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	<title>Libro de Notas - Tebeos Raros</title>
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	<description>diario de los mejores contenidos de la red en español</description>
	<pubDate>Tue, 06 Sep 2022 17:49:23 GMT</pubDate>
	
	<item>
		<title>¡Macanudo!</title>
		<description><![CDATA[<p><img src="https://librodenotas.com/images/262t.jpg" title="Macanudo" alt="Macanudo" /></p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><img src="https://librodenotas.com/images/262.jpg" alt="" /><br />
Dicen las malas lenguas que un escocés de verbo fácil, apellidado McCanna, montó un bar en Buenos Aires donde contaba sus fabulosas historias. Cual Barón Munchaussen, por sus historias este hombre había navegado los siete mares, subido a las más altas cumbres y luchado con increíbles enemigos. Tan famosos se hicieron sus relatos que al final los argentinos usaban el término “macana” como sinónimo de mentira o exagerado. Pero, curiosamente, con el tiempo el lenguaje evolucionó de tal forma que macanudo indicaba algo fabuloso, estupendo.<br />
Una historia que se puede aplicar como un guante a la gran creación del humorista Liniers, <stron>“Macanudo”</strong>.<br />
Desde hace unos años, el diario argentino La Nación publica diariamente este tira, en la que Liniers va construyendo un mundo extraño en el que todo es posible. Pingüinos filósofos, tiernos gatos que son tratados por sus amitas, duendes, ositos de peluche, amigos invisibles, monstruos… no hay personajes protagonistas en Macanudo, ni tema fijo, tan sólo tiras que apelan a la inteligencia con la misma fuerza que a la emotividad. Liniers es capaz de la sensibilidad más exquisita, pero también del razonamiento más demoledor y cruel. No hay límites a su imaginación, puede filosofar sobre la vida, sbre el amor, sobre el trabajo, o sencillamente hacer un chiste absurdo. No hay manera de prever con que nos sorprenderá Liniers cada día en su tira, pero una cosa es segura: lo logrará. Nos conmoverá con la misma facilidad que nos deje pensativos.<br />
Pero ojo, leer las tiras de Liniers es muy peligroso. Sus greguerías gráficas enganchan con la fuerza de la más potente de las drogas. Sólo con leer una de sus tiras entraremos en un mundo del que nos será imposible salir.<br />
Aunque quizás no sea tan malo.</p>
	<p>Se pueden leer las tiras de <strong>Macanudo </strong>todos los días en <a href="http://autoliniers.blogspot.com">autoliniers.blogspot.com</a>. Random-House Mondadori acaba de publicar en España una recopilación de las tiras en su colección Reservoir Books, bajo el título <strong>¡Macanudo!</strong></p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/tebeosraros/8762/macanudo</link>
		<pubDate>Sat, 15 Apr 2006 11:39:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro Pons</dc:creator>
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	<item>
		<title>Soñar es gratis</title>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Toca hablar de Tebeos raros, y les juro que iba a hacerlo, pero es que para rara, la noticia que llegó ayer vía agencias a muchos periódicos: el grupo socialista popular ha planteado una proposición no de ley para que el Gobierno instituya un premio nacional dedicado al cómic. <br />
Uno, que no está acostumbrado a estas cosas a buenas horas de la mañana, casi se muere atragantado con un pedazo de croissant asesino al leer la noticia. Se está hablando de tebeos en el Congreso de los Diputados, y no para echar en cara una historieta sino para decir cosas como que<em> “la iniciativa pretende poner en su sitio al cómic con un galardón de relevancia, para que tanto los creadores de reconocido prestigio internacional como los proyectos editoriales vean recompensado su trabajo con el de los otros autores o disciplinas artísticas”</em>.<br />
A punto de echar la lagrimilla, oigan.<br />
Pero tampoco echemos las campanas al vuelo. El tebeo en España es un enfermo crónico desde los años 70, tras el hundimiento de la industria del cuadernillo y del tebo infantil y con tan sólo algún falso globo como el boom de las revistas de cómic adulto en los 80. Los autores no pueden vivir de su trabajo, el concepto de industria del cómic es, cuanto menos cuestionable y, por supuesto, los tebeos siguen siendo cosas de niños.<br />
¿O no?<br />
La verdad es que desde hace unos años se están dando pasos en una dirección sorprendente. Pequeños, apenas perceptibles, pero que juntos están definiendo un camino que tendría como final que el cómic en España alcanzase un reconocimiento social como forma cultural y que realmente se pudiese hablar de industria del cómic.<br />
Están ahí, sólo hace falta dejar de verlos de forma aislada y considerarlos en su globalidad: el auge del manga, que ha roto las barreras de género y recuperado al comprador de tebeos infantil-juvenil; la apuesta de algunas editoriales tradicionales de literatura por el cómic (como el caso de Anagrama y otras que están por venir); la inclusión de coleccionables dedicados al cómic en periódicos de toda índole, desde nacionales a locales; la apertura del mercado a muchas pequeñas editoriales que publican cada vez más títulos; la aparición de revistas infantiles de cómics como Mister K; la vuelta del Salón del Cómic de Barcelona a la Feria de Muestras; medallas de Bellas Artes a dibujantes de tebeos; la generalización de los comentarios sobre cómic en los periódicos, generalmente bien fundamentados… <br />
Cada uno de ellos, por separado, no suponen ningún beneficio específico para el tebeo, pero todos juntos, de forma casi continuada, están indicando que algo se mueve en el mundo del tebeo. Que la sociedad está volviendo la cara hacia las viñetas y está dejando de verlas como una chorradilla para niños. Hay cada vez más interés cultural y económico en la historieta  y justo ahora llega la propuesta del PSOE. Puede ser una tontería, pero me parece un claro síntoma de esta línea de recuperación de la consideración de la historieta.<br />
Soñar es gratis, pero parece que cada vez más, los sueños podrían cumplirse.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/tebeosraros/8572/sonar-es-gratis</link>
		<pubDate>Wed, 15 Mar 2006 10:11:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro Pons</dc:creator>
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	<item>
		<title>¡El tebeo (francés) está en crisis!</title>
		<content:encoded><![CDATA[<p><img src="https://librodenotas.com/images/247.jpg" title="Manga contra BD" alt="Manga contra BD" /><br />
“¡El tebeo está en crisis!¡Horror!¡Terror!”<br />
No son frases nuevas para el aficionado hispano a los tebeos, es algo así como el pan nuestro de cada día, una coletilla con la que termina cualquier charla, debate, mesa redonda o reunión de tebeófilos que se precie. De hecho, uno empieza a pensar que la crisis no es más que una forma de estado permanente y que lo crítico en el tebeo español sería salir de ella.<br />
Pero resulta que no, que esas frases vienen nada más y nada menos que del Paraíso con mayúsculas de los tebeos, de ese país más allá de los Pirineos que muchos vemos como una especie de oasis universal de la historieta, donde se respeta y venera este vicio nuestro. De la Francia, entendámonos.<br />
Y se han dicho, profusa y repetidamente durante el reciente festival de Angouleme, que acaba de cerrar sus puertas. Entre la espectacular bajada de visitantes (debida, según se comenta, a las obras en las que está inmersa la pequeña ciudad) y las cifras de ventas que se han hecho públicas estos días, la fiesta angulemina se ha convertido en una especie de funeral o de orgía de antidepresivos, según se mire. Porque los números han cantado una disminución de las ventas globales de tebeos en Francia durante el 2005. Un irrisorio 1%, cierto es, pero que se alza en su verticalidad como una especie de obelisco clavado en medio de las conciencias y que asusta muchísimo. Y no es para menos, porque ese 1% esconde un desplome de ventas brutal a poco que se analice. Mientras que el manga ha aumentado de forma inapelable su cuota de mercado, alzándose con un 40% de los títulos publicados durante el pasado año y más de un 30% de la facturación, las ventas de las colecciones tradicionales a la francesa han bajado espectacularmente, sólo aguantadas por los tres millones de álbumes del último Asterix, que sigue ahí tan irreductible como su aldea, por muy malo que sea el tebeo (y, curiosamente, el único que es capaz de enfrentarse al manga que desprecia en el contenido de esta última entrega, una paradoja metalingüística). <br />
Si sumamos todo, es evidente que el miedo está fundado, porque se mire como se mire, las ventas de tebeos franceses están bajando, es más, está bajando el tebeo específicamente francés, lo que ha producido una desbandada de los editores a la búsqueda de talentos foráneos, vengan de donde vengan, al grito de “a los franceses no les gustan los franceses”. Un efecto colateral que ha venido muy bien a los dibujantes españoles que estuvieron en el certamen y que se han traído encargos debajo del brazo en un porcentaje nunca visto.<br />
Es evidente que ya nos gustaría estar a nosotros en el caso francés, pero lo cierto es que la todopoderosa industria de la BD se acaba de encontrar con la horma de su zapato, con un público que se lanza con los brazos abiertos hacia el manga y sus variantes y que rechaza el tradicional álbum de género. Los primeros pasos de las grandes editoriales han sido obvios: potenciar sus líneas de manga y comprar toda editorial pequeña que edite tebeo japonés. Si en su día Delcourt compraba Tonkam, recientemente Soleil ha anunciado también la compra de acciones de dos pequeñas editoriales dedicadas al manga. Nadie quiere perder comba y ante el posible desastre todos toman posiciones, confiando en los tebeos del extremo oriente como tabla de salvación.<br />
Lo curioso es que, en medio de esta situación de extrañeza, las grandes editoriales de literatura se acaban de dar cuenta de la rentabilidad de la BD y han entrado en la puja por obras de autor, más en la línea de pequeñas editoriales como L’Association o Ego Comme X. Es decir, que justo cuando el mercado entra en recesión, las grandes entran a jugar.<br />
Paradojas de un mercado potente.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/tebeosraros/8418/%25E2el-tebeo-frances-est-en-crisis</link>
		<pubDate>Wed, 15 Feb 2006 17:05:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro Pons</dc:creator>
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	<item>
		<title>Futuro y pasado</title>
		<content:encoded><![CDATA[<p>¿Qué nos depara el mundo del tebeo para este año recién iniciado? Una pregunta quizás tópica y que ha inundado cualquier medio de comunicación durante estos primeros días del año, pero que en el mundo del tebeo adquiere mucha más importancia, habida cuenta del complejo 2005 que acabamos de cerrar. Un año convulso, en el que las grandes editoriales han protagonizado sustanciales cambios que ha afectado, en un efecto dominó previsible, a todas las del panorama español. La pérdida de los derechos de Marvel obligó a Planeta DeAgostini a buscar una salida que encontró en la publicación de los tebeos de DC a mediados de año, empujando a su vez a Norma Editorial ha cambiar una parte importante de su política editorial. Todo esto, unido a la introducción de Panini en el panorama editorial español, ha hecho del año que nos dejó un periodo de pruebas y de nuevas expectativas, en el que las grandes cambiaban radicalmente sus políticas de edición y las pequeñas se acomodaban al nuevo escenario que se creaba.<br />
Es lógico pensar que, tras la tormenta, llegue la calma, y que el 2006 sea un año relativamente tranquilo, sin las temidas noticias “bomba” a las que ya nos estábamos acostumbrando. Un año en el que, con seguridad, el protagonismo volverá a los tebeos, el verdadero eje de la afición y que parecía haber pasado a un paradójico segundo plano.<br />
Tampoco es previsible que las editoriales más pequeñas como Astiberri, Ponent, Ponent-Mon, Sins Entido, Aleta, Dolmen o Recerca provean de noticias espectaculares a los casi 300 weblogs de noticias sobre tebeos que se han multiplicado en la blogosfera hispana. Tras los sustos, estas editoriales asentarán y racionalizarán su oferta, en la línea de lo que ya hemos visto en los últimos meses del año.</p>
	<p>Ahora bien, dejando de lado todos estos terremotos empresariales, no está de más hacer un pequeño recordatorio de lo que nos ha legado este 2005, sobre todo en lo referente a lo que tebeo español se refiere. Pese a las dificultades continuas que tienen los autores patrios en conseguir ver publicada su obra, hay que reconocer que la “cosecha” de este año ha sido excelente y, sobre todo variada. Desde el genial homenaje a los clásicos del humor de Bruguera del «Carlitos Fax» de Monteys a la seguridad del magisterio de Carlos Giménez en la segunda entrega de «Barrio», pasando por la obligada referencia a la recuperación de clásicos que está protagonizando la editorial Glenat, reivindicando a autoras como Purita Campos (con «Gina»), o a la generación de los 80, encabezada por Carlos Giménez, Luis García o Fernando Fernández. Sin olvidar, por supuesto, a debutantes tan prometedores como Jorge García y Fidel Martínez («Cuerda de Presas») o David Rubín («El circo del desaliento»).<br />
A modo de referente, y sin ánimo de primar una sobre otra, sirva esta selección como guía de los doce tebeos españoles imprescindibles del 2005:</p>
	<p>1. <strong>Carlitos Fax</strong>, de Albert Monteys (El Jueves)<br />
2. <strong>Barrio 2</strong>, de Carlos Giménez (Glenat)<br />
3. <strong>Capital de provincias del dolor. Las aventuras del Capitán Torrezno</strong>, de Santiago Valenzuela (Ponent).<br />
4. <strong>Cuerda de presas</strong>, de Jorge García y Fidel Martínez (Astiberri)<br />
5. <strong>La torre blanca</strong>, de Pablo Auladell (Ponent)<br />
6. <strong>Caballero de espadas</strong>, de Luis Durán (Planeta)<br />
7. <strong>El vals del gulag</strong>, de Pellejero y Lapiere (Glenat)<br />
8. <strong>El circo del desaliento</strong>, de David Rubín (Astiberri)<br />
9. <strong>Nuestro verdadero nombre</strong>, de Luis Durán (Ponent)<br />
10. <strong>Bluesman</strong>, de Pedro G. Callejo y Rob Vollmar (Ponent)<br />
11. <strong>Tato. Buen chico y mejor persona</strong>, de Albert Monteys (El Jueves)<br />
12. <strong>Omar el navegate</strong>, de Pedro Rodríguez (Ariadna)</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/tebeosraros/8250/futuro-y-pasado</link>
		<pubDate>Sun, 15 Jan 2006 14:04:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro Pons</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>HUMO</title>
		<description><![CDATA[<p><img src="https://librodenotas.com/images/235t.jpg" /></p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><img src="https://librodenotas.com/images/235.jpg" alt="" /><br />
Si en el panorama del tebeo español no existiese un señor como Juanjo el Rápido, tendría que inventarse. Desde sus primeras iniciativas como  La Más Bella o Idiota y Diminuto, por las páginas de sus fanzines han pasado algunos de los jóvenes autores más interesantes del tebeo nacional, formándose y dándoles una oportunidad para expresarse a través de la historieta que, con seguridad, no hubiesen encontrado en ningún otro sitio. La experiencia de TOS, una revista revestida de un talante mucho más profesionalizado ha sido la base para que vuelva al panorama de los tebeos con una nueva propuesta: <strong>HUMO</strong>. Un fanzine revista que alcanza la categoría de objeto fetiche y que reúne a lo mejorcito del panorama nacional: Juan Berrio, Santiago Valenzuela, Lorenzo Gómez, Lola Lorente, Toño Benavides, Jali, Raquel Alzate, Paco Roca, Miguel Ángel Martín, el propio Juanjo… autores ya consolidados y que afrontan el reto de participar en un nuevo proyecto en el que se da un paso adelante al plantear a los autores que se atrevan con series.<br />
Con un cuidado diseño y una producción de calidad, <strong>HUMO</strong> aparece en un momento muy definido de la historia del tebeo en España, en el que la oferta de títulos es inmensa, la mayor que se ha dado en nuestro país en décadas, pero también en la que los autores españoles apenas tienen alguna posibilidad remota de publicar. No hace falta ir a las estadísticas para comprobar que de las más de 200 publicaciones que aparecen estas navidades en las librerías especializadas, apenas un puñado, que se pueden contar con los dedos de la mano, están firmadas por autores españoles. Ante ese panorama, <strong>HUMO</strong> se convierte en un fortín de resistencia, en uno de las pocas ventanas por las que podemos seguir la obra de estos autores. <br />
Quizás uno de los pocos peros que se le pueda poner a esta nueva revista es que se hecha en falta un poco más de riesgo en la elección de nuevas firmas. Un pero baladí, porque ya de por sí sacar una revista de autores españoles es un riesgo notable, pero quizás queda siempre ese punto de exigencia del más difícil todavía. Pero todavía es pronto para juzgar y habrá que confiar en la capacidad de Juanjo para sorprendernos revista a revista.</p>
	<p><a href="http://www.astiberri.com/humo/humo.html">Web de HUMO</A></p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/tebeosraros/8116/humo</link>
		<pubDate>Mon, 19 Dec 2005 09:28:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro Pons</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>100 años de Little Nemo</title>
		<description><![CDATA[<p><img src="https://librodenotas.com/images/225t.jpg" alt="Little Nemo" /></p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><img src="https://librodenotas.com/images/225.jpg" alt="" /><br />
Hoy, 15 de Octubre de 2005, se celebra el centenario del nacimiento de «Little Nemo in Slumberland», la gran obra de Winsor McCay. Cien años después, las oníricas aventuras del pequeño Nemo en el país de los sueños siguen siendo una de las mejores obras que ha dado el género, un prodigio de imaginación y elegancia que no ha sido superado. McCay recogió el testigo de Outcault y su Yellow Kid para explorar nuevos caminos narrativos, para descubrir que la historieta era algo más que una sucesión de ilustraciones concatenadas. El arte secuencial nacía con todas sus consecuencias, aceptando y asumiendo influencias de la ilustración, de la literatura y del naciente cine que tanto maravillaba al creador de Little Nemo.<br />
Las páginas dominicales de la obra iban conformando composiciones de increíble belleza, con un refinado estilo de dibujo que fácilmente transportaba al lector a este mundo de sueños fabulosos y seres increíbles. <br />
Lo increíble es que durante estos primeros años del balbuceo de la historieta, se produjeron obras de una calidad extraordinaria, obras de una influencia en el desarrollo de la historieta como arte. Autores como McCay, Sterret, McManus o Herriman establecieron los cimientos del lenguaje de la historieta. Experimentaban sin límite alguno, descubriendo en cada página una nueva herramienta, un nuevo recurso narrativo, creando una inmensa enciclopedia de conocimiento para los autores de las generaciones venideras. Sin ellos, hoy el cómic no existiría o sería completamente distinto a cómo lo entendemos actualmente. Son muchos los ejemplos, pero baste hacer el siguiente futurible: si McManus, el creador de «Bringing up father», no hubiera existido, Alain de Saint-Hogan nunca hubiese creado su «Zig et Puce» y el un tal Georges Remi no hubiera encontrado un maestro que le enseñara a hacer historieta… y el «Petit Vingtieme» nunca publicaría las aventuras del joven reportero Tintin.<br />
Por desgracia, estas obras son hoy por absolutos desconocidos para los lectores, que apenas disponen de ediciones para poder conocerlas, ya no sólo en castellano, sino en cualquier idioma. Reivindicar la publicación de estos clásicos es una obligación y una necesidad si queremos que los futuros autores puedan aprender y llegar a nuevos caminos expresivos.<br />
Afortunadamente, el centenario de Little Nemo no ha pasado del todo desapercibido y se ha hecho una edición conjunta entre varias editoriales europeas (entre ellas la española Sins Entido) de un libro homenaje al personaje de McCay en el que, además de una selección de planchas de la serie, hay colaboraciones de Jan Baetens, Benoît Peeters, Peter Maresca, Paul Auster, Jean-Marie Apostolidès, Pierre Fresnault-Deruelle, Pierre Sterckx, Thierry Groensteen, Thierry Smolderen, Gilles Ciment, Serge Tisseron, Benoît Mouchart, Henri Van Lier y Jean Rouaud, Art Spiegelman, Chris Ware, Bill Watterson, Craig Thompson, David B, Joann Sfar, François Schuiten, Jean-Philippe Bramanti, Marc-Antoine Mathieu, Moebius, Lorenzo Mattotti, Igort, Katsuhiro Otomo, Jiro Taniguchi y Miguelanxo Prado.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/tebeosraros/7750/100-a-os-de-little-nemo</link>
		<pubDate>Sat, 15 Oct 2005 13:42:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro Pons</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Del tebeo al cine</title>
		<description><![CDATA[<p><img src="https://librodenotas.com/images/182t.jpg" title="Sin City al cine" alt="Sin City al cine" /></p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><img src="https://librodenotas.com/images/182.jpg"  align="left" vspace="2" hspace="10"  title="Sin City, del tebeo a la película" alt="Sin City, del tebeo a la película" /> Existe una creencia extendida que identifica cine e historieta de forma ineludible, relacionándolas de forma unívoca con la manida argumentación de que una historieta es prácticamente un “story-board”.<br />
Pues no, me temo que no.<br />
Es cierto que cine y tebeo comparten una época común de nacimiento (considerando, equivocadamente, el inicio de la historieta en su forma actual con su aparición en la prensa americana de finales del siglo XIX), y que son las formas artísticas que han asentado el imperio de la cultura audiovisual que nos envuelve hoy, pero sus lenguajes son radicalmente opuestos. <br />
En el séptimo arte, el director marca el ritmo de la historia, que es recibida por el espectador sin ningún tipo de intervención por su parte. Es una experiencia pasiva donde el cineasta tiene todo a su favor, llevando las riendas del proceso receptor. Sin embargo, en la historieta, el autor debe jugar con el lector y con su decisiva intervención, ya que será él que marque el ritmo de lectura. El autor debe marcar un ritmo sugerido de lectura, pero a sabiendas siempre de que será el lector el que tome la última decisión sobre cómo leerá el tebeo. Una diferencia crucial que muchas veces es obviada o ninguneada por los aficionados, pero que implica que todo el proceso creativo sea diferente: desde la autoridad de la creación (individual en  la historieta, colectiva en el cine) hasta los procesos industriales implicados.<br />
Sin embargo, es cierto que la historieta pronto fue vista por el cine como una fuente inagotable de inspiración. La libertad absoluta del autor de tebeos, limitado únicamente por su habilidad con el lápiz, ha sido siempre envidiada por un cine siempre dependiente de los avances técnicos que permitan llevar a la pantalla esas ideas, pero quizás ha sido un acicate mayor en esa búsqueda de nuevas posibilidades expresivas.<br />
Desde muy pronto, los personajes del cómic, sobre todo los más fantásticos, fueron presa de la gran pantalla en seriales de éxito fulminante. Flash Gordon, Jim de la jungla, El hombre enmascarado, Mandrake el Mago o Terry y los piratas, entre otros muchos, dieron el salto a la imagen real con mayor o menor fortuna en la década de los 30 iniciando una relación constante y fructífera entre las dos artes que ha llegado hasta nuestros días.
 Pero no sólo ha sido un préstamo de personajes: muchos directores han reconocido abiertamente que han encontrado en la historieta inspiración para encontrar nuevos recursos narrativos que trasladar al lenguaje cinematográfico. Desde Orson Welles a Fellini, la lista es interminable y, en muchos casos menos evidente de lo que parece.<br />
Independientemente de las razones que puedan haber motivado el boom de adaptaciones en el que vivimos estos días (que van desde la patológica falta de ideas de Hollywood a la idoneidad del género superheroico para generar “blockbusters” de toneladas de efectos especiales), la multiplicación de películas basadas en tebeos está consiguiendo lo que el medio por sí mismo no conseguía: atraer nuevos lectores. Sirva como ejemplo el estreno de la adaptación del tebeo de Frank Miller, Sin City, que ha aparecido en portadas de suplementos de periódicos, ha arrasado en todas las revistas y ha protagonizado que el tebeo aparezca en los noticiarios televisivos, aunque sea por unos minutos.<br />
Algo es algo.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/tebeosraros/7404/del-tebeo-al-cine</link>
		<pubDate>Mon, 15 Aug 2005 11:47:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro Pons</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Trece Obras Soberbias</title>
		<description><![CDATA[<p><img src="https://librodenotas.com/images/127t.jpg" alt="TOS llega a su fin" /></p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><img src="https://librodenotas.com/images/127.jpg" alt="" /><br />
Todo tiene su final, aunque éste sea poco deseado. TOS, la experiencia que iniciaron Juanjo el Rápido y Nacho Casanova llega a su último número. Un decimotercer número que elude su mal fario por aquello de que la defunción de la revista estaba ya pensada y preparada. Concebida desde sus inicios en la editorial sin sentido como un experimento limitado en el tiempo, la revista de nombre cambiante y acrónimo fijo pasó de la editorial madrileña a la bilbaína Astiberri, sólo ahora con Juanjo el Rápido al frente, pero siguiendo con la bandera de la diversidad como estandarte. El empuje inicial que supuso el apoyo del Injuve pronto se transformó en vida propia, que se nutría de un grupo de autores que usa la historieta como vía de expresión, que arriesga y que busca nuevos caminos en la forma y el fondo de lo que se cuenta con este medio.<br />
La lista de nombres que han pasado por sus páginas en estos tres años de vida es algo más que un reparto nominal agraciado, es todo un pulso de lo mejor de la historieta española, de su presente y de su futuro. <br />
Un último número de más de 190 páginas donde prácticamente todos los colaboradores de la revista vuelven y dejan su última aportación, un cierre de lujo de una revista que ha dejado una marca indeleble en la historieta hispana.<br />
Sin embargo, el éxito de TOS debe llevar también a la reflexión. En un mercado donde prácticamente no hay posibilidades para que un autor viva de su trabajo, la única opción que queda es la de la dedicación casi altruista. Una situación que favorece que experiencias como TOS tomen un protagonismo que no es el suyo. En un mercado normal, iniciativas como este fanzine son una opción alternativa, donde la valentía y el riesgo son el contrapunto de otras ofertas más comerciales o tradicionales. Pero en el mercado español, la única opción que le queda a un autor es buscar la publicación en revistas como TOS u otras similares. La paradoja es que el riesgo creativo, la experimentación con el lenguaje del tebeo, pasan a ser casi una situación normal. Una situación anómala, porque la gran calidad de las propuestas que pasan por estas revistas difícilmente tendrán la posibilidad de seguir una carrera más allá de mantenerse dentro de la misma publicación. Una opción que, lógicamente, llevaría a la repetición de autores, confundiendo el concepto propio y definición de una revista que tiene como objetivo dar a conocer nuevas vías expresivas.<br />
El cierre de TOS evita que la revista caiga en esa dinámica, pero deja huérfanos de publicación a un buen puñado de autores, que apenas tendrá en “2 veces breve” o “NSLM” una opción donde ver su trabajo editado.<br />
En cualquier caso, quedan 13 números que se recordarán como una de las mejores y más interesantes iniciativas que han existido en España. Sabiendo de lo inquieto de sus creadores, seguramente no tardaremos en ver nuevas propuestas. </p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/tebeosraros/6847/trece-obras-soberbias</link>
		<pubDate>Sun, 15 May 2005 12:37:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro Pons</dc:creator>
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		<title>¡Pero qué raro es el mundo del tebeo!</title>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Lo de poner a esta sección el nombre de Tebeos Raros podría ser considerado como un guiño a esas historietas minoritarias, elitistas según algunos, raras según muchos que tanto se dan en el panorama patrio del noveno arte.<br />
Pero no, oigan, no. Es que en este país, lo que es raro es el mundo del tebeo y su fauna. Y lo que le rodea y, supongo que por extensión, los propios tebeos. <br />
Miren si no ustedes la que se ha armado mediáticamente (es un decir, pero gusta eso de pensar que cuatro foros y unas cuantas weblogs tienen cierta repercusión) durante los últimos meses. Resulta que hace ahora casi un año, se anunciaba que la editorial Planeta DeAgostini, que detentaba hasta el momento los derechos de publicación en España de los superhéroes Marvel, dejaba el testigo a la sucursal española de la italiana Panini. Un movimiento empresarial que provocó ríos de tinta (más bien ríos de píxeles) que iban desde las celebraciones orgiásticas a las predicciones del próximo Apocalipsis sin necesidad de que San Malaquías o Nostradamus intervinieran. Un culebrón de noticias que dio una vuelta de tuerca digna del mejor Hitchcock cuando se destapa que la editorial Planeta DeAgostini está negociando la compra de los derechos de la otra gran productora de superhéroes, la casa madre de Superman y Batman, DC. Unos derechos que hasta el momento eran explotados por la editorial Norma. Y de nuevo, las celebraciones en un sentido y otro, eso sí, con cambio de actores, porque los que antes cantaban las tribulaciones apocalípticas, poco más o menos que ahora entonaban aleluyas y viceversa.<br />
Increíble. Una noticia empresarial, se convierte en el centro de la histeria del ‘fandom’. Porque al final de toda esta historia, la realidad es que, sencillamente, unos derechos pasan de una a otra editorial. Un movimiento típico de las industrias del libro, en los que los fichajes de ‘estrellas’ o compras/ventas/robos de derechos están a la orden del día. Y a nadie le extraña que hoy Pérez Reverte sea publicado por una editorial y mañana por otra, siempre y cuando esté publicado, único hecho que al final de todo el camino debería importar al lector.<br />
Pero no, el mundo del tebeo es completamente diferente, que no imprevisible o incomprensible, porque todos estos lodos vienen de unas lluvias muy definidas: el limitadísimo tamaño del mercado del tebeo en España. Podría decirse sin temor a equívoco que somos cuatro gatos. Quizás cinco, pero no más. Un grupo de lectores (y coleccionistas) fieles que lo compra todo, compulsivamente, que alimenta la vida de un grupo de 200 librerías que son la base de ventas de un aluvión de pequeñas editoriales, en su gran mayoría alentadas y sustentadas por aficionados que, aprovechando las ventajas de las nuevas tecnologías y algún ahorrillo, han dado el salto a convertirse en editores con toda la buena fe del mundo. Pero claro, en un mercadillo como el que nos movemos, con las hipotecas pendientes al mejor estilo de Damocles, la gran mayoría de editores apenas puede invertir más que lo que le queda a fin de mes, lo que se traduce en pequeñas, ínfimas tiradas de a lo sumo 2000 ejemplares. Hechos con todo el cariño y la voluntad del mundo, pero que tiene que colocarse en las estanterías a precios prohibitivos a poco que uno haga las mínimas matemáticas para simplemente recuperar la inversión. Y claro, cual pescadilla que se muerde la cola, con precios altos las ventas no acompañan y las tiradas se tienen que ajustar todavía más, aumentando los precios, lo que lleva a un bucle sin fin en el que, en este momento está encerrado el mundo del tebeo.<br />
Paradoja curiosa cuanto menos, la de un mercado reducido que se ve convulsionado por noticias de prensa salmón. O quizás relación causa-efecto, porque lo reducido se transforma casi en familiaridad de unos lectores que ven a los editores casi como parientes que les proporcionan su vicio preferido.<br />
Pero es lo que hay.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/tebeosraros/6672/pero-que-raro-es-el-mundo-del-tebeo</link>
		<pubDate>Fri, 15 Apr 2005 15:40:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro Pons</dc:creator>
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		<title>Humor olvidado</title>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Apenas hace un mes, en esta misma columna, llamaba ‘tebeos raros’ a los clásicos de prensa americana, obras inencontrables que comienzan a llegar gota a gota a nuestras librerías. Un calificativo que se me queda corto si lo aplicamos por extensión a los clásicos del tebeo español. Ya no es sólo que sea difícil su publicación, sino que su desconocimiento es sencillamente brutal. Autores como K-Hito, Angel Puigmiquel, los hermanos Blasco o Emilio Freixas pertenecen casi a una etapa arqueológica que no ha sido explorada. Son nombres que apenas unos cuantos llegan a reivindicar o simplemente recordar. Una dolorosa actitud que alcanza su más triste expresión con los autores que emergieron en uno de los momentos más fértiles del tebeo español: la década de los cincuenta.<br />
En un periodo donde la censura de la dictadura franquista abortaba cualquier intento de creatividad, las inquietudes de los autores sólo tenían la opción de la marginalidad, de la ocultación ante la persecución. La cultura oficial, la permitida por el régimen, sólo mostraba la imagen del español que se veía en el NO-DO, una fotografía retocada que obviaba todos los sufrimientos y carencias que sufría una sociedad marcada por la posguerra. Curiosamente, algo se escapó a esa versión oficial. Los tebeos, esa forma de subcultura que sólo leían niños, parecía no importar demasiado a la censura, permitiendo que un grupo de autores lanzara un mensaje durísimo hacia la sociedad, una feroz crónica de la época que se escondía con la piel de borreguito de un simple tebeo infantil.<br />
Los tebeos de la editorial Bruguera, con el Pulgarcito y el DDT a la cabeza, acogieron un grupo de autores que supieron bordear con inteligencia el límite de lo permitido para ofrecer el testimonio más veraz y exacto de la vida del españolito de a pie. Desde las páginas del DDT, Escobar era capaz de demoler sarcásticamente la institución familiar con “Doña Tula”, mientras otros autores como Jorge, Peñarroya, Vázquez,  Conti, Nadal o Cifré, entre otros, hacían lo propio con personajes que no eran más que reflejos de lo que veían. ‘Amapolo Nevera’, el pícaro vividor que busca aprovecharse del trabajo de los demás; el eterno enamorado ‘Cucufato Pí’, ejemplo de la represión sexual que caía como una losa sobre los ciudadanos; ‘Doña Urraca’, o la intolerancia llevada a su máxima expresión; los negocios fraudulentos de empresarios como ‘Apolino Tarúguez’ o las dificultades de una familia media como la ‘Familia Trapisonda’ o las desdichas de la pareja recién casada en ‘Casildo Calasparra’… Ejemplos que permiten construir, cual puzzle, un retablo fidedigno de la realidad de la sociedad de los cincuenta, de sus anhelos, deseos y miedos. Autores que, valientemente, supieron ir mucho más allá del chiste fácil para buscar que el sarcasmo y la ironía hablasen a través de personajes que parecían tan inocentes como niños.<br />
Una situación que apenas se prolongó unos años, hasta que algún avispado censor fue consciente de hasta qué punto los autores de Bruguera habían conseguido traspasar su duro muro de intolerancia y represión, pero que se puede contar ya como uno de esos momentos donde la libertad creativa se alía con el pueblo para convertirse en su voz.<br />
Relegados al olvido, todo indicaba que esa generación perdería su historía para pasar a ser recordada, sencillamente, como la de los autores de tebeos para niños. Un gran error que remedia, en parte, la edición de dos libros sobre la escuela de Humor de Bruguera. Por un lado, ediciones El Jueves ha publicado <b>“Cuando los cómics se llamaban tebeos”</b>, de Antoni Guiral, un denso y riguroso repaso a las dos décadas más importantes de la escuela Bruguera (1940-1963), que incluye una extraordinaria selección de historietas de la época que permiten acercarnos a la impresionante labor de estos autores. Un texto fundamental que debe incitar a la recuperación de unas historietas que son, además, testimonio de una época.<br />
Por su parte, Editorial Glenat publica <b>“Guía Visual de la Editorial Bruguera”</b>, de Tino Reguera, un perfecto complemento del libro anterior que cataloga de forma exhaustiva las distintas colecciones de humor de la editorial en su larga vida. Un trabajo exhaustivo que permite hacerse una idea veraz de la extensa cantidad de autores que pasaron por la editorial y del largo trabajo que se tiene por delante para poder recuperar ese trocito de nuestra historia.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/tebeosraros/6344/humor-olvidado</link>
		<pubDate>Tue, 15 Feb 2005 10:47:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro Pons</dc:creator>
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		<title>Los clásicos también son tebeos raros</title>
		<description><![CDATA[<p><img src="https://librodenotas.com/images/67t.jpg" title="Rip Kirby, de Alex Raymond" alt="Rip Kirby, de Alex Raymond" /></p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><img src="https://librodenotas.com/images/67.jpg" align="left" hspace="6" vspace="6" alt="Rip Kirby, de Alex Raymond" title="Rip Kirby, de Alex Raymond" /> Vamos a jugar a los símiles. Supongamos que es usted un empedernido cinéfilo, buen conocedor de los clásicos del medio como Welles, Ford o Hawks y de los que se precian en darse una vueltecita por algún gran almacén y coger ese DVD extraño que parece no querer nadie de una versión remasterizada de un clásico de Murnau o de Griffith. Algo que le parece tan natural como poder ir a la filmoteca a ver un ciclo de Billy Wilder o Fassbinder, que para gustos ya se sabe. O pongamos que usted es un empedernido lector: estoy seguro que gozará de forma casi orgiástica al pasarse horas en una librería decidiendo qué libro comprar, pudiendo elegir entre un autor de narrativa hispana, extranjera o dándose el regalo de una edición de lujo de una obra de Cortazar, de Dickens o de Cervantes, ya que estamos en el quijotiano año. O a lo mejor es usted un melómano que se pasa horas en la tienda de discos decidiendo cuál es la mejor formación que acompañaba a Oscar Peterson o la mejor versión de una tocata de Bach. Seguro que muchos de ustedes se pueden ver reflejados en los tres  tipos que he descrito y que no encuentran nada extraño en esos comportamientos.<br />
Pues ahora imagínense que no pudieran hacer nada de esto: que el cinéfilo sólo pudiera disfrutar del estreno de turno, que el lector empedernido sólo pudiese comprar la última novela de un autor o que el melómano tan sólo dispusiese de los 40 principales de turno. Y a darse prisa, porque en menos de un mes desaparecen de pantallas o estanterías para siempre.<br />
Terrible ¿no? Casi parece una situación de película de terror, donde el pasado desaparece engullido por el presente a velocidad endiablada…<br />
Pues es realidad. Es la triste realidad del mundo del tebeo. En este momento, en España, es prácticamente imposible poder comprar una edición en condiciones de cualquier clásico americano, europeo y mucho menos, español. Por desgracia, el mundo del tebeo se ha acostumbrado a una política de novedades que excluye de forma sistemática a los clásicos que llegan a ser verdaderas joyas de coleccionista. Las jóvenes generaciones de lectores no pueden acceder a autores como Winsor McCay, Herriman, Caniff o el recientemente desaparecido Eisner por la simple razón de que no hay ninguna edición que puedan comprar. Mientras en otros medios siempre hay disponibles para el consumidor cultural una u otra versión, en el tebeo esta posibilidad se cercena de forma radical y tan sólo de vez en cuando es posible acceder a algún tipo de edición.<br />
Cierto es que, de un tiempo a esta parte se están viendo tímidas iniciativas de recuperación de estas obras: Planeta DeAgostini está editando los <strong>Clásicos de la EC</strong>, <strong>Alack Sinner</strong> y recientemente <strong>Rip Kirby</strong>, habiéndose anunciado ya una futura edición de <strong>Príncipe Valiente</strong>. Norma está editando <strong>Los Archivos de Spirit</strong> y Sinsentido editó una lujosísima edición de <strong>Los Mitos de Cthulhu</strong> de Breccia. Pasos correctos y adecuados, pero que siguen teniendo el gravísimo problema de la falta de presencia continuada en el mercado. Una vez agotadas las tiradas iniciales, la posibilidad de una reedición es nula o casi nula.</p>
	<p>Un grave problema que impide conocer las obras que definieron el medio, que crearon un lenguaje con hallazgos gráficos que aún hoy no han sido superados. Por desgracia, los lectores actuales se sorprenden ante figuras o estilos que parecen “modernos” cuando fueron ya usados y trabajados casi un siglo antes.<br />
Pero si para los lectores es importante, todavía más lo es para los autores, que tienen que comenzar sus trabajos sin conocer la experiencia previa de los maestros. Mientras que en cualquier otra disciplina artística los discípulos van de la mano de los veteranos, siguiendo caminos que han sido ya construidos para dejar que después sean ellos los que busquen nuevos caminos, en la historieta los jóvenes autores deben labrar su propio camino desde el principio, casi desde el desconocimiento absoluto, perdiendo tiempo y esfuerzos que deberían ser dedicados a la creación pura de nuevas experiencias. Porque la experiencia dice que cuando un autor se basa en esa plataforma de los clásicos, su impulso creativo se magnifica de forma exponencial. Buen ejemplo puede ser Chris Ware, el autor de <strong>Jimmy Corrigan, el chico más listo del mundo</strong>, que consigue una de las obras más interesantes de la década gracias a un conocimiento, respeto y admiración a clásicos como Frank King, Winsor McCay o George Herriman.<br />
De momento, no se pierdan lo poco a lo que se puede acceder: los maravillosos tebeos de la EC, Rip Kirby, Los Archivos de Spirit… joyas que deben ser atesoradas en previsión de un futuro incierto.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/tebeosraros/6158/los-clasicos-tambien-son-tebeos-raros</link>
		<pubDate>Sat, 15 Jan 2005 09:48:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro Pons</dc:creator>
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		<title>Tebeos para niños</title>
		<description><![CDATA[<p><img src="https://librodenotas.com/images/28t.jpg" title="Tebeos para niños" alt="Tebeos para niños" /></p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><img src="https://librodenotas.com/images/28.jpg" title="Tebeos para niños" alt="Tebeos para niños" /><br />
Dicen que los tebeos son cosa de niños. Preguntadle a cualquiera que pase por la calle, no dudará en corroborar la afirmación y posiblemente, además, incluso se atreva a nombrar alguna creación de Ibáñez demostrando un dominio sobre el tema abrumador. Es posible que, hace muchos años, hasta tuviese razón, que los tebeos estaban destinados mayoritariamente a los niños y los mayores que se acercaban a ellos no eran más que espíritus inquietos que deseaban volver a cualquier precio a su infancia. <br />
¿Quién sabe?<br />
Cuestiones éstas que a poco que la cosa no cambie no tendrán mayor importancia por una sencilla razón: el tebeo para niños habrá desaparecido. Y con él, se podría firmar la defunción futura del medio, sin lectores que conozcan la historieta, la hayan vivido y sepan gozarla.<br />
Si uno recuerda el quiosco de hace 25 años, tiene la imagen en la memoria de decenas de revistas infantiles, comandadas por el Mortadelo y seguidas por el DDT, el Pulgarcito y tantas otras, enfocadas claramente a la infancia y que nutrieron un grupo de lectores, treintañeros hoy, que son el verdadero sustento de la historieta y hacia el que van dirigidos todos los tebeos que se pueden encontrar en una librería especializada, único reducto donde se pueden encontrar en la actualidad.<br />
Quizás porque los editores se han dado cuenta que detrás de la generación actual de lectores no hay nada o porque, quizás, han descubierto que el problema no eran los niños, sino que no se les daba lo que ellos demandaban, de un tiempo a esta parte existe una tímida recuperación de los intentos de buscar público infantil. <br />
Buena parte de culpa es posible que la tenga también el éxito irresistible de la revista WITCH, una franquicia de Disney de origen italiano que arrasa allí donde se publica (sobre todo entre el público infantil femenino), llegando en nuestro país a vender más de 100.000 ejemplares según dicen las malas lenguas, descubriendo a los empresarios del tebeo que se podía hacer negocio con los chiquillos aún sin vender videojuegos y que ha abierto camino a editoriales como Panini, que sigue la senda de la industria del ratoncito con Embrujadas, de similares contenidos y audiencia potencial.<br />
Junto a estas propuestas, El Jueves también aporta su granito de arena con Mister K, la versión infanto-juvenil de la revista de humor más vendida en España que busca crear cantera de lectores para el futuro en una apuesta arriesgada y valiente que pasa por el decidido apoyo a los jóvenes autores españoles.<br />
Loables intentos que esperemos no saturen anticipadamente un mercado que no existe y que hay que crear y mimar. Mientras tanto, se puede uno dedicar a leer tebeos para niños hechos con inteligencia y buen gusto, como «Los lobos de la pared», de Neil Gaiman y Dave McKean (Astiberri), un precioso cuento en el que el autor de «Sandman» habla de miedos infantiles, pero también de miedos de adultos con los maravillosos y portentosos dibujos de su eterno colaborador.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/tebeosraros/5763/tebeos-para-ninos</link>
		<pubDate>Mon, 15 Nov 2004 22:10:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro Pons</dc:creator>
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	<item>
		<title>La enfermedad del fanzine</title>
		<description><![CDATA[<p><img src="https://librodenotas.com/images/13t.jpg" title="Fanzine Enfermo" alt="Fanzine Enfermo" /></p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><img src="https://librodenotas.com/images/12.jpg" title="Fanzine Enfermo" alt="Fanzine Enfermo" /><br />
Tiempo ha que los fanzines eran publicaciones artesanales, donde primaba la tijera, el celo y la máquina de escribir para componer los intrincados rompecabezas que luego se llevaban con sumo cuidado a la fotocopiadora, donde 50 o 100 ejemplares darían testimonio del esfuerzo sin par que se había realizado. Pero llegó la informática y la bajada de costes de edición, y ahora cualquiera con una copia legal o pirata de un programa de autoedición y otro de retoque fotográfico se cree con la capacidad de hacer un fanzine. La técnica la tiene, pero para llenarlo hacen falta ideas, y de las buenas. <br />
Así, entre aspirantes a fanzineros que no pasan de meros aporreateclas, los que tenían ideas fueron huyendo hacia revistas que, pese a mantener el nombre de fanzine por aquello de no tener ánimo de lucro y a duras penas poder pagar la imprenta, tenían un aspecto y funcionamiento mucho más profesional. Parecía que los fanzines de toda la vida estaban tocados de muerte, hasta que un día, a la chita callando, aparecía entre las publicaciones de algunas librerías un pequeño panfletillo de forma cuadrada que, muy oportunamente, recibía el nombre “Fanzine enfermo”. Y la sorpresa ante el fanzine fue mayúscula, porque a pesar del nombre, la única enfermedad que se le puede achacar a sus autores es la locura de seguir creyendo en los tebeos como forma de expresión y de contar historias. Tras dos números imprescindibles, aparece ahora el tercero, con alguna colaboración de autor consagrado como Fermín Solís, pero manteniendo la nómina de autores que agrupa nombres como Alberto Vázquez, El Félix, Dani, Lola Lorente o Jano que llenan las páginas de historias distintas, que absorben miles de referencias que van desde Gorey hasta Ulf K. pasando por autores minimalistas como Brian Thompson para lograr estilos propios. Desde la diversidad, los autores de Fanzine Enfermo logran una extraña coherencia que les lleva a hablar de lugares extraños, de narraciones oníricas que más tienen de pesadillas que de sueños, de personajes que no pertenecen a este mundo pero, posiblemente, a ningún otro más que al que sus autores han creado. <br />
Una publicación que recupera el sentido del fanzine como lugar común para autores noveles que buscan formas nuevas de expresarse y experimentar con un lenguaje en formas y modos que jamás les consentiría una gran publicación. <br />
Por desgracia, es difícil encontrar ejemplares del fanzine más allá de las capitales y algunas pocas librerías donde llega, pero vale la pena buscar y rebuscar para conseguir todas y cada una de estas pequeñas joyitas.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/tebeosraros/5545/la-enfermedad-del-fanzine</link>
		<pubDate>Fri, 15 Oct 2004 09:36:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro Pons</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2004-10-15:77c262b7562572606450a68115f67ab6/1b81341c06e9ba9f3528d3a0b2467eeb</guid>
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