 1966 quedaba vengado. Inglaterra ha salido dominando tras el descanso, pero se ha ido tan al ataque que quedaba a merced de las contras alemanas. Y en dos de ellas ha logrado marcar Müller, tras jugadones de <strong>Schweinsteiger</strong> y <strong>Özil</strong>. Los últimos veinte minutos han sobrado. Inglaterra añade un fracaso mundialista más a su colección, como algunos habíamos anticipado, y Alemania una muesca más a su impresionante récord: han estado entre los ocho mejores en todos los mundiales desde 1954. <strong>Rooney</strong> se va a casa habiendo desaprovechado el mundial: ha pasado totalmente desapercibido.</p>

	<p>Pero si el escándalo arbitral ha sido protagonista por la tarde, por la noche ha sido el culmen del despropósito. Puedo entender que no se vea un balón que bota dentro, pero esto ha sido demasiado. Había salido México dominando claramente a Argentina, maniatando a la albiceleste, e incluso con ocasiones, como un tiro al palo de <strong>Salcido</strong>. Pero a la media hora <strong>Tévez</strong> ha marcado a pase de <strong>Messi</strong>, encontrándose más adelantado que cualquier defensor, portero incluído. Fuera de juego flagrante no señalado por <strong>Rosetti</strong> y su auxiliar. Lo peor es que la jugada ha sido repetida en los videomarcadores del estadio, lo que ha causado la indignación de los mexicanos y les ha sacado del partido. Sobre todo a <strong>Osorio</strong>, que ha regalado a <strong>Higuaín</strong> el segundo gol. En el segundo tiempo sólo han sido reseñables los golazos de Tévez y el <strong><em>Chicharito</em></strong>. Argentina es otra vez beneficiada en un mundial, y se enfrentará a Alemania: la última vez, en cuartos en 2006, ganaron los germanos por penaltis.</p>

	<p><em>28 de junio</em>: Se esperaban dos victorias fáciles de los favoritos y así ha sido, con gran solvencia. Aunque Holanda ha sufrido un poco con Eslovaquia: tras el gran gol de <strong>Robben</strong> a pase de <strong>Sneijder</strong> (estará contento <strong>Florentino Pérez</strong>), en la segunda parte los eslovacos han obligado a lucirse al meta <strong>Stekelenburg</strong>, muy seguro. La verdad es que la parte más débil de Holanda es la defensa, por ahí pueden sufrir bastante. Sneijder ha sentenciado, aunque se ha señalado un penalti dudosillo a favor de Eslovaquia en el descuento, lo que ha aprovechado <strong>Vittek</strong> para alcanzar a Higuaín en la tabla de goleadores.</p>

	<p>No ha hecho prácticamente nada Brasil ante Chile en la primera media hora, donde el partido se ha visto marcado por un rígido corsé táctico. Pero Chile es débil por arriba, y <strong>Juan</strong>, autor de un partido imperial, ha rematado de cabeza un córner hacia la red. Poco después se han asociado <strong>Robinho</strong>, <strong>Kaká</strong> y <strong>Luis Fabiano</strong>, que ha regateado a <strong>Bravo</strong> y ha marcado el segundo. Chile no ha bajado los brazos nunca, pero estaba claro que el partido estaba sentenciado. Brasil apenas ha concedido alguna oportunidad, e incluso ha hecho el tercero por medio de Robinho tras jugadón de <strong>Ramires</strong>. Seguimos esperando a Brasil y a Holanda ante un rival de entidad con algo en juego, así que el partido que abrirá los cuartos de final promete, y mucho. Brasil parte con ligera ventaja para revalidar sus dos últimos triunfos sobre los <em>oranje</em>, en cuartos en el 94 (aquel golazo de <strong>Branco</strong>) y en semifinales en el 98, por penaltis.</p>

	<p><em>29 de junio</em>: Hoy ha sido el día del miedo y el respeto. Mucho miedo en el Paraguay-Japón de la tarde, que desde muy temprano parecía apuntar a la tanda de penaltis. Apenas algunas ocasiones (un tiro de <strong>Matsui</strong> al palo, y un par de llegadas paraguayas en el segundo tiempo), para que al final <strong>Komano</strong> fallara su lanzamiento y clasificara a Paraguay para los cuartos de final por primera vez en la historia. Y por la noche, muchísimo respeto entre España y Portugal. España ha tenido más el balón, pero en el primer tiempo Portugal creó más peligro en un par de disparos lejanos. Pero cuando <strong>Del Bosque</strong> se decidió a jugar con once en vez de con diez, quitando a <strong>Torres</strong> y metiendo a un sobresaliente <strong>Llorente</strong>, volvió el equipo de la Eurocopa: los portugueses dejaron de ver el balón, las ocasiones se sucedieron, haciendo al meta <strong>Eduardo</strong> el mejor jugador luso. Pero no pudo evitar el segundo remate de <strong>Villa</strong>, que está triunfando jugando de extremo izquierda. Volvió el mejor <strong>Xavi</strong>, bien secundado por <strong>Iniesta</strong> o <strong>Busquets</strong>, y también habría que destacar el mejor partido de <strong>Sergio Ramos</strong> en los últimos dos años. Portugal demostró por qué no había encajado ningún gol, pero también por qué sólo le ha hecho goles a Corea del Norte en cuatro partidos. Creo que <strong>Queiroz</strong> tiene buena culpa de las dos cosas. Y <strong>Cristiano Ronaldo</strong> es otra estrella que abandona el mundial sin pena ni gloria. España y Paraguay se enfrentarán en cuartos tras haberlo hecho dos veces en la fase de grupos: en 1998 empataron a cero, dejando fuera a España, que se tomaría la revancha cuatro años despúes con un 3-1, remontando el gol inicial con dos de <strong>Morientes</strong> y uno de <strong>Hierro</strong>.</p>

	<p><em>30 de junio</em>: Un dato estadístico para romper: las tres veces que España ha llegado a cuartos han sido fuera de Europa ante equipos que venían de jugar una prórroga (pero nunca penaltis), y España ha acabado perdiendo. Ahora estamos fuera de Europa y Paraguay viene de jugar prórroga, y penaltis. Por primera vez Europa no es el continente más representado en cuartos, sino que es Sudamérica. Todos los equipos presentan solidez defensiva, pero en ataque sólo sobresalieron Alemania y Brasil, y un poco menos Argentina. A mi juicio, los mejores del mundial hasta ahora son <strong>Müller</strong>, <strong>Villa</strong> y <strong>Robinho</strong>. Difícil hacer pronósticos, pero me lo jugaría por Uruguay-Brasil y Argentina-España. España tiene que evitar que esto parezca la Copa América&#8230;</p>

	<p><em>1 de julio</em>: Me encanta la expresión francesa <em>dernier carré</em>. Dentro de dos días habrá dos habituales y dos extraños ahí. Una reflexión: el buen resultado de los equipos de Sudamérica, Norteamérica y Asia comparado con europeos y africanos podría venir del sistema de clasificación: se acostumbran a competir al más alto nivel si juegan contra equipos poderosos, en ligas de todos contra todos, que si sólo tienen que eliminarse contra equipos inferiores.</p>

	<p><em>2 de julio</em>: Llego a mi tren todavía con el subidón de adrenalina producido por el primer cuarto de final. Tenía mucho interés por ver a Brasil y Holanda ante un adversario de nivel, y curiosidad por cómo reaccionarían a verse por debajo en el marcador, si es que eso se producía. Malas noticias para Holanda, se lesiona <strong>Mathijsen</strong> en el calentamiento, sustituyéndole un <strong>Ooijer</strong> que empieza con mal pie, dejando un pasillo y rompiendo el fuera de juego para que <strong>Robinho</strong> inaugure el marcador a pase de <strong>Felipe Melo</strong>. Brasil es muy superior en este primer tiempo, controlando a <strong>Robben</strong> sin problema atrás y bastante fluido en ataque, con dos jugadas memorables: una con remate final de <strong>Kaká</strong> tras jugadón de Robinho y <strong>Luis Fabiano</strong>, y otra en la que <strong>Dani Alves</strong> y <strong>Maicon</strong> rememoraron la famosa de <strong>Pelé</strong> y <strong>Carlos Alberto</strong> en la final del mundial 70. Pero <strong>Stekelenburg</strong> las resolvió con dos paradones y al descanso, 1-0. Holanda no cambia de forma de jugar pese a ir perdiendo, y Robben pone en evidencia a <strong>Bastos</strong>, que no es lateral y se juega la segunda amarilla al poco de reanudarse el partido, ya de noche. De esa falta nace la jugada clave, el autogol de Melo tras una falta de entendimiento con <strong>Julio César</strong>. Ahí empiezan a perder los papeles los brasileños, que no se esperaban este escenario. Y poco después, corner que saca Robben, <strong>Kuyt</strong> peina y <strong>Sneijder</strong> remata de cabeza en el área pequeña. El partido dado la vuelta, los brasileños muy nerviosos, expulsión de Melo incluida por pisar a Robben, y veinte minutos finales de infarto con ocasiones en ambas áreas, especialmente la brasileña, ya que Holanda pudo sentenciar varias veces. Increíble los niñatos Alves y Robinho, sin saber perder. Holanda ha ganado a Brasil con muy poquito, apenas Robben, Sneijder y la calidad arriba de <strong>Van Persie</strong>, frente a un rival en el que Robinho, el mejor en la primera parte, desapareció en la segunda. Me voy impresionado con el derroche físico de Alves y Kuyt, impresionantes ambos, y con la sensación de que <strong>Dunga</strong> no tenía un plan B ni en el terreno táctico ni con otros jugadores, que se quedaron en su casa. Que en el pecado lleve su penitencia.</p>

	<p>Ya en mi destino, veo que el Uruguay-Ghana está en la prórroga y mediante un <em>streaming</em> logro no perderme el momento dramático del campeonato: aún con 1-1, en el descuento, <strong>Suárez</strong> saca un remate ghanés en la línea, con la mano. Penalti y expulsión. Los africanos se frotan las manos, pero <strong>Gyan</strong> lanza al larguero&#8230;Irán a la tanda. Aún más increíble, Gyan decide lanzar el primero de su equipo, y lo mete por la escuadra. Pero sus compañeros están derrotados psicológicamente y <strong>Mensah</strong> y <strong>Aidiyah</strong> los tiran fatal, parando <strong>Muslera</strong>. Como también había fallado un uruguayo, se llegó al penalti decisivo, tirado por <strong><em>el Loco</em> Abreu</strong> ¡a lo Panenka! Uruguay a semifinales. Después veo en el resumen que ha sido un partido parejo, con dos goles de tiros lejanos (<strong>Muntari</strong> y Forlán*) en los que los porteros quizás pudieron hacer algo más, y con alguna ocasión que otra. Tan igualado que lo decidió la mano de Suárez.</p>

	<p><em>3 de junio</em>: El gol de <strong>Müller</strong>, de cabeza, a los dos minutos, tras cantada de la defensa argentina y especialmente del meta <strong>Romero</strong>, ha mediatizado mucho el esperadísimo encuentro entre Alemania y Argentina. Los alemanes han tenido a continuación diez minutos primorosos, pero poco a poco la albiceleste ha nivelado el encuentro, aunque sin crear mucho peligro, sólo con tiros lejanos de <strong>Messi</strong>. Sin embargo, al empezar la segunda parte el encuentro ha basculado de tal forma que he creído que el empate era cuestión de tiempo; eso sí, sin comprender cómo Messi juega tan lejos del área o por qué <strong>Higuaín</strong> es titular en este equipo por delante de <strong>Agüero</strong> o <strong>Milito</strong>. Pero en una jugada sin aparente peligro Müller ha dado un pase desde el suelo a <strong>Podolski</strong> que ha superado a toda la defensa; sólo quedaba ceder a <strong>Klose</strong> para que hiciera a placer el segundo. <strong>Maradona</strong> por fin se ha arriesgado, metiendo a <strong>Pastore</strong> por el lateral derecho <strong>Otamendi</strong>, pero justo después <strong>Schweinsteiger</strong>, quizá el mejor del enorme partido alemán, se ha colado precisamente por esa banda tras un córner, se ha ido de seis y ha dado el pase de la muerte para que <strong>Friedrich</strong> sentenciara. El cuarto gol de Klose ha sido una anécdota. Fantástico el equipo alemán, que se presenta desde ya como el gran favorito. Rindiendo todos a un gran nivel, pero yo destacaría a Schweinsteiger y <strong>Khedira</strong>; hoy <strong>Özil</strong> estuvo un poco más flojo. Argentina derrotada tácticamente, apenas hizo trabajar a <strong>Neuer</strong>. Sigo pensando que <strong>Di María</strong> es un bluff (leche, que en el Benfica se ha salido hasta <strong>Javi García</strong>), y, como otros, Messi se va del mundial con un fracaso rotundo.</p>

	<p>Después, <strong>Martino</strong> le ha ganado la batalla táctica a <strong>Del Bosque</strong> durante sesenta minutos. Paraguay ha marcado el ritmo, tapando a <strong>Xavi</strong> y saliendo con peligro en un par de contras; hasta les han anulado un gol de manera bastante dudosa. España no carburaba en absoluto. Pero entonces han pasado dos cosas: <strong>Fábregas</strong> ha sustituido al otra vez inoperante <strong>Torres</strong>, y el partido se ha vuelto loco, gracias a un árbitro guatemalteco: penalti claro de <strong>Piqué</strong> en el primer córner a favor de Paraguay, pero resucita el santo de <strong>Casillas</strong> y detiene el disparo de un <strong>Cardozo</strong> que ya estaría lamentándose hasta el final del partido; en la jugada siguiente, penalti riguroso a <strong>Villa</strong> no sancionado con roja, como debería haber sido; <strong>Xabi Alonso</strong> transforma, pero el trencilla manda repetir; <strong>Villar</strong> detiene el segundo lanzamiento, pero en el rechace le hace otro penalti como una casa a Fábregas, ya no sancionado. Tres minutos de locura que sacan del partido a Paraguay y tranquilizan a España, favorecida también por la presencia de un centrocampista más. También es acertada la entrada de <strong>Pedro</strong> por Alonso, dando un poco más de verticalidad. De un jugadón de <strong>Iniesta</strong> sale la jugada del gol del encuentro, que vendrá tras un remate del canario al palo y una carambola de <strong>Villa</strong>, que dispara a los dos palos y adentro. A partir de ahí, el típico susto, con un remate de <strong>Santa Cruz</strong> a bocajarro felizmente despejado por Casillas, y un par de contraataques muy mal resueltos por España. Sesenta años después, España llega al <em>dernier carré</em>.</p>

	<p><em>4 de julio</em>: Es importante analizar las bajas por tarjetas o lesiones para las semifinales. En Uruguay están sancionados <strong>Suárez</strong> y <strong>Fucile</strong>, y tocados <strong>Lugano</strong> y <strong>Godín</strong>. En Holanda no jugarán un <strong>Van der Wiel</strong> que no me ha parecido tan bueno como había leído, y <strong>De Jong</strong>, y son duda <strong>Mathijsen</strong> y <strong>Van Persie</strong>. Parecen más graves las bajas uruguayas, por lo que habrá que dar ligeramente favoritos a los holandeses.</p>

	<p>En el otro lado, el favoritismo demostrado por Alemania queda un poco disuelto por la baja de <strong>Müller</strong>. A la espera de la evolución de <strong>Puyol</strong>, todos los titulares españoles estarán disponibles. Lo veo muy igualado, y en teoría el vencedor de aquí debería ser campeón del mundo.</p>

	<p>Por cierto, al final Europa recupera la dominación.</p>

	<p><em>5 de julio</em>: Una breve nota para ver los precedentes: Holanda y Uruguay se han visto sólo una vez en los mundiales, en la primera fase del 74, con Holanda ganando 2-0, doblete de <strong>Rep</strong>. España y Alemania, tres veces: primera fase del 66, 2-1 para Alemania; segunda fase del 82, idéntico resultado; y primera fase del 94, empate a uno. En Eurocopas, ganó España en el 84 y en la final de hace dos años, y perdió en el 88. Pero quien espere una repetición de la final de la Eurocopa está muy equivocado: el equipo alemán ha evolucionado mucho, y ahora quiere la pelota tanto o más que España. Será un partido muy atractivo, mucho más que el otro.</p>

	<p><em>6 de julio</em>: Semifinal de un mundial, cinco goles; aunque parezca mentira, el partido ha sido malo y bastante aburrido. Han salido Holanda y Uruguay a tantearse, y en la primera parte hemos tenido dos goles como únicas ocasiones: dos disparos lejanos de <strong>Van Bronckhorst</strong> y <strong>Forlán</strong>. Se repetía el guión del Uruguay-Ghana. Bastante precaución y pocas aproximaciones. En el descanso, acertada decisión de <strong>Van Maarwijk</strong>, provocada por la lesión de <strong>De Zeeuw</strong>: ha metido a <strong>Van der Vaart</strong>, retrasando unos metros a <strong>Sneijder</strong>. Y pese a que de primeras ha dominado Uruguay, poco a poco Holanda ha ganado la posesión de la pelota y ha empezado a crear peligro. Sneijder ha marcado con <strong>Van Persie</strong> en fuera de juego, y sólo tres minutos después <strong>Robben</strong> ha cabeceado fantásticamente un centro de <strong>Kuyt</strong>. Uruguay, sin <strong>Suárez</strong> y con <strong>Forlán</strong> tocado, ha tirado la toalla, sólo para recuperar la esperanza con un gol en jugada de pizarra de <strong>Maxi Pereira</strong>. Holanda solamente ha sido un poco mejor, lo suficiente para garantizar el primer título que viajará a Europa desde otro continente.</p>

	<p><em>7 de julio</em>: España sigue soñando, esta vez tras un partido mucho mejor que los anteriores. Ha sorprendido <strong>Del Bosque</strong> alineando a <strong>Pedro</strong> en vez de <strong>Torres</strong>. Buscaba anular las subidas de <strong>Lahm</strong>, pero es que además el canario se ha asociado perfectamente con sus compañeros de medular. Ha tenido el balón España casi todo el primer tiempo, aunque sólo creó dos ocasiones y no muy claras. Alemania, acusando mucho la baja de <strong>Müller</strong>, ha creado sensación de peligro a balón parado y en algún contraataque, especialmente al filo del descanso, donde pudo haber falta de <strong>Ramos</strong> a <strong>Özil</strong>. Tras el descanso ha dado España un paso adelante, dominando más el balón y con buenas ocasiones, como un par de disparos de <strong>Alonso</strong> y un pase de <strong>Iniesta</strong> que se paseó por el área pequeña sin que <strong>Villa</strong> pudiera rematar. Pero acertó <strong>Löw</strong> con sus cambios, y <strong>Jansen</strong> y <strong>Kroos</strong> fueron más incisivos que sus compañeros; a este último le sacó <strong>Casillas</strong> la ocasión germana más clara. El dominio español se acrecentaba, y dio sus frutos de la manera más inesperada, en un remate sensacional de <strong>Puyol</strong> a saque de córner de <strong>Xavi</strong>. Ahí cambiaron las tornas, Alemania se lanzó al ataque de la mano de un omnipresente, fantástico Özil, que se echó el equipo a la espalda acompañado por Lahm y <strong>Schweinsteiger</strong>, pero España defendió bien y no pasó apuros. La entrada de <strong>Gómez</strong> por <strong>Khedira</strong> no fue tan buena, y Pedro y <strong>Silva</strong> tuvieron la sentencia en sus botas. Tercera victoria seguida de España por uno a cero, y habrá nuevo campeón: Holanda o España.</p>

	<p><em>8 de julio</em>: No habrá sancionados en ambos equipos. Los antecedentes oficiales, un partido en los <span class="caps">JJOO</span> de Amberes, y dos clasificatorios para la Eurocopa de 1984 que acabaron con una victoria para cada equipo, lo que obligó a la famosa goleada ante Malta. Desde entonces no gana España a Holanda, 27 años son bastantes.</p>

	<p><em>9 de julio</em>: Contra la opinión general me parece un partido más complicado que el de Alemania. Holanda tiene mejor organización y dinamita arriba. Hay que castigar a su defensa, lenta por el centro, <strong>Van Bronckhorst</strong> aporta experiencia y <strong>Van der Wiel</strong> es mejor atacante que defensor. Teóricamente nos darán el balón y buscarán contras. En España, sabemos diez titulares, hay una incógnita: <strong>Pedro</strong>, <strong>Torres</strong>, <strong>Llorente</strong> e incluso <strong>Fábregas</strong> y <strong>Silva</strong> podrían entrar en el once. Hay que estar concentrados todo el partido porque si no, nos la liarán. Pero somos favoritos.</p>

	<p><em>10 de julio</em>: No debería jugarse la final de consolación. Creo que sólo vale para el <em>Pichichi</em> y poco más.</p>

	<p><em>11 de julio</em>: Al fin llegó la gran final y, como suele ser tradición, el juego no ha correspondido del todo a las expectativas creadas. Empezó muy fuerte España, creando mucho peligro y tres oportunidades, la más clara un remate de cabeza de <strong>Ramos</strong> muy bien salvado por <strong>Stekelenburg</strong>. Los holandeses pararon el ritmo a los españoles a base de juego brusco, permitido por el horrible <strong>Howard Webb</strong>; espectacular la patada en el pecho de <strong>De Jong</strong> a <strong>Alonso</strong>: debieron perder algún jugador expulsado. Holanda ganó el control del partido, pero sin ninguna oportunidad clara antes del descanso. No hubo mucha variación en el inicio de la segunda parte, pero <strong>Del Bosque</strong> hizo el primer movimiento clave: metió a <strong>Navas</strong> por <strong>Pedro</strong>, empezando a crear muchísimo peligro por banda derecha: un movimiento que causaría dos en el rival para contrarrestarlo. No obstante, en un despiste <strong>Sneijder</strong> dejó solo a <strong>Robben</strong> delante de <strong>Casillas</strong>: Pero el <em>Santo</em> sacó el balón con un pie; era el turno de España, pero <strong>Villa</strong> se encontró con <strong>Heitinga</strong> y Ramos tampoco pudo precisar. Robben tuvo otra, parada por Casillas tras posible falta de <strong>Puyol</strong>. Los bajitos de España empezaban a controlar el centro del campo, aunque seguían esquivando las patadas de <strong>Van Bommel</strong> y compañía. España inclinaba la balanza a los puntos, cuando se produjo el cambio clave: <strong>Fábregas</strong>, al que muchos reclamábamos, al campo (por Alonso). Iba a ser clave jugando más cerca del área: España iba a terminar con cuatro bajitos, como en la Eurocopa. Ya en la prórroga, la primera parte fue muy intensa: un pase del genial <strong>Iniesta</strong> a Fábregas, con buena parada de Stekelenburg, un posible penalti a <strong>Xavi</strong>, un tiro de <strong>Navas</strong> que casi se cuela de rebote&#8230;y un cabezazo de <strong>Mathijsen</strong> que nos metió el miedo en el cuerpo. En el último período, <strong>Iniesta</strong> le sacó la segunda amarilla a Heitinga, y Holanda ya se dedicó a buscar los penaltis. De un robo en la defensa propia nació una jugada montada por sólo cuatro hombres (Iniesta y los tres cambios, lo único bueno del horrible <strong>Torres</strong> en todo el mundial). Fallan los holandeses al tirar el fuera de juego, y el albaceteño marcaba el gol del triunfo. Ëxtasis total, los holandeses protestando, quizá con razón, por un córner y una falta que les correspondían, y el partido dormido hasta el final. España se hacía con la Copa del Mundo marcando sólo ocho goles, ganando las cuatro eliminatorias por 1-0, pero mostrando una actitud y un juego irreprochable de principio a fin, con un grupo magnífico y un seleccionador silencioso pero que no ha tomado apenas decisiones erróneas.</p>

	<p>La mejor manera de terminar este diario es como en las películas pastelosas: con el héroe besando a la chica. <strong>Casillas</strong> y <strong>Sara Carbonero</strong> han sido, muy a su pesar, protagonistas del mundial, y la secuencia de su entevista final en la zona mixta emocionó a todo aquel que no estaba de celebración.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/sillonball/18704/diario-de-una-copa-del-mundo</link>
		<pubDate>Thu, 15 Jul 2010 09:10:39 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Luis A. Blanco</dc:creator>
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		<title>Balance de una temporada como otra cualquiera</title>
		<description><![CDATA[<p>Pues terminó una nueva temporada futbolística a nivel de clubes. Temporada que ha venido marcada, en las grandes ligas europeas, por un nivel de emoción poco habitual, en la lucha por el título: llegamos a tener cambio de líder en todas ellas a poco del final, y cuatro de las cinco se decidieron en la última jornada. Por lo que respecta a las competiciones europeas, poco a poco fueron cayendo los grandes favoritos, y los títulos se fueron a equipos que contaban poco al empezar la temporada. </p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Pues terminó una nueva temporada futbolística a nivel de clubes. Temporada que ha venido marcada, en las grandes ligas europeas, por un nivel de emoción poco habitual, en la lucha por el título: llegamos a tener cambio de líder en todas ellas a poco del final, y cuatro de las cinco se decidieron en la última jornada. Por lo que respecta a las competiciones europeas, poco a poco fueron cayendo los grandes favoritos, y los títulos se fueron a equipos que contaban poco al empezar la temporada. Por supuesto, aún nos queda el postre de la Copa del Mundo de Sudáfrica, que empezó hace apenas cuatro días. Un postre que degustaremos con más ilusión que otras veces, ya que el juego debería ser mejor que en los últimos seis o siete campeonatos. Pero vamos a empezar primero recapitulando lo que pasó en las competiciones domésticas.</p>

	<p>En Francia, la temporada anterior había venido marcada por el triunfo del Girondins de Burdeos, que de la mano de su entrenador <strong>Laurent Blanc</strong>, y con jugadores del calibre de <strong>Johann Gourcuff</strong> o <strong>Marouane Chamakh</strong> había acabado con la hegemonía del Olympique de Lyon, que aprovechó para iniciar una tímida reconstrucción. Del campeonato se fue una de sus mayores estrellas, <strong>Karim Benzema</strong>, pero llegaron jugadores más hechos, como los argentinos del Oporto <strong>Lucho González</strong>, al Olympique de Marsella, y <strong>Lisandro López</strong>, al Lyon. Pero el Burdeos, manteniendo el bloque, partía como gran favorito.</p>

	<p>Y cumplió con el papel en la primera mitad de la competición, manejando la tabla con mano dura y rondando los seis puntos de ventaja. Además, iba pasando rondas en las dos copas (de Francia y de la liga), y se empezaba a hablar de posible triplete en las competiciones nacionales. Por si fuera poco, fue el mejor equipo de la fase de grupos de la Liga de Campeones (y eso, en un grupo con Bayern de Munich y Juventus, es mucho decir). Así que, llegados a febrero, el equipo bordelés llegaba en una posición aplastante. No obstante, sufrió su primer revés al ser eliminado en los cuartos de final de la copa de Francia. Eliminó al Olympiakos en Europa, y le tocó un duelo doméstico contra el Lyon en cuartos. Tanto choque hizo obligatorio aplazar un par de partidos de liga del Burdeos, que se vio alcanzado en la tabla por el sorprendente Montpellier. Y ahí llegó la locura.</p>

	<p>En un par de semanas, el Burdeos perdió la Copa de la liga ante el Marsella (primer título marsellés desde&#8230;¡la Copa de Europa de 1993!) y fue eliminado por escaso margen por el Lyon en la Champions. Sus jugadores más importantes empezaron a tener problemas físicos, y fue encadenando derrota tras derrota. La renta de seis puntos desapareció, y se encontraron sin opciones en la liga. Liderato que asumió precisamente el equipo marsellés, que, eliminado de Europa (tras una paupérrima actuación en la Champions, y una mala eliminatoria contra el Benfica en la Europa League, en la que no pudieron vengar la afrenta del gol con la mano de Vata en las semifinales de la Copa de Europa de 1990), se centró completamente en la liga y, paradójicamente, la sentenció a dos jornadas del final, completando un inusual doblete, con Lucho, <strong>Mathieu Valbuena</strong> y <strong>Mamadou Niang</strong> de estrellas del equipo entrenado por <strong>Didier Deschamps</strong>. Dos títulos más, quizá los últimos, para la carrera de un <strong>Fernando Morientes</strong> que apenas tuvo una presencia testimonial en ambos.</p>

	<p>Restaba solamente la lucha por los puestos europeos, y estos bailaron en las dos últimas jornadas en varias ocasiones. Finalmente, el Lyon se hizo con el segundo, que da acceso a la fase de grupos de la Liga de Campeones, mientras que el Auxerre jugará la fase previa. Acompañarán en la Liga Europa al Paris Saint-Germain, que derrotó al Mónaco en la final de la Copa de Francia, el Lille, que perdió su plaza de Champions en la última jornada, y el Montpellier. ¿Y el Burdeos? Pues sexto, hundido, sin plaza europea, y a empezar nuevo proyecto: Blanc será el seleccionador francés una vez que acabe el mundial.</p>

	<p>En Alemania, como siempre, la lucha al principio de temporada se planteaba como un duelo de todos contra el más poderoso, el Bayern de Munich, en el gran campeonato más asimétrico. El año anterior los bávaros habían fallado estrepitosamente, y el campeón había sido el Wolfsburgo, que, manteniendo a sus grandes figuras, <strong>Dzeko</strong> y <strong>Grafite</strong>, pretendía repetir la gran temporada anterior. El Bayern fichó para recuperar la liga a un nuevo entrenador, el veterano <strong>Louis van Gaal</strong>, que venía de ganar con un juego muy brillante la liga holandesa con el modesto AZ Alkmaar. Van Gaal revolucionó el equipo de medio campo para arriba, aprovechando muy bien a su tardía incorporación, <strong>Arjen Robben</strong>, que desplazó a <strong>Schweinsteiger</strong> a posiciones más centradas y retrasadas, ya que se mantenía a <strong>Franck Ribéry</strong> en el otro extremo. Pero su mayor revolución consistió en otorgar la media punta a un joven salido del filial, <strong>Thomas Müller</strong>, y la delantera a un rocoso croata, <strong>Ivica Olic</strong>. En el banquillo quedaban jugadores del calibre de <strong>Miroslav Klose</strong>, <strong>Mario Gómez</strong> o un <strong>Luca Toni</strong> que abandonó el equipo en el mercado de invierno.</p>

	<p>Las cosas no empezaron bien para los muniqueses, que mediada la primera vuelta sólo eran sextos. Pero hubo paciencia, los jugadores completaron su aclimatación a los métodos del técnico holandés y, mientras pasaban siempre sobre el alambre ronda tras ronda en la competición europea, iban reduciendo la distancia con un sorprendente Bayer Leverkusen (que se mantenía invicto a ocho jornadas del final, y que acabó perdiendo cinco partidos), y con el Schalke 04. Se llegó a dos jornadas del final con Bayern y Schalke empatados a puntos, pero en la penúltima el Schalke perdió su partido, mientras que un triplete de la gran apuesta de van Gaal, Müller, sentenciaba el campeonato. A ambos equipos les va a acompañar en la Liga de Campeones el Werder Bremen, que ha sabido sobreponerse muy bien a la venta de su mejor jugador, <strong>Diego</strong>. Un renacido Borussia Dortmund y el Leverkusen han quedado detrás, junto con el Stuttgart, mientras que el Hamburgo, que estuvo en la pomada buena parte de la temporada, no podrá alcanzar su tercera semifinal europea consecutiva. El Bayern culminó su temporada doméstica haciendo doblete, tras arrasar por 4-0 al Bremen en la final de la copa alemana.</p>

	<p>En cuanto a Italia, la duda era cómo iba a responder el Inter de Milán, campeón en título, a la pérdida de su mejor jugador, <strong>Zlatan Ibrahimovic</strong>. A pesar de obtener a cambio a <strong>Samuel Eto’o</strong>, realmente quien le iba a reemplazar en la punta del ataque era <strong>Diego Milito</strong>, quien prácticamente había colocado al Génova en puestos europeos él solito. Mantenían los neriazzurri el mismo bloque del año anterior, pero el fichaje a última hora de <strong>Wesley Sneijder</strong> le otorgaba un plus de calidad en el centro del campo que, a priori, desentonaba con la personalidad de su técnico, <strong>José Mourinho</strong>. Se esperaba bastante de una Juventus que se había reforzado bien, especialmente con Diego, y un poco menos de ese asilo de ancianos que es el Milan, por muchos esfuerzos de <strong>Leonardo</strong> por reconducir a <strong>Ronaldinho</strong> y compañía. <strong>Alexandre Pato</strong> podría ser, no obstante, el arma rossonera contra sus vecinos milaneses.</p>

	<p>Pronto empezó la Juventus a desfondarse, completando una nefasta temporada que se acabó de truncar con una dolorosísima derrota por 1-4 frente al Bayern en Europa, que les relegaba a una Liga Europa donde acabarían siendo eliminados por el Fulham. Tampoco le fue mucho mejor al Milan, que comenzó bastante fuerte, pero fue desinflándose hasta el hecho de tener incluso que pelear la tercera plaza liguera. Así las cosas, el verdadero rival doméstico del Inter fue, como el año anterior, la Roma de <strong>Claudio Ranieri</strong>. Con <strong>Francesco Totti</strong> todavía siendo la estrella, fueron <strong>Daniele de Rossi</strong> y <strong>Mirko Vucinic</strong> los que sostuvieron al equipo, llegando a presentarse con ventaja a la recta final del campeonato. Pero una derrota frente a la Sampdoria ya fue irrecuperable para los romanos, que además verían cómo un gol de Milito les tumbaba también en la final de la copa de Italia (¿habían visto alguna vez que, en las últimas seis copas de algún país disputadas, en cinco fueran los finalistas los mismos equipos?). Mourinho había tenido que vencer su fama de técnico conservador, llegando a sacar hasta tres delanteros de inicio, y cinco para remontar, en un campeonato tan táctico como el Calcio.</p>

	<p>La Juventus ni siquiera pudo pelear por la cuarta plaza, que ganó la Sampdoria frente al Palermo gracias a su gran dupla de atacantes, <strong>Antonio Cassano</strong> (sí, ha vuelto) y <strong>Giampaolo Pazzini</strong>. Al menos jugará en Europa junto a Palermo y Nápoles.</p>

	<p>La situación en Inglaterra era similar: el campeón, Manchester United, había perdido no una, sino dos figuras (<strong>Carlos Tévez</strong> y <strong>Cristiano Ronaldo</strong>) pero, por contra, no había reinvertido el dinero en suplirlos con jugadores de similar valía, sino con un sobreesfuerzo de un inconmensurable <strong>Wayne Rooney</strong>, y con hombres de segunda fila como <strong>Luis Antonio Valencia</strong>. Así, dos equipos se presentaban para sucederles: el Chelsea, con <strong>Carlo Ancelotti</strong> al mando, que simplemente mantenía el bloque de las últimas temporadas, con su columna vertebral <strong>Petr Cech</strong> / <strong>John Terry</strong> / <strong>Frank Lampard</strong> / <strong>Didier Drogba</strong> intacta, ayudados por un buen <strong>Michael Ballack</strong> y un renacido <strong>Nicolas Anelka</strong>. Y, sobre todo, el desembolso millonario de un Manchester City que se había hecho con una pareja letal firmando a Tévez y a <strong>Emmanuel Adebayor</strong> procedente del Arsenal. Pero los resultados no fueron los deseados, <strong>Robinho</strong> se marchó a Brasil, y <strong>Mark Hughes</strong> fue sustituido en el banquillo por <strong>Roberto Mancini</strong>.</p>

	<p>Quedaban dos históricos, Arsenal y Liverpool, en crisis económica y además muy afectados por múltiples lesiones. <strong>Arsène Wenger</strong> pudo lidiar bastante bien con la de su mejor punta, <strong>Robin van Persie</strong>, lesionado en un amistoso con la selección holandesa, y se presentó en la parte final luchando de tú a tú con United y Chelsea. Pero cuando cayeron <strong>Cesc Fábregas</strong> y <strong>Andrei Arshavin</strong> tuvo que ceder en la persecución y bastante tuvo con asegurar la tercera plaza. Peor le fue al Liverpool, que jamás se recuperó de la venta de <strong>Xabi Alonso</strong> y que, privado en muchos encuentros de <strong>Steven Gerrard</strong> o <strong>Fernando Torres</strong>, se limitó a luchar por entrar en la Champions.</p>

	<p>Así, todo se iba a resolver en un duelo final entre United y Chelsea, sólo que esta vez la flor de <strong>Sir Alex Ferguson</strong> no iba a sacarse de la manga milagros del tipo <strong>Macheda</strong> de otros años. El Chelsea ganó en Old Trafford con mucha suficiencia ante un rival mermado por la baja de Rooney y, a pesar de un tropezón en White Hart Lane, se hizo con el título en un memorable final, goleando 9-0 al Wigan de <strong>Roberto Martínez</strong>. Y, una semana más tarde, consiguió el doblete al ganar la FA Cup. Para el United quedó el consuelo de la Carling Cup.</p>

	<p>Y, finalmente, ni City ni Liverpool jugarán la Champions: el Tottenham del gran <strong>Harry Redknapp</strong> se hizo con la cuarta plaza, siendo muy regular y aprovechando el estirón de <strong>Gareth Bale</strong> o <strong>Jermaine Defoe</strong>, junto a la calidad de <strong>Luka Modric</strong>. City, Aston Villa y Liverpool jugarán la segunda competición europea, estos últimos gracias a que el finalista de copa, un Portsmouth sancionado con puntos en la liga, descendido prematuramente y muy voluntarioso, que cayó contra el Chelsea en Wembley, no ha recibido una licencia de la federación inglesa para jugar en Europa.</p>

	<p>En cuanto a España, se presentaba un campeonato muy asimétrico entre el Barcelona del triplete de <strong>Pep Guardiola</strong>, y el nuevo Real Madrid de <strong>Florentino Pérez</strong>. Mientras el Barcelona se reforzaba con Ibrahimovic, en el Santiago Bernabéu se tiraba la casa por la ventana: Cristiano Ronaldo, Benzema, Xabi Alonso, <strong>Kaká</strong>&#8230;pero Eto’o, Sneijder y Robben abandonaban el campeonato español. Sólo el Valencia, que había podido retener a sus estrellas <strong>David Villa</strong> y <strong>David Silva</strong>, parecía en condiciones de seguir a los dos grandes en su duelo.</p>

	<p>Lo que nadie imaginaba es que azulgranas y merengues iban a ganar 31 partidos de 38, lo que dice muy poco de la competitividad del campeonato. El partido clave del campeonato fue el choque entre ambos en el Nou Camp, donde el Madrid fue ligeramente superior, pero no pudo aprovechar ni sus ocasiones ni la expulsión de <strong>Sergio Busquets</strong>. Sí lo hizo Ibrahimovic, llevando al liderato al Barcelona, que cerró la primera vuelta con cinco puntos de ventaja. Y en la segunda perdió solamente siete&#8230;</p>

	<p>No obstante, el Madrid no desesperó y logró, gracias a su gran pegada y a la gran temporada de Ronaldo y de <strong>Gonzalo Higuaín</strong>, alcanzar a su rival antes de la devolución de visita al Bernabéu, a base de ganar todos los partidos. El Barcelona no alcanzaba el gran nivel colectivo de la temporada anterior, fundamentalmente por la falta de adaptación de Ibrahimovic y los problemas físicos de <strong>Andrés Iniesta</strong>, pero resolvía los partidos porque sus individualidades habían pegado un gran salto cuantitativo: estamos hablando de <strong>Xavi Hernández</strong>, de un joven <strong>Pedro Rodríguez</strong> casado con el gol y, sobre todo, de un <strong>Leo Messi</strong> estelar que ganó partidos él solito. Entre los tres tomaron por segundo año consecutivo el Bernabéu ante un Madrid que casi ni se presentó y en el que <strong>Manuel Pellegrini</strong> fue derrotado en el planteamiento por Guardiola. Ya no quedaba liga, y ahí acabó un campeonato en el que los dos grandes sumaron 195 puntos y 200 goles. Tampoco es para presumir, vista la oposición. Además, ambos cayeron en Europa, aunque los blancos más pronto, y tampoco avanzaron mucho en la copa del Rey, única competición de copa de un campeonato grande que se juega en todas las rondas a doble partido.</p>

	<p>Por detrás de los grandes, el Valencia se asentó pronto en una cómoda tercera plaza, mientras que Sevilla y Mallorca vivieron un gran duelo por la cuarta, resuelto a favor de los andaluces con un gol en el último minuto del último partido. Lástima para el Mallorca, en una situación tan precaria que ha convocado concurso de acreedores, y que será acompañado en la Liga Europa por otro modesto, el Getafe, y por el Atlético de Madrid, subcampeón de la copa del Rey ante el Sevilla pero orgulloso vencedor de esta redefinida competición europea.</p>

	<p>En otros campeonatos, lo más importante fue quizás el fin de rachas de títulos bastante largas en Grecia, donde el Panathinaikos se impuso al Olympiakos, y en Portugal, donde la dinastía del Oporto vio truncada su hegemonía por el Benfica. En Escocia ganó el Rangers, y en Rusia el Rubin Kazan que tan buena impresión causó en Europa. En Bélgica, el Anderlecht recuperó su cetro de manos del Standard, y la mayor sorpresa se dio en Holanda, donde por segundo año consecutivo no ganó la liga un grande: El AZ Alkmaar de Van Gaal ha sido sucedido por el Twente, que se impuso por los pelos al todopoderoso Ajax de <strong>Luis Suárez</strong>.</p>

	<p>En cuanto a los goleadores, Messi se hizo con la Bota de Oro, mientras que Drogba y <strong>Di Natale</strong>, del Udinese, compartieron la de plata. Niang fue el máximo goleador en Francia y Dzeko en Alemania. Messi consiguió además un raro doblete, Bota de Oro y máximo goleador de la Champions, algo sólo logrado anteriormente por Cristiano Ronaldo hace dos temporadas.</p>

	<p>Por lo que respecta a las competiciones europeas, lo primero es analizar el cambio de formato. En la Liga de Campeones fue bastante sutil, pero consistió en la modificación de la fase previa. Así, hubo 22 equipos clasificados directamente para la fase de grupos, en vez de los 16 anteriores. Pero los diez restantes se eliminaban por dos vías: campeones de liga, y no campeones. De esta manera se garantizaba que habría equipos de 18 países en la fase de grupos, aumentando el interés global. No obstante, el nivel medio iba a descender.</p>

	<p>La mayor sorpresa en la fase de clasificación fue la eliminación del campeón de la Copa de la <span class="caps">UEFA</span>, el Shakhtar Donetsk, por el Timisoara. Los cinco equipos clasificados por la vía de los no campeones correspondían a los cinco campeonatos más fuertes, lo que evitó que países como Bélgica, Escocia, Portugal o Grecia contaran con dos equipos en la liguilla. Y en la fase de campeones de liga hubo alguna sorpresa, como la eliminación de los campeones danés y búlgaro.</p>

	<p>La fase de grupos proporcionó algún <em>grupo de la muerte</em>, como aquel en el que la Juventus cayó frente a Burdeos y Bayern, o el igualadísimo donde Barcelona e Inter se impusieron, con mucho sufrimiento, a Rubin Kazan y Dinamo de Kiev (el Inter remontó en tres minutos un partido que perdía en Kiev y le podía haber costado la clasificación, y el Barcelona perdió en casa con el Kazan). También fue muy reseñable la desastrosa actuación del Liverpool, que en cuatro partidos ante Fiorentina y Lyon sacó un punto. O la eliminación del campeón alemán, el Wolfsburgo, ante el <span class="caps">CSKA</span> de Moscú.</p>

	<p>Mientras, en la nueva Liga Europa se jugaba también una fase de grupos de cuatro equipos, desterrados los grupos de cinco. Hubo equipos que dieron grandes sorpresas, como el Hapoel de Tel-Aviv o el Salzburgo. Pero la verdadera competición comenzaba en dieciseisavos, con la inclusión de los equipos repescados de la Champions, entre los que destacaban cocos como Juventus o Liverpool, junto a Marsella, Wolfsburgo o Atlético de Madrid.</p>

	<p>En esta primera criba cayeron, además de Villarreal y Athlétic de Bilbao, equipos como el Shakhtar ante el Fulham, y se dieron eliminatorias entre campeones de Europa: el Hamburgo eliminó al <span class="caps">PSV</span> y la Juventus al Ajax. Casi había más campeones de Europa aquí que en la Champions&#8230;</p>

	<p>En octavos, el Fulham tumbó a la Juventus remontando un 3-1 y 0-1 hasta un 4-1, Torres siguió ayudando al Liverpool a salvar la temporada y se vivió el partido del año, ese 4-4 que sacó el Valencia en Bremen. En cuartos se vivió la igualadísima eliminatoria Valencia-Atlético, ganada por los colchoneros, y el Liverpool remontó al Benfica. El Fulham seguía alimentándose de equipazos: cayó el Wolfsburgo, como lo haría el Hamburgo en semifinales pese a adelantarse en Londres. Semifinal de infarto también entre Atlético y un Liverpool sin Torres, resuelta por <strong>Diego Forlán</strong> con un gol en la prórroga en Anfield. Parecía el Atlético favorito en la final de Hamburgo, pero tuvo que esperar a otro gol del uruguayo en la prórroga para poner el 2-1 final. El Fulham, un limitado equipo, había llegado más lejos de sus posibilidades, pero es que el Atlético había ganado una competición europea con un bagaje increíblemente pobre: tres empates y tres derrotas en Champions, suficientes para ser repescado por los pelos, y tres victorias, cinco empates y una derrota en Liga Europa. Un partido ganado en casa de siete jugados. Pero una actitud formidable y una gran comunión equipo-entrenador (gran acierto la contratación de <strong>Quique</strong>) posibilitaron el segundo título europeo de la historia atlética.</p>

	<p>Volvamos a la Champions, a la que habíamos dejado en octavos. Pasaron cosas predecibles (el Barcelona se comió al Stuttgart, el Burdeos al Olympiakos, el Arsenal al Oporto aunque con dudas), se vivieron grandes duelos (Rooney sentenció al Milan ya en San Siro, el Inter se vio favorecido por el árbitro frente al Chelsea en la ida, pero hizo un partidazo en Stanford Bridge ganando merecidamente), emocionantes eliminatorias (esa remontada del Bayern en Florencia, golazo incluido de Robben), y sorpresas (el bajón del Sevilla en el momento más inoportuno, que aprovechó el <span class="caps">CSKA</span> y, sobre todo, que el Lyon se comiera durante tres mitades de partido al Real Madrid que, no obstante, pudo golear en la restante). Habían pasado cuatro primeros de grupo y cuatro segundos. ¿Quién dijo que era importante ser primero?</p>

	<p>En cuartos tuvimos dos eliminatorias igualadas hasta el final y dos que no tanto. Entre las últimas, el Inter eliminó al <span class="caps">CSKA</span> por la vía del mínimo esfuerzo, ganando los dos partidos por 1-0; mientras, el Barcelona se exhibió en el Emirates Stadium en la mejor primera parte que se ha visto en años. Paradójicamente sólo pudo marcar en la segunda, con el último (doble) servicio de Ibrahimovic. Empataron los ingleses, que se adelantaron en la vuelta. Ahí surgió el colosal Messi, en el mejor mes de su carrera, para darle él solito la vuelta al partido. Cuadruplete del argentino, y el Barcelona a cuartos.</p>

	<p>La eliminatoria entre los dos equipos franceses fue muy igualada. En Gerland un error defensivo y un penalti provocaron un 3-1 favorable al Lyon, pero el Burdeos se quedó a un tris de remontar en la vuelta, no consiguiéndolo gracias a la excepcional actuación del meta <strong>Hugo Lloris</strong>.</p>

	<p>Más tremenda fue aún la clásica eliminatoria entre Bayern y United. Se adelantaron los ingleses en Munich en el primer minuto por medio de Rooney, y dominaban el partido. Se confiaron, empató Ribéry de falta con rebote y llegó la jugada clave de la temporada: en el descuento, Rooney se lesionó peleando un balón; la jugada acabó con gol de Olic. No obstante, todo parecía un accidente en la vuelta: Rooney jugaba, aunque cojo, y el United había marcado dos goles a los siete minutos y uno más a cinco del descanso. Pero Olic volvió a marcar, y entonces el Bayern se lo creyó. Aun más tras la estúpida expulsión del lateral <strong>Rafael</strong>. Ferguson, horrible, quitó al fin a Rooney, sólo para verse encerrado por el Bayern. Y otro golazo de Robben, y otro 3-2 que le valía al Bayern.</p>

	<p>La semifinal <em>pobre</em> enfrentó a Bayern y Lyon. El momento clave fue la expulsión de Ribéry en la ida en el Allianz, por una criminal entrada. Quedaban 50 minutos, pero el Bayern siguió jugando igual y el Lyon tampoco dio un paso adelante. Error monumental de <strong>Claude Puel</strong>. Al poco de empezar la segunda parte fue expulsado <strong>Jérémy Toulalan</strong>, el Lyon se vino atrás y marcó otra vez Robben. La vuelta no tuvo historia, el Bayern se sintió muy cómodo y sentenció pronto. Al final, 0-3 con triplete de Olic.</p>

	<p>El gran partido entre clubes de esta temporada fue la ida de la semifinal entre Inter y Barcelona en Milán. Un comienzo eléctrico por parte de ambos equipos, con buenas ocasiones, y un gol tempranero de Pedro tras internada de <strong>Maxwell</strong> por la banda. Paso adelante del Inter, con sus tres puntas muy incisivas, y gol de Sneijder tras jugadón de Milito. El Barcelona, en problemas como nunca en la era Guardiola. Tras el descanso, gol de <strong>Maicon</strong> en genial contraataque, y después otro de Milito en fuera de juego claro. Con 3-1 el Inter se echa atrás, cansado y con algún lesionado, pero el Barcelona no puede mejorar el resultado. El Inter había sido mejor, había tenido más ocasiones, aunque se había visto favorecido por el arbitraje.</p>

	<p>Para el partido de vuelta se preparó en Barcelona un ambiente infernal. El Inter salió a esperar, pero su planteamiento se hizo más radical a la media hora, cuando <strong>Thiago Motta</strong> picó en la trampa de Busquets y fue expulsado. Los italianos (bueno, no jugó ninguno) pusieron el autobús delante de la meta del genial <strong>Julio César</strong>, que le hizo a Messi la parada del año. El acoso fue total en la segunda parte, aunque sin mucho peligro; no obstante, <strong>Piqué</strong> marcó a diez minutos del final, y <strong>Bojan</strong> en el descuento el gol que clasificaba al Barcelona, pero que fue anulado por una mano previa bastante dudosa. El Inter había necesitado un gran encuentro de ida, una mejor defensa en la vuelta, algo de suerte y un arbitraje favorable para eliminar al Barcelona.</p>

	<p>Se presentaron en Madrid dos históricos, Inter y Bayern, que habían sido segundos de grupo, que habían pasado por el filo de la navaja bastantes veces en la competición, jugando en todas las eliminatorias la ida en casa, y que buscaban el triplete. El Bayern acusó la baja de Ribéry, mientras que el Inter no tanto la de Motta. Tras varias ocasiones, la jugada clave, como suele ser en una final, fue la del primer gol. Saque largo de Julio César, Milito gana en el salto y se la deja a Sneijder. El holandés le devuelve el pase ante la mirada contemplativa de <strong>Van Buyten</strong> y el argentino remata a <strong>Butt</strong>. De ahí hasta el final, el quión establecido por Mourinho: su equipo aguantó sin muchos agobios y sentenció con otro gol de Milito a veinte minutos del final. El Inter, tras haber eliminado a los dos grandes favoritos a priori, Chelsea y Barcelona, jugando la ida en casa, se proclamaba campeón de Europa 45 años después.</p>

	<p>Ahora ha empezado el mundial. Espero un grandísimo campeonato, puesto que por primera vez en mucho tiempo los partidos no van a estar mediatizados por el fuerte calor. Habrá sorpresas, nuevas apariciones, finales de ciclo&#8230;Para mí las mayores favoritas son las dos grandes selecciones sudamericanas, Brasil y Argentina. Recuerden que nunca ganó una selección europea en un mundial celebrado fuera de Europa: las más cualificadas a priori para romper la maldición serían Inglaterra y España, dos países con larga tradición de fracasos mundialistas. No se sorprendan, por tanto, si alemanes o italianos llegan más lejos. Y reserven alguna plaza en cuartos para África, a pesar de que el mejor equipo de largo del continente, Egipto, no participa.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/sillonball/18466/balance-de-una-temporada-como-otra-cualquiera</link>
		<pubDate>Tue, 15 Jun 2010 08:59:19 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Luis A. Blanco</dc:creator>
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		<title>Una buena primavera para las clásicas</title>
		<description><![CDATA[<p>La primavera es la mejor temporada del año para ver ciclismo, puesto que ambos tipos de carreras conviven perfectamente, si bien es cierto que las vueltas por etapas acabarán por ceder terreno (quién ha visto a la Volta a Catalunya y quién la ve). Pero que en menos de dos meses se puedan tener carreras tan importantes como París-Niza, Tirreno-Adriático, Critérium Internacional, Vuelta al País Vasco o Vuelta a Romandía, junto a otras de rango inferior y las propias clásicas, hacen que marzo y abril sean el paraíso de los aficionados. </p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Es el ciclismo un deporte bastante mal seguido por el gran público, quizá influido por la cobertura que <span class="caps">TVE</span> le ha hecho históricamente. Aparte de las tres grandes vueltas por etapas, que lógicamente sí deben requerir la máxima atención mediática, siempre se ha dado una gran importancia a las pruebas por etapas de una semana, en perjuicio de las otras grandes: las clásicas. Parece que ese error histórico se está corrigiendo, y, gracias también a otras cadenas extranjeras y a internet, las pruebas de un día están empezando a ser consideradas como se merecen.</p>

	<p>En mi opinión, la primavera es la mejor temporada del año para ver ciclismo, puesto que ambos tipos de carreras conviven perfectamente, si bien es cierto que las vueltas por etapas acabarán por ceder terreno (quién ha visto a la Volta a Catalunya y quién la ve). Pero que en menos de dos meses se puedan tener carreras tan importantes como París-Niza, Tirreno-Adriático, Critérium Internacional, Vuelta al País Vasco o Vuelta a Romandía, junto a otras de rango inferior y las propias clásicas, hacen que marzo y abril sean el paraíso de los aficionados. Lástima que en mayo llega ya el Giro y con él las grandes vueltas, 90% de aburrimiento y 10% de (algo) de espectáculo.</p>

	<p>Las clásicas son otra cosa. Lucha encarnizada, emoción hasta el final y victoria del más fuerte. Recuerdo que me enteré de su existencia cuando la <span class="caps">UCI</span> creó la Copa del Mundo, allá por 1989. Esa fue una grandísima idea. Tras unos años con alguna variación, la Copa se estableció con diez pruebas, cinco antes del Giro y cinco después del Tour. Había una verdadera lucha por ganar la Copa, que era una clasificación por puntos al estilo de un mundial de motor. Incluso el líder llevaba un jersey distintivo. Pero, en 2005, la <span class="caps">UCI</span> sacó su famoso Pro-Tour, en el que incluía clásicas, pruebas cortas por etapas y las grandes vueltas. Ni ciclistas ni aficionados prestaron gran atención y las carreras fueron sobreviviendo según su prestigio: las consolidadas no tuvieron ningún problema, pero otras se vieron forzadas incluso a la desaparición, como el Campeonato de Zürich.</p>

	<p>Las cinco grandes clásicas de primavera son muy diferentes entre sí. Comparten un gran kilometraje (rondando los 250 km), una participación selecta y muy numerosa, y poco más. Pero todas tienen algo especial.</p>

	<p>La primera de ellas es la <strong>Milán-San Remo</strong>. Considerada la más adecuada para los sprinters a pesar de la introducción de un par de subidas cerca de la meta (<em>Cipressa</em> y <em>Poggio</em>, tampoco nada del otro mundo), sus casi 300 km suelen ceñirse a un guión más o menos férreo: escapada larga desde el comienzo, a unos 50 km del final el pelotón empieza a circular a una gran velocidad, alcanza la fuga antes de la Cipressa o justo después de su bajada, grandes hostilidades en la aproximación al Poggio, que se sube en fila india con algún ataque. Justo en la cima, un ataque muy serio de uno o como máximo dos hombres, que se lanzan vertiginosamente en la técnica bajada. Pero desde debajo del Poggio hasta la meta hay unos tres kilómetros completamente llanos en línea recta, con lo que la fuga es sofocada y se disputa un grandísimo sprint donde gana no el mejor velocista, sino el que mejor ha resistido la larguísima prueba; no es una <em>volata</em> típica de gran vuelta donde los equipos dejan colocados a sus líderes: aquí tienen que buscarse la vida como pueden. Y en una meta donde ya ganó en dos ocasiones <strong>Miguel Poblet</strong> en los años 50, y donde los últimos grandes maestros de la velocidad (<strong>Cipollini, Zabel, Petacchi</strong>&#8230;) siempre han mojado, cabe destacar que este año nuestro <strong>Óscar Freire</strong> se llevaba su tercer triunfo, con un dominio majestuoso ante sus grandes rivales.</p>

	<p>La verdad es que yo soy un admirador de Freire desde siempre, le considero el segundo mejor ciclista español de la historia, detrás de <strong>Miguel Induráin</strong> (sí, de momento delante de <strong>Alberto Contador</strong>). Un tipo que, sin un equipo que trabaje 100% para él, ha ganado tres mundiales, tres Milán-San Remo y cuatro etapas del Tour tiene que tener algo especial. Y es su sentido de la competición. Como discutiremos más adelante, si Freire hubiera competido en los años 80 su palmarés aún sería mayor.</p>

	<p>Mi clásica favorita es la <strong>Vuelta a Flandes</strong>, especialmente cuando llueve, lo cual hace bastantes años que no sucede. El cambio de escenario es brutal: se pasa a la pasión que hay en Bélgica por el ciclismo, en un terreno llano pero salpicado de cortísimas cotas con porcentajes brutales y, muchas de ellas, con el temido pavés. La típica película suele ser la llegada de un grupo reducido a la parte final, con el ataque decisivo en el famosísimo <em>Kappelmuur</em> (<em>Muro de Grammont</em>, en francés), y, si acaso, una ulterior decisión en el <em>Bosberg</em>. El Kappelmuur está en el medio de un pueblo. Los corredores empiezan a subir por una carretera normal, cuando de repente se desvían por un sitio por el que no pasan ni los coches de asistencia ni las motos de televisión: sólo una moto con ruedas de repuesto los acompaña. La pendiente, en un primer momento, es sostenible, y los adoquines no parecen tan duros. Pero los últimos metros son inhumanos: al llegar a la capilla tenemos un 18% de desnivel y unas piedras muy irregulares. El más fuerte se adelanta y cobra ventaja. Aún quedan 15 km hasta la meta en Harelbeke, pero no suele haber variaciones. El escapado ganará terreno en el llano hasta el Bosberg, una cota en el medio de un bosque algo más tendida que la anterior, pero también adoquinada y muy dura tras casi 250 km en las piernas. Hace bastantes años que no veo un sprint en la meta para decidir el ganador.</p>

	<p>Este año, sin embargo, ha sido diferente. Los dos mejores clasicómanos de la actualidad, el belga <strong>Tom Boonen</strong> y el suizo <strong>Fabian Cancellara</strong>, han dinamitado la carrera en una cota previa, a unos 40 km de la meta, con un ataque seco. Una vez más se ha comprobado el axioma de que en las clásicas, un escapado corre más que un pelotón porque tiene más fuerzas. Han llegado juntos al Kappelmuur y allí, sin demarrar, simplemente con un ritmo más rápido, Cancellara ha dejado a Boonen. Si encima el mejor rodador del mundo va en cabeza, todo está decidido. Se ha presentado en la meta con un minuto sobre el belga y dos sobre el siguiente grupo. Pero aún quería más.</p>

	<p>Una semana después se disputa la <strong>París-Roubaix</strong>, también conocida como el <em>Infierno del Norte</em>. Y en 2010, lástima, también sin lluvia. Aunque el recorrido es prácticamente llano en su totalidad, los corredores tienen que atravesar treinta tramos de pavés, que totalizan unos cincuenta o sesenta kilómetros. La prueba es una carrera por eliminación, donde los más fuertes se van desembarazando de los rivales poco a poco y se suelen jugar el triunfo en los últimos tramos, llegando a veces a disputarse un dramático sprint en el velódromo de Roubaix. De la Roubaix tengo recuerdos imborrables: desde la victoria del veteranísmo <strong>Gilbert Duclos-Lasalle</strong> cerca de cumplir los cuarenta años, la demostración del equipo Mapei cuando tres de sus corredores llegaron juntos a la meta, decidiéndose de forma vergonzosa el ganador desde el coche; o el paso a nivel que se cerró tras Cancellara a poco del final, cortando las pocas esperanzas de unos perseguidores que se lo saltaron y fueron descalificados. O el año pasado, cuando entre caídas y pinchazos de todos sus rivales Boonen se encontró solo en cabeza sin haber lanzado ningún ataque. Cabe destacar aquí la sensacional entrega de <strong>Juan Antonio Flecha</strong>, que lleva ya tres podios y debería obtener la recompensa de un futuro triunfo próximamente. Pero su amigo Cancellara (fueron compañeros en Fassa Bortolo) es tan fuerte&#8230;</p>

	<p>El primer corte suele realizarse en el famosísimo tramo de la <em>Trouée d’Arenberg</em>: más de dos kilómetros en una recta estrechísima entre dos hileras de árboles (bueno, y de espectadores) por el que los ciclistas pasan en fila de a uno con unos adoquines muy botosos. Este tramo se recorre ahora en ligera cuesta arriba desde que, cuando se hacía en sentido contrario, <strong>Johan Museeuw</strong> sufriera una espeluznante caída con una seria fractura creo recordar que de rodilla. El siguiente tramo selectivo es el de <em>Mons-en-Pévèle</em>, donde se filtra ya el grupo de candidatos, que se lo juegan todo a 20 km del final, en el <em>Carrefour de l’Arbre</em>, por el que desde hace unos años ya no se puede ir por el borde de la carretera, a salvo de los adoquines. De ahí suele salir un hombre en cabeza, como mucho un grupo de dos o tres, que ya se lo juegan todo en la línea de meta.</p>

	<p>Pero este año, de nuevo, todo cambió. De Arenberg salió un grupo muy nutrido, y el ritmo no era elevado en absoluto, así que Cancellara decidió atacar en un momento de tranquilidad ¡en un tramo de asfalto, a más de 40 kilómetros de meta! Tras el momento de desconcierto, que el suizo aprovechó para crear una ventaja de unos segundos, la persecución se medio organizó por detrás, pero no había nada que hacer: Cancellara se fue hasta los tres minutos después del Carrefour, completando una de las mayores exhibiciones que se recuerdan en los últimos tiempos. El resto de los mortales peleó por las otras plazas de honor, con <strong>Hushovd</strong> arrebatando a Flecha el segundo puesto.</p>

	<p>Y de ahí se pasa al tríptico de las Ardenas, que comienza con la <strong>Amstel Gold Race</strong>. Esta es la prueba más joven de todas las que repasamos hoy: apenas tiene unos treinta años de vida. Y, como el resto del tríptico, tiene el final justo detrás de una durísima subida: en este caso es el <em>Cauberg</em>, en Valkenburg. Una lástima para Freire, puesto que hasta hace unos pocos años, la llegada estaba situada a unos diez o quince kilómetros de la última cota, y el recorrido, salvo este pequeño gran detalle, le viene bastante bien. Es la clásica cervecera la que más subidas tiene: sobre treinta, todas bastante cortas y pronunciadas. Y siempre se decide en el Cauberg, donde llega un grupo numeroso tras haber cazado una escapada poco antes de llegar allí. Es la cota favorita de <strong>Davide Rebellin</strong>, varias veces vencedor.</p>

	<p>Pero este año la participación se vio mermada por culpa del maldito volcán islandés. Solamente los centroeuropeos pudieron desplazarse, y el gran favorito era otro gran especialista, el belga <strong>Philippe Gilbert</strong>. Y no defraudó, haciendo una gran demostración de superioridad en la ascensión final, confirmándose como el más fuerte. Pero iba a tener rivales de mayor entidad en las dos pruebas siguientes.</p>

	<p>La <strong>Flecha Valona</strong> perdió bastante categoría con la creación de la Copa del Mundo, puesto que no fue incluida entre las carreras seleccionadas. Quizá por disputarse en miércoles, o quizá por su reducido recorrido (apenas 180 kilómetros), no fue considerada de la misma dureza que el resto de pruebas de un día que sí obtuvieron ese privilegio. No obstante, es una prueba dura, con bastantes repechos y un triple paso por el célebre <em>Muro de Huy</em>, en cuya cima está la línea de meta, donde ya ganaron <strong>Igor Astarloa</strong> y <strong>Alejandro Valverde</strong>. Normalmente el guión es similar a la Amstel, y este año no fue una excepción: bastantes escaramuzas, pero los equipos de los favoritos no han perdido tantos gregarios como para no poder controlar la carrera, y se llega a la pared final en un grupo de unos treinta o cuarenta corredores. Pero este 2010 la ascensión final al muro de Huy fue memorable. Atacó desde abajo <strong>Igor Antón</strong>, y a su rueda se pegó Alberto Contador, que le sobrepasó a apenas 300 metros de la meta, con ventaja suficiente para ganar. Sin embargo, hasta al mejor escalador del mundo se le puede hacer larga una cuesta. Viniendo desde atrás, el campeón del mundo <strong>Cadel Evans</strong> supo regular mejor y pasó al madrileño a apenas cincuenta metros del final. Contador, ya sin ambición, fue incluso adelantado sobre la línea por otro medallista en el pasado mundial, <strong>Joaquín <em>Purito</em> Rodríguez</strong>. Cuatro españoles entre los cinco primeros, pero el más fuerte fue el australiano.</p>

	<p>La revancha final tiene lugar cuatro días después, en la prueba más antigua del calendario (conocida por este motivo como la <em>Decana</em>): la <strong>Lieja-Bastoña-Lieja</strong>. Otra carrera que pudo ser ganada antes por algún ciclista español (recuerdo haber visto llegar a <strong>Pedro Delgado</strong> cuarto de un grupo de cuatro, o a Induráin tercero de un grupo de tres) si el recorrido hubiera sido el actual, pero hace veinte años los últimos kilómetros eran totalmente llanos.</p>

	<p>En esta prueba se suben menos cotas, pero estas tienen una característica que las hace diferentes de las del resto de las clásicas: son más largas, superando los dos kilómetros, con pendientes medias de hasta el 10%. Todos recordarán el <em>Mont Theux</em> del Tour de 1995, donde Induráin lanzó un ataque contra todo un pelotón en bloque, sacando junto a un alucinado <strong>Johan Bruyneel</strong> un minuto de ventaja en la meta de Lieja. La cota más famosa y dura es la de <em>La Redoute</em>, a la que sigue desde hace un par de años la de <em>Roche aux Faucons</em>, que ha permitido endurecer el recorrido al reducir el terreno llano entre unas y otras. La supera un grupo bastante maduro ya, que termina de seleccionarse en la durísima <em>Cota de San Nicolás</em>, a unos 12 kilómetros de meta: rara vez salen de ahí más de dos o tres corredores en cabeza. Y después de un terreno muy difícil para la persecución, con continuos toboganes por las calles de los suburbios de Lieja, aún queda en el último kilómetro la traca final, una recta interminable, la <em>Cota de Ans</em>, que desemboca en la corta recta de meta. Sólo un español, Valverde, ha podido ganar allí.</p>

	<p>La Decana ha resultado muy táctica en 2010. Ha habido movimiento de actores secundarios en las últimas cotas, pero los equipos de los favoritos han controlado sin problemas hasta la llegada a Roche aux Faucons. Allí ha atacado el vencedor del año anterior, <strong>Andy Schleck</strong>, ayudado por un compañero. Gilbert ha entrado fácil y ambos han cogido una ventaja interesante sobre el grupo. Como la cota es bastante larga, se puede acelerar en varios puntos. Y eso es lo que ha hecho Contador, que ha alcanzado al dúo destacado con aparente facilidad justo en la cima. Al parecer, a ninguno le interesaba la compañía que llevaban, pues se han parado (las cosas que uno nunca entiende del ciclismo). En el desconcierto que siempre sigue a uno de esos parones, ha atacado un ilustre compañero de Contador, <strong>Alexandre Vinokourov</strong>, vencedor en 2005, que se ha llevado con él a <strong>Alexander Kolobnev</strong>. Por detrás se ha formado un trío con Valverde, Evans y Gilbert, que precedía al pelotón. Los dos de cabeza han aumentado su ventaja en el terreno hasta San Nicolás, donde no se han atacado y han colaborado bien. Detrás Gilbert era el más fuerte, abandonando a su compañía. Pero, aunque recortó ventaja, era imposible ya cazar cuando había empezado esta cota a más de un minuto de distancia. Todo se iba a decidir, como siempre, en Ans. Vinokourov, como perro viejo, supo esperar su momento, que llegó nada más coronar, y se impuso fácilmente en el sprint, mientras que Valverde arañaba un tercer puesto tras haber alcanzado a Gilbert en la subida final. Curioso, tres Alejandros en el podio.</p>

	<p>En resumen, una buena temporada, sobre todo con la exhibición de Cancellara, y emocionantes finales en las Ardenas. No olviden que este año el Tour de Francia va a homenajear a su manera a las clásicas de primavera en la primera semana: mientras que algunas de las cotas tradicionales de la Lieja van a ser subidas, generalmente en sentido contrario a la clásica, una de las etapas claves será la del pavés, con varios tramos bastante duros (ninguno de máxima dificultad, tampoco están tan locos), el último a apenas 12 kilómetros de la meta, que estará situada justo a la entrada de la Trouée de Arenberg. En esta etapa se puede perder un Tour, y es en la que Contador se encontrará en mayor desventaja frente al potentísimo Radioshack.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/sillonball/18277/una-buena-primavera-para-las-clasicas</link>
		<pubDate>Sat, 15 May 2010 09:00:49 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Luis A. Blanco</dc:creator>
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	<item>
		<title>Los partidos de las Copas del Mundo de mi vida</title>
		<description><![CDATA[<p>Se acerca la Copa del Mundo de Sudáfrica y, como aperitivo, bien vale reseñar los que a mi juicio han sido los mejores partidos de cada una de las copas anteriores, siempre que yo los recuerde, claro. ¿Será la cita sudafricana testigo de espectáculos como los presentados aquí? Con sólo unos pocos nos conformaríamos&#8230;</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Se acerca la Copa del Mundo de Sudáfrica y, como aperitivo, bien vale reseñar los que a mi juicio han sido los mejores partidos de cada una de las copas anteriores, siempre que yo los recuerde, claro. ¿Será la cita sudafricana testigo de espectáculos como los presentados aquí? Con sólo unos pocos nos conformaríamos&#8230;</p>

	<p><em>España 1982. Semifinales. Alemania-Francia (3-3, 5-4 en penaltis)</em></p>

	<p>El mundial español, primero con 24 equipos, tuvo que afrontar el horrible rendimiento de la selección anfitriona (una victoria en cinco partidos, incapaces de ganar a Honduras o Irlanda del Norte), el calor y un desastroso sistema de competición: los doce supervivientes de la primera fase se encontraron en cuatro grupos de tres equipos, cuyos vencedores accedían a semifinales (aunque nos permitió ver el fabuloso grupo de Sarriá, con Argentina, Brasil e Italia luchando por una plaza).</p>

	<p>A Francia le tocó un grupo fácil, pese a haber caído frente a Inglaterra en la primera fase, y ni Austria ni Irlanda del Norte fueron rivales para ellos. Alemania, por su parte, tras perder ante Argelia, tuvo que amañar su partido con Austria para pasar a una segunda fase donde se deshizo con oficio de Inglaterra y España. La semifinal se presentaba igualada, el músculo alemán contra la clase francesa; destacaba el centro del campo galo, con <strong>Platini</strong> acompañado ya de <strong>Giresse</strong> y <strong>Tigana</strong>; la falta de un buen delantero lastró siempre a esta generación (Platini asumiría el rol goleador en la Eurocopa de 1984, donde hizo una de las mayores demostraciones individuales que se recuerdan). Por los alemanes destacaba su defensa, con <strong>Karl-Heinz Foster</strong> de estrella, aunque ya había renunciado su gran figura en la Eurocopa de 1980, un joven <strong>Bernd Schuster</strong>.</p>

	<p>El partido, disputado en la noche sevillana, comenzó suave, pero pronto se animó con el gol alemán, del pequeñito <strong>Littbarski</strong>, aprovechando un barullo en el área. Pero poco después empató Francia, al transformar Platini un claro penalti sobre <strong>Rocheteau</strong>. El partido llegó tranquilo al descanso, pero poco después se produjo la jugada polémica del encuentro. Un balón largo sobre el campo alemán fue cazado por el francés <strong>Battiston</strong>, que acababa de salir al campo. Battiston superó al meta alemán <strong>Schumacher</strong> por alto; éste arrolló al francés salvajemente. El balón salió fuera y el árbitro no pitó ni falta (ahora probablemente habría expulsado al portero). Battiston tuvo que ser retirado en camilla tras haber perdido en el incidente la consciencia y dos dientes. Con todo y esto, el dominio francés fue apabullante, pero sin premio. En el último minuto <strong>Amorós</strong> envió un balón al larguero, no pudiendo evitar la prórroga.</p>

	<p>Y allí se vivió la segunda mejor prórroga de la historia, sólo superada por otra semifinal de un mundial, la del Italia-Alemania de 1970. Francia esta vez sí concretó sus oportunidades, y a los nueve minutos ganaba 3-1 tras los golazos de <strong>Trésor</strong> y Giresse. <strong>Jupp Derwall</strong> sacó del banquillo a <strong>Rummenigge</strong>, que antes de la pausa ya había reducido distancias en un contraataque. Ahí empezó a ponerse de manifiesto la superioridad física alemana, mientras los franceses acusaban el esfuerzo. Y en una combinación espectacular tras un saque de esquina, <strong>Fischer</strong> empataba el encuentro a doce minutos del final. De ahí hasta el final tuvimos dominio alemán, que no se concretó.</p>

	<p>Así que se llegó a la lotería de los penaltis, que se estrenaban en un mundial. <strong>Ettori</strong> paró el tercero de los alemanes, lanzado por <strong>Stielike</strong>, pero Schumacher pasó de villano a héroe deteniendo el cuarto (<strong>Six</strong>) y el sexto (<strong>Bossis</strong>) franceses, dejando para el gigante <strong>Hrubesch</strong> la gloria de anotar el lanzamiento decisivo, clasificando a Alemania para una final que perdería ante Italia.</p>

	<p><em>México 1986. Final. Argentina-Alemania (3-2)</em></p>

	<p>La segunda cita mexicana nos dejó un mejor sistema de competición, con eliminatorias directas a partir de octavos (aunque estaba el lío aquel de los mejores terceros de grupo), los goles de <strong>Butragueño</strong> a Dinamarca, el penalti que <strong>Pfaff</strong> le paró a <strong>Eloy</strong> en la mitad de la noche, y la confirmación de un astro: <strong>Diego Armando Maradona</strong>.</p>

	<p>Rodeado por un puñado de jugadores aceptables, pero no excepcionales, el <em>Pelusa</em> llevó a su selección plácidamente a la final, dejándonos en el camino sus dos goles más famosos, ambos en los cuartos de final contra Inglaterra: la <em>Mano de Dios</em> y el eslalon con múltiples regates (<em>de qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés</em>). Alemania, por su parte, con un equipo similar al de cuatro años antes, tuvo, como es habitual, un camino de espinas: apabullados en la primera fase por Dinamarca, ganaron a Marruecos en octavos con un gol en el último minuto, y a México en cuartos por penaltis. Pero en la revancha de las semifinales ante Francia, ganaron solventemente por 2-0.</p>

	<p>La final se planteaba con una duda: ¿quién iba a marcar a Maradona? La misión fue encomendada al centrocampista más técnico del equipo alemán, un joven <strong>Lothar Matthäus</strong>. Y la verdad es que Diego no vio el balón en todo el partido, que fue bastante bronco en su inicio. Hasta que mediada la primera parte, Schumacher cantó en un lanzamiento de falta cabeceado por <strong>Brown</strong>. Argentina llevó el partido a su terreno, tratando de aprovechar algún contragolpe. Y lo consiguió con el gol de <strong>Valdano</strong> poco después del descanso. Ahí se relajaron los sudamericanos, y nunca hay que hacer eso si enfrente está Alemania. Dos córners prolongados desde el primer palo, y dos goles de Rummenigge y <strong>Völler</strong>, que había salido desde el banquillo. Quedaban ocho minutos. Entonces despertó Maradona, y trenzó una jugada que finalizó con el gol definitivo de <strong>Burruchaga</strong>. No quedaba tiempo para más, y en su peor día en el campeonato, sus compañeros habían ayudado al mejor jugador del mundo a ganar el título más importante.</p>

	<p><em>Italia 1990. Cuartos de final. Inglaterra-Camerún (3-2)</em></p>

	<p>Este mundial se jugó tras la revolución introducida por el Milan de <strong>Arrigo Sacchi</strong> en el fútbol europeo, con el achique de espacios, que ya tratamos en esta <a href="http://librodenotas.com/sillonball/17069/la-quinta-del-buitre-y-la-copa-de-europa">columna</a>. Lo que ocurre es que como los jugadores de ataque del Milan no estaban en todas las selecciones, los partidos se volvieron aburridos como ellos solos, y fue el peor mundial, para muchos. Ah, y fue el mundial de los carrileros. La actuación española se resume en su banda izquierda: <strong>Jiménez</strong>-*Villarroya*.</p>

	<p>Entre las notas discordantes se encontró la selección de Camerún, capitaneada por el veterano <strong>Roger Milla</strong>, de 38 años, que siempre salía a jugar los últimos 30-40 minutos. Con su juego anárquico, pero efectivo, ganaron un grupo difícil con Rumanía, Argentina y la <span class="caps">URSS</span>, y en octavos batieron tras prórroga a Colombia: jamás un equipo africano se había plantado entre los ocho mejores del mundo. Por su parte, Inglaterra había sobrevivido al destierro sardo (inclasificables las surrealistas retransmisiones de <strong>Luis Fernández</strong> y <strong>Michael Robinson</strong> para <span class="caps">TVE</span>) frente a la favorita Holanda, y había descubierto un nuevo héroe en <strong>David Platt</strong>, que había marcado frente a Bélgica a un minuto del final de la prórroga del partido de octavos.</p>

	<p>Camerún dominó el principio del encuentro, pero los ingleses dieron el primer zarpazo, con un cabezazo de Platt a pase del carrilero <strong>Pearce</strong>. Los cameruneses no se achantaron, y pudieron empatar antes del descanso, con un par de ocasiones de <strong>Libiih</strong>. Pero fue tras el descanso, con la salida al campo de Milla, cuando el partido cambió de verdad. El veterano jugador primero forzó un claro penalti, transformado por <strong>Kunde</strong>, y dos minutos después dio un magistral pase a <strong>Ekeké</strong>, que batía a <strong>Shilton</strong> para poner a Camerún en ventaja. Eran los mejores momentos del equipo africano, con Milla gustándose de verdad. Pero aún le quedaba alguna vuelta de tuerca al partido: las dos estrellas inglesas, un <strong>Paul Gascoigne</strong> en un estado de forma excepcional, y el gran goleador <strong>Gary Lineker</strong>, no estaban dispuestos a caer de nuevo en cuartos de final. <em>Gazza</em>, que había cometido el penalti sobre Milla, empezó a repartir juego, y en una de estas Lineker recibió un aparatosísimo penalti, que él mismo transformaría. Faltaban sólo siete minutos, y el partido se fue definitivamente a la prórroga. Ahí se acabó el sueño de Camerún. La emoción había pasado y era cuestión de tiempo que Inglaterra cerrara el partido: lo hizo al filo de la pausa, con un nuevo jugadón de Gascoigne y penalti sobre Lineker. De nuevo fue batido <strong>Tommy N`kono</strong> e Inglaterra se clasificaba por segunda vez en la historia para semifinales: en otro partidazo Alemania pasaría por penaltis en un encuentro recordado por la imagen de desesperación, lágrimas incluidas, de Gascoigne cuando recibió la tarjeta amarilla que le habría impedido jugar la final.</p>

	<p><em>Estados Unidos 1994. Cuartos de final. Brasil-Holanda (3-2)</em></p>

	<p>El desembarco en Estados Unidos tampoco trajo un mejor fútbol, aunque el espectáculo mejoró algo con respecto a cuatro años antes. Los grandes desplazamientos dentro del país y la variedad climática, aun con predominio del calor, fueron otros inconvenientes para los jugadores. En España recordamos este campeonato por el partido contra Italia, el gol fallado por <strong>Salinas</strong>, el marcado por <strong>Roberto Baggio</strong> y el codazo de <strong>Tassotti</strong> a <strong>Luis Enrique</strong>. Pero ese mismo día, un poco más tarde, se jugó el mejor encuentro del torneo entre Brasil y Holanda.</p>

	<p>Brasil era el gran favorito, aun llevando 24 años sin jugar una final. Su entrenador, <strong>Parreira</strong>, había cambiado el <em>jogo bonito</em> por un sistema más conservador, llegando a alinear juntos a muchos jugadores de contención (en este partido, sin ir más lejos, <strong>Mauro Silva</strong>, <strong>Dunga</strong> y <strong>Mazinho</strong>) y fiándolo todo a su temible dupla de ataque, <strong>Romario</strong> y <strong>Bebeto</strong>, que se habían jugado la Liga Española en aquel penalti que Bebeto no quiso lanzar y que acabaría fallando <strong>Djukic</strong>. (Un jovencísimo <strong>Ronaldo</strong> formó parte de la expedición, aunque no llegó a jugar ningún minuto). Su camino había sido sencillo, pero poco espectacular: un empate con Suecia en la primera fase y una difícil victoria por la mínima frente a los anfitriones en octavos. Holanda, por su parte, contaba con una mezcla del equipo campeón de Europa en 1988 (<strong>Koeman</strong>, <strong>Rijkaard</strong>) y una nueva generación de jóvenes estrellas (<strong>Overmars</strong> y sobre todo <strong>Dennis Bergkamp</strong>). Tras un tropiezo ante Bélgica, ganaron convincentemente a Irlanda en octavos.</p>

	<p>El partido comenzó con Holanda echada atrás y Brasil dominando, aunque sólo creó peligro al final, en varias acciones de sus defensores a balón parado. Todo cambió en el segundo tiempo; Bebeto hizo una gran jugada rematada a gol por Romario. <strong>Advocaat</strong> metió a otro delantero, <strong>Roy</strong>, pero se topó con el segundo: tras un despiste defensivo, Bebeto se encontró un balón, regateó a <strong>De Goeij</strong> y marcó a puerta vacía. Famosísima la celebración del brasileño, haciendo el gesto de acunar a un bebé, pues acababa de ser padre, a la que se unieron algunos de sus compañeros. Pero aún quedaba media hora y no estaba todo el pescado vendido. Bergkamp marcó un golazo poco después y, a un cuarto de hora del final, <strong>Winter</strong> batía de cabeza a Taffarel. Ahora Holanda era dueña del partido, no se echaba atrás y Brasil tenía miedo. Y entonces surgió el factor imprevisto, tantas veces presente en el fútbol. El lateral izquierdo de Brasil era <strong>Branco</strong>, que debutaba como titular en el mundial, pues hasta entonces había jugado siempre <strong>Leonardo</strong>. Brasil obtuvo una falta muy lejana, allá que fue el defensa, y le pegó un zurriagazo tremendo, fortísimo, ante el que el portero no pudo hacer nada. Holanda bajó los brazos, y Brasil acabaría ganando el mundial con el mínimo esfuerzo, un gol a Suecia en la prórroga y por penaltis a Italia en la final tras un aburridísimo empate a cero.</p>

	<p><em>Francia 1998. Semifinales. Francia-Croacia (2-1)</em></p>

	<p>Francia organizó el primer mundial con 32 equipos. De esta manera se aumentó la representatividad de todos los continentes, y el sistema de competición se volvió más claro y menos arbitrario. Por el contrario, la efímera introducción del <em>gol de oro</em> provocó que, durante este campeonato y el siguiente, fuera imposible repetir prórrogas tan maravillosas como las del Italia-Alemania de 1970, Alemania-Francia de 1982 o Bélgica-<span class="caps">URSS</span> de 1986. Fue el mundial del autogol de <strong>Zubizarreta</strong> contra Nigeria o de la estéril goleada ante Bulgaria. No fue un torneo brillante, y he querido significar aquí la semifinal entre Francia y Croacia como ejemplo de lo que pasó en el campeonato, aunque quizá el Argentina-Inglaterra, con el golazo de <strong>Owen</strong>, o el Brasil-Holanda fueran mejores partidos.</p>

	<p>Francia se presentó en semifinales con la ley del mínimo esfuerzo. Ganó un grupo sencillo, batió a Paraguay en octavos con un gol de oro de <strong>Blanc</strong> y se deshizo en cuartos de Italia en los penaltis, tras un aburridísimo empate a cero. La mayor virtud del equipo de <strong>Aimé Jacquet</strong> era la fortaleza defensiva; no en vano, casi todos los jugadores eran de corte destructor. Enfrente se encontraba Croacia, en su debut mundialista. Una maravillosa generación de jugadores (<strong>Jarni</strong>, <strong>Boban</strong>, <strong>Asanovic</strong>, <strong>Prosinecki</strong> o <strong>Suker</strong>, que saldría máximo goleador del torneo), que comenzó dubitativa, pero que tras batir a Rumanía en octavos y a la no tan todopoderosa Alemania en cuartos, empezó a creerse capaz de saltar la banca.</p>

	<p>El partido empezó muy táctico, pero poco a poco Francia, gracias a <strong>Zidane</strong>, comenzó a crear peligro sobre la meta croata. Lástima que el punta francés fuera el limitadísimo <strong>Guivarc’h</strong>&#8230; Tras la entrada de <strong>Henry</strong> por el lesionado <strong>Karembeu</strong> (vivir para ver), Croacia gozó de sus mejores minutos, pero se llegó al descanso sin goles. Poco después de la pausa, Suker aprovechó un pase de Asanovic para batir a <strong>Barthez</strong>. Pero inmediatamente después, Boban perdió un balón ante <strong>Thuram</strong>, que tras combinar con <strong>Djorkaeff</strong> nivelaba el encuentro. Ahí pareció caer Croacia, pero tras aguantar las acometidas galas, recibió el segundo gol en el momento más inoportuno: de nuevo el héroe Thuram, esta vez de disparo lejano. La expulsión de Blanc no modificó las cosas, más allá de la cagalera de Jacquet, y Francia se metía en su primera final mundialista, que acabaría ganando a una Brasil privada en extrañas circunstancias del gran <strong>Ronaldo</strong> gracias a dos cabezazos de Zidane en sendos córneres.</p>

	<p><em>Corea del Sur y Japón 2002. Cuartos de final. Brasil-Inglaterra (2-1)</em></p>

	<p>El primer mundial asiático no caló en nuestros corazones, fundamentalmente, por dos razones: la diferencia horaria con España y, sobre todo, el hecho de que fuera el primer Mundial difundido en gran parte en codificado (por la extinta Vía Digital). Si a eso añadimos un viaje que tuve que hacer al extranjero durante la última semana del torneo, pueden hacerse una idea de lo poco que me acuerdo de aquel mundial, en el que España pasó al fin una tanda de penaltis, para caer en otra el día que <strong>Raúl</strong> no pudo jugar por lesión y todos nos aprendimos el nombre de un tal <strong>Al Ghandour</strong>. La verdad es que, de nuevo, el nivel fue bajo. El Brasil-Inglaterra no fue una excepción.</p>

	<p>Brasil era el gran favorito para llevarse el torneo. Con su <em>triple R</em> (<strong>Ronaldinho</strong>, <strong>Rivaldo</strong> y <strong>Ronaldo</strong>, a la que incluso podría añadirse <strong>Roberto Carlos</strong>) añadía un bloque muy compensado tácticamente. Incluso no echaron a faltar a <strong>Emerson</strong>, lesionado antes del mundial por hacer el gamba y ponerse de portero en un entrenamiento. El de Inglaterra era su primer compromiso serio en Japón, mientras que los ingleses habían tenido un grupo duro, donde cayó Argentina, y se habían tenido que desembarazar de Dinamarca en octavos. Era un equipo construido sobre la columna vertebral del Manchester United, con dos estrellas claras: <strong>David Beckham</strong> y <strong>Michael Owen</strong>.</p>

	<p>Beckham no apareció durante el partido, colocado casi como lateral derecho, y tampoco hizo mucho Ronaldo; sin embargo, Owen aprovechó un error de <strong>Lucio</strong> para batir a <strong>Marcos</strong> y poner por delante a Inglaterra. Parecía que el rácano planteamiento de <strong>Eriksson</strong> iba a salirles bien a los ingleses. Pero al filo del descanso se produjo la jugada psicológica del partido y quién sabe si del mundial: Beckham perdió un balón, Ronaldinho hizo una jugada maravillosa y, tras marcharse de varios contrarios, se la puso a Rivaldo, que empató el choque. Era la explosión del jovencísimo Gaucho, casi un desconocido para el gran público, antes de hacerse un grande del fútbol en el Barcelona. Ronaldinho iba a ser, además, el protagonista del segundo tiempo. Primero, por lanzar una falta desde una distancia de cuarenta metros directamente a puerta, con un efecto extraño que sorprendió a <strong>Seaman</strong>, que no era nuevo en cantar de esa manera (recuerden el gol de <strong>Nayim</strong>). Después, por autoexpulsarse tras agredir a un jugador inglés. Pero dio igual, esa Inglaterra no jugaba a nada y apenas inquietó la meta brasileña. Brasil ganaría fácilmente el título ante rivales de una calidad bastante baja, con tres goles de Ronaldo: uno en semifinales ante Turquía, y dos ante Alemania en la final. Otro campeón gris, y ya iban unos cuantos&#8230;</p>

	<p><em>Alemania 2006. Semifinales. Italia-Alemania (2-0)</em></p>

	<p>Volvía el mundial a Alemania y nos trajo un puñado de grandes partidos, como el Alemania-Argentina o todas las eliminatorias de Portugal y Francia. En un campeonato que España jugó de más a menos: se pasó de la demostración del <em>Tiburón</em> <strong>Puyol</strong> a resucitar al asilo francés de <strong>Zidane</strong> y compañía, el día que <strong>Luis Aragonés</strong> se cagó ante la prensa y no se atrevió a dejar a <strong>Raúl</strong> en el banquillo. Pero el choque entre Italia y Alemania fue tan espectacular que todos hablábamos de él al día siguiente.</p>

	<p>Alemania había sorprendido positivamente en el campeonato. No se esperaba nada de ellos, inmersos en un período de transición, pero fueron muy solventes en el grupo, apabullaron a Suecia en octavos y se batieron hasta la extenuación frente a una gran Argentina en cuartos, venciendo por penaltis. Por su parte, Italia había hecho lo mínimo, para variar: ganó un grupo trampa, pero sufriendo ante Estados Unidos. Venció a Australia en octavos con un penalti regalado por <strong>Medina Cantalejo</strong> (que la montaría en la final pese a ser el cuarto árbitro) en el último minuto, sin merecerlo; y en cuartos les tocó una perita en dulce, Ucrania. Llegados a este punto, el partido se presagiaba como un choque entre el martillo alemán y la racanería italiana.</p>

	<p>Pero de eso nada de nada. Italia se colocó muy bien en el campo, empezando por la defensa donde, una vez más, destacó una vez más el imperial <strong>Cannavaro</strong>. <strong>Perrotta</strong> tuvo una primer oportunidad, salvada por <strong>Lehmann</strong>, pero <strong>Buffon</strong> era un espectador más. Los alemanes esperaban su oportunidad; siempre llega. Pero <strong>Podolski</strong> disparó flojo. Con dominio italiano se llegó a la prórroga. Nada más empezar, <strong>Gilardino</strong> y <strong>Zambrotta</strong> enviaron dos balones a los palos. Ahí se notó, en los cambios, a qué jugaba cada equipo: <strong>Klinsmann</strong> quitó a <strong>Klose</strong>, <strong>Lippi</strong> metió a <strong>Del Piero</strong>. El dominio italiano era ya abrumador. Y cuando los alemanes ya olfateaban una nueva oportunidad en los penaltis, apareció una de las revelaciones de la competición, el lateral <strong>Grosso</strong>, para batir en un córner a Lehmann. Sólo quedaba un minuto, suficiente para que Del Piero hiciera el segundo en un contraataque demoledor. Italia había jugado como nunca, y todos habíamos visto satisfechos su victoria. Unos días después, en la final, la Francia de Zidane caería ante el gol y las provocaciones de <strong>Materazzi</strong>, aunque fuera en los penaltis: también tenían derecho los italianos a ganar una tanda, tras haber sido eliminados de esta manera en 1990, 1994 y 1998 (en 2002 fue tras prórroga y gol de oro).</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/sillonball/18078/los-partidos-de-las-copas-del-mundo-de-mi-vida</link>
		<pubDate>Thu, 15 Apr 2010 09:00:19 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Luis A. Blanco</dc:creator>
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	<item>
		<title>Vancouver 2010: Luces y sombras de unos JJOO de Invierno a nivel del mar</title>
		<description><![CDATA[<p>Deportivamente, ha habido de todo: sorpresas, confirmaciones, decepciones&#8230;desde héroes que serán nombrados hijos predilectos en sus poblaciones canadienses, hasta responsables que serán defenestrados a su vuelta a Moscú. Nos centraremos aquí en los deportes a los que este cronista prestó mayor atención, pidiendo disculpas por anticipado a los interesados en otras disciplinas que vi poco y de las que no entiendo nada.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando se aproximan unos Juegos Olímpicos, uno planifica cuidadosamente su calendario frente a la televisión (y desde hace unos cuantos, al ordenador también). Siempre hay unas retransmisiones que no se perdería por nada del mundo, otras que podría ver si no hubiera nada mejor que hacer, y una gran mayoría que simplemente engrosa una lista que no interesa. No obstante, cuando los Juegos son de invierno, al final siempre acaba picando uno en deportes con los que no contaba, y, aunque sea zapeando, todos acaban teniendo su minuto de gloria en nuestro receptor. Los acontecimientos se han vuelto a repetir una vez más en este 2010 con los Juegos de Vancouver. Unos Juegos marcados por la tragedia (la muerte de un deportista letón de luge en los entrenamientos el día antes de la inauguración), las extrañas condiciones meteorológicas (temperaturas primaverales, mala calidad de la nieve) y por las sorpresas, al menos en algunos deportes.</p>

	<p>La cobertura televisiva ha sido bastante desigual. Muy bien, como siempre, Eurosport. Rápidos de reflejos con los imprevistos en el programa, buenos y apasionados comentaristas (al menos los de la versión inglesa) y excelente cobertura. Regular tirando a mal Televisión Española. Empezaron desastrosos, con problemas en la web y mala cobertura, poniendo partidos de tenis durante las horas de más actividad. Luego fueron mejorando, teniendo una semana final aceptable en este aspecto. El problema es que de los comentaristas sólo se salvaba la de siempre, la gran <strong>Paloma del Río</strong>, y un poco el binomio <strong>Paco Grande</strong> &#8211; <strong>Blanca Fernández Ochoa</strong>, cuando no tenían un invitado en la cabina que les hacía olvidarse de lo que ocurría al otro lado del cristal. El resto no tenían ni idea del deporte que comentaban (desde un estudio), y se dedicaban durante horas a repasar el currículum de los protagonistas.</p>

	<p>Así que comprenderán que, dada la gran experiencia de Pekín, decidí que, en los casos de ausencia forzosa de Eurosport (cuitas personales), seguiría los Juegos por Internet, cortesía de Eurovisión. Seis canales simultáneos en directo, y buenos resúmenes por las mañanas. Sin comentaristas peñazos, sólo con sonido ambiente. Y totalmente gratis. La mejor opción, sin duda. Apúntenla para Londres 2012.</p>

	<p>Deportivamente, ha habido de todo: sorpresas, confirmaciones, decepciones&#8230;desde héroes que serán nombrados hijos predilectos en sus poblaciones canadienses, hasta responsables que serán defenestrados a su vuelta a Moscú. Nos centraremos aquí en los deportes a los que este cronista prestó mayor atención, pidiendo disculpas por anticipado a los interesados en otras disciplinas que vi poco y de las que no entiendo nada.</p>

	<p>Y visto el coñazo que di hace un par de meses, es de justicia empezar con el biatlón. La temporada de Copa del Mundo venía siendo bastante atípica, con muchos atletas prescindiendo de acudir a alguna prueba para preparar mejor la cita canadiense. Era por ello que cabía la posibilidad de que los grandes dominadores de los meses previos (en hombres <strong>Evgeny Ustyugov</strong>, <strong>Christoph Sumann</strong> y <strong>Simon Fourcade</strong>, y en mujeres <strong>Helena Jonsson</strong> y <strong>Anna-Carin Olofsson</strong>) no se encontraran en la forma idónea y pasaran sin pena ni gloria por la competición. Y algo así sucedió, sobre todo por lo que respecta a las suecas. Jonsson horrible, y Olofsson a nivel medio. La gran reina ha sido <strong>Magdalena Neuner</strong>, que perdió incomprensiblemente el oro en sprint ante una rival que esquió más rápido, pero que a esa plata sumó dos cómodos oros más en persecución y salida en masa. En su talón de Aquiles, la prueba individual, quedó cerquita del podio, y renunció por cansancio a los relevos. Lo ha hecho tan bien, que ha tomado la cabeza de la Copa del Mundo (en biatlón los <span class="caps">JJOO</span> puntúan también para esa clasificación). Sus compañeras alemanas, en cambio, han estado desastrosas. Sólo se salva un bronce de <strong>Simone Hauswald</strong>, y en el relevo, cuando lo tenían todo para luchar por el oro, tuvieron que conformarse con el bronce: pese al buen rendimiento de Hauswald y la muy regular <strong>Kati Wilhelm</strong>, <strong>Henkel</strong> y <strong>Beck</strong> estuvieron desastrosas.</p>

	<p>Así que las rusas se hicieron con el oro en relevos, con un gran cuarteto casi infalible en el tiro, al que sumaron solamente una plata más (<strong>Zaitseva</strong> en salida en masa). Bueno, <strong>Anastasia Kuzmina</strong> era rusa, pero ganó un oro en sprint y una plata en persecución para Eslovaquia. La prueba de las <em>outsiders</em> fue la individual, donde la noruega <strong>Tora Berger</strong> se hizo con un merecido título, encabezando un atípico podium completado por una kazaja (<strong>Khrustaleva</strong>) y una bielorrusa (<strong>Domracheva</strong>).</p>

	<p>Dejo para el final la gran actuación francesa, con dos bronces inesperados en sprint (<strong>Dorin</strong>) y persecución (<strong>Brunet</strong>). En relevos lo tenían muy bien para luchar con rusas y alemanas, pero Dorin tuvo que hacer 300 metros extra. Logró pasar del noveno al tercer puesto, y <strong>Sandrine Bailly</strong> consiguió su última gran medalla adelantando a Henkel en la última posta: se retira al final de temporada.</p>

	<p>En cuanto a los hombres, todo se planteaba como un reto para <strong>Ole Einar Björndalen</strong>: ¿cuántas medallas sería capaz de añadir a su colección? Poco fino estuvo el gran Ole. Empezó fallando cuatro disparos en la prueba sprint, quedando decimoséptimo (y gracias a que salió delante, luego volvemos sobre esto). En la persecución, tres ceros le colocaron tercero, pero dos postreros fallos le dejaron séptimo. En la individual un poco mejor, compartiendo plata a pesar de dos errores. De la salida en masa ni hablamos: siete fallos y cuarto por la cola. En el relevo, sus compañeros le dejaron luchando por el oro, y se limitó a aprovechar los fallos ajenos para asegurarlo. Era su sexto oro, que suma a cuatro platas para tener diez medallas olímpicas.</p>

	<p>Y es que éramos muchos los que veíamos a su joven delfín, <strong>Emil Hegle Svendsen</strong>, como el mejor preparado para ser el mejor biatleta de los Juegos. Tampoco le hizo falta mucho: en una prueba sprint marcada por el hecho de que comenzó a nevar al poco de empezar, arruinando las posibilidades de todo aquel que no hubiera salido entre los quince primeros, consiguió la plata; un par de días después fracasó en la persecución, donde era el máximo favorito, y acabó junto a su mentor. Se desquitó ganando una de las pruebas individuales más igualadas de la historia, sacando sólo nueve segundos a Björndalen y al bielorruso <strong>Novikov</strong>, que con su cero iba en cabeza hasta a pocos metros del final. Y mientras que en la salida en masa estuvo gris, en el relevo cumplió su papel.</p>

	<p>Así que hubo sorpresas. La mayor, el francés <strong>Vincent Jay</strong>, ganador sobre la misma pista el año pasado en individual: ganó la lotería sprint por delante de Svendsen y del croata <strong>Fak</strong>, y demostró que tampoco había sido mucha casualidad, manteniendo el bronce en persecución por detrás del sueco <strong>Björn Ferry</strong>, muy superior aquel día, y del austríaco Sumann, que le superó en la vuelta final. La salida en masa fue una prueba muy abierta, ganada por el líder de la Copa del Mundo, Ustyugov, delante del pequeño de los <strong>Fourcade</strong>, <strong>Martin</strong>, y de otro sorpresón, el casi retirado eslovaco <strong>Hurajt</strong>. Y en fin, en los relevos, cuando todos esperaban a los franceses, se hundieron quedando sextos. Los decepcionantes austríacos se llevaron la plata, que pudo ser oro de no pifiarla Sumann, y los rusos aseguraron su medallita habitual, en este caso un bronce perdido al sprint.</p>

	<p>En general, he encontrado el biatlón olímpico bastante decepcionante: sólo la individual y la salida en masa masculina fueron interesantes hasta el final. Como hecho curioso y lamentable, decir que en ambas pruebas de persecución los jueces se equivocaron a la hora de dar la salida a algunos competidores, haciéndolo desde 30 segundos antes (el canadiense <strong>Leguellec</strong>) o quince después (Olofsson). Así, parecía que los tiempos se habían vuelto locos, puesto que el desfase era corregido automáticamente en los marcadores.</p>

	<p>En cambio, el esquí de fondo o <em>cross-country</em> ha sido, a mi juicio, lo mejor de toda la competición. Las doce pruebas disputadas tuvieron muchísimo interés, y en casi todos los casos se decidieron de forma brillante. Había dejado de lado este deporte porque consideraba que casi siempre ganaban los mismos y, aunque no me faltaba algo de razón, la espectacularidad ha sido la nota dominante.</p>

	<p>Empezemos de nuevo por las chicas. Llegaba de gran dominadora la polaca <strong>Justyna Kowalczyk</strong>, y como gran alternativa, la sueca <strong>Charlotte Kalla</strong>, que siendo más especialista en el estilo libre era la gran favorita para la primera prueba, los 10 km contrarreloj. La sueca se impuso, como estaba previsto, por delante de la estonia <strong>Smigun</strong>, que al igual que en Turín preparó con esmero la primera prueba, y de la veterana noruega <strong>Marit Björgen</strong>. Björgen había sido la gran derrotada en Turín, cuando llegó como dominadora absoluta y se fue sin oros. Aquí iba a venir desde atrás. Siendo especialista en clásico, la prueba sprint le venía como anillo al dedo, y se impuso a Kowalczyk, aprovechando que la gran favorita, la eslovena <strong>Majdic</strong>, se había caído en las eliminatorias y, renqueante, sólo pudo ser tercera. Esa misma punta de velocidad le sirvió a Björgen para ganar la prueba combinada o de persecución (que antes se corría en contrarreloj clásico y hándicap libre, y ahora se corre en salida en masa clásico con cambio de esquís para hacer libre). Björgen no disputó el sprint por parejas (libre), que ganaron las alemanas con bastante soltura, pero fue la última relevista en la prueba tradicional de relevos, llevando a Noruega al título tras un gran trabajo de sus compañeras. El colofón vendría en la prueba final, los 30 km clásicos. Desde el principio se vio que todo sería un duelo entre Björgen y Kowalczyk, y que posiblemente se resolvería al sprint. Así fue, pero el sprint fue de una belleza sobrenatural. A mí me recordó a la final de 10000 metros de los juegos de Sydney entre <strong>Gebrselassie</strong> y <strong>Tergat</strong>. Kowalczyk entró primera en la recta de meta, Björgen se puso a su altura, la superó, pero la polaca sacó fuerzas de alguna parte para ganar por una fracción de esquí. Meritorio tercer puesto ¡a más de un minuto! de la finlandesa <strong>Saarinen</strong>, que tuvo problemas en un cambio de esquís (hay que cambiarlos cada cierto tiempo porque se les acaba la cera que les dan). Lástima que Kowalczyk, que estuvo sancionada por dopaje hace unos cinco años, haya insinuado que Björgen debe sus cinco medallas a un medicamento contra el asma&#8230;</p>

	<p>En el campo masculino, esperábamos la repetición del duelo vivido en el <em>Tour de Ski</em> entre el noruego <strong>Petter Northug</strong> y el checo <strong>Lukas Bauer</strong>. Siendo este último un especialista en clásico, el que quedara tercero, detrás del suizo <strong>Cologna</strong> y del italiano <strong>Piller Cotrer</strong> en la prueba inicial, en libre, hacía presagiar que arrasaría en estos Juegos, al menos en las pruebas de distancia. Pero la historia la iban a escribir otros. En la prueba sprint, conocido el superior final de Northug, los rusos <strong>Kriukov</strong> y <strong>Panzhinsky</strong> decidieron llevar un ritmo infernal durante los 1600 metros, peleando entre ellos por el oro y dejando al noruego con el bronce. La mejor prueba fue la persecución. Tras una fase clásica llevada en grupo grande, justo en el cambio de esquís para afrontar la parte en libre atacó el sueco <strong>Olsson</strong>. Sus compañeros <strong>Hellner</strong> y <strong>Södergren</strong> se pusieron en cabeza del grupo para ralentizar su marcha, y a pocos kilómetros del final Olsson llevaba 25 segundos de ventaja. Como en las mejores pruebas ciclistas, la caza fue terrible al final, con dudas de si lo cogerían o no. Pero tan fuerte tiraba el ruso <strong>Legkov</strong>, que un grupo de cuatro lo alcanzó en el último kilómetro. Northug tuvo un problema con los bastones en el momento justo, y en el sprint final Hellner venció delante del alemán <strong>Angerer</strong> y Olsson. Legkov, cuarto, veía cómo su descomunal esfuerzo se quedaba sin recompensa.</p>

	<p>En el sprint por equipos, una gran posta final le daba al fin a Northug su primer oro, por delante de Alemania. Y en relevos, contra lo habitual la posta decisiva fue la segunda, y no la cuarta. Olsson y el francés <strong>Vittoz</strong> se escaparon, siendo alcanzados, en una posta sensacional, por Bauer. Se hundió el noruego <strong>Hjelmeset</strong>, que ha atribuido su bajo rendimiento a <em>haber visto demasiado porno</em>. El tercer relevo, donde por Noruega actuó el biatleta <strong>Lars Berger</strong>, no cambió las cosas; pero en el último, Hellner dejó al checo y al francés, cuya ventaja de 40 segundos enjugó Northug con aparente facilidad. Oro para Suecia, plata para Noruega, bronce para Chequia&#8230;e increíble cuarto para Francia, tuvieron la medalla durante toda la prueba. Finalmente, en los 50 km, la prueba se desarrolló de manera muy diferente a la femenina: en grupo total, numeroso, con diferentes estrategias de cambios de esquís. En el tramo final, Northug pudo sobrepasar al alemán <strong>Teichmann</strong>, ganando su cuarta medalla (segundo oro). Olsson conseguía otro bronce.</p>

	<p>Por el contrario, cada vez me gusta menos el esquí alpino. Acostumbrado desde niño a ver sólo este deporte de invierno, siempre lo he visto, pero entre los aplazamientos y parones, las diferencias del estado de la nieve entre las bajadas de unos y otros, y la ausencia de figuras carismáticas, ha perdido mucha de mi atención. Aun así, he visto bastante. En chicos, la decepción fue <strong>Didier Cuche</strong>, muy lejos de las medallas en las pruebas de velocidad. La sorpresa, el renacimiento del veterano <strong>Bode Miller</strong>, tres medallas, una de cada color (oro en supercombinada): igual que el noruego <strong>Aksel Lund Svindal</strong>, que ha sabido reponerse de una gravísima lesión, que ganó el supergigante. Los suizos salvaron, y bastante, los muebles, con las victorias de <strong>Didier Defago</strong> en el descenso y <strong>Carlo Janka</strong> en el gigante. Al vencedor en eslalon, el italiano <strong>Giuliano Razzoli</strong>, lo conocían pocos. También hay que destacar al siempre competitivo croata <strong>Ivica Kostelic</strong>, que sumó dos medallas.</p>

	<p>En el campo femenino, la batalla se planteaba en un principio entre la estadounidense <strong>Lindsay Vonn</strong> y la alemana <strong>Maria Riesch</strong>; la primera con ventaja en las pruebas de velocidad, y la segunda mejor en las pruebas técnicas. Pero ambas con posibilidades de ganar en cualquier disciplina. La muy mediática Vonn empezó mejor, ganando un descenso que nos dejó muchas caídas, especialmente la de la sueca <strong>Paerson</strong> cuando saboreaba la plata, y muy llamativa la de la francesa <strong>Rolland</strong>, a los tres segundos de carrera, en un tramo recto y casi plano, rompiéndose el cruzado. Paerson ganaría su sexta medalla olímpica al día siguiente al ser tercera en la supercombinada, donde Riesch igualó a Vonn, que se salió en el eslalon, incapaz de superar la presión. <strong>Julia Mancuso</strong> había sido la segunda en ambas pruebas. En el supergigante, la austríaca <strong>Fischbacher</strong> dio la sorpresa, con Vonn tercera y Riesch algo lejos. Vonn no acabaría ninguna prueba más. Extraño fue el gigante, ganó otra alemana, <strong>Rebensburg</strong>, delante de dos multimedallistas: la eslovena <strong>Maze</strong> y la austríaca <strong>Goergl</strong>. En un precioso eslalon, Riesch tomó el trono de los Juegos, con otra reaparecida, <strong>Schild</strong>, justo detrás.</p>

	<p>Los saltos de esquí tuvieron un desarrollo parecido en sus dos pruebas individuales. Se esperaba el duelo entre el suizo <strong>Simon Ammann</strong> y los austríacos, fundamentalmente <strong>Gregor Schlierenzauer</strong>, pero también el ganador del cuatro trampolines, <strong>Kofler</strong>. Pero Ammann no dio opción al duelo ni en el trampolín corto ni en el largo. Hizo los mejores saltos en cada una de las cuatro rondas de competición y no falló. Segundo en ambas pruebas fue el polaco <strong>Adam Malysz</strong>, excelso competidor, y tercero, recuperando de malas primeras mangas, Schlierenzauer. A destacar el hundimiento del finlandés <strong>Hautamaeki</strong> en el trampolín largo, donde pasó del tercer al vigesimoséptimo puesto. La prueba por equipos iba a ser ganada por Austria sí o sí: era la medalla más segura de toda la quincena. Así fue, e incluso Schlierenzauer se permitió arriesgar en el último salto para conseguir el más largo de todas las pruebas, con un meritorio aterrizaje donde consiguió no tocar la nieve ni con el cuerpo ni con las manos. Muy interesante estuvo la lucha por detrás, donde alemanes y noruegos se impusieron a finlandeses y japoneses.</p>

	<p>En cuanto a la combinada nórdica, los cambios en el reglamento han destrozado, a mi juicio, este deporte. Hasta hace un par de años, había fundamentalmente dos pruebas, una sprint con un salto y 7,5 km de fondo, y una individual con dos saltos y 15 km de fondo. Ahora todas las pruebas tienen un solo salto, sea en trampolín grande o pequeño, y 10 km de fondo. Además, en Copa del Mundo la puntuación en salto depende de la puerta desde la que se salte y del viento reinante en el momento del salto. En los Juegos, de momento todos saltan desde la misma puerta y el viento no se tiene en cuenta. La Copa del Mundo venía siendo dominada por el francés <strong>Jason Lamy Chappuis</strong>, del que yo creía que llegaría a Vancouver pasado de forma.</p>

	<p>La prueba de trampolín corto fue otro momento mágico de los Juegos. Tras un salto igualado, en la prueba de fondo se formó un pelotón de siete unidades del que no tiraba nadie permanentemente, y que fue cazado por el estadounidense <strong>Bill Demong</strong> a unos 2 km del final. En el último kilómetro se desataron las hostilidades. Atacó el japonés <strong>Kobayashi</strong>, que fue seguido y sobrepasado por el estadounidense <strong>Spillane</strong>. Cuando parecía que éste iba a ganar, surgió de la nada Lamy Chappuis, que había estado escondido en el grupo toda la prueba, y le pasó en la recta final. El italiano <strong>Pittin</strong> se llevó un sorprendente bronce, mientras que Demong acusó la factura de su esfuerzo. Nueve días después (los americanos se fueron incluso a su país) se disputó la prueba por equipos (un salto y relevo de 4&#215;5 km). Los americanos hicieron grandes saltos y parecían favoritos para ganar el oro, pero sus primeros relevistas no estuvieron bien, sobre todo el campeón del mundo <strong>Lodwick</strong>, y Spillane y Demong se encontraron igualados con los austríacos para las dos postas finales. <strong>Gottwald</strong> aguantó a Spillane, y <strong>Stecher</strong> ganó en el sprint a Demong. Era la séptima medalla olímpica para Gottwald. Alemania se hizo con un cómodo bronce. En cuanto al trampolín largo, aquí se produjo un escándalo. Las condiciones de viento fueron muy cambiantes, y cuando sólo quedaban cinco saltadores por participar, eran mucho más desfavorables que al principio. El jurado, apresurado por terminar pronto, les obligó a saltar. Lo que ocurre es que eran los cinco primeros de la Copa del Mundo, y se vieron forzados a salir con más de dos minutos de retraso sobre los primeros, perdiendo todas sus opciones. Así vistas las cosas, al principio de la prueba en línea se formó un grupo de tres, con más de medio segundo sobre un nutrido pelotón, que se iba a jugar las medallas. También parecía claro que los estadounidenses eran superiores, y Demong logró al fin su ansiado título. Spillane sumó su tercera plata, y el austríaco <strong>Gruber</strong>, el mejor en el salto, el bronce. Detrás, bastante lejos, <strong>Hannu Manninen</strong> llegaba cuarto. El finlandés, que ha sido el gran dominador de la especialidad durante bastantes años, había vuelto tras su retirada para tratar de conseguir por fin una medalla olímpica individual: se quedó sin ella.</p>

	<p>El último deporte que tenía especial intención en ver era el curling, sobre todo el femenino. Aun con los recuerdos de la emocionante final de Turín, resuelta por el equipo sueco de la gran skip <strong>Anette Norberg</strong> en un extra end contra Suiza, desde el principio el torneo se planteó como un duelo entre un joven pero extraordinario equipo canadiense, y el de Norberg. En la liguilla, Canadá perdió con las campeonas mundiales chinas, y Suecia por ¡10-1! con Rusia. En el enfrentamiento entre ambas, Norberg estuvo fatal y Canadá ganó fácil. Ambos equipos llegaron a la final y ahí se vio que la veteranía es un grado. Norberg cometió fallos importantes en los primeros ends, pero la skip canadiense, <strong>Cheryl Bernard</strong>, erró un <em>take-out</em> no muy complicado en el décimo end, con 6-4 a su favor, que permitió a Suecia llevar el partido, una vez más, al extra end. Allí Norberg supo engañar a su contrincante, que aun con la ventaja de lanzar la última piedra falló el lanzamiento decisivo, dándole su segundo oro consecutivo a las suecas. De nuevo la final femenina había sido espectacular. El torneo masculino fue dominado por Canadá y Noruega, pero aquí se vio a las claras que los canadienses eran superiores. El interés quedó entonces en dilucidar si era más atractivo físicamente el <em>third</em> canadiense o el <em>skip</em> noruego, y en preguntarse de dónde habrían sacado los noruegos sus pantalones arlequinados.</p>

	<p>Entre las pruebas con las que me he encontrado al zapear, destacaría el patinaje de velocidad. Aunque es muy plástica, tiene el inconveniente de no presentar competición directa, como el esquí alpino. Las pruebas de fondo son interesantes, ya que lo importante es mantener el ritmo y no desfallecer al final. En los 10000 metros masculinos se produjo una de las imágenes de los Juegos. El holandés <strong>Sven Kramer</strong> tenía la carrera ganada, pero a unos 3 km de la meta su entrenador le indicó que debía tomar la siguiente curva por la calle interior. Tras dudar, Kramer le hizo caso; el problema es que en realidad le tocaba ir por el exterior. Total, descalificación e impresionante bronca del patinador al técnico. La imagen de ambos sentados en la zona de <em>boxes</em>, separados, sin mirarse, era muy elocuente. Otra prueba es la persecución por equipos, similar a la del ciclismo, donde sí hay competición frente a frente. En la competición femenina, las japonesas aún deben estar pensando cómo pudieron dejar escapar casi dos segundos de ventaja sobre las alemanas a 1 km del final: perdieron por tres centésimas, quizá con estrategia equivocada sobre cómo entrar en meta. Por el contrario, el patinaje de velocidad en pista corta me parece un fraude: un montón de tipos dando vueltas sin parar a una pista minúscula (111 metros de cuerda) como pollos sin cabeza, con multitud de caídas.</p>

	<p>El otro patinaje, el artístico, presentó algo histórico: ningún oro se vino para Europa. Mejor, pocos lo iban a celebrar debido al horario. La verdad es que <strong>Evgeni Plushenko</strong>, al que después de Turín sólo habíamos visto sobre el escenario del festival de Eurovisión, era favorito, pero no anduvo fino y los jueces le dieron el empujón definitivo al estadounidense <strong>Lysacek</strong> para que le superara por un estrecho margen. A destacar la fenomenal actuación del español <strong>Javier Fernández</strong>, decimocuarto, muy bien en el programa libre, que incluso quedó delante del caído <strong>Brian Joubert</strong>. En parejas tuvimos dominio chino, y en mujeres asiáticas y americanas dejaron a la mejor europea sexta. En cuanto a la danza, el apoteosis canadiense. Era la tercera vez que no ganaba Rusia/URSS, pero sin la calidad de las dos ocasiones anteriores: los fantásticos <strong>Jane Torvill</strong> y <strong>Christopher Dean</strong> en Sarajevo (inolvidable su <em>Bolero</em> de <strong>Ravel</strong>), o los no menos geniales <strong>Marina Anissina</strong> y <strong>Gwendal Peizerat</strong>, ganadores en 2002.</p>

	<p>En cuanto a las competiciones de trineos, mi inexperiencia me hacía conocer sólo dos nombres legendarios: el italiano <strong>Zoegeller</strong> en luge, y el alemán <strong>André Lange</strong> en bobsleigh. Zoegeller consiguió su quinta medalla, pero detrás de dos alemanes; Lange ganó su cuarto oro total, segundo en parejas, y amarró por los pelos una plata en cuartetos, pero lejos del estadounidense <strong>Steven Holcomb</strong>, que después de su operación en la vista ahora tiene más argumentos aún para dominar el plantel. Lo más emocionante, de todas formas, estuvo en el skeleton, donde en la última manga de ambas carreras (masculina y femenina) se cambió el podio, debido a golpes de algunos corredores con el lateral de la pista. En general, hubo más vuelcos de lo habitual debido a la dificultad de la pista de Whistler y a su famosa curva <em>fifty-fifty</em>, donde en general hubo dominio alemán. Eso sí, no pude identificar las curvas con las fotos que me había mandado mi editor cuando estuvo visitando las instalaciones la pasada primavera&#8230;</p>

	<p>Por último, reseñar que en el deporte nacional canadiense, el hockey, ambas selecciones anfitrionas derrotaron al gran rival, Estados Unidos, en las finales. Particularmente emocionante fue la final masculina, con los vecinos del sur forzando la prórroga en la última jugada, sólo para ser derrotados poco después. Otra imagen de los Juegos es la del equipo femenino celebrando la victoria en la misma pista fumando puros y bebiendo champán.</p>

	<p>Los españoles, de viaje organizado, salvo algunas honrosas excepciones. Me gustaría saber cuántas personas compusieron la expedición que acompañó a los 18 deportistas. Sólo Fernández y <strong>Queralt Castellet</strong>, con su desafortunadísima caída en el calentamiento cuando apuntaba muy alto en <em>half-pipe</em>, tenían nivel suficiente para estar con los mejores, y del resto sólo unos cuantos para no estar en el pelotón de los torpes. Nada que no supiéramos de antemano.</p>

	<p>Sochi 2014 nos espera; confiemos en que las pruebas se puedan celebrar sin mayores contratiempos meteorológicos, que <span class="caps">TVE</span> haga un despliegue medianamente decente, y que algún español se clasifique entre los diez primeros.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/sillonball/17919/vancouver-2010-luces-y-sombras-de-unos-jjoo-de-invierno-a-nivel-del-mar</link>
		<pubDate>Mon, 15 Mar 2010 09:00:18 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Luis A. Blanco</dc:creator>
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	<item>
		<title>Los mejores momentos deportivos de 2009</title>
		<description><![CDATA[<p>El mes que viene repasaremos lo más relevante que haya ocurrido en las olimpiadas de invierno, y hoy nos centraremos en lo que dio de sí el deporte durante el pasado año. Un año que no tuvo demasiados hitos excepcionales, pero que, los que tuvo, fueron intensos y, en algunos casos, inolvidables. Aunque seguramente nos dejaremos alguno en el tintero, vamos con lo más destacado en términos de intensidad y relevancia.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Quizá puedan sorprenderse por el tema del que vamos a hablar este mes. Total, sólo han pasado 46 días desde que acabó el año. Es lo que tiene cuando tu columna sale el día 15, que te pilla a contramano de fines de mes. Y como quería motivarles a ver biatlón durante los <span class="caps">JJOO</span> de Vancouver, pues no pude sacar esta columna en enero. Y no vamos a hacer la previa de los Juegos porque, cuando este texto sea leído, se habrán completado ya dos días de competición, con importantes medallas entregadas. Así que el mes que viene repasaremos lo más relevante que haya ocurrido en la ciudad canadiense, y hoy nos centraremos en lo que dio de sí el pasado año. Un año que no tuvo demasiados hitos excepcionales, pero que, los que tuvo, fueron intensos y, en algunos casos, inolvidables. Aunque seguramente nos dejaremos alguno en el tintero, vamos con lo más destacado, a juicio de este cronista, en términos de intensidad y relevancia.</p>

	<p><em>30 de enero. Tenis, Open de Australia. Semifinales masculinas, Fernando Verdasco contra Rafael Nadal</em></p>

	<p>El Open de Australia nunca ha sido un torneo que se haya dado bien a los españoles, de hecho era el único <em>Grand Slam</em> que se le resistía a la <em>Armada</em>. Por ello, ya era bastante histórico que dos de sus componentes se enfrentaran en una semifinal. Por un lado, <strong>Rafael Nadal</strong> hacía gala de su número 1 del mundo solventando sus obstáculos con relativa facilidad; por otro, la sorpresa del torneo la proporcionaba <strong>Fernando Verdasco</strong>, que tras una preparación específica, derrotaba en cinco sets a <strong>Andy Murray</strong> en octavos y se plantaba en semifinales. El partido se disputaba un viernes en horario nocturno, lo que hizo posible que fuera seguido en Europa por la mañana. Mientras <strong>Roger Federer</strong> descansaba en el hotel de su semifinal del día anterior, Verdasco y Nadal se enzarzaban en una pelea épica. Un primer set igualado se decidió del lado del madrileño en el <em>tie-break</em> (7-4), pero Nadal igualaba el partido con un 6-4 en el segundo. La clave estuvo en el tercero, primorosamente jugado por Verdasco; sin embargo el balear aguantó y se lo llevó en el desempate (7-2). El cuarto set tuvo un desarrollo similar. Verdasco estaba haciendo el partido de su vida, haciendo correr a Nadal como nadie y anotándose infinidad de <em>winners</em>. Enfrente, Nadal resistía como podía el vendaval, pero veía caer el set en la muerte súbita. Cuando parecía que Verdasco podía vencer la resistencia de su rival, Nadal rompió de inicio en el quinto y, aunque con problemas, mantenía la ventaja hasta el final. La duración, cinco horas, y el tanteo, 6-7(4), 6-4, 7-6(2), 6-7(1) y 6-4, dan idea de la intensidad de un partido tremendo, que para muchos fue el primero que veían por internet, desde su trabajo. Nadal se sobrepondría al cansancio para derrotar a Federer en la final, también en cinco sets, y ganar su sexto grande. Pero el gran esfuerzo lo había hecho dos días antes.</p>

	<p><em>1 y 3 de mayo. Baloncesto, Euroliga. Final four</em></p>

	<p>Pocas veces una <em>final four</em> de la Euroliga nos ofrece tres partidos de la calidad e intensidad de los vividos el año pasado en el O2 Arena de Berlín. Para empezar, la primera semifinal enfrentaba al campeón de 2008 en Madrid, el <span class="caps">CSKA</span> de Moscú, con el Barcelona, que había tomado el dominio en el baloncesto español tras una épica serie de cuartos ante el Tau Cerámica. El <span class="caps">CSKA</span> no era el del año anterior, ya que había perdido jugadores importantes, como <strong>David Andersen</strong>, al que precisamente se enfrentaba; el favorito era, ligeramente, el equipo español. El Barcelona tuvo controlado el partido en el primer tiempo, pese a las faltas acumuladas por <strong>Juan Carlos Navarro</strong>. Andersen y <strong>Vázquez</strong> mantenían el marcador dominado, pero en el segundo tiempo los rusos tocaron a rebato, con <strong>Ramunas Sikauskas</strong> y <strong>Trajan Langdon</strong> imparables, y abrió una renta que sería imposible de remontar. El resultado final, 82-78. La segunda semifinal es el mejor partido que he visto en varios años. Los dos equipos con mayor presupuesto del continente, Olympiacos y Panathinaikos, se medían por enésima vez en un partido vital. Ningún equipo se escapó por más de seis u ocho puntos, con maravillosas acciones ofensivas y defensivas. Los últimos minutos fueron muy emocionantes, con aciertos por ambos bandos, pero al final Olympiacos se jugó el último balón con el gran <strong>Ioannis Boroussis</strong> (increíble decisión en un equipo con <strong>Papaloukas</strong>, <strong>Vujcic</strong> o <strong>Greer</strong>), que falló&#8230;Panathinaikos pasaba por dos puntos (84-82). La final tuvo dos partes muy distintas. En la primera, los griegos pasaron el rodillo, con su triplete exterior mágico, <strong>Jasikevicius</strong>, <strong>Spanoulis</strong> y <strong>Diamantidis</strong>, superando claramente a sus pares, bien apoyados por <strong>Batiste</strong> o <strong>Pekovic</strong> dentro. Al inicio del segundo tiempo, la ventaja era superior a veinte puntos, pero el partido no estaba acabado. El <span class="caps">CSKA</span> sacó su calidad y se aproximó a una canasta, gracias a <strong>Holden</strong> o <strong>Khryapa</strong>, pero falló los ataques decisivos. El Panathinaikos repetía su título de Atenas 2007 ante el mismo rival, por 73-71.</p>

	<p><em>2 de mayo. Fútbol, Liga española. Jornada 34, Real Madrid-Barcelona</em></p>

	<p>Un Barcelona histórico se presentaba en el mes de mayo jugándose sus opciones en las tres competiciones. En la liga, pese a su excepcional temporada, sólo contaba con cuatro puntos sobre un Real Madrid que había sumado 52 puntos de 54 posibles desde su derrota por 2-0 en el Camp Nou en la primera vuelta. Nadie dudaba de que del Santiago Bernabéu iba a salir el campeón. Tras un par de ocasiones iniciales, el Madrid pegó primero con un gol de <strong>Higuaín</strong> a pase de <strong>Sergio Ramos</strong>. Pero, pese a todo, el sevillano iba a tener un día nefasto, además de sufrir el mejor partido de <strong>Thierry Henry</strong> en el club azulgrana. El francés marcó poco después el gol del empate, y de una falta sobre él nació el 1-2, marcado de cabeza por <strong>Puyol</strong>. Con el marcador a favor, se empezó a comprobar el gran acierto táctico de <strong>Guardiola</strong>, que le ganó la partida totalmente a <strong>Juande Ramos</strong> con el simple movimiento de desplazar a <strong>Eto’o</strong> al extremo, para colocar a <strong>Messi</strong> en el centro del ataque, entre líneas. Así, además de obtener superioridad en el centro del campo, potenció la comunicación entre el argentino, <strong>Xavi</strong> e <strong>Iniesta</strong>. Messi marcaba el 1-3, solo ante un desesperado <strong>Casillas</strong>, y al descanso el partido, y la liga, parecían decididos. Y así fue pese al espejismo del segundo gol blanco, obra de Ramos. Una nueva pifia suya, sólo un minuto después, propició el segundo gol de Henry, tras el cual los blancos bajaron definitivamente los brazos. Los últimos treinta minutos fueron un monólogo del Barcelona, con gran juego, muchas ocasiones, dos tantos más (obra de Messi y <strong>Piqué</strong>), y un marcador histórico, de escándalo. El 2-6 dejaba al Barcelona pendiente sólo de cuándo cantar el alirón, y le dejaba concentrarse en las competiciones de eliminatorias.</p>

	<p><em>6 de mayo. Fútbol, Liga de Campeones. Semifinales, vuelta, Chelsea-Barcelona</em></p>

	<p>Y es que sólo cuatro días después de asaltar el Bernabéu, el Barcelona viajaba a Stamford Bridge con un resultado muy peligroso en la ida, un empate a cero. El Chelsea de <strong>Guus Hiddink</strong> había sido el equipo que mejor había resistido el empuje azulgrana, bien es cierto que con un planteamiento conservador y una pequeña ayuda arbitral, aunque también cabe recordar que <strong>Valdés</strong> evitó el triunfo azul con una gran intervención ante <strong>Drogba</strong>. El partido de vuelta comenzó con un golazo, no exento de fortuna, de <strong>Mickael Essien</strong>, que enganchó un balón desde unos 25 metros que se coló por la escuadra. El Barcelona no se encontró cómodo en ningún momento y las mejores ocasiones fueron para el Chelsea, pero Valdés de nuevo evitó males mayores. Capítulo aparte merece la controvertida actuación del árbitro noruego <strong>Ovrebo</strong>, que según algunos dejó de señalar varios penaltis a favor del Chelsea. Los minutos finales fueron un acoso del Barcelona, siempre fiel a su estilo de juego. <a href="http://www.soitu.es/soitu/2009/05/07/actualidad/1241654829_397398.html">El golazo de Iniesta en el descuento</a> ha sido contado mil veces mucho mejor de lo que podría hacer yo, y desató la locura entre la afición blaugrana, por no hablar de su técnico. Aún tuvo el Chelsea tiempo de protestar otro penalti, pero no hubo tiempo para más. Tras una eliminatoria memorable, donde el Barcelona supo clasificarse pese a no haber sido tremendamente superior al rival, y haber sido superado en algunas fases, el Manchester United caería en la final de Roma.</p>

	<p><em>16 de mayo. Tenis, Masters 1000 de Madrid. Semifinales masculinas, Rafael Nadal contra Novak Djokovic</em></p>

	<p>La temporada de tierra batida llegaba a la antesala de su clímax, Roland Garros, con el debut de un torneo peculiar, jugado sobre la altitud de Madrid, en una instalación como la <em>Caja Mágica</em>. Nadal llegaba, en teoría, en posición inmejorable, habiendo ganado sucesivamente en Montecarlo, Barcelona y Roma. Ya en Montecarlo había sufrido mucho en la final contra <strong>Novak Djokovic</strong>, que le había barrido en el segundo set antes de caer, rendido físicamente, en el tercero. En Roma el partido había sido un poquito más sencillo para Nadal, que seguía ejerciendo de rey de la tierra con mano de hierro. Sin embargo, este encuentro comenzó con Djokovic sacando de la pista a un Nadal desconocido, al que no le funcionaba ninguna de sus armas, menos eficaces en Madrid que a nivel del mar. El serbio jugaba como los ángeles, y se imponía fácilmente en el primer set, encaminando su victoria en el segundo. Entonces Nadal, contagiado por el público, fue encontrando su juego, y durante tres horas se produjo uno de los mayores intercambios de golpes que recordamos. Nadal se hizo con el segundo set, que nos llevó a un tercero mágico, lleno de alternativas, puntos de break para ambos, puntos de partido para ambos, levantados de manera sensacional&#8230;parecía increíble que Djokovic no ganara el encuentro, pero al final Nadal se impuso en ¡más de cuatro horas! por 3-6, 7-6(5) y 7-6(9), tras un <em>tie-break</em> final para guardar en las hemerotecas. Evidentemente, no pudo recuperarse en pocas horas del esfuerzo y sufrió su segunda derrota en tierra ante Federer en la final. Luego nos enteraríamos de su lesión. Desde entonces, sólo ha ganado a un <em>top-ten</em>.</p>

	<p><em>31 de mayo. Balonmano, Liga de Campeones. Final, vuelta, BM Ciudad Real-<span class="caps">THW</span> Kiel</em></p>

	<p>La final de la máxima competición continental se planteaba como una revancha de la del año anterior, donde el Kiel había visto cómo el equipo manchego conseguía sobreponerse a una derrota en el Quijote Arena para remontar la eliminatoria en tierras germanas. El equipo alemán se conjuró para devolver la moneda a los españoles, y ganó en su cancha en la ida por cinco goles (39-34). El partido de vuelta comenzó igualado, pero poco a poco la actuación del mejor jugador del mundo, <strong>Nicola Karabatic</strong> y, sobre todo, del guardameta <strong>Thierry Omeyer</strong> decantó el choque hacia el Kiel. El Ciudad Real estaba muy impreciso y atenazado por la situación. A falta de apenas veinte minutos, el Kiel ganaba por cuatro goles y la final parecía decidida, con nueve goles de renta. Ahí apareció el punto fuerte del Ciudad Real, su profundidad de plantilla. Su defensa consiguió asfixiar a los alemanes, <strong>Arpad Sterbik</strong> empezó a pararlo todo, y <strong>Jonas Källman</strong> y compañía se forraron a contragolpes; en estático eran <strong>Olafur Stefansson</strong> y <strong>Sharhei Rutenka</strong> los que masacraban una y otra vez la portería de Omeyer. A tres minutos del final, el Ciudad Real consiguió la renta de cinco goles, y el final fue una fiesta (33-27), en lo que podía significar el fin de una era tanto para el equipo manchego, que ha tenido que reducir plantilla por motivos económicos, como para la competición, ya que este año estrena el formato de <em>final four</em>.</p>

	<p><em>5 de julio. Tenis, Wimbledon. Final masculina, Andy Roddick contra Roger Federer</em></p>

	<p>Tras la lesión de Nadal, Federer se hizo con el único grande que le faltaba en París, y se presentaba en su recinto preferido, la central de Wimbledon, con la idea de superar el récord de Grand Slams que compartía con <strong>Pete Sampras</strong>. Su camino a la final fue relativamente sencillo, y allí se encontró con <strong>Andy Roddick</strong>. El estadounidense ha experimentado una interesante mejora en su juego, y ya no es un sacador más, sino que es capaz de ganar puntos con cualquier estilo. Andy se había cargado en semifinales al ídolo local, Murray, y partía como víctima propiciatoria de un Federer que le tenía comida la moral en sus enfrentamientos particulares. Y, sin embargo, jugó, probablemente, el partido de su vida. Rompió el servicio del suizo en el último juego del primer set para llevarse la manga, y, aunque desaprovechó una pelota de set con su saque en el <em>tie-break</em> del segundo y perdió el tercero también en el desempate, no se descompuso, y sacó fuerzas de flaqueza para romper de nuevo a Federer y llevar el encuentro al quinto set. Cada jugador iba manteniendo su saque, aunque hasta el vigésimo juego, más o menos, parecía más probable que fuera Roddick quien se llevara el partido. Llegado ese punto, Federer demostró por qué es el mejor jugador de la historia. Revertió la situación, hizo dudar a Roddick, le amenazó el saque y, finalmente, consiguió su primera rotura en el trigésimo octavo juego de servicio del americano, llegando a la cima de la historia. Más de cinco horas de juego dieron un marcador final de 5-7, 7-6(6), 7-6(5), 3-6 y 16-14. Era justo que, para llegar hasta ahí, Federer hubiera tenido que superar un obstáculo tan importante.</p>

	<p><em>22 de julio. Ciclismo, Tour de Francia. Decimoséptima etapa, Bourg Saint Maurice-Le Grand Bornand</em></p>

	<p>Tras un recorrido decepcionante, con unos Pirineos reducidos a la mínima expresión, incluído un paso vergonzoso del Tourmalet lejísimos de meta, los Alpes presentaban la única etapa bien diseñada de toda la <em>Grande Boucle</em>. Se llegaba a esta situación con <strong>Alberto Contador</strong> en gran dominador, habiendo asombrado en la subida a Verbier. Los hermanos <strong>Andy</strong> y <strong>Frank Schleck</strong> tenían la intención de atacar, por una parte, al madrileño, y por otra, a sus compañeros de equipo &#8212;pero también enemigos&#8212; <strong>Andréas Klöden</strong> y <strong>Lance Armstrong</strong>, en busca de plazas de podio final. Terreno no les iba a faltar. Tras dos durísimas ascensiones nada más empezar, el Cormet de Roselend y el Col des Saisies, y un puerto más blando, la Côte des Arâches, se subía un puerto inédito, el Col de Romme, con una pendiente media de casi el 9%. Ya con el grupo de favoritos reducido a la mínima expresión, Andy Schleck atacó por enésima vez. Contador le siguió sin problemas, y después llegaron Frank Schleck y Klöden. Armstrong, como el día anterior en el Petit Saint Bernard, decidió ir a su ritmo, a ver si enlazaba. Pero el Romme es más duro, y la diferencia iba creciendo, llevada por los luxemburgueses. Nada más bajar el Romme, comenzaba el último coloso del día, el Col de la Colombière. En ese momento, Contador decidió atacar, pensando en llevarse a Klöden con él y descolgar a alguno de sus rivales. Pero consiguió justo el efecto contrario, quedándose entre los dos hermanos, apesadumbrado, pensando en la que le iba a caer en el hotel. Klöden estaba destrozado. La etapa iba a causar más destrozos que cualquier otra, demostrando que no hace falta poner un final en alto para tener ciclismo del bueno. En la bajada hacia Le Grand Bornand, Klöden fue perdiendo tanto tiempo que fue sobrepasado por Armstrong y <strong>Vincenzo Nibali</strong>. Al final, el compadreo se adivinaba: victoria de etapa para Frank Schleck, sin sprint, y Contador más lider, seguido de los hermanos. Armstrong perdía más de dos minutos en la meta, y Klöden, casi tres. El estadounidense arrebataría a Frank Schleck el tercer escalón del podio al día siguiente, en la contrarreloj de Annecy ganada por Contador, ya en plan rey del Tour.</p>

	<p><em>1 de agosto. Natación, Campeonato del Mundo. 100 mariposa masculinos, final</em></p>

	<p>Tras ser derrotado por <strong>Paul Biedermann</strong> en los 200 libres, su primera prueba en el mundial romano, <strong>Michael Phelps</strong> se rehizo ganando los 200 mariposa con facilidad, pero en los 100 mariposa le esperaba <strong>Milorad Cavic</strong>, con sed de venganza por el desenlace de los <span class="caps">JJOO</span> de Pekín. Además, Cavic contaba con un aliado importante, su bañador Jaked. En las semifinales del día anterior, el serbio batía el récord mundial de Phelps con 50.01, mientras el americano usaba solamente la parte inferior de su Speedo. La final se presentaba, obviamente, como un gran duelo, con Cavic en el papel de favorito. El serbio cumplió el papel a la perfección en el primer largo, bajando su tiempo de paso de las semifinales. Pero Phelps, esta vez con bañador de cuerpo entero, pasó en cuarto lugar, no muy lejos. En Pekín había virado séptimo. El segundo largo fue intensísimo. Poco a poco, la diferencia de Cavic fue empezando a menguar, y cada vez a un ritmo mayor. A veinte metros del final el vencedor no estaba claro; a diez, tampoco, pero a cinco ya Phelps era ganador. Su segunda piscina fue, sencillamente, sobrehumana. Los tiempos, 49.82 y 49.95, indicaban que la barrera de los 50 segundos se había roto. Por detrás, <strong>Rafael Muñoz</strong> ganaba la batalla del resto del mundo y se colgaba el bronce. La expresión de rabia de Phelps sólo era comparable a la que mostró tras el relevo 4&#215;100 libre en Pekín. El rey seguía en el trono.</p>

	<p><em>16 de agosto. Atletismo, Campeonato del Mundo. 100 metros masculinos, final</em></p>

	<p>Si los 100 metros siempre son la prueba reina en un campeonato atlético, los del mundial de Berlín se presentaban como el enfrentamiento estelar entre <strong>Usain Bolt</strong>, el fenómeno del momento, y <strong>Tyson Gay</strong>, el hombre silencioso, eficaz. Los dos mejores velocistas del siglo, y de los mejores de la historia. Junto a ellos, esperando su momento, el ex-plusmarquista mundial <strong>Asafa Powell</strong>, que había tenido una gran temporada de verano, pero con fallos históricos en las grandes competiciones. Bolt y Gay se habían evitado hasta ese momento, y había rumores de que Gay estaba lesionado en un abductor. La referencia era la final olímpica de exactamente un año antes, cuando Bolt había parado el crono en 9.69 tras correr de lado los últimos cinco metros, ante la falta de rivales. Pero aquí se esperaba que se tendría que exprimir hasta el final. La salida decidió la carrera. Contrariamente a lo esperado, Bolt se puso en acción muy rápido (129 milésimas), y cobró una ventaja que ya no iba a desperdiciar. Por detrás, Gay iba remontando, pero jamás descontó ni un metro a su rival. Esta vez el jamaicano no se dejó ir, y el mundo alucinó al ver que había parado el reloj en 9.58 segundos, con un viento favorable de 0.9 metros por segundo. Gay batía el récord estadounidense con 9.71, y Powell era el mejor tercero de la historia, en 9.84. Cuatro días después, con Gay recuperándose de su lesión, Bolt batiría el récord mundial de 200 metros y se convertiría, por méritos propios, en el rey deportivo del año.</p>

	<p><em>7 de septiembre. Tenis, Abierto de Estados Unidos. Octavos de final femeninos, Kim Clijsters contra Venus Williams</em></p>

	<p>El tenis femenino atravesaba un período de falta de liderazgo, cuyo mayor exponente fuera quizá el hecho de que, en los grandes torneos, se reservaban las pistas más grandes no para las mejores jugadoras, sino para las más atractivas. El panorama presentaba una lucha entre las tenistas rusas y las hermanas <strong>Williams</strong>, cuando <strong>Kim Clijsters</strong> decidió volver a las pistas, más de dos años después de haberlas abandonado para ser madre. Su regreso fue bastante sonado, ganando a tenistas del top-10. En Nueva York jugaba su tercer torneo, y su primera rival fuerte fue <strong>Venus Williams</strong>. El primer set tuvo todos los juegos bastante disputados, pero en los puntos decisivos se imponía el carácter de la belga. Todo cambió en el segundo set. Venus empezó a jugar como ella realmente sabe, y Clijsters la ayudó con un gran número de errores no forzados. El verdadero partido empezó con el tercer set, con alternativas en la pista y en el marcador. Pero finalmente Clijsters se llevó el gato al agua, con el llamativo tanteo de 6-0, 0-6 y 6-4. Luego vendría la victoria sobre <strong>Serena Williams</strong> en semifinales, con el desagradable asunto de las amenazas a la juez de línea, y una final muy cómoda contra <strong>Caroline Wozniacki</strong>. Kim había vuelto, y los aficionados se relamían de gusto por lo que significaba para el circuito femenino.</p>

	<p><em>14 de septiembre. Tenis, Abierto de Estados Unidos. Final masculina, Roger Federer contra Juan Martín del Potro</em></p>

	<p>La cabezonería de los organizadores del último grande del año provocó, por segundo año consecutivo, que la final se disputara en lunes. A ella llegaba, por un lado, el gran favorito, Roger Federer, sin haber pasado grandes apuros. Frente a él, en su primera final de un Grand Slam, el argentino <strong>Juan Martín del Potro</strong>, que tras haber ganado un partido que tenía perdido contra <strong>Marin Cilic</strong> en cuartos, había apabullado en semifinales a Rafael Nadal. Federer era el favorito indiscutible por tenis y experiencia, y aún más cuando se impuso cómodamente en el primer set y cobró break de ventaja en el segundo. Pero el argentino se repuso, empezó a aprovechar los frecuentes errores del suizo, y ganó el segundo set. Federer ganó el tercero, de forma magistral, dominador de nuevo, y&#8230;servidor se fue a la cama porque era ya la una de la madrugada, viendo el partido decidido. Cuál fue mi sorpresa cuando, a la mañana siguiente, me enteré de que el cuarto set había sido muy igualado, con Del Potro ganándolo en el tie-break, y el quinto no tuvo historia (igual que en Australia), con Federer hundido físicamente. Otro partido muy largo, cuatro horas, y un marcador final de 3-6, 7-6(5), 4-6, 7-6(4) y 6-2.</p>

	<p><em>27 de Septiembre. Ciclismo, Campeonato del Mundo. Prueba élite masculina</em></p>

	<p>La verdad es que este año las clásicas no nos dieron mucho espectáculo, ya que a <strong>Tom Boonen</strong> se le fueron cayendo los rivales camino de Roubaix, <strong>Stijn Devolder</strong> ganó en Flandes sin despeinarse y Andy Schleck se impuso en Lieja tras una escapada de unos 20 km. El mejor espectáculo se vio en el mundial de Mendrisio, esa prueba donde durante seis horas no pasa nada y que vive momentos de gran emoción en la última. Desde que los equipos se han reducido de doce a nueve corredores es más difícil controlar la carrera, y eso provoca numerosas sorpresas, como la de este año. Planteada la batalla como un duelo España-Italia, con el hombre más en forma, <strong>Fabian Cancellara</strong>, casi sin equipo, al final la prueba se convirtió en una lucha individual, donde los más listos esperan, agazapados, que llegue su momento. Y el momento llegó en la penúltima ascensión, cuando de un grupo destacado saltó el eterno segundón, <strong>Cadel Evans</strong>. El equipo italiano se había quedado sin efectivos, y el español jugó mal las cartas que le quedaban: <strong>Samuel Sánchez</strong> se quedó marcando a Cancellara, y <strong>Alejandro Valverde</strong> y <strong>Óscar Freire</strong> se encontraron sin fuerzas en el momento clave. Tuvo que ser el más esforzado, <strong>Joaquim Rodríguez</strong>, el que por segundo año consecutivo se encontró solo en el momento de la verdad. Trató de salir tras Evans, pero el australiano ya se encontraba demasiado lejos. Al menos se quedó con el ruso <strong>Alexandr Kolobnev</strong>, que le batió en la lucha por la plata. El <em>Purito</em> era bronce, poco premio para el mejor equipo, pero justa recompensa a su gran trabajo. Por detrás, Samuel le ganaba el sprint a Cancellara por el cuarto puesto&#8230;Evans lograba su victoria soñada en el momento más inesperado, tras haber hecho un Tour horroroso y haber perdido sus oportunidades en la Vuelta a España de manera surrealista.</p>

	<p>Creo que ya está bien por este mes, aunque podríamos haber hablado de las cuatro medallas de oro de <strong>Ole Einar Björndalen</strong> en los mundiales de biatlón, o de <strong>Federica Pellegrini</strong> bajando de los cuatro minutos en 400 metros libres, de la final de 1500 femenino en Berlín, con la caída de <strong>Burka</strong> y la descalificación de <strong>Natalia Rodríguez</strong>, del Perfumerías Avenida ganando tras dos prórrogas inverosímiles al <span class="caps">CSKA</span> de Moscú y clasificándose para los cuartos de final de la Euroliga femenina, de <strong>Blanka Vlasic</strong> saltando 2.08 en Zagreb, de la etapa del Blockhaus, de tantos momentos que he ido olvidando&#8230;no fue un gran año, pero tampoco estuvo nada mal.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/sillonball/17653/los-mejores-momentos-deportivos-de-2009</link>
		<pubDate>Mon, 15 Feb 2010 09:00:52 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Luis A. Blanco</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-02-01:77c262b7562572606450a68115f67ab6/4543bb5f6c22a72343892e563c0e6420</guid>
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		<title>El discreto encanto del biatlón</title>
		<description><![CDATA[<p>El biatlón es un deporte de invierno que consiste en una mezcla de esquí de fondo, o <em>cross-country</em>, y de tiro con carabina. Los biatletas recorren una serie de vueltas a un circuito (no se crean que plano, no; con subidas y bajadas, que aumentan considerablemente la dureza del recorrido), y al final de cada vuelta (excepto la última) se detienen en un campo de tiro, donde deben coger la carabina que llevan a cuestas y tratar de acertar a cinco blancos, que están situados a una distancia de cincuenta metros.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>El mes pasado hacíamos un repaso de los deportes que la televisión introduce en tu vida. Uno de ellos, por obra y gracia del Winterpark, es el biatlón. Parece mentira que, siendo yo una persona que ni siquiera ha <em>tocado</em> unos esquís o un arma en su vida, me haya convertido en un fanático de este deporte, y trate de no perderme ninguna retransmisión de las pruebas internacionales de primer nivel.</p>

	<p>Pero vayamos por partes. El biatlón es un deporte de invierno que consiste en una mezcla de esquí de fondo, o <em>cross-country</em>, y de tiro con carabina. Los biatletas recorren una serie de vueltas a un circuito (no se crean que plano, no; con subidas y bajadas, que aumentan considerablemente la dureza del recorrido), y al final de cada vuelta (excepto la última) se detienen en un campo de tiro, donde deben coger la carabina que llevan a cuestas y tratar de acertar a cinco blancos, que están situados a una distancia de cincuenta metros. Hay dos posiciones de tiro: tumbado, con los blancos más pequeños (45 milímetros de diámetro), y de pie, con blancos más grandes (115 mm). Si el biatleta, que dispone de un cargador con cinco balas en cada zona, falla en el tiro, sufrirá una cierta penalización. El estilo de esquí es libre, con lo cual todos usan el estilo patinador, más rápido y económico.</p>

	<p>La gran dificultad de este deporte consiste en la combinación de una disciplina que exige un gran esfuerzo aeróbico, con altas pulsaciones y muy alto consumo de oxígeno, como es el esquí, y otra, el tiro, que exige gran tranquilidad y bajo número de pulsaciones. Los mejores biatletas son capaces de realizar esta transición en un tiempo realmente corto, y es una de las partes fundamentales de su entrenamiento. Particularmente agonístico es presenciar la etapa de tiro en posición de pie, con los atletas muy cansados, teniendo que soportar todo el peso de la carabina con los brazos y tratando de evitar el número de respiraciones para disparar más rápidamente.</p>

	<p>Otra de las dificultades es la disparidad de recorridos. Tanto por la diferente orografía, con la subida de auténticas paredes, como por la situación: no es lo mismo competir en las pistas nórdicas o alemanas, cerca del nivel del mar, que en los Alpes italianos, a dos mil metros de altitud, con la disminución del nivel de oxígeno en el aire que ello supone. Y a veces la transición entre las distintas sedes se hace en menos de una semana.</p>

	<p>En cada sede de la copa del mundo se celebran varias pruebas durante la misma semana. La prueba original del biatlón es la <strong>individual</strong>. La distancia es de 20 km para los hombres, y 15 para las mujeres. Hay cuatro zonas de disparo, dos en cada posición. La salida es contrarreloj, y la penalización por disparo fallado es de 1 minuto. Es una prueba que se realiza pocas veces a lo largo de la temporada, donde es muy importante evitar los fallos en el tiro; suele haber ganadores no habituales.</p>

	<p>La prueba que se programa con más frecuencia es la de <strong>sprint</strong>. La salida también es contrarreloj, y son 10 y 7,5 km para hombres y mujeres, respectivamente, con dos zonas de disparo, una por posición. La penalización por error es recorrer 150 metros más, lo que viene a suponer unos 25 segundos (y el esfuerzo acumulado). Al haber pocas zonas de disparo, suelen ganar aquí los grandes esquiadores, que pueden compensar algún error con su mayor velocidad.</p>

	<p>Una prueba espectacular es la de <strong>persecución</strong>. La salida se toma en hándicap, teniendo en cuenta los resultados de una prueba sprint disputada anteriormente (esto es, si en el sprint el esquiador A ganó con una diferencia de 10 segundos sobre el esquiador B y 25 sobre el C, A tomará la salida 10 segundos antes que B y 25 antes que C, siendo el vencedor el primero que llegue a la meta). Hay cuatro zonas de tiro y la distancia es de 12,5 y 10 km. La penalización es de 150 metros. Es una modalidad donde las posiciones bailan en cada zona de tiro, y donde los grandes tiradores recuperan posiciones tras el sprint. No es inhabitual ver casos en los que se recuperan treinta o hasta cuarenta posiciones.</p>

	<p>La última prueba en ser añadida al programa internacional es la <strong>salida en masa</strong>. Los treinta mejores de la clasificación (no más, porque sólo hay 30 posiciones de tiro en los circuitos) recorren 15 y 12,5 km con las mismas reglas que la persecución. Es una prueba que tiene el espectáculo de las vueltas iniciales, con todo un pelotón muy compacto, y que en general suele ser la más equilibrada entre especialistas en esquí y especialistas en tiro.</p>

	<p>También hay pruebas por equipos. Tras varias modalidades (por ejemplo, una patrulla militar en la que dos miembros del equipo disparaban y los otros dos penalizaban, debiendo llegar los cuatro juntos a la meta), se ha adoptado el sistema de <strong>relevos</strong>. Saliendo a la vez el primer relevista de cada equipo, cada uno de ellos recorre 7,5 km (6 las chicas), disparando una vez en cada posición. Por cada uno de los tres primeros fallos, tiene la oportunidad de recargar su carabina con munición extra, en lo que suele tardarse unos 10 segundos. Todo blanco no acertado con las ocho balas supone 150 metros de penalización. Como en otros deportes, el orden de colocación de los atletas dentro del relevo suele ser crucial en el resultado final.</p>

	<p>Presentado el deporte, es el momento de justificar mi fascinación por el mismo. Quizá sea el hecho de que la probabilidad de sorpresas es muy alta: por muy favorito que sea uno, por muy buen estado de forma que tenga, siempre puede fallar algún disparo y perder todas las opciones. Las pruebas son muy dinámicas, con cambios constantes, y hay que aguantar hasta el final para saber el resultado definitivo. Ya no hablemos de esas veces en las que el triunfo se lo juegan al sprint varios atletas. Y el gran esfuerzo que realizan. Esas imágenes de los atletas luchando por arañar las últimas décimas al reloj, cayendo exhaustos al suelo justo después de cruzar la línea de meta, con frío extremo, las babas congeladas&#8230;O los imprevistos, como esa carabina que se encasquilla, y hay que meter las balas una a una en vez de usar los cartuchos de cinco, con la consiguiente pérdida de tiempo y de concentración. Las tácticas diferentes de cada atleta, cambiando de ritmo en cada vuelta según los resultados del tiro, también pueden ser objeto de un detallado análisis.</p>

	<p>Por supuesto, también ayuda la fantástica cobertura realizada por el equipo de realización televisiva y la página web de la Unión Internacional de Biatlón <a href="http://www.biathlonworld.com">(<span class="caps">IBU</span>)</a>. Las realizaciones son espectaculares, focalizándose sobre todo en las zonas de tiro en las pruebas contrarreloj, en las que se puede seguir la clasificación por los puntos intermedios como podemos estar acostumbrados, por ejemplo, en ciclismo. En las pruebas en línea podemos ver el esfuerzo de los corredores en todo el recorrido, apreciar la dureza del trazado y las diferentes técnicas de esquí. Y, si uno no puede acceder a un canal que distribuya la señal televisiva, en esta página web puede seguir en directo o en diferido, gracias también a Eurovisión, y con una gran calidad, todas las pruebas de la Copa del Mundo (me temo que no se podrá hacer lo mismo con los <span class="caps">JJOO</span>, por asuntos de exclusividad), y además tienen una aplicación informática fantástica con la que se puede seguir en tiempo real todo el desarrollo de la competición, y personalizarla para mostrar siempre a tus atletas favoritos. No hay excusa ya para no ver el biatlón.</p>

	<p>El biatlón es un deporte muy popular en los países nórdicos y, sobre todo, en Alemania. Las pruebas pueden ser seguidas in situ por hasta diez mil espectadores en grandes tribunas, pese a las difíciles condiciones meteorológicas, y por millones a través de la televisión. También es muy valorado por la prensa, y recuerdo que hace unos años la gran <strong>Uschi Disl</strong> fue nombrada deportista alemana del año; recientemente la sueca <strong>Helena Jonsson</strong> ha conseguido el mismo galardón en su país.</p>

	<p>Llevo unos cinco años viendo biatlón regularmente. En este tiempo he asistido a una de las mayores rivalidades del deporte mundial en los últimos años, la que han mantenido el francés <strong>Raphaël Poirée</strong> y el noruego <strong>Ole Einar Björndalen</strong>. El francés dominaba las pruebas de las Copas del Mundo y los Campeonatos Mundiales (que se celebran todos los años no olímpicos y que, como los Juegos, puntúan para la Copa del Mundo), pero en la gran cita multideportiva, era el noruego quien se llevaba el gato al agua, ya que, tras haber sumado dos medallas en Nagano 1998, se llevó el máximo de cuatro oros posibles en Salt Lake City 2002 (la salida en masa debutó en 2006), y aún añadió dos platas y un bronce en Turín 2006. Por su parte, Poirée sólo sumó dos bronces, en relevos, en las dos últimas citas. Mientras Björndalen sigue sumando récords (ha superado, con más de 90, el número de pruebas de la Copa del Mundo ganadas que ostentaba el mítico esquiador sueco <strong>Ingemar Stenmark</strong>), Poirée se retiró, cuando aún estaba en gran forma pero falto de motivación, hace un par de años. Desgraciadamente, sufrió un grave accidente de quad hace un par de semanas tras el que sigue hospitalizado. Entre los dos atletas suman diez Copas del Mundo (seis el noruego, cuatro el francés).</p>

	<p>La verdad es que Björndalen es un fuera de serie. Ahora mismo es el biatleta que más rápido efectúa sus disparos, mientras que un par de ejemplos de su velocidad con los esquís son su victoria en una prueba de la Copa del Mundo de esquí de fondo, y su quinto puesto en los 50 km de los <span class="caps">JJOO</span> de 2002 (tras cuatro medallas de oro, recordemos) en aquella infamante prueba inicialmente ganada por <strong>Johann Mühlegg</strong>. No obstante, no vayan a pensar que el bueno de Ole gana siempre, el biatlón es un deporte impredecible.</p>

	<p>Pero Björndalen no ha sido el único biatleta en probar con el esquí de fondo: su compatriota <strong>Lars Berger</strong> incluso se proclamó campeón del mundo de 15 km contrarreloj (bien es cierto que beneficiado por la nieve que comenzó a caer cuando él terminaba su carrera, y que ralentizó la pista) y, otro noruego, <strong>Ronny Hafsas</strong>, ganó esta misma temporada la prueba inaugural de la Copa del Mundo de cross-country. Por el contrario, una gran esquiadora de fondo como la sueca <strong>Anna-Carin Olofsson</strong> se pasó al biatlón, con excelentes resultados, ya que ha logrado ser campeona mundial y olímpica.</p>

	<p>Volviendo a la categoría masculina, ha habido en estos años más actores principales, fundamentalmente alemanes. <strong>Sven Fischer</strong> es contemporáneo de Björndalen y Poirée, y también ha ganado la general de la Copa del Mundo y dos oros (sprint y relevos) en Turín, donde el gran héroe fue su compatriota <strong>Michael Greis</strong> (otra Copa del Mundo en su poder), que además de en relevos venció en individual y salida en masa.</p>

	<p>Los rusos también son un equipo muy fuerte, compacto, donde cualquiera te puede dar un disgusto. Lástima que el que prometía más, <strong>Dimitri Iaroshenko</strong>, fue cazado con <span class="caps">EPO</span> el año pasado. Y es que el biatlón es un deporte muy dado al consumo de este tipo de sustancias dopantes, como se ha visto con un par de atletas rusos más, o la espantada del equipo austríaco pocos días antes de comenzar los Juegos de 2006.</p>

	<p>La mejor prueba que he visto nunca, y sin duda la más emotiva, fue la de la retirada de Raphaël Poirée. En una colina a las afueras de Oslo, llamada Holmenkollen, se disputaba en 2007 la penúltima semana de competición. En la última vuelta de la última carrera de la semana, la salida en masa, se encontraron en la cabeza, juntos, por última vez, Ole Einar Björndalen, Raphaël Poirée y Sven Fischer, que iba a retirarse también al final de la temporada. Tras múltiples ataques, el alemán se quedó atrás a poco del final, y la victoria se dilucidó en un sprint impresionante, ganado in extremis por el noruego. Poirée ya no iría a Siberia a luchar por una Copa del Mundo que probablemente habría ganado, pues se encontraba en mejor forma que Greis, que finalmente se llevó el gato al agua.</p>

	<p>El panorama actual es muy atractivo, y los pronósticos para Vancouver los veo bastante abiertos. Por un lado, tenemos el equipo noruego, con dos cabezas visibles: el propio Björndalen (ganador de cuatro oros en los últimos Campeonatos del Mundo), y el joven <strong>Emil Hegle Svendsen</strong>, al que todos ven como su sucesor; de hecho, sólo una enfermedad le impidió ganar la última Copa del Mundo, que pasó a las vitrinas del gran Ole. Luego está el ya cuarentón <strong>Halvard Hanevold</strong> (otro campeón olímpico en Nagano) o el ya mencionado Berger. También un atleta muy peculiar, puesto que es zurdo, <strong>Alexander Os</strong>. Generalmente son rápidos en esquí, pero con problemas en el disparo.</p>

	<p>Luego yo colocaría a los austríacos. Un equipazo, últimamente son los más rápidos esquiando y bastante certeros, aunque aún algo irregulares. Yo tengo serias sospechas de doping en este equipo. Destacan sobre todo <strong>Christoph Sumann</strong> y el joven campeón mundial de salida en masa, <strong>Dominik Landertinger</strong>, junto a <strong>Simon Eder</strong> o el más veterano <strong>Friedrich Pinter</strong>.</p>

	<p>Los alemanes han empezado esta temporada con resultados muy discretos, como si estuvieran preparando específicamente la cita olímpica. Su lider es Greis, y junto a veteranos como <strong>Alexander Wolf</strong> o <strong>Michael Rösch</strong>, están renovando el equipo con gente como <strong>Arnd Peiffer</strong>. Ojo a ellos.</p>

	<p>En cuanto a los rusos, ojo avizor a los clásicos <strong>Ivan Tcherezov</strong>, <strong>Nikolay Kruglov</strong> (su padre fue un gran biatleta), o <strong>Maxim Tchoudov</strong>. Y a un recién llegado, <strong>Eugeni Ustyugov</strong>.</p>

	<p>Dejo para el final a los franceses, que han sabido reponerse bien de la retirada de Poirée. Junto al ya veterano <strong>Vincent Defrasne</strong>, que defenderá el título de persecución ganado en un agónico sprint frente a Björndalen hace cuatro años, ha aparecido una nueva generación, liderada por los hermanos <strong>Simon y Martin Fourcade</strong>, o <strong>Vincent Jay</strong>, vencedor sorpresa el año pasado en la pista olímpica. Tienen un relevo fortísimo, ya ganador este año en una prueba de la Copa del Mundo.</p>

	<p>Otros posibles medallistas son los suecos <strong>Björn Ferry</strong> y <strong>Carl Johan Bergman</strong>, el polaco <strong>Tomasz Sikora</strong> o el estadounidense <strong>Tim Burke</strong>. Pero vista la poca dificultad del trazado, cualquiera que tenga un buen día con la carabina puede llevarse una alegría.</p>

	<p>Por lo que respecta a la categoría femenina, en los últimos años no ha habido una dominadora clara, ya que tras la hegemonía de la sueca <strong>Magdalena Forsberg</strong>, que ganó seis Copas del Mundo consecutivas (pero sólo dos bronces olímpicos), las últimas siete Copas del Mundo han tenido siete ganadoras diferentes: las alemanas <strong>Martina Glagow</strong> (Beck de casada), <strong>Andrea Henkel, Kati Wilhelm</strong> y <strong>Magdalena Neuner</strong>, la noruega, ya retirada, <strong>Liv Grete Poirée</strong> (casada con Raphaël), la francesa <strong>Sandrine Bailly</strong> y la actual campeona, la sueca Helena Jonsson. Pero es que, de ellas, sólo Wilhelm es campeona olímpica en curso (de persecución). El resto son la sueca Olofsson, en salida en masa, y dos atletas retiradas: la rusa <strong>Ishmouratova</strong> en individual y la francesa <strong>Baverel-Robert</strong> en sprint (Rusia ganó en relevos). En cuanto a las actuales campeonas mundiales, de nuevo Wilhelm tiene dos títulos (individual y sprint), Jonsson la persecución, la rusa <strong>Olga Zaitseva</strong> la salida en masa, y Rusia los relevos.</p>

	<p>Y es que Wilhelm es, sin duda, la biatleta más regular de los últimos años. Su porcentaje de victorias es similar al del resto de las grandes, pero sus días malos son pocos, y siempre suele estar entre las diez primeras. Su reinado se vio amenazado por la irrupción de Neuner, una jovencísima esquiadora, la más rápida del circuito, que llegó a ganar cuatro oros en unos mundiales. Neuner siempre tiene problemas con el disparo en posición de pie, lo que le ha costado bastantes victorias. Este año lo ha empezado enferma y todavía no ha desarrollado su potencial.</p>

	<p>Completan el sensacional equipo alemán las veteranas Henkel y Beck, junto a <strong>Simone Hauswald</strong> (Denkinger de soltera) y las jóvenes que salen de la segunda división. El problema para el seleccionador <strong>Uwe Müssigang</strong> es que sólo puede alinear a cuatro atletas por prueba en <span class="caps">JJOO</span>, frente a las siete plazas que tiene en Copa del Mundo.</p>

	<p>La otra gran potencia es Rusia. Aun disminuida por los casos de dopaje, su alineación es para echarse a temblar, encabezada por su gran figura, <strong>Svetlana Sleptsova</strong>. Este año ha aparecido una nueva atleta muy potente, <strong>Olga Medvetseva</strong>. Completarán el equipo, probablemente, las dos supervivientes del oro olímpico en relevos, <strong>Anna Bogaliy</strong> y <strong>Olga Zaitseva</strong>.</p>

	<p>Pero sin duda las dos atletas más fuertes en el inicio de temporada han sido las suecas Helena Jonsson y Anna-Carin Olofsson-Zydek, dominadoras de la Copa del Mundo, con varios dobletes a sus espaldas. Son candidatas a todo, especialmente Jonsson, más lenta con los esquís pero más fiable con la carabina. No obstante, la falta de compañeras de su calidad las hace perder opciones en el relevo.</p>

	<p>Todo lo contario que al equipo francés. <strong>Sandrine Bailly</strong> lleva un par de temporadas de bajo rendimiento, pero puede explotar en cualquier momento. Y con <strong>Marie-Laure Brunet</strong> o <strong>Sylvie Becaert</strong> pueden liarla en el relevo, donde en teoría son el tercer equipo más fuerte tras rusas y alemanas.</p>

	<p>El resto de atletas que a priori pueden tener opciones en Vancouver serían las gemelas ucranianas <strong>Vita y Valy Semerenko</strong>, o su compatriota <strong>Oksana Khvostenko</strong>; la rapidísma finlandesa <strong>Kaisa Makarainen</strong>, o la eslovena <strong>Teja Gregorin</strong>. Pero, sobre todo, voy a destacar a dos de ellas, grandes competidoras, casi siempre en el top-10: la bielorrusa <strong>Darya Domracheva</strong> (si no comete fallos increíbles de concentración: el año pasado, en cabeza de una prueba de salida en masa, hizo su segunda ronda de disparos en posición de pie, cuando tocaba tumbada: fue espectacular; pero lo del pasado domingo fue todavía peor: teniendo la prueba ganadísima, disparando desde la posición de tiro número 1 disparó tres balas a las dianas de la número 2, sumando tres errores que le costaron casi un minuto y medio) y a la única que queda del formidable equipo noruego, <strong>Tora Berger</strong>, hermana de Lars. No quería olvidarme tampoco de las chinas, especialmente en sprint. Son muy rápidas y si no fallan, tendrán opciones. Apuntemos, por tanto, a <strong>Chunli Wang</strong>.</p>

	<p>De todas maneras, repito lo que dije en el caso de los hombres, al ser el recorrido poco exigente, no son descartables en absoluto las sorpresas. El circuito lo vimos el año pasado, en la prueba de la Copa del Mundo que se celebró tras los mundiales de Corea. En individual ganaron Vincent Jay y Simone Hauswald, y en sprint, Lars Berger y Helena Jonsson.</p>

	<p>Queda un mes para los Juegos Olímpicos (recuerdo que empiezan el 12 de febrero), pero antes de la gran cita aún pueden engancharse al biatlón. Esta misma semana se están celebrando las pruebas en una de las mecas de este deporte, la sede alemana de Rühpolding, y la que viene los atletas subirán a cerca de dos mil metros de altitud para competir en Antholz-Anteselva, en Italia. Si le dan una oportunidad, ya sea vía Eurosport o Internet, pueden quedar igual de seducidos que yo. Esperemos que <span class="caps">TVE</span> se porte y, como hizo en 2006, ofrezca las pruebas de los <span class="caps">JJOO</span> por su canal temático de deportes, aunque no confío mucho. Ojalá lo disfruten tanto como yo.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/sillonball/17512/el-discreto-encanto-del-biatlon</link>
		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 09:28:07 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Luis A. Blanco</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Eurosport, o cómo descubrir otra manera de hacer televisión deportiva</title>
		<description><![CDATA[<p>Desde luego, un ingrediente fundamental a la hora de practicar sillón-ball en condiciones es una retransmisión, preferiblemente en directo. Y si además, tenemos acceso a un canal dedicado exclusivamente al deporte, podremos descubrir que no hace falta ceñirse a los estándares habituales y se puede tener éxito con un planteamiento alternativo, pero de calidad y riguroso. Esa es, a mi juicio, la estrategia que sigue Eurosport, o al menos la que como simple espectador de a pie he percibido</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Desde luego, un ingrediente fundamental a la hora de practicar sillón-ball en condiciones es una retransmisión, preferiblemente en directo. Y si además, tenemos acceso a un canal dedicado exclusivamente al deporte, podremos descubrir que no hace falta ceñirse a los estándares habituales y se puede tener éxito con un planteamiento alternativo, pero de calidad y riguroso. Esa es, a mi juicio, la estrategia que sigue Eurosport, o al menos la que como simple espectador de a pie he percibido.</p>

	<p>La verdad es que cuando uno tropieza con este canal por primera vez, la sensación general es de extrañeza: un alto porcentaje de su emisión consiste en deportes que no suelen aparecer en la televisión, y que incluso pueden rozar el tratamiento de <em>frikismo</em>. No obstante, si estamos ociosos, o no encontramos algo realmente interesante en otros canales, al final nos vence la curiosidad y nuestro lado <em>friki</em> se decanta por descubrir el nuevo deporte que tan amablemente nos ofrecen. Yo, que de <em>friki</em> tengo los dos lados, he caído bastantes veces.</p>

	<p>Pongamos, por ejemplo, el snooker. Sí, es ese ¿deporte? que llena innumerables horas de programación en las noches de invierno; es una modalidad de billar practicada fundamentalmente en las Islas Británicas, con una mesa muy grande, y muchas bolas de colores que hay que introducir en las troneras de la mesa, siguiendo unas reglas un pelín complicadillas. ¿Quién podría resistirse a una retransmisión de varias horas, los dos contendientes jugando partida tras partida, hasta media hora cada una, hasta acercarse a la victoria final, 18 partidas ganadas? Pues llegan los mundiales, en abril y mayo, y ahí nos quedamos hasta las tantas de la madrugada de un lunes esperando que se decida la cosa. Y luego comentas la jugada con tus amigos (<em>¿viste el 147 de anoche?</em>), eso sí, sólo los más <em>frikis</em>, admirado por lo que hacen unos tipos que, aunque parezca mentira, ganan una pasta practicando snooker profesionalmente.</p>

	<p>Por cierto, la prueba fundamental para saber si alguien ve regularmente snooker es fácil: basta preguntarle si conoce a un tal Ronnie O’Sullivan y, en caso afirmativo, esperar a ver cómo define al susodicho. El grado de entusiasmo (a favor o en contra, da igual) en la respuesta es directamente proporcional a las horas de snooker contempladas.</p>

	<p>Siguiendo con las retransmisiones donde Eurosport pincha directamente la señal de la <span class="caps">BBC</span>, reconozco que al menos un par de miraditas al mundial de dardos sí que he echado. Mundial que, como no deja de ser lógico, se celebra en un garito con toda la pinta de pub gigante, también a un número increíblemente grande de partidas, y entre personajes muy variopintos, con sus mujeres y sus incondicionales allí sentados en las mesas, montando un jaleo terrible.</p>

	<p>Pero bueno, ¿quién no ha jugado alguna vez a los dardos o al billar, aunque sea a otras modalidades diferentes de las aquí expuestas? Ahora, lo de las bolas (creo que se dice así, mi Eurosport es en inglés/alemán, y allí dice <em>Bowls</em>) es algo que sólo he visto por la tele. He logrado deducir que las reglas son parecidas a las de la petanca, sólo que se juega sobre una moqueta de unos veinte o treinta metros de largo y, en vez de tirar bolas metálicas, se hacen rodar una especie de discos blanditos de algo que parece cuero, con el borde muy ancho, que pueden quedarse tumbados o de canto. Por cierto, que hace un par de meses me encontré, zapeando, con una prueba del Grand Slam de un deporte que nos suena algo más por aquí, los bolos de toda la vida.</p>

	<p>Desde hace un par de años, los amigos de Eurosport nos ofrecen casi todas las noches un catálogo muy variado de deportes de contacto. Reconozco que nunca me ha entusiasmado este tipo de deportes, así que zapeando me he llegado a encontrar con boxeo (estándar y tailandés) o lucha libre americana (lo que aquí conocemos, por mor y gracia de los orígenes de Telecinco, por <em>Pressing Catch</em>). Un poco más me he llegado a detener en, pásmense, campeonatos de pulsos. ¿Sabían que si las manos de los contendientes se separan antes de determinar el vencedor, el asalto se repite con las manos fuertemente atadas una a otra?</p>

	<p>Sin olvidar que fue gracias a Eurosport y en noches aburridas como aprendí las reglas del Poker Texas Hold’em. Ahora han debido perder los derechos de los programas resumen porque llevan un tiempo sin aparecer por la parrilla.</p>

	<p>Tampoco creo que tenga mucha audiencia la noche de los miércoles, el reclamo de Eurosport a su target más elitista. Patrocinado por marcas como Rolex, se da un resumen de los últimos acontecimientos en golf, vela e hípica. Bueno, al menos son deportes olímpicos.</p>

	<p>Los fines de semana de verano, el protagonista es el motor. Motociclismo (aunque ya no retransmiten el mundial de velocidad, les quedan las Superbikes y algún otro campeonato menor) y, sobre todo, automovilismo (monoplazas, turismos, prototipos, rallies&#8230;), tan variado que los domingos por la noche se ofrece un resumen recapitulando los mejores momentos, y los resultados.</p>

	<p>En invierno no hay motor, pero tenemos el <em>Winterpark</em>. Un extraordinario despliegue, gracias a la coordinación de horarios, que permite la retransmisión sucesiva de esquí alpino y nórdico (fondo, saltos y combinada), biatlón y patinaje artístico. Con repeticiones de las mejores competiciones y, por supuesto, el resumen dominical. La única pega es que a veces los retrasos en los saltos o el alpino repercuten en el resto de retransmisiones. Y que el torneo de los Cuatro Trampolines lo ofrecen en diferido por problemas de derechos. Una competición muy recomendable es el <em>Tour de Ski</em>, una prueba de esquí de fondo por etapas que es una sucesión de todas las modalidades (sprint, fondo en línea y fondo en persecución, en estilo libre o clásico), con un final espectacular subiendo por una pista de alpino en Val di Fiemme. Bastante interesante si uno se aburre en las vacaciones de Navidad. Desde luego, a mí me han aficionado al deporte blanco.</p>

	<p>¿Y el curling? Sí, es ese deporte parecido a la petanca, sólo que se juega sobre hielo, en equipos de cuatro, deslizando piedras de veinte kilos de peso. Reconozco que cuando juega el actual campeón olímpico femenino, el equipo sueco en el que hace de <em>tercera</em> Eva Lund, puedo quedarme horas mirando, ya que los partidos también suelen ser bastante largos. Mundiales y Europeos no faltan en la programación de Eurosport.</p>

	<p>Pero&#8230;¿y el fútbol? Evidentemente este tipo de canales no puede competir en las subastas de compra de derechos de campeonatos importantes, pero a cambio ha firmado acuerdos con <span class="caps">FIFA</span> y <span class="caps">UEFA</span> que le posibilitan dar campeonatos de selecciones femeninas absolutas, e inferiores de ambos sexos. Además de partidos oficiales de selecciones absolutas en diferido, y amplios resúmenes de Champions y Europa League. Así que de vez en cuando nos encontramos con sobredosis de un fútbol que, la verdad, tampoco interesa a muchos. Quizá algo más de público pueden tener los programas resumen de las ligas europeas de fútbol, el Eurogoals. Lástima que falten las grandes: ni española, ni inglesa, ni creo que italiana.</p>

	<p>El fútbol también suele ser protagonista de Watts, el programa de zapping donde se muestran porrazos, goles o fallos increíbles, y espectadores muy peculiares. Nada que no hayamos visto ya. Sí que nos enseñaron, hace un par de navidades, las hazañas de un tipo muy recomendable, el espontáneo y caradura Rémi Gaillard. Menudo personaje.</p>

	<p>Este verano Eurosport se hizo con los derechos, en algunos países, de la Golden League de atletismo. Yo, que veo la versión alemana (con comentarios en inglés, no me pregunten cómo se hace, yo le doy al número 8 en mi televisor y ahí está), pude disfrutar de las mejores reuniones mundiales. Pero no era posible seguirlas a través de la versión española.</p>

	<p>Y es que las diferentes delegaciones locales de Eurosport tienen una pequeña libertad para poder emitir competiciones que interesen más en sus países. Yo lo noto porque, evidentemente, me quedo sin comentaristas en inglés y sólo escucho el sonido ambiente. No está mal ver algún partido de la Champions League de balonmano, siempre con algún equipo alemán, pero lo que no recomiendo son los play-offs de la Bundesliga de baloncesto. Debería estar prohibido jugar tan mal.</p>

	<p>Con todo esto, la verdad es que no parece que haya dejado a Eurosport en buen lugar. Sin embargo, mi opinión es que es un canal imprescindible para todo buen aficionado al deporte. Y eso es porque su cobertura y dedicación es inmejorable cuando se trata de grandes eventos.</p>

	<p>Pongamos por ejemplo los Grand Slam de tenis (excepto Wimbledon, otra vez por problemas de derechos). Multitud de partidos en directo, conexiones puntuales con varias pistas para seguir otros encuentros además del retransmitido, un concienzudo programa resumen al final de cada jornada repasando lo más importante, y en su plataforma en internet, la posibilidad de elegir entre seis pistas para ver los partidos en directo.</p>

	<p>O las grandes vueltas ciclistas, retransmitiendo prácticamente todos los kilómetros producidos por las cadenas que generan la señal. Resumen al final del día, repetición de los últimos kilómetros por la noche y antes de la etapa del día siguiente, una justa ración de entrevistas&#8230;Bien es cierto que antes retransmitían más pruebas fuera de las grandes, como algunas vueltas de una semana y más clásicas de un día.</p>

	<p>Mundiales y Europeos de natación y atletismo también son cubiertos admirablemente; si bien en los de natación sólo se centran en saltos y carreras, en los de atletismo se ofrece todo desde el principio hasta el final, con entrevistas puntuales y un exquisito cuidado en dónde colocar los cortes publicitarios.</p>

	<p>Y desde luego, cuando más se agradece tener Eurosport es durante los Juegos Olímpicos, ya sean de invierno o de verano. Por supuesto, programación exclusiva las 24 horas. Durante el día, sólo hay directo. Ya habrá tiempo durante la noche y la madrugada de ofrecer resúmenes o entrevistas. Un ritmo muy alto, la obvia ventaja de no centrarse en los deportistas de ningún país ni en un deporte en concreto, o la seguridad de que es imposible perderse ningún gran momento hacen a esta cadena en imprescindible esos treinta días cada cuatro años. No como otras plataformas que no quiero nombrar, que con tres canales a su servicio son capaces de ofrecer la final de los 10.000 metros de los <span class="caps">JJOO</span> de Pekín con un diferido de 25 minutos, o de ignorar directamente finales de los deportes rey porque tienen que ofrecer partidos de fase previa de hockey hierba o waterpolo de la selección propia. O todo el torneo de fútbol porque lo juegan un puñado de profesionales de la liga nacional.</p>

	<p>El resumen nocturno de Eurosport durante los juegos de Pekín era un <em>must-see</em>, con todo lo importante que había ocurrido, con narración en directo, y un invitado de categoría. Nada que ver con lo que se veía por ahí. ¿Alguien dijo Gomaespuma?</p>

	<p>Yo lo tengo claro, Vancouver 2010, con su diferencia horaria ideal para ver las competiciones al volver de trabajar, será seguido por Eurosport. Esperemos que tras el apagón analógico, la antena parabólica de mi edificio siga en pie por mucho tiempo y lleguemos también a las competiciones importantes del verano. Si no, siempre nos quedará la red.</p>

	<p>Por cierto, como curiosidad les dejo un par de datos: la emisión más vista en la historia del segundo canal de la <span class="caps">BBC</span> y, además, la emisión más vista en la historia de la televisión británica después de medianoche, corresponde a la final del Mundial de snooker de 1984, cuando Dennis Taylor, que además llevaba unas muy extravagantes gafas, y Steve Davis, empatados a 17 partidas, se jugaron la última y definitiva a ver quién embocaba la bola negra, con fallos espectaculares. Y, en los dos últimos Juegos Olímpicos de Invierno, el deporte con más audiencia en los Estados Unidos fue el curling. Reconocerán que somos unos cuantos, los frikis que andamos por el mundo.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/sillonball/17334/eurosport-o-como-descubrir-otra-manera-de-hacer-television-deportiva</link>
		<pubDate>Tue, 15 Dec 2009 09:09:54 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Luis A. Blanco</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2009-12-09:77c262b7562572606450a68115f67ab6/369f043cfb88d1934678ceec230d36c5</guid>
	</item>
	<item>
		<title>La Quinta del Buitre y la Copa de Europa</title>
		<description><![CDATA[<p>El Milan y su técnico Arrigo Sacchi cambiaron la historia del fútbol en aquella eliminatoria. Lo más flojo del equipo era su portero, Giovanni Galli. La defensa era fija, con Tassotti, Baresi, Costacurta y Maldini. Delante de ellos jugaban Ancelotti y Rijkaard, con Donadoni por una banda y Evani o Colombo por la otra. Delante, casi nada, los campeones de Europa de selecciones Gullit y Van Basten. Pero aun con esos grandes jugadores, lo que de verdad hizo grande al Milan de Sacchi fue su revolucionaria idea de la presión.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Coincidiendo con los recientes choques en Liga de Campeones entre Real Madrid y Milán y, sobre todo, con el vigésimo aniversario de las dos eliminatorias que enfrentaron a ambos equipos a finales de los ochenta, este mes vamos a centrarnos en analizar la trayectoria del Real Madrid de la <em>Quinta</em> en la Copa de Europa. Veamos, en primer lugar, cómo era el Real Madrid y cómo era la Copa de Europa en 1986.</p>

	<p>El Real Madrid venía de una racha de cinco años sin ganar la Liga; particularmente la última de ellas quedó a mucha distancia del Barcelona de Terry Venables, que la empezó ganando 0-3 en el Bernabéu. Amancio fue sustituido en el banquillo blanco por Molowny, que sacó partido de un equipo de veteranos (Camacho, Juanito, Santillana, Gallego, Valdano&#8230;) y noveles (la famosa Quinta: Butragueño, Sanchis, Michel, Pardeza y Martín Vázquez) para llevarse una copa de la <span class="caps">UEFA</span>. Había nacido el miedo escénico, en aquel mítico partido contra el Anderlecht (6-1), repetido en semifinales contra el Inter (3-0). La llegada de Ramón Mendoza a la presidencia trajo consigo el fichaje de un grupo de jugadores (Maceda, Gordillo, Hugo Sánchez; era poco habitual fichar tres jugadorazos de golpe, nada que ver con los tiempos actuales) que se llevó la Liga 85-86 y, de nuevo con remontadas mágicas (4-0 al Borussia Mönchengladbach, 5-1 tras prórroga al Inter) una nueva Copa de la <span class="caps">UEFA</span>, en un año en el que Barcelona y Atlético de Madrid perdieron sendas finales de las otras dos competiciones.</p>

	<p>En cuanto a la Copa de Europa, era muy diferente a lo que conocemos hoy en día. Solamente la jugaban los campeones de Liga, y constaba de eliminatorias puras. La primera ronda era la única en la que había cabezas de serie y se jugaba en septiembre. Los octavos, ya con sorteo puro, eran en octubre y noviembre. Después del invierno se jugaban los cuartos, en marzo, y las semifinales, en abril. La final era, como ahora, en mayo. Por tanto, bastaba jugar ocho partidos para meterse en la final. Tras la expulsión de los equipos ingleses a consecuencia de la tragedia de Heysel en 1985, la dominación en la Europa de clubes quedó vacante, sin un dueño claro.</p>

	<p>Y, por supuesto, no existía la ley Bosman y había un límite de jugadores extranjeros: no podían jugar más de tres, lo que a la fuerza obligaba a proyectos a medio y largo plazo y plantillas más estables. Sin duda, proliferaban menos los intermediarios y no había tantas comisiones millonarias.</p>

	<p>Es en ese contexto en el que el Real Madrid se presenta en la Copa de Europa 1986-87, con un nuevo entrenador: Leo Beenhakker. Esta es de la que tengo menos recuerdos por dos motivos: mi corta edad y la no retransmisión televisiva de los partidos, aunque sí que los escuchaba por la radio. Tras una primera ronda resuelta en la vuelta contra el Young Boys (5-0 para remontar el 1-0), llegó el primer gordo de esos sorteos de la <span class="caps">UEFA</span> que siempre eran sospechosos, con el asunto de las bolas frías y las bolas calientes: la Juventus de Platini, Cabrini o un jovencísimo Laudrup. El Madrid se impuso en el Bernabéu con un tempranero gol de Butragueño, contrarrestado al poco del inicio en el Communale por Cabrini. No hubo más goles y, en la tanda de penaltis, el héroe fue el recién fichado Paco Buyo, que detuvo varios lanzamientos rivales. El Madrid pasaba el primer escollo.</p>

	<p>La eliminatoria de cuartos contra el Estrella Roja fue también complicada. El Madrid se trajo de Belgrado un saco de goles (4-2) que pudo ser peor, pues llegó a ir perdiendo 3-0 en un campo en malas condiciones por el frío. La remontada se produjo en la vuelta, con un 2-0 agónico. De esta eliminatoria el Madrid obtuvo, además del pase, un jugador: el muy eficiente Milan Jankovic, que incluso disputaría partidos de liga en esa misma temporada: fue la famosa liga del play-off.</p>

	<p>Y en semifinales llegaba el gran coco, el Bayern de Munich. Si al Madrid siempre le humillaban en Alemania, en Munich era (y es) el colmo (ha empatado una vez de nueve partidos). Un gran ambiente que acogota a los madridistas, un arbitraje un poquito casero, Mino de central (ay la lesión de Maceda&#8230;), y 4-1 en contra al inicio de la segunda parte. En estas que a Juanito se le cruzan los cables y le pisa la cara a Matthäus. Roja, que conllevaría suspensión a perpetuidad de las competiciones europeas (eso eran sanciones), y menos mal que el resultado no se mueve. Había que movilizar al Bernabéu como en otras ocasiones.</p>

	<p>La verdad es que el Bayern no tenía tan buen equipo como en otros momentos de su historia, pero contaba con jugadores expertos como el propio Matthäus, Augenthaler, Hoenness o Brehme y, sobre todo, con la bestia negra del fútbol español: el portero belga Jean-Marie Pfaff, que había cercenado la andadura de la selección nacional en el mundial de México y que, en el partido de vuelta de esta eliminatoria, fue casi infranqueable: sólo permitió un insuficiente gol de Santillana. El Madrid, volcado y lleno de delanteros, caía fuera. Además, un objeto impactaba en el árbitro francés Vautrot. El castigo, dos partidos de sanción al estadio.</p>

	<p>En la temporada 1987-88 el equipo apenas se refuerza (Tendillo y gente de la cantera), y realizará la mejor temporada europea que yo le recuerde. Todo comienza con una primera eliminatoria contra el Nápoles, equipo no cabeza de serie pero que ha ganado su primer <em>scudetto</em> frente al poderío de los equipos del norte, gracias al juego superlativo del mejor jugador del mundo, Diego Maradona, bien secundado por Alemao o Careca. La ida se disputa en el Bernabéu, pero a puerta cerrada, por fin con televisión en directo. El Madrid se ha preparado bien, y, consciente del reto, llega en gran estado de forma: 18 goles en tres partidos de liga. Chendo se pega como una lapa a Maradona, el Nápoles desaparece y Michel y Tendillo firman un 2-0 tranquilizador. En la vuelta, el Madrid lo pasa mal en la primera parte, con un tempranero gol a balón parado, pero a poco del descanso Butragueño marca y la segunda parte es totalmente prescindible.</p>

	<p>El Madrid debe seguir manteniendo la forma: el siguiente rival es el campeón de Europa, el Oporto. Aun privado de su gran estrella, Paulo Futre, sigue manteniendo el bloque campeón. La ida se juega en Valencia, ante un público muy animoso, que hace olvidar por momentos el coliseo madridista. El Oporto hace un partidazo y se adelanta con un gol de Madjer, pero en los últimos diez minutos Hugo Sánchez y Sanchis dan la vuelta al marcador. En la vuelta, el ambiente en Das Antas es infernal. El Oporto le da un baño al Madrid y gana 1-0 al descanso, cuando Beenhakker decide dar la alternativa al sobrino de Paco Gento, un extremo llamado Paco Llorente. Llorente hace el partido de su vida, y de dos jugadas suyas con pase de la muerte nacen los dos goles de Michel. El esfuerzo madridista es tan grande que tres días después, agotado, verá rota su racha de nueve victorias consecutivas en liga con un 0-4 del Atlético de Madrid de&#8230;Paulo Futre. El gordo cae en el sorteo de cuartos: después del invierno habrá que volver al Olímpico de Múnich.</p>

	<p>Pero es invierno todavía a primeros de marzo, y el Olímpico aún no tiene calefacción bajo el césped, que se encuentra helado. Casi tanto como los jugadores blancos, que pierden por 3-0 al inicio de la segunda parte y ven alejarse de nuevo la orejuda ante el mismo rival del año anterior. Sin embargo, el equipo se sobrepone, e incluso Butragueño pone algo de esperanza a poco del final con su tanto. Entonces ocurre el milagro. Hugo Sánchez lanza una falta lejana rasa, el balón va botando sobre el hielo y Pfaff se la traga. Total, 3-2, se puede remontar en el Bernabéu, el miedo escénico y tal.</p>

	<p>Y aun con sufrimiento, se consiguió el pase. En un ambiente infernal, el Bayern caía por 2-0, con goles de Jankovic y Michel en el primer tiempo. Si habían caído el campeón de Italia, con el mejor jugador del mundo, y el campeón y subcampeón de Europa, bestia negra incluída, el camino hacia la final y el título parecía despejado. Además, el rival en suertes no era muy conocido: el <span class="caps">PSV</span> Eindhoven holandés.</p>

	<p>Era el equipo de la Philips una mezcla de veteranía y juventud. Por un lado, los Gerets, Lerby o Arnesen, curtidos en mil batallas, y, por otro, una joven generación de futbolistas holandeses, que serían la columna vertebral de la selección campeona de Europa ese mismo verano: Van Breukelen, Van Aerle, Kieft&#8230;a mí el que más me gustaba era un fino centrocampista llamado Vanenburg, con una clase descomunal, aunque la figura era un central rubio, alto, que se rumoreaba interesaba al Barcelona: Ronald Koeman.</p>

	<p>Lo cierto es que en la ida, en Madrid, el <span class="caps">PSV</span> mereció el empate y puede que algo más. Se sobrepuso muy bien al gol inicial de Hugo Sánchez, de penalti, y empató mediado el primer tiempo con un gol de Linskens, a pase del ex-valencianista Arnesen, que tuvo que retirarse lesionado. Los holandeses dieron una lección de control, juego al contragolpe y eficacia defensiva, y desde luego Koeman justificó su fama con un partido imperial, anticipándose en los cruces, sacando el balón jugado desde atrás y, por si fuera poco, salvando un gol bajo la línea. Sin embargo, vio una cartulina amarilla que le acarreaba sanción para la vuelta.</p>

	<p>La vuelta en el Philips Stadion es uno de los partidos más injustos que he visto nunca. El puesto de Koeman fue para un veterano del mundial de Argentina, Willy van der Kerkhof, que lo único que hizo fue echar la defensa atrás y permitirse atosigar por el Madrid. Un Madrid que tuvo un sinfín de ocasiones, unas veces salvadas por la mala suerte, otras por el genial guardameta van Breukelen, otras por la madera, y algunas por el árbitro suizo Galler, que dejó sin señalar algún penalti. El dominio blanco fue abrumador, pero el gol no cayó, clasificándose los holandeses para la final por el valor doble de los goles en campo contrario.</p>

	<p>Además, las repetidas protestas de los jugadores blancos ante el árbitro, incluso en el túnel de vestuarios, ocasionaron fuertes sanciones; el peor parado fue Michel, con tres partidos. La verdad es que Galler había sido muy casero, cortando el juego blanco, y descontando cero minutos en el segundo tiempo, cuando había motivo para varios (eran los tiempos pre-cartelón, donde los árbitros hacían lo que les daba la gana con los descuentos; Vautrot llegó a dar ocho minutos más en la primera parte de la prórroga de una semifinal de un mundial).</p>

	<p>El caso es que el Real Madrid había caído sin merecerlo, y el <span class="caps">PSV</span> se convertiría en campeón sin ganar un partido desde octavos de final.</p>

	<p>En la temporada siguiente, 1988-89, el Real Madrid mantuvo el mismo bloque, con la incorporación estrella de Schuster, que había salido de malas maneras del Barcelona. De esta manera se completaba uno de los mejores centros del campo de la historia del club. También se fichó a Esteban.</p>

	<p>En la Copa de Europa, tras una primera eliminatoria muy sencilla contra el Moss noruego, resuelta con dos victorias por 3-0 y 0-1 sin mucha historia y con el repescado Losada como figura, el primer susto llegó en octavos. El rival tampoco era nada del otro mundo, el Gornik Zabrze polaco. En Polonia el Madrid ganó 0-1 con un gol de Hugo, y la vuelta parecía seguir el mismo camino anodino. Sin embargo, dos goles bastante seguidos de los polacos pusieron el 1-2 en el marcador, y a quince minutos del final el Madrid estaba eliminado. Menos mal que los de siempre, Butragueño y Hugo, marcaron para evitar la sorpresa y establecer el 3-2 final.</p>

	<p>En cuartos de final, al igual que en la temporada anterior, se presentaba oportunidad para la revancha: había tocado el <span class="caps">PSV</span> Eindhoven. Esta vez la ida se disputó en Eindhoven y el Madrid volvió a hacer un partido muy serio. Además, al filo del descanso tuvo el premio del gol, marcado por Butragueño. El <span class="caps">PSV</span> salió muy fuerte tras la pausa y pronto empató, por medio de su joven delantero brasileño, un tal Romario. No hubo más goles y todo quedó pendiente para la vuelta en Madrid.</p>

	<p>Salió el Real Madrid muy tranquilo, sabedor de la ventaja que tenía en el marcador, contemporizando. El equipo holandés no inquietaba mucho y se presagiaba un encuentro tranquilo, aun más con el gol de Hugo mediado el segundo tiempo. Sin embargo, Romario marcó un golazo en el último minuto y llevó la eliminatoria a la prórroga. En el tiempo extra, el Bernabéu se convirtió en la caldera de otras ocasiones y el Madrid sacó la furia. Martín Vázquez marcó casi en el final del primer período extra y de nuevo caía eliminado el campeón de Europa.</p>

	<p>Seguía siendo caprichoso el bombo europeo y adelantó la final soñada por todos a la semifinal. Milan y Real Madrid, indudablemente los mejores equipos de Europa en aquel momento, iban a vivir un duelo para la historia. El Milan, que había sido fácilmente batido por el Español en la copa de la <span class="caps">UEFA</span> de la temporada anterior, había pasado muchos apuros en octavos. De hecho, sólo la niebla y el reglamento <span class="caps">UEFA</span> habían impedido al Estrella Roja cobrarse como víctima al equipo rossonero: tras el 1-1 de San Siro, los yugoslavos ganaban 1-0 cuando a poco del final el partido tuvo que ser suspendido por poca visibilidad. El encuentro se repitió entero (a diferencia de lo que ocurre en España, donde sólo se repiten los minutos pendientes), y el Milan se clasificó por penaltis.</p>

	<p>El Milan y su técnico Arrigo Sacchi cambiaron la historia del fútbol en aquella eliminatoria. Lo más flojo del equipo era su portero, Giovanni Galli. La defensa era fija, con Tassotti, Baresi, Costacurta y Maldini. Delante de ellos jugaban Ancelotti y Rijkaard, con Donadoni por una banda y Evani o Colombo por la otra. Delante, casi nada, los campeones de Europa de selecciones Gullit y Van Basten. Pero aun con esos grandes jugadores, lo que de verdad hizo grande al Milan de Sacchi fue su revolucionaria idea de la presión. Hasta ese momento, se dejaba al equipo contrario llegar sin problemas hasta el medio campo e incluso más adelante, y ahí se fijaba la línea defensiva, con marcajes individuales. Los partidos tenían, por lo general, un ritmo cansino, y el juego de ataque solía prevalecer. Sacchi decidió que su línea de delanteros y centrocampistas debía presionar la salida de balón del rival. Además, adelantó su línea defensiva casi hasta el centro del campo, lo que obligaba al portero a estar muy atento y actuar de líbero. Era el famoso <em>achique de espacios</em>, expresión que se puso muy de moda. La consecuencia, que se acababa jugando en una franja muy estrecha de terreno, y el rival apenas podía hacer nada con la pelota. Por supuesto, en cuanto robaban se iban como flechas hacia la portería contraria. La condición física del Milan era muy superior a la habitual en aquellos tiempos, ya que era un factor fundamental del juego del equipo.</p>

	<p>Contra este equipo, el Real Madrid opuso su planteamiento clásico, con Buyo; Chendo, Tendillo, Sanchis, Gordillo; Michel, Gallego, Schuster, Martín Vázquez; Butragueño y Hugo Sánchez. Este equipazo llevaba dominando la Liga con mano de hierro varios años, pero aquí se encontró con la horma de su zapato y fue ampliamente superado como nunca anteriormente.</p>

	<p>Sobre todo en el partido de ida, en el Bernabéu, pese a lo que el resultado pueda indicar. El Milan provocó innumerables fueras del juego del equipo blanco y siempre creó sensación de peligro en el área de Buyo. El Madrid sólo pudo marcar de penalti, al filo del descanso. El empate del Milan estaba cantado, aunque quizá fue injusto que llegara de carambola: con el Madrid agotado, un remate de cabeza de Van Basten desde el borde del área grande se estrelló en el larguero, con tan mala pata que fue a rebotar en la espalda de Buyo, que se encontraba en plena estirada, y cayó mansamente dentro de la portería. El resultado de empate se podía considerar incluso bueno para el Madrid, visto lo visto, y todo se iba a decidir en San Siro.</p>

	<p>Pero no hubo partido. Recuerdo haber leído a un jugador milanista que en el túnel de vestuarios miró a los ojos, uno por uno, a sus rivales y todos excepto uno (Hugo) bajaron la cabeza y fueron incapaces de mantener la mirada. Ahí supo que ganarían. Los primeros minutos fueron bastante nivelados, pero a los veinte minutos Ancelotti pegó un zapatazo desde unos treinta y cinco metros que Buyo se tragó escandalosamente. Ahí bajó el Madrid los brazos y se acabó el partido. 3-0 al descanso, 5-0 al poco de empezar el segundo tiempo y la sensación de que si el Milan hubiera necesitado cinco goles más los habría marcado. Esta vez el Madrid estaba bien eliminado, y el Milan ganaría fácil al Steaua 4-0 una final que en España no pudimos ver, a pesar de jugarse en el Camp Nou, por una inoportuna huelga en <span class="caps">RTVE</span>.</p>

	<p>El Real Madrid, no obstante, dominó en España de manera espectacular, perdiendo sólo un partido de liga, en Balaídos, y ganando el doblete, el último hasta la fecha, derrotando al Valladolid en la final de la Copa del Rey.</p>

	<p>Para la temporada 1989-90 el Real Madrid decidió confiar su nuevo proyecto a John Toshack, que había hecho grandes temporadas con la Real Sociedad. Tres fichajes: Hierro, Ruggieri y Parra, y el mismo bloque. La primera eliminatoria no tuvo historia ninguna, ya que el rival fue el Spora luxemburgués, que se llevó tres goles en su campo y seis en el Bernabéu. Pero el bombo volvió a ser caprichoso y propuso la revancha contra el Milan, sólo que muy pronto: en octavos.</p>

	<p>Había empezado Toshack la temporada con la feliz idea de colocar a Schuster de defensa libre, para hacer hueco a Hierro en el centro del campo, ya que en el Valladolid había jugado en esa posición. El alemán ya quedó retratado en el primer gol del Milan en San Siro, un remate de cabeza de Van Basten en el área pequeña tras jugadón por la derecha de Rijkaard. Pero el galés se cayó del guindo en el segundo, una galopada del astro holandés que Schuster no tuvo más remedio que cortar en falta, unos dos metros fuera del área, cuando se plantaba solo ante Buyo. Ahora estas jugadas se castigan con tarjeta roja, pero entonces como mucho se sacaba una amarilla. Ahora bien, la estupefacción fue general cuando el árbitro alemán Schmidhüber señaló penalti, que transformó el propio Van Basten. 2-0, minuto quince, el fantasma de la goleada volvió a planear sobre el madridismo. Pero Toshack retiró a Schuster, que además andaba tocado físicamente, metió a un defensa, Julio Llorente, y el partido se niveló. Incluso el Madrid pasó regularmente del medio campo en el segundo tiempo y tuvo alguna ocasión. No obstante, el 2-0 era un resultado difícil de remontar.</p>

	<p>Y eso que el Bernabéu fue una vez más una caldera a presión. Pero el Milan fue más fiel a su estilo que nunca, y provocó unos veinte fueras de juego del Madrid, que fueron minando el ánimo de jugadores y público. De hecho, el único gol del partido, marcado por Butragueño, vino tras un saque de banda, justamente una de las jugadas en las que no hay fuera de juego. El final del encuentro fue un quiero y no puedo del Madrid, que quedaba eliminado antes del invierno. Aunque la diferencia había sido menor que unos meses atrás, de nuevo el Milan había sido superior. Se quedaba el Real Madrid sin poder batir el récord de cinco semifinales consecutivas de competiciones europeas, récord que comparte con el de Di Stéfano y con tres equipos más (Ajax, Juventus y Paris Saint-Germain).</p>

	<p>El equipo se centró, evidentemente, en la liga, donde no perdió ninguno de los treinta partidos que se jugaron tras aquella eliminatoria y estableció un récord de goles, 107. Además, el equipo jugó como los ángeles y, a mi juicio, Martín Vázquez se convirtió en el mejor jugador de Europa. Y la duda quedó sembrada: ¿qué habría ocurrido de haberse cruzado con el Milan en las rondas de primavera? Los incondicionales queríamos creer que habría pasado el Madrid, y esperábamos contestar a esa pregunta en la temporada siguiente; pero la derrota ante el Barcelona en la final de la Copa del Rey fue el primer indicador de que un ciclo terminaba y otro empezaba. Y la floja actuación de la selección española en el Mundial de Italia, con un equipo plagado de madridistas, el segundo.</p>

	<p>Además, para la temporada 1990-91 se planteó una revolución en el equipo. Schuster no renovó por diferencias con Mendoza, recalando en el Atlético de Madrid, y Martín Vázquez se fue al Torino. Se fichó a Milla tratando de repetir el éxito de quitarle al Barcelona al alemán, y además a Jaro, Spasic, Villarroya y Hagi. Jugadores mediocres para un equipo que se instaló en la mediocridad.</p>

	<p>Los dos primeros rivales en Europa fueron muy flojitos, y no sirvieron para calibrar el nivel del equipo en la competición continental. Así, se ganó al Odense por 1-4 y 6-0 y, en un encuentro en el que salió todo, se obtuvo la mayor goleada en treinta y pico años que llevo siguiendo al Madrid: 9-1 al Tirol, con cuatro de Hugo y tres del Buitre (2-2 en una intrascendente vuelta). Pero en la Liga el equipo funcionaba mal, lejos de la cabeza, y Toshack fue sustituido en el banquillo por el tándem Di Stéfano-Camacho (las malas lenguas decían que Di Stéfano ponía el carnet y el que tomaba realmente las decisiones era el murciano).</p>

	<p>Con la temporada perdida y la Copa de Europa como tabla de salvación se presentó el Madrid en Moscú para jugar la ida de los cuartos de final contra el Spartak. El frío afectó a ambos equipos y en un partido poco ofensivo el marcador no se movió. En la vuelta, un tempranero gol de Butragueño parecía encarrilar la eliminatoria, mientras las radios informaban de que el Milan estaba cayendo eliminado en Marsella (de hecho, llegarían a abandonar el campo por un apagón, esperando repetir la jugada de la niebla de Belgrado, sólo que esta vez sin éxito, siendo sancionados por un año). Pero estaba el Madrid para muy pocos trotes y un delantero desconocido, Radchenko, marcaba dos goles y daba otro para dejar el marcador en un increíble 1-3 y al Bernabéu desolado. Era la primera vez en la historia de las competiciones europeas que el Madrid perdía un partido en el Bernabéu tras haber empezado marcando; la segunda fue el mes pasado. Desde luego, la relación entre la Quinta y la Copa de Europa no se merecía un epílogo tan triste.</p>

	<p>Muchos dicen que con el sistema que se implantó justo en la temporada siguiente, los grupos en cuartos de final, el Real Madrid habría ganado alguna Copa de Europa; a veces estoy de acuerdo con esta afirmación y a veces no. Desde luego que alguno de estos jugadores volverían a la primera competición continental, y hasta Manolo Sanchis levantó dos Copas en 1998 y 2000; pero la gran generación que dominó el fútbol nacional durante cinco años se quedó a las puertas incluso de jugar una final. Quizás es que el fútbol español no estaba en su conjunto en la élite europea en esos años (sólo tres finales jugadas, la Recopa ganada por el Barcelona en el 89, la Recopa perdida por el Barcelona en el 91 y la <span class="caps">UEFA</span> perdida por el Español en el 88), y al salir a Europa se veía que no se daba el nivel&#8230;lo que sí es cierto es que con la Quinta mi generación aprendió lo que significaba la Copa de Europa y pudo vivir los duelos míticos que forman parte de la historia del fútbol. Desde luego, a mí me gustaba más la competición tal y como era hace veinte años que en su formato actual.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/sillonball/17069/la-quinta-del-buitre-y-la-copa-de-europa</link>
		<pubDate>Sun, 15 Nov 2009 09:00:56 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Luis A. Blanco</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Un verano postolímpico cualquiera (y II)</title>
		<description><![CDATA[<p>La gran sensación de los mundiales ocurrió en los 800 metros. La temporada de mítines fue muy igualada, con múltiples vencedoras. En Berlín se presentaba por fin la gran dominadora de la temporada anterior, Pamela Jelimo, con grandes dudas sobre su estado físico. Las dudas se disiparon en las semifinales, donde cayó eliminada. Pero había surgido Caster Semenya, una joven sudafricana de aspecto masculino, que seguía la misma táctica: tirar fuerte, y la que pueda que la siga.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Tras haber repasado el mes pasado los mundiales de natación, es tiempo ahora de echar un vistazo sobre lo más destacado de la temporada de atletismo al aire libre. Quizá lo más pertinente, a modo de prólogo, sea enumerar los diferentes tipos de atletas según sus resultados a lo largo del año. Tenemos, en primer lugar, a los que han ganado todas sus competiciones del año en su prueba (Usain Bolt, LaShawn Merritt, Kenenisa Bekele, Christian Cantwell, Allyson Felix, Sanya Richards, Valerie Vili); después, a los que tropezaron justamente en la competición más importante (Gerd Kanter, Krisztián Pars, Yelena Isinbayeva, incluso Meseret Defar); a los grandes animales competitivos, que aparecen de la segunda fila para ganar el mundial como ganaron en los Juegos Olímpicos (Shelly-Ann Fraser, Melaine Walker), o porque juegan en casa (Robert Karting, Steffi Nerius), al que le va mejor en la prueba que no preparó (Yusuf Saad Kamel), el desconocido mediáticamente sospechoso (Caster Semenya), la gran sensación y esperanza (Linet Masai), o el gran veterano que tras rondar tantos oros al fin encuentra su premio (Marta Domínguez). En general, la temporada ha sido de nivel muy alto, aunque, como veremos a continuación, hay pruebas en franca regresión.</p>

	<p>Sin duda alguna, el rey del momento es Usain Bolt. He de reconocer que lo vengo siguiendo desde que bajó de veinte segundos en 200 metros con 17 años, pero jamás hubiera podido esperar la explosión de este aún joven velocista jamaicano. Se ha escrito mucho sobre él; aquí basta decir que tras una temporada donde nunca encontró las condiciones idóneas, en Berlín rebajó estratosféricamente sus récords mundiales en 100 y 200 metros. Para el recuerdo también, fuera de la pista, su actuación ante el micro de Televisión Española tras ganar su tercer oro, en el relevo corto.</p>

	<p>Tyson Gay ha tenido la mala suerte de toparse con uno de los mejores velocistas de la historia. Este animal competitivo, lesionado en el pubis, plantó cara a Bolt en la final mundial de 100; su lesión le impidió correr el 200 y sus compañeros del relevo fueron descalificados en semifinales. Aun así, tras una salida nefasta, volvió a batir el récord estadounidense en Shanghai, igualando la marca del jamaicano en Berlín; mientras, Asafa Powell parece confirmarse como el tercero en discordia de una generación inigualable de velocistas.</p>

	<p>La lástima es el 200: como el dinero está en los 100, los grandes se prodigan poco en la distancia, y la hegemonía de Bolt es aún más incontestable. Aun así, hay que saludar la aparición del panameño Alonso Edward como una apuesta de futuro.</p>

	<p>En el 400, Jeremy Wariner volvió, con la cabeza gacha tras el desastre de Pekín, a entrenarse con Clyde Hart, el gurú de Michael Johnson. Pero parece que ha perdido definitivamente la chispa, y ahora mismo no es rival ni por asomo de LaShawn Merritt. Detrás de ellos, el abismo y la irregularidad: hacía 26 años que no se ganaba una medalla por encima de 45 segundos.</p>

	<p>El medio fondo adolece de la falta de un dominador absoluto. En los mítines los ganadores se van sucediendo y los grandes campeonatos son una loería donde acaba ganando el que adapta su táctica a las circunstancias puntuales del día. Esta vez los afortunados fueron, después de dos carreras lentas y muy tácticas, uno que casi siempre juega, Mbulaeni Mulaudzi, en un 800 con diez participantes, y en 1500, el hijo del gran Billy Konchellah, ochocentista como él: Yusuf Saad Kamel. Lo más destacado fuera de Berlín es el gran final de temporada de David Rudisha, no seleccionado para los mundiales, que ha conseguido la mejor marca en 800 en los últimos doce años en la pista talismán (y sospechosa) de Rieti.</p>

	<p>Kenenisa Bekele ha tenido una temporada cargada: mientras iba acumulando victorias en la Golden League, siendo uno de los tres ganadores del jackpot, ganó los 10.000 metros en Berlín a su estilo, aguantando al infatigable Zersenay Tadese hasta pulverizarle en su típica última vuelta; sin embargo, el lento ritmo del 5000 parecía presagiar otra derrota suya, como en París o Atenas. No obstante, batió en una agónica recta final al veterano Bernard Lagat para conseguir, aunque parezca mentira, su primer título mundial de la distancia.</p>

	<p>La maratón, en su precioso recorrido urbano, fue tan rápida que acabó decidiéndose por eliminación, ganando el keniano Albert Kirui. Ha sido un año de grandes marcas, donde Gebrselassie no ha sido el más rápido, tras su semifallo en la genuina maratón de Berlín, la de todos los años. El honor le correspondió a Duncan Kibet, tras su victoria en Rotterdam, con la segunda mejor marca mundial del año.</p>

	<p>En obstáculos, lo más interesante no era saber qué keniano iba a ganar en Berlín (esta vez fue el campeón olímpico en Atenas, Ezekiel Kemboi), sino qué iban a hacer los franceses ante ellos: mientras Bob Tahri había batido el récord europeo en junio, el subcampeón olímpico Mahiedine Mekhissi había ganado espectacularmente bajo la lluvia en París. Pero Mekhissi se retiró a 400 metros para el final de la semifinal, dejando a Tahri solo. Por una vez, éste cumplió en la gran competición, peleando por el oro, alcanzando un gran bronce y volviendo a batir el récord continental.</p>

	<p>Tras la lesión de Xiang Liu, Dayron Robles dominó a placer la temporada en 110 vallas, pero en Berlín acusó problemas físicos y cayó a la segunda. Ante el vacío de poder, surgió el joven Ryan Brathwaite para arrebatar el triunfo a los estadounidenses. Liu ha tenido recientemente en Shanghai una gran reaparición, que presagia una excelente vuelta al primer plano.</p>

	<p>Los dos mejores de la temporada pre-mundial en 400 vallas, L. J. van Zyl e Isa Phillips, cayeron en semifinales, con lo que la carrera final se presentó como un duelo entre Bershawn Jackson, bajito y de gran técnica, y el potentísimo Kerron Clement, capaz de batir el récord mundial de Michael Johnson en 400 metros lisos indoor, pero deficiente técnicamente. Clement no cometió ningún error de bulto, llevándose el oro con una paupérrima marca. La especialidad, desde luego, conoció tiempos mejores.</p>

	<p>El salto de altura estuvo plagado por la lluvia, lo que dificultó la obtención de buenas marcas. La temporada venía igualada y la final no fue una excepción, con los cuatro primeros superando la misma altura. Yaroslav Rybakov logró por fin el premio a su regular carrera.</p>

	<p>En cuanto a la pértiga, sin duda fue una de las imágenes de los campeonatos. Mientras los franceses Reinaud Lavillénie, revelación de la temporada, y Romain Mesnil se clasificaban sin problemas para la final, el campeón olímpico Steven Hooker lo hacía con un solo salto y visiblemente lesionado. En la final, cuando había dudas sobre si podría participar, se limitó a saltar a la segunda 5.90, con más gestos de dolor, para llevarse una grandísima medalla de oro, probablemente la conseguida con menos saltos en la historia: en dos días, tres en total, dos válidos.</p>

	<p>La longitud decepcionó; se esperaba un gran duelo entre el redivivo Dwight Phillips y el campeón olímpico Irving Saladino, que se presentaban con marcas superiores a 8.50, pero el panameño hizo tres nulos y entregó en bandeja el título a Phillips, aun con la oposición de Godfrey Mokoena. Buena final, no obstante. En triple, tras dos reveses consecutivos, Phillips Idowu pudo por fin batir a Nelson Évora, con una gran marca. Detrás tampoco parece aparecer nadie.</p>

	<p>En cuanto a los lanzamientos, vibrante como siempre el peso, con un duelo cerca de los 22 metros entre Christian Cantwell y Tomász Majewski, resuelto, contra pronóstico, a favor del estadounidense. En disco y martillo tuvimos grandes sorpresas, ya que los grandes dominadores de la temporada, que llegaban invictos, Gerd Kanter y Krisztián Pars, solo fueron tercero y cuarto, respectivamente. Muy emocionante fue la final de disco, donde Robert Harting batió en el último tiro a Piotr Malachówski. En martillo, el campeón olímpico Primoz Kozmus dominó con autoridad desde el primer tiro. En jabalina, otra vez Tero Pitkamaki tuvo el día tonto, y ni siquiera pilló una medalla, por muy baratas que estuvieran (ni 83 metros). Al menos, Andreas Thorkildsen dio calidad al concurso acercándose a los 90. Zelezny, desde las gradas, parecía arrepentirse de haberse retirado&#8230;</p>

	<p>Muy polémico fue el decatlón en Berlín, debido a su catastrófica organización. Muchos participantes y un horario demencial provocaron que, por ejemplo, Roman Sebrle tuviera menos de treinta minutos de descanso entre el salto de altura, donde acabó el último, y los 400 metros, donde iba en la primera serie. ¿No se puede rectificar eso? Entre este caso y la política de recalificaciones en medio fondo y fondo (bastaba con ir al suelo en una eliminatoria para correr la siguiente ronda), podemos decir que el nivel de jueces y organización ha sido bastante malo. En fin, que lesionado Bryan Clay en los trials, la prueba llegaba muy abierta. Sebrle se desconcentró con los problemas, pasando de segundo a décimo, y Trey Hardee, en un gran primer día, creó una bonita ventaja que se dedicó a administrar el segundo. Lástima de 1500, podría haber hecho una mejor marca final.</p>

	<p>La marcha fue cosa de los rusos Valeri Borchin en 20 km y Sergei Kirdyapkin en un delirante 50, con continuos cambios en la cabeza, desfallecimientos y recuperaciones. Pero las fehacientes pruebas de marcha irregular hacen necesario un replanteamiento de esta especialidad dentro del programa atlético.</p>

	<p>Por último, en relevos no hubo sorpresas: Jamaica ganó el corto a pesar de sus problemas técnicos, sin estadounidenses como quedó reflejado, y en el largo cuatro medallistas individuales (dos en lisos y dos en vallas) dieron sin problemas la victoria a Estados Unidos.</p>

	<p>Pasemos ya a analizar los mundiales y la temporada femenina. En 100 metros, la subcampeona olímpica Kerron Stewart se presentaba como gran favorita en Berlín, tras haber dominado todas las pruebas de la Golden League. Pero, como en Pekín, Shelly-Ann Fraser aprovechó su mejor salida para batirla; de paso, batía el récord jamaicano de Merlene Ottey y conseguía auparse al tercer puesto del ránking de todos los tiempos. Pero la temporada no había terminado. El bronce mundialista, Carmelita Jeter, iba a ganar todas las carreras post-mundial, incluyendo dos marcas por debajo de la de Fraser; en Shanghai, con 10.64, se colocaba segunda del ránking. Teniendo en cuenta que el récord de 10.49 de Florence Griffith-Joyner se consiguió en unas condiciones meteorológicas dudosas (se midió 0.0 de viento cuando testigos aseguraron que había un huracán a favor), el tiempo de Jeter se quedaría muy cerca de un hipotético récord de 10.61 de la tristemente fallecida heroína de los Juegos de Seúl. En el 4&#215;100, las jamaicanas, pese a su desastrosa carrera final, se aprovecharon de una lesión de las estadounidenses en las semis para ganar un nuevo oro.</p>

	<p>En 200 pasa como en chicos, la dedicación es menor y especialistas como Allyson Felix pueden pasar una temporada sin derrota. La campeona olímpica Veronica Campbell no fue rival esta vez y Felix consiguió su tercer título seguido, que adornó con otro oro en el 4&#215;400, junto a, para mí, la mejor atleta de la temporada: Sanya Richards.</p>

	<p>Una Sanya Richards que, siendo la mejor cuatrocentista desde hace tres años, no tenía todavía un gran título: se lesionó en los trials de 2007 y, en Pekín, la presión la pudo y cayó ante Christine Ohuruogu. Pero en Berlín no tuvo rival y aún tuvo fuerzas para bajar su marca del año en Zúrich y Bruselas.</p>

	<p>La gran sensación de los mundiales ocurrió en los 800 metros. La temporada de mítines fue muy igualada, con múltiples vencedoras. En Berlín se presentaba por fin la gran dominadora de la temporada anterior, Pamela Jelimo, con grandes dudas sobre su estado físico. Las dudas se disiparon en las semifinales, donde cayó eliminada. Pero había surgido Caster Semenya, una joven sudafricana de aspecto masculino, que seguía la misma táctica: tirar fuerte, y la que pueda que la siga. Nadie lo consiguió, y la gran Janet Jepkosgei tuvo que conformarse de nuevo con el bronce. Lo malo es que llevamos ya tres años sin ver carreras tácticas, parece ya un 400 extendido.</p>

	<p>En 1500, la carrera parecía montada como un duelo entre las muy sobrevaloradas Maryam Yusuf Jamal y Gelete Burka, que ganan en los mítines pruebas especialmente preparadas para ellas, pero había una atleta más fuerte: Natalia Rodríguez. A 300 metros de la meta parecía claro que la victoria era para la española, pero la ansiedad la pudo, y un error táctico conllevó su descalificación al derribar a la etíope, obteniendo de rebote la victoria Jamal.</p>

	<p>El fondo fue maravilloso en Berlín. Ausente por lesión Tirunesh Dibaba, Meseret Defar se presentaba como gran favorita en ambas pruebas. Su táctica era la de toda la vida de los etíopes, aguantar los tirones y rematar en la última vuelta. Como las carreras eran lentas, todo parecía cuadrarle. En 10000, una joven keniata de estilo impecable, Linet Masai, tiró toda la segunda mitad. Fue sobrepasada por las etíopes, pero en una recta final pletórica supo rehacerse y batirlas a todas. Algo parecido sucedió en el 5000, con Vivian Cheruiyot de protagonista. Sin duda, dos de las mejores carreras de Berlín&#8230;</p>

	<p>&#8230;junto a los obstáculos. Gulnara Samitova-Galkina y Marta Domínguez habían mantenido un duelo a distancia toda la temporada, bajando la mejor marca varias veces cada una. La rusa, campeona olímpica, partía como favorita y tomó ese rol desde el principio de la prueba, con Marta pegada a sus talones. A una vuelta del final, Samitova no pudo más, y se vio que era una lucha de Marta contra otra rusa, Yuliya Zarudneva. Tenían que correr porque detrás venía una especialista en 1500 con gran final, Jennifer Barringer. Pero Marta no se precipitó y pudo resarcirse del tropezón de Berlín, con su tercera medalla mundialista, al fin un oro.</p>

	<p>A diferencia del masculino, el maratón femenino mundialista fue muy lento. Los ataques se produjeron al final, ganando la china Xue Bai. La verdad es que la temporada ha sido muy flojita, incluso mediáticamente, con el quiero y no puedo de Paula Radcliffe. Prueba de ello son las pobres marcas, encabezadas por la muy veterana Irina Mikitenko.</p>

	<p>En 110 vallas se presentó un amplio abanico de atletas, muy igualadas, como favoritas. Entre ellas quizá no se encontraba la veterana Brigitte Foster-Hylton, que iba a vencer en Berlín y en todas las carreras posteriores. Ya es habitual que esta prueba sea reñida y que los estados de forma varíen a lo largo de la temporada, pero este año ha sido espectacular y muy agradable.</p>

	<p>En las vallas bajas, sin embargo, no hay esa variedad. Lashinda Demus asombró en Mónaco haciendo la cuarta mejor marca mundial de siempre, y partía como favorita en Berlín. Pero, como su compañera de entrenamiento Fraser, y repitiendo la actuación de Pekín, Melaine Walker surgió de las brasas de una temporada mediocre para superarla y, de paso, quedarse a sólo una décima del récord mundial de la recientemente retirada Yuliya Pechonkina. ¿Será capaz de batir su marca?</p>

	<p>El salto de altura era la prueba más esperada por los espectadores berlineses, confiados después de que Ariane Friedrich hubiera derrotado a Blanka Vlasic, con 2.06, en el mismo estadio en junio. Pero Friedrich, a diferencia de otros compatriotas, no supo competir con el apoyo del público y acabó tercera. Vlasic, como siempre irregular en las grandes finales, ganó con algunos apurillos; unas semanas después se quedó, con 2.08 en Zagreb, a un centímetro del récord mundial que habrá intentado batir unas cien veces en los últimos dos años. Otro récord que espera ser batido.</p>

	<p>Y en pértiga saltó la gran sorpresa de la competición, ya que la imbatible Yelena Isinbayeva hizo tres nulos, en parte por su soberbia de empezar la competición en 4.70, en parte por asustarse tras el primero y dejarse dos saltos para 4.75. Ausentes por lesión Svetlana Feofanova y Jennifer Stuczinsky, Anna Rogowska pasaba por allí y se llevó la medalla de oro. Una semana después, Isinbayeva lograba batir su récord mundial, pero a eso sí que estamos acostumbrados. Comparte el jackpot de la liga de oro con Bekele y Richards.</p>

	<p>En los saltos horizontales se confirmó el mal año del otrora potentísimo atletismo femenino ruso (sólo un oro, en marcha, de la gran favorita Olga Kaniskina). Las dominadoras de la temporada, Britney Reese en longitud y Yargelis Savigne en triple, se impusieron, si bien la cubana con mucha más facilidad que la estadounidense.</p>

	<p>En cuanto a los lanzamientos, tuvimos un gran duelo en peso. Valerie Vili era la gran favorita, no en vano viene dominando la especialidad en los últimos años, pero hasta el cuarto lanzamiento no pudo superar a la local Nadine Kleinert, que batió en tres ocasiones su marca personal. La neozelandesa pudo, por fin, superar los 21 metros en la final del Grand Prix, a final de temporada.</p>

	<p>En disco, la baja forma de la campeona olímica Stephanie Brown-Trafton, que quedó última, posibilitó una final dinámica, preciosa, llena de alternativas, en la que la australiana Dani Samuels dio una gran sorpresa. Las marcas, como siempre, muy lejos de las de hace veinte años. Mientras, en martillo, Anita Wlodarczyk batió el récord mundial, y aunque Betty Heidler se aproximó intento tras intento, no fue suficiente.</p>

	<p>La jabalina era otra prueba esperada con fruición por el público local, confiando en Christina Obergföll en su duelo con Barborá Spotáková; se habían repartido los triunfos en la temporada. Maria Abakumova hizo la mejor marca del año en la calificación, pero en la final no ganó ninguna de ellas. La veteranísima Steffi Nerius triunfó para Alemania y decidió retirarse. Una gran lección, sin duda.</p>

	<p>El heptatlón tenía como favoritas a las ucranianas, pero ni siquiera pillaron metal en una competición dominada con mucha facilidad por Jessica Ennis, que ganó tres de las cuatro pruebas del primer día y no fue inquietada el segundo.</p>

	<p>La actuación global española puede calificarse como decepcionante. En el lado positivo, Marta Domínguez, de la que se esperaba medalla pero quizá no de oro, García Bragado, segundo en 50 km (a resaltar que es el gran especialista del año postolímpico, todas sus medallas mundialistas son en este tipo de mundiales), Natalia Rodríguez pese al incidente, y por supuesto Nuria Fernández o Beatriz Pascual, además de la recuperación de Mayte Martínez (quiero una carrera táctica). A Beitia y Pestano se les va a pasar el arroz sin coger el tren bueno. Todos ellos son atletas muy veteranos. No se ve nadie en la generación posterior, una vez confirmado el debacle del medio fondo masculino, que casi hizo el ridículo. Habrá que confiar en jóvenes talentos como Javier Cienfuegos o Eusebio Cáceres. Cuestión aparte es el hecho de que al menos un 30% de la expedición sobraba. No se puede ir a un mundial a tirar 18 metros en peso, saltar menos de 16 en triple o correr 400 vallas cerca del minuto. En ese aspecto me parece mucho más loable el planteamiento del equipo de natación, sólo van a los mundiales aquellos con posibilidades reales de pasar al menos una ronda.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/sillonball/16932/un-verano-postolimpico-cualquiera-y-ii</link>
		<pubDate>Thu, 15 Oct 2009 09:00:54 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Luis A. Blanco</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Un verano postolímpico cualquiera (I)</title>
		<description><![CDATA[<p>En Roma las grandes estrellas no han sido los nadadores, sino los bañadores. La verdad es que no era difícil de predecir que, desde que en 1994 empezaran a introducirse prendas que hacían algo más que proteger el decoro de los deportistas, llegaría un momento en el que los bañadores serían un elemento fundamental a la hora de ganar unas centésimas al crono; imposible olvidar el bañador de cintura a tobillos de Ian Thorpe o de Michael Phelps, por poner dos ejemplos claros.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Uno recuerda que, cuando aún era un crío, los años postolímpicos apenas pasaba nada, en lo que a los grandes deportes &#8212;atletismo y natación&#8212; se refiere. No había grandes campeonatos a nivel global, y sólo estaban las competiciones por invitación. Lo que ocurría entonces era que los grandes protagonistas de los Juegos precedentes se tomaban el año con más calma, iniciando la preparación del siguiente ciclo olímpico de manera sosegada. Todo ello cuando no se retiraban, buscando una actividad profesional retribuida (eran los tiempos del amateurismo), dentro o fuera del deporte. Y era en los años postolímpicos cuando surgían nuevas jóvenes figuras, con la esperanza de triunfar en los Juegos Olímpicos tres años después.</p>

	<p>Las cosas empezaron a cambiar cuando las federaciones internacionales de atletismo y natación crearon los campeonatos del mundo. Los de natación se celebraban en la mitad del ciclo olímpico, pero aprovechando un paso por Australia se redujo su frecuencia y desde 2001 se disputan los años impares. Los de atletismo se celebraban el año antes de los Juegos, pero la <span class="caps">IAAF</span> decidió que desde 1993 se disputaran también cada dos años, en los impares. Así que ahora los años sin competiciones globales son los pares no olímpicos.</p>

	<p>Esto ha provocado que los deportistas estén prácticamente todos los años en su máximo de forma, buscando la gloria y los dólares que conlleva proclamarse campeón del mundo. Por supuesto hay diversidad de casos, y trataremos de estudiar unos cuantos ejemplos analizando lo ocurrido este verano, centrándonos en los mundiales de natación de Roma y los de atletismo de Berlín.</p>

	<p>En Roma las grandes estrellas no han sido los nadadores, sino los bañadores. La verdad es que no era difícil de predecir que, desde que en 1994 empezaran a introducirse prendas que hacían algo más que proteger el decoro de los deportistas, llegaría un momento en el que los bañadores serían un elemento fundamental a la hora de ganar unas centésimas al crono; imposible olvidar el bañador de cintura a tobillos de Ian Thorpe o de Michael Phelps, por poner dos ejemplos claros. El problema es cuando la constante innovación tecnológica permite ganar segundos: llega el momento de escandalizarse y de decir basta, no vayamos a ir demasiado lejos. Sí, Paul Biedermann ha bajado sus tiempos varios segundos, pero&#8230;¿era Thorpe tres segundos mejor que Kieren Perkins en 400, a igualdad de condiciones? ¿Aventajaría Phelps al Tamas Darnyi de 1991 en cinco segundos en 200 estilos, o en nueve en 400, si nadaran con la misma prenda y en la misma piscina? Las distancias serían más pequeñas, igual que habría que haber visto a Usain Bolt correr en una pista de ceniza contra Bob Hayes.</p>

	<p>Mi opinión es que simplemente nos hemos asustado porque este año los progresos han sido más rápidos de lo habitual. El remedio, prohibir las combinaciones en los bañadores, puede ser muy peligroso, ya que mantendrá muchos récords en las tablas por más de una década, e incluso podemos saberlos de memoria como todos los femeninos de atletismo en pruebas olímpicas “de toda la vida”, y los lanzamientos masculinos: sólo las sospechosas chinas de Ma Junren han batido cualquiera de esos más sospechosos récords en 21 años. De la lucha contra el dopaje físico se ha pasado a la lucha contra el dopaje tecnológico. Pero la tecnología es lícita; si no, se seguirían usando pértigas de bambú. También es cierto que es muy triste que gente como Thorpe, Inge de Bruijn o Leisel Jones hayan desaparecido de los libros de récords.</p>

	<p>Pero bueno, se supone que en unos campeonatos todos compiten en las mismas condiciones (al menos los que pueden permitirse los extras), y el ganador es el mejor del momento, así que comparemos el Foro Itálico de Roma con el Cubo de Agua de Pekín.</p>

	<p>Michael Phelps volvió a ser el hombre de los campeonatos. A pesar de su anómala temporada, puesta en evidencia porque en crawl hizo peores registros que en Beijing tanto en 200 metros como en los relevos de 100 y 200 (quizá por un fallido intento de cambio de técnica), en mariposa ha demostrado que sigue siendo insaciable: tras pulverizar su marca en 200 (recordemos que en Pekín tuvo un problema con las gafas), respondió al desafío que le presentó Milorad Cavic en los 100 a lo grande, aguantando en la primera piscina y destrozando al serbio y al reloj en la segunda. Su derrota ante Biedermann no cabe achacarla sólo al bañador, a mi juicio.</p>

	<p>César Cielo y Paul Biedermann se repartieron la velocidad y el medio fondo, demostrando gran superioridad sobre el resto; el brasileño confirmando lo apuntado en Pekín y el alemán rompiendo el cascarón del que empezaba a despuntar desde hace dos años. Mientras, en el fondo, Oussama Mellouli volvió a ser el mejor en los 1500 metros; este nadador cumplió una sanción por dóping.</p>

	<p>Todo un campeón olímpico como Aaron Peirsol se quedó fuera de la final de 100 espalda porque en la semifinal no nadó con bañador completo, pero se resarció en los 200 doblegando a Ryan Lochte, que últimamente le andaba mojando la oreja. Lochte aprovechó la ausencia de Phelps para ganar las pruebas de estilos sin mucha oposición.</p>

	<p>En la braza, la ausencia de los grandes dominadores Kitajima y Hansen fue aprovechada por el australiano Rickard y el húngaro Gyurta para hacerse con las victorias; siempre es reconfortante encontrar a un húngaro en braza, no en vano en tiempos fue considerada la mejor escuela de este estilo.</p>

	<p>En relevos, los equipos estadounidenses repitieron los tres oros de Pekín, de nuevo sufriendo en el 4&#215;100 libre, donde el entrenador francés decidió no alinear a Amaury Levaux, probablemente por el fallecimiento de su padre. Francia, que a los ojos de todos era la gran favorita, quedó tercera tras los rusos, aunque Levaux se subiría cinco días después al podio en 50 libres.</p>

	<p>En categoría femenina hemos cambiado de reina: Stephanie Rice no pudo defender ninguna de sus tres medallas de oro, sumando sólo una plata y un bronce en estilos, y un cero en 4&#215;200. Incluso en 200 libres no pasó de las semifinales, y en ninguna prueba mejoró sus marcas del verano anterior. Rice fue un ejemplo de lo que fue la delegación australiana en Roma; no sé si no tenían el mejor material, o es que directamente consideran la temporada de recuperación tras los Juegos, pero el caso es que Jessicah Schipper y el ya mencionado Rickard fueron los únicos que estuvieron a su verdadero nivel.</p>

	<p>El papel de Rice lo representó la local Federica Pellegrini, que ganó los 200 y 400 libres con una sensación de superioridad aplastante. Superioridad que mantiene fuera de la piscina, quejándose de sus compañeras de relevos y mirando por encima del hombro a sus rivales. Además, no se presentó a dos pruebas en las que estaba inscrita, 100 y 800 metros. Recordemos que en Pekín batió el récord de 400 en la semifinal, para luego no conseguir medalla en esa prueba. En Roma, esto pasó alguna que otra vez, sobre todo en categoría femenina.</p>

	<p>Para ser un año postolímpico, pocas apariciones ha habido en la natación mundial. Quizá el caso más sonado sea el de la jovencísima estadounidense Ariana Kukors, ganadora por aplastamiento de los 200 estilos. Kukors se quedó fuera de ir a Pekín por ocho centésimas, pero ahora parece invencible en su prueba. De momento no parece doblar en los 400. Fue, junto a la bracista Rebecca Soni, lo único destacable del equipo femenino de su país, ausente Katie Hoff (de cuerpo y mente, y no sólo de mente como en Pekín), y ya madurita una Dara Torres que bien cumplidos los 40 sigue peleando con las jovencitas en las pruebas de ultravelocidad. Otro ejemplo de precocidad es la otra ganadora en estilos, la húngara Katinka Hosszú, que fue capaz de meter dos segundos a gente como Coventry (imbatible, como siempre, en 200 espalda) o Rice.</p>

	<p>Britta Steffen aprovechó el bajo momento de forma de las holandesas y de Libby Lenton para ganar las pruebas de velocidad, mientras que en fondo la otra estrella local, Alessia Filippi, fracasó en el 800, al no poder alcanzar a la valiente danesa Friis, aunque pudo resarcirse en el 1500 (prueba no olímpica en mujeres).</p>

	<p>Han sido unos mundiales extraños en categoría femenina, pues sólo Steffen y Pellegrini lograron dos oros individuales. La ausencia de estrellas como Natalie Coughlin o Leisel Jones ha propiciado la aparición de ganadoras inesperadas como Gemma Spofforth (100 espalda), Nadja Higl (200 braza), o Sarah Sjöstrom (100 mariposa), además de las ya mencionadas Kukors y Hosszú. Esperemos que estas nadadoras puedan sobrevivir a todo el ciclo olímpico y ser estrellas en Londres 2012.</p>

	<p>Las chinas aparecieron de la nada para ganar dos oros apretados en relevos, mientas que el duelo entre holandesas y alemanas en el 4&#215;100 libre se decidió por muy poquito en favor de las primeras.</p>

	<p>Un breve comentario sobre la actuación española: con tres medallas de bronce, dos en pruebas olímpicas (incluyendo la primera de un nadador nacido en España), y varios finalistas más, parece que vamos mejorando con respecto a competiciones anteriores. Wildeboer y Muñoz están en la élite, Villaécija se mantiene como finalista ya por muchos años, Marcos Rivera parece apuntar por el mismo camino, y van llegando jóvenes con buenas perspectivas. La cruz es Mireia Belmonte: sus marcas y sus excusas son inadmisibles, aún más si comparamos con su actuación en los Juegos del Mediterráneo. Va viendo cómo le mojan la oreja nadadores aún más jóvenes que ella. Tendrá que centrarse porque su potencial es grandísimo.</p>

	<p>Para terminar, una reflexión: ¿cambiarán mucho los ganadores cuando se prohíba, a partir del próximo 1 de enero, el uso de bañadores con poliuretano?</p>

	<p>El próximo mes analizaremos la temporada atlética y, fundamentalmente, los mundiales de Berlín.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/sillonball/16774/un-verano-postolimpico-cualquiera-i</link>
		<pubDate>Tue, 15 Sep 2009 09:00:53 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Luis A. Blanco</dc:creator>
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	<item>
		<title>Reyes Estévez, ¿el canto del cisne?</title>
		<description><![CDATA[<p>Para ello, en 2000 decidió enfocar toda su preparación para la cita olímpica, sin brillar apenas en toda la temporada. La lesión de Cacho dejaba, además, una plaza libre más para la formación del equipo. Sin embargo, Estévez fue ampliamente superado en los campeonatos de España de Barcelona y, en la decisión más polémica de la historia del atletismo español, no fue seleccionado para acudir a Sydney. El equipo lo formaron Díaz, José Antonio Redolat y Juan Carlos Higuero.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>El primer fin de semana de agosto se celebró en Barcelona el Campeonato de España de Atletismo. Aparte de resaltar, salvo contadas excepciones, el pésimo nivel general del deporte más importante (que no mediático) en nuestro país, el certamen nacional sirvió para ofrecernos la última exhibición del <em>mediofondista español con mayor talento natural de la historia</em>: Reyes Estévez.</p>

	<p>Estévez se aprovechó de un ritmo que actualmente le viene que ni pintado (3:38) y de las deficiencias tácticas de sus rivales para exhibirse con un ataque brutal, y dar una sensación de superioridad aplastante sobre los Higuero, Casado y compañía. Uno no puede por menos de alegrarse, ya que ha seguido al barcelonés durante gran parte de su carrera, y ha vibrado con sus éxitos y se ha enfadado con sus fracasos.</p>

	<p>La primera noción que el gran público tiene de Reyes Estévez es en los campeonatos de Europa júnior que se celebraron en el Estadio de Anoeta de San Sebastián, en 1993, curiosamente retransmitidos por <span class="caps">TVE</span>. Se proclamó campeón con cierta suficiencia en los 1500 metros, con tan sólo 17 años. En 1995 repetiría título. Reyes era ya entrenado por el mítico Gregorio Rojo, olímpico en Londres 1948 y que había guiado la carrera, entre otros, de José Manuel Abascal.</p>

	<p>Tras ser semifinalista en su debut a nivel absoluto en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, Estévez se presentó en el Campeonato del Mundo de Atenas 1997 para seguir aprendiendo, y su presencia en la final ya era un premio suficiente a los ojos de todos. La prueba estaba atravesando un relevo en el mando, ya que la supremacía del argelino Nourreddine Morceli, campeón mundial y olímpico, se veía seriamente amenazada por el marroquí Hicham El Guerrouj. Sólo una desafortunada caída había impedido a este último luchar de tú a tú con Morceli en la final olímpica de Atlanta. Al soriano Fermín Cacho se le situaba un escalón por debajo de los dos norteafricanos.</p>

	<p>La carrera no defraudó. El Guerrouj hizo su típico ataque al toque de campana y Cacho y Morceli trataron de seguirle, sin mucho éxito. Estévez esperaba su momento en el grupo. Finalmente, el marroquí se impuso fácilmente, con Cacho segundo. El soriano, poco después de cruzar la meta, vio entrar bastante rápido a Estévez, y le preguntó si había quedado cuarto: creía que nadie más podía ganar a Morceli. Reyes le contestó que no, que había sido tercero. Había aprovechado su gran punta de velocidad final para superar al argelino en los últimos metros. La sonrisa de ambos lo decía todo. Pocos días después, Cacho batiría el récord de Europa, aún vigente, en Zürich. Mientras El Guerrouj iba a dominar la prueba con mano de hierro los siguientes siete años, de Morceli nunca más se supo.</p>

	<p>El relevo a nivel nacional se produciría en 1998. En el Campeonato de Europa celebrado en Budapest, Estévez conseguía el título, mientras que Cacho sólo podía ser tercero. Estévez parecía tener unas aptitudes naturales para la prueba: dominaba la situación de manera total, su táctica era perfecta y su explosivo final, demoledor para los rivales. De hecho, sólo en contadas ocasiones ha probado distancias superiores, contrariamente a la evolución lógica de la carrera de un corredor de 1500 metros.</p>

	<p>El Mundial de Sevilla, en 1999, se presentó como el asalto de Estévez a la cumbre. Pero El Guerrouj, que ya había batido los récords mundiales de 1500 y la milla de Morceli, tenía miedo del potentísimo final del catalán, por lo que decidió cambiar de táctica. Sabedor de que Estévez aún era inferior a él en carreras muy rápidas, puso al otro marroquí que se había clasificado para la final, Adil Kaouch, a tirar del grupo como si se tratara de una liebre en una reunión comercial. El grupo se fue rompiendo y detrás del campeón, llegaron, uno por uno, el resto de sus rivales, encabezados por el keniano Noah Ngeny y los tres españoles, Estévez, Cacho y Andrés Díaz. El Guerrouj había ganado en 3:27, lo nunca visto en un gran campeonato. Estévez nunca correría más rápido que aquel día: terminó en 3:30.57 y dispuesto a tomarse la revancha en los Juegos Olímpicos de Sydney.</p>

	<p>Para ello, en 2000 decidió enfocar toda su preparación para la cita olímpica, sin brillar apenas en toda la temporada. La lesión de Cacho dejaba, además, una plaza libre más para la formación del equipo. Sin embargo, Estévez fue ampliamente superado en los campeonatos de España de Barcelona y, en la decisión más polémica de la historia del atletismo español, no fue seleccionado para acudir a Sydney. El equipo lo formaron Díaz, José Antonio Redolat y Juan Carlos Higuero. El desarrollo de la prueba nos hizo añorar aún más a Reyes, empezando por el hecho de que Redolat no se clasificó para la final. El Guerrouj y Kaouch repitieron la táctica de Sevilla, pero Hicham no estaba para aquellos ritmos tan altos y fue batido por Ngeny, en una de las mayores sorpresas de los Juegos australianos. La marca final, 3:32, era ideal para las características de Estévez, que a buen seguro se hubiera encontrado en gran forma a finales de septiembre, y hubiera podido con alguno de sus rivales, si no con todos, en aquella recta final. Díaz fue séptimo e Higuero, octavo.</p>

	<p>El siguiente ciclo olímpico nos trajo a un Estévez cumplidor, pero ya con su categoría de fuera de serie definitivamente perdida, quién sabe si por el palo moral que supuso no acudir a Sydney. Aún así, consiguió un subcampeonato mundial indoor en Lisboa en 2001, y estuvo a punto de revalidar su título de campeón de Europa en Munich, en 2002: sólo la foto-finish determinó que el francés Mehdi Baala, otro gran clase, le había superado por dos milésimas de segundo. En las grandes competiciones a nivel mundial, obtuvo plaza de finalista (esto es, entre los ocho primeros) tanto en los mundiales de Edmonton 2001 y París 2003, como en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Aunque El Guerrouj y el keniano Bernard Lagat eran claramente superiores, siempre se esperaba de Estévez al menos un bronce. Pero se lo llevaba gente como el propio Baala, el portugués Rui Silva, el ucraniano Ivan Heshko y hasta el francés Driss Maazouzi, un petardo de cuidado. Fue en este período cuando Reyes se ganó su fama de poco trabajador para todo el talento que atesoraba.</p>

	<p>El siguiente intento de Estévez de volver a los titulares fue un poco sorprendente; aprovechando que los campeonatos de Europa indoor de 2005 se celebraban en Madrid, intentó un doblete 1500-3000 metros. Soy de la opinión de que las medallas en campeonatos indoor valen relativamente poco, y encima menos en campeonatos europeos. Pero la repercusión mediática fue importante. Al final, sus dos bronces quedaron eclipsados por la buena actuación global del equipo español.</p>

	<p>Desde entonces, se le había visto esporádicamente en reuniones en España, campeonatos de cross y poco más. Fue penúltimo en la final de los Mundiales de Helsinki 2005 y consiguió ser seleccionado para los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, donde fue lastimosamente eliminado en la primera ronda.</p>

	<p>Su victoria en el Campeonato de España le ha servido, no sin cierta dosis &#8212;otra vez&#8212; de polémica, para ser seleccionado para los Mundiales de Berlín que comienzan hoy, pero no deberíamos hacernos ilusiones: desde 2003 no baja de 3:34 y parece difícil que pueda aguantar tres carreras en cinco días. Pero el bajo nivel general de la prueba, especialmente en el plano táctico, y la imagen de Montjuic pueden hacernos soñar, quizá por última vez, con que Reyes Estévez la líe en un gran campeonato a nivel mundial. De todas formas, apunten mis favoritos: si la carrera es rápida, el subcampeón olímpico, que pronto recibirá la medalla de oro, el keniata Asbel Kiprop, o su compatriota Augustine Choge; si el ritmo es medio, Mehdi Baala. Estos corredores no dejarán que la carrera sea lenta.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/sillonball/16586/reyes-estevez-el-canto-del-cisne</link>
		<pubDate>Sat, 15 Aug 2009 08:59:40 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Luis A. Blanco</dc:creator>
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