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	<title>Libro de Notas - Máquina de perspectiva</title>
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	<description>diario de los mejores contenidos de la red en español</description>
	<pubDate>Tue, 06 Sep 2022 17:49:23 GMT</pubDate>
	
	<item>
		<title>De la técnica a la magia: más allá de occidente</title>
		<description><![CDATA[<p>El oriente próximo supone el canon común de ciencia preclásica en el sentido que establece las raíces, los conceptos, que darían pie a los avances griegos. Ahora bien, fuera del creciente fértil y específicamente en tres zonas (China, Mesoamérica e India) surgió una técnica autóctona, con un relativo retraso en relación a occidente, y que resulta fundamental para entender el progreso humano. </p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
		<p>“Un buen científico se ha liberado de conceptos y mantiene su mente abierta a lo que es”</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p>Tao Te Ching, Traducción de Stephen Mitchell, Nueva York, Harper and Row, 1988, pág. 27</p>
	</blockquote>

	<p>El oriente próximo supone el canon común de ciencia preclásica en el sentido que establece las raíces, los conceptos, que darían pie a los avances griegos. Ahora bien, fuera del creciente fértil y específicamente en tres zonas (China, Mesoamérica e India) surgió una técnica autóctona, con un relativo retraso en relación a occidente, y que resulta fundamental para entender el progreso humano. </p>

	<p>En este sentido, los avances chinos de inicios de nuestra era, que se establecerán en otro capítulo, como la pólvora o el papel, son basa de la técnica renacentista europea. Sin adelantar acontecimientos, este punto tratará de establecer una basa sobre estas regiones, cuyo conocimiento resulta desgraciadamente inédito en muchas monografías de la ciencia.</p>

	<p><strong>A lo largo del río amarillo</strong></p>

	<p>China ve aparecer agricultura y cerámica a lo largo del 6000 a.C., vinculada al arroz, y que derivará por la propia naturaleza a complejas obras hidráulicas. La aparición es prístina, no depende de la difusión, y crea una cultura propia, casi totalmente alejada de otros centros técnicos.  Se logra una gran precisión hidráulica, y conocemos un ingeniero mecánico (<strong>Ma Jung</strong>) que para el siglo <span class="caps">III</span> a.C. crea un teatro de figuras a través de ingenios hidráulicos.</p>

	<p>La técnica aplicada de metales se conoce para el segundo milenio antes de nuestra era, y aplican el hierro de manera tardía para el 600 a.C. La obra de metales está desarrollada, evolucionando del cobre rojo al bronce, esencial en el ejército. Existen artefactos de gran precisión metalúrgica, como la espada de Gou jian (datada del 771 al 403 a.C.). Está realizada con aleaciones de hierro, cobre o latón y es de gran resistencia. Los chinos descubren la ballesta en el 200 a.C., en la época de los reinos en pugna, que llegará a Europa en la Baja Edad Media.</p>

	<p>Tienen, también, una astronomía desarrollada, con datación de eclipses para el 2173 a.C.  En el 400 a.C. existe un documento, el libro de seda, que cuenta con una completa datación  de los cometas. Es una astronomía mágica, en el estilo babilónico, asociada a un sistema místico-filosófico. Es, entonces, para los expertos en el campo:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Una doctrina cosmológica totalmente desarrollada, en la cual el ying-yang y las fases como categorías del ch´i era herramientas por sus procesos y configuraciones complejas, aparecieron en el primer siglo a.C.&#8221; (<span class="caps">VVAA</span>, <em>The Way and the Word…</em>, pág. 198)</p>
	</blockquote>

	<p>Se asocia a ciclos de creación y destrucción, con libro de los cambios, y vinculada a un completo, en épocas tardías, servicio civil.  Se asocian pronto a las matemáticas, como se ve en <strong>Zhoubi Sunajing</strong> (V a.C.),  que desarrolla cuentas avanzadas, y un curioso sistema epigráfico, contando con el número cero (que es establecido como un espacio en blanco). Bajo la dinastías Han se conserva el <em>Jiuzhang Suanshu</em>, un libro de problemas asociado a la geometría, que es de gran precisión y es paralelo a los avances helenísticos.</p>

	<p>Poco a poco China desarrolla una gran burocracia, que asocia muy pronto a estos proto-científicos a la carrera cívica. Así:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;La población de China bajo el control del emperador se ha estimado en sesenta millones en el inicio de la era cristiana. El estado chino primigenio construyó graneros y mantenía ejércitos movilizados.&#8221; (<span class="caps">VVAA</span>, pág. 123)</p>
	</blockquote>

	<p>La gran muralla, para el siglo II a.C y con objetivo de evitar las invasiones, es una muestra del desarrollo técnico de esta civilización. En este paso a nuestra era, luego del año cero,  aparecerán instrumentos de gran precisión, como el astrolabio esférico, creado por <strong>Zhang Heng</strong> para el siglo I y que es coetáneo de <strong>Ptolomeo</strong>. Más importante, totalmente excepcional, es un sismógrafo primigenio, que resultaba una pequeña urna con ocho bolas que se dirigían a diversas bocas de dragón que indicaban puntos cardinales. El sismógrafo detectaba, así, la dirección del terremoto con precisión. Otro invento original, el globo, aparecerá en el siglo <span class="caps">III</span> a.C. con el nombre linterna volante. Este avance, en origen militar, se utilizará posteriormente en las fiestas como decoración.</p>

	<p>Por último, en un sentido similar a la medicina egipcia, desarrollan un tipo de técnica aplicada a la cura, vinculada a la filosofía taoísta y que dura hasta nuestros días a través de técnicas homeopáticas como la acupuntura. Vinculada esta medicina a un sentido holístico del cuerpo humano:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Los chinos tradicionales creían en la armonía de la naturaleza: la relación cercana entre el cielo (tian), tierra (di), y hombre (ren), las llamadas &#8220;tres fuerzas&#8221; (sancai). Su visión del mundo concebía una cooperación en armonía de todos los elementos del universo, surgiendo del hecho de que eran partes de una jerarquía de patrones orgánicos y cósmicos que obedecían los dictados internos de su naturaleza.&#8221; (<span class="caps">YOKE</span> HO, P., pág. 13)</p>
	</blockquote>

	<p>En el paso a nuestra era, China entrará en la delantera técnica con los llamados “cuatro grandes descubrimientos”, que veremos en próximos capítulos.</p>

	<p><strong>India y Mesoamérica</strong></p>

	<p>El subcontinente indio, que lideró la revolución urbana con ciudades como Mohenjo Daro (2600 a.C.), es una zona de “colchón técnico” entre el próximo oriente y China. Con irrigación para el 3000 a.C., en el valle del Indo, desarrollan un sistema numérico, cuantificado y llegan a conocer el ángulo. Un poco más tarde, en el tercer milenio, Balakot desarrolla su propia metalurgia. Posteriormente, en la etapa védica del 1700 al 1100 a.C., aparece matemática avanzada, pitagórica, y medicina holística mística enlazada con los textos religiosos de los Vedas.</p>

	<p>Fuera de este ángulo asiático, fundamental en los orígenes de la ciencia, el caso mesoamericano resulta interesante como exógeno y excepcional de desarrollo técnico. De desarrollo tardío, por su originalidad merece la pena citarse en este punto. </p>

	<p>Primero, la llegada de la población en el 12.500 a.C., por el estrecho de Bering, verá un desarrollo prístino de la agricultura en la zona mesoamericana &#8212;verdadero creciente fértil americano&#8212; para el 1500 a.C. Se irán desplegando en esa zona culturas propias, como la Olmeca (del <span class="caps">XII</span> al <span class="caps">VII</span> a.C.), que establece calendario y escritura jeroglífica. </p>

	<p>Teotihuacán para el 200 a.C. es un hito de la polis, cuyo origen son los complejos sistemas hidráulicos de irrigación asociados al maíz, con un desarrollado sistema de canales. No llegan a desarrollar el ganado ni la rueda, lo que dificulta la comunicación entre la cultura del continente. En contrapartida, desarrollarán la manufactura del hule (telar propio), domesticación masiva de la agricultura &#8212;gran interés en la botánica&#8212; y una compleja ingeniería palacial.</p>

	<p>Los mayas, del siglo I al <span class="caps">VII</span>, desarrollan una escritura avanzada y especialmente un calendario de una precisión moderna. Este es un hito histórico y desarrolla una precisión matemática excepcional en el continente, con una matemática que ni siquiera los propios mayas usan para el comercio.  Cuenta con decimales, presencia del cero, fracciones, 360 días… Afirma <strong>Thompson</strong>:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Aunque de este pueblo nos han quedado tabla de multiplicación y cálculos complicados en que se emplean su cero y la notación de valores por posición, todos se refieren al calendario; no se conocen numeraciones de asuntos prosaicos como sacos de maíz, efectivo militares o recuento de almendras de cacao (la moneda principal de Mesoamérica).&#8221; (Thompson, pág. 218)</p>
	</blockquote>

	<p>Los metales se utilizan de manera ornamental, conociendo la mayoría de aleaciones para el 4000 – 3000 a.C., aunque no llegan a conocer el hierro. El bronce aparece en 850 a.C. Fuera de Mesoamérica, al sur, la zona esencial en la minería es Perú, con desarrollo agrícola tardío y cuyas explotaciones de metales serán el origen de la orfebrería incaica.</p>

	<p><strong>Bibliografía</strong></p>

	<p><span class="caps">ESTRELLA</span>, E. ,Historia de la Ciencia y de la Tecnología (Vol. 10), Madrid, Akal, 1992</p>

	<p><span class="caps">CHATTOPADHYAYA</span>, D. , Science and Society in Ancient India, Calcula, Printers and Binders, 1977</p>

	<p><span class="caps">GARAVAGLIA</span>, J. C., <span class="caps">MARCHENA</span>, J. , América Latina: De lo orígenes a la independencia, Barcelona, Editorial Crítica, 2005</p>

	<p><span class="caps">GEYMONAT</span>, L. , Historia de la Filosofía y de la Ciencia, Barcelona, Editorial Crítica, 1985</p>

	<p><span class="caps">GRINGBERG</span>, M. K. , Los señores del metal: minería y metalurgia en Mesoamérica, Ciudad de México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1990</p>

	<p><span class="caps">MCCLELLAN</span> <span class="caps">III</span>, J <span class="caps">AND</span> <span class="caps">DORN</span>, H. ,Science and Technology in World History: An Introduction, Maryland, John Hopkins University Pres, 2006</p>

	<p><span class="caps">NEEDHAM</span>, J., Science and Civilisation in China (Vol. <span class="caps">III</span>), Cambridge, Cambridge University Press, 1959</p>

	<p><span class="caps">TRADICIONAL</span>, Tao Te Ching, Traducción de Stephen Mitchell, Nueva York, Harper and Row, 1988</p>

	<p><span class="caps">THOMPSON</span>, J. E. , Grandeza y decadencia de los Maya, Ciudad de México, Fondo de Cultura Económica, 1985</p>

	<p><span class="caps">VVAA</span>, Chinese Studies in the History and Philosophy of Science and Technology (vol. 179), Dordrecht, Kluwer Academic Publishers, 1996</p>

	<p><span class="caps">VVAA</span>, Historia de América, Madrid, Ariel, 2006</p>

	<p><span class="caps">VVAA</span>. Science and Technology in World History: An Introduction, Baltimore, John Hopkins University Press, 2006</p>

	<p><span class="caps">VVAA</span>, The Way and the Word: Science and Medicine in Early China and Greece, Yale, Yale University, 2002</p>

	<p><span class="caps">YOKE</span> HO, P. , A Brief History of Chinese Medicine, Londres, World Scientific Publishing, 1997</p>

	<p><span class="caps">YOKE</span> HO, P. , Li, Qi and Shu: An Introduction to Science and Civilization in China, Dover, Dover Publications, 2000.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/25243/de-la-tecnica-a-la-magia-mas-alla-de-occidente</link>
		<pubDate>Fri, 20 Dec 2013 02:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2013-12-19:77c262b7562572606450a68115f67ab6/5d0ee0f493c99a77d710e02c19742976</guid>
	</item>
	<item>
		<title>De la técnica a la magia: el creciente fértil</title>
		<description><![CDATA[<p>Es cierto que se debe a Grecia, y específicamente a Aristóteles, la primera enunciación científica de los fenómenos, pero es difícil, y probablemente injusto, relativizar lo que podríamos llamar “saber mitológico” asociado a la astronomía o las matemáticas que tuvo lugar en los primeros imperios. Más aún, la industria de la tecnología, esencial para el mundo helénico como base, tuvo hitos en la historia humana en este creciente fértil, como la aparición de la rueda en el 5000 antes de nuestra era, en las primeras etapas de la civilización sumeria en Mesopotamia. </p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
		<p>“Si la luna es visible el primer día; habla confidente; la tierra será feliz.”<br />
Enuma Anul Enlil, Reporte 10 del Vol. 8, recogido en <span class="caps">HUNGER</span>, H. , Astrological Reports to Assyrian Kings, Helsinki, Helsinki University Press, 1992</p>
	</blockquote>

	<p>Existe un problema de etnocentrismo, de relativo desconocimiento de otras regiones con tecnología precisa, en la mayoría de monografías científicas de carácter histórico. En este sentido, se considera establecido que la praxis científica, las teorías alejadas de la religión, procede del periodo clásico griego en el siglo V. Afirma <strong>Geymonat</strong> entonces:</p>

	<blockquote>
		<p>&laquo;La característica fecundidad de este &#8220;algo nuevo&#8221;, inventando por los griegos, y la amplitud de desarrollos a los que dio lugar nos autorizan a decir que la ciencia y la filosofía nacieron en Grecia.&raquo;  (Geymonat, 1985, pág. 16)</p>
	</blockquote>

	<p>Es cierto que se debe a Grecia, y específicamente a Aristóteles, la primera enunciación científica de los fenómenos, pero es difícil, y probablemente injusto, relativizar lo que podríamos llamar “saber mitológico” asociado a la astronomía o las matemáticas que tuvo lugar en los primeros imperios. Más aún, la industria de la tecnología, esencial para el mundo helénico como base, tuvo hitos en la historia humana en este creciente fértil, como la aparición de la rueda en el 5000 antes de nuestra era, en las primeras etapas de la civilización sumeria en Mesopotamia. </p>

	<p><strong>Childe</strong> definió de manera precisa la tecnología como “técnica aplicada” en su célebre libro sobre los orígenes de la civilización, pero <strong>Rudi Volti</strong> es más preciso al establecer que ésta es <em>&#8220;…un sistema basado en la aplicación del conocimiento, manifestado en objetos físicos y formas de organización para la obtención de metas específicas.&#8221;</em> (Olson, 2010, pág. 3). Esta definición más amplia y válida del saber científico nos obliga a retroceder en poco en el tiempo y establecer unas nociones de las industrias vinculadas al hombre prehistórico.</p>

	<p><strong>La técnica sin teoría</strong></p>

	<p>La primera técnica está relacionada con el Homo Habilis, que con sus apenas 600 centímetros cúbicos craneales pudo crear utensilios que le permitían despedazar carne. Esto forma la cultura olduvayense datada en más de un millón de años. Con la sucesión de antropoides los instrumentos evolucionan, creándose hachas bifaciales y del 100.000 a.C. al 40.000 a.C. florece la industria neolítica. En el 30.000 a.C. aparece una de las técnicas más revolucionarias, absolutamente fundamental en el devenir humano: el dominio del fuego. Por ese tiempo se da lo que es conocido para los antropólogos como la “revolución neolítica”, la cual llevará al dominio final de la agricultura, y con ella la acumulación predictiva de recursos, de trigo o maíz, clave para la aparición de la primeras ciudades y sedentarismo.</p>

	<p>Los dos polos técnicos en este primer desarrollo serán en esta parte occidental Mesopotamia y Egipto, con caracteres muy diferenciados fuera de lo que podría verse en común tanto en sociedades agrícolas y jerarquizadas. </p>

	<p>Mesopotamia, la tierra entre el Tigris y el Éufrates, será una sociedad belicosa, en permanente conflicto, dinámica, y cuyos avances técnicos tendrán como protagonistas la astronomía, y la guerra, mientras que Egipto será una sociedad relativamente estática, con un gran refinamiento, y cuyos avances serán específicos en medicina y geometría.</p>

	<p><strong>La tierra entre dos ríos</strong></p>

	<p>Los sumerios en Mesopotamia crearon los primeros elementos de una cultura para el 5000 a.C. cuyos hechos técnicos llegan hasta la actualidad. Establecidos en ciudades, todavía no amuralladas, y en un suelo de gran fertilidad van a establecer los fundamentos de todas las culturas del creciente fértil. Su escritura, cuneiforme en tablillas, da testimonio desde su inicio de los avances técnicos en campos como las matemáticas con su sistema sexagesimal,  la astronomía y los inicios de la construcción. Afirma <strong>Moorey</strong> que fueron los propios sistemas de irrigación los que llevaron a la evolución de la tecnología:</p>

	<blockquote>
		<p>“Las redes de sistemas de irrigación parece haber sido un estímulo de gran importancia para la innovación en tecnología relacionada. Como los elementos técnicos necesarios estaban realizados de materiales perecederos y aparecen poco en el arte, su desarrollo es siempre un tema en conjetura.&#8221; (Moorey, 1994, pág. 4)</p>
	</blockquote>

	<p>Ciertamente, veremos el tornillo aparecer en el periodo neoasirio (1000 a.C. – 800 a.C.), y para los inicios de la época clásica griega, el siglo V a.C., ya se conocen elementos técnicos como la palanca, la cuña, el molinete y los sistemas rudimentarios de poleas. Es todavía una técnica artesanal, desvinculada a las academias, y afirma <strong>Klima</strong>:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Los oficios artesanales se transmitían a menudo de padres a hijos. A veces, sobre todo en la época neobabilónica, los comerciantes de esclavos los llevaban a formarse en un taller para conseguir más rápidamente mayores ganancias por su trabajo.&#8221; (Klima, 1989, pág. 139)</p>
	</blockquote>

	<p>La escritura cuneiforme, dependiente de los sumerios, tuvo casi siempre un fin técnico y comercial. Con ellos aparecen también las escuelas de escribas, todavía alejadas de cualquier interés filosófico lejano del intercambio económico. Aparecen bibliotecas para el 1100 a.C., y se cuenta que el despiadado <strong>Asurbanipal</strong> (668 a.C. – 627 a.C.) se congraciaba de conocer la lectura en tablillas encontradas en la bíblica Nínive. Aparecen diccionarios entre las distintas lenguas (sumerio-acadio, acadio–hitita…) como consecuencia del dinamismo migratorio de la zona. </p>

	<p>El sistema de medida preferencial es la vara, y cuentan con una tradición astronómica conocida por todo el creciente fértil, y de gran precisión. Como dice <strong>Teresi</strong>:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;La astronomía mesopotámica constituye uno de los tratamientos sistemáticos científicos más tempranos del mundo físico. Los astrónomos antiguos, buscando encontrar el futuro por medio de los cielos, habían desarrollado un sistema complejo de progresiones aritméticas  y de métodos de aproximación para el siglo cuarto antes de nuestra era.&#8221;  (Teresi, 2002, pág. 115)</p>
	</blockquote>

	<p>Vinculada a la magia, queda como testimonio el tratado <em>Enuma Anul Enlil</em>, para el 1595 a.C., y donde se establecen juicios entre científicos y místicos como éste:</p>

	<blockquote>
		<p>“Si la luna cuando aparece lleva una corona: el arar de la tierra prosperará; el rey alcanzará el rango máximo” (Reporte 10 del vol 8, Swerdlow, 1998)</p>
	</blockquote>

	<p>Nos han llegado a la actualidad nombres de astrónomos como <strong>Kidinnu</strong>, de época tardía (340 a.C.), que llegó a predecir con precisión las estaciones del años en tiempo de los grandes nombres griegos en este campo. Respecto al calendario, cuentan con un día dividido en 12 días dobles, solar, y verá aparecer el reloj solar. Este reloj, como es conocido, mide la hora por la sombra que se proyecta en una varilla.  </p>

	<p>Llegan a existir para el siglo noveno antes de nuestra era tratados embrionarios de especies y plantas, y unen la medicina a la religión, al Dios Enki, sin llegar a la precisión de los egipcios. Las aleaciones de metales son conocidas aunque dependen de la importación: su tierra no cuenta con gran riqueza mineralógica. El fierro, elemento clave en la guerras que dominarán el creciente fértil, aparecerá en fechas cercanas al 1100 a.C.</p>

	<p><strong>El don del Nilo</strong></p>

	<p>Egipto aparece en todas las historias del tiempo como una sociedad aislada, casi ajena a los intercambios comerciales del próximo oriente, y cuya incorporación y descubrimiento está siempre vinculada al dominio helenístico y romano. Sociedad más jerarquizada que la mesopotámica, sin ardid bélico que dinamice la ascensión social, ve subir y caer dinastías durante miles de años sin intervención extranjera conocida hasta tiempos tardíos. Sus avances, a pesar todo, recogen la herencia mesopotámica, y se une a campos más propios de sus intereses. </p>

	<p>Primero, las tablillas son aquí sustituidas por el papiro, conocido desde el 3000 a.C., y que permite el mejor almacenamiento de la información escrita. Tienen un sistema matemático elemental (Papiro Rhind), decimal, aunque una gran geometría, debida a la parcelación agraria y los problemas de delimitarla con las inundaciones del Nilo.  Conocen el ángulo, con un sistema de varas y codos, sin apenas sistematización filosófica. Tienen una orfebrería desarrollada, aunque es conocido que llegan de manera tardía al fierro.</p>

	<p>Pero la gran fama de los egipcios se debe a su medicina, muy aguda para su tiempo, y que protagonizan sacerdotes especializados, con esa doble figura entre la religión y la ciencia. El Papiro Ebers, del 1650 a.C., es todo un tratado sistemático, no del todo acertado, de predicción y solución de las enfermedades. Llega, como se ve en este texto, a predecir el sistema circulatorio miles de años antes de <strong>Vesalio</strong>:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;El inicio del secreto del físico: el conocimiento del movimiento del corazón y el conocimiento de este mismo. Hay vasos en cada extremidad. Por eso cada físico, cada cirujano, religioso o exorcista aplica las manos en sus dedos a la cabeza, revés, manos, estómago (…) porque todas las extremidades poseen vasos, donde el corazón habla por cada uno de ellos.&#8221; (Traducción de Ebbell, 1937, pág. 115)</p>
	</blockquote>

	<p>Tendrán, también, rudimentos alquímicos, conociéndose como en Mesopotamia la elaboración de cosméticos. Para el 1500 a.C. son capaces de trabajar el vidrio.  </p>

	<p><strong>Bibliografía</strong></p>

	<p><span class="caps">CID</span>, F. , Historia de la Ciencia: Antigüedad y Edad Media, Barcelona, Editorial Planeta, 1977</p>

	<p><span class="caps">CLAGETT</span>, M. , Ancient Egyptian Science A Source Book: Vol <span class="caps">III</span> Mathematics, Philadelphia, American Philosofical Society, 1999</p>

	<p>D. <span class="caps">CONNER</span>, C. , A People&#8217;s History of Science, Nueva York, Avalon, 2005</p>

	<p><span class="caps">CHILDE</span> <span class="caps">GORDON</span>, V. , Los orígenes de la civilización, Ciudad de México, Fondo de Cultura Económica, 1996</p>

	<p><span class="caps">COMELLAS</span>, J. L. , Historia sencilla de la Ciencia, Madrid, Rialp, 2007</p>

	<p><span class="caps">EBBELL</span>, B. (Traducido por), The Papyrus Ebers, Copenhagen, Levin and Munksgaard, 1937</p>

	<p><span class="caps">FAIELLA</span>, G. , The Technology of Mesopotamia, Nueva York, Rosen Publishing, 2006</p>

	<p>G. <span class="caps">OLSON</span>, R. , Technology and Science in Ancient Civilizations, Santa Bárbara, Greenwood Publishing Group, 2010</p>

	<p><span class="caps">GEYMONAT</span>, L. , Historia de la Filosofía y de la Ciencia , Barcelona, Editorial Crítica, 1985, Vol. 1</p>

	<p><span class="caps">HODGKIN</span>, L. , A History of Mathematics : From Mesopotamia to Modernity, Nueva York, Oxford University Press, 2005</p>

	<p><span class="caps">HUNGER</span>, H. , Astrological Reports to Assyrian Kings, Helsinki, Helsinki University Press, 1992</p>

	<p><span class="caps">KLIMA</span>, J. , Sociedad y cultura en la Antigua Mesopotamia, Madrid, Akal, 1989</p>

	<p><span class="caps">MOOREY</span>, P. R. S. , Ancient Mesopotamian: Materials and Industries, Indiana, Eisenbrauns, 1994</p>

	<p><span class="caps">SWERDLOW</span>, N. M. , The Babylonian Theory of the Planets,  Princeton, Princeton University Press, 1998</p>

	<p><span class="caps">TERESI</span>, D. , Lost Discoveries: The Ancient Roots of Modern Science…, Nueva York, Simon and Schuster, 2002</p>

	<p>&#8220;Metallurgy: Early Metallurgy in Mesopotamia&#8221; Jean-François de Lapérouse en <span class="caps">VVAA</span>, Encyclopaedia of the History of Science, Technology and Mediciones in Non-Western Cultures, Nueva York, Springer, 2008</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/24947/de-la-tecnica-a-la-magia-el-creciente-fertil</link>
		<pubDate>Fri, 11 Oct 2013 11:26:34 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2013-10-11:77c262b7562572606450a68115f67ab6/413b43b00c21481c1fe49ff287b7d019</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Breve historia de la ciencia</title>
		<description><![CDATA[<p>El 2 de agosto de 1939 <strong>Franklin D. Roosevelt</strong>, presidente de los <span class="caps">EEUU</span>, recibe una carta del físico judeo alemán <strong>Albert Einstein</strong> donde se le instiga a la investigación de la bomba de uranio, bajo la amenaza de los avances de un régimen beligerante como el de la Alemania Nazi.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><em>Durante este curso anual 2013 – 2014 Julio escribirá sobre la historia de la ciencia de manera accesible, buscando divulgar un conocimiento quizá menos protegido en los países latinos que en los nórdicos, donde esta materia suele ser preferente.</em></p>

	<p><strong>Introducción</strong></p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;La ciencia (…) es el primer pecado, el germen de todo pecado, el pecado original.&#8221;<br />
Friedrich Nietzsche, El anticristo, Buenos Aires, Ediciones Lea, 2012, cap <span class="caps">XLVIII</span></p>
	</blockquote>

	<p>El 2 de agosto de 1939 <strong>Franklin D. Roosevelt</strong>, presidente de los <span class="caps">EEUU</span>, recibe una carta del físico judeo alemán <strong>Albert Einstein</strong> donde se le instiga a la investigación de la bomba de uranio, bajo la amenaza de los avances de un régimen beligerante como el de la Alemania Nazi:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;En vista de esta situación usted podría considerar que es deseable tener algún tipo de contacto permanente entre la Administración y el grupo de físicos que están trabajando en reacciones en cadena en los Estados Unidos. &#8220; </p>
	</blockquote>

	<p>Una reunión posterior de Roosevelt con el científico <strong>Szilard</strong> &#8212;otro exiliado judío centroeuropeo&#8212; tuvo como anécdota una historia de Napoleón y Fulton, donde el segundo sugirió una flota de barcos sin velas para invadir Inglaterra y el general corso le echó de su despacho por “desvariar”. Roosevelt, de manera dubitativa en inicio, empezó a proteger así una investigación que sería decisiva en los últimos años de la guerra, y que para el año 44 aventajaba a los alemanes en la producción de manera total. </p>

	<p>El contraste con la visión de <strong>Hitler</strong> de la ciencia, delegada a sus subalternos en múltiples ocasiones y secundaria en su cosmovisión hasta los primeros reveses, es una consecuencia plausible de lo que podría verse como dos actitudes que trajeron consecuencias totales para las dos potencias citadas.</p>

	<p>Si bien esta perspectiva, defendida por <strong>Cornwell</strong> en <em>Los científicos de Hitler</em>, es válida en el tiempo no hay que olvidar cuánto de contexto propagandístico tiene. Así, afirma <strong>Kragh</strong>:</p>

	<blockquote>
		<p>“Una historia de la ciencia ideológica externa se puede encontrar típicamente en conexión con los escritos históricos etnocentristas y nacionalistas. Existe una larga tradición detrás de esos escritos. Que eso exista no debe ser causa de sorpresa: la historia de la ciencia es tan sensible a las crisis políticas o culturales que otras instituciones intelectuales. La historia de la ciencia es uno de los muchos instrumentos que la gente de una nación puede movilizarse en tiempos de crisis para encender la propaganda ideológica de guerra.&#8221; (Kragh, 1987, pág. 109)</p>
	</blockquote>

	<p>Ahora bien, es muy cierto que en los países anglosajones la investigación científica, su divulgación, ha supuesto una creencia constante en el progreso, protegida desde el inicio por el Estado y difundida con notable profusión por los media. Precisamente, la conferencia del 7 de mayo de 1959 de <strong>C.P. Snow</strong> es fundamental en la defensa, en oposición a su marginación, de la ciencia como un saber instrumental de importancia igual a la cultura literaria o social:</p>

	<blockquote>
		<p>“La pérdida intelectual es poco difícil de adular. Muchos científicos afirmarían que vosotros no podéis entender el mundo sin conocer la estructura de la ciencia, en particular de la ciencia física. En un sentido, en un sentido genuino, esto es cierto. No haber leído  Guerra y Paz, Prima Bette, o La Cartuja de Parma es no estar educado; pero también lo es no tener un atisbo de conocimiento de la segunda ley de la termodinámica.” (C.P. Snow, “Las dos culturas”, 1959, republicado en The NewStatesman, enero de 2013)</p>
	</blockquote>

	<p>Este texto continúa una tradición de divulgación científica persistente en el Reino Unido, y también pone frente a los excesos de Oxford, madre del intelectual de letras allí, en la ocupación de espacios públicos culturales. En el otro lado del atlántico, en <span class="caps">EEUU</span>, el neurobiólogo <strong>Steve Pinker</strong> clamó recientemente, este 2013,  también que “…la ciencia no era nuestro enemigo”:</p>

	<blockquote>
		<p>“Los grandes pensadores de la era de la razón y las luces eran científicos. No sólo muchos de ellos contribuyeron a las matemáticas, físicas y fisiología, pero también todos ellos eran teoristas ávidos en las ciencias de la naturaleza humana. Eran neuro-científicos cognitivos, que intentaban explicar pensamiento y emociones en términos de mecanismos físicos del sistema nervioso. Eran psicólogos evolucionistas, que esperaban sobre la vida en su estado natural y sobre los instintos animales que está &#8212;infundía en nuestros senos&#8212;. Y eran psicólogos sociales, que escribían sobre los sentimientos morales que nos enlazan, las pasiones egoístas que nos inflaman, y de las debilidades de escasas miras que frustran nuestros planes mejor preparados.<br />
Esos pensadores &#8212;Descartes, Spinoza, Hobbes, Locke, Hume, Rousseau, Leibniz, Kant, Smith&#8212; todos ellos son más importantes por haber creado sus ideas en ausencia de una teoría formal y datos empíricos.” (Pinker, S. ,”Science is not our enemy” en The New Republic, 6 – 8 – 2013)</p>
	</blockquote>

	<p>En nuestro caso, España, es evidente el contraejemplo: hubo de esperar a los inicios de siglo XX para que a través de la iniciativa krausista y las estatales en los años 20 &#8211; 30 para que existiera un sector científico estable aquí. La guerra civil, y el exilio científico que estudió <strong>Otero Carvajal</strong>, dio paso al absoluto control del estado de la ciencia con el <span class="caps">CSIC</span> creado el 24 de noviembre de 1939.</p>

	<p>Los recortes actuales derivados de la crisis, que tienen a la investigación científica siempre en pugna con la subvención de la cultura, ponen en la necesidad de realizar una divulgación histórica sobre la historia de la ciencia, asignatura pendiente en muchos currículos españoles, y también elemento consustancial para entender los inabarcables progresos actuales que han cambiado nuestras vidas. Como afirma <strong>Bynum</strong>: &#8220;…la Ciencia es dinámica, construyéndose sobre las ideas y descubrimientos que una generación pasa sobre la siguiente…&#8221; (Bynum, 2013, pág. 1)</p>

	<p>Este carácter dinámico, fluido, incapaz de establecer un inicio y un final, hace difícil la construcción de una historia de la ciencia separada en periodos diferenciados, más con la gnosis original por la cual la ciencia estaba unida a saberes místicos, mitológicos, que tan bien estudiaron antropólogos materialistas como <strong>Marvin Harris</strong>:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Frazer considera la magia como una expresión primitiva de la ciencia, basada en una falsa idea de la regularidad de los procesos de causa y efecto. La religión presenta un avance sobre la magia, al sustituir las erróneas ideas de ésta acerca de la causalidad, por la incertidumbre y la conciliación conseguida a través de la plegaria. La ciencia nace luego, y con ella la humanidad vuelve a los principios de causa y efecto, más ahora sobre la base de correlaciones verdaderas.&#8221; (Harris, 2008, pp. 178 &#8211; 179)</p>
	</blockquote>

	<p>La cita inicial de Nietzsche, en cierto sentido, es paradigmática de lo que supone ese sistema correlativo, mágico en inicio, en oposición a la religión organizada. Estos primeros descubrimientos científicos, construidos tomando como elementos la prueba y el error, son el origen de la ciencia moderna, y en su pre cientifismo construyen y prefiguran gran parte de los elementos con los que el hombre ha dominado el planeta. <strong>Conner</strong>, desde una perspectiva menos técnica que Harris, tiene cierta agudeza al afirmar que:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Virtualmente cada planta y especie animal que nosotros comemos hoy fue domesticada por experimentación e ingeniería genética de facto realizada por hombres prehistóricos ágrafos. Nosotros estamos más en deuda infinitamente más a los amerindios precolombinos que a los genetistas de las plantas modernas por el conocimiento científico en el cual se basa la producción alimenticia&#8221; (Conner, 2005, pág. 2)</p>
	</blockquote>

	<p>Estos orígenes imprecisos de la ciencia, vinculada a saberes mágicos, hacen sumamente difícil conocer cuándo se puede datar una técnica aplicada o una teoría empírica que sea reproducible. Incluso <strong>Popper</strong>, célebre en su tratado de lógica científica, considera que los saberes son “justificables o no” bajo ciertas condiciones. Es el llamado por él “problema de la inducción”. <strong>Comellas</strong> en su reciente “Historia sencilla…” considera que los axiomas son evidentes andamios del edificio científico,  y recuerda esta anécdota de Newton al respecto:</p>

	<blockquote>
		<p> “Se atribuye a Newton esta frase, entre humilde y muy enraizada en una concepción positivista. &#8216;conozco las leyes de la Gravitación, mas si me pregunta qué es la Gravitación, no sé qué responder&#8217;. A los sabios les basta que las cosas sean como son, y poder constatar de modo seguro e inapelable que son como son, o por lo menos determinarlas, medirlas, contarlas, enunciarlas.” (Comellas, 2007, pág. 11)</p>
	</blockquote>

	<p>El progreso unilineal del saber, de la ciencia, clave del positivismo y que llegó a ser teorizado de manera sociológica con leyes entre científicas y mágicas por <strong>Comte</strong>, está eso sí, bastante más tamizado, puesto que, tal como novelizaba <strong>H.G. Wells</strong> en su <em>Máquina del tiempo</em>, la técnica no tiende siempre a la mejora. <strong>Polanyi</strong> afirma respecto al avance científico :</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;&#8212;La ciencia avanza de dos maneras, dice Jeans, por el descubrimiento de nuevos hechos y por el descubrimiento de mecanismos o sistemas de informaciones para los progresos ya conocidos. Los mayores descubrimientos en el progreso de la ciencia han sido de segunda mano&#8212;. Como ejemplo, el cita el trabajo de Copérnico, Newton, Darwin y Einstein. (…)&#8221; (Polanyi, 1964, pág. 28)</p>
	</blockquote>

	<p><strong>Spengler</strong> afirmaba con cierta deferencia cómo existió un mito del progreso en occidente en oposición al resto de culturas, y <strong>Freud</strong> en su <em>Malestar de la cultura</em>  establece la ciencia como autónoma de cualquier moral. Es el problema “fáustico…” de la ciencia y su responsabilidad social, del que tendremos ocasión de escribir en los capítulos más contemporáneos. Para el investigador <strong>Toraldo di Francia</strong>:</p>

	<blockquote>
		<p>“La filosofía de la ciencia y la historia de la ciencia están relacionadas cercanamente. Uno no puede desarrollar una filosofía de la ciencia sin tener referencias a la historia, y nadie puede escribir una historia de la ciencia sin consciente o inconscientemente considerar una visión filosófica&#8221; (Toraldo, 1984, pág. 4)</p>
	</blockquote>

	<p>En definitiva, la ciencia, en eterno avance y retroceso, es otro saber complementario, y su conocimiento es sobre todo un método de perfeccionamiento intelectual. Hemos visto cómo Snow defendía ésta de manera ortodoxa, fría, en ocasión de su discurso frente a la superchería de Oxford. Pero quizá sea mejor leer a <strong>Stephen Fry</strong>, un producto de Cambridge en su sección letras, que resumió divertido el dilema y en cierto sentido da el mejor punto de vista:</p>

	<blockquote>
		<p>“Y mucha gente dice de la astrología &#8216;Oh, es diversión inofensiva, ¿no es así?&#8217; Y yo debería decir que probablemente el 80% de esos casos sea así, pero hay grandes motivos para decir que esto no es inofensivo: uno, porque es anticientífico. Ya sabes, cuando oyes cosas como &#8216;La ciencia no conoce todo&#8217;.<br />
Bien, claro que la ciencia no conoce todo. Pero porque no conoce todo no quiere decir que la ciencia no conozca nada. La ciencia conoce lo suficiente para nosotros para ser vistos por millones de personas ahora en televisión, para que esas luces funcionen, para los milagros realmente extraordinarios que tienen lugar en términos de coger las riendas del mundo físico y reforzar nuestra débil aproximación hacia su entendimiento.” ( Stephen Fry, Room 101, <span class="caps">BBC</span> 1, Temporada 6 -Episodio 10, 12 &#8211; 03 – 2001)</p>
	</blockquote>

	<p><strong>Bibliografía</strong></p>

	<p><span class="caps">BYNUM</span>, W. , A Little History of Science, Yale, Yale Books, 2013</p>

	<p><span class="caps">COMELLAS</span>, J. L. , Historia sencilla de la Ciencia, Madrid, Rialp, 2007</p>

	<p><span class="caps">CORNWELL</span>, J. , Los científicos de Hitler: Ciencia, guerra y el pacto con el diablo, Barcelona, Paidós, 2005</p>

	<p>D. <span class="caps">CONNER</span>, C. , A People&#8217;s History of Science, Avalon, Nueva York, 2005</p>

	<p><span class="caps">FARA</span>, P. , Science: A Four Thousand Year History, Oxford, Oxford University Press, 2009</p>

	<p><span class="caps">FREUD</span>, S. , Civilization and Its Discontents, Londres, Penguin Books, 2002</p>

	<p><span class="caps">HARRIS</span>, M. , El desarrollo de la teoría antropológica: historia de las teorías de la cultura, Madrid, Editorial Siglo <span class="caps">XXI</span>, 2008</p>

	<p><span class="caps">KRAGH</span>, H., Introducción a la historia de la ciencia, Barcelona, Editorial Crítica, 1987</p>

	<p>L. <span class="caps">HEILBRON</span>, J. , The Oxford Companion to the History of Modern Science, Oxford, Oxford University Press, 2003</p>

	<p><span class="caps">OTERO</span> <span class="caps">CARVAJAL</span>, L. E. , &#8220;La destrucción de la ciencia en España. Las consecuencias del triunfo militar de la España franquista&#8221; en Historia y Comunicación social, 2001, n. 6, pp. 149 – 186</p>

	<p><span class="caps">PÉREZ</span> DE <span class="caps">LABORDA</span>, A. , Estudios filosóficos de historia de la ciencia, Madrid, Ediciones Encuentro, 2005</p>

	<p><span class="caps">PINKER</span>, S. ,”Science is not our enemy” en The New Republic, 6 – 8 – 2013</p>

	<p><span class="caps">POLANYI</span>, M. , Science, Faith and Society, Chicago, University of Chicago, 1964</p>

	<p><span class="caps">POPPER</span>, K. , The Logic of Scientific Discovery, Nueva York, Routledge, 2005</p>

	<p><span class="caps">SNOW</span>, C. P. , “Las dos culturas”, 1959, republicado en The NewStatesman, enero de 2013</p>

	<p><span class="caps">SPENGLER</span>, O. , The Decline of the West, Oxford, Oxford University Press, 1991</p>

	<p><span class="caps">TORALDO</span> DI <span class="caps">FRANCIA</span>, G. , The Investigation of Physical World, Cambrdige, Cambridge University Press, 1981</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/24818/breve-historia-de-la-ciencia</link>
		<pubDate>Wed, 11 Sep 2013 09:04:58 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>La capital del futuro</title>
		<description><![CDATA[<p>En el inicio de documental <em>Sinfonía de una gran ciudad</em> (1927) se montan unas imágenes rápidas, frenéticas, de un tren camino a Berlín. La secuencia posterior, una ciudad vacía, sirve como justo contraste de una urbe poliédrica, enfocada al futuro, neoyorkina, y que sirvió de ventana a la mayoría de ismos que dominarían el siglo XX. </p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
		<p>“Berlín era salvaje, una locura. (…) era la capital de Europa,&#8221;</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p><strong>Billy Wilder</strong> en <strong>Cameron Crowe</strong>, <em>Conversaciones con Billy Wilder</em>, Madrid, Alianza, 2006, pág. 208</p>
	</blockquote>

	<p>En el inicio de documental <em>Sinfonía de una gran ciudad</em> (1927) se montan unas imágenes rápidas, frenéticas, de un tren camino a Berlín. La secuencia posterior, una ciudad vacía, sirve como justo contraste de una urbe poliédrica, enfocada al futuro, neoyorkina, y que sirvió de ventana a la mayoría de ismos que dominarían el siglo XX. La pugna política, desatada en la más romántica que real revolución espartaquista de 1919, tendrá en los años 20 un carácter todavía larvado, en encontronazos entre comunistas y freikorps, que con el tiempo pasarían a ser el germen de las SA hitlerianas. El aviso del asesinato de <strong>Walther Rathenau</strong> para 1922, verdadera “tragedia histórica” para <strong>Zweig</strong> será el último drama político de una década que será recordada por sus excesos y sólo la crisis del 29 pondrá final.</p>

	<p>Proyectada al futuro, al viandante, en el Berlín de entreguerras <strong>Roth</strong> y <strong>Pollino</strong> llegan a datar 4.3 millones de viajes diarios en la red de transportes, divididos en tranvías, autobuses, y líneas S- y U-Bah. Una ciudad siempre en movimiento que <strong>Achard</strong> describe de este modo:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;La llegada a Berlín está marcada, a la noche, por un luz cenital muy intensa, desde las primeras casas del suburbano, y en el día por la profusión de flores que ornamentan los jardines y balcones que bordean la vía (…) Berlín es propiamente como una clínica, vasta como una ciudad futurista, luminosa como un estudio cinematográfico, nueva como un marco de oro, suntuosa como un nuevo rico, pulida como un casco con punta (…) Berlín es nueva, rápida y tiene un acento americano (…) Berlín complace, como Nueva York, a todos los que aman la vida. Berlín es un acto de fe en el futuro (…)&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Esta “ciudad futurista”, fue el trasunto real &#8212;mucho más que Nueva York&#8212;, de <em>Metrópolis</em> de <strong>Fritz Lang</strong> de 1927, y llevaba al futuro el nuevo objetivismo basado en la máxima “Die Architektur fángt erst an, wo das Ornament aufhórt” (La arquitectura comienza donde terminan los ornamentos). Los bloques de viviendas simétricos, las obras de <strong>Bruno Taut</strong> o <strong>Erich Mendelsohn</strong>, buscan armonizan la vida del obrero, siempre bajos los principios de la democracia social de Weimar, con las formas innovadoras. Los ornamentos, el viejo estilo decimonónico, deja lugar a la forma, a la vivienda funcional, a los principios de la emergente Bauhaus que acabará dirigiendo <strong>Mies Van der Rohe</strong>. La tipografía, afirma el escritor austriaco <strong>Josep Roth</strong>, se convierte aquí en el nuevo actor de un escenario que se modifica:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Cualquier cosa es anunciada o vendida siendo sólo de pequeño tamaño o propósito. Y parece que no hay nada en estos días que no esté anunciado: ahí residente su grandeza. La tipografía, para nosotros, ha empezado a ser el árbitro del valor y la perspectiva.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Las líneas se aplican a la escala micro, en las efímeras y relucientes cocinas con instrumentos de Bauhaus, a los edificios de extrema formalidad, inaugurándose a inicios de los años 20 en Berlín el primer edificio de torres de oficinas de cristal. Se opone, así, al París burgués el Berlín de los edificios de diseño, minimalistas, y que desprecian cualquier pompa.</p>

	<p>El estreno del film <em>Metrópolis</em>, precisamente, vio transformado el <span class="caps">UFA</span> (Universum Film AG) -Palast en un edificio fantástico plateado: el futuro proyectado evocaba el presente. Pero este proyecto no era sólo una utopía futurista; esta arquitectura pretendió redimir la vieja vivienda obrera bajo la aplicación de sistemas organizados de urbanización y edificación. Como se afirma en el estudio dedicado a la ciudad de la editorial argentina Nobuko:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Los arquitectos se concentraron en la resolución de las diferentes &#8220;siedlung&#8221;, denominación que tomaron los conjuntos Suburbanos de vivienda realizados durante la República de Weimar. May y Gropius se esforzaron por definir en sus proyectos un nuevo espacio urbano, abierto y direccional, privilegiando la orientación de las unidades y su asoleamiento. Esta solución, caracterizada por la anónima repetición de barras en paralelo, tuvo en el Kassel de Otto Haestler (1930) su máxima expresión &#8220;fundamentalista&#8221;, que alcanzó para señalar las limitaciones urbanas del enfoque.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Este Berlín respondía a la progresiva proletarización, propia de una economía inflacionista en grado sumo como la de Weimar, y que ofrecía su cara bohemia en el fenómeno de los Cabaret. <strong>Xammar</strong> nos recuerda lo divertido del fenómeno de los precios para el periodista extranjero:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;…una vez hecha mentalmente la operación de cambio, los precios efectivos resultan muy distintos. Al limpiabotas se le dan 4 céntimos, se puede comer bien por 4 duros, basta con dar 10 céntimos de propina en un guardarropía para ser tomado por millonario; los coches de línea son tan baratos en Berlín como los tranvías en Ginebra, y se puede ir al barbero por menos de una peseta. Si suben el tranvía a 40 marcos, como dicen, costará en realidad 4 céntimos. Actualmente, sólo cuesta 2. Los precios normales del mundo quedan reducidos a la tercera, cuarta o quinta parte.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>La economía quebrada, ficticia en gran parte, va a hacer crecer el hampa en Berlín, personificado en las obras de <strong>Brecht</strong> como la célebre <em>Ópera de los tres centavos</em> (1928). Crítica social marxista en un tiempo donde el capitalismo era imposible para un país amordazado como Alemania, representa los bajos fondos berlineses, sus chulos y proxenetas, y el carácter corrupto de Weimar. Como dice <strong>Bullivant</strong>:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;&#8230;el centro de la sátira de Brecht empieza con la sociedad deshumanizada y decadente del capitalismo, implícito en el capitalismo burgués de la República de Weimar, con Macheath tipificado como un matón y Peachum como un hombre de negocios.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>La canción de &#8220;Mackie el navajero&#8221;, tema famoso de la obra por sus versiones extranjeras, exponía este “mundo infecto” donde el capitalismo se unía en mano del negociante y el navajero en el verso que se incorporó para una planeada adaptación cinematográfica:</p>

	<p>“Debido a que algunos están en la oscuridad 
  y los otros están en la luz. 
  Y se ve que la luz 
  en la oscuridad no se puede ver.”</p>

	<p>Esta sociedad empobrecida, en un pueblo conocido por su conservadurismo moral, eclosionó en una escena alternativa donde todo el mundo confundía su género, dando lugar a equívocos no poco divertidos.</p>

	<p><strong>Hedonismo y travestismo</strong></p>

	<p>Zweig, que provenía de la vieja cultura vienesa del fin de siglo, hizo un juicio moral, un tanto desfasado, de las corrientes sexuales de este Berlín en la modernidad:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;…Berlín se convirtió en la Babel del mundo. Bares, locales de diversión y tabernas crecían como setas. Lo que habíamos visto en Austria resultó un tímido y suave preludio de aquel aquelarre, ya que los alemanes emplearon toda su vehemencia y capacidad de sistematización en la perversión (…) Las muchachas se jactaban con orgullo de ser perversas; en cualquier escuela de Berlín se habría considerado un oprobio la sospecha de conservar la virginidad a los dieciséis años; todas querían poder explicar sus aventuras, y cuanto más exóticas mejor. &#8220;</p>
	</blockquote>

	<p>Se dará el fenómeno del Cabaret, importado de París, y que alcanzará en Berlín una gran sofisticación, vinculado al emergente teatro alemán del tiempo &#8212;que había alcanzado un sistema complejo de representación bajo el expresionismo&#8212; y que <strong>Jelavich</strong> describe de este modo:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Consistía de un pequeño escenario en un auditorio pequeño, donde la audiencia se sentaba a lo largo de las mesas. Lo íntimo del entorno permitía contacto directo, con los ojos, entre los actores o músicos y los espectadores. El show consistía de números cortos, de cinco o diez minutos, de diversos géneros, de manera común canciones, monólogos cómicos, diálogos, sketch, danzas exóticas, pantomimas, shows de marionetas e incluso cortos cinematográficos.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>La dicotomía entre el nuevo mundo moral del Cabaret con las viejas costumbres germánicas se muestran en <em>El Ángel Azul</em> de 1930, donde <strong>Marlene Dietrich</strong> vestida de varón se enfrenta al pacato profesor Immanuel. Un mundo de inversiones, donde existió además un fenómeno pronunciado de travestismo y androginia, como nunca se había llegado a ver en el continente. Sobre la vida sexual de Berlín, <strong>Tamagne</strong> afirma sobre el Club El Dorado, en Lutherstrasse:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;…Era famoso a lo largo de Europa por sus show de travestis. Pero este club sólo reflejaba parcialmente la vida homosexual de Berlín, de la cual daba una brillante muestra. Fue reabierto y ampliado para 1927, en Motzstrasse, en la esquila de Kahlkreuthstrasse. Era un punto de reunión para artistas, escritores, actores y hombres sociales; heterosexuales y homosexuales. Los berlineses y extranjeros se encontraban ahí. En cualquier lugar, uno debía ser visto ahí.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>En definición célebre de Brecht:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Había dos tipos de estos club nocturnos: aquellos de los que se hablaba y aquellos de los que no. Eldorado en la Motzstrasse era una de esos lugares discretos &#8220;donde la aritmética del amor no se da sin errores.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>El Berlín bohemio se agrupó también en el Kurfüstendamm, de la que afirma el historiador <strong>Lang</strong>:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Para Hermann Ullman y Paul Marcus, la Kurfürstendamm era un lugar de entrada para los talentos intelectuales y artísticos más prometedores. Para Friedrich Hussong y Adolf Stein, era la casa espiritual de la bohemia indolente y un clase vulgar llamada raffkes.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Muy cercano a los raffkes, particulares mirones sin un centavo del tiempo, un joven periodista austriaco llamado Billy Wilder describe este ambiente de desempleados y juerguistas a través del café Romanisches:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;El café Romanisches era un refugio. Vivíamos allí, sobre todos los solteros. Había escritores que trabajaban allí, periodistas, jugadores de ajedrez, jugadores de cartas. Lloviera o hiciera sol, uno se refugiaba allí. Vivíamos más allí que en nuestras propias casas. Era nuestro segundo hogar, casi el primero, en realidad. (…) En Berlín teníamos inviernos muy largos. Y nos juntábamos todos allí. Era tremendo lo que ocurría en aquel café.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Un lugar de reunión donde las geométricas formas de <strong>George Grosz</strong> o las caricaturas de <strong>Otto Dix</strong> recogen el carácter frenético de una sociedad que no se para, en un tren hacia la modernidad, de la que dejó testimonio la obra del zeitgeist del tiempo de Döblin, Berlin Alexanderplatz:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;…las ciudades que están en la misma línea, Breslau, Liegnitz, Sommerfeld, Guben, Frankfurt en el Oder, Berlín, el tren las pasa de estación a estación, y de las estaciones emergen las ciudades, las ciudades con sus grandes y pequeñas calles, Berlín con Schweidnitzer Strasse, con el Grosse Ring de la Kaiser-Whilhelm Strasse, Kurfürstendamm, y todos en sus casas en las cuales se calientan, mirándose unos a otros con ojos enamorados o sentándose fríos cercanos unos a otros; deshechos sucios y escombros donde un pobre está tocando el piano.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p><strong>En la oscuridad</strong></p>

	<p>La picaresca de este mundo bohemio no puede ocultar una realidad doliente: los más de 450.000 desempleados que actuaban como trasunto de los personajes de Brecht en la vida real. </p>

	<p>Para final de década comenzará a crecer el partido nazi, controlado en Berlín desde 1926 por el propagandista <strong>Joseph Goebbels</strong>. Con el crack del 29, el voto nazi aparecerá en una ciudad que había sido tradicionalmente más abierta que sus hermanas del sur u oeste de Alemania. A medida que avance la década de los 30, la presencia nazi crecerá poco a poco, cesándose para el 32 a <strong>Otto Braun</strong> como representante del <span class="caps">SPD</span> bajo el auspicio de <strong>Von Papen</strong>. El nombramiento de <strong>Hitler</strong> en el 33, en enero, llevará a una huida progresiva de toda la intelligentsia judía, entre ellos <strong>Einstein</strong> &#8212;vinculado a la Academia Berlinesa&#8212;, y gran parte de la bohemia, y estrellas de la <span class="caps">UFA</span>. </p>

	<p>Recuerda <strong>Weitz</strong> en su estudio sobre Weimar:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;El desastre de la guerra mundial y el acicate de la revolución (…) fueron el detonante del proyecto y de las ideas que plasmaron en la realidad los próceres de Weimar, ya fueran arquitectos o pintores visionarios, reformistas políticos, revolucionarios de izquierdas o sesudos pensadores de la derecha conservadora y autoritaria. A todos por igual los animaba una idea más profunda, de más hondo calado: la sensación de que vivían los albores de una era de modernidad.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>La modernidad, de nuevo, volvía a engendrar monstruos.</p>

	<p><strong>Bibliografía</strong></p>

	<p><span class="caps">BULLIVANT</span>, K. , Culture and society in the Weimar Republic, Manchester, Manchester University Press, 1977</p>

	<p><span class="caps">CROWE</span>, C. , Conversaciones con Billy Wilder, Madrid, Alianza, 2006, pág. 208</p>

	<p><span class="caps">DÖBLIN</span>, A. , Berlin Alexanderplatz, Londres, Continuum Books, 2004</p>

	<p><span class="caps">DROSTE</span>, M. , Bauhaus 1919 &#8211; 1933, Berlín, Taschen, 2002</p>

	<p><span class="caps">JELAVICH</span>, P. , Berlin Cabaret, Harvard, Harvard University Press, 1996</p>

	<p><span class="caps">LANG</span>. H.H. , The Berlin Police Force in the Weimar Republic, California, University of California Press, 1970</p>

	<p><span class="caps">ROLFT</span>, R. ; <span class="caps">POLINO</span> M.N. , The City and the Railway in Europe, Londres, Ashgate Publishing Limited, 2003</p>

	<p><span class="caps">ROTH</span>, J. , What I Saw: Reports from Berlin 1920-1933, Nueva York, W.W. Norton and Company, 2004</p>

	<p><span class="caps">SCHULZ</span>-<span class="caps">FORBERG</span>, H. , London &#8211; Berlin: Authenticity, Modernity, And the Metropolis in Urban Travel Writing from 1851 to 1939, Bruselas, P.I.E. Peter Lang, 2006</p>

	<p><span class="caps">SWETT</span>, P. E. , Neighbors and Enemies: The Culture of Radicalism in Berlin, 1929-1933, Cambridge, Cambridge University Press, 2004</p>

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	<p><span class="caps">TAMAGNE</span>, F. , History of Homosexuality in Europe, Berlin, London, Paris… Vol. 1, Nueva York, Algora, 2006</p>

	<p><span class="caps">VVAA</span>, Bertolt Brecht&#8217;s Berlin: A Scrapbook of the Twenties, Nebraska, University of Nebraska Press, 1993</p>

	<p><span class="caps">VVAA</span>, Fritz Lang&#8217;s Metropolis: Cinematic Visions of Technology and Fear, Nueva York, Camden House, 2002</p>

	<p><span class="caps">VVAA</span>, Metropolis Berlín: 1880 &#8211; 1940, Los Ángeles, University of California Press, 2012</p>

	<p><span class="caps">VVAA</span>, Qué por qué: arquitectura y ciudad, Buenos Aires, Editorial Nobuko, 2004</p>

	<p><span class="caps">WEITZ</span>, E. D. , La Alemania de Weimar: Presagio y tragedia, Madrid, Turner, 2007</p>

	<p><span class="caps">XAMMAR</span>, E. , El huevo de la serpiente: Crónicas desde Alemania (1922 &#8211; 1924), Barcelona, Acantilado, 2005</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/24415/la-capital-del-futuro</link>
		<pubDate>Tue, 11 Jun 2013 11:39:47 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2013-06-11:77c262b7562572606450a68115f67ab6/94dd2638011657d3a7a9b0877ad5d047</guid>
	</item>
	<item>
		<title>El Imperio Imaginado</title>
		<description><![CDATA[<p>¿Pudo existir algún plan exitoso de reconquista de América? La célebre doctrina del senador <strong>Monroe</strong>, <em>“América para los americanos”</em>, hizo imposible una acción conjunta de la vieja metrópoli mientras existiera el poder disuasor de los Estados Unidos. Fuera de las guerras de descolonización, que se juzgaron en ese sentido como guerras <em>“locales”</em> (y valieron alianzas contrarias en Europa: Francia contra Inglaterra en la independencia americana, Inglaterra contra España en la emancipación…), existe un efímero intento, en gran parte megalómano, de implantar un Imperio Mexicano bajo el manto de la Francia de <strong>Napoleón <span class="caps">III</span></strong>.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p align="right"><font size="2m"><em>&#8220;Uno no puede reinar inocentemente; la locura es demasiado evidente: todo Rey es un rebelde y un usurpador. &#8220;</em><br />
Louis Antoine de Saint-Just, 13 de noviembre de 1792, citado en <span class="caps">KETSCHENDORF</span>, L.C., Archives Judiciaires…, París, E. Thorin, 1869 , pág. 25</font></p>

	<p>¿Pudo existir algún plan exitoso de reconquista de América? La célebre doctrina del senador <strong>Monroe</strong>, <em>“América para los americanos”</em>, hizo imposible una acción conjunta de la vieja metrópoli mientras existiera el poder disuasor de los Estados Unidos. Fuera de las guerras de descolonización, que se juzgaron en ese sentido como guerras <em>“locales”</em> (y valieron alianzas contrarias en Europa: Francia contra Inglaterra en la independencia americana, Inglaterra contra España en la emancipación…), existe un efímero intento, en gran parte megalómano, de implantar un Imperio Mexicano bajo el manto de la Francia de <strong>Napoleón <span class="caps">III</span></strong>.</p>

	<p>¿Cómo se pudo llegar a este proyecto? La derrota mexicana de 1848, verdadera <em>“debacle social”</em> del país, hubo de conducir a una guerra civil para 1855 entre liberales anticlericales dirigidos por Juárez y conservadores católicos. Como afirmó <strong>André Castelot</strong>, conocedor del periodo napoleónico y de las intenciones del emperador: <br />
bq. &#8220;Un sólo punto común tenían los dos gobiernos que se sucedieron en la jefatura del país: un caja desesperadamente vacía. Esa pobreza endémica no hizo por disminuir los candidatos al poder. Una cifra basta: en 35 años, México no ha conocido menos de 240 pronunciamientos&#8230;&#8221;</p>

	<p>Es una fila de dominó donde las piezas, poco a poco, van cayendo y al gobierno de 1858 del conservador <strong>Miramón</strong> le sucederá en 1960 <strong>Juárez</strong>. Es un país débil, empobrecido, y este gabinete decidió el 17 de julio de 1861 no pagar las deudas del partido conservador con las potencias exteriores (Reino Unido, Francia y España). El experto diplomático <strong>Pierre Renouvin</strong> afirmaba que México estaba en un marco de intervención bajo cuatro puntos: la inactividad de <span class="caps">EEUU</span> –en guerra civil desde 1861–, las deudas impagadas del gabinete Miramón, el ataque a los extranjeros y los recursos minerales sin explotar en la zona norte del país. </p>

	<p>Como recordaba la arqueóloga <strong>Sara Yorke Stevenson</strong>, ya en 1821 con el Plan de Iguala se había ofrecido el trono de México a <strong>Fernando <span class="caps">VII</span></strong> por la intercesión de <strong>Iturbide y Santa Ana</strong>, con lo que las clases conservadoras del país, muy alejadas del demos, podrían hacer plausible una restauración monárquica. </p>

	<p>Para 1864, <strong>Lamartine</strong>, luego de la intervención, llegó a publicar varios artículos en contra de la influencia de los Estados Unidos en el continente y a favor de una intervención europea que resumen la idea francesa. Todavía en 1865 escribirá:<br />
bq. &#8220;&#8230;La idea de la posición tomada por nosotros [Francia) en México (&#8230;)es una idea grandiosa, una idea incompleta (Diré a su tiempo porqué), una idea justa como necesaria, vasta como el océano, nueva como la propuesta, una idea de hombre de Estado, fecunda como el futuro, una idea salutífera para América y por el mundo&#8230;La idea de una posición fuerte y eficaz en México contra la usurpación de los Estados Unidos de América es una idea nueva, pero justa. Europa la tiene en su derecho, Francia la tiene tomando la iniciativa.”</p>

	<p>Le seguirá <strong>Michel Chevalier</strong>, creando un marco ideológico en Francia propio a la intervención, que ve este caso de imperialismo fuera del continente como un método de frenar el poderío estadounidense. Para <strong>Girard</strong>, biógrafo de Napoleón <span class="caps">III</span>, el emperador más que un objeto imperialista estaba <em>“convencido de la necesidad de abrir al progreso a los países que permanecían bárbaros”</em>. También estaban en juego los intereses del banquero suizo <strong>J.B. Jecker</strong> –que financió los créditos al gobierno Miramón– determinantes en este plan que habría de restaurar la Monarquía en América. <br />
La suerte, en definitiva, estaba echada para el gobierno de Juárez. Ahora bien, ¿quién ceñiría la corona del Imperio Mexicano?</p>

	<p><br />

<strong>Un austriaco en tierra caliente</strong></p>

	<p>Define así <strong>Frederic Hall</strong> al candidato al trono de México:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;…era sobre un metro ochenta y siete, bien proporcionado, de complexión ligera, grandes ojos azules penetrantes, frente alta y ancha, y una característica gran boca; su pelo era de un color lino ligero, y escaso y débil en cantidad (…) Estaba favorecido por una dulzura natural en su temperamento- una urbanidad, elegancia y refinamiento en la conducta, la cual, debe ser dicho, era esperada de alguien que ha recibido las ventajas de los linajes de los personajes de alta alcurnia de las cortes europeas.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p><strong>Maximiliano</strong> de Habsburgo-Lorena había nacido el seis de julio de 1832 en el palacio Schönbrunn de Viena, dentro de una rama segundona de los Habsburgo. Estudioso, llegó a dominar las ciencias humanas y más de siete idiomas. Con cierta ambición, reaccionó a la subida del imperio austriaco de su hermano mayor <strong>Francisco José I</strong> colaborando en la supresión de las tormentas de 1848, lo que formó un carácter humanitario al ver la dura represión realiza. Así, se forjará una reputación de liberal, confirmada para febrero de 1857 en su benigno virreireinato de Lombardía – Venecia. Ese mismo año, el 28 de julio, se casará con su prima segunda <strong>Carlota de Bélgica</strong>, hija de <strong>Leopoldo I</strong>,Rey de los Belgas. Fue un matrimonio feliz, aunque no llegaron a dejar descendencia por los azares de la historia.</p>

	<p>Este infante segundón y aventurero, que había sido instigador de la efímera armada austriaca y circunnavegado el globo, fue cesado en el cargo milanés para 1859 por sus tendencias progresistas, y se retiró a Trieste, única posesión austriaca en suelo italiano, donde edificó el castillo Miramar bajo proyecto de <strong>Carl Junker</strong>. Ese es el año, precisamente, donde <strong>Martínez del Río</strong>, aristócrata mexicano, hizo el primer contacto con Maximiliano para liderar una candidatura al trono mexicano. Se negó, aunque su interés por la botánica le hizo interesarse por una expedición a América.</p>

	<p>Los acontecimientos políticos mexicanos harán que esta oferta fructifique bajo la influencia de Napoleón <span class="caps">III</span>. Éste es contactado por el clero y la aristocracia mexicana (<strong>Gutiérrez de Estrada</strong>, *Nepomuceno Almonte*…), anti-juarista, a través de la emperatriz Eugenia de Montijo. Se considera a Francia protectora del catolicismo luego de sus campañas exteriores en Siria, Anam y China, e Italia y el partido conservador mexicano ve en los liberales de allí un peligro para la religión. Los acontecimientos con la suspensión de pagos de Juárez se van a adelantar, y Francia consigue el 25 de julio de 1861 el apoyo del Reino Unido y España, cortando las relaciones con México.</p>

	<p>En agosto, hay tumultos contra la legación francesa en el país americano, y el 31 de octubre se 1861 se concreta una triple alianza entre España, Francia y el Reino Unido para realizar una expedición de castigo. Se parte de una expedición coercitiva, que en principio no tiene interés en entronizar a un príncipe extranjero, dirigida por <strong>Jurien de la Gravière</strong> con los franceses, <strong>Milnes</strong> con los ingleses y <strong>Prim</strong> por parte de España. Las flotas iniciaron el bloqueo a finales de 1861 de Veracruz y desembarcarán un mes más tarde, en enero de 1862, en la propia ciudad, iniciando su control.</p>

	<p>Juárez buscó ante los hechos consumados una resolución pacífica, y su secretario de exteriores, <strong>Manuel Doblado</strong>, pudo obtener de los españoles e ingleses, bajo representación de Prim, los tratados de Soledad, donde se obtenía el pago de las deudas, a la vez que se reconocía la soberanía del nuevo gobierno. Este acuerdo, en gran parte iniciativa de Prim –que le valió una queja explícita en las Cortes de <strong>Cánovas del Castillo</strong> por su resolución sin contar con la Corona y el Gobierno español- dejó fuera a Reino Unido y España de la acción napoleónica, puesto que las tropas francesas continuaron su misión de instaurar la Monarquía en México.</p>

	<p>Prim escribió al propio Napoleón <span class="caps">III</span> recomendando que no realizara ninguna intervención política, conociendo el país y sus gentes ya que estaba casado con una mujer de ascendencia mexicana y cuyo tío era Ministro de Finanzas de Juárez, el 17 de marzo de 1862:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Más, esto, sire, es mi profunda convicción de que en este país las ideas monárquicas encuentran pocos partidarios. Esto es lógico, ya que estas tierras nunca han conocido la Monarquía en la persona de los soberanos españoles, más bien sólo en aquellos virreys que gobernaban de acuerdo a sus malos o buenos juicios y sus propias luces, y todo siguiendo las costumbres y maneras de gobierno propias de un periodo que ya es remoto (…) como otros hombres poderosos [Maximiliano] debe caer en el día que su manto imperial deje de cubrirlo y protegerlo.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Este juicio, que sería profético, no fue escuchado por Napoleón que inició su obra jingoísta en América todavía renqueante, siendo derrotado en la batalla de puebla para el 5 de mayo de 1862. Esta batalla, ganada con tropas inferiores, supuso un mito inicial efímero ya que para finales de septiembre las tropas francesas llegarían a estar reforzadas con nuevos cadetes alcanzando cifras entre 20.000 y 30.000 soldados.</p>

	<p><br />

<strong>Un Imperio levantado con las bayonetas</strong></p>

	<p>Con el advenimiento de nueva tropa francesa, la victoria estaba en las manos de Napoleón, y desde finales del 62 al 63 los franceses van a tomar progresivamente todas las localidades del este del país (Tampi, Xalapa, Veracruz, etc.). En marzo Puebla comenzará su sitio bajo el General <strong>Forey</strong>, siendo ganado dos meses más tarde. Sin Puebla, Ciudad de México estaba al alcance de las tropas francesas, que la tomarán el 7 de junio de 1863. Juárez y su gobierno huyó hacia el norte, a Chihuahua, contando con la protección implícita de los Estados Unidos de América. En los inicios de 1864, las tropas francesas pudieron consolidar su posición en el norte, con lo que esta posición no sería problemática hasta 1865.</p>

	<p>Los franceses, conscientes del carácter imperialista de la acción, restablecerán el gobierno mexicano bajo un natural, el general <strong>Almonte</strong>, para el 16 de junio, y proclamarán una Junta controlada por Forey que ofreció la corona a Maximiliano de Habsburgo, declarando el país un Imperio Católico. El príncipe austriaco aceptará esta corona, en una operación que resultaba similar a la cometida por el primer Napoleón con José Bonaparte en España <br />
¿Cuál fue el juicio, entonces, para ofreciera la candidatura a Maximiliano? Si entendemos los artículos de Lamartine, la política del tiempo, Napoleón <span class="caps">III</span> quería consolidar una posición francesa en México sin resultar una acción excesiva para los naturales. En ese sentido, la baza de un príncipe que no fuera francés, de tendencias liberales, y bajo la excusa de protección a los católicos –lección aprendida del caso español citado- serían elementos de buen juicio.</p>

	<p><strong>Blasio</strong>, el joven secretario de Maximiliano, hizo un librito donde contó como fue recibido el joven príncipe en la Villa de Guadalupe el 11 de junio de 1864:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Le vi pasar, arrogante, majestuoso y esbelto; impresionándome por vez primera sobre todo, la dulzura de su mirada; mirada azul, bondadosa y profunda, que tantas veces me fue concedido contemplar después. Su larga barba de oro dividida en el centro le daba un aspecto tal de majestad que era imposible verle sin sentirse desde luego atraído y fascinado.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Era un Imperio cogido con alfileres, que no controlaba partes del país, y que a pesar de crear una Corte con cierta pompa en el Castillo de Chapultepec –con unos jardines renovados, a los que llegó a dedicar unas memorias <strong>Wilhelm Knechtel</strong>, su jardinero y eminente botánico-, fue imposible de establecer de manera consistente. </p>

	<p>Maximiliano, coronado a través del Tratado de Miramar, intentó aplicar una constitución y gobierno liberal, buscando atraerse a las capas progresistas del país mexicano. Abolió el trabajo infantil, limitó a las horas de trabajo y buscó evitar los sistemas de hacienda que llevaban a los indígenas a la pseudo-esclavitud (esto no tuvo aplicación práctica real: no controlaba la zona norte del país, donde dominaba este tipo de propiedad). Todo ello lo enfrentó a las capas conservadoras del país, que eran su principal apoyo, y tampoco consiguió que los republicanos reconocieran su soberanía. La inestabilidad, como afirma Donghi, fue perjudicial para la causa de Maximiliano:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;La causa conservadora había dejado ya de ser la de todos los que tenían algo que perder; era cada vez más la de una institución que defendía privilegios muy discutibles. Con esa causa las clases altas mexicanas se sentían cada vez menos identificadas a medida que se hacía evidente que el Imperio (&#8230;) no podía pacificar el país.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Las medidas que Maximiliano quería aplicar para congraciarse fueron contrarrestadas por el clero mexicano, haciendo difícil su posición, como afirma al propio Napoleón <span class="caps">III</span> el 26 de julio de 1864:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;…en cuanto a la actitud del clero y de sus partidarios, a la vez que protesta calurosamente una lealtad sin límites, ese partido influyente prepara en la sombra las armas para tratar de combatir o entorpecer mis ideas de progreso.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p><br />

<strong>La caída del trono</strong></p>

	<p>La captura de Oaxaca, para 1865, consolidó el sur del país de cara al Imperio, pero Michoacán volvió a poner el ejército francés contra las cuerdas. Los estados del norte, la frontera con <span class="caps">EEUU</span> (Chihuahua, Hermosillo), seguían controlados por Juárez, y la situación no llegaba nunca a estabilizarse. La guerra, entonces, se recrudece con el decreto del tres de octubre, que establecía el fusilamiento obligatorio a todos los capturados por el ejército Imperial, ganándose la enemistad de cualquier posible trásfuga liberal. Al mismo tiempo el final de la guerra civil estadounidense consolidó la retaguardia del gobierno de Juárez, ofreciendo armas y protección que fueron esenciales para mantener su difícil posición.</p>

	<p>En 1866 Napoleón <span class="caps">III</span> dejará de sostener la posición de Maximiliano, anunciando la retirada de las tropas a finales de mayo. El dominio en el norte de los juaristas fue total en este 66, aproximándose poco a poco a la capital, y evacuándose los estados centrales para finales de año. El sur, con la batalla de Miahuatlán para noviembre, será también perdido. Para finales de este año las tropas extranjeras están fuera del país, siendo el 67 será el año final de este imperio imaginado de Maximiliano.</p>

	<p>En febrero Maximiliano está solo en Querétaro, y el sitio comienza para marzo por los juaristas. Se realizaron planes para rescatar al príncipe austriaco, cuyo carácter magnánimo y nobleza era reconocido por todos, pero fue capturado en mayo. Juárez no aceptó ninguna petición de clemencia, y utilizando la propia ley de traición del tres de octubre ordenó fusilar a Maximiliano. Se habló literariamente de traición de los subordinados del emperador, <strong>Leonardo Márquez o Miguel López</strong>, que lo entregaron al general juarista general <strong>Escobedo</strong>. El propio general pidió perdón a Maximiliano en la vigilia por el fusilamiento.</p>

	<p>A las tres de la mañana vistieron a Maximiliano, bajo los sacramentos del cura Soria, quitándose el anillo de casado antes de su partida. Su única condecoración fue el Toisón de Oro en un inmaculado y simple uniforme. Los guardias, cita Harding, llegaron a dudar sobre el disparo. Sus últimas palabras fueron:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Muero por una causa justa. Perdono a todos y ruego que todos me perdonen. Espero que mi sangre corra por el bien de esta tierra. ¡Viva México!&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Pero más poética fue la cita en húngaro de <strong>Tüdös</strong>, su cocinero Imperial traído desde Austria, poco antes del fusilamiento: <em>&#8220;Éljen Császár, veled!&#8221;</em>  (¡Viva el emperador! ¡Adios!)</p>

	<p><br />
<br />

<strong>Bibliografía</strong><br />
<span class="caps">BLASIO</span>, J. L. , <em>Maximiliano Íntimo</em>, Ciudad de México, <span class="caps">UNAM</span>, 1996<br />
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<span class="caps">WHITEHOUSE</span>, R. , <em>The life of Lamartine</em>, Londres, T. Fisher, Unwin, 1918<br />
<span class="caps">VVAA</span>, <em>Historia General de México</em>, Ciudad de México, Colegio de México, 2004</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/24264/el-imperio-imaginado</link>
		<pubDate>Sat, 11 May 2013 11:20:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>La muerte de la ciudad</title>
		<description><![CDATA[<p>La caída del Imperio Romano ha llegado al imaginario popular gracias a la novela o el cine como una serie de invasiones continuas, con la imaginería propia de la novela gótica, donde los bárbaros van poniendo en entredicho la limes, las fronteras. La realidad, las fuentes reales, nos ofrecen una crisis más progresiva, particularmente socioeconómica, que llevó a una progresiva feudalización que se adelanta casi en cien años a la caída de Roma.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
		<p>&#8220;…vendéis el pescado podrido por tan grandes precios y hacéis con vuestra carestía que una ciudad como ésta, que es la flor de Tesalia, se torne en un desierto y soledad (…)&#8221; </p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p><strong>Lucio Apuleyo</strong>, <em>La metamorfosis o El Asno de oro</em> (Traducido por Diego López de Cartagena), Madrid, Espasa Calpe, 1920</p>
	</blockquote>

	<p>La caída del Imperio Romano ha llegado al imaginario popular gracias a la novela o el cine como una serie de invasiones continuas, con la imaginería propia de la novela gótica, donde los bárbaros van poniendo en entredicho la limes, las fronteras. La realidad, las fuentes reales, nos ofrecen una crisis más progresiva, particularmente socioeconómica, que llevó a una progresiva feudalización que se adelanta casi en cien años a la caída de Roma.</p>

	<p>Así, la crisis del siglo <span class="caps">III</span> es el punto de no retorno por el cual las ciudades comienzan a ser abandonadas, vía presión o crisis del comercio (especialmente en la parte occidental). Esto fue fundamental, ya que la ciudad era el nervio, la célula de la sociedad para <strong>Roldán Hervás</strong>, de la participación política y la economía del Imperio. Afirma <strong>González Bravo</strong>:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;…la ciudad era (…), ante todo, un centro administrativo y político, en la que residían las autoridades locales o provinciales, los grandes propietarios también, y en la que se hacían públicas las órdenes del emperador&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>El propio sistema de pactos que constituye la ciudad romana, originariamente con los sabinos y donde viene el propio nombre &#8212;cives&#8212;, es relatado de este modo por <strong>Tito Livio</strong> en su <em>Urbe Conditia</em>:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;…ambas naciones se unieron en un único Estado, el poder efectivo se compartió entre ellos y la sede del gobierno de ambas naciones fue Roma. Después duplicar así la Ciudad, se hizo concesión a los Sabinos de la nueva denominación de Cuiritas, por su antigua capital de Curas.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>La <em>civitas</em> era el cuerpo social de la <em>cives</em>, la ciudad, y representaba a los ciudadanos unidos por una ley común (<i>Coetusque hominum jure sociati</i>…). Existían dos tipos de ciudad: los municipia y las colonia, siendo la segunda la de estatus superior, casi siempre adquirida por pactos en guerra y que incorporaban estatus determinados y precisos. </p>

	<p>Para <strong>Gibbon</strong>, en su obra seminal sobre Roma, esta desaparición de las ciudades va unida a la pérdida de la virtud cívica a consecuencia del cristianismo, que defendía una vida en la pobreza y condenaba el comercio (razón de la ciudad en primer término). El clásico inglés además cita a <strong>Vegetius</strong>, que adelanta las tesis de la escuela austriaca en el siglo XX, estableciendo cómo la progresiva presión fiscal llevó a una huida al campo, consolidando las que serían llamadas villas rurales de potentados donde se desarrolló un tipo de dependencia protofeudal.</p>

	<p>Más denso, <strong>Montesquieu</strong>, afirma que la decadencia de Roma se debió a las guerras contra los pueblos itálicos y su posterior asimilación, que inutilizaron la uniformidad legislativa:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;…cada ciudad llevó á ella su genio, sus intereses particulares, su dependencia de algún gran protector. Dividida la ciudad en partidos, ya no formó un todo uniforme; y como el derecho de ciudadano era una especie de ficción; como no tenían estos los mismos magistrados, las mismas murallas, los mismos Dioses, los mismos templos,  y las mismas sepulturas; Roma fue mirada con ojos diferentes, no hubo el mismo amor de la patria, y las virtudes romanas desaparecieron.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Esas virtudes, representadas en el viejo panteón, pueden resumirle en la famosa frase de <strong>San Agustín</strong> respecto a la caída de Roma:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Si no ha sido salvada por sus dioses tutelares, eso es porque sus dioses ya no están allí: mientras estuvieron presentes salvaron la ciudad&#8221; </p>
	</blockquote>

	<p>Pero, ¿cómo se llegaron a despoblar unas ciudades que eran la envidia de los Imperios rivales en los siglos anteriores?</p>

	<p><strong>Crisis</strong></p>

	<p>No existe una visión unificada sobre la decadencia de la ciudad, pero sí podemos rastrear rasgos, primero, en las teorías sobre el sistema económico romano y su defunción. Los economistas austriacos del siglo XX consideran la manipulación de la moneda, los máximum en los precios, una construcción económica falsa que hubo de arruinar a los mercaderes en las ciudades, forzando su despoblación. </p>

	<p>Se defiende, también, que un exceso de burocratización e impuestos forzaron a gran parte de los esclavos o clases bajas a aceptar la dependencia de los potentados en regímenes de servilismo. El propio cristianismo, y su condena de la esclavitud, habría dinamitado también esa clase trabajadora que era la fuerza productora de la economía romana.</p>

	<p>Para el antropólogo <strong>Tainter</strong>:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;…las tierras empezaron a estar progresivamente desiertas. Enfrentado con los impuestos, los pequeños arrendatarios podían abandonar su tierra para trabajar en la de un vecino, que estaría en respuesta honrado de un trabajador agrícola extra.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p><strong>Ermatinger</strong> nos recuerda como la economía romana pasó de un mercado mundial a uno regional, sobre todo por los reverses políticos-económicos, que llevarán a este primer apogeo de las villas y estados respecto a las ciudades. Pero la imagen es engañosa: en el siglo <span class="caps">III</span> hay más de 1000 ciudades…con  predominio en oriente. La necesidad de controlarlas llevará a un aumento progresivo de la burocracia, y se pasará del dominio del impuesto agrícola al del comercio con Constantino. Como recuerda <strong>Heather</strong> en su reciente síntesis sobre la caída del Imperio Romano:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;&#8230;en año 249 d.C. el sistema burocrático seguía contando únicamente con 250 altos funcionarios en todo el Imperio. Para el año 400, sólo 150 años más tarde, había seis mil.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p><strong>Alföldy</strong> hace un resumen claro sobre este viraje económico, y afirma que la batalla de Adrianópolis del 378 es el inicio irreversible de la decadencia económica de la ciudad (las ciudades comienzan a incluir bárbaros en sus límites):</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;&#8230;las relaciones campo-ciudad dejaron de basarse, como en el alto Imperio, en la fuerza de los centros de producción urbanos, para reposar sobre la creciente importancia de las fincas rurales; significativamente, ya desde el siglo IV las grandes haciendas pasaron progresivamente a cubrir su demanda de productos manufacturados recurriendo a la producción propia, y no tanto la comercial.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Las reformas de Constantino fueron continuadas por <strong>Diocleciano</strong>, que incluyó cambios económicos tanto en la agricultura como en la población. A finales del siglo IV dos tipos de fenómenos llegan a ser irreversibles: los potentados y las villae rurales; y el debilitamiento de los gobernadores provinciales y su escasa actuación en las provincias. Los soldados, unidos en principio a un cuerpo cívico y a los diversos órdenes sociales de la urbe, van acabar siendo mercenarios de los generales, contribuyendo especialmente en el occidente a la parálisis social del Imperio. Existe una polémica entre <strong>Mickwitzh</strong> y <strong>Mazzarino</strong> sobre cómo se llegó a pagar a los soldados en esta antigüedad tardía, si en especie o en oro, lo que demuestra el grado de decadencia económica de Roma.</p>

	<p>En todo caso, el viejo sistema cívico curial, que enlazaba los notables de las ciudades con el propio sistema Imperial, verá al final del Imperio a los curiales convertirse en hereditarios, quebrando la representación. Los curiales fueron los principales beneficiados de la excesiva burocratización del Imperio, aunque Constantino pretendió que mantuvieran descendientes en la curia local para evitar la despoblación administrativa. Así, el viejo sistema social romano en la ciudad, que incluía incoale, residentes, libertos y esclavos se va a reducir en el bajo Imperio a honestiores y humiliores, que poco a poco van a devenir en regímenes servilistas, donde los últimos actúan como campesinado dependiente de una nueva aristocracia hereditaria. Continúa Alföldy:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;&#8230;los propietarios de los latifundios fueron aún más claramente que antes la capa rectora económicamente determinante en la sociedad tardo romana, en tanto que la gran masa desposeída de la población baja se hizo cada vez más dependiente de ese estrato de terratenientes.&#8221; </p>
	</blockquote>

	<p>Un contemporáneo, <strong>Salviano de Marsella</strong>, nos confirma como los pequeños propietarios <em>&#8220;…huyendo de los recaudadores de impuestos abandonan sus tierras porque no pueden mantenerlas, y buscan ricas y grandes posesiones para hacerse colonos de sus propietarios&#8221;</em> en su tratado sobre el gobierno. Los autores del tiempo, de la literatura bajo imperial, son conscientes de la decadencia y ésta es referida tanto por <strong>Eusebio de Cesarea</strong>, <strong>Juliano</strong>, <strong>Símaco</strong> o <strong>Sinesio</strong>. </p>

	<p>Pero ¿fue un proceso uniformado y constante? Más bien, se acompañó con un viraje muy determinado de poder a oriente donde la crisis urbana fue menor, y donde algunos autores afirman que Bizancio mantuvo el corpus estatal romano. Desaparecerá, entonces, en occidente esa clase media burguesa que construyó las teorías de <strong>Rostovzeff</strong> y que era el nervio de las ciudades. Un estudio sobre Ampurias de <strong>Entero García</strong>, para el siglo <span class="caps">III</span>, ve cómo se abandonan las viejas termas y un anfiteatro y su vuelve sólo al núcleo de población original. Una adaptación a un marco rural, en fin, donde la plaza de una ciudad había dejado hace tiempo de ser ágora de política. </p>

	<p><strong>Retiro</strong></p>

	<p>Para <strong>Fernández Urbiña</strong> la tesis de Roztovzeff es difícil de demostrar, pero lo cierto es que ese viraje de la ciudad al campo es la constatación de una crisis social mucho más amplia. Quizá los métodos productivos ya no eran rentables con una burocracia expansiva que no tenía ya las victorias militares de antaño; quizá la propia aparición del cristianismo &#8212;como afirma Gibbon&#8212; aniquilo esta virtud cívica tan querida por Tito Livio. </p>

	<p>Pero, en definitiva, el propio sistema de ampliación de la ciudadanía hizo muy difícil mantener la estructura de poder de las viejas ciudades. De <strong>Coulanges</strong>, en un bonito libro muy leído en el siglo <span class="caps">XIX</span> en Francia sobre la ciudad antigua, recogió esta teoría &#8212;ya defendida por Montesquieu&#8212;:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;…luego hizo en entrada en ella clase plebeya; más tarde los latinos, los italianos, y por último, los coloniales. No bastando la conquista para verificar un cambio tan grande, había sido necesaria una transformación lenta en las ideas, concesiones prudentes pero continuas de los emperadores, y que se acomodasen en aquel sentido los intereses individuales. Entonces desaparecieron poco a poco todas las ciudades; y la ciudad romana, la última que quedaba en pie, se transformó hasta convertirse en una reunión de grandes pueblos bajo un solo dominador. Así cayó  el régimen municipal.&#8221; </p>
	</blockquote>

	<p>Y más poético el historiador <strong>Amiano</strong> hizo la metáfora perfecta de ese cambio tranquilo, lento, en el cual la vieja águila pliega sus alas en su ocaso:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Este pueblo, desde su nacimiento hasta el final de la niñez, en un periodo que comprende casi trescientos años, soportó guerras en torno a sus murallas. Después, entrando ya en la adolescencia, tras las múltiples calamidades de la guerra, cruzó los Alpes y el mar. Llegada ya la juventud y la madurez, de todas las zonas que comprende el vasto mundo se trajo laureles y triunfos y, en los comienzos ya de la vejez, venciendo a veces tan sólo gracias a su fama, se retiró a una vida más tranquila.&#8221; </p>
	</blockquote>

	<p><strong>Bibliografía</strong></p>

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</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/24098/la-muerte-de-la-ciudad</link>
		<pubDate>Wed, 10 Apr 2013 09:38:24 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Cazadores blancos, corazones negros</title>
		<description><![CDATA[<p>Una de las potencias coloniales menores, apenas conocida para el gran epífagre histórico o la clásica propia novela colonial (<strong>Kipling</strong>, <strong>Conrad</strong>, los relatos cortos africanos de <strong>Maupassant</strong>…),  es el propio II Reich Alemán, que primero de manera incipiente bajo <strong>Bismarck</strong> y especialmente bajo <strong>Guillermo II</strong> dejará su efímera huella colonial en el mundo. Anteriormente hubo colonias en alemanas en América, a inicios del siglo <span class="caps">XVI</span>, en la intitulada Klein-Venedig (Pequeña Venecia) situada en la actual Venezuela y Nicaragua.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
		<p><small>«…nuestra determinación es fortalecer más nuestra flota en el futuro, de manera que aseguraríamos que nadie disputaría con nosotros un lugar privilegiado en el mundo…»<br />
Guillermo II de Alemania, discurso del 18 de junio de 1901 en Hamburgo, citado en McLaren, A. D. , <em>Germanism from Within</em>, Nueva York, E.P. Dutton and Company, 1916, pág. 31</small></p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p><small>«Para asegurar el asentamiento blanco contra la tribu nativa mala, inepta culturalmente y predadora, es posible que su erradicación pueda ser necesaria en determinadas circunstancias»<br />
Comisionado de Asentamiento Dr. Paul Rohrbach, en Lusane, C. , <em>Hitler’s Black Victims: The Historical Experiences of Afro-Germans, European Blacks and African Americans in the Nazi Era</em>, New York, Routledge, 2003, pág. 43</small></p>
	</blockquote>

	<p>El colonialismo como página negra del capitalismo occidental ha dado pie a una bibliografía abultada, polémica, donde se enfrentan los puntos de vista del viejo marxismo económico con la nueva historia que lo concibe como un método de prestigio político. Tan pronto como a inicios del siglo XX Hobson o Hilferding se preguntaron por este sistema como propia corrupción del capitalismo, mientras que <strong>Lenin</strong> fue más allá con el conocido panfleto “El Imperialismo, fase superior del capitalismo”  de 1916.</p>

	<p>De manera más reciente, en los 60 y 70 del siglo pasado, Charles André Julien en su historia de Algeria ha vuelto a defender esta tesis de explotación, mientras que <strong>Bruncschwig</strong> fue agudo al establecer de manera precisa cómo el sistema colonial no era exclusivamente económico –y éste como nos recuerda <strong>Wallerstein</strong> ya dataría del siglo XV- sino que equivalía a unos valores de prestigio político. En este sentido, <strong>Hobsbawm</strong> dejó claro cómo este sistema de subyugación económica tenía consecuencias sociales vinculadas a un ideología jingoísta:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;El sentimiento de superioridad que unía a los hombres blancos occidentales, tanto a los ricos como a los de la clase media y a los pobres, no derivaba únicamente del hecho de que todos ellos gozaban de los privilegios del dominador, especialmente cuando se hallaban en las colonias. En Dakar o Mombasa, el empleado más modesto se convertía en señor y era aceptado como un &#8220;caballero&#8221; por aquellos que no habrían advertido su existencia en París o en Londres; el trabajador blanco daba órdenes a los negros.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Una de las potencias coloniales menores, apenas conocida para el gran epífagre histórico o la clásica propia novela colonial (<strong>Kipling</strong>, <strong>Conrad</strong>, los relatos cortos africanos de <strong>Maupassant</strong>…),  es el propio II Reich Alemán, que primero de manera incipiente bajo <strong>Bismarck</strong> y especialmente bajo <strong>Guillermo II</strong> dejará su efímera huella colonial en el mundo. Anteriormente hubo colonias en alemanas en América, a inicios del siglo <span class="caps">XVI</span>, en la intitulada Klein-Venedig (Pequeña Venecia) situada en la actual Venezuela y Nicaragua. Ninguna de ellas hubo de prosperar, y los alemanes se encontraron a inicios del <span class="caps">XIX</span> sin ningún territorio de importancia, mientras que sus rivales, unidos ya políticamente, se repartían de manera progresiva el globo.</p>

	<p>Sedán, en 1870, supuso la consagración del poder continental alemán en Europa, y aceleró para la década posterior la creación limitada de un primer Imperio colonial alemán, que contará en África con territorios en Mozambique, Burundi, Camerún o Namibia, mientras que en Oceanía a finales del siglo XX se verá un dominio circunstancial asociado a las Islas Salomón, las Marianas y Samoa. Ninguno de los territorios, ni siquiera las ciudades chinas con intereses comerciales, tuvieron un gran rendimiento económico, y este Imperio palideció respecto a sus rivales franco británicos. </p>

	<p>Era una consecuencia del sistema de <em>Realpolitik</em>, instigado por Bismarck, que desconfiaba del esfuerzo colonial, y que había dicho en el Reichstag para 1884:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;&#8230;Me opongo absolutamente a la creación de colonias según un plan que considero <br />
negativo y que consiste en adquirir un territorio y colocar en él una guarnición y funcionarios, y luego invitar a las gentes a que vayan a vivir en él.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Hubo de ceder, claro está, bajo las peticiones de comerciantes de Hamburgo, e ir fundando pequeñas colonias, factorías más bien, en Gabón, Camerún bajo <strong>Woermann</strong> y en Guinea bajo la <strong>Badische Anilin</strong>. Para julio de 1884 se confirmará el protectorado en Camerún y Togo y en agosto será reconocido el sudoeste africano. Los 90 es la época de expansión del pacífico, del inicio de la <em>Weltpolitik</em> de Guillermo II, y se obtendrán las Marianas luego de la debacle española, Samoa y las Islas Salomón. </p>

	<p>En términos económicos, en los que se analizaba el colonialismo los autores socialistas, las colonias fueron un rotundo fracaso, y para la década de los 90 del siglo <span class="caps">XIX</span> las exportaciones no llegaban al 0.17% del comercio exterior del Reich. Más aún, bajo Guillermo II se pasará de una explotación comercial, a la holandesa y centrada en pioneros, a una territorial, con el ejército en el terreno e implantación de población exógena alemana. </p>

	<p>He ahí, para 1904, cuando los alemanes se enfrenten a una gran rebelión a su dominio incontestado: los Hereros.</p>

	<p><br />

<strong>Nación árida; habitantes belicosos</strong></p>

	<p>El territorio colonizado por Alemania en África no fue de gran riqueza, y destacaba por ello el sudoeste africano, explorado bajo el comerciante <strong>Adolf Lüderitz</strong> para abril de 1884. A finales del año será reconocido legalmente y la oficialidad colonial del Reich se hará cargo poco a poco del territorio. La tropa de seguridad colonial, la <em>Schutztruppe</em>, llegará para 1888. Con el crecimiento al norte, la colonia hubo de prosperar, pero siempre bajo inferioridad numérica de los colonos respecto a los autóctonos.</p>

	<p>La colonia, de difícil acceso a través de la Bahía de Walvis –posesión británica– estaba mal comunicada también en el interior, aunque se construyó un ferrocarril de Swakopmund a Windhoek para 1902, que sería llave en la revuelta de los Hereros, por su incipiente territorialidad. El territorio era árido, malo para las granjas, y las tribus se encontraban en zonas fronterizas. Una fuente del tiempo afirmaba sobre el territorio: </p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Todo parece muerto, sombrío, desierto (&#8230;) no había palmeras, ni madera, ni árboles, ni arbustos: sólo piedras, ricas y arenas&#8230;&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Sin ríos, apenas cartografiado el interior, el dominio era todavía relativo, más rodeada de tribus indígenas en ocasiones belicosas. Los Ovambos, en el norte de la colonia, son agricultores y tienen animales domésticos, con recolección. Tenían fama de belicosos, y los alemanes no intervinieron en su colonia de Ethosa Pan, aunque mantuvieron un fuerte en Namutoni.  Al sur, los Khoikhoi –más conocido como los Hotentotes o Namas– dirigidos por <strong>Hendrik Witbooi</strong>, se rebelaron para 1893 hasta 1895,  año en el que se pacificaba el territorio con una rendición pactad. Ganaderos, nómadas, solían estar peleados con los Hereros, aunque contribuyeron a su rebelión de 1904.</p>

	<p>Estos últimos fueron, sin duda, el verdadero dolor de cabeza de los alemanes en esta colonia. Eran conocidos como los Damara por los Hotentotes, del grupo etnolingüístico Bantú, y se les acusaba de crueles y mentirosos. Se recoge un testimonio de los Herero sobre una razzia contra unos Hotentotes ladrones:</p>

	<blockquote>
		<p>“Volviendo de Hornkranz nos cruzamos unos pocos Hotentotes los cuales por supuesto matamos. Ayudé personalmente a matar uno de ellos. Primero cortamos sus orejas diciéndole &#8220;Nunca volverás a oír el ganado de Damara mugir.&#8221;. Luego cortamos su nariz diciendo &#8220;Nunca volverás a oler a los Bueyes de Damara&#8221; Y entonces cortamos sus labios diciendo &#8220;Nunca probarás de nuevo a los Bueyes de Damar&#8221; Y entonces, finalmente, cortamos su garganta.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Son ganaderos, aunque no matan a los animales; se alimentaban de productos lácteos y la recolección. Están virando, por aquel primer encuentro en 1880, de una sociedad tribal a una jefatura, aunque todavía el cabecilla se considera un igual. Afirma <strong>Marvin Harris</strong> sobre este sistema:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Los cabecillas son líderes de aldeas o bandas autónomas. Los jefes son líderes de grupos de bandas y aldeas, aliadas más o menos permanentemente, que se denominan jefaturas. La diferencia principal entre las bandas y las aldeas autónomas, por una parte, y las jefaturas, por otra, es que estas últimas constan de varias comunidades o asentamientos. Los jefes tienen más poder que los cabecillas; sin embargo, los cabecillas que son redistribuidores prestigiosos son difíciles de distinguir de los líderes de las pequeñas jefaturas. Mientras que los jefes heredan su cargo y se mantienen en él aunque durante un tiempo sean incapaces de proporcionar a sus seguidores redistribuciones generosas.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Todavía no existe una propiedad privada, pero sí un sistema proto-feudal de dependencias para los observadores alemanes del tiempo. Son patrilineales, aún con matrilinealidad en algunos casos de grupos (<em>oruzo</em>, su particular gens latina…), y tienden a alianzas entre ellos. Tienen cientos de palabras para el ganado, al que lo vinculan dentro de un sistema político-religioso.  </p>

	<p>La aparición de los alemanes quebrará este sistema económico, y pronto los Herero adquirirán un sistema de clase, con conversión a ranchos y la aparición de grandes propietarios y asalariados.  <strong>Theodor Leutwein</strong> contribuyó a una administración pactista, y llevó a la rápida expansión colonial. Estableció tres centros regionales, Windhoek, Otjimbingwe, y Keetmanshoop, y mejoró la comunicación con las costa.  Mantuvo una tensión entre la violencia y el pacto, pero fue sorprendido y relevado por la rebelión de los Hereros.</p>

	<p>Con la expansión colonial, los alemanes extinguieron los fuegos sagrados y los integraron progresivamente como trabajadores en las haciendas blancas. A ello se unía el problema de la deuda, y anteriormente a 1903 los Hereros debían créditos a los comerciantes blancos por objetos valiosos o ganado. Este mismo año, antes de la rebelión, los Herero se dividen en nueve tribus, siendo la más grande Okahandja con 23.000 habitantes en 150 aldeas. <strong>Samuel Mahadero</strong> es el líder, el reconocido como interlocutor por Alemania, pero en Omaruru está <strong>Manasse</strong> y en Otijimbingwe  <strong>Zacharias</strong>. El poder dependía del ganado, y el líder debe decidir sus decisiones todavía con una asamblea. </p>

	<p>En esta progresiva descomposición social, con la amenaza del ferrocarril, los tiroteos y violaciones a las nativas, según cita Sarkin, Mahadero escribió a su rival tribal Witbooi alentándole a la sublevación:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Toda nuestra obediencia y paciencia con los alemanes sirve de poco, y cada día ellos disparan a alguien por ninguna razón…Muramos luchando en lugar de morir como resultado del maltrato, encarcelamiento y alguna otra calamidad. Di a todos los capitanes que bajen y se alcen para hacer batalla.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p><br />

<strong>El genocidio herero</strong></p>

	<p>La rebelión fue cuidadosamente preparada a lo largo de 1903, con reuniones informales donde planificaron el asalto en la propia Okahandia. Mahadero pudo instigar o unirse a ella una vez iniciada, pero es casi seguro que actuó en un doble juego. No atacaron directamente las ciudades, sino los granjeros y sus propiedades, el único elemento de dominio real en un territorio con mayoría numérica absoluta de las tribus.</p>

	<p>El 12 de enero de 1904 los Hereros dominan Okahandia, y llegan a las 30 víctimas, casi todos granjeros para el 20 de enero. No llegaron a caer las fortificaciones, pero la revuelta dejó de 123 a 150 víctimas. Los herero fueron selectivos, y evitaron asesinar Boer –aunque murieron siete–, ingleses, mujeres y niños. La estrategia era forzar una negociación, no la aniquilación total de los alemanes. Cortaron las comunicaciones, también, entre Okahandia y Windhoek, y parte de la línea ferroviaria.</p>

	<p>El 18 de enero el cánciller <strong>Bülow</strong> avisa al Reichstag de la situación, que provoca estupor entre los diputados, y ve en sus causas el antiguo orgullo guerrero del pueblo Herero. <strong>Bebel</strong>, el líder socialdemócrata, acusó a la deuda de los comerciantes de instigar a los Hereros a la revuelta. La suerte de Leutwein estaba echada, y fue pronto sustituido por un viejo militar prusiano llamado <strong>Lothar Von Trotha</strong>. La transición fue, en inicio, complicada ya que se pasó de una administración civil a una militar, manu militari,  dirigida por Von Trotha y en línea directa con la cúpula militar de Guillermo II. Era la consecuencia del sistema político de contrapesos del II Reich, que permitía una intervención de los viejos poderes fácticos ajena al peso de la asamblea, en ocasiones sólo consultiva.</p>

	<p>Se buscará, así, la <em>Vernichtungspolitik</em>, la política de destrucción, luego del apaciguamiento de Leutwein. Este último los venció en Oviumbo, lo que les llevó a una posición defensiva en Waterberg. Con la llegada de Trotha en junio de 1904 se declara la ley marcial, y la política de no hacer prisioneros se confirma de manera total. Para noviembre Leutwein está fuera, y comienza el reinado de la violencia en la colonia alemana.</p>

	<p>El objetivo de Trotha fue, bajo la propia casuística prusiana heredada de <strong>Von Clausewitz</strong>, buscar una batalla aniquiladora que dejara la nación Herero en una posición de debilidad absoluta. Los 14.000 nuevos soldados alemanes utilizados por esta nueva administración alcanzaron la victoria en la batalla de Waterberg, a inicios de agosto de 1904, que decidió la suerte de los Herero para siempre. Con esta derrota Von Trotha publicará un comunicado para octubre del mismo año donde avisará a los Herero que están fuera de la administración colonial alemana:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;El pueblo herero tendrá que dejar el país. De otra manera, forzaré hacerlo con la fuerza de las balas. A lo largo de los límites alemanes, cada Herero, se encuentre armado o no, con o sin ganado, será disparado. No aceptaré ninguna mujer y niño más. Conduciré a la gente de vuelta con su grupo u ordenaré que sean disparados.<br />
Firmado. El Gran General del Kaiser Supremo, von Trotha.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>En el tiempo, se discutió sobre la veracidad del documental, pero se pudo encontrar el texto en el archivo original de Botsuana. La orden no procedió de Guillermo II, ni el canciller Bülow; fue el propio de Von Trotha el que actuó con libertad, planeando un exterminio étnico determinado. Si bien el ejército alemán tuvo unas bajas notables, casi todas por enfermedad, en torno a los 1500 hombres, y con un gasto de 600 millones de marcos en una colonia deficitaria, las cifras en el caso de los Herero y los Nama (que se unirán en octubre de 1904 a la revuelta) son escalofriantes: perecieron un 80% de Hereros de una tribu de 60.000 a 80.000 personas. Los Nama, que se rindieron bajo la presión de Trotha, perecieron en números en torno al 45 – 50%,  de un total de 20.000 hombres.</p>

	<p>Al exponer a los Herero a la aniquilación total, los alemanes actuaron sin cuartel, sin tomar prisioneros,  exterminando sin control a los supervivientes de la batalla. El testimonio de <strong>Jan Kubar</strong>, nativo de Gootfontein y ayudante de los alemanes, es claro al respecto:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Los alemanes no tomaban prisioneros. Asesinaron a cientos y cientos de mujeres y niños a lo largo de las carreteras. Los golpearon con bayonetas con la culata de sus fusiles. Las palabras no pueden encontrarse para relatar lo que pasó; era demasiado terrible. Estaban reposando exhaustos e inofensivos a lo largo de las carreteras, y los soldados los descuartizaban a sangre fría…&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>La gran matanza, a pesar de todo, no tuvo como protagonista a la administración colonial, sino al propio desierto del Kalahari, que acabó por deshidratación y falta de comida con gran parte de lo que quedaba de los Herero luego de Waterberg. Trotha instigó un cordón de seguridad de 250 Km al oeste de la administración colonial haciendo imposible escapar de este exilio y muerte segura. Los superviviente fueron recluidos en campos de concentración, siguiendo el modelo español o inglés en Cuba o Sudáfrica. Más de un 45% de los internados perecieron.</p>

	<p><strong>Von Estroff</strong>, que había acompañado a Trotha en la batalla contra los Herero, juzgó apropiadas las medidas, justificando de este modo la actuación:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;…uno debe estar de acuerdo con los esfuerzos del General von Trotha de aniquilar el conjunto de la nación Herero o expulsarlos del país. Luego de lo que ha ocurrido [la revuelta], la coexistencia de blancos y negros será muy difícil, a menos que los últimos se mantengan en un status de trabajo forzado, un tipo de esclavitud. La guerra racial que ha surgido puede ser sólo concluida con la aniquilación o la esclavitud total de un bando.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p><br />

<strong>Justicia tardía</strong></p>

	<p>El escándalo internacional fue inmediato, y los legados de la administración colonial británica recogieron los testimonios de las matanzas. Con la llegada de las noticias al Reichstag, Guillermo II censuró a Trotha, pero el exterminio racial se había cometido por completo para diciembre de 1904. Bebel acusó al gobierno alemán, y a Trotha de regirse por leyes inhumanas, propias de bárbaros. El 19 de noviembre de 1905 Trotha fue relevado de su puesto. Será ascendido a general de infantería en 1910, muriendo diez años más tarde de fiebre tifoidea sin ser procesado.</p>

	<p>A inicios de los 90 del siglo XX, con la independencia de Namibia, las autoridades políticas del país pidieron a Alemania una disculpa y una indemnización por el genocidio. Ésta se vio cumplida, aún sin indemnización, en agosto de 2004 cuando la ministra para el desarrollo <strong>Heidemarie Wieczorek-Zeul</strong> afirmó en el propio país.</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Nosotros alemanes aceptamos nuestra responsabilidad moral e histórica en las culpas incurridas por los alemanes de la época…Las atrocidades cometidas en esa época habría sido denominadas genocidio.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Fue una disculpa tardía, quizá cosmética; un juicio de sus iguales, parafraseando a Kipling, el gran poeta del colonialismo:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Take up the White Man&#8217;s burden&#8212;<br />
Have done with childish days&#8212;<br />
The lightly proferred laurel,<br />
The easy, ungrudged praise.<br />
Comes now, to search your manhood<br />
Through all the thankless years<br />
Cold, edged with dear-bought wisdom,<br />
The judgment of your peers!&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p><br />

<strong>Bibliografía</strong></p>

	<p><span class="caps">ANDRÉ</span> <span class="caps">JULIEN</span>, C. , <em>Histoire de L&#8217;Algerie Contemporaine</em>, París, Presses Universitaires de France, 1979</p>

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</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/23784/cazadores-blancos-corazones-negros</link>
		<pubDate>Mon, 11 Feb 2013 09:35:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>La pira de la política</title>
		<description><![CDATA[<p>El convento de las hermanas ursulinas en Loudun era una fundación temprana, finales del siglo <span class="caps">XVI</span>, y acogía a las segundonas de la aristocracia que no habían podido proveerse de una dote para el matrimonio y acababan tomando los hábitos. Loudun, además, había sido parte de las guerras de religión y era zona conocida por una tradición de posesiones demoniacas. </p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
		<p>&#8220;…Santo Tomás, respondió, con argumentos más o menos sutiles, que el verdadero padre no es el íncubo, sino el hombre.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p><strong>Joris-Karl Huysmans</strong>, <em>Allá Abajo</em>, Madrid, Ed. Montesinos, 2001, pág. 147</p>
	</blockquote>

	<p>El siglo <span class="caps">XVII</span> fue un periodo conocido por sus luchas religiosas, instigadas por la contrarreforma y sus enemigos protestantes, y que habría de desembocar en la guerra de los 30 años, verdadera “guerra mundial moderna” que anticipa muchos de los poderes contemporáneos en el continente. Ahora bien, detrás de todos esos conflictos religiosos a gran escala se pueden rastrear fenómenos colectivos de quema de brujas, un tanto tardíos fuera del medievo, pero que dominaron las primeras décadas del <span class="caps">XVII</span>. Como afirma <strong>Burke</strong> con sagacidad:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;&#8230;durante este periodo los reformistas católicos luchaban en dos frentes: contra los protestantes &#8212;cuyas reforman habían ido demasiado lejos&#8212; y contra la inmoralidad y la &#8220;superstición&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>La contrarreforma hizo de la “recatolización” de los europeo uno de sus proyectos más queridos, especialmente en una Francia que había sido desgarrada durante cincuenta años por las guerras de religión. A este nuevo proyecto católico de reconstituir una masa de fieles, se unirán los proyectos políticos de Monarquía Autoritaria, que es precisamente a inicios del siglo <span class="caps">XVII</span> cuando comienzan a emerger en el reino de San Luis.</p>

	<p>Muy pronto, tal como comenta <strong>Giordano</strong> en relación a la alta edad media: </p>

	<blockquote>
		<p>“…La lucha contra el paganismo, tanto el oficial como el de la mitología popular, era empresa no sólo de las autoridades eclesiásticas, sino también de las políticas”</p>
	</blockquote>

	<p>En ese sentido, el proceso de Loudun supone casi un modelo de intervención política disfrazado de ardid religioso. Lo que suponía, en inicio, unas posesiones demoniacas aisladas en un convento de ursulinas cerca de Poitiers acabó en un proceso político de repercusiones internacionales. <strong>Foucault</strong>, gran estudioso de la divergencia, supo ver el cambio de paradigma de este suceso para aquel tiempo:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Y entonces, [el legislador] como no tenía medios para controlar esos efectos del nuevo mecanismo de poder vigente, reinscribió en los viejos procedimientos de control, característicos de la cacería de brujas, el fenómeno que tenía que comprobar y sólo pudo dominarlo con la condición de retranscribirlo en términos de brujería.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Pero, ¿qué sucedió en Loudun, una población menor y en un entorno bastante rural para que interviniera la emergente autoridad real?</p>

	<p><strong>Peste y superstición</strong></p>

	<p>El convento de las hermanas ursulinas en Loudun era una fundación temprana, finales del siglo <span class="caps">XVI</span>, y acogía a las segundonas de la aristocracia que no habían podido proveerse de una dote para el matrimonio y acababan tomando los hábitos. Loudun, además, había sido parte de las guerras de religión y era zona conocida por una tradición de posesiones demoniacas. El carácter rural de la zona, muy alejada del núcleo urbano parisino – flamenco, suele ser siempre un núcleo de paganismo camuflado en ritos sincréticos. Como cita <strong>Caro Baroja</strong>:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Sin duda, influía la vida aislada de los caseríos, de los montes, el mismo ambiente natural, etc. Esto también se repite en las montañas del Tirol, en Italia del norte, algo en las zonas montañosas de Italia central, los Apeninos…&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Si bien Loudun era una ciudad emergente, vinculada al comercio del Loira, para 1632 tuvo una epidemia que se llevó a 3.700 de los 14.000 habitantes. En esta epidemia sobresale el padre <strong>Urban Grandier</strong>, que asistió a los malheridos y afectados, ganándose el respeto de sus allegados. Nacido en Mayenne, para 1590 era párroco en la iglesia de Sainte Croix. Era el prototipo de libertino, habitual en esta emergente cultura cortesana en Francia, y cuyas escapadas mundanas describió con verdadera fineza el historiador liberal <strong>Michelet</strong>:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Majestuoso y fastuoso, este personaje aparecía como un padre de la Iglesia por las calles de Loudun, mientras que por la noche, menos ardiente, se deslizaba por los senderos o por las puertas posteriores. Todas se pusieron a su disposición. La esposa del abogado del rey no fue insensible a sus encantos, más aún la hija del procurador real, con la que tuvo un hijo. No era bastante. Este conquistador, dueño de las mujeres, utilizando siempre su ventaja, empezó el asalto a las religiosas.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Los escritos del tiempo confirman la atildada descripción de Michelet, poniendo énfasis en su capacidad de persuasión, su oratoria, y su elegancia. Una pieza fúnebre, publicada en 1629 en homenaje al tesorero general de Francia en Poitiers,  nos deja ver trazos de talento literario:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Una muerte en la verdad repleta de lamentos, pero una vida todavía más fecunda en consuelos. Para un hombre no se debe lamentar que esta edad extrema haya sobrepasado los términos ordinarios de la vida del hombre, que además elevó su reputación por encima de los más ambiciosos deseos, y quién, por la constancia de su vida en la bondad y las circunstancias de su muerte, nos ha dado pie a desear, a tener esperanzas y creer que su alma vive feliz en el cielo mientras su cuerpo está en el pecho materno…&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Otros escritos del susodicho fueron más polémicos, y se la acusó de escribir un anónimo contra <strong>Richelieu</strong> y pergeñar un tratado contra el celibato en los párrocos. Este primer escrito y su relación con <strong>Philippa Trincant</strong>, hija del solicitante regio en Loudun, actuarán como un resorte en el proceso político que derivará en un juicio religioso. Pero ¿cómo empezaron las posesiones?</p>

	<p><strong>Las rosas del diablo</strong></p>

	<p><strong>Jeanne des Anges</strong> era la madre superiora del convento de ursulinas de Loudun, e intercedió ante Grandier para ser el confesor del convento, declinando este último. Las posesiones, poco después de esta negación, comenzaron a sucederse entre las hermanas, con escabrosas connotaciones sexuales y hablando extraños idiomas.</p>

	<p>Aquí es donde las teorías de los historiadores divergen: la historia oficial católica acusa al libertino Grandier de haber poseído a las monjas del convento con un ramo de rosas lanzado extramuros; la realizada por comentaristas e historiadores modernos, encabezados por Huxley, construyen esto como una mascarada de Richelieu para acabar con un rival político y torpedear las libertades provinciales de cara a consolidar el autoritarismo. Lo cierto es que Grandier ya había sido arrestado por libertinaje el 2 de junio de 1630, pudiendo salir en libertad gracias al Obispo de Poitiers. Todo ello debía ponerle sobre aviso del proceso político que podía venir por estas circunstancias, pero continuó siendo un jactancioso en Loudun, volviendo coronado en laureles y a caballo.</p>

	<p>El hecho es que para 1632 Jeanne Anges y dieciséis monjas ursulinas fueron poseídas por los demonios. El primer padre en interceder, <strong>Jean Joseph Surin</strong>, perdió el conocimiento y acabó realizándose autolesiones. Anges afirmó estar poseída por los demonios Asmodeus y Zabulón, acusando poco después a Grandier de convocar al adversario, al diablo, para tomar el cuerpo de las monjas. Las jaculatorias, actitudes sexuales y descripciones de las posesiones dieron pie a que ya en el siglo XX <strong>Freud</strong>, interesado en los casos de brujería como paralelos a la relación psicoanalista – paciente, pudiera pensar en muchos de ellos como casos de histerismo femenino.</p>

	<p><strong>Levack</strong>, experto en la caza de brujas de este periodo, nos recuerda que existen dos métodos de posesiones: la directa, donde el demonio posee directamente, y la indirecta, convocada por un brujo. Giordano, también, nos recuerda como los monasterios son siempre centros de posesión preferente para los diablos, y como una moral opuesta a la Iglesia puede ser considerada demoniaca:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Todo lo que el hombre hace en disconformidad con la disciplina eclesiástica es diabólico, especialmente cuando, para superar sus dificultades o para vencer los males físicos o morales, en vez de pedir ayuda a la Iglesia y a sus ministros, confía más en la consulta de magos y adivinos, ministros de Satanás, colaboradores e intermediarios de los diablos.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Así, el caso de Loudun mezcla tanto el contexto preciso como los hechos esperados. Grandier, en su libertinaje, no podía ser un rival político en tanto en cuanto hubiera una persecución religiosa determinada. Los antagonistas serán, en este caso, el <strong>Padre Mignon</strong> y el <strong>Padre Pierre Barre</strong>, párroco de Chinon, que iniciaron el proceso. La última baza de Grandier, luego de la intercesión inútil ante el Bailío de Loudun, fue el arzobispo de Poitiers que conseguirá paralizar el proceso el 21 de marzo de 1633.</p>

	<p>Aquí es donde el proceso deviene en político con la aparición de <strong>Jean de Laubardemont</strong>, familia de Jeanne de Anges, que bajo la protección de Richelieu pudo reabrir el proceso a través de una Comisión Real con el objetivo de juzgar los actos de Urbain Grandier.</p>

	<p><strong>El proceso</strong></p>

	<p>El juicio fue dirigido por el padre capuchino <strong>Tranquille</strong>, el franciscano <strong>Lactance</strong>, y el jesuita <strong>Jean-Joseph Surin</strong> de manera pública, contando las sesiones con innumerables espectadores. La figuración prefigura un retablo barroco donde pudo contagiar al pueblo una histeria colectiva, generando una animadversión contra el libertinaje de Grandier. </p>

	<p>Anges fue poseída por un tercer demonio en el juicio, y llegó a pasar por un embarazo psicosomático. El resto de hermanas, en las actas, llegaron a afirmar más de veinte demonios en sus descripciones de posesión. Grandier quiso exorcizar en el propio acto a las monjas, utilizando el griego &#8212;que debían conocer al estar poseídas&#8212; pero Anges se negó a hablarlo por no estar en el pacto original. Este pacto original se demostró en una nota escrita al revés, con la firma de Grandier, los demonios y las monjas, que los historiadores han demostrado a posteriori que fue escrita por la propia Anges.</p>

	<p>La condena estaba hecha, y el 7 de diciembre de 1633 Grandier fue enviado al Castillo de Angiers, en el Loira. Fue trasquilado, encontrándosele, según la versión de los inquisidores, marcas del diablo. En la tortura, a través de la bota malaya, Grandier acabó con las piernas destrozadas, pero siempre negando su posesión a las ursulinas de Loudun. El <strong>Dr. Forneau</strong> notó a favor de Grandier que las torturas demostraban dolor, lo que hacían imposible una posesión o un pacto con el diablo.</p>

	<p>Aquí es donde la condena política se hizo final y cuando las monjas, algunas, quisieron defender la inocencia de Grandier, Laubardemont las acusó de ser agentes de satán y proclamó que cualquier defensor de Grandier sería opositor a Luis <span class="caps">XIII</span>. Con 72 testigos en contra y casi todos los opositores al proceso fuera del país, la condena estaba hecha: el 18 de agosto de 1634 fue declarado culpable.</p>

	<p><strong>Muerte y juicio</strong></p>

	<p>Se le prometió un último parlamento y ser colgado antes de su quema viva ante el populacho. Todo esto se impidió en la práctica, ya que se lanzó agua sagrada para que no se oyeran sus palabras y la horca estaba sin colgar. Fue así, quemado vivo, lanzando sus cenizas fuera del país y acompañado, dicen aquellos que lo juzgaron, por una gran cantidad de moscas de su señor Belcebú. Todos los acusadores murieron poco después bajo delirios o fiebres, bajo la condena que Grandier les había hecho en la pira. </p>

	<p>Los exorcismos en Loudun duraron hasta 1637, cuando hubieron de finalizar bajo la presión de la <strong>Duquesa de Aiguillon</strong>, sobrina del Cardenal Richelieu, que informó de numerosos fraudes. La propia Jeanne des Anges no llegó a estar liberada del demonio, y sólo pudo acabar con su condena gracias una peregrinación a la tumba de San Francisco de Asís. Llegó, en París, a visitar a Richelieu y <strong>Luis <span class="caps">XIII</span></strong> para 1638, y publicó un libro sobre sus vivencias, siendo santificada en el tiempo.</p>

	<p>¿Cuánto hubo de verdad en las posesiones y cuánto de proceso político? Los autores modernos han respondido a través de lo político de manera unilateral, pero lo cierto es que bajo la doctrina eclesiástica la propia actuación libertina de Grandier era demoniaca. Como vio bien de manera aguda <strong>Michel de Certeau</strong>, historiador y jesuita que estudió detenidamente el hecho:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;…traté de analizar cómo los desplazamiento realizados en el teatrito durante algunos años tenían valor de síntomas respecto al trabajo que cambiaba en ese momento el cuerpo entero de la sociedad. Loudun es a la vez metonimia y la metáfora que permiten captar cómo una &#8220;razón de estado&#8221;, una racionalidad nueva, sustituyen a la razón religiosa.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Sólo entendiendo la religión como un pilar del estado francés, con sus doctrinas, podremos comprender plenamente que Grandier más que un mártir de una nueva libertad jugó a profeta en una partida con las cartas marcadas. Sólo ahí resultan sabias las palabras de <strong>Jean Bodin</strong>, el gran demonólogo francés :</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;…pero hay algunos hombres que no son buenos ni malos, y se acomodan ellos mismos a unos u otros, así que podemos decir que el alma intelectiva del hombre está en medio de los ángeles y los demonios.&#8221; </p>
	</blockquote>

	<p><strong>Bibliografía</strong></p>

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</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/23625/la-pira-de-la-politica</link>
		<pubDate>Fri, 11 Jan 2013 09:05:27 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>El rey fantasma</title>
		<description><![CDATA[<p>De 1868 a 1870, en los primeros años de la revolución de septiembre, España tuvo un partido monárquico, una Constitución monárquica desde 1869 y un sistema monárquico. ¿Qué faltaba a todo este entramado? Lo más importante, el Rey. </p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
		<p>&#8220;&#8230;Al fin hay un caballero que no se asusta de regir estos alborotados reinos.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p><strong>Benito Pérez Galdós</strong>, <em>España Trágica</em>, Buenos Aires, Tecnibook Ediciones, 2011, pág. 56</p>
	</blockquote>

	<p>De 1868 a 1870, en los primeros años de la revolución de septiembre, España tuvo un partido monárquico, una Constitución monárquica desde 1869 y un sistema monárquico. ¿Qué faltaba a todo este entramado? Lo más importante, el Rey. </p>

	<p>Desde ese septiembre, e incluso antes, <strong>Prim</strong> como instigador del sistema y eminencia gris, hizo gestiones a lo largo de las cortes europeas para obtener candidatos que ciñeran la corona de España. Se fue ofreciendo el trono, así, a diversos aspirantes como <strong>Fernando de Coburgo</strong> &#8212;regente de Portugal, buscando la unión ibérica&#8212; o incluso al héroe liberal <strong>Baldomero Espartero</strong>. Todos ellos rechazaron la proposición de Prim, conocedores de la inestabilidad política del país y la escasa posibilidad de arraigo entre la nobleza española.</p>

	<p>La interinidad, que sirvió para mil y un bromas en semanarios cómicos como <em>La Flaca</em>, será justamente definida en las Cortes ante el propio Prim por el republicano <strong>Emilio Castelar</strong>, por aquel entonces en la cúspide de su fama:</p>

	<blockquote>
		<p>“El Sr. Presidente del Consejo de Ministros asegura que no me dirá jamás cómo y cuándo vendrá el Rey. Pues entonces, ¿qué va a ser de estas Cortes? Si estas Cortes no se pueden disolver sin nombrar Rey, y estas Cortes no pueden nombrar Rey, ¿por qué aguardan el oráculo que ha de descubrir la esfinge que se llama Presidente del Consejo de Ministros? La política del general Prim es insostenible, no porque yo tenga superioridad dialéctica sobre su señoría, sino porque está en la lógica de los hechos, que nos vence a todos.”</p>
	</blockquote>

	<p>Era ya marzo de 1870 y Prim jugaba desde el 17 de febrero otra carta dinástica: <strong>Leopoldo de Hohenzollern-Sigmaringen</strong>. Debía presentar el candidato a las cortes en poco tiempo, evitando cualquier conocimiento francés, en secreto. Transcribe, precisamente, el doctor <strong>Butcher</strong> &#8212;embajador de <strong>Bismarck</strong> en España para esta candidatura&#8212; un parlamento de Prim de este modo:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Estamos seguros de una mayoría de dos-tercios, pero cada día adicional podemos tener pérdidas. Muchos diputados se van a casa a preocuparse de sus propios negocios. Para el 20 de mayo el caso será demasiado; todo debería estar completado por entonces: la aceptación oficial recibida; las provisiones constitucionales para la fundación de una nueva dinastía procuradas&#8230;&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p><strong>Tratos secretos</strong></p>

	<p>Las negociaciones entre España y Alemania se llevaron, respectivamente, por los unionistas <strong>Sagasta</strong> y <strong>Salazar</strong> en la causa española y en el caso alemán con el citado Butcher y el mayor <strong>Von Versen</strong>.</p>

	<p>Existe, en todo este proceso, una tensión constante entre los intereses de Bismarck como canciller y los dinásticos de <strong>Guillermo I</strong> como jefe de los Hohenzollern. Hacía poco que la muerte de <strong>Maximiliano</strong> y su efímero Imperio mexicano había conmocionado a las Cortes europeas, y el trono español, asentado en fuerzas heterogéneas que no tardarían en enfrentarse &#8212;como bien vio <strong>Jorge Vilches</strong> en su tesis de licenciatura&#8212;, no parecía tan buen ofrecimiento.</p>

	<p>En todo caso, el candidato Leopoldo consultó en todo momento con el todavía Rey de Prusia sobre la aceptación de la candidatura:</p>

	<blockquote>
		<p>“Yo considero mi deber como Hohenzollern, soldado y súbdito enviar la voluntad de su majestad, nuestro Rey, aceptando la línea de guía de mi conducta si las altas consideraciones políticas y la expansión del poder y el lustre de nuestra casa así lo demandan.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>De mayo a junio las discusiones dinásticas entre Leopoldo, Guillermo I y Bismarck continuaron, siempre ocultas al embajador español en Berlín <strong>Juan Antonio Rascón</strong> para evitar el conocimiento francés. Bismarck veía no sólo el enlace dinástico, sino también una posible alianza comercial y también militar con un país relativamente aislado internacionalmente desde la revolución de septiembre. Afirma de manera aguda <strong>Espadas Burgos</strong> sobre esta dualidad del canciller:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Todo entraba en el talante político de Bismarck y en su hábil oportunismo. Sus últimos biógrafos han insistido en ello, sobre todo <strong>Otto Becker</strong>. Bismarck era un diplomático, tenía pasión por la intriga y buscaba lograr su objetivo por dos vías paralelas. Siempre podía disponer de soluciones de recambio. Si el objetivo lo alcanzaba por la vía sinuosa de la negociación, el triunfo era sin duda para él más celebrado que el obtenido por el camino violento de guerra. Si ésta se hacía necesaria, no paraba tampoco en obstáculos para ganar la victoria. Prefirió siempre la paz, cuando la paz fue posible.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>El 21 de junio, ante la insistencia de la delegación española, Leopoldo y su canciller Bismarck, Guillermo I aceptó “aún con cierta dureza de corazón” la candidatura de Leopoldo al trono del Rey Católico. Prim quería anunciar la aceptación como un hecho consumado a <strong>Napoleón <span class="caps">III</span></strong> en Francia, en el balneario de Vichy, para julio de 1870, asegurando su neutralidad en caso de conflicto franco-prusiano.</p>

	<p><strong>El descubrimiento</strong></p>

	<p>A lo largo de junio de 1870 Prim mantiene las Cortes en sesión en Madrid, intentando realizar una operación relámpago que lleve a la votación de Leopoldo I de España. La vuelta el 28 de junio de Salazar, con el sí de Leopoldo I, no encontró a Prim en Madrid, que se encontraba de caza en Toledo. Hubo de avisar a <strong>Ruiz Zorrilla</strong>, que alertó al propio Prim y a <strong>Ignacio Escobar</strong>, director del diario alfonsino y conservador <em>La Época</em>, que filtró al poco la noticia. </p>

	<p>Un descubrimiento anterior, el retraso de las nuevas cortes para otoño bajo un error de Salazar en el telegrama, preparó el terreno para la batalla periodística, y Prim hubo de recular ante un posible conflicto con Francia. </p>

	<p>El <strong>Duque de Gramont</strong>, Ministro de Exteriores Francés, se indignó con la noticia, y especialmente el secretismo, que alertaba una posible conspiración anti francesa. El 6 de julio clamó en la Asamblea Nacional alertando de una posible guerra si no se retira la candidatura. <strong>Salustiano Olózaga</strong>, viejo liberal progresista y embajador en París, definió de manera precisa lo que se jugaba cada potencia:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;En Madrid no se veían más que los peligros de la interinidad&#8230;Aquí no se ven más que la humillación (de Francia)&#8230;Lo que más ha perjudicado ha sido la reserva absoluta que se ha guardado con este gobierno. Por eso han creído que había habido un complot con Bismarck.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>El <strong>Conde Benedetti</strong>, representante francés en Berlín, evitó la guerra al convencer a Guillermo I en Coblenza, en el balneario de Bad Ems, para retirar la candidatura. Poco antes, el 2 de julio, Prim retiró la oferta al príncipe Leopoldo, y para el 12 de julio, la candidatura había sido definitivamente rechazada. </p>

	<p><strong>El incidente de Ems</strong></p>

	<p>La candidatura al trono hispano, que no pretendía conflicto en su inicio, fue la causa indirecta de la guerra franco-prusiana que habría de desatarse a finales de 1870.<br />
Los acontecimientos habrían de acelerarse de manera rápida, en una lógica muy lejana a la disuasión que había dominado Europa en gran parte del siglo <span class="caps">XIX</span>. En este sentido, un día después del fin de la candidatura de Leopoldo, el 13 de julio, Guillermo I tuvo una reunión informal con Benedetti donde se negó a ofrecer la última satisfacción que exigía Gramont: la renuncia absoluta de los Hohenzollern al trono español en un futuro. El Rey Guillermo, al cual la petición le pareció excesiva, se negó, y Benedetti hubo de marcharse sin acuerdo.</p>

	<p>El secretario regio, el consejero y teólogo prusiano <strong>Heinrich Abeken</strong>, escribió un resumen de la “fría” reunión, y el carácter expeditivo de Benedetti. Bismarck, que tuvo acceso al documento como canciller, tuvo el permiso de filtrarlo a la prensa. Pero su filtración editó párrafos enteros para dar la sensación de que Benedetti había lanzado un ultimátum a Prusia con la amenaza de la guerra inminente.</p>

	<p>Así, si mientras Guillermo habla de “manera inoportuna…” y cita su “incapacidad de llevar acuerdos de este tipo para siempre” como jefe de la dinastía, Bismarck ofreció a la prensa esta reunión como una “demanda más avanzada” de Francia y especialmente citando la “negativa a recibir al embajador de nuevo” por parte del Rey. La agencia Havas, fundada para 1835, publicó el documento alterando los verbos de pedir a exigir, y suprimió un intermediario para hacer más incendiario el texto publicado en la prensa.</p>

	<p>Francia movilizará a sus tropas rápidamente, en vísperas del 14 de julio, mientras el telegrama crecía en improperios en los tabloides, teniendo como contrapartida una alianza alemana que esta vez sí contaría con el reticente sur católico. El 19 de julio Francia declarará la guerra a Prusia, la cual la llevaría a su mayor debacle política en todo el siglo <span class="caps">XIX</span>.</p>

	<p>Prim, en una actuación que Jover Zamora juzga de ejemplar, supo evitar con tacto las invitaciones a esta guerra tanto de Alemania (agosto de 1870) como de Francia (luego de Sedán, para septiembre de 1870). Fue el tacto que, quizá, no tuvo con su oferta privada al Rey fantasma, Leopoldo de Hohenzollern, y que desató una guerra sólo querida por las dos potencias continentales. </p>

	<p>Como afirmó Olózaga: <em>&#8220;En Prusia deseaban la guerra, y aquí la necesitaban&#8221;</em></p>

	<p><strong>Bibliografía</strong></p>

	<p><span class="caps">AYÇOBERRY</span>, P. , La Unidad Alemana, Barcelona, Oikos Tau, 1988<br />
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<span class="caps">VILCHES</span> <span class="caps">GARCÍA</span>, J. , Progreso y libertad: El partido progresista en la revolución liberal española, Madrid, Grupo Anaya, 2001<br />
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</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/23333/el-rey-fantasma</link>
		<pubDate>Sun, 11 Nov 2012 08:55:36 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Viñetas contra el honor</title>
		<description><![CDATA[<p>Los dilemas regionales, atemperados con la victoria alfonsina en los años 70, volverán primero como tímida reivindicación regional para finales de siglo (las Bases de Manresa) y finalmente como fuerza política clara, luego de la victoria en 1901 de los primeros diputados catalanistas en las elecciones municipales. La intervención de una burguesía catalana insatisfecha, que había perdido su mercado cubano, consolidará este movimiento todavía embrionario en Cataluña a lo largo de esta primera década del siglo XX. </p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
		<p>“¿Qué se celebra aquí, que hay tanta gente?<br />
El Banquet de la Victoria<br />
¿De la victoria? Ah, vaya, serán paisanos.”</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p><strong>Joan García Junceda</strong>, Viñeta en &#8220;Cu-Cut!&#8221;, 23 de noviembre de 1905</p>
	</blockquote>

	<p>El pasado 24 de septiembre de 2012 la asociación de militares españoles, la <span class="caps">AME</span>, respondía a las intenciones soberanistas de <strong>Artur Mas</strong> y <span class="caps">CIU</span> con un comunicado vehemente, cesarista, que invocaba la “jurisdicción castrense” para los delitos de alta traición contra la patria:</p>

	<p><em>“…cuantos han permitido, participado o colaborado en llegar a esta, última pero reiterada en el tiempo, amenaza de fractura de España, por comisión, omisión o provecho de sus cargos constitucionales, habrán de responder con todo el máximo rigor de tan grave acusación de alta traición ante los tribunales en el ámbito de la jurisdicción castrense.”</em></p>

	<p>¿Era una novedad en la historia de España? Es claro que no, ya que una campaña de caricaturas en la revista &#8220;Cu-Cut!&#8221; contra el ejército, a inicios de siglo XX, había provocado no sólo la indignación y violencia de los militares, sino también un cambio legislativo que habría de eclipsar el poder civil en el régimen de la Restauración.  </p>

	<p>A diferencia de las quejas actuales, establecidas en torno a la iniciativa legislativa que vulnera el artículo 8 &#8212;según interpretación de la <span class="caps">AME</span>&#8212;, el caso &#8220;Cu-Cut!&#8221; fue una muestra del , primero, frágil margen de la libertad de expresión en el marco de la Restauración y, segundo, del clima guerracivilista en que la Barcelona de inicios de siglo, la cual vive entre una burguesía catalanista fuertemente conservadora y un proletariado todavía dominado por la demagogia republicana de <strong>Alejandro Lerroux</strong>.</p>

	<p>Describe <strong>Teresa Sala</strong>:</p>

	<p><em>&#8220;…a finales del siglo <span class="caps">XIX</span> e inicios del XX, la ciudad es múltiple y metamórfica, en constante transformación, que su nombre también varía, según las circunstancias: Mánchester del Mediterráneo, París del Sur, Rosa de Fuego o ciudad de las bombas, perla del Mediterráneo, ciudad de marfil, ciudad quemada…, diversas Barcelonas en una sola Barcelona, porque no cabe duda que la modernización de la ciudad aumenta la población y la hace más conflictiva.&#8221;</em></p>

	<p>En este marco de fuerte conflictividad social, donde el propio Lerroux adquirió el nombre de “Emperador del paralelo”, el proceso de &#8220;Cu-Cut!&#8221; comenzó como parte de la estrategia catalanista para responder a los “bárbaros de hoy” según el célebre escrito del político cordobés. </p>

	<p><strong>El 98 como marco</strong></p>

	<p>La pérdida de Cuba y Filipinas, refrendada por el durísimo tratado de París &#8212;10 de diciembre de 1898&#8212;, no cambió la vida social de un país cuya ciudadanía todavía era emergente, inconclusa. Ahora, constituyó una crisis “espiritual”, un replanteamiento del zeitgeist hispano, que eclosionaría en varias generaciones intelectuales que pretendían diagnosticar y resolver “el problema español” </p>

	<p>Los dilemas regionales, atemperados con la victoria alfonsina en los años 70, volverán primero como tímida reivindicación regional para finales de siglo (las Bases de Manresa) y finalmente como fuerza política clara, luego de la victoria en 1901 de los primeros diputados catalanistas en las elecciones municipales. La intervención de una burguesía catalana insatisfecha, que había perdido su mercado cubano, consolidará este movimiento todavía embrionario en Cataluña a lo largo de esta primera década del siglo XX. </p>

	<p>Afirma <strong>Ealham</strong> que este choque será fruto del</p>

	<p><em>&#8220;&#8230;aislamiento de un número cada vez mayor de patronos locales respecto a un Estado central distante que se mostró incapaz de encontrar un &#8220;paraíso colonial&#8221; para la exportación colonial, multiplicándose las acusaciones por el trato diferencial que otorgaba a los latifundistas del sur en detrimento de los intereses económicos del capital moderno.&#8221;</em></p>

	<p>En el marco conflictivo de esta Barcelona ya industrial, los periódicos van a ser el campo de batalla en el que las tendencias luchen, cada vez más matizadas por el choque cultural entre el obrerismo y la reivindicación identitaria catalana. Así cita <strong>Joaquín Romero Maura</strong>:</p>

	<p><em>“Cuando Lerroux llegó al escenario en 1901, había encontrado a las masas trabajadoras en situación desesperada. Los precios estaban subiendo a ritmo mucho más rápido que los salarios; había además gran cantidad de paro y desempleo. Alrededor del 50 por ciento de la población obrera de Barcelona era analfabeta (…) Estas masas desheredadas tenían escasa relación con la cultura oficial de las clases medias (…) Lerroux ofreció patronazgo municipal a estas masas y creó organizaciones de auxilio mutuo y escuelas (…)”</em></p>

	<p>La “sorpresa Lerroux”, como la llama inteligentemente <strong>Albert García Balaña</strong>, era una quiebra no tanto por su subvención ilegal, por partidas ocultas del Estado según cita <strong>Carlos Seco Serrano</strong>, sino por ahondar en las evidentes fracturas sociales de una Barcelona que para 1900 había pasado de 200.000 habitantes a 500.000 en menos de 50 años.</p>

	<p>En estas circunstancias, la prensa asociada a la Lliga Regionalista, &#8220;La Veu de Catalunya&#8221; y &#8220;Cu-Cut!&#8221;, va a hacer una campaña constante, satírica, contra los políticos del turno, el lerrouxismo y los militares. ¿A qué se debe estos tres enemigos? A que eran los poderes fácticos opuestos al catalanismo emergente. Si “La Veu…” será un medio tibio, más cultural que político (aquí comenzaron periodistas como <strong>Eugeni Xammar</strong> o <strong>Josep Plá</strong>), &#8220;Cu-Cut!&#8221; &#8212;fundado en 1902&#8212; será más mordaz, alcanzando tiradas de 30.000 ejemplares a lo largo de la década.</p>

	<p>El ejército en la Restauración, con todavía un gran poder y autoridad moral, había asaltado anteriormente en 1895 los diarios &#8220;El Resumen&#8221; y &#8220;El Globo&#8221; por denuncias respecto a la situación cubana. En 1899 se repitieron estos altercados con el diario &#8220;El Nacional&#8221;. Todos estos casos, en perspectiva, quedarán como hechos menores al lado de la gravedad y consecuencias legislativas del &#8220;Cu-Cut!&#8221;</p>

	<p><strong>El proceso</strong></p>

	<p>La revista cómica de la “Lliga…”, el &#8220;Cu-Cut!&#8221;, sostiene desde 1903 a 1905 una crítica constante, sardónica y frontal contra el estamento militar y al propio atraso del resto del país. En este sentido, ya para el 4 de junio de 1903 muestra esta viñeta.</p>

	<p><center><img src="http://librodenotas.com/images/3338.png"></center></p>

	<p>En ella muestra a dos guardias civiles regañando a un conductor catalán por llevar un automóvil, a lo que responde éste de manera irónica. A lo largo de 1905 las viñetas se van a recrudecer con mayor intensidad y sátira, en muchas ocasiones clasista, contra el estamento militar.</p>

	<p><center><img src="http://librodenotas.com/images/3339.png"></center></p>

	<p>En esta segunda viñeta, para marzo de 1905, se muestra a un niño que ha roto su escuadra, y el profesor declama que “Valdría para marinero español…” por su torpeza. De septiembre a noviembre es cuando &#8220;Cu-Cut!&#8221; va alcanzar el mayor ataque frontal contra sus enemigos políticos. </p>

	<p><center><img src="http://librodenotas.com/images/3340.png"></center></p>

	<p>En septiembre de 1905 muestra en su portada a un torero defendiéndose con una señera frente a un militar “que no puede embestir”. La respuesta, en este septiembre, fue una denuncia por injurias al ejército. El 5 de octubre el Gobernador Civil, <strong>Julio Fuentes</strong>, multará a la revista. ¿Cómo se había pasado de un salto cualitativo en este enfrentamiento? </p>

	<p>En este septiembre las elecciones a Cortes ven un triunfo de la Lliga Regionalista con seis diputados (<strong>Rusiñol</strong>, <strong>Rahola</strong>, etc.). Esta victoria, inesperada, demuestra un tejido cívico que permite articular una respuesta nacionalista. Ahora bien, serán las elecciones municipales de noviembre de 1905 las que den una victoria más amplia al partido nacionalista, celebrándolo en &#8220;Cu-Cut!&#8221; con la que habría de ser la viñeta la discordia (dibujada por <strong>Joan García Junceda</strong>) el 23 de noviembre.</p>

	<p><center><img src="http://librodenotas.com/images/3341.png"></center></p>

	<p>Esta viñeta requiere un explicación somera por ciertas referencias: el Frontón Central fue donde se celebró el banquete de la victoria de la Lliga Regionalista por sus resultados en las elecciones del 12 noviembre de 1905 donde salieron elegidos diputados como <strong>Durán y Ventosa</strong>, <strong>Calvell</strong>, etc. El militar se sorprende por la “victoria”, algo que es ajeno a las glorias militares españolas del tiempo para &#8220;Cu-Cut!&#8221; como hemos visto en anteriores viñetas.</p>

	<p>Muchos autores afirman que la viñeta no tenía como objeto provocar el conflicto a posteriori, pero ésta sólo fue la chispa de un polvorín de insultos a un cuerpo que había sido sólo domado en el marco de la Restauración. Como dice de manera más precisa <strong>Núñez Florencio</strong>:</p>

	<p><em>&#8220;&#8230;lo verdaderamente insoportable era la impotencia del sistema en su conjunto para poner freno a los &#8220;excesos&#8221; catalanistas (&#8230;) A la semana siguiente aumentaba su grado de desvergüenza. Volvía a ser denunciado. El número posterior repetía la broma cargando más las tintas.&#8221;</em></p>

	<p>Ante los límites el poder civil, lógicos desde la ley de prensa de <strong>Sagasta</strong>, la reacción de los militares de la guarnición de Barcelona fue la aplicación directa de la fuerza. Entre las nueve y las diez de la noche, el 25 de noviembre, 300 oficiales se reúnen en la plaza Real para poner en práctica lo acordado en el Café Español. </p>

	<p>Fueron, primero, a la Imprenta Gálvez, en la calle Aviñó, donde se editaba &#8220;Cu-Cut!&#8221; Allí hundieron la puerta a hachazos, destrozaron gran parte del material, e hicieron una fogata con todo lo que allí podía quemarse. Posteriormente fueron a la redacción, en Cardenal Casañas, y luego a “La Veu…” La imprenta en Escudillers pudo salvarse.</p>

	<p>Se ha discutido entre los historiadores, con diversas opiniones de <strong>Seco Serrano</strong> y <strong>Gabriel Cardona</strong>, sobre el número de catalanes de la guarnición de Barcelona, pero el hecho sintomático es que se tomó el ataque de la viñeta no tanto en términos nacionalistas como en términos corporativos. Lo que habría sido una algarada, réplica de aquellas de la década de los 90 dedicadas a la prensa y Cuba, acabó teniendo unas repercusiones absolutas: las guarniciones de Madrid y Sevilla apoyaron el hecho, y el gobierno de <strong>Montero Ríos</strong> no consiguió el apoyo de <strong>Valeriano Weyler</strong> para calmar la disensión militar.</p>

	<p>El <strong>Conde de Romanones</strong> cita posibles rumores de golpe de estado ante la algarada, y describe que los diputados llegaron a comprar fusiles temiendo un “3 de enero de 73” (la caída de la I República) en este final de 1905. Más aún, el Rey hubo de enviar al general <strong>Bascarán</strong> a recorrer los cuarteles para evitar cualquier algarada del ejército.</p>

	<p>De manera evidente, esto se vio como un ultraje en Barcelona, donde la “Veu…” acusó a Madrid de no respetar la ley:</p>

	<p><em>“Ya lo han visto los ciudadanos de Barcelona. Aquí no hay leyes, no hay autoridades, no hay estados. Estamos en plena anarquía disposición de cualquiera más o menos espontáneo. (…)”</em></p>

	<p>La respuesta será, desde Barcelona, una coalición electoral que habría de hacer mayoritario el nacionalismo en Cataluña: Solidaritat catalana. Dice <strong>Varela Ortega</strong> que la algarada:</p>

	<p><em>&#8220;Provocó una amplísima reacción política y ciudadana (&#8230;) ya que abarcaba desde los carlistas hasta buena parte de los republicanos. Gracias a la Solidarirat, el catalanismo, que sólo tenía presencia institucional y fuerza electoral en una parte de Cataluña (&#8230;) se extendió rápidamente por todo el territorio.&#8221;</em></p>

	<p>Los militares habían caído en la trampa de provocación imponiéndose al poder civil, y seguirán con su inflamada retórica de acusar de “turba catalanista” a los nacionalistas o pedir al ejecutivo “tratar a los catalanes de manera distinta a los demás ciudadanos españoles” en diarios como &#8220;La Correspondencia Militar&#8221; o el &#8220;Ejército Español&#8221; a lo largo de noviembre de 1905. </p>

	<p>Es Lerroux, precisamente, el mayor testamentario del clima de este final de año en Barcelona, y cómo debió calar en el estamento militar:</p>

	<p><em>&#8220;Los castellanos, que forman la tercera parte de esta población, no se atrevían a hablar fuerte en las Ramblas, porque la bestia separatista se mofaba cínicamente de su idioma. Algún oficial del ejército fue corrido y apaleado en la vía pública… Yo digo que si hubiese sido militar, hubiera ido a quemar La Veu, el Cu-Cut!, y el palacio del obispo por lo menos. (…) Si hubiera estado en Barcelona esa noche hubiéramos ido, el pueblo y yo, a quemar varios conventos, escuelas de separatismo, y a llamar a las puertas de los cuarteles y decirles que antes de la disciplina están, en la conciencia de los hombres, la libertad y la patria.&#8221;</em></p>

	<p><strong>El huevo de la serpiente</strong></p>

	<p>La algarada de este final de noviembre pudo ser controlada sin un coup d’etat, pero el Rey usó su poder para amparar las quejas del estamento militar. Si bien <strong>Montero de los Ríos</strong> &#8212;civilista proveniente del Sexenio&#8212; quiso actuar contra los militares y su acción, la prerrogativas de Alfonso <span class="caps">XIII</span> en el sistema canovista &#8212;la soberanía de las Cortes con el Rey&#8212; obligaron a su dimisión el 1 de diciembre, sustituyéndole el más dócil <strong>Segismundo Moret</strong>.</p>

	<p>Pero la novedad de esta crisis de gobierno, habitual en la parte baja de la historia de la Restauración, fue la Ley de Jurisdicciones, que habría de poner los delitos contra la patria y el ejército en manos de los militares, sobreponiéndose a la ley civil. Todas estas afrentas, toda esta política “vergonzosa”, como la llama <strong>Santos Juliá</strong>, habrían de repercutir en el éxito del movimiento de Solidaritat Catalana para 1907. Esta lógica de acción–reacción, bien tramada por los intereses en juego, fue adelantada por la clarividencia de <strong>Antonio Maura</strong> en las Cortes respecto a la efímera suspensión de garantías constitucionales en noviembre de 1905:</p>

	<p><em>&#8220;…tiene el inconveniente de llevar a Cataluña la impresión de una afirmación nueva de su situación distinta, de su aislamiento con su problema respecto a nosotros y temo que, en vez de estimularlos a esa urgentísima separación de lo que todos reconocemos como lícito y lo que todos condenamos como nefando, se convierta en una especie de solidaridad nociva… para el porvenir y para la solución definitiva del problema.&#8221;</em></p>

	<p>De manera más literaria, notablemente más clara, Romanones hará metafórico un tropezón de Montero Ríos como síntoma de los escollos de la siempre frágil soberanía nacional en España:</p>

	<p><em>&#8220;…don Eugenio no acostumbraba salir de su casa una vez puesto el sol. Aquella noche, pasadas las diez, salió de ella por haber sido llamado, con urgencia, de Palacio; envuelto en pieles, tapado el rostro con una bufanda, tomó el coche de muy mala gana; al salir no vio el peldaño del umbral, tropezó en él y cayó al suelo…, y del suelo ya no volvió nunca a levantarse políticamente.&#8221;</em></p>

	<p><strong>Bibliografía</strong></p>

	<p>Obras generales</p>

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	<p>Periódicos</p>

	<p>Correspondencia Militar (1905)</p>

	<p>Cu-Cut! (1903 – 1905)</p>

	<p>El ejército español (1905)</p>

	<p>La Veu de Catalunya (1903 – 1905)</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/23174/vinetas-contra-el-honor</link>
		<pubDate>Thu, 11 Oct 2012 09:00:30 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Memoria helénica</title>
		<description><![CDATA[<p>El Rey nombrará a Metaxas ministro de guerra para acabar siendo Primer Ministro el 13 de abril del mismo año. El 4 de agosto es el fin de la democracia en Grecia: gracias a un estado de excepción tendrá la oportunidad de erigir su propia dictadura, aún con el Rey, que llegará hasta 1939. En esos tres años suprimirá la disidencia política, copiará a otros gobiernos autoritarios o fascistas (especialmente Italia), y se dedicará con fervor en aniquilar al <span class="caps">KKE</span>, arrestando al disidente <strong>Nikos Zachariadis</strong>.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
		<p>&#8220;Nuestro pasado no es lo que puede registrarse en una biografía, o lo que pueden suministrar los periódicos. Nuestro pasado es nuestra memoria. Y esa memoria puede ser una memoria latente, o errónea, pero no importa ahí está (&#8230;) Puede mentir, pero esa mentira, entonces, ya es parte de la memoria; es parte de nosotros.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p><strong>Jorge Luis Borges</strong>, en <span class="caps">BORGES</span>, J. L. , <span class="caps">FERRARI</span>, O., <em>En diálogo/ I</em>. Edición Definitiva, Siglo Veintiuno Editores, Buenos Aires, 2006, pág.93</p>
	</blockquote>

	<p>La construcción de la historia, del hecho objetivo registrado en los documentos y establecido a través de la discusión, tuvo entre sus primeros contradictores a los filósofos de izquierdas heterodoxos, y especialmente a <strong>Walter Benjamin</strong>, que construyó y defendió la Historia como presdigitación de una experiencia propia, alejada del documento, y que articula el presente de manera que las grandes ideologías positivistas no pueden realizar:</p>

	<p><em>&#8220;El historicismo se contenta con establecer un nexo causal de diversos momentos históricos. Pero ningún hecho es ya histórico por ser causa. Llegará a serlo póstumamente a través de datos que muy bien pueden estar separados de él por milenios. El historiador que parta de ello, dejará de desgranar la sucesión de datos como un rosario entre sus dedos. Captará la constelación en la que con otra anterior muy determinada ha entrado su propia época. Fundamente así un concepto de presente como &#8220;tiempo-ahora&#8221; en el que se han metido esparciéndose astillas del mesiánico.&#8221;</em></p>

	<p>Las palabras de este autor, con limitado eco en este tiempo, serán fundamentales en la nueva izquierda de los años 60, deudora del propio Benjamin, <strong>Gramsci</strong>, y otros socialistas fuera del leninismo. Todo esto llegará de manera fundamental a las propias obras de ficción de izquierdas, que reconstruían la experiencia subjetiva, la memoria omitida, arrasada, de una generación. En ese sentido, el viraje del <strong>Godard</strong> político, dialéctico, a uno más abstracto en los 70 va a formar a una generación de cineastas que construirán &#8212;especialmente en aquellos que trabajan en dictaduras&#8212; relatos fuertemente simbólicos con el objeto de recuperación de una experiencia omitida. En la propia <em>La Caza</em> (1966) de <strong>Carlos Saura</strong> se construye la alusión del otro, del ausente, con la metáfora de las madrigueras de los animales. Esta omisión, en cierto sentido, crea la visión del otro como monstruo en la poética <em>El Espíritu de la Colmena</em> (1973) de <strong>Víctor Erice</strong>.</p>

	<p>Pero si existe un film construido como dialéctica de la memoria, siguiendo el trazado de Benjamin, no puede ser otro que <em>Ο Θίασος</em> &#8212;<i>O Thiasos</i>&#8212; (<em>El viaje de los comediantes</em>, 1974) del director griego <strong>Theo Angelopoulos</strong>. Rodada como falsa &#8220;película histórica&#8221; de los dos periodos clave de la historia griega, la invasión fascista y la guerra civil posterior a la victoria aliada, construye una precisa y muy notable ficción alegórica sobre la periodo del régimen de los coroneles (67 &#8211; 74). Así afirma el propio Angelopoulos:</p>

	<p><em>&#8220;En el viaje de los comediantes aunque nos refiramos al pasado, hablamos del presente. La aproximación no es mítica, sino dialéctica. Esto viene de la estructura del film que en ocasiones yuxtapone dialécticamente &#8220;dos tiempos históricos&#8221; en un mismo plano creando asociaciones que llevan a conclusiones históricas&#8230; Estos enlaces no elevan los eventos, pero superan las nociones de pasado y presente y en su lugar proveen una interpretación de desarrollo lineal que sólo existe en el presente.&#8221;</em></p>

	<p>Esas &#8220;conclusiones históricas&#8221; son evidentes, deudoras del carácter simbólico que adquirió el montaje y la planificación gracias a <strong>Godard</strong> (Angelopoulos había estudiado en ese París del 68, y considera <em>El viaje&#8230;</em> como su obra más marxista y brechtiana&#8230;) y suponen una ferviente crítica a la falta de libertades del periodo no mostrado; simplemente sugerido por la dialéctica en plano, en ocasiones sin corte, de dos periodos de dictadura de facto en el sistema griego. Afirma el director:</p>

	<p><em>“Lanzamos la película (…) luego de los eventos de la Politécnica. En cualquier caso, ya que el film se enfrenta al periodo del 39 al 52 y refiere todo tipo de episodios poco mencionables, los censores de <strong>Papadopoulos</strong> no lo habrían aprobado. A pesar de esto, decidimos seguir y filmar la película.”</em></p>

	<p>Pero ¿cómo fue este periodo? ¿Por qué Angelopoulos decidió relatar la memoria de estas generaciones de guerrilleros políticos?</p>

	<p><strong>Noviembre de 1952</strong></p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Si no queremos en nuestras calles otro diciembre rojo, debemos seguir al Mariscal.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>El primer salto fílmico del viaje de los comediantes tiene como contexto las elecciones de noviembre de 1952, en las cuales el mariscal <strong>Papagos</strong> obtiene la mayoría a través de la coalición Ελληνικός Συναγερμός (Rally griego), acabando con la disensión comunista del país durante toda la década de los 40 y entrando en la <span class="caps">OTAN</span> en ese mismo año. El salto posterior, que lleva a 1939, compara la dictadura fascista de <strong>Metaxas</strong> con el gaullismo más tibio de Papagos. ¿Cómo llega a esta comparación? Estrictamente por el resultado difuso e incierto que deja a Grecia la guerra civil bajo un régimen parlamentario no muy democrático protegido bajo la llamada “constitución paralela”.</p>

	<p>El final de la segunda guerra mundial, como veremos, trajo el predominio político de la <span class="caps">EAM</span> (Frente de Liberación Nacional) y su brazo armado <span class="caps">ELAS</span> (Ejército de liberación de los griegos). De influencia socialista, entre soviética y yugoslava, tuvo un papel fundamental en el hostigamiento a los poderes del eje en el interior griego. Los poderes occidentales, dominados por <strong>Churchill</strong> y el Reino Unido (que protegía políticamente Grecia desde el siglo <span class="caps">XIX</span>), pactaron con la <span class="caps">URSS</span> la presencia occidental en el territorio. El tratado de Varkiza, firmado el 12 de febrero de 1945, desmovilizó a las tropas socialistas, manteniendo la precaria legalidad del <span class="caps">KKE</span> (Partido Comunista Griego). La extrañeza de esta victoria inútil de los guerrilleros, usurpada por la intervención relámpago británica, es recogida en este testimonio de <strong>Eleni</strong>, miembro de la organización juvenil (<span class="caps">EPOM</span>) de la <span class="caps">EAM</span>:</p>

	<p><em>&#8220;Luego de la liberación, en 1945, vimos cosas que eran muy crudas. Y desde entonces, nosotros&#8230; nosotros, que habíamos luchado contra la ocupación, contra los tipos malvados&#8230; y aquellos que habían colaborado con los nazis, ahora eran los buenos. El gobierno los felicitó y nos castigó. Y nosotros éramos los malvados. Todavía trabajábamos en la organización, pero de manera oculta. Era la editora del periódico de estas juventudes. Finalmente, para 1947, quedé completamente sola en la oficina. Una persona había escapado a las montañas, otra había sido asesinada, y estaba yo sola.”</em></p>

	<p>Orestes, en la película hijo de Agamenón, lucha junto a los comunistas, y es arrestado para 1949, siendo ejecutado en 1951. Electra ayuda al <span class="caps">ELAS</span>, y venga la muerte del padre junto a Orestes matando a Egisto y Clitemnestra. El relato mitológico, entonces, sirve a Angelopoulos para trazar la memoria de la resistencia de este movimiento insurreccional. Como consecuencia de esta represión muchos veteranos huyeron a Yugoslavia, escondiendo los polvorines en las montañas griegas. <strong>Woodhouse</strong> habla de las dudas constantes de la <span class="caps">EAM</span> en aceptar el mandato aliado en este periodo, aunque “necesitaba el respeto del reconocimiento británico como fuerza amiga” para resultar un movimiento legal. De 1945 a 1946 los paramilitares de derechas, el terror blanco, realizarán la citada represión ilegal, lo que llevó al rearme guerrillero de la <span class="caps">ELAS</span>. </p>

	<p>En 1946 el <span class="caps">KKE</span> prepara un ejército, y boicotea las elecciones del 31 de marzo de 1946, que ganará la derecha monárquica. En septiembre, el referendo salvará la Monarquía y el Rey volverá a Atenas protegido por los británicos. <strong>Mildward</strong> añade una ayuda comparable, e incluso superior al resto de países del plan Marshall a través de asociaciones como “The United States Economic Mission to Greece”, afirmando que <em>“del 1 de julio de 1945 al 30 de julio de 1947 Grecia había recibido 99.3 $ por habitantes en créditos y pagarés y el Reino Unido 94.8 $&#8221;</em>. Esto demuestra la importancia para occidente del eslabón griego en la lógica de la guerra fría.</p>

	<p>En marzo, en las elecciones, 30 <span class="caps">ELAS</span> veteranos atacan una estación de policía en Litóchoro, en el norte de Grecia. El <span class="caps">KKE</span> lo apoya como gesto contra la Monarquía, y de nuevo el <span class="caps">ELAS</span>, titulado ahora <span class="caps">DSE</span>, vuelve a la carga dirigido por <strong>Markos Vafiadis</strong>. La <span class="caps">URSS</span>, que había pactado con Churchill el abandono de la influencia soviética, no apoyará directamente la rebelión, que será mantenida por la Albania y Yugoslavia socialistas. Con 16.000 partisanos, en el terreno abrupto del interior, la rebelión se mantendrá localizada en las zonas rurales (Epiro, Tesalia, Macedonia y en el sur en el Peloponeso). A ello se enfrentará el ejército griego, con cerca de 100.000 hombres, y cada vez más profesionalizado. En 1947 el apoyo vira del Reino Unido a <span class="caps">EEUU</span>, respondiendo a la estrategia de guerra total del <span class="caps">KKE</span> &#8212;que llega a formar un gobierno alternativo al ateniense&#8212;, y para 1948 están en el Ática, a 20 Km de Atenas. Si bien el revés de Konitsa paralizará las grandes operaciones, que verán en 1948 un retroceso progresivo.</p>

	<p>El fin del <span class="caps">KKE</span> y el <span class="caps">ELAS</span> será político: Yugoslavia y la <span class="caps">URSS</span> romperán para 1948, debilitando la posición del <span class="caps">KKE</span>. Así, el cierre en julio de 1949 de las fronteras con Yugoslavia los dejará en una posición de debilidad. Ese mismo año, el ejército del Peloponeso es derrotado, y la frontera norte queda desprotegida por el cierre de las fronteras. Alexander Papagos, con la &#8220;operación antorcha&#8221;, acabará por completo con la disidencia armada de izquierdas, y su cúpula, junto a más de 1000 guerrilleros, se exiliará en Albania. </p>

	<p>Pero la soberanía griega, como afirma <strong>Richard Clogg</strong>, había quedado en entredicho por el apoyo popular al comunismo, y ya que el país había sido gobernado por la coalición populista &#8211; liberal &#8220;como resultado de la presión americana&#8221;. Después de unos gobiernos débiles, del 49 al 50, comandados por coaliciones de centro, Papagos &#8212;vencedor del <span class="caps">DSE</span>&#8212; presentará su candidatura para 1951 modelándose como respuesta de consenso en el estilo del general <strong>De Gaulle</strong>. </p>

	<p>Si bien en septiembre de 1951 no pudo obtener la mayoría, una intervención externa, comandada por el embajador americano <strong>John Peurifory</strong>, defendió el cambio de un sistema electoral proporciona a uno de mayoría simple. El partido de Papagos, el citado Rally griego, apoyó esta reforma, y el gobierno la aceptará en las elecciones de noviembre de 1952. Con este artificio Grecia seguiría siendo parte del bloque occidental a costa de un pseudo-parlamentarismo, según definición precisa de Ioakimidis. ¿El precio? Su soberanía de facto. </p>

	<p><strong>Otoño de 1939</strong></p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;El ministro de Propaganda del Tercer Reich, <strong>Goebbels</strong>, con Ioanis Metaxas, pasará por la ciudad&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>El paso por la plaza de los comediantes, en un pueblo de la Grecia rural, ve virar el tiempo de los años 50 a la Grecia de la dictadura: otoño de 1939, Metaxas. Ioannis Metaxas, general de éxito en las guerras balcánicas de inicios de siglo, había apoyado durante largo tiempo la germanofilia del <strong>Rey Constantino</strong> frente a las simpatías aliadas de <strong>Eleftherios Venizelos</strong>, primer ministro. Luego de la caída de Venizelos, para 1920, volverá a Grecia y fundará el Partido de Librepensadores el 12 de octubre de 1922. </p>

	<p>Conservador y monárquico, participará en el coup d&#8217;etat de <strong>Leonardopoulos-Gargalidis</strong> de octubre de 1923, lo que forzará su exilio. Con la Segunda República, para 1924, volverá de su exilio y poco a poco su partido cobrará fuerza electoral, accediendo al Ministerio de Comunicaciones. A inicios de los 30, se desplomará electoralmente, pero verá su fortuna en 1935, con el retorno de Jorge II. Las elecciones de 1936 son su apogeo gracias al empate entre conservadores y liberales, más con el temido avance, por primera vez, del <span class="caps">KKE</span> en los distritos rurales. </p>

	<p>El Rey, entonces, nombrará a Metaxas ministro de guerra para acabar siendo Primer Ministro el 13 de abril del mismo año. El 4 de agosto es el fin de la democracia en Grecia: gracias a un estado de excepción tendrá la oportunidad de erigir su propia dictadura, aún con el Rey, que llegará hasta 1939. En esos tres años suprimirá la disidencia política, copiará a otros gobiernos autoritarios o fascistas (especialmente Italia), y se dedicará con fervor en aniquilar al <span class="caps">KKE</span>, arrestando al disidente <strong>Nikos Zachariadis</strong>. El ejército será, por primera vez, el único actor político en el escenario griego. Comienza, entonces, la función del ejército como “guardián” que según <strong>Huntington</strong> protege la independencia y también frustra el aperturismo.</p>

	<p>Pero llegará el ultimátum del 28 de octubre de 1940, que pretendía doblegar Grecia a la dictadura italiana, y que puso en frente al dictador con un claro “No”. <strong>Mussolini</strong> responderá invadiendo Grecia desde Albania y comenzando la guerra greco-italiana. El plan preveía tomar el norte, luego Atenas y el resto del territorio, pero las montañas del Epiro permitieron la defensa de Metaxas con el apoyo de la aviación británica.<br />
Alemania intervendrá para el 6 de abril de 1941 a través de Bulgaria. Metaxas morirá sin ver su país tomado por el eje en enero de 1941, siendo sustituido en el mando por Papagos. Para marzo del 41, Grecia fue ocupada y dividida entre Alemania (Atenas, Tesalónica, el Pireo), Bulgaria (Tracia, Macedonia Oriental) e Italia (Las islas, y la parte occidental). Con una resistencia feroz en el norte, el eje llegó a provocar 50.000 víctimas. Mientras tanto el gobierno del Rey se exilia en Egipto iniciando un sistema de doble poder entre la resistencia de las guerrillas y el poder reconocido por los aliados (aunque no por la <span class="caps">URSS</span>).</p>

	<p>Éste será el caldo de cultivo evidente para el gran protagonista del periodo: el <span class="caps">KKE</span>. Con la <span class="caps">ELAS</span>, se convertirá en un una fuerza política de primer nivel en la resistencia del norte. Siendo partisanos montañeses, en terreno difícil buscan ganar la guerra y luego realizar la revolución. Su líder <strong>Aris Velouchiotis</strong>, de personalidad violenta, se impondrá a la todavía menor <span class="caps">EDES</span>, existiendo un límite guerrillero en el rio Achelos. Con la voladura del viaducto el Gorgopótamos, la <span class="caps">ELAS</span> comienza su andadura en la historia, contando con apoyo británico. En 1943, <span class="caps">ELAS</span>, <span class="caps">EDES</span> (Nacionalista) y <span class="caps">EKKA</span> (Monárquica) colaboran con un ataque para distraer el eje de la operación final en Sicilia. Ese mismo año se rinde Italia, y esta pequeña guerra civil griega se recrudece, con intentos de legislación social en las zonas rurales que son fuertemente contestados por los colaboracionistas. En la película los colaboracionistas son presentados como Egisto y Clitemnestra, que traicionan y dan muerte a Agamenón.</p>

	<p>En 1944, con el fin de la guerra europea, se dan los acuerdos del Líbano en los que toda la oposición pacta un gobierno de concentración para mayo. Pero en octubre los británicos han tomado Atenas, aunque <span class="caps">ELAS</span> domine casi todo el país, luego de subsumir a la <span class="caps">EKKA</span> y dejar casi reducida a la nada a <span class="caps">EDES</span> (en el Epiro), desembocando en un gobierno interino. El equilibrio será imposible, y la <span class="caps">ELAS</span>, más belicosa que su brazo político <span class="caps">EAM</span>, forzará la ruptura después del ultimátum de desarme de diciembre. Es la &#8220;Dekemvrianá&#8221;, el diciembre rojo, en la cual los británicos pararon una huelga revolucionaria en Atenas. <strong>Papandreu</strong>, que pretendía un imposible consenso, será forzado a su dimisión por los británicos, siendo sustituido otra vez por un general, <strong>Nikolaos Plastiras</strong>. El 15 de enero de 1945 se negociará un alto el fuego, un armisticio, que servirá únicamente como método de consolidar las fuerzas por los dos bandos.</p>

	<p><strong>La dialéctica del presente</strong></p>

	<p>Cuando Angelopoulos rodó la película sabía que era imposible referirse de manera directa a los sucesos contemporáneos, y forzó la metáfora en una obra de ficción donde se ejerce la dialéctica entre los citados periodos históricos con estos preceptos: </p>

	<ol>
		<li>La aparición de un general que aniquile la soberanía temiendo la insurrección popular.</li>
		<li>Las injerencias externas como motor final de la historia helénica.</li>
		<li>La recuperación de la memoria popular comunista silenciada por años de regímenes conservadores.</li>
	</ol>

	<p><p>Estos tres conceptos se pueden ver de manera evidente en el régimen de los coroneles: Angelopoulos ficcionaliza el presente a través de la intercesión de dos periodos con sus relativos parecidos. Como citaría el propio Angelopoulos de <strong>T.S. Eliot</strong>, <em>“El tiempo presente y el tiempo pasado/Están quizás en el futuro/Y el futuro en el pasado”</em>; construir la memoria de los silenciados, de aquellos que no pueden hablar; objetivo máximo de Walter Benjamin y que su conocido co-guionista, el literato <strong>Petros Markaris</strong>, describió de este modo:</p>

	<p><em>“Todo el mundo hablará de este año/Todo el mundo será silente sobre este año”</em></p>

	<p><strong>Brecht</strong> escribió en uno de sus poemas titulado “Finlandia 1940”: <em>&#8220;Esta es la manera en cómo me siento sobre 1968. Soy todavía uno de los que quiere todavía escribir. Mucha gente prefiere permanecer en silencio. En cualquier caso, las nuevas generaciones saben poco sobre lo que pasó en 1968 en Europa, pero también sobre lo que pasó en Grecia&#8230;&#8221;</em></p>

	<p><strong>Bibliografía</strong></p>

	<p><span class="caps">ANGELOPOULOS</span>, T., <em>Interviews</em>, Oxford (Mississippi), University Press of Mississippi, 2001</p>

	<p><span class="caps">BENJAMIN</span>, W., <em>Tesis de la Filosofía de la Historia</em>, Madrid, Taurus, 1973</p>

	<p><span class="caps">BORGES</span>, J. L. , <span class="caps">FERRARI</span>, O., <em>En diálogo/ I</em>. Edición Definitiva, Siglo Veintiuno Editores, Buenos Aires, 2006</p>

	<p><span class="caps">CLOGG</span>, R., <em>A Short History of Modern Greece</em>, Cambridge, Cambridge University Press, 1986</p>

	<p><span class="caps">CLOGG</span>, R., <em>Greece 1940-1949: Occupation, Resistance, Civil War: A Documentary History</em>, Nueva York, McMillan, 2002</p>

	<p><span class="caps">FARALDO</span>, M., J., <em>La Europa Clandestina: Resistencia a las ocupaciones nazi y soviética 1938 &#8211; 1948</em>, Madrid, Alianza Editorial, 2011</p>

	<p><span class="caps">ELIOT</span>, T.S., <em>Four Quartets</em>, Cambridge, Rampant Lions Press, 1996</p>

	<p><span class="caps">HART</span>, J., <em>New Voices in the Nation: Women and the Greek Resistance, 1941-1964</em>, Nueva York, Cornell University, 1996</p>

	<p><span class="caps">HUNTINGTON</span>, S.P., <em>The third wave: democratization in the late twentieth century</em>, Oklahoma, University of Oklahoma Press, 1991</p>

	<p><span class="caps">HORTON</span>, A., <em>El cine de Theo Angelopoulos: Imagen y contemplación</em>, Madrid, Akal, 2001</p>

	<p><span class="caps">MARKARIS</span>, P., &#8220;Greece: The other side of 1968&#8221; en <span class="caps">VVAA</span>, <em>Memories and Legacies of a Global Revolt</em>, Washington D.C., German Historical Institute, 2009</p>

	<p><span class="caps">MILDWARD</span>, A. S., <em>The Reconstruction of Western Europe 1945 &#8211; 1951</em>, Londres, Routledge, 1992</p>

	<p><span class="caps">TARR</span>, S., <span class="caps">PROPPE</span>, H. , &#8220;The Travelling Players: A modern Green masterpiece&#8221; en <em>Jump Cut: A Review of Contemporary Media</em>, n.10, 1976</p>

	<p><span class="caps">VVAA</span>, <em>Southern Europe Transformed: Political and Economic Chancge in Greece, Italy, Portugal and Spain</em>, Londres, Harper and Row, 1984</p>

	<p><span class="caps">VVAA</span>, <em>Studies in the History of the Greek Civil War 1945 &#8211; 1949</em>, Copenhagen, Copenhagen University, 1987</p>

	<p><span class="caps">WOODHOUSE</span>, C. M. , <em>The Struggle for Greece: 1941 &#8211; 1949</em>, Londres, C. Hurst and Co, 2002</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/23017/memoria-helenica</link>
		<pubDate>Tue, 11 Sep 2012 09:21:39 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>El Edén en guerra</title>
		<description><![CDATA[<p><strong>Bernardo de Gálvez</strong>, hombre afanoso, es otro de los &#8220;capitanes intrépidos&#8221; que dominaron el reinado de <strong>Carlos <span class="caps">III</span></strong> (1759 – 1788) y que permitieron, gracias a sus acciones, mantener las siempre móviles fronteras americanas.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
		<p>&#8220;El río Mississippi, en el espacio de más de mil leguas, fertiliza una deliciosa comarca, que los habitantes de los Estados Unidos llaman el nuevo Edén, y á la que han conservado los franceses el dulce nombre Luisiana.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p><strong><span class="caps">CHATEAUBRIAND</span>, F. R.</strong> , <em>Atala</em>, Valencia, Mallen y Sobrinos, 1833, pág. 2</p>
	</blockquote>

	<p>En medio de la parroquia de San Bernardo, en Nueva Orleans, se encuentra una pequeña iglesia católica de tipo colonial, con un blanco que contrasta de manera clara con la naturaleza indómita del territorio. La Iglesia, establecida en 1785, ha sobrevivido a un incendio a inicios del siglo XX y, más recientemente, a las inundaciones del Huracán Katrina para el 2005. Una pequeña Iglesia Católica en un territorio lejano a la frontera con México, y que consagró hace poco una estatua a San Bernardo, su patrón, cosa no poco extraña en un país cuyos padres fundadores son los puritanos del Mayflower.</p>

	<p>Pero, ¿por qué erigir una estatua a San Bernardo? ¿Por qué precisamente ese santo? Es, claro, un justo homenaje al santo que da nombre al gran héroe que con su ambición salvó Luisiana de los británicos: <strong>Bernardo de Gálvez</strong>. Hombre afanoso, es otro de los &#8220;capitanes intrépidos&#8221; que dominaron el reinado de <strong>Carlos <span class="caps">III</span></strong> (1759 – 1788) y que permitieron, gracias a sus acciones, mantener las siempre móviles fronteras americanas. Afirma <strong>José María Luis Mora</strong>, hombre del primer liberalismo americano, sobre él:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;&#8230;tenía presencia noble y gallarda, un carácter afable, comedido y franco, y modales caballerescos; en suma le favorecía la reunión de aquellas prendas que forman un hombre popular.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Bernardo había nacido en Macharaviaya, pueblo de montaña de Málaga donde residía su linaje: los Gálvez. Esta familia aparece en la historia vinculada al proyecto de ultramar de Carlos <span class="caps">III</span>, y cuenta con <strong>Antonio de Gálvez</strong> (1728 – 1792) como primer eslabón de una cadena de militares andaluces destinados a la gobernación de las indias y territorios extra peninsulares. Dos de sus hijos, <strong>Matías de Gálvez</strong> y <strong>José de Gálvez</strong>, acabarán implicados en la administración indiana. El primero, favorecido por el acceso a Carlos <span class="caps">III</span> del segundo &#8212;Secretario de Indias&#8212;, conseguirá el puesto de Presidente de la Real Audiencia de Guatemala. Dice <strong>López-Carrión</strong>:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Es una familia que está íntimamente interrelacionada, y en la que destaca José por su especial relación con el poder central de la corte y el Consejo de Indias en particular (…) la familia Gálvez son hombres de Estado.”</p>
	</blockquote>

	<p>Matías no sería otro, entonces, que el padre de Bernardo de Gálvez, que, a diferencia de los estudios en leyes de su padre y su tío, había empezado muy joven en la carrera militar, vinculado a la guerra contra Portugal, en el marco de la guerra de los siete años (1756 – 1763). Esta guerra, verdadera piedra de toque del dominio continental británico en las centurias siguientes, supuso para España la pérdida de Florida como compensación por la rápida y eficaz conquista inglesa de la Habana para 1762. Francia, que había instigado la entrada de la guerra de España, compensó a su aliada con Luisiana a través del <strong>Tratado de Fontainebleau</strong>. ¿Era una consecuencia de la guerra o una compensación por la entrada?</p>

	<p>Más bien, una aceptación de lo imposible de mantener un entramado colonial por parte de los franceses: del 59 al 60 habían perdido su joya norteamericana, Quebec. A lo largo de la década de los 60, la transición de la administración francesa a la española se hará poco a poco, con ciertos conflictos, y con los británicos más cerca que nunca en la frontera con Florida. Los propios criollos franceses expulsarán al primer gobernador español, <strong>Antonio de Ulloa</strong>, para 1766, sustituyéndole el mucho más asertivo <strong>Alejandro O’Reilly</strong> para finales de década. Detrás de los roces culturales, los viejos colonos franceses contra la administración española, se encontraba también una polémica económica sobre el comercio en los puertos de Luisiana, que Ulloa intentó constreñir sin éxito. La economía, y con ella la política, será resuelta con las acciones de O’Reilly, según reconstruye <strong>Armillás</strong>:</p>

	<blockquote>
		<p>“&#8230;La situación (&#8230;) desembocó en la salida forzada del gobernador Ulloa, la conservación del status quo previo en manos de los oficiales franceses, y la expedición militar del general O&#8217;Reilly quién normalizó la situación, recibiendo el mando efectivo de la Luisiana el 18 de agosto de 1769. O&#8217;Reilly (&#8230;) supo combinar la dureza en represalias muy selectivas contra los cabecillas del levantamiento con la proclamación de un indulto generalizado, el diseño de una mínima infraestructura administrativa (&#8230;), la preocupación por la recuperación de la vida económica.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Bernardo de Gálvez está ya en las nuevas y desdibujadas fronteras de Nueva España para 1762 como capitán del ejército real. Al oeste, se encuentra con las todavía débiles colonias tejanas, donde combatirá a los apaches de 1769 a 1771. Tomará de los colonos franceses la negociación con los indígenas en el norte, originada con el comercio de pieles, de los que dirá posteriormente: <em>&#8220;el Rey los mantendrá muy contenidos por diez años con lo que ahora gasta en un año haciendo guerra contra ellos.&#8221;</em> </p>

	<p>Al este del Mississippi, se encontraba tanto la recién establecida Florida inglesa (con su parte oeste y la peninsular) y la difusa frontera de los indígenas, ya colonizada de facto por los colonos norteamericanos. La situación, inestable, hará decir a Gálvez sobre Luisiana según cita su secretario <strong>Francisco de Saavedra</strong>:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Aquella provincia forma el antemural de nuestro reino de México contra los anglo-americanos que en algún día nos darán que hacer y que sublevada serían inconquistable.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p><strong>El amigo americano</strong></p>

	<p>Los estadounidenses, en estos inicios de la década de los 70, comienzan sus conflictos con la corona británica que llevarían a la guerra de independencia. Del 73 al 74 se suceden las leyes intolerables (que gravaban el comercio, acuartelaban tropas, y limitaban la soberanía americana) y el motín del Té. Hasta el 76, con la declaración de la independencia, los combates van a ser locales, poco decisivos, hasta que Saratoga consolide la posición de los estadounidenses. Ahora bien, el sur de las trece colonias dependía no sólo de la alianza con Francia &#8212;conseguida un año más tarde&#8212; sino también del apoyo español. Afirmaba el propio <strong>Washington</strong>:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Temo que la armada británica tiene mucho poder para contratacar los planes de Francia (&#8230;) los ingleses son muy superiores a los franceses por mar&#8230;y continuarán así al menos que España se interponga.”</p>
	</blockquote>

	<p>Es la hora de Gálvez, que en 1776 es coronel del regimiento de Luisiana, y contaba con la amistad de <strong>Oliver Pollock</strong>, agente y espía de Virginia. El propio Gálvez establecerá su posición en la colonia al tomar como esposa a <strong>Marie Felice de Saint-Maxen Estrehan</strong>, hija de criollos franceses. Este acercamiento se llegará, incluso, a concretar con tentativas a la larga infructuosas de reimplantar la esclavitud en la colonia, algo preferido por los viejos colonos franceses.</p>

	<p>Con la ayuda de Pollock, Gálvez pudo establecer un sistema de información con los patriotas americanos, financiado por fondos del gobernador de la Habana. Obtendrá, así, una imagen clara de las debilidades en las fortalezas de la Florida y los planes británicos para Luisiana. En esta situación, buscó la alianza con los llamados por él “americanos británicos” para consolidar su posición en una futura guerra. Llegó, incluso, a realizar contrabando en favor de los colonos, llevando ganado tejano a los rebeldes en Filadelfia o a través de subastas públicas de víveres que permitieron abastecer las ciudades americanas del bloqueo británico.</p>

	<p>Las fortalezas de Manchac y Natchez, abandonadas en los 60, volverán a ser rearmadas por los británicos de manera preventiva a finales de los 70. Gálvez se adelantó siempre a la iniciativa colonial de la Corona, timorata en este conflicto, y obtuvo información de las malas defensas en Panzacola. Por otra parte, los indios no intervendrán en el conflicto, asegurando una guerra prístina entre poderes coloniales.</p>

	<p><strong>La conquista</strong></p>

	<p>En 1777 se suceden el affair <strong>Dickinson</strong> y <strong>Stephenson</strong> y la captura de un corsario británico del San Pedro Thelmo con el objeto de extorsionar a la comandancia de Nueva Orleans: son pequeños síntomas de respuesta a las negociaciones pseudo-secretas del 75 al 77 entre la Monarquía Hispánica y el Congreso Continental americano. En 1777 la guerra, dominada por los británicos, tiene el cambio de rumbo en Saratoga que provocará la intervención francesa. La consecuencia directa, poco después, será la declaración de guerra de España al Reino Unido el 21 de Junio de 1779.</p>

	<p>Gálvez, el día 25, intercepta una carta de <strong>John Campbell</strong> &#8212;general británico de gran prestigio&#8212; donde se hace patente el plan de atacar Nueva Orleans. Es el tiempo para que por su propia ambición comience su gran campaña con “menos de 700 hombres de varias naciones y colores, seis cañones, y un solo oficial de artillería”. Las plazas fronterizas de Baton Rouge, Natchez y Manchac caerán a lo largo de este año, gracias a la batalla de Baton Rouge (21 de septiembre), y su tropa se reforzará con un regimiento de tropas españolas enviado desde la Habana, de la que depende militarmente Luisiana.</p>

	<p>Quedaba Mauvila (Mobile) como puerta de acceso a la Florida peninsular y la última posición de los británicos. Una campaña sin apenas fuerzas, casi destinada a perderse, en un territorio hostil, pero que pudo llevar a cabo. Dice <strong>Andrés Cavo</strong>:</p>

	<blockquote>
		<p>“Allí luchó un mes continuo con las tempestades demasiado comunes en este clima, que maltrataron en gran parte sus buques, y lanzaron en las playas ochocientos hombres que perdieron sus armas, vestidos, y demás útiles, quedando sin ninguna clase de recursos. Los Españoles sufrieron este azar con un valor estoico, y que es ordinario en ellos; perdióse la mayor parte de la artillería; pero Gálvez hizo construir con los fragmentos de sus buques destrozados escalas de asalto, y se preparó para tomar la Movila por medio de esta desesperada tentativa.”</p>
	</blockquote>

	<p>Charlotte era una fortaleza que vigilaba Nueva Orleans, y marcaba el paso a Mauvila. Con inferioridad en número, Gálvez pudo tomar la plaza a través de un duro asedio de febrero a marzo de 1780. Con no más de 1091 hombres, será magnánimo con una capitulación honrosa para los británicos (cuya guarnición, intacta, enviará a la Habana). Sólo resistiría la capital de la Florida peninsular, Panzacola (Pensacola), última gran posesión continental en la zona con la que contaba el Reino Unido, y que será el objeto de sus campañas en primavera de 1781. Para esta campaña Gálvez reclutó un ejército de 7000 a 9000 hombres multirracial, que tenía tanto colonos franceses como negros, indios o mestizos. Sobre la campaña nos comenta Saavedra:</p>

	<blockquote>
		<p>“Don Bernardo de Gálvez pretendía llevar a Panzacola fuerza bastante para no arriesgar el éxito de una expedición que iba a decidir de su fortuna y de su fama, que tenía en expectativa a sus protectores y sus émulos.”</p>
	</blockquote>

	<p>En esta ocasión, la única de la guerra, los británicos tenían un número inferior de soldados, pero la fortaleza de Panzacola, titulada Fort George, y una estimable colocación de la artillería impedían una rápida campaña. La toma previa del fuerte británico en Santa Rosa permitía el acceso a la bahía, pero era una acción realmente arriesgada. Aún con estos inconvenientes para Gálvez la movilidad era esencial según cita su secretario:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Él conocía mejor que yo la insuficiencia de sus medios; pero no se atrevía a pedir más tropa por no dilatar la salida de la expedición; yo quedé en agenciarse después de su salida algunos refuerzos de gente y bajeles de guerra, especialmente si se llegaba a traslucir que los ingleses enviasen socorro a la Plaza.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>El jefe de las naves españolas, <strong>José Calvo Irazábal</strong>, intentó disuadir en principio de entrar a la Bahía de Panzacola por temor a las bajas que provocaría la artillería británica, pero Gálvez hizo el gesto, y armado de valor comandó un pequeño bergantín según describe Saavedra:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;&#8230;Bernardo de Gálvez sin dar parte a nadie de su resolución se embarcó en un bergantín corsario de Nueva Orleans llamado el &#8220;Gálvez-town&#8221;, enarboló la bandera de Comandante se hizo a la vela, y entró en el puerto pasando sin lesión alguna por medio el continuo fuego que le hizo la batería de las Barrancas. Inmediatamente imitaron su ejemplo las fragatas y los demás buques de guerra y transporte logrando todos meterse en el puerto sin que de más de 400 cañonazos tirados por el enemigo resultase avería de consideración ni desgracia alguna notable.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>No sólo sobrevivió a su heroicidad: llevó a que varias fragatas españolas siguieran su ejemplo. Esta valentía quedó asegurada para la posteridad con la concesión de la divisa “Yo solo” en su escudo. Calvo, que sólo se encargó de la asistencia de la expedición, volvió a la Habana poco después: la fortuna sólo sonríe a los audaces. </p>

	<p>La toma de Panzacola todavía se retrasaría bastantes días, con un asedio duro, a lo largo de marzo y abril, con cientos de ingenieros y baterías preparando un posible asalto mientras recibían fuego británico constante. Para inicios de abril, una flota de refuerzo –que en principio fue confundida por una fragata británica- aumentará el número de hombres hasta los 8000. El 12 de abril Gálvez sería herido por el fuego enemigo, y el asalto recaería en el coronel <strong>José de Ezpeleta</strong>. Será el 30 de abril, en la frontera con mayo, cuando las baterías españolas comiencen su difícil asalto final contra los fuertes de Panzacola.</p>

	<p>A ello se unieron las tormentas propias del territorio, las cuales dominarán las primeras semanas de mayo, y obligaron a la armada española a retirarse. Como homenaje a la resistencia en las trincheras, que llegaron a desbordarse por la lluvia, Gálvez ofreció botellas de brandi a todos los militares en el fango. La situación, extrema, se resolverá con estallido de un polvorín el 8 de mayo en un fuerte aledaño, que permitirá abrir brecha a las tropas de infantería ligera comandadas por Ezpeleta. Casi tres meses de asedio tuvieron su éxito y obtuvieron la gloria final de Gálvez: la toma de Panzacola y la expulsión británica completa de la Florida.</p>

	<p><strong>Efímero éxito</strong></p>

	<p>El 10 de mayo de 1781 se firmó la capitulación que permitió repatriar a los más de 1000 soldados británicos de la guarnición de Panzacola, y que fueron intercambiados por prisioneros españoles (este gesto magnánimo fue algo criticado por los estadounidenses). Se tomó también un importante botín de guerra, mucho material bélico y se reforzaron las posiciones ya fuertes de Panzacola y Santa Rosa, evitando futuros conflictos desiguales con el siempre presente enemigo inglés. </p>

	<p>La paz de París de 1783, que reconocía la independencia de <span class="caps">EEUU</span>, aseguró Menorca y las dos Floridas para España. Washington, consciente de la ayuda indirecta de esta guerra &#8212;que impidió el plan tenaza británico en el sur estadounidense&#8212; tuvo a su diestra a Bernardo de Gálvez en la parada del 4 de julio.</p>

	<p>Gálvez, por parte de España, sería nombrado teniente general y gobernador de la Florida y Luisiana ese mismo año. Su expedición a Jamaica, que pretendía expulsar para siempre a los británicos del Caribe, quedó inconclusa ante las negociaciones de paz. Poco después sería nombrado conde por Carlos <span class="caps">III</span>, y luego de un viaje efímero a Europa, retornaría a América para ser gobernador capitán general de Cuba y conseguir en 1785 el mayor éxito en su carrera: Virrey de la Nueva España. Su gobierno será pequeño en el tiempo, hasta 1786, debido a su fallecimiento por causas naturales el día 30 de noviembre.</p>

	<p>Este gobierno, de apenas un año, no le distrajo de establecer una gran batería de reformas ilustradas, muy basadas en las de su protector Carlos <span class="caps">III</span>, que pretendían promover la ciencia, las infraestructuras y la autonomía de las provincias norteamericanas de España. Ocupado también por las hambrunas del año 85, llegó a donar parte de su herencia para combatirlas. Cavo dejará testimonio de su éxito social en México en esta colorida estampa:</p>

	<blockquote>
		<p>“Su aire galante, festivo y caballeroso, no menos que el de su esposa, joven hermosa á par que amable, le atraían una benevolencia general é ilimitada. Al presentarse al público en un quitrín manejando por sí mismo los caballos, llevando á su esposa al lado, se poblaba del viento de repetidas y festivas aclamaciones; quizá el Monarca de las Españas si hubiera recorrido la plaza de toros de México no habría recibido iguales aplausos.”</p>
	</blockquote>

	<p><strong>Bibliografía</strong></p>

	<p><span class="caps">ARMILLAS</span>, J. A. , “Nueva Orleáns. El proyecto frustrado de una sociedad distinta (1763 &#8211; 1803)” en <span class="caps">VVAA</span>, Estrategias de poder en América Latina, Barcelona, Universidad de Barcelona, 2000</p>

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	<p><span class="caps">CAVO</span>, A. , Suplemento a la historia de los tres siglos de México durante el gobierno español, Tomo <span class="caps">III</span>, Ciudad de México, Imprenta Testamentaria de Don Alejandro Valdés, 1836</p>

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	<p><span class="caps">FERNÁNDEZ</span> <span class="caps">SÁNCHEZ</span> <span class="caps">BARA</span>, M. , Historia de Estados Unidos de América: De la República Burguesa al poder presidencia, Madrid, Marcial Pons, 1997</p>

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	<p><span class="caps">VVAA</span> (Director Enrique Tandeter), Procesos americanos hacia la redefinición colonial, París, Trotta, 2007</p>

	<p><span class="caps">WEBER</span>, D. J. , The Spanish Frontier in North America: The Brief Edition, Yale, Yale University, 2009</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/22572/el-eden-en-guerra</link>
		<pubDate>Mon, 11 Jun 2012 08:47:34 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>El horizonte infinito</title>
		<description><![CDATA[<p>Y si el viento no “bendecía” a Odiseo, sólo quedaba  la muerte. La más cruel, según citaba <strong>Hesiodo</strong>: &#8220;Terrible es morir entre las olas (&#8230;) Terrible es dar con la ruina entre las olas del mar.&#8221; La arqueología todavía disputa la naturaleza de los barcos descritos por <strong>Homero</strong>: para algunos autores serían balsas; otros afirman que se tratan de barcas completas, con armazón.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
		<p>And now I&#8217;m in the world alone,<br />
Upon the wide, wide sea&#8230;”</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p><strong>Lord Byron</strong>, <i>Childe Harold&#8217;s Pilgrimage</i>, Londres, Ed. Joh Murray, 1869, pág. 24</p>
	</blockquote>

	<p>El mar ha servido como horizonte a cientos de pueblos a lo largo de la historia. Personificando a distintas deidades, siempre caprichoso, daba las mayores bendiciones y los más ominosos castigos. El propio <strong>J. H. Elliot</strong>, en su seminal obra sobre los Imperios marítimos, confirma esta experiencia dramática común comparando la colonización inglesa y española:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Las diferencias de credo y origen nacional palidecían ante la experiencia universal que llevó emigrantes más de miles de kilómetros de sus hogares europeos a un nuevo y extraño mundo en las lejanas orillas del Atlántico. (&#8230;) &#8220;</p>
	</blockquote>

	<p>Este carácter impredecible del mar, presente de manera permanente tanto en las ficciones como en los viejos tratados de pilotaje, que a los marineros  &#8220;…atrae y repele al mismo tiempo, llamándolos a la gran aventura y tratándonos de destruir con su poder indiferente.&#8221; El piloto, en esta dualidad terrible, suele ser un arquetipo heroico; solo, ante el caprichoso destino, se encomienda a los vientos, como citaba el clásico:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Por detrás de la nave de azulada proa soplaba próspero viento que henchía la velas, buen compañero que nos mandó Circe, la de lindas trenzas, deidad poderosa, dotada de voz. Colocados los aparejos cada uno su sitio, nos sentamos en la nave, que era conducida por el viento y el piloto&#8230;.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Y si el viento no “bendecía” a Odiseo, sólo quedaba  la muerte. La más cruel, según citaba <strong>Hesiodo</strong>: &#8220;Terrible es morir entre las olas (&#8230;) Terrible es dar con la ruina entre las olas del mar.&#8221; La arqueología todavía disputa la naturaleza de los barcos descritos por <strong>Homero</strong>: para algunos autores serían balsas; otros afirman que se tratan de barcas completas, con armazón. La datación de elementos, de gran dificultad por ser materiales orgánicos (madera, cuerda…), establece los primeros armazones para la edad del Bronce.  </p>

	<p>Ahora bien, el mar no era sólo una posibilidad para los antiguos griegos; era simplemente su única salida en una geografía escarpada, de difícil comunicación, y con apenas recursos. Recuerda <strong>Chamoux</strong> sobre la geografía de la Hélade :</p>

	<blockquote>
		<p>“En todos los otros lugares no se descubre entre las montañas y las colinas más que pequeñas cuencas interiores o terrazas costeras cuya mayor dimensión sobrepasa raramente los veinte kilómetros. En esas cuencas, las divisiones del relieve permiten por lo común encontrar estrechos pasajes, siguiendo pistas costeras o valles sinuosos y escarpados. Afortunadamente el mar, deslizándose profundamente entre las montañas, ofrece una cómoda vía de comunicación: ningún puerto de la Grecia propia se encuentra a más de 90 kilómetros del mar.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Las consecuencias de esta geografía serán para los helénicos dos elementos diferenciados: la atomización política de todas las ciudades estado  griegas &#8212;que sólo llegaron a estar unificadas bajo la invasión de terceros: Macedonia o Roma&#8212;  y la creación de un sistema colonial que llevó su civilización a lo largo del mediterráneo. La ironía podía ser absoluta: una ciudad colonial como Atenas podría tener más contacto comercial con sus alejadas colonias que con una ciudad cercana y antagónica a ella como Tebas</p>

	<p>Si bien fueron los fenicios los primeros en desarrollar un sistema colonial completo &#8212;condicionados por la imposibilidad también de expandirse a un este dominado por los Imperios del oriente fértil&#8212; serán los griegos los primeros en construir un poderío naval capaz de contener al Imperio Persa en la decisiva batalla de Salamina en el 480 antes de nuestra era. ¿Su secreto? El Tíreme, que contaba con un arma especializada, el espolón, y que aparecerá tan pronto para la edad oscura helénica, en el 805 a.C. <strong>Heródoto</strong> fue el testamentario de esta aventura del mar que protagonizaron los helenos:</p>

	<blockquote>
		<p>“Muchas fueron las naves que en Salamina quedaron destrozadas, unas por los atenienses y otras por los de Egina. Ni podía suceder otra cosa peleando con orden los griegos cada uno en su puesto y lugar, y habiendo al contrario entrado en el choque los bárbaros, no bien formados todavía, y sin hacer después cosa con arreglo ni concierto. “</p>
	</blockquote>

	<p>Salamina supone, en muchos sentidos, la culminación de la aventura del mar helénica, que dejaría a paso a los emergentes Imperios terrestres. En el 338 a.C. la batalla de Queronea hará a los helenos dependientes de Macedonia de Filipo II. De manera más tajante,  para el 146 antes de nuestra era, Macedonia y Grecia acabarán en la órbita romana.</p>

	<p>Con la Edad Media, el mar y la navegación quedarían bajo responsabilidad del mundo árabe, que protagonizará el viraje económico al mediterráneo oriental que se inicia en el siglo <span class="caps">III</span>. <strong>Hourani</strong> habla de esta expansión comercial musulmana como una “extensión de la técnica pagana inmemorial” del comerciante a Camello,  pero los árabes,  con su religión, llegarían a controlar a finales de la Baja Edad Media  el comercio mediterráneo, y comenzarían su lenta y fundamental expansión al sudeste asiático. El otro ariete comercial,  China, vería una ligera expansión marítima a inicios del siglo XV, pero el siguiente avance tendría como protagonista a otra cultura, a otra civilización, cuya frontera de libertad era el mar: Portugal.</p>

	<p><strong>Cristianos y especias</strong></p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;As ondas navegavan do Oriente<br />
Já nos mares da India, e enxergavam<br />
Os thalamos do Sol, que nasce ardente;<br />
Já quasi seus desejos se acabavam.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p><strong>Luis de Camoes</strong>, <em>Os Lusiadas</em>,  París, Oficina Tipográfica de Firmin Didiot, 1817, pág. 229</p>
	</blockquote>

	<p>La Reconquista, la mal llamada Reconquista según <strong>Ortega y Gasset</strong>, no acabó para Portugal con la toma de Faro, en 1249. Tampoco con su victoria ante los castellanos en Aljubarrota, para 1385. Su final de la reconquista es la épica toma de Ceuta en 1415 por <strong>Juan I</strong> y sus descendientes.  </p>

	<p>Este plan, urdido por el propio Juan y el príncipe <strong>Duarte</strong>, pasaba por la expansión a Granada, pero la oposición de Castilla les hizo acabar en el norte de África. Ceuta servirá como base de expansión para los monarcas portugueses subsiguientes hasta el desastre en Tánger para 1437. ¿Cuál sería la solución, entonces, a la expansión portuguesa? No otra que el mar, claro. Con un terreno abrupto, montañoso, y una Castilla mucho más poderosa al este, la posibilidad de expansión territorial quedaba limitada a la audacia de los navíos y marineros del país. </p>

	<p>Ahora, este proceso, de nuevo, no partió de un plan sistemático, sino que fue más bien un hecho consumado. El propio príncipe <strong>Enrique el navegante</strong> estuvo más interesado en principio en la expansión africana que en el propio patrocinio de las empresas marítimas portuguesas. Entre la mitología de Enrique construida por Duarte Leite y la visión quizá excesivamente crítica de <strong>Bensáude</strong> se puede entender y personificar este extraño paso de príncipe renacentista &#8212;condotiero del norte de África&#8212; a patrocinador de la expansión marítima portuguesa. Así, a lo largo del siglo XV, los portugueses sustituyeron a los musulmanes en la piratería de la costa occidental de África y, en poco tiempo, también dominaron el comercio esclavista. </p>

	<p>Sagres, capital improvisada de Enrique como infante segundón, sirvió de imán a sabios, matemáticos y geógrafos que establecerían un puntal geográfico en los descubrimientos marítimos. La influencia de las embarcaciones árabes, el pagaio, junto a los modelos navales occidentales darán origen a la revolucionaria carabela, que “contribuyó en su manera específica a uno de los cambios históricos más significativos en la arquitectura naval europea.” como afirma <strong>Malcom Elbl</strong>. Con un casco ancho, tres mástiles y velas triangulares será el instrumento móvil y eficaz para esta navegación de cabotaje alrededor de África.</p>

	<p>Los siglos anteriores habían visto la aparición de instrumentos marítimos como el timón, la brújula y los primeros portulanos (obra de la marinería aragonesa), con los que la empresa podrá llevarse a cabo, adornada por el mito constante &#8212;muy presente en la literatura portuguesa del tiempo&#8212; del reino perdido del Preste Juan en lo profundo de África. Pone <strong>Diogo Gomes</strong> en su Crônica del tiempo la frase “Buscamos cristianos y especias” en la boca de <strong>Vasco de Gama</strong> en su parlamento con <strong>Bantaybo</strong> (moro tunecino que conocía el castellano), la cual recoge el espíritu entre comercial y religioso de estas empresas. Este sistema colonial, todavía dubitativo, establecía pequeñas postas comerciales, rutas, en lugar de adentrarse en el interior.</p>

	<p>Con todo, los peligros continuaron, y cuenta <strong>Joarizti</strong> el encuentro del propio Vasco de Gama con una barca que habían dejado atrás en la cual:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;&#8230;de nueve marineros que la tripulaban sólo encontraron tres. Uno de ellos, escribiente del buque llamado Fernando Colazo, á quien una enfermedad tenía reducido á una extrema debilidad, falleció á impulsos de la alegría de ver a sus compañeros.</p>
	</blockquote>

	<p>Los descubrimientos se sucederán: a inicios del XV llegan a las Canarias, en 1420 toman Madeira, las Azores para 1430. En la década de los 30 se vira hacia África, y en el 34 se descubre la costa occidental africana. Un año más tarde, <strong>Gil Eanes</strong> y <strong>Alfonso Gonçalvez</strong> pasan el Trópico de Cáncer. A finales de siglo, en 1470 a 1480, se descubre y explora toda la costa de Guinea. Para 1486, <strong>Juan II de Portugal</strong> enviará a <strong>Bartolomeu Días</strong> con el objetivo de obtener el acceso a la India. 1453 estaba cercano: los turcos habían cerrado el mediterráneo al comercio europeo.  En 1488 Días descubre el cabo de Buena Esperanza: la ruta hacia el comercio con oriente quedaba abierta. </p>

	<p>En 1492, Castilla, potencia entre terrestre y marítima y que &#8212;siguiendo a <strong>Rodríguez Puértolas</strong>&#8212; había quedado relegada ante las campañas marítimas de Portugal y Aragón, obtiene su primer rédito y quizá el más fundamental, en términos estructurales, de la historia occidental: América. Tenida, en principio, por parte del continente asiático, los castellanos virarán del interés comercial portugués a una guerra de conquista, que para finales del <span class="caps">XVI</span> les hará ser la potencia más importante del globo. La respuesta de Portugal a este descubrimiento, según cita <strong>García de Resende</strong>, fue el resentimiento:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;No anno seguinte de mil e quatrocentos e nouenta e tres, estando el Rey no lugar de Val de paraiso (&#8230;) a seis dias de Março veyo ter a Restello em Lisboa Christouão Colombo, Italiano, que vinha do descubrimento das ilhas de Cipango, e Antilhas, que per mandado del Rey e da Raynha de Castella tinha descuberto. Das quaes trazia consigo as mostras das gentes, e ouro, e outras cousas que nellas auia, e foy dellas feyto Almirante. E fendo el Rey disso auisado o mandou chamar, e mostrou por isso receber nojo, e sentimento, assi por crer que o dito descubrimento era feyto dentro dos mares e termos de seus senhorios de Guine&#8230;&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Juan II consideró que los territorios descubiertos debían pertenecer a Portugal, dentro de los mares de los “señoríos de Guinea”. El arbitraje papal resolverá el conflicto el 7 de junio de 1494, en Tordesillas, trazando una línea divisoria de los descubrimientos, verdadero pistoletazo de salida a los Imperios ibéricos. Pero Brasil, cuya colonización llegaría a inicios del siglo <span class="caps">XVI</span>, tendría que esperar: en 1498 Vasco de Gama llegó, por fin, a la populosa India: </p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;&#8230;al entrar en la ciudad, el público era tan grande que difícilmente podía hacerse camino en las calles. El general estaba sorprendido de ver tales multitudes, y agradeció a Dios por traerlo sano y salvo a la ciudad (&#8230;)&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p><strong>Cabral</strong> le seguirá poco después, y a lo largo del <span class="caps">XVI</span> consolidarán su dominio del mar índico. En 1509 Portugal tendrá su Lepanto con la batalla de Diu, donde hará frente a la flota turca y mameluca, dominando el comercio del índico durante todo el siglo. La batalla, dirigida por <strong>Francisco de Almeida</strong>, enfrentó con gran fiereza a 18 naves contra 250 de los aliados:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;&#8230;los navíos de Almeida combatieron por tanto tiempo y con tanta furia que al cabo empezó á hacer agua, y su tripulación no tuvo más partido que echarse fuera, pero fué esta perseguida y muerta en la las mismas ondas, de modo que el número que pudo salvarse fué muy corto. (&#8230;) &#8220;</p>
	</blockquote>

	<p>Será, sin duda, el punto álgido de un imperio marítimo que pronto entraría en su ocaso. En 1578 la batalla de Alcazarquivir verá fallecer al <strong>Rey Sebastián I</strong> en una cruzada imposible, repetición del desastre de Tánger, por obtener el control de Marruecos. A su muerte, una rápida y eficaz acción del <strong>Duque de Alba</strong> permitirá la ascensión al trono de <strong>Felipe II de Habsburgo</strong>, subordinando de manera progresiva Portugal a las necesidades crecientes del sueño universal de la Monarquía Hispánica.</p>

	<p>¿Qué quedará de este primer Imperio moderno? Independiente para 1640, Portugal será progresivamente eclipsada en el panorama europeo pasando a ser una potencia de segunda fila. Ya para 1890 verá la humillación del ultimátum británico, que será la línea roja final de cualquier tipo de gran ambición colonial. Quedará, sólo, el horizonte infinito:</p>

	<blockquote>
		<p>“Navegadores antigos tinham uma frase gloriosa:<br />
“Navegar é preciso; viver não é preciso”.<br />
Quero para mim o espírito [d]esta frase (…)<br />
É a forma que em mim tomou o misticismo da nossa Raça.”</p>
	</blockquote>

	<p><strong>Bibliografía</strong></p>

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</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/22250/el-horizonte-infinito</link>
		<pubDate>Wed, 11 Apr 2012 15:41:17 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Sombras de guerra</title>
		<description><![CDATA[<p>Los textos jungianos de inicios de siglo emanaban de la propia naturaleza salvaje, ya prácticamente inhumana, de la contienda de 1914, que divide como río de sangre el flujo histórico entre siglos. Así afirmaba con ironía <strong>Proust</strong> sobre cómo se había <em>&#8220;…convenido decir que estamos separados por siglos&#8230;&#8221;</em> del periodo anterior al 14. </p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
		<p>&#8220;En consecuencia de esta hostilidad mutua primaria de seres humanos, la sociedad civilizada está permanentemente amenazada con la desintegración&#8221;<br />
<strong>Sigmund Freud</strong>, <em>Civilization and its Discontents (El Malestar en la Cultura)</em>, Nueva York, W.W. Norton and Company, 1961, pág. 59</p>
	</blockquote>

	<p>Cuenta <strong>Michael Herr</strong>, autor del guión de <em>La Chaqueta Metálica</em> (1987), cómo <strong>Stanley Kubrick</strong> le refirió por teléfono si estaba familiarizado con los arquetipos de <strong>Jung</strong>, con la sombra específicamente. La película fruto de esta colaboración, desestructurada y de gran ambivalencia moral, es en cierto sentido una larga disertación sobre este concepto que fue definido por los discípulos de Jung de la siguiente forma:</p>

	<blockquote>
		<p>“La sombra simboliza el &#8220;otro aspecto&#8221;, el &#8220;oscuro hermano&#8221; de la individualidad humana. La función no diferenciada y la actitud deficientemente desarrollada son nuestra parte en sombra, aquella disposición primordial humana-colectiva de nuestra naturaleza que por razones morales, estéticas u otras cualesquiera se rechaza y se mantiene reprimida por hallarse en contradicción con nuestros principios conscientes.”</p>
	</blockquote>

	<p>La construcción del otro, la sistematización del aspecto oscuro del ser humano, empapada de mitología –como bien desdeñó Freud- es un fundamento esencial del sistema arquetípico junguiano, y se interrelaciona con el propia trama narrativa:<br />
&#8220;Por el contrario, el héroe tiene que percibir que existe la sombra, y que puede extraer fuerza de ella. Tiene que llegar a un acuerdo con sus fuerzas destructivas si quiere convertirse en suficientemente terrible para vencer al dragón. Es decir, antes que el ego pueda triunfar, tiene que dominar y asimilar a su sombra.&#8221;</p>

	<p>Los textos jungianos de inicios de siglo emanaban de la propia naturaleza salvaje, ya prácticamente inhumana, de la contienda de 1914, que divide como río de sangre el flujo histórico entre siglos. Así afirmaba con ironía <strong>Proust</strong> sobre cómo se había <em>&#8220;…convenido decir que estamos separados por siglos&#8230;&#8221;</em> del periodo anterior al 14. </p>

	<p>Afirma más recientemente <strong>Hobsbawm</strong>:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Para quienes se habían hecho adultos antes de 1914, el contraste era tan brutal que muchos de ellos (&#8230;) rechazaban cualquier continuidad con el pasado. &#8220;Paz&#8221; significaba &#8220;antes de 1914&#8221;, y cuando venía después de esa fecha no merecía ese nombre.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Esta guerra, con una alta movilidad inicial, acabará estancada en las trincheras, incapaces las potencias de repetir las operaciones militares del <span class="caps">XIX</span> por la aparición y consolidación de la artillería y el perfeccionamiento de la ametralladora (usada ya por los británicos en sus guerras coloniales…) Con la guerra paralizada, con una gran resistencia civil (los franc-tireurs), los alemanes comenzarán el bombardeo de ciudades (Andenne, Lovaina) y la utilización de armas químicas, el célebre gras, llevando a un intenso estrés a las tropas estacionadas en las trincheras. <br />
¿La respuesta a todo ello? El encuentro con la sombra y la locura de los soldados, que esperaban una guerra caballeresca, napoleónica, y se encontraron en una colmena de la cual no había escapatoria. Una crónica para 1917 en el periódico francés <em>Le Bochofage</em> recoge este parecer:</p>

	<blockquote>
		<p>“De noche, agachados en un concha en forma de caparazón y llenándola, el lodo te observa, como un  pulpo gigante. La víctima llega. Lanza su baba envenenada fuera de él, cegándole, rodeándole, enterrándole&#8230;Para los hombres morir de barro, como mueren de las balas, pero todavía más horrible. El lodo es donde los hombres se hunden y –lo que es peor– donde su alma se hunde&#8230;El infierno no es fuego, no sería el último sufrimiento. El infierno es lodo.”</p>
	</blockquote>

	<p>Este “infierno” cambiará la cultura europea del viejo mundo “de la seguridad” ,que cita <strong>Zweig</strong> en sus memorias, a la incertidumbre. El mismo autor fue el gran biógrafo de los cambios que se operaron entre este teatral <span class="caps">XIX</span> y el terrible XX:<br />
<em>&#8220;Los trenes se llenaban de reclutas recién alistados, ondeaban las banderas, retumbaba la música, y en Viena encontré toda la ciudad inmersa en el delirio.&#8221;</em></p>

	<p>La vuelta de estos mismos trenes, llenos de cadáveres consumidos en la propia lógica industrial de una guerra imposible para un Imperio como el austrohúngaro:</p>

	<blockquote>
		<p>“Lo que me tocó ver a mí, horripilado, eran vulgares vagones de carga sin ventanas, con tan sólo una estrecha claraboya, e iluminados por dentro con una lámpara de aceite cubierta de hollín. Literas primitivas, una al lado de otra, ocupadas todas por hombres de mortal lividez, que gemían y sudaban y jadeaban en busca del en el espeso hedor a excrementos y yodoformo.”</p>
	</blockquote>

	<p>El gran cronista de la “mortal lividez” es, claro, <strong>Céline</strong> que pudo observar el horror moral; la destrucción de los propios valores cívicos que tanto Francia como Alemania afirmaban defender:</p>

	<p><em>&#8220;&#8230;distinguí &#8212;era cierto&#8212; al fondo el pequeño cadáver tendido sobre un colchón y vestido de marinero, y el cuello y la cabeza, tan lívidos como el resplandor de la vela, sobresalían de un gran cuello azul cuadrado. Estaba encogido, el niño, con brazos, piernas, y espalda encorvados. La lanza le había pasado, como un eje de la muerte por el centro del vientre.&#8221;</em></p>

	<p>La destrucción de los valores, el encuentro con la propia naturaleza social despiadada del hombre, deviene en no otra cosa que la locura; elemento que sobrevuela la insoportable tensión de la retaguardia en un alucinado Céline:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;¡Van a disparar! &#8212;fui y les grité, con todas mis fuerzas, en medio del gran salón&#8212;. ¡Van a disparar! ¡Largaos todos!&#8230;&#8221; (&#8230;) Entonces caí enfermo, febril, enloquecido, según explicaron en el hospital, por el miedo. Era posible. Lo mejor que puedes hacer, verdad, cuando estás en este mundo, es salir de él. Loco o no, con miedo o sin él.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p><strong>Charlie no hace surf</strong></p>

	<p>Volviendo a la pregunta inicial que hizo Kubrick a Herr ¿Conocía este último el concepto de la sombra de Jung? Puede que no hubiera leído a Jung, poco querido en la intelligentsia neoyorkina en la que se formó, pero esa dualidad heroica y tenebrosa no le era ajena. Así, con esta doble fascinación de la sombra, en tanto reflejo invertido, en tanto elemento aceptación dentro de una épica, Herr escribirá la mitología, falsamente llamada “nuevo periodismo”, de Vietnam en su brillante libro <em>Despachos de guerra</em>.</p>

	<p>La guerra de Vietnam, que tuvo tantos nombres como duración a lo largo del siglo XX (“guerra americana” para los vietnamitas, y para los historiadores “segunda guerra de Indochina”…), fue la “agonía”, según célebre artículo del New York Times en 1971, que desangró una generación. Esta vez no existe una trinchera que someta a los soldados a una guerra psicológica constante, sino que la jungla ejercía de enorme parapeto de unas guerrillas fuertemente entrenadas y que gracias a la brillante organización de Ho-Chi-Minh resistieron todo el potencial de guerra norteamericano.</p>

	<p>Fue 1965 el año cero en el conflicto ya que las fuerzas sudvietnamitas no pudieron resistir los ataques del norte, y <strong>Lyndon Johnson</strong> decidió la intervención de tropas americanas para evitar que, según la teoría dominó, se iniciara la caída de todo el sudeste asiático en la esfera comunista. Las primeras acciones, en la península Batangan, tendrán éxito, desarticulando los ataques comunistas. Ahora bien, poco después, en el valle Drang sufrirán bajas importantes gracias a los primeros ataques sorpresa de las guerrillas norvietnamitas. <strong>Jack Smith</strong>, que asistió a las acciones del Drang, afirma sobre estos combates:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Nuestra artillería y bombardeos empezaron a llegar. Antes de que empezaran, podía oír las voces norvietnamitas&#8230;Los Skyraiders estaban descargando bombas de napalm a cien pies en frente de mí en un complejo de ametralladoras norvietnamitas. Sentía el golpe caluroso y veía el pasto largo doblarse delante de mí. Las víctimas estaban gritando&#8230;No importa lo que hicieras, recibías el impacto. Los francotiradores en los árboles sólo esperaba que alguien se moviera, y entonces lo disparaban&#8230;No sé por qué, pero cuando un hombre recibe un impacto en el vientre, grita un grito sobrenatural. Algo que tú no puedes imaginar; tienes que oírlo&#8230;&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Las guerrillas, que entraban a través de países fronterizos como Camboya o Laos gracias a la ruta Ho-Chi-Minh, sorprendían a los soldados americanos, y sometían a un estrés de guerra, a una paranoia, considerable y que afectó incluso luego de acabo el conflicto a los soldados. Afirma Herr en su <em>Despachos…</em>:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Podías estar en el sitio más protegido de Vietnam y aún así saber que tu seguridad era provisional, que la muerte prematura, la ceguera, perder las piernas, los brazos o los huevos, una deformación mayor y perdurable, todo el mal viaje, podía estallar de pronto tan fácil como en los sitios considerados peligrosos.&#8221;<br />
El propio <strong>Harry W.O. Kinnard</strong>, Comandante de la primera división de caballería, afirmó:</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p>&#8220;&#8230;así, te mantienes dando cabezazos contra la realidad de una guerra donde tienes una línea de quince yardas, y te están diciendo que sólo puedes jugar el partido en un campo. El otro tipo es capaz de jugar donde tú estás&#8230;pero no puedes ir a donde él está.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>El impacto en los soldados, poco preparados para un conflicto de guerrillas y muchos bisoños, será absoluto. Este conflicto posmoderno, sin frente, en una tropa sin disciplina, en oposición a unas guerrillas ideologizadas &#8212;con una moral altísima y con un mando férreo&#8212; fue la causa de la derrota americana. Pero lo importante de Vietnam, lo junguiano, es la manifestación del reverso oscuro de los hombres. Herr fue el gran biógrafo de la sombra en Vietnam; el creador de la dualidad entre terror y fascinación que fundamenta su visión mitológica del conflicto:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Ya de vuelta, en los primeros meses, los cientos de helicópteros en que había volado empezaron a integrarse hasta formar un metahelicóptero colectivo, que era, en el pensamiento, lo más sexy que tenía a mi alcance; salvador &#8211; destructor, proveedor &#8211; derrochador, mano derecha &#8211; mano izquierda, ágil, fluido, astuto, humano; acero caliente, grasa, lona de tienda empapada de selva, sudor que enfría y vuelve a calentarse, rock-and-roll de casete en una oreja y el fuego de la ametralladora de puerta en la otra, combustible, calor, vitalidad y muerte; sí, la muerte misma, no era ninguna intrusa. Los tripulantes de los helicópteros decían que después de que transportabas a un muerto, el muerto seguía siempre allí. Volando contigo.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>La propia tensión insoportable, para aquellos que no pueden soportar el miedo al combate, la aceptación de sus oscuros instintos (de la sombra), no es otra cosa que la locura. Existe toda una bibliografía de la locura en el Vietnam, de los flashback retrospectivos de muchos de los veteranos, que volvían a revivir a sus compañeros y exorcizaban la culpa de supervivencia. “El muerto seguía siempre allí”. Muchos, en el salvajismo, no volvieron a la cordura. Afirma Herr:</p>

	<blockquote>
		<p>“Y algunos simplemente se volvieron locos, siguieron la flecha de luz negra al doblar la curva y tomaron posesión de la locura que había estado allí esperando e depósito para ellos dieciocho o veinte o cincuenta años. Cada vez que había lucha, tenías licencia para volverte loco, todo el mundo perdía el control al menos una vez y nadie advertía, apenas se daban cuenta si te olvidabas de recuperarlo.” </p>
	</blockquote>

	<p>Los que sobrevivieron a la experiencia, los que pasaron por la sombra para construir el arquetipo heroico, vivieron con la culpa de los caídos. Un testimonio menos literario, más objetivo, de <strong>John Young</strong>, jefe de comando de infantería en el Delta del Mekong, para 1967 afirma:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;&#8230;la guerra consume el alma. Cuando un amigo cercano es asesinado o puede que le hayan reventado una pierna sólo un pie de distancia, te hace estar enfermo de miedo, y tu ira interna por la pérdida y la tragedia&#8230;y todavía&#8230;y todavía&#8230;de algún lugar dentro oyes a una voz interna diciendo &#8220;Mejor él que yo&#8221; y sabes que es verdad, y que harías cualquier cosa, cualquier cosa de todas, para permanecer vivo. La guerra quema cualquier barniz de lo que llamamos civilización, y te muestra que los últimos 10.000 años realmente no han hecho mucha diferencia en qué somos.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>No es muy distinta a la teoría, urdida por el propio Freud en su Malestar de cultura, de la civilización como máscara de la barbarie. Pero quedaba, claro, la mitología última de la sangre, la literatura, las crónicas de veteranos y las películas de Vietnam; el negocio de una ficción urdida por las experiencias traumáticas de una generación que no tuvo juventud; tuvo Vietnam. Una generación educada y destruida por la oscuridad impenetrable de Conrad:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;La suya era una oscuridad impenetrable. Yo le miraba como se mira, hacia abajo, a un hombre tendido en el fondo de un precipicio, al que no llegan nunca los rayos del sol. (&#8230;) Vi sobre ese rostro de marfil la expresión de sombrío orgullo, de implacable poder, de pavoroso terror&#8230;de una intensa e irredimible desesperación…”</p>
	</blockquote>

	<p>O como finaliza la propia <em>Chaqueta Metálica</em> en el parlamento del soldado bufón: “Este es un mundo de mierda, sí, pero estoy vivo…y no tengo miedo.”</p>

	<p><strong>Bibliografía</strong></p>

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</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/22074/sombras-de-guerra</link>
		<pubDate>Sun, 11 Mar 2012 09:04:34 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Papel mojado</title>
		<description><![CDATA[<p>Las recientes protestas del movimiento 15M respecto a la ley electoral, D`Hont y el sistema proporcional en España han traído de nuevo a la picota la legitimidad del sistema electoral y sus leyes. Ahora bien, ¿es esto una novedad en la historia de España? Más bien, es un rasgo más de una tendencia paternalista, temerosa de su ciudadanía, que ha caracterizado la gran mayoría de la obra legislativa sobre elecciones en España. Los votos, en este país, alcanzaron tal nivel de mentira que casi todos los intelectuales de prestigio en los años 30 no los veían más que como “papel mojado.”</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
		<p><em>“Con el régimen parlamentario ha ocurrido  siempre en España una cosa divertida. Mientras unos lo superaban, otros no habían llegado. En España indiscutiblemente, este régimen es un postizo.“</em></p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p>Ramón María del Valle- Inclán, “Entrevista de Francisco Lucientes”, El Sol, 20 – 11 – 1931</text></p>
	</blockquote>

	<p>Las recientes protestas del movimiento 15M respecto a la ley electoral, D`Hont y el sistema proporcional en España han traído de nuevo a la picota la legitimidad del sistema electoral y sus leyes. Ahora bien, ¿es esto una novedad en la historia de España? Más bien, es un rasgo más de una tendencia paternalista, temerosa de su ciudadanía, que ha caracterizado la gran mayoría de la obra legislativa sobre elecciones en España. Los votos, en este país, alcanzaron tal nivel de mentira que casi todos los intelectuales de prestigio en los años 30 no los veían más que como “papel mojado.”</p>

	<p>El caciquismo, el sistema de control del voto primigenio en España (mayoritariamente en la provincia), fue establecido como una usurpación precisa de la soberanía por Manuel Azaña que trazó su definición y desarrollo:<br />
bq. &#8220;La oligarquía, como sistema, y el caciquismo, como instrumento &#8212;exclusión de la voluntad de los más&#8212;, son anteriores al régimen constitucional y al sufragio y han persistido con ellos; la oligarquía fue nobiliaria y territorial; hoy es burguesa y, en su núcleo más recio y temible, capitalista, aborto de la gran industria y de la finanza (&#8230;)</p>

	<blockquote>
		<p>El cacique sirve con los votos, porque el sufragio es la maquina de poder legal; y acapara los votos subyuga al elector, porque el voto libre es su enemigo, la amenaza más terrible para su dominio.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Otros autores lo vieron como un método de transición, una consecuencia  de un país escasamente alfabetizado y poco acostumbrado a una ciudadanía responsable.  Un sistema de dependencias y favores, principalmente económico, tal como afirma Varela Ortega:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;&#8230;el caciquismo es patronazgo; y éste, una forma de relaciones personales que cortaba a través de las colectividades, fueran clases o cualquier otra forma de organización social. Se trataba de relaciones cara a cara con gentes que tenían problemas personales y diversos.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>En definitiva, un fraude, pero un fraude con ciertas ventajas y que desarrollaba un sistema de dependencias clásico de la antropología social. Pero, ¿cómo surgió este fraude generalizado? ¿De dónde vienen estos problemas a la hora de votar y elegir a los partidos?</p>

	<p><br />

<strong>Gobierno sin electores</strong></p>

	<p>Las nuevas formas en la manipulación electoral, el control “moral” de los gobiernos,  tiene como origen el doctrinarismo de la Unión Liberal de 1858 a 1863. Lo que se supone una superación de los métodos guerracivilistas electorales, que había dominado en la primera mitad del siglo <span class="caps">XIX</span>, serán sustituido por la llamada “influencia moral del gobierno” según frase célebre de <strong>Posada Herrera</strong>. En cierto sentido, como vio <strong>Yllán Calderón</strong> en sus estudios sobre <strong>Cánovas</strong>, es una respuesta de los doctrinarios, el primer partido de centro en la España del <span class="caps">XIX</span>, para controlar la emergente ampliación del sufragio.  Ahora bien, la estrategia,  interrumpida por la experiencia entre democrática y guerra civilista –en los últimos años- del Sexenio Democrático, se confirmará evidentemente con los primeros gobiernos de la Restauración.</p>

	<p>Con el rasgo maestro: se convocaron Cortes con la legislación electoral derivada del decreto del 9 de noviembre de 1868 y la ley electoral del 20 de agosto de 1870 en base al sufragio universal. El engaño fue muy preciso, y en la práctica el Ministerio de Gobernación de <strong>Romero Robledo</strong> aseguró una mayoría clara. De este tiempo a 1907, se sucedieron varias leyes electorales y ,tal como estudió <strong>Alicia Yanini</strong>, serán casi siempre un método de obtener mayorías y establecer un turnismo perfecto, falso, pero que permitirá la gobernabilidad de manera precisa a costa de la soberanía. El llamado por <strong>Jover Zamora</strong> de manera precisa “antagonismo entre teoría y práctica constitucional”. O, como dijo Cánovas sobre el sufragio universal en el Sexenio:</p>

	<blockquote>
		<p>“Yo no he creído en la posibilidad y recta aplicación a España de ciertos principios políticos; pero ¿son posibles? ¿Hace ver la práctica que sí lo son? Pues entonces yo los admitiría y reconocería. ¿No lo dice así la práctica? Pues entonces no puedo admitirlos, porque la práctica misma me confirmaría en que no son posibles. (Rumores)”</p>
	</blockquote>

	<p>El sistema tendrá su radiografía en libro de <strong>Joaquín Costa</strong>, Oligarquía y Caciquismo, biblia del primer regeneracionismo:</p>

	<blockquote>
		<p>“…los factores que integran esta forma de gobierno y la posición que cada uno ocupa respecto a los demás. Esos componentes exteriores son tres: 1º, los oligarcas (los llamados primates, prohombres o notables de cada bando que forman su “plana mayor”, residentes prohombres o notables de cada bando que forman su “plana mayor”, residentes ordinariamente en el centro); 2º, los caciques, de primero, segundo o ulterior grado, diseminados por el territorio; 3º, el gobernador civil, que les sirve de órgano de comunicación y de instrumento. A esto se reduce fundamentalmente todo el artificio bajo cuya pesadumbre gime rendida y postrada la Nación.</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p>Oligarcas y caciques constituyen lo que solemos denominar clase directora o gobernante, distribuida o encasillada en “partidos”. Pero aunque se lo llamemos, lo es; si lo fue, formaría parte integrante de la Nación, sería orgánica representación de ella, y no es sino un cuerpo extraño, como pudiera serlo una facción de extranjeros apoderados por la fuerza de Ministerios Capitanías, telégrafos, ferrocarriles, baterías y fortalezas para imponer tributos y cobrarlos.”</p>
	</blockquote>

	<p>Ahora bien, hemos visto una intuición del “maestro de fantasmas”, según expresión célebre de <strong>Ortega y Gasset</strong> sobre Cánovas, que parece demasiado presuntuosa ¿Por qué esos principios no pueden aplicarse? Por dos elementos consustanciales a la España del siglo <span class="caps">XIX</span>: su carácter agrario (un 80% para 1860) y unas tasas de analfabetismo impropias de un país europeo (elevadas a cerca del 60 – 70 % a mitad de siglo). La consecuencia directa será, claro, la ausencia de cuerpos electorales y como consecuencia ciudadanía. De ahí que se camuflara esta ausencia de soberanía real con el caciquismo, forzando el turno con la definición pensada de la soberanía de las “Cortes con el Rey” en 1876.</p>

	<p>De nuevo, Cánovas:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;El cuerpo electoral en España no existe; como no existe el cuerpo electoral, todo movimiento político debe partir de la Corona; en España, pues, no hay más que un Poder, el de la Corona; y la Corona, para cambiar los ministerios y para cambiar de mayoría por medio de los ministerios no debe tener más que estas reglas: el que se reúnan unos cuantos políticos, pocos o muchos, que le digan que sus adversarios no merecen poder y que ellos lo merecen largamente; esta es la tesis.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Sin votantes, ¿cómo crearlos? Controlando las listas electorales. Cita <strong>Valentí Admirall</strong>:</p>

	<blockquote>
		<p>“Para que los lectores extranjeros puedan hacerse una pequeña idea de lo que ocurre, citaremos el caso de un general de brigada, candidato ministerial por el distrito de Berga, que obtuvo más de un millón y medio de votos, a pesar de que el distrito sólo contaba con varios miles de habitantes…”</p>
	</blockquote>

	<p>Un sistema que es, claro, una ficción, pero una ficción que permitió estabilidad y un crecimiento continuado hasta las últimas décadas del siglo <span class="caps">XIX</span>. La imagen literaria, permanente en el siglo <span class="caps">XIX</span>, hará fortuna tanto en los retratos de <strong>Clarín</strong> en la Regenta como en el propio Madrid Cómico que dirigía. Como muestra, he aquí esta parodia del semanario cómico que hizo <strong>Luis Taboada</strong>:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;(Federiquín) se presentó apoyado por su mamá, que tiene muchísima confianza con la señora de un ministro, y para darle el triunfo (&#8230;) ha habido necesidad de prender á un alcalde, maniatar á un sacerdorte, reventar á un juez y sofocar los gritos de la alcaldesa, que quería coger al candidato por los fondillos del pantalón y tirarle desde el puente abajo.Pero Federiquín salió victorioso, gracias á los palos repartidos y el apoyo de un cacique, hombre de pelo en pecho, que entraba en casa de los electores con un bastón y les decía metiéndoles el puño en la boca:- Hay que votar al candidato del gobierno, ¿habéis oído? Si sé que votáis al de oposición, sus &#8216;rompo los morros. Conque, no digo más.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>La progresiva destrucción de este corsé electoral, intuido en las elecciones a finales del siglo <span class="caps">XIX</span> en las capitales (imposibles de controlar electoralmente), y confirmado con las reformas de <strong>Maura</strong> a inicios del XX acabarán, curiosamente, con el progresivo restablecimiento de la soberanía nacional, de ahí la aparición de los nacionalismos emergentes, que en Barcelona aniquilaron a los viejos partidos turnistas.  Todo desembocará, curiosamente, en la II República y su régimen unicameral: el eterno retorno del asambleísmo querido por ateneístas químicamente puros, como definía <strong>Josep Plá</strong> a Manuel Azaña.</p>

	<p>El régimen republicano, dinamitado en 1936, dio paso a casi treinta años de dictadura donde la discusión del sufragio, articulada en el viejo pensamiento de <strong>Charles Maurras</strong> y conceptos como la democracia orgánica, no tendría lugar. Todo ello cambiaría con la transición a la democracia, primer sistema homologable al europeo en garantías legislativas…¿o no?</p>

	<p><br />

<strong>Electores sin gobierno</strong></p>

	<p>El 29 de abril de 1985, el demócrata cristiano <strong>Óscar Alzaga</strong> toma la palabra en el club Siglo <span class="caps">XXI</span> en Madrid. Esta vieja gloria de <span class="caps">UCD</span>, opositor en su tiempo a la ley del divorcio, declama contra la mayoría absoluta del <span class="caps">PSOE</span> afirmando que “nada hay más tercermundista que un partido hegemónico”.  La frase, de tono epatante en estos tiempos de techo electoral de derechas, esconde la mayor de las ironías: él fue el instigador junto a sus correligionarios de <span class="caps">UCD</span> de la ley electoral que habría, primero, que eternizar al <span class="caps">PSOE</span> hasta bien entrados los 90 y, segundo, construir un ámbito bipartidista apoyado fuertemente, como en la Restauración, en el conservador y manipulable voto provincial.</p>

	<p>La fecha cero fue el 18 de marzo de 1977, cuando se aprueba el decreto ley que establece el sistema intermedio proporcional corregido en base a la ley D’Hont. La fecha no engaña: es una ley preconstitucional, ademocrática, que se establece en base a las negociaciones secretas entre el Gobierno de <strong>Suárez</strong> y la comisión de los nueve (que incluía a representantes de los partidos políticos en boga). La ley electoral resultante, un pacto entre el sistema electoral mayoritario (querido por la derecha) y el proporcional (por la izquierda), era en apariencia un resultado satisfactorio para las partes.</p>

	<p>En la práctica, y dada la sobredimensión de las circunscripciones electorales de provincias, permitía obtener diputados con menos votos debido a la fragmentación: un índice del 6.9 de proporcionalidad. No tanto una estafa, como una pequeña corrección. Mucho más tarde, catedrático en la <span class="caps">UNED</span>, Alzaga confirmara el artificio:</p>

	<blockquote>
		<p>“El sistema electoral español es absolutamente original, e infinitamente más original de lo que parece a primera vista, y es bastante  maquiavélico. Es original. Lo es porque el procedimiento se basa en la Ley de 1908, y es bastante maquiavélico porque la ley actual es esencialmente una reproducción del Decreto-ley del 77, y tal Decreto, formalmente pactado por el Gobierno predemocrático con las fuerzas de la oposición, fue elaborado por expertos, entre los cuales tuve la fortuna de encontrarme, y el encargo político real consistía en formular una ley a través de  la cual el Gobierno pudiese obtener mayoría absoluta.”</p>
	</blockquote>

	<p>Todo es proceso queda confirmado de manera inevitable con la frase de Pío Cabanillas en las elecciones de 1977: “Todavía no sé quiénes, pero ganaremos”. <br />
En cierto sentido, una vieja copla del citado Madrid Cómico fue profética con este maquillaje electoral:</p>

	<blockquote>
		<p>“Lo que antes eran mesnadas<br />
de vasallos aguerridos<br />
en los tiempos actuales<br />
son manadas de políticos<br />
que escalan el presupuesto<br />
en vez de escalar castillos.</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p>&#8230;Y cuanto no hemos variado<br />
en el tiempo transcurrido,<br />
presumo que el siglo ciento<br />
seguirán siendo lo mismo.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p><br />

<strong>Bibliografía</strong></p>

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<span class="caps">ANDRÉ</span>-<span class="caps">BAZZANA</span>, B. <em>Mitos y mentiras de la transición</em>, Barcelona, El viejo Topo, 2006<br />
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<ins>Revistas y periódicos</ins><br />
<em>Diario de sesiones de las Cortes</em>, legislatura de enero de 1872, 24 de enero <br />
de 1872<br />
<em>El Madrid Cómico</em>, 03 – 03 – 1900<br />
<em>El Madrid Cómico</em>, 11 – 03 – 1893<br />
<em>El País</em>, 30 &#8211; 4 – 1985<br />
<em>Revista de Occidente</em>, número 50, 1985<br />
<em>Revista Ayer</em>, El sufragio universal, Madrid, 1991, Marcial Pons</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/21923/papel-mojado</link>
		<pubDate>Sun, 12 Feb 2012 15:45:56 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2012-02-12:77c262b7562572606450a68115f67ab6/718ca6d321ce44b5e988505418d822ed</guid>
	</item>
	<item>
		<title>La lógica de la disuasión</title>
		<description><![CDATA[<p>Las últimas publicaciones y retrospectivas sobre la guerra fría nos suelen ofrecer un conflicto superado, del que pocas conclusiones pueden sacarse. Se pone énfasis en los aconteceres terribles, en los escenarios de destrucción, en las intervenciones militares… pero muy poco en el verdadero ámbito de toma de decisiones.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
		<p>“La disuasión es el arte de producir en el enemigo el miedo a atacar”<br />
Dr. Stangelove en el film de <strong>Stanley Kubrick</strong>, <em>¿Teléfono Rojo? Volamos hacia Moscú</em>, Estados Unidos, Columbia, 1963.</p>
	</blockquote>

	<p>Las últimas publicaciones y retrospectivas sobre la guerra fría nos suelen ofrecer un conflicto superado, del que pocas conclusiones pueden sacarse. Se pone énfasis en los aconteceres terribles, en los escenarios de destrucción, en las intervenciones militares… pero muy poco en el verdadero ámbito de toma de decisiones.</p>

	<p>De hecho, el imaginario colectivo, siempre caprichoso, ha creado alrededor de los políticos de esta época una mitología que bebe de las películas que se realizaron en los años 50 y 60. Es conocido, incluso, que <strong>Ronald Reagan</strong>, ya en los 80, llegó a preguntar dónde estaba la sala de guerra, que creyó real al ver <em>¿Teléfono Rojo? Volamos Hacia Moscú</em>. El estudio del periodo de manera precisa derrumba en parte esta imagen, pasando de ser los ámbitos de decisión individual más importantes que cualquier decisión colectiva alrededor de una especie de mesa de billar.</p>

	<p>La crisis de los misiles es, de hecho, difícil de estudiar sin conocer a los protagonistas y sus motivaciones. Sea por el fracaso de Cochinos, sea por intentar consolidar su posición en el Politburó, los personajes de esta crisis unen sus motivaciones personales a las políticas. Los 13, para <strong>Robert Kennedy</strong>, o 14 días que pudieron cambiar el mundo son en cierto sentido uno de los periodos más característicos del conflicto, y nos pueden dar las claves sobre este enfrentamiento.</p>

	<p>La disuasión es el motor del decisionismo político en todo el conflicto, pero especialmente en esta crisis. Se juega con las intenciones del enemigo, no pensando tanto en la aniquilación, sino más bien en la reducción de su influencia. El miedo es la llave de esta disuasión por la cual las relaciones políticas se establecen. El miedo no tanto a las víctimas (los departamentos de seguridad realizaron conteos sobre víctimas en un posible conflicto), sino más bien a un posible conflicto dominó que desembocara en una guerra mundial. De hecho, la instalación de los misiles en Cuba, que <strong>Fidel Castro</strong> ha considerado a posteriori una imposición, parte no de la búsqueda del conflicto, sino más bien de un cálculo político destinado a contrarrestar la puntería del presidente americano.</p>

	<p>Guerra en todos los ámbitos, tal como afirma <strong>Julio Salom</strong> en su obra pionera de 1957:</p>

	<blockquote>
		<p>“La guerra fría se está entendiendo ya, por uno y otro lado, como un abierto desafío entre contrapuestos sistemas sociales que, bajo la fórmula de coexistencia, se despliegue por el mundo en formas ideológicas y económicas y no con medios bélicos.“ </p>
	</blockquote>

	<p>Se juega con lo que los especialistas han llamado <strong><span class="caps">MAD</span></strong>, esto es, <em>Mutual Assured Destruction</em>: la destrucción de los dos contendientes en una futurible guerra, lo que en un juego de lógica haría impensable una guerra total. Ese es el discurso implícito de <strong>McNamara</strong> todavía finales de los 60:</p>

	<blockquote>
		<p>“¿Está la Unión Soviética intentando seriamente adquirir capacidad de un primer impacto contra los Estados Unidos? Aunque esta es una pregunta que no podemos responder con certeza absoluta, creemos que la respuesta es no. </p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p>En cualquier evento, la pregunta en sí misma es &#8212;en un sentido&#8212; irrelevante: los Estados Unidos mantendrán y, donde necesariamente se tenga que reforzar para ello las fuerzas de represalia para cualesquiera sean las intenciones o acciones de la Unión Soviética, la capacidad segura de combatir cara a cara contra su sociedad.”</p>
	</blockquote>

	<p>Esto, inédito en tiempos antiguos, cobra relevancia en la guerra nuclear, siendo el arsenal balístico precisamente el elemento que puede llevar al temido holocausto nuclear. Es precisamente la desigualdad de los arsenales en este periodo (59 – 61) la que obliga a <strong>Nikita Jrushov</strong> en un juego político a realizar la operación cubana. Otros motivos también fueron el siempre conflictivo tema berlinés o el elemento previo de disuasión por parte de <span class="caps">EEUU</span> en Turquía.</p>

	<p>Causas, en definitiva, que desembocaron en el periodo más tenso de relaciones entre los Estados Unidos de América y la Unión Soviética. </p>

	<p><strong>La cadena de acontecimientos</strong></p>

	<p>Se inicia así una frenética carrera entre sendas potencias por obtener la supremacía armamentística. En junio de 1961 se reúnen <strong>John Fitzgerald Kennedy</strong> y Jrushov en una entrevista que mostró claramente las diferencias entre los bloques. Más tarde, Moscú amenazará con la firma de un tratado de paz con Alemania Oriental a finales de año, con lo que pondría fin a los derechos de acceso de Occidente sobre Berlín. Kennedy reaccionó enérgicamente manifestando lo siguiente: </p>

	<blockquote>
		<p>“Estamos allí (en Berlín) como consecuencia de nuestra victoria sobre la Alemania nazi, y nuestros derechos básicos derivados de esa victoria comprenden tanto nuestra presencia en el Berlín Occidental como el acceso a través de la Alemania Oriental (&#8230;) Así pues, nuestra presencia en Berlín Occidental y nuestro derecho de acceso al mismo no puede cesar como consecuencia de ningún acto del gobierno soviético (&#8230;) no podemos permitir y no permitiremos que los comunistas nos expulsen de Berlín.”</p>
	</blockquote>

	<p>La respuesta soviética fue casi inmediata y el 12 de agosto el gobierno germano oriental decretó el cierre de la frontera berlinesa y mandó construir un muro de cemento para separar ambas zonas de Berlín: el símbolo fáctico del telón de acero que creó <strong>Stalin</strong>. Además, Moscú volvió a reanudar sus pruebas nucleares con una escala sin precedentes, provocando una creciente brecha en el equilibrio bélico en octubre de 1962.</p>

	<p>Uno de los escenarios más significativos de esa confrontación fue sin duda Cuba, de cuyo régimen Washington recelaba, no sólo por su acercamiento a la Unión Soviética, sino también por su papel como fuente de inestabilidad en la zona. En enero de 1962 ante las presiones norteamericanas, Cuba es expulsada de la Organización de Estados Americanos. Las presiones económicas y diplomáticas se incrementaron hasta el punto que el gobierno de la revolución cubana temió por su supervivencia.</p>

	<p>Castro, como consecuencia, buscará la ayuda de la <span class="caps">URSS</span> con su objetivo básico: la independencia nacional. He aquí el factor, la chispa, que habría de quebrar la lógica del <span class="caps">MAD</span>. Esto es, el imperativo de la independencia cubana por encima de cualquier consideración bélica; la introducción de una partícula inestable en un juego de lógica que desestabilizaba por completo el balance de poder.</p>

	<p>Entre julio y agosto de 1962 los norteamericanos fueron detectando un fuerte aumento de barcos soviéticos que se dirigían a Cuba. El malestar venía, incluso, de antiguo: las decisiones de Castro respecto a la nacionalización de los intereses azucareros, que fueron casus belli ya en 1898, en Cuba llevarán a la primera brecha con <span class="caps">EEUU</span>. </p>

	<p>En estas circunstancias, la administración estadounidense empieza a considerar a la revolución cubana un serio peligro, no sólo por la proximidad de un régimen potencialmente aliado con la Unión Soviética, sino, además, por el miedo a que se convirtiera en el modelo de inspiración para otros países (en abril de 1961 Fidel Castro, receloso anteriormente, había declarado su filiación comunista). Esta progresiva “sovietización” de la sociedad cubana fue llevada al cine de manera fidedigna con la elocuente <em>Memorias del subdesarrollo</em> (1968), brillante película primeriza de <strong>Tomás Gutiérrez Alea</strong>. </p>

	<p>En estas circunstancias, la cuestión cubana está cada vez más presente en <span class="caps">EEUU</span>. <strong>Eisenhower</strong> ordenó en su mandato ya la financiación de organizaciones paramilitares que trataron de desestabilizar al régimen cubano tanto dentro como fuera de la isla, rompiéndose así todo tipo de relaciones entre ambas potencias. La nueva administración Kennedy se encuentra con un grave deterioro entre los dos países que culminará con una ruptura total en 1961.</p>

	<p>Como consecuencia, cuando Kennedy llega a la Casa Blanca, la operación para desembarcar fuerzas anticastristas ya estaba en marcha. Ese mismo abril de 1961 los voluntarios cubanos contrarios al régimen castrista son reclutados y entrenados por la <span class="caps">CIA</span>. En total unos 1500 hombres formaban la brigada 2506, sin la intervención del ejército norteamericano, y en la práctica su intervención, la llamada <em>“Invasión de Bahía Cochinos”</em>, fue una escaramuza inútil en términos políticos. La derrota fue muy mal acogida por la opinión pública, e hizo aparecer a Kennedy como una persona indecisa intentando derribar al régimen castrista con una fuerza clandestina.</p>

	<p>Para apaciguar los ánimos, Kennedy llegó a declarar públicamente que la progresiva instalación en la isla de misiles soviéticos tenía más bien carácter defensivo y no ofensivo, expresando, no obstante, su firme compromiso de actuar si la Unión Soviética intentaba introducir armas ofensivas en Cuba. Tal y como señala <strong>Allison Graham</strong>:</p>

	<blockquote>
		<p>“Si bien Bahía de Cochinos fue un débil intento, la Unión Soviética tenía razones sustanciales para creer que los Estados Unidos podrían intentarlo de nuevo y mejor. Bahía de Cochinos llegó a demostrar que los Estados Unidos podían llegar a actuar.”</p>
	</blockquote>

	<p>Estaba claro por parte de la <span class="caps">URSS</span> que si <span class="caps">EEUU</span> iniciaran una acción contra Cuba, los soviéticos debían actuar primero para disuadirla, y la decisión fue enviar misiles a Cuba como respuesta a ese peligro. Pero también existe un segundo factor ya citado: responder a los misiles balísticos de alcance intermedio Júpiter (<span class="caps">IRBM</span>) en Turquía. Jrushov en sus memorias lo confirma:<br />
“…ya iba siendo hora de que Estados Unidos se enterara de qué significaba tener su propio territorio y su propia gente amenazados”<br />
Combinaciones de factores, la decisión de llevar armas a Cuba no corresponde a una bravata del premier soviético, sino más bien a un cálculo que incluía la defensa cubana, la respuesta a los misiles turcos y evidentemente la superioridad nuclear estadounidense.</p>

	<p><strong>Los trece días</strong></p>

	<blockquote>
		<p>“No bromees con la idea de una intervención americana en Cuba”</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p>Frase recogida por el embajador soviético de  un encuentro privado con prensa de Kennedy, <strong>Rusk</strong>, <strong>Taylor</strong> y <strong>Martin</strong>, “Telegrama del Embajador Soviético a la URSS” en <em>Cold War Internacional History Project</em> del Woodrow Wilson International Center for Scholar , 18 de octubre de 1962.</p>
	</blockquote>

	<p>Para 1962, los distintos departamentos de inteligencia vinculados a los <span class="caps">EEUU</span> recibieron informaciones vagas sobre la instalación de misiles soviéticos en Cuba. La <span class="caps">CIA</span> creyó ver en esto una renovación del sistema antiaéreo de Cuba, una forma más sutil de evitar una intervención norteamericana ante los dos fracasos anteriores. Se temió, especialmente luego de que <strong>McCone</strong> (Director de la <span class="caps">CIA</span>) lo llegara a anunciar, que estas baterías antimisiles dieran paso a baterías antinucleares.</p>

	<p>A pesar de estas precauciones, Kennedy convocó una reunión del Consejo de Seguridad Nacional el día 23 de agosto haciendo caso a los temores de McCone. Allí se realizará un plan de acción en función de una posible instalación de misiles nucleares en Cuba. Kennedy llegó a requerir la forma de retirar los misiles nucleares Júpiter en Turquía. Se vieron también diversos planes de invasión cubana, esta vez con colaboración norteamericana directa. Septiembre verá correr la especulación sobre la presencia de misiles nucleares, tanto por interpelaciones en el Senado; pero Robert Kennedy, Fiscal General, obtuvo la seguridad del embajador <strong>Drobynin</strong> de que toda arma instalada en Cuba sería defensiva.</p>

	<p>McNamara establecerá los distintas situaciones que llevarían a un ataque contra Cuba: acción soviética contra intereses occidentales en Berlín, evidencia de armas ofensivas en Cuba, un ataque contra Guantánamo (pequeña dádiva americana en territorio cubano desde 1903), aviones o buques fuera del espacio territorial cubano, revuelta en Cuba con petición de ayuda, proselitismo cubano respecto a la subversión en otros lugares del hemisferio occidental y sobre todo el decisionismo del Presidente de intervenir en la isla.</p>

	<p><strong>Dorticós</strong> dará la respuesta poco después el 8 de octubre en la Asamblea General de las Naciones Unidas: </p>

	<blockquote>
		<p>“Si se nos ataca, nos defenderemos. Repito, tenemos los medios suficientes como para defendernos; tenemos nuestras armas inevitables, las armas que hubiésemos preferido no adquirir y que no deseamos usar”</p>
	</blockquote>

	<p>El día 14 de octubre de 1962, un avión espía tipo U-2 de la Fuerza Aérea estadounidense sobrevuela la parte occidental de la isla de Cuba de sur a norte. Se trata de la primera misión del Comando Estratégico Aéreo, <span class="caps">SAC</span>, después de recibir la autorización de estos vuelos de reconocimiento de la Agencia Central de Inteligencia. El piloto de la aeronave, mayor <strong>Richard Heyser</strong>, toma fotografías que confirman las sospechas de Washington: misiles ofensivos.</p>

	<p>Al día siguiente, el Centro de Interpretación Fotográfica Nacional en Washington analiza las fotografías e identifica, entre otros, los componentes de misiles balísticos de mediano alcance en un campo de San Cristóbal. Altos funcionarios del gobierno son informados de los descubrimientos, pero el consejero de Seguridad Nacional, <strong>McGeorge Bundy</strong>, decide esperar hasta el próximo día para informar al presidente John F. Kennedy.</p>

	<p>Cuando a las 9 de la mañana del martes 16 Bundy informa al presidente del trágico descubrimiento, empiezan los trece días más largos e intensos de todo el mandato de Kennedy. Ese mismo día, para abordar la crisis, el presidente conforma el &#8220;ExComm&#8221; o Comité Ejecutivo del Consejo de Seguridad Nacional. Existen dudas sobre el estado operacional de los misiles. Los 15 convocados estudiarán con carácter de urgencia las posibles medidas a adoptar; y se mantendrá el más estricto secreto, para que el fatídico descubrimiento no llegue a conocimiento de la <span class="caps">URSS</span> ni de la opinión pública antes de que se haya decidido cómo responder. El ExComm también analiza las posibles respuestas soviéticas. Al mismo tiempo, el premier Jrushov reitera que la actividad soviética en Cuba es de carácter defensivo y critica las bases estadounidenses en Turquía e Italia.</p>

	<p>El 17 de octubre el embajador de EE.UU. ante la <span class="caps">ONU</span>, <strong>Adlai Stevenson</strong>, aboga por la vía de la negociación y propone el envío de emisarios para dialogar con Fidel Castro y Nikita Jrushov. El secretario de Defensa, <strong>Robert McNamara</strong>, es el principal adalid del bloqueo, pero sus críticos advierten que la medida no soluciona el problema y temen como respuesta un bloqueo a Berlín, Alemania.</p>

	<p><strong>Georgi Bolshakov</strong>, funcionario de la embajada soviética en EE.UU., envía un mensaje asegurando que las armas en Cuba son de carácter defensivo. Sin embargo, no ha sido informado por Jrushov de que, en efecto, se están instalando misiles balísticos de alcance mediano e intermedio. Al día siguiente, el canciller soviético, <strong>Andrei Gromyko</strong>, se reúne en la Casa Blanca con el presidente Kennedy para discutir la asistencia soviética a Cuba. Gromyko acusa a Washington de molestar a una pequeña nación y así justifica la ayuda de su país para contribuir a la defensa de Cuba. Kennedy decide no revelar su conocimiento de los misiles. Durante una reunión del ExComm, el consenso para el bloqueo empieza a resquebrajarse. </p>

	<p>El 19 de octubre, en el Departamento de Estado se estudian las vías legales para imponer un bloqueo a Cuba. Los partidarios de un ataque aéreo empiezan a cambiar de parecer y los asesores del presidente Kennedy preparan un texto para anunciar el bloqueo. Estados Unidos formula estrategias diplomáticas y militares, que incluyen la elevación de los niveles de alerta y el intercambio de información con sus aliados de la <span class="caps">OTAN</span>. Durante una rueda de prensa, funcionarios del gobierno estadounidense dicen no tener información que sugiera la presencia de misiles en Cuba; también niegan que se estén tomando medidas de emergencia.</p>

	<p>El día 20 se hacen los últimos ajustes al plan para un bloqueo. McNamara ordena preparar un posible ataque contra Cuba, pero Kennedy reitera que la “cuarentena” es la estrategia más adecuada. El embajador ante la <span class="caps">ONU</span>, Adlai Stevenson, sugiere ofrecer el desmantelamiento de misiles estadounidenses en Turquía y el retiro de la base en Guantánamo. Su propuesta es rechazada. Los servicios de inteligencia, por su parte, informan que los misiles en Cuba podrían ser lanzados a ocho horas de que se diera la orden. También se identifican, por primera vez, ojivas nucleares, pero se desconoce si están acopladas a los misiles.</p>

	<p>Durante el día 21, El Comando Aéreo Táctico advierte que un posible ataque aéreo, a pesar de la experiencia en las misiones, sólo alcanzarían a destruir el 90%. Aunque los planes para un bloqueo están listos, Kennedy ordena preparar un ataque militar para la mañana del 22 de octubre. Las medidas contra las embarcaciones que se acerquen a la línea de cuarentena van desde disparos de advertencia a descargas para deshabilitar la embarcación.</p>

	<p>Algunos de los principales diarios se percatan de la situación. Kennedy pide a los editores que se abstengan de publicar la noticia. El día 22 en un mensaje televisado a todo el país, Kennedy anuncia el bloqueo naval y advierte que el lanzamiento de misiles desde Cuba hacia cualquier país del hemisferio occidental sería considerado como un ataque de la Unión Soviética contra Estados Unidos y demandaría una represalia militar absoluta. La respuesta inicial del premier soviético, Nikita Jrushov, es ordenar a sus embarcaciones que sigan su viaje a Cuba. Antes, la Fuerza Aérea había ordenado vuelos permanentes de sus bombarderos B-52. Además, por primera vez en la historia, todas las aeronaves activas estaban equipadas con armas nucleares.</p>

	<p>El 23 Jrushov envía un mensaje oficial declarando que las medidas estadounidenses constituyen una seria amenaza a la paz. Kennedy responde exhortando a la prudencia. Por su parte, Fidel Castro declara la alerta máxima y afirma que Cuba nunca se desarmará mientras EE.UU continúe con su política de agresión y hostilidad. Washington inicia vuelos bajos de reconocimiento sobre Cuba mientras que Moscú pone en alerta al Pacto de Varsovia. Una encuesta confirma que la mayoría de los estadounidenses aprueban el bloqueo, pero un número considerable opina que la medida conducirá a la Tercera Guerra Mundial.</p>

	<p>El 24 de octubre a través del empresario estadounidense y amigo de Kennedy, <strong>William Knox</strong>, el premier soviético advierte que la <span class="caps">URSS</span> está preparada para hundir las naves estadounidenses que intercepten la flota soviética. La inteligencia estadounidense detecta a un submarino que escolta a dos buques soviéticos, pero otras naves parecen haber detenido su curso. Jrushov propone una cumbre con Kennedy para evitar una guerra nuclear pero insiste en que el bloqueo es un acto de agresión. Por primera vez en su historia, EE.UU. adopta la condición defensiva <span class="caps">DEFCON</span> 2, el máximo nivel de alerta antes de la guerra total.</p>

	<p>A lo largo del día 25 el embajador de EE.UU. ante la <span class="caps">ONU</span>, Adlai Stevenson, mantiene un duro enfrentamiento con su homólogo soviético, <strong>Valerian Zorin</strong>, a quien le exige que responda a la denuncia de que la <span class="caps">URSS</span> desplegó misiles balísticos en Cuba. Naves estadounidenses interceptan al petrolero soviético Bucarest, pero le permiten continuar su rumbo, ya que no llevaba armamento. Se maneja la idea de una retirada de misiles estadounidenses en Turquía a cambio de los soviéticos en Cuba. El gobierno turco no acepta. Kennedy autoriza que los aviones bajo mando del Comando Aliado Supremo de Europa carguen armas nucleares.</p>

	<p>El día 26 Kennedy considera que el bloqueo no está logrando su objetivo y analiza la posibilidad de una invasión o un intercambio. El presidente ordena planes para establecer rápidamente un nuevo gobierno en Cuba si se da una invasión. Estados Unidos pide a la embajada de Brasil en La Habana que comunique un mensaje garantizado que no invadirá Cuba. Castro, sin embargo, está convencido de lo contrario y ordena a sus posiciones antiaéreas disparar contra cualquier avión estadounidense que sobrevuele la isla.</p>

	<p>El día 27 la <span class="caps">CIA</span> informa que las instalaciones de misiles de mediano alcance en San Cristóbal están en estado operacional. Durante el día, el ExComm discute la negociación en torno al intercambio de misiles turcos por cubanos. Un avión de reconocimiento U-2 es derribado sobre Cuba y su piloto muere. Kennedy ordena no tomar represalias. Estados Unidos redacta un comunicado al gobierno soviético garantizando no invadir a Cuba a cambio del desmantelamiento inmediato de las instalaciones. La cuestión de los misiles en Turquía sería considerada posteriormente. EE.UU. espera una respuesta para el día siguiente y no abandona la opción de invadir<br />
Finalmente el día 28 en un mensaje radiofónico, Nikita Jrushov anuncia un alto a la construcción y el subsiguiente desmantelamiento de las instalaciones de misiles en Cuba, aliviando así la tensión. El presidente Kennedy ordena la interrupción de los vuelos de reconocimiento sobre la isla y permite la circulación de los buques soviéticos. </p>

	<p>Sin embargo, Fidel Castro declara insuficientes las garantías de no agresión de Estados Unidos y pide, entre otras cosas, el levantamiento del embargo económico a Cuba. Era tarde: Goliat había dejado de proteger a David.</p>

	<p><strong>Tregua</strong></p>

	<p>El compromiso al finalizar los trece días fue poco satisfactorio para las dos partes. La <span class="caps">URSS</span> se resintió en buena medida de no hacer pública la promesa de <span class="caps">EEUU</span> de no invadir Cuba. Esto podría haber establecido una buena base para la propagandística del poder disuasor soviético.</p>

	<p>En la lógica disuasoria que hemos explicado antes, las dos superpotencias lograron impedir un conflicto nuclear sin llegar a ver recortados sus ámbitos de decisión e influencia. A pesar de todo, el personalismo de Jrushov en la instalación de los misiles y su “cesión&#8221; sirvió en bandeja de plata su cabeza a los elementos más conservadores del Partido Comunista, cansados como estaban también de sus fracasos en la política económica interna. <strong>Leonid Brezhnev</strong>, que sería el siguiente líder en el Politburó, consideró a Jrushov un hombre débil, sin poder ni capacidad o templanza para tomar decisiones de política internacional.</p>

	<p>El verdadero triunfador será Kennedy, sobre todo públicamente, que sacó al país de un conflicto casi seguro gracias a su doble juego entre la fuerza y la negociación. Posteriormente se ha reconocido también el talento de McNamara utilizando la lógica disuasoria nuclear, lo cual le sirvió para enmendar su desastrosa gestión inicial respecto al régimen castrista. El presidente norteamericano no disfrutaría mucho su triunfo: el 22 de noviembre de 1963 sería asesinado. A pesar del éxito, la actitud de los <span class="caps">EEUU</span> les haría llevar en una arrogancia del poder, según <strong>William J, Medland</strong>, del cual su más podrido fruto sería, evidentemente, el fracaso en Vietnam.</p>

	<p>Los pactos posteriores derivados de la crisis nuclear llevaron a una distensión limitada, controlada más bien, seguida del discurso 10 de Junio de 1963 de Kennedy en el que llegaba a afirmar su deseo – poco sincero &#8211; de prohibir las armas nucleares. Diez días más tarde el célebre “Teléfono Rojo”, que tanto imaginario colectivo creó en la novela Pulp de los 60, quedaba establecido como canal común entre las dos superpotencias.</p>

	<p>El conflicto, de nuevo, quedaba encauzado a la lógica de la disuasión, la lógica del miedo, esperando agazapado a que cualquier partícula inestable invocara en su paranoia, como hizo y auspició Castro para proteger la independencia cubana, la ruptura de esta tejida red de contrapesos.</p>

	<p>Exactamente igual que en el guion de Stanley Kubrick y Terry Southern:</p>

	<blockquote>
		<p>“Entonces, Dimitri, sabes como hemos hablado siempre de la posibilidad de algo vaya mal con la bomba…¡La bomba, Dimitri! ¡La bomba de hidrógeno! Bien, lo que ha pasado es…eh….uno de nuestros comandantes de base ha tenido una especie de…bien…una pequeña vocecilla en el cerebro. <br />
Sabes, una pequeña avería, y ha ido y ha hecho una cosa estúpida. Bien, te diré la verdad de lo que hizo: ordenó a sus aviones…atacar tu país.”</p>
	</blockquote>

	<p><strong>Bibliografía</strong></p>

	<p><span class="caps">GADDIS</span>, J.L. Estados Unidos y los orígenes de la guerra fría (1941 – 1947), Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1989.<br />
<span class="caps">GRAHAM</span> T. <span class="caps">ALLISON</span>: La esencia de la decisión: Análisis explicativo de la crisis de los misiles en Cuba. Grupo editor latinoamericano.. Buenos Aires, Argentina, 1971<br />
<span class="caps">KENNEDY</span>, R. F. , Thirteen Days: A Memoir of the Cuban Missile Crisis, Nueva York, W.W. Norton, 1969<br />
<span class="caps">MAMMARELLA</span>, G.: Historia de Europa contemporánea (1945-1990).Barcelona, Ariel, 1990. <br />
<span class="caps">MCNAMARA</span>, R. “Mutual deterrence” (18 – 9 – 1967) en The Atomic Archive, <a href="http://www.atomicarchive.com/Docs/Deterrence/Deterrence.shtml">Enlace</a> <br />
<span class="caps">PEREIRA</span> <span class="caps">CASTAÑARES</span>, Juan Carlos: Historia y presente de la Guerra Fría. Ed. Istmo. Madrid, 1989<br />
<span class="caps">POWASKI</span>, E. <span class="caps">RONALD</span>, La guerra fría: Estados Unidos y la Unión Soviética, 1917 – 1991<br />
<span class="caps">SALOM</span>, Julio: La guerra fría. Editorial Planeta. Barcelona 1957<br />
<span class="caps">SERVICE</span>, R. Historia de Rusia en el siglo XX, Barcelona, Crítica, 2000<br />
<span class="caps">TAIBO</span>, C. La Unión soviética: (1917-1991), Madrid. Síntesis, 1993.<br />
<span class="caps">VVAA</span> Cold War International History Project del Woodrow Wilson International Center for Scholar. <a href="http://www.wilsoncenter.org/index.cfm?fuseaction=topics.home&amp;topic_id=1409">Enlace</a><br />
<span class="caps">VEIGA</span>, F., E. <span class="caps">UCELAY</span>. DA <span class="caps">CAL</span>, A. <span class="caps">DUARTE</span>: La paz simulada. Historia de la guerra fría (1941-1991).Madrid, Alianza Editorial, 1997.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/21746/la-logica-de-la-disuasion</link>
		<pubDate>Tue, 10 Jan 2012 09:00:15 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Viaje a Eleusis</title>
		<description><![CDATA[<p>De 1970 a 191 el <span class="caps">LSD</span>, el ácido lisérgico (un componente sintético que derivaba del cornezuelo del centeno), fue prohibido de manera taxativa por los gobiernos del Reino Unido y Estados Unidos a través de una codificación legal precisa. ¿A qué se debió esta rapidez en erradicar el consumo de una droga, según <strong>Escohotado</strong>, relativamente inocua y difícil de producir?</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
		<p>“Estamos dentro de [una realidad vívida] (…) Soy la respiración de mi creador, y como él inhala y exhala, yo vivo.”</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p><strong>Philip K. Dick</strong> bajo el efecto del <span class="caps">LSD</span>, <em>Exégesis</em>, Nueva York, <span class="caps">HMH</span> Books, 2011, pág. 163</p>
	</blockquote>

	<p><strong>Escucha el color de tus sueños</strong></p>

	<p>De 1970 a 191 el <span class="caps">LSD</span>, el ácido lisérgico (un componente sintético que derivaba del cornezuelo del centeno), fue prohibido de manera taxativa por los gobiernos del Reino Unido y Estados Unidos a través de una codificación legal precisa. ¿A qué se debió esta rapidez en erradicar el consumo de una droga, según <strong>Escohotado</strong>, relativamente inocua y difícil de producir?</p>

	<p>A que, precisamente, el <span class="caps">LSD</span> originó una corriente de pensamiento que tenía como objeto subvertir mentalmente la “vieja sociedad materialista.” Pero, aquella sustancia trascendental, establecida como motor de un cambio político y religioso, ¿no tenía más que ver el <span class="caps">LSD</span> con el alienador soma de “Un mundo feliz”? ¿Fue consciente <strong>Huxley</strong>, uno de sus instigadores, de la incapacidad de la sustancia de dar respuesta clara a los problemas sociales?</p>

	<p>En cierto sentido, la propia historia del <span class="caps">LSD</span> no deja de ser un viaje a los distintos arquetipos del propio subconsciente, según enunció <strong>Carl Jung</strong>. La percepción total del mundo interior como preparación de la muerte, el descubrimiento de la vieja sabiduría mística del oriente. El viaje, en fin, a Eleusis y sus misterios.</p>

	<p>Eleusis, en la época clásica de Grecia y según estudió <strong>Kerenyi</strong>, era un pequeño centro religioso a 22 km de Atenas. El culto era de origen micénico, en honor a la Diosa Deméter y su hija Perséfone. Son diosas de las fertilidad, diosas madre, de la agricultura, tal como han sido descritas en este mundo helénico por <strong>Sarah Pomeroy</strong>. Estos ritos unidos a la agricultura, relacionados con danzas que llevaban al trance, recibían el nombre de Εποπτεια, y tenían como base el Κψκεον, bebida alucinógena basada en el cornezuelo del centeno. <strong>Píndaro</strong> define así este camino iniciático:</p>

	<blockquote>
		<p>“¡Bienaventurado aquel que, después de considerar esto, entra en el camino que está bajo la tierra: ¡él conoce el final de la vida y su principio dado por Zeus!”</p>
	</blockquote>

	<p>Siguiendo a Píndaro ¿Quiénes iniciaron el camino bajo la tierra? ¿quiénes conocieron el final de la vida y su principio?</p>

	<p><strong>El sabio</strong></p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;…había inventado el <span class="caps">LSD</span>, soñado con la utopía onírica, pero estaba limitado por las cautelosas políticas de Farmacéuticas Sandoz. Qué maneja enmarañada había tejido su genio para Sandoz. ¿Cómo podía una empresa dedicada a las drogas medicinales hacer negocio con la píldora de la revelación?&#8221;</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p><strong>Timothy Leary</strong>, <em>Hight Priest</em>, California, Ronin Publishing, 1995, pág. 110</p>
	</blockquote>

	<p>“Vais a estar decepcionados…” Así empezaba su charla <strong>Albert Hoffman</strong> en la Universidad de California, en Santa Cruz, en octubre de 1977. El valor es considerable: se defendió como un químico delante de cientos de personas que le veían como un gurú, como el hombre que había descubierto “la píldora de la revelación”.</p>

	<p>Hoffman, científico suizo de habla alemana, había descubierto el <span class="caps">LSD</span> para 1938 en el análisis de diversos derivados del cornezuelo. El vigesimoquinto de esta serie, los estudios preliminares con los animales no habían probado nada de significación. Los laboratorios Sandoz, en Basilea, perdieron el interés en la droga… hasta la tarde del 16 de abril de 1943.</p>

	<p>En el transcurso de la elaboración de un nuevo <span class="caps">LSD</span>, el Dr. Hoffman absorbió una pequeña dosis de la droga a través de sus dedos.  Después de abandonar el trabajo describió el primer viaje, efímero, de este modo:</p>

	<blockquote>
		<p>“… sentí un estado de excitación especial pero no poco placentero…caracterizado por una estimulación intensa de la imaginación de un estado alterado de conciencia del mundo.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>En casa, tuvo imágenes caleidoscópicas, y una sensación de ligera borrachera. Hoffman intuyó rápidamente que la causa de este estado debía ser alguna intoxicación externa. Para tener claro cuál había sido la causa de la intoxicación, decidió realizar experimentos siendo él mismo el conejillo de indias.</p>

	<p>Tres días después, el 19 de abril, tomó 250 microgramos de <span class="caps">LSD</span>. Anotó de manera progresiva los efectos:</p>

	<blockquote>
		<p>“4.20 de la tarde: 0.5 ml, correspondientes a 250 microgramos. <span class="caps">LSD</span>, ingeridos de manera oral. La solución carece de sabor.<br />
4.50: no hay rastros de ningún efecto.<br />
5.00: ligero mareo, malestar, dificultad en la concentración, perturbaciones visuales, deseo marcado de reírme…”</p>
	</blockquote>

	<p>¿Era muy diferente del resto estos síntomas? Sí, a partir de las cinco… no pudo escribir el resto de notas, y decidió volver acompañado por un ayudante en bicicleta al hogar. No pudo hablar, su campo de visión se curvó y las imágenes se distorsionaron. A estos síntomas le siguieron el vértigo, las perturbaciones visuales, y empezó a musitar palabras. Poco después, cerró los ojos y empezó a relacionar sonidos con colores. A la mañana siguiente, se despertó sin síntoma alguno de intoxicación.</p>

	<p>Fue el primer “mal viaje”, había multiplicado por cinco veces la dosis efectiva de <span class="caps">LSD</span>. Hoffman se convenció de la importancia del <span class="caps">LSD</span> en ciertas investigaciones psiquiátricas, pero esta experiencia, “el viaje en bicicleta”, había sido en su descripción terrorífica. Lo comparó, inteligentemente, con la mezcalina mejicana. </p>

	<p>En los 90, entrevistado por <strong>Sánchez Dragó</strong>, comentó los límites del <span class="caps">LSD</span>:</p>

	<blockquote>
		<p>“Éste es el peligro de estas sustancias, pues tienen que utilizarse en un marco ceremonioso que nos falta normalmente, y cuales son las consecuencias de esta situación se ha visto muy claramente en América en los años 60. Por ejemplo, se produjo casi una nueva era, al menos era lo que se creía en aquella época, la época de los hippies, pero se ha mostrado que se había obrado sin cautela. Estas sustancias se habían ofrecido como bienes de consumo para un consumo masivo, sin tener en cuenta la necesaria cautela, el necesario cuidado que ya se conocía en la antigüedad y una cautela que también respetan los indios.”</p>
	</blockquote>

	<p>Fue junto a Kerenyi uno de los primeros en reivindicar el control, la jerarquización y carácter trascendental de esta droga como rito iniciático: Eleusis requiere sacerdotes. </p>

	<p><strong>El embaucador</strong><br />
bq. &#8220;Había en [Leary] una especie de protagonismo incontrolado. Con sus tomas de postura y sus comportamientos (…) De una manera que hace pensar en los tebeos infantiles.&#8221;</p>

	<blockquote>
		<p><strong>Albert Hoffman</strong>, <em>El Dios de los ácidos: conversaciones con Albert Hofmann</em>, Madrid, Siruela, 2008, pp. 59 -61</p>
	</blockquote>

	<p>Si Hoffman había sido el sabio, el que había encontrado la sustancia sacramental, <strong>Timothy Leary</strong> sería su gran propagandista, su figura más visible y la personalidad más obsesiva en su defensa. Es irónico que el gran instigador de la destrucción del ego hiciera de su nombre y personalidad el motor.</p>

	<p>Leary, nacido en Massachusetts para 1920, había sido cadete en West Point donde fue desafortunadamente conocido por su indisciplina. Expulsado de la Academia, obtendrá la licenciatura de psicología para 1943. Tres años más tarde, obtendrá el máster en la Universidad de Washington, y el doctorado en 1950 en la Universidad de California, Berkeley. A finales de década, en 1959, obtendrá un puesto menor en Harvard.</p>

	<p>En 1957, cuando Leary todavía estaba en California, se publicó un artículo sobre hongos con propiedades alucinógenas en la revista Life escrito por <strong>R. Gordon Wasson</strong>. La frontera mexicana era el particular Eleusis para Wasson, que describió figuras simbólicas y la misma proyección extra corporal que había tenido Hoffman.  Leary contaba con un amigo común que confirmó la experiencia alucinógena de Wasson, y será precisamente en México donde éste &#8212;en plena crisis de mediana edad&#8212; en el verano de 1960 tenga su primera experiencia ácida.</p>

	<p>Contaba ya con dos matrimonios fallidos, el primero con el suicidio de su ex esposa, y se describía en este tránsito de los 50 a los 60 como:</p>

	<blockquote>
		<p>“…un empleado institucional anónimo que conducía a trabajar cada mañana en una larga línea de coches iguales y conducía cada noche y bebía Martini…como millones de robots de clase media de tendencia liberal…”</p>
	</blockquote>

	<p>Cuernavaca es el inicio de su trayecto como piloto del <span class="caps">LSD</span>. Allí consumió hongos proporcionados por un amigo, bajo intercesión de una anciana mujer india. Como en el <em>Don Juan</em> de <strong>Castaneda</strong>, la experiencia religiosa fue total: </p>

	<blockquote>
		<p>“Fue, por encima de todo, y sin parangón la experiencia religiosa más profunda de mi vida. (…) descubrí la belleza, revelación, sensualidad, la historia celular del pasado, Dios, el demonio – todo dentro de mi cuerpo, fuera de mi mente.”</p>
	</blockquote>

	<p>De vuelta a Harvard, con la colaboración del <strong>Dr. Harry Murray</strong> (jefe del departamento de relaciones sociales), iniciará su investigación sobre este tipo de sustancias. El propio Murray llegó a probar el hongo, y poco después Leary obtendrá muestras de <span class="caps">LSD</span> de la propia Sandoz. </p>

	<p>Si Hoffman había temido la masiva propagación del extracto, alertado por segundo viaje, Leary decidió la expansión de su consumo a través de su ofrecimiento a los hombres más importantes e influyentes de la sociedad. En apenas dos o tres años su enfoque racionalista dejó paso a la cruzada del <span class="caps">LSD</span>. Su grupo proselitista, que buscaba la iluminación a través de la conversión masiva, desdeñó el racionalismo:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Evitaríamos el enfoque conductiva de otros (…) no buscamos descubrir nuevas leyes, que es decir, descubrir implicaciones redundantes de nuestras propias premisas. No estamos limitados por el punto de vista patológico. No interpretamos el éxtasis como una manía, o la serena calma como catatonia…no el estado visionario como psicosis modelo.&#8221; </p>
	</blockquote>

	<p>Contactará con las luminarias intelectuales de la generación Beat (Ginsberg, Kerouac, Burroughs…) con respuestas contradictorias, y estableció que la primera manera de liberar la sociedad era liberar la mente. “La cura es bioquímica.”</p>

	<p>Este embaucador, este juglar del <span class="caps">LSD</span>, llegará a ofrecer la droga a más de 300 profesores, estudiantes, escritores y asociados en Harvard. Defendió, incluso, su uso a gran escala, en cárceles, estableciéndola como método de rehabilitar a los encarcelados. Este fervor lisérgico &#8212;que le llevará a fundar la Fundación Internacional por Libertad Interna&#8212; le costará la expulsión de la Universidad de Harvard en 1963, según su testimonio. Según sus superiores, Leary había sido despedido por faltar a la mayoría de sus clases.</p>

	<p>De aquí a finales de los 60 pasará a divulgar el evangelio psicodélico, estableciendo su hogar en Millbrook junto al resto de sus seguidores. En 1964 escribe su opus clave: <em>La experiencia psicodélica</em>. Un manual de uso basado en el libro tibetano de los muertos que guía la conciencia a través de un viaje de <span class="caps">LSD</span>.  En 1966 Leary ya no es alguien conocido en el ámbito doméstico de Harvard o las estrellas de Hollywood: es una amenaza nacional. “El hombre más peligroso de EEUU” como dirá Nixon en su presidencia.</p>

	<p>Ese mismo año el <span class="caps">LSD</span> se ilegaliza por primera vez tanto para uso doméstico como en la investigación. Leary responde iniciando su tour en las Universidades, llamado “La muerte de la mente”, en el que pretende replicar la experiencia del <span class="caps">LSD</span> de manera audiovisual, asociada al emergente fenómeno Pop. Fundará una religión, la liga del descubrimiento espiritual , para protegerse de la persecución de las autoridades y en 1967 publica su propio manual místico <em>Empieza tu propia religión</em>. Establecido en California, en el San Francisco hippie, forja su lema: “Tune in, turn on and drop out”: sintoniza, colócate y salte. Es el año de su tercera esposa, del rock psicodélico y del verano del amor.</p>

	<p>Pero su “viaje” y el del <span class="caps">LSD</span> está en entredicho: en 1966 le detienen por posesión de marihuana por primera vez. En 1970 huirá de los <span class="caps">EEUU</span>, luego de escapar de la prisión de manera dadá (dejó incluso una nota para sus captores), para acabar en Argelia protegido por la extrema izquierda estadounidense. </p>

	<p>Los 70 verán su vuelta a <span class="caps">EEUU</span>, empezando un lento declinar de gurú trascendental a estrella de talk-show matutino. Se llegó a satirizar a sí mismo interpretando a un doctor administrando la sagrada eucaristía psicodélica en <em>Vendemos chocolate</em> (Nice Dreams, 1981) de los cómicos Cheech y Chong ¿Dónde estaba ya su peligro?</p>

	<p>Dijo <strong>Hunter S. Thompson</strong> sobre Leary:</p>

	<blockquote>
		<p>“Ese fue el error fatal en el viaje de Tim Leary. Dio tumbos por toda Norteamérica, vendiendo expansiones de conciencia sin siquiera haber considerado las sombrías realidades que yacían latentes en todos aquellos que lo tomaban en serio. Todos esos patéticos anormales ávidos de ácido que creyeron que podían comprar paz y comprensión por tres dólares la dosis. Pero esa pérdida y ese fracaso eran nuestros también. Lo que se desplomó con Leary fue la gran ilusión de un estilo de vida que él ayudó a crear. Una generación de inválidos de por vida, de buscadores fracasados que nunca entendieron la vieja y mística falacia esencial de la cultura del ácido: La desesperada presunción de que alguien o al menos alguna fuerza estuviese cuidando la luz al final del túnel.”</p>
	</blockquote>

	<p>En 1969 <strong>Charles Manson</strong> y su familia, consumidores preferentes de <span class="caps">LSD</span>, habían ya acabado con la utopía hippie al asesinar a <strong>Sharon Tate</strong> bajo la percepción equívoca de las canciones del Álbum Blanco de los Beatles. El mismo año, la victoria de Nixon en Estados Unidos prefiguraba el choque entre la autoridad y la contra-cultura que dominaría la década siguiente.</p>

	<p>Precisamente, todavía creyente en su revolución lisérgica, <strong>Lennon</strong> se reunió con Leary en 1969 en su encamada por la paz.  Este último le propuso componer la canción para su campaña presidencial en California, donde competía frente al actor retirado <strong>Ronald Reagan</strong>. Ésta sería Come Together, su último sencillo de éxito con los Beatles y que no pudo ofrecer a Leary por estar este último en prisión a finales del 69.</p>

	<p>El músico inglés, que entonces desdeñaba  la violencia de la extrema izquierda, todavía creía en la máxima para la concordia que aulló Dylan en Blonde on Blonde (1966): “Everybody must get stoned”</p>

	<p><strong>El héroe</strong></p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;… San Juan de la Cruz, Aldous Huxley, tu hermano pequeño, William Blake, John Lennon, Platón luego de Eleusis, Lucy en el cielo con diamantes, y sigue y sigue &#8211; todos coinciden en que hay reinos extraordinarios dentro del cerebro para explorarlos nosotros.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p><strong>Timothy Leary</strong>, <em>Flashbacks, an autobiography</em>, Nueva York, J.P. Tarcher, 1983, pág. 32</p>
	</blockquote>

	<p>Nuestro tercer arquetipo, <strong>John Lennon</strong>, es el más conocido de los tres, pero quizá el más desconocido como apóstol del <span class="caps">LSD</span>. Nacido en Liverpool, para 1940,  se encontraba para 1965 en un estado de aletargamiento, su “periodo de Elvis gordo”, en el cual en la cima de su fama y éxito se consideró posteriormente en una depresión latente. Cinco años antes de titularse “Working Class Hero” Lennon vivía una existencia burguesa en las afueras de Londres, aburrido, con una mujer que despreciaba y muy lejos de cualquier vanguardia artística.</p>

	<p>Todo iba a cambiar él 25 de marzo de 1965. En la fiesta ofrecida por su dentista, <strong>John Riley</strong>, Lennon, Harrison y sus esposas tomaron <span class="caps">LSD</span> sin su conocimiento. Riley había estudiado odontología cosmética en Chicago, en este inicio de los 60, y un amigo suyo conocía a un químico que fabricaba la sustancia. En el tiempo, Riley no fue consciente de la potencia de la sustancia, y él y su novia &#8212;Cyndy Bury&#8212; veían el <span class="caps">LSD</span> como la nueva moda dentro de este emergente swinging London. </p>

	<p>Riley lo preparó de manera ceremoniosa: enfrente de cada una de las cuatro tazas de café, Cynthia Lennon observó cuatro terrones de azúcar. Lennon quiso irse antes del café lisérgico, quería visitar en el Pickwick Club a su amigo de Hamburgo <strong>Klaus Voormann</strong>, pero Cyndy lo disuadió. Los cuatro tomaron, sin preparación, su primer viaje a Eleusis. Intentando irse, Riley los avisó: “No podéis marcharos, habéis tomado <span class="caps">LSD</span>.” En el ínterin, los Riley se había convertido a los ojos de sus invitados en dos monstruos, y aterrorizados tomaron la decisión de marcharse en el Mini de <strong>George Harrison</strong>. En el Pickwick el <span class="caps">LSD</span> espantó más a los Beatles, que decidieron acabar en su lugar en el club Ad Lib, donde poco a poco pasaron del terror a la misma sensación de jovialidad que había tenido Hoffman.</p>

	<p>El impacto en Lennon fue absoluto, pero esta efímera experiencia quedaba todavía aislada en su consumo habitual de marihuana. Un poco más tarde, en marzo de 1966, el perezoso Lennon visitó la galería Índica junto a <strong>Paul McCartney</strong>. La galería Índica había sido fundada por <strong>Barry Miles</strong>, escritor underground, y especialmente por el artista y promotor <strong>John Dunbar</strong>. Lennon, en la cima de su celebridad para 1966, preguntó a Miles por un libro que sonaba “Nitz Ga”</p>

	<p>Luego de unos cuantos minutos, Miles descubrió que se trataba del filósofo <strong>Nietzsche</strong>, lo que llevó a una diatriba de John contra los intelectuales y la Universidad al verse ridiculizado. Paul, como era habitual, le tranquilizó, citando que el propio Miles no había sido universitario. De ahí la conversación pasó a los Beatnicks, a los que Miles conocía, y poco después le consiguieron una copia a Lennon de <em>Portable Nietzsche</em> (un recopilatorio con sus trabajos más importantes)</p>

	<p>Pero Lennon había ya escrutado en las estanterías un libro del Dr. Timothy Leary: <em>La Experiencia Psicodélica</em>. Poco después, en su hogar, siguió la guía de viaje lisérgico del Dr. Leary tomando como inicio la página 14 de la introducción “Cada vez que dudes, apaga tu mente, relájate, y flota hacia abajo…”  De acuerdo a los diversos biógrafos de Lennon, el impacto fue absoluto, y acabó grabando a principios de abril de 1966 la primera canción plenamente ácida de los Beatles: Tomorrow Never Knows. La puerta a la percepción religiosa estaba abierta. Dijo Harrison:</p>

	<blockquote>
		<p>“El [LSD] simplemente abrió la puerta y experimento cosas realmente buenas. Quiero decir, nunca dudé de Dios luego de esto. Antes, era un cínico. Nunca decía la palabra Dios; pensaba “todo esos temas son mentiras de mierda” Pero luego de ello. Lo conocía. No era ni siquiera una pregunta ¿Existe la posibilidad de Dios? Lo conocía de manera absoluta. “</p>
	</blockquote>

	<p>Lennon seguirá la mística de Harrison hasta 1970: “Dios no está en la píldora, pero el <span class="caps">LSD</span> explicó el misterio de la vida. Fue una experiencia religiosa” Desde este abril de 1966 hasta mediados de 1968, John pasó a ser un adicto al <span class="caps">LSD</span>. Pero este fervor ácido y religioso duró poco. Afirmó a <strong>Jan Wenner</strong>, editor de Rolling Stone:</p>

	<blockquote>
		<p>“Llegué a disfrutarlo, pero entonces paré por no se cuanto tiempo, y entonces volví a tomarlo poco antes de conocer a Yoko. Tuve el mensaje de que debía destruir mi ego y lo hice, sabes. Estaba recomponiéndome otra vez a mí mismo por el tiempo del Maharishi. Poco a poco, a lo largo de dos años, había destruido mi ego. No podía creer que podía hacer algo. Era simplemente nada. Era mierda. Entonces Derek (Taylor, jefe de prensa de la compañía de los Beatles, Apple), estuvo de tripi conmigo en su casa luego de volver de Los Ángeles. Dijo algo del estilo “Estás en lo cierto” y me apuntó qué canciones había escrito. “Escribiste esto” y “Dijiste esto” y “Eres inteligente, no tengas miedo”.</p>
	</blockquote>

	<p>Lennon había destruido su ego de tal manera que era incapaz de reconocer su talento, había confesado sus debilidades al todavía joven Wenner, rechazando la cultura del <span class="caps">LSD</span> y el carácter auto destructor de la droga. En 1970, luego de su traumático paso por la heroína a lo largo de 1969, la terapia primal del psicólogo <strong>Arthur Janov</strong> lo expulsó para siempre de una posible baja lisérgica en el pop británico. Otros como <strong>Syd Barrett</strong> jamás volvieron. Janov dijo:</p>

	<blockquote>
		<p>“El <span class="caps">LSD</span> es la cosa más devastadora para la salud mental que jamás ha existido. Hasta este día, vemos a la gente que ha estado en el <span class="caps">LSD</span> y tienen un patrón cerebral distinto, como si sus defensas estuvieran totalmente destruidas…”</p>
	</blockquote>

	<p>Ésta, en fin, había sido la condena por el abuso de la “droga maravillosa” según defendió en sus peores años Leary. Se establecían claros efectos secundarios en su abuso la como perturbación del sueño, una gran ansiedad y especialmente la citada destrucción del ego y su subsiguiente inestabilidad mental. </p>

	<p>El disco sucesivo al tratamiento con Janov (Plastic Ono Band, 1970) sólo podía ser la escenificación de la muerte de la imaginería y ensueño de sus letras en los 60: “Yo era la morsa, pero ahora soy John” dice en el himno ateo God el propio Lennon. </p>

	<p><strong>Todo final es un principio</strong></p>

	<p>Tres etapas de un viaje sin final, tres etapas donde la luz al final del túnel no se manifestó. ¿Entonces? ¿Qué era el <span class="caps">LSD</span>? Simplemente, una puerta, “un rito iniciático”, una sustancia que, siguiendo a Hoffman, y su teoría de Eleusis: </p>

	<p><em>“En Eleusis se transmitió un conocimiento sobre la vida y la muerte. Y este conocimiento de hecho es el conocimiento que buscamos en nuestra vida, cualquier ser humano reflexiona sobre su origen y sobre la meta a la que se dirige.”</em></p>

	<p>¿Y qué era este conocimiento de vida y muerte más que un tipo de emancipación de fin de semana para jóvenes aburridos por una maquinaria social infernal? Ahí es dónde las irónicas palabras de <strong>Arthur Koestler</strong> cobran todo su valor:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;La naturaleza nos ha abandonado, Dios parece haber dejado el teléfono colgado y el tiempo se nos acaba. Esperar que la salvación sea sintetizada en el laboratorio puede parece materialista, o una chifladura ingenua, pero refleja el antiguo sueño del alquimista de descubrir el elixir vitae. Sin embargo, no esperamos de él la vida eterna, sino la transformación del homo maniacus en homo sapiens.</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p>Esa es la única alternativa a la desesperación que puedo ver para el futuro.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p><strong>Bibliografía</strong></p>

	<p><span class="caps">ESCOHOTADO</span>, A. , Historia General de las Drogas, Barcelona, Espasa, 2005</p>

	<p><span class="caps">GREENFIELD</span>, R. , Timothy Leary: A Biography. San Diego (California), Harcourt Books, 2006</p>

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	<p><span class="caps">JUNG</span>, C. G. , Arquetipos e inconsciente colectivo, Barcelona, Paidós, 2009</p>

	<p><span class="caps">KERÉNYI</span>, K. Eleusis, Madrid, Ediciones Siruela, 2004</p>

	<p><span class="caps">KOESTLER</span>, A. , En busca de lo absoluto: escritos seleccionados con comentarios del autor, Barcelona, Editorial Kairós, 1998</p>

	<p>K.DICK, P. , Exegesis, Nueva York, <span class="caps">HMH</span> Books, 2011</p>

	<p><span class="caps">LEARY</span>, T. , Flashbacks, an autobiography, Nueva York, J.P. Tarcher, 1983</p>

	<p><span class="caps">LEARY</span>, T. , Hight Priest,  California, Ronin Publishing, 1995</p>

	<p><span class="caps">LEARY</span>, T. , Start Your Own Religion, Berkeley (California), Ronin Publishing, 2005</p>

	<p><span class="caps">LEARY</span>, T. , The Psychedelic Experience, Nueva York, Citadel Press, 1995</p>

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	<p>Prensa y televisión</p>

	<p><span class="caps">HARRIS</span>, J. “Interview with Arthur Janov”,  Mojo Special Edition, 2000</p>

	<p><span class="caps">KORDOSH</span>, J. &#8220;George Harrison Interview&#8221;, Creem, Enero de 1988</p>

	<p>La Noche, <span class="caps">TVE</span> 2, octubre de 1991, transcripción, http://vulcanusweb.de/dialogando/Una_noche_con_Albert_Hofmann.htm </p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/21572/viaje-a-eleusis</link>
		<pubDate>Sun, 11 Dec 2011 13:03:57 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>El banco de papel</title>
		<description><![CDATA[<p>Se habla, desde hace tiempo, de la crisis del 29 como referente previo, pero el marasmo económico actual tiene un referente más preciso en los primeros juegos bancarios del siglo <span class="caps">XVIII</span>. En este sentido, la especulación monetaria, todavía primigenia en comparación con el grado que alcanzó en la crisis actual, fue paralela a los activos económicos de las compañías de Indias, originadas en Holanda e Inglaterra a mediados de la Edad Moderna.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
		<p>“Si el dinero fuera dado a la gente en una cantidad mayor de la cual hay demanda, el dinero  podría caer en su valor; pero si sólo es dado igual a la demanda, no caerá en su valor.”<br />
<strong>John Law</strong>, <em>Dinero y comercio considerados con una propuesta para suplir a la nación con dinero</em>, Edimburgo, Editores de Andrew Anderson, 1705, pp. 116 – 117</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p>“¿Es Law un Dios, un farsante o un charlatán.”<br />
<strong>Voltaire</strong>, “Carta a Nicolás de La Fáluère de Génonville” (Diciembre de 1713) en <strong>Ian Davidson</strong>, <em>Voltaire a Life</em>, Londres, Profile Books, 1996 pág. 30</p>
	</blockquote>

	<p>El 15 de septiembre de 2008 el banco estadounidense <strong>Lehman Brothers</strong> quebró, confirmándose la mala perspectiva económica y datando el inicio definitivo de la crisis actual en el sistema monetario. Lo que había sido una respuesta eficaz de los bancos centrales a la ya olvidada burbuja de Internet, conocida aquí en España por el <em>“fenómeno Terra”</em>, acabó con medio sistema financiero en números rojos, una gran contracción del crédito y el uso y abuso de los poderes públicos en salvar a las entidades bancarias.</p>

	<p>Se habla, desde hace tiempo, de la crisis del 29 como referente previo, pero el marasmo económico actual tiene un referente más preciso en los primeros juegos bancarios del siglo <span class="caps">XVIII</span>. En este sentido, la especulación monetaria, todavía primigenia en comparación con el grado que alcanzó en la crisis actual, fue paralela a los activos económicos de las compañías de Indias, originadas en Holanda e Inglaterra a mediados de la Edad Moderna.</p>

	<p><strong>Las compañías por acciones y su génesis</strong></p>

	<p>Si bien ya nos avisó <strong>Weber</strong> de la lógica capitalista del pensamiento protestante, más bien puritano en todo caso, no podemos más que mencionar los “intentos fallidos” de emular las nuevas teorías económicas por los estados católicos a lo largo de la baja Edad Moderna. Así, progresivamente, se van a implantar políticas económicas protoliberales, todavía experimentales, siguiendo el éxito holandés de la célebre compañía de Indias creada por las Provincias Unidas de Holanda para 1602 y que basaba sus activos en el lucrativo comercio de las especias (arrebatado a Portugal a lo largo del siglo <span class="caps">XVII</span>). </p>

	<p>Este sistema, originado por la propia iniciativa empresarial de una clase comercial emprendedora, tendrá imitadores nacionales por doquier, originados no tanto por los comerciantes de los países sino por la iniciativa estatal, regia, siguiendo los planes económicos de <strong>Colbert</strong>. De hecho, en 1664, <strong>Luis <span class="caps">XIV</span></strong> inaugurará su propia compañía oriental de las Indias, a la que seguirán compañías comerciales en la Luisiana, en Estados Unidos, casi siempre deficitarias y que respondían únicamente por el dinero regio. </p>

	<p>El propio Rey unía al mercantilismo colbertiano un gasto descomunal en sus múltiples guerras &#8212;no siempre victoriosas&#8212; y en la esplendorosa Corte de Versalles. Todo ello era sufragado con un sistema fiscal propio del Antiguo Régimen, basado en la desigualdad de facto y que, junto a la política mercantilista, acabó con un déficit comercial para 1715 de un millón de libras. <strong>Dumas</strong> reconstruye la satisfacción del pueblo de París a la muerte del Monarca en su obra sobre la Regencia:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;&#8230;cuando la noticia de la muerte del Rey corrió por los alrededores de Versalles, París se conmovió de júbilo, como si hubiera roto las cadenas de una larga esclavitud; el pueblo por tanto tiempo desgraciado, oprimido, arruinado, despreciado, casi aborrecido, palmoteó, bailó, cantó, encendió fogatas por la ciudad; de manera que el teniente de policía Mr. de Argenson, que había hecho inútiles esfuerzos para oponerse á este torrente de impiedades, declaró que de nada respondía, si el cortejo fúnebre atravesaba por París.&#8221; </p>
	</blockquote>

	<p>Con la muerte del Rey Sol, en ese mismo año, y su sucesión por parte de la regencia de su sobrino <strong>Luis Felipe de Orleans</strong>, las compañías comerciales francesas comenzarán un proceso  especulatorio que será conocido como <em>“burbuja del Mississippi”</em> El grado de especulación no pasará inadvertido para el joven Voltaire, todavía enfrascado en la redacción de <em>La Henriada</em>, que escribirá a su amigo <strong>Nicolás de La Fáluère de Génonville</strong>:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;¿Os habéis vuelto todos locos en París? No oigo otras charlas que de millones. ¿Es esto una realidad? ¿es una quimera? ¿Es Law un Dios, un farsante o un charlatán? Esto es un caso que no puedo desenmarañar, y del cual sospecho que no entenderás nada.&#8221; </p>
	</blockquote>

	<p>Pero ¿quién era ese <strong>Law</strong> capaz de crear dinero de la nada en un país arruinado por las guerras?</p>

	<p><strong>El milagro de papel</strong></p>

	<p><strong>Juan Velarde</strong> nos avisó en su agudo libro sobre “el libertino y el nacimiento del capitalismo” cómo estos hombres, fuertemente amorales, eran clave en la expansión de la economía liberal. Juzgaba su biografía unida a su práctica económica, y así:</p>

	<p><em>&#8220;Muchos de ellos tienen tal cantidad de hechos despreciables sobre sí &#8212;son espías, jugadores, mujeriegos, soplones, sablistas, falsificadores&#8212;, que si no se miran como colectividad, tendremos el impulso de pasar muy rápidamente las páginas de sus vidas&#8230;&#8221;</em> </p>

	<p>Law entra en esta “colectividad” con honor, si es que se puede considerar honorable escapar de la ley por asesinato. Como un personaje de <strong>Thackeray</strong>, la vida del escocés <strong>John Law</strong> (1671, Edimburgo) comienza en Londres por un duelo: el que habría de ganar a <strong>Edward Wilson</strong> sobre los amores de <strong>Elisabeth Villiers</strong>, que había sido amante del <strong>Rey Guillermo <span class="caps">III</span> de Inglaterra</strong>. Este hombre galante, cortesano, será condenado a muerte el 20 de abril de 1694, siendo conmutada su pena por la cárcel gracias a la intercesión regia. A ello respondió huyendo a Ámsterdam, con apenas 24 años, el año siguiente.</p>

	<p>En este fugaz exilio le servirá para mejorar sus conocimientos en finanzas, sirviendo como secretario al cónsul británico en Holanda. Para 1705, regresado a su país natal, publicará en Edimburgo su obra fundamental de economía política: <em>Dinero y comercio considerados con una propuesta para suplir a la nación con dinero</em>. El objeto de la obra era una defensa de la creación de un banco nacional para Escocia, y la utilización del crédito, la liquidez, para resolver los problemas económicos de una economía casi totalmente dependiente del comercio exterior. <br />
¿Su principal solución? La extensión del papel moneda, experimental en aquel tiempo, y que pretendía convertir en el principal dinamizador de la economía, puesto que consideraba que los metales preciosos eran insuficientes. La propia Escocia, siguiendo la estela de otros países como Suecia, estaba empezando a utilizar billetes desde 1696. El rechazo de este plan le llevará al continente, ante la imposibilidad de volver a Inglaterra, y recalará finalmente en la Francia de la regencia.</p>

	<p>El transitorio periodo de la regencia, de 1715 a 1723, será un corto respiro de la política absolutista iniciada por Luis <span class="caps">XIV</span>, y se sustituirán las secretarías por consejos, en el sentido  de evitar el despotismo y hacer partícipes del gobierno a los cortesanos. Si bien esta vuelta a los consejos fue en parte instigada por el propio Rey Sol, que temía el carácter disoluto de Felipe de Orleans y sus ambiciones. El regente se apoyó en la nobleza de cara a consolidar su efímero reinado, consiguiendo el apoyo del parlamento de París en 1715 en contra de las disposiciones regias del testamento (que recortaba sus funciones). El regente, mucho menos versado en asuntos públicos que su predecesor, dejó a los cortesanos ambiciosos, los libertinos siguiendo a Velarde, sus tareas de gobierno. </p>

	<p>Era la hora de que un jugador de naipes, un verdadero funambulista, como John Law alcanzara el éxito: el 5 de mayo de 1716 obtiene el permiso regio para abrir un banco privado con un capital inicial de 1200 acciones de 5000 libras. Eran billetes convertibles en monedas de curso legal, a la vista o al portador. Los billetes equivalían a la moneda, y fue un relativo acierto al evitar la especulación monetarista de depreciación del metal propia de la intervención estatal.  Esto es, todos los billetes mantenían su valor original, adquiriendo gran apreciación respecto a la moneda actual. Un año más tarde, en 1717, los pagarés oficiales del gobierno de Luis <span class="caps">XIV</span> llegaron a tener un descuento del 78.5: consecuencia de la competencia y éxito del banco de Law, lo que llevó a una extensión de su crédito sin ningún tipo de control, ampliándose a Lyon, Tours, Orleans y otras ciudades galas de comercio pujante.</p>

	<p>El negocio, todavía únicamente europeo y que tenía como objeto despejar una cantidad relativa de la deuda francesa dejada por Luis <span class="caps">XIV</span>, tendrá su plan maestro con las colonias francesas tanto en oriente como especialmente en occidente. En 1717 John Law obtiene la concesión de una compañía indiana occidental <em>(Compagnie d’Occident)</em>, que dominará el río Mississippi y con un capital inicial de 200.000 acciones de 500 libras.</p>

	<p>Es el comodín de su baraja de truhán: convertir a los acreedores del Estado en accionistas de un futurible negocio americano. El apoyo de la corona llegará cuando en 1718 sea nombrado Banco Regio, y el Estado compre todas las acciones. Todo marchaba según lo previsto, emitiéndose 71 millones en billetes, obteniendo el monopolio del tabaco y con la regalía de gran parte del comercio de las colonias francesas. Se creía, falsamente, que Luisiana era abundante en metales preciosos, y la especulación fue rampante: se pasa de 500 libras por acción a 18.000 libras para 1720.</p>

	<p>Ese año es su gloria final y obtiene la posibilidad de recaudar impuestos &#8212;el gran privilegio del Antiguo Régime&#8212;-, siendo nombrado además Inspector General de Finanzas. A sus medidas económicas también se añadía, sin duda, el carácter embaucador de Law, que el <strong>duque Saint-Simon</strong> describe de este modo:</p>

	<blockquote>
		<p>“Law era un escocés, de muy dudoso nacimiento, alto y bien formado, de cara y aspecto agradables. Galante y en muy buenos términos con las mujeres de todos los países en los que había trabajado. Su mujer no era tal; era de una buena familia inglesa y bien conectada, había seguido a Law por amor y tenía un hijo y una hija de él. Pasando por su mujer, y llevando su nombre sin estar casada con él.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>¡Otra mascarada de este gran ilusionista de las finanzas! El nombre de la Compañía para 1720 acabará siendo Compañía de las Indias al obtener todo el negocio colonial de la corona francesa. El Duque de Saint-Simon también comenta con agudeza el éxito social del banco de Law:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;El Banco se estableció en la rue Quincampoix, donde vivía Law. Hubo que cerrar la calle con verjas, una campaña anunciaba la apertura y cierre del Banco. Había tanta gente que no cabía ni un alfiler; los empleados hacían pasar los billetes por las ventanas. Todo el mundo estaba mezclado, lacayos y gentilhombres. Había quién hacía en un momento una fortuna.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Cuentan algunos autores del tiempo que llegó a existir <em>“un jorobado (que) ganaba sumas considerables ¡alquilando su joroba como escritorio para especuladores impacientes!”</em>. John Law hubo de cambiar la residencia bancaria de Quincampoix a la Place Vendôme, debido a la masificación de accionistas, todos mezclados fuera de su estamento, como afirma Saint-Simon, en una muestra de la sociedad emergente que traían las formas capitalistas.</p>

	<p>En 1720 el parlamento de París avisó del exceso, y la escasa correlación del papel moneda con las riquezas. Pero serán los rivales de Law, casi todos aristócratas temerosos de las nuevas formas capitalistas, los que acaben con la <em>“burbuja del Mississippi”</em> y su banco. El <strong>príncipe de Conti</strong>, que no obtuvo de Law las acciones indianas que pretendía, reclamará el pago en moneda de los billetes obtenidos. </p>

	<p>Fue la primera brecha del palacio de oro que se había erigido en Francia: en esta ocasión el regente intervino para obligar a Conti a obtener sólo dos tercios de la moneda metálica. Otros inversionistas (<strong>Bourdon</strong>, <strong>Richadière</strong>), siguiendo el ejemplo, convirtieron sus billetes en moneda metálica y la enviaron a otros países temiendo el fin de la burbuja. Avanzando 1720 la especulación de Law irá cayendo hasta el final, y aunque se enviaron colonos a Luisiana para dar confianza a los inversores, la Corona intervendrá, en principio, para salvar su prestigio y a su protegido John Law.</p>

	<p>Se llegó a establecer, a inicios de 1720, entre febrero y marzo, que todos los pagos se hicieron en papel, pero la mecha de la desconfianza estaba prendida, y <strong>Monsieur Lambert</strong>, presidente del Parlamento de París, defendió la supremacía del dinero metálico respecto a los nuevos billetes. Se fusionará, como última medida, el Banco Real con la Compañía de Indias, obteniendo el respaldo del Estado. Medidas que sólo contribuyeron a revalorizaciones efímeras, con el billete en total retroceso respecto al prestigio del metal. Se acabó, claro, devaluando el valor de los billetes, pero el parlamento se negó, y para finales de año el papel moneda dejó de ser privilegiado.</p>

	<p>El regente, temiendo por su puesto, acusó a Law, y el odio a este advenedizo se concretó con el asalto a pedradas del populacho al coche de caballos donde viajaba. La vuelta de los consejeros económicos anteriores a Law marcan el destino del escocés y para junio se empezó a convertir de manera masiva una parte considerable de los billetes del banco en vil metal. El banco de papel, en fin, acabó por el soplo de la demanda del metal real.</p>

	<p>A finales de año, salvando su vida gracias a la intercesión de Luis Felipe de Orleans, Law parte hacia el exilio hacia Bélgica, y de ahí volverá a su vida nómada, dedicado a los naipes. Morirá en Venecia, a la edad de 57 años, en 1729.<br />
<strong>Montesquieu</strong>, a través de sus pseudónimas <em>Cartas Persas</em> (la número 142), hará un resumen punzante sobre la fábula de Law:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;En una isla cerca de las Orcadas nació un niño que tuvo por padre a Eolo, dios de los vientos, y por madre a una ninfa de Caledonia. Se cuenta que aprendió, completamente solo, a contar con los dedos y que, desde los cuatro años, distinguía tan bien los metales que cuando su madre le dio una sortija de latón en lugar de una de oro, se dio cuenta del engaño y la tiró.  Cuando fue mayor, su padre le enseñó el secreto de encerrar el viento en odres, que después vendía a todos los viajeros; pero, como este negocio no prosperaba mucho en su país, lo abandonó y se fue a recorrer el mundo en compañía del ciego azar. (&#8230;)”</p>
	</blockquote>

	<p>Después de mucho caminar convenció a los Pueblos de la Bética, su pseudónimo para Francia, con este parlamento:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Juntemos nuestras riquezas en un mismo sitio; podemos hacerlo fácilmente, ya que no son demasiado voluminosas.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Montesquieu sólo podía acabar esta sátira con esta frase aguda: <em>“Inmediatamente desaparecieron las tres cuartas partes.”</em></p>

	<p><strong>Bibliografía</strong></p>

	<p><span class="caps">DAVIDSON</span>, I., <em>Voltaire a Life</em>, Londres, Profile Books, 1996<br />
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<span class="caps">WEBER</span>, M., <em>Historia Económica General</em>, Ciudad de México, Fondo de Cultura Económica, 1997</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/21406/el-banco-de-papel</link>
		<pubDate>Fri, 11 Nov 2011 08:46:01 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>El espíritu de la colmena</title>
		<description><![CDATA[<p>En 1947 <strong>Theodor Adorno</strong> y <strong>Max Horkheimer</strong>, horrorizados por el nazismo, publican la obra fundamental de la <strong>Escuela de Frankfurt</strong>, y la primera pieza de científicos sociales, en oposición a los pensadores exógenos de la Academia (<strong>Nietzsche</strong> o <strong>Freud</strong>), donde se cuestiona la modernidad: <em>Dialéctica de la ilustración</em>.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
		<p><em>“[La sociedad pretende], impedir la aparición de cualquier individualidad que no esté en armonía con ella, para, de este modo, moldear los caracteres según el modelo por ella preconizado.&#8221;</em><br />
<strong>John Stuart Mill</strong>, <em>Sobre la Libertad</em> (1859), Madrid, Edaf, 2004, pág. 44</p>
	</blockquote>

	<p><strong>La arcilla y los torneros</strong></p>

	<p>En 1947 <strong>Theodor Adorno</strong> y <strong>Max Horkheimer</strong>, horrorizados por el nazismo, publican la obra fundamental de la <strong>Escuela de Frankfurt</strong>, y la primera pieza de científicos sociales, en oposición a los pensadores exógenos de la Academia (<strong>Nietzsche</strong> o <strong>Freud</strong>), donde se cuestiona la modernidad: <em>Dialéctica de la ilustración</em>. En ella afirma sobre ésta: </p>

	<p><center><em>“…se relaciona con las cosas como el dictador con los hombres. Éste los conoce en la medida en que puede manipularlos.&#8221;</em></center></p>

	<p>En teoría política la construcción de esta arcilla primigenia, el hombre, en oposición a las viejas teorías teológicas &#8212;religiosas&#8212;, se concreta del siglo <span class="caps">XVII</span> al <span class="caps">XVIII</span>, con autores como <strong>Locke</strong> o <strong>Montesquieu</strong>. Este último escribe:</p>

	<p><center><em>“La libertad es el derecho a hacer lo que las leyes lo permitan, y si un ciudadano pudiera hacer lo que quiera, él tendría más libertad, porque los demás todavía tienen ese poder.”</em></center></p>

	<p>El desplazamiento es evidente: la libertad depende de los otros. Ya no proviene de la divinidad. Los hombres, como articularán los tratadistas franceses hasta la revolución, harán del Estado el garante de sus libertades… y de su despotismo.</p>

	<p>Con la arcilla preparada, los “torneros sociales” van poner las manos en este barro sin moldear a lo largo del siglo <span class="caps">XIX</span>. La revolución francesa, primer gran ejemplo de la dialéctica de la ilustración y sus costos sociales, va a hacer la utopía política,  <em>“la felicidad como idea nueva en Europa”</em> según escribió <strong>Saint-Just</strong>, algo posible. En este texto nos vamos a centrar en las pequeñas utopías, los pequeños ensayos, que son un ejemplo <em>“de juguete”</em> y una constante del tratadismo del siglo. Como dice <strong>Marx</strong>:</p>

	<p><center><em>“Buscan, pues, y en eso son consecuentes, embotar la lucha de clases y conciliar los antagonismos. Continúan soñando con la experimentación de sus utopías sociales; con establecer falansterios aislados&#8230;”</em></center></p>

	<p><strong>El paraíso son los otros</strong></p>

	<p>En el libro propagandístico que escribió <strong>Mathieu Briancourt</strong> sobre la obra de <strong>Charles Fourier</strong>, el falansterio, se resumen sus beneficios de este modo:</p>

	<p><center><em>“Las maravillas que hace la organización del Falansterio serán debidas a tres instituciones socialmente. A saber: asociación integral, la organización jerárquica y libre de los trabajadores, y la alterna de los trabajos.”</em></center></p>

	<p>Es una definición precisa que se concreta en el último ideal de la divisa francesa: fraternidad. Fourier, gran conocedor de las disensiones de la revolución de 1789 &#8212;fue perseguido en la Lyon girondina de 1793&#8212; busca el equilibrio y renuncia a cualquier tipo de lucha social. Se opondrá al capitalismo, que establece al mercader como nueva autoridad religiosa: </p>

	<p><center><em>“Érase una vez que la gente hablaba de la infabilidad del papa; ahora es la del mercader la que ellos desean establecer.”</em></center></p>

	<p>¿Su solución? La teoría de los cuatro movimientos. Reclama a <strong>Newton</strong> y, anticipando a <strong>Comte</strong>, busca anticipar una teoría social que establezca las leyes sociales propias de las leyes naturales:</p>

	<p><center><em>«¿No es una fuerza semejante, una especie de atracción, la única destinada a afirmar la armonía de las voluntades humanas, el concierto social? ¿No hay alguna relación entre esta atracción humana, y esta atracción pasional, y la atracción material descubierta por Newton entre las leyes de la una y de la otra?»</em></center></p>

	<p>Crea toda una filosofía con nociones científicas donde busca historiar el planeta. En ese pasado glorioso, su particular edad de los poetas, los hombres medirían casi dos metros, y llegarían a los cuarenta y cinco años de longevidad. Establece el máximo ideal de población terrestre: los tres mil millones de habitantes. Una cosmogonía repleta de imágenes neoclásicas, en lo que no dejaba de ser otro vástago díscolo de <strong>Rousseau</strong>.</p>

	<p>Pero, ¿habría de explicar sólo una religión alguien que había sido tratante comercial durante años? Evidentemente, su proyecto armónico tenía que tener una perspectiva racional y un plan de acción. Esto no es otra cosa que el falansterio: comunidades de autogestión basadas en la numeración y usos de las falanges clásicas. Ahora bien, es una asociación socioeconómica distinta a los viejos sistemas feudales, y utiliza el bien industrial en un sentido societario, ajeno a una división en clases contrapuestas. Se quería obtener un sistema graduado de riqueza, una paz eterna y una invocada libertad práctica. </p>

	<p>Son comunidades en equilibrio interclasista, con 400 familias y cerca de 1600 a 1800 individuos según los cálculos de Fourier. En las bases se la asociación se incluían la propiedad comunal de los bienes, un cambio justo de las aportaciones,  y una pertenencia en las acciones de la propia comuna. Hay, también, un pensamiento feminista en Fourier que intenta igualar en sus acciones a las mujeres en el trabajo común, siendo de los más efectivos pioneros del siglo <span class="caps">XIX</span>. </p>

	<p>La teoría económica, basada en la triada “capital, trabajo y talento” (que sería criticada duramente por Marx como “sentimentalista”), es acompañada por un plan arquitectónico que enlaza los elementos del campo y la ciudad. Cada falansterio estaría compuesto por tres partes: dos alas destinadas a actividades diversas y una central. Cada ala representaría actividades, ruidosas en una y silenciosas en otra, buscando el equilibrio total de cada una de las secciones. Los apartamentos serían privados, pero las aulas serían sociales: una especie de hotel comunitario en la absoluta fraternidad. Tendría talleres propios, pero su fundamentación sería la agricultura, lo que permitiría una autonomía total gracias a sus propios recursos.</p>

	<p>Fourier llegó a ver en vida un proyecto de sus ideas: el falansterio de Condé-sur-Vesgre.  Era necesario probar el cientifismo de estas teorías, en oposición a <strong>Saint-Simon</strong> y como respuesta a <strong>Owen</strong>, sus rivales en estos tiempos de comunismo primigenio. La correspondencia entre Fourier y sus acólitos nos ofrecen un desencanto creciente del autor con el proyecto, y presentan los evidentes errores económicos de la teoría (centrados casi todos en la industria y agricultura).</p>

	<p>Al poco tiempo, existirán problemas con el suelo de la región francesa en Condé y rumores en los salones parisinos sobre el “amor libre” entre los miembros del falansterio. La falta de capital hará que su inauguración, para mayo de 1833, no sea tan perfecta como el modelo previsto en la teoría por Fourier. A ello se añadía la ausencia de cualquier tipo de dirección en el falansterio. Con la dirección renovada, comandada por <strong>Baudet-Dulary</strong>, llegarán las acusaciones de dictadura por parte de Fourier. En 1836 la sociedad establecida en Condé-sur-Vesgre será disuelta. </p>

	<p>Este falansterio inicial, cerca de París y que habría sido modelo, fracasó. A éste le siguieron otros en la propia Francia, el resto de Europa y Estados Unidos, finalizando casi todos gracias a las disensiones y errores productivos.</p>

	<p><strong>Balzac</strong> hará un juicio muy agudo sobre la teoría de este tratante filantrópico: </p>

	<p><center><em>&#8220;Ha concebido la tarea colosal de adaptar el medio de las pasiones, de destruir los obstáculos, para prevenir los conflictos. Pero controlar el juego de las pasiones, emparejarlas al vagón de la sociedad, no es para dar reino a los deseos brutales. ¿No es, acaso, promover la inteligencia en lugar de la sensualidad?&#8221;</em></center></p>

	<p><strong>Dios salve al progreso</strong></p>

	<p>Esta iniciativa de Fourier, pre científica en el sentido que desconocía los grandes principios económicos de la economía neoclásica con la que Marx fundará el socialismo moderno, tendrá escasas repercusiones, pero los escritores políticos seguirán hasta el siglo XX intentando racionalizar las deficiencias del nuevo estado liberal.</p>

	<p>En este sentido, Comte es el fundador padre de los monstruos estatales del siglo XX que habrán de “promover la inteligencia en lugar de la sensualidad.” El positivismo, la necesidad de jerarquizar las ciencias sociales y adaptar a las naturales, traerá consigo la ley de los tres estados: teológico, metafísico y positivo. Son elementos temporales que van de la sociedad que desconoce las leyes naturales, el estado teológico, al positivo o final, donde se puede adecuar las leyes sociales a las naturales con prácticamente concordancia plena.</p>

	<p>La consecuencia inmediata será, claro, la invención de la sociología junto a Marx: el estudio estadístico y socioeconómico de la sociedad. Pero también los fundamentos del estado orgánico absoluto: el despotismo estatal como fundamental para construir el futuro. Si la función hace el órgano, los estados acabarán deslegitimando el asambleísmo como método de gobierno, y las consecuencias de este fervor en el progreso serán los totalitarismos del siglo XX, como vieron <strong>Adorno</strong> y <strong>Horkheimer</strong>.</p>

	<p>En nuestro pequeño viaje temporal, alargado en el tiempo, encontramos otro pequeño ejemplo de sujeción social contemporáneo y cuyo éxito es más prolongado que el ideal humanista de Fourier: las condiciones del nuevo capitalismo chino en las fábricas de <em>Foxconn</em>.</p>

	<p><strong>Un mundo infeliz</strong></p>

	<p>Cuando <strong>Le Corbusier</strong> realizó su teoría de habitabilidad eligió como número máximo de obreros 1600. El número es conocido para los lectores del artículo, pero fue <strong>Von Mises</strong> el más agudo al ver la influencia de Fourier en este arquitecto. Le Corbusier creará lo que Mises llamará de manera aguda “contenedor urbano” ¿Dónde podía desarrollarse un régimen de control que llevara a tal nivel de interdependencia social y al triunfo del “contenedor urbano”? Ni el Reino Unido keynesiano y clasista de <strong>Wilson</strong> y <strong>Heath</strong>, ni siquiera la <span class="caps">URSS</span> de los comités y las aldeas alejadas de cualquier control social. El modelo, la colmena, se completó en China, bajo un régimen comunista y en sus zonas de “estatus económico especial”. El triunfo de lo ecléctico en una paradoja histórica que habrá que estudiar en un futuro: la ciudad <em>Foxconn</em>.</p>

	<p>Conocemos por cientos de tratadistas el grado de control social que llegaron a alcanzar los estados totalitarios en el siglo XX. Fourier habría soñado con esa endoculturación anónima y que evitara las deserciones de su falansterio; en la posmodernidad esto es posible y permite la anulación por completo del individuo en base a una estructura económica funcional. En palabras claras: se une lo funcional del socialismo real &#8212;la aniquilación del individuo en base al colectivo&#8212; con lo útil del capitalismo &#8212;el funcionamiento lógico de la economía&#8212;. </p>

	<p><em>Foxconn</em> procede de un holding con el nombre <em>Hon Hai</em> fundado para 1974 en Hong Kong. En principio fue un nombre de cara al exterior, y luego se convirtió en una subsidiaria de pleno derecho. A finales de los 80 ampliará su negocio en la China continental, acompañando sus medidas de apertura económica y creando la primera piedra de la ciudad <em>Foxconn</em> en Shenzhen. Es una compañía de servicios, y  su éxito se ha basado en la capacidad de <strong>Terry Gou</strong>, su actual <span class="caps">CEO</span>, en adelantarse a las piezas que demanda la industria y gracias a su modelo integrado.</p>

	<p>La ciudad <em>Foxconn</em> es un modelo urbanístico total, un “contenedor urbano”, con una cifra de trabajadores de 200.000 a 300.000, que incluye fábricas, hogares y zonas recreativas. Todo está dominado por la presencia constante de una televisión llamada Foxconn TV: más de 500 monitores alrededor de la ciudad muestran y adoctrinan para mantener la seguridad de la empresa, recomendar ejercicios físicos de mantenimiento y ofrecer las noticias del día. El trabajo desarrolla con eficiencia productos a costes reducidos. Es el llamado e-<span class="caps">CMMS</span>: <em>enabled, components, module, move, service</em>. Fue llamada agudamente por el Wall Street Journal como <em>“La ciudad prohibida de Terry Gou”</em>, y se calcula que la empresa cuenta con más de 43 billones de dólares de capitalización en el mercado. </p>

	<p>Más de 150 comidas se ofrecen en cada uno de los 10 restaurantes de la ciudad. La ley queda representada por más de 1000 guardias que protegen este paraíso capitalista bajo las leyes comunistas de cualquier visita de extraños. Buscando la uniformidad, la mayoría de obreros en esta colmena suelen tener ropa de un color asociado a su departamento laboral. Gou afirma: </p>

	<p><center><em>“Siempre les digo a los empleados: el beneficio del grupo es más importante que tu beneficio personal.”</em></center></p>

	<p>¿Quién querría trabajar allí? Pues la masa laboral de campesinos migrantes que ejercen de mano de obra luego de décadas de miseria económica en el campo chino. Con sueldos competentes para el país, cada abandono queda compensado por las largas colas de los que quieren obtener un empleo allí. ¿Una utopía social? Más bien, un régimen de control social permitido por una dictadura cuyo programa económico fracasó en los 70.</p>

	<p>Pero, ¿qué hombre podría resistir ser sólo una pieza en este engranaje del capitalismo tardío? La respuesta son los suicidios de <em>Foxconn</em>, con 16 muertes para 2010. Gou, alertado, fue a la fábrica a evitar que se extendiera la plaga, y contrató trabajadores para trabajar en “redes” entre los edificios para evitar las defenestraciones. Afirma: <em>“Es una solución torpe, pero podría salvar vidas.”</em> </p>

	<p>¿Cuál es, entonces, el problema en este nuevo mundo feliz y en equilibrio? Simplemente, la mentalidad colectiva implícita a estos estados colmena. Según cuenta <strong>Zhu Guangbing</strong>, un antiguo jefe de planta, al Daily Telegraph, se llega a prohibir la conversación entre los obreros en el trabajo, con técnicas represivas y afectando negativamente el expediente laboral del trabajador. </p>

	<p>En definitiva, son piezas de una maquinaria, y a través de la absoluta aniquilación de los rasgos individuales consiguen que aquellos que no pueden seguir la lógica del proceso, de sus normas explicitas y especialmente el pensamiento implícito se auto aniquilen para que la maquinaria pueda seguir funcionando. Los hombres, claro, como piezas reemplazables.</p>

	<p><strong>Hizo lo correcto, hizo lo racional</strong></p>

	<p>En la pionera novela distópica de <strong>Yeguevni Zamyatin</strong> <em>Nosotros</em> se describe un Estado único establecido en el control social del trabajo y la vida privada. La ausencia de vida privada, con edificios de cristal, anula la individualidad por completo y se considera por todos los ciudadanos algo insignificante por un bien común. Como es evidente, la digresión narrativa versará específicamente sobre una relación de pareja no permitida, y cómo ésta llevará al protagonista a su perdición en esta utopía.</p>

	<p>Pero la gran intuición de Zamyatin se concreta en la lobotomía que vuelve a la razón al protagonista, el número D-503: la extirpación de la fantasía. ¿Y, siguiendo a <strong>Lacan</strong>, qué mayor fantasía que el yo? Este proceso, descrito siempre quirúrgicamente en la ciencia ficción, es el resultado final de cualquier estado totalitario. En el mundo de <em>Nosotros</em> el hecho ya está explícito con la conversión de los nombres en números y sus relaciones en lógica geométrica. Ése y no otro es el espíritu de la colmena: el sacrificio de un individuo por el bienestar colectivo.</p>

	<p>Pero nuestro Gran hermano, Terry Gou, conoce todavía el límite del hombre: en 2011 <em>Foxconn</em> anunció que quiere reemplazar gran parte de los trabajadores por robots. <br />
<em>“La razón siempre vencerá”</em> decía D-503.</p>

	<p><strong>Bibliografía</strong></p>

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</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/21206/el-espiritu-de-la-colmena</link>
		<pubDate>Tue, 11 Oct 2011 08:43:18 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Mentiras en tránsito</title>
		<description><![CDATA[<p>Este artículo no pretende, en principio, establecer una tesis precisa sobre la transición como derrota democrática o falso juego de máscaras; más bien, pretende desarrollar la cita inicial de Baroja en lo que podría considerarse “una segunda restauración” explicitando tres simples mentiras en tres ámbitos: el político, el internacional, y el social.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
		<p>“La restauración me recuerda a esa frase de un escritor francés sobre el II Imperio: “Falsa política, falso imperio y falsas mujeres””<br />
<p align="right"><strong>Pío Baroja</strong></p></p>
	</blockquote>

	<p>Si existe una imagen que represente de manera fidedigna la ideología de la transición, la cual tuvo una rapidísima hagiografía, no es otra que la estatua de <strong>Leopoldo Panero</strong> –poeta del régimen- cubierto con una lona en las imágenes iniciales de <em>El Desencanto</em> (1976).</p>

	<p>El pacto transicional, tal como describió <strong>André-Bazzana</strong>, fue interpretado por las distintas facciones con distintos significados porque ninguno quería enfrentarse la realidad: la <em>damnatio memoriae</em> de su propia ideología.</p>

	<p>Esto fue, en principio, el motor del mitificado consenso, y que llega a los textos actuales con párrafos como este: <em>“El éxito inequívoco, sorprendente, y relativamente rápido de la transición…”</em>. (<em>Revista Ayer</em>, 1994) ¿El autor? <strong>José Casanova</strong>, en un artículo retrospectivo que dice absolutamente todo con los tres adjetivos de la primera frase sobre lo que viene. Otro texto, más interesante como prueba de este desplazamiento al mito, está escrito por <strong>Javier Tusell</strong>: “…inauguró nuestra actualidad y lo hizo de un modo ejemplar para buena parte del mundo&#8221; (<em>Historia 16</em> –Transición-, 1997)</p>

	<p>Dos democristianos colaboracionistas con el proceso como fuentes “autorizadas”: comienza la sospecha para el historiador crítico. Ésta se confirma de manera clara cuando se conoce la militancia de Tusell de <span class="caps">UCD</span> en los años 70: la imparcialidad de <strong>Cánovas</strong>, volviendo a Baroja, hablando de la restauración.</p>

	<p>Este artículo no pretende, en principio, establecer una tesis precisa sobre la transición como derrota democrática o falso juego de máscaras; más bien, pretende desarrollar la cita inicial de Baroja en lo que podría considerarse “una segunda restauración” explicitando tres simples mentiras en tres ámbitos: el político, el internacional, y el social.</p>

	<p><strong>Falsa política</strong></p>

	<p><strong>García-Trevijano</strong>, eterno resistente al mito transicional, nos volvía a recordar hace poco en <em>La Fiera literaria</em> las faltas evidentes en la legislación del periodo (la no convocatoria de Cortes Constituyentes, la exclusión de los partidos radicales en las primeras elecciones…, etc.), pero lo esencial es cómo las acciones de los protagonistas del tiempo pasan a ser juzgadas por sus fines, más que con sus actos… cuando los fines no eran precisamente los que sucedieron.</p>

	<p>El caso más paradigmático en cuanto a las mentiras, ya enormes en su tiempo y disfrazadas siempre por el descomunal aparato propagandístico de <strong>Rafael Ansón</strong> en <span class="caps">TVE</span> (Cabús, 2001, pág. 144), es el del Rey de España, <strong>Juan Carlos I</strong>. </p>

	<p>El llamado, en cientos de “santorales” de la transición, “rey de todos los españoles”, suele comenzar su mito democrático con el discurso del 22 de noviembre de 1975. Considerado como “progresista” por <strong>Paul Preston</strong>, que en otras obras condena discursos parecidos de Alfonso <span class="caps">XIII</span> como dictatoriales, no ve en este texto un juego de equilibrio que dista mucho de la mitología posterior:</p>

	<blockquote>
		<p>“Que todos entiendan con generosidad y altura de miras que nuestro futuro se basará en un efectivo consenso de concordia nacional (…) deseo ser capaz de actuar como moderador, como guardián del sistema constitucional y como promotor de la justicia. [&#8230;]” </p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p>(<span class="caps">VVAA</span>, [La dictadura franquista],  1997, pp. 393 – 396)</p>
	</blockquote>

	<p>Su poder “moderador” como reactualización del concepto de “la España real” que solía invocar Alfonso <span class="caps">XIII</span>. Pero el texto fundamental que establece la actuación del Rey en el tiempo, casi el único documento oficial que nos queda de la “política de cafés” &#8212;ese estilo característico de <strong>Suárez</strong>&#8212;, es una carta al <strong>Shah de Persia</strong> para el 4 de julio de 1977:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Desde aquel momento prometí solemnemente seguir el camino de la democracia, esforzándome siempre en ir un paso por delante de los acontecimientos a fin de prevenir una situación como la de Portugal que podría resultar aún más nefasta en este país mío. La legalización de diversos partidos políticos les permitió participar libremente en la campaña (electoral), elaborar su estrategia y emplear los medios de comunicación para su propaganda y la presentación de la imagen de sus líderes (&#8230;)”</p>
	</blockquote>

	<p>El pánico a la “revolución de los claveles”, prácticamente imposible en un país con un ejército hermético a los movimientos progresistas hasta bien entrados los 80, y su invocación a la democracia recogen toda la ideología de la historia transicional, y serviría de manera precisa para cualquier recopilación anual de estos textos instigada por <strong>Victoria Prego</strong>.</p>

	<p>Ahora bien, la realidad devastadora viene avanzando la carta:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Entretanto, el presidente Suárez, a quién yo confié firmemente la responsabilidad del gobierno, pudo participar en la campaña electoral sólo en los últimos ocho días, privado de las ventajas y oportunidades que expliqué ya anteriormente, y de las que se pudieron beneficiar los otros partidos políticos. (&#8230;) Al mismo tiempo, sin embargo, el partido socialista obtuvo un porcentaje de votos más alto de lo esperado, lo que supone una seria amenaza para la seguridad del país y para la estabilidad de la monarquía, ya que fuentes fidedignas me han informado que su partido es marxista.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p>(Adasollah, 1991,  pp. 552 – 554)</p>
	</blockquote>

	<p>Estos párrafos son la constatación evidente de la parcialidad del Rey con el poder constituido, que basó en limitar de manera implícita cualquier elemento de, primero, disolución política &#8212;marxismo&#8212; y, lo que es más grave, casi la política de los gobiernos isabelinos en España, hacer de un partido el principal apoyo de su forma de estado.</p>

	<p>Por supuesto, y esto no lo han visto todos los comentaristas de esta carta, el Rey exagera: con la televisión fuertemente controlada y la prensa jugando al posibilismo (apenas una variación de 10 a 11 diarios de 1943 a 1970 en Madrid…), los resultados de las Cortes que hicieron la Constitución no fueron excesivos para su proyecto político: 34.44% frente a un 29.32% del <span class="caps">PSOE</span>. Estas elecciones, además, derrumbaron por completo el falso mito del partido comunista &#8212;que se descubrió minoría de intelectuales; algo que sabían ya todos los altos funcionarios del postfranquismo&#8212; y cualquier esperanza a la derecha bunkeriana &#8212;igualada, no por casualidad, al comunismo&#8212;.</p>

	<p>La confirmación está, claro, al final de la carta donde el Rey actúa como intermediario pidiendo una donación de 10.000.000 de dólares al Shah de Persia para la recién constituida <span class="caps">UCD</span>. La razón: <em>“…que Adolfo Suárez reestructure y consolide la coalición política centrista, creando un partido político para él mismo que sirva de soporte a la monarquía y a la estabilidad de España”.</em></p>

	<p>Fue un ejemplo paradigmático de “falsa política”, que invocaba de cara a la opinión pública el carácter moderador del Rey, pero ponía simplemente las limitaciones básicas de transformación: no ha lugar a la República &#8212;“soporte a la monarquía…”&#8212; ni al marxismo. De ahí que el Rey fuera, literalmente, un intermediario de <span class="caps">UCD</span>, el partido “juancarlista”.</p>

	<p>La nota final, irónica, es el párrafo donde el Rey recomienda a su “amigo personal <strong>Alexis Mardas*” al Sha de Persia. El personaje a todos aquellos que conocemos el pop británico de los 60 nos es familiar: es el “gurú tecnológico” de *John Lennon</strong> de 1967 hasta entrados de los 70. Después de estafar a los propios Beatles con un curioso estudio de grabación en Apple, Mardas, a través del depuesto Rey Griego <strong>Constantino II</strong>, contactó con el Rey de España y otros jefes de estado para vender un nuevo tipo de coche contra atentados de cualquier tipo.</p>

	<p>El miedo como motor del periodo, en definitiva, tanto en la figura de Juan Carlos I como los diputados de extrema izquierda: resultado inequívoco de cuarenta años de dictadura.</p>

	<p><strong>Falso Imperio</strong></p>

	<p><strong>Espadas Burgos</strong> nos avisa en su prólogo a su seminal libro sobre el advenimiento de la Restauración de lo falible que resulta historiar un país o una política sólo en términos nacionales, sin integrarse en la realidad internacional. Es <strong>Huntington</strong> el primerp en establecer una “tercera oleada democratizadora” con referencias al caso español, estableciendo el precedente económico del turismo como “primera integración económica de España en Europa”. Pero esa política internacional que seguiría un triángulo de tres lados: Europa, <span class="caps">EEUU</span> y los países petroleros, oculta de manera deliberada el falso Imperio: la rendición absoluta de España con el Sahara como territorio de soberanía. </p>

	<p>Con presencia desde 1885, el territorio había sido de soberanía hispana y le correspondía su administración y explotación. La independencia de Marruecos, en la década de los 50, va a reavivar el interés por el territorio de otras potencias, dirimiéndose de los 60 a los 70. La aparición del nacionalismo saharaui, comandado por el Frente Polisario, llevará a lucha implícita, fuertemente censurada en la prensa preconstitucional, pero constante.</p>

	<p>Del año 74 al 75 comienza la partida entre las potencias sobre el territorio, debido a la larga enfermedad del dictador y la ambivalencia de Juan Carlos I como regente. En medio de estas tensiones, y con España jugando la carta de la <span class="caps">ONU</span> (establecida con la resolución 3458B del 10 de diciembre, que reconocía la autodeterminación de los saharauis), <strong>Hassan II</strong> hará su jugada maestra: la marcha verde. Iniciada a inicios de noviembre de 1975, con el dictador agonizando, fue una fantástica creación propagandística que escondía una ocupación militar de facto del norte saharaui. El ejército español, que conocía las intenciones marroquíes desde octubre, minó el territorio para que no llegaran a la capital, El Alauín.</p>

	<p>Lo fundamental, además de la crisis institucional del franquismo, era intentar establecer el compromiso de un poder occidental que pudiera frenar la avanzadilla inminente. Fue en vano: ni <strong>Kissinger</strong> ni <strong>Giscard D&#8217;Estaing</strong> se comprometieron a presionar a Marruecos.</p>

	<p>El discurso del 2 de noviembre de Juan Carlos, todavía Príncipe de España, es de facto la mentira absoluta de quién sabía por perdido el territorio:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;España cumplirá sus compromisos y tratará de mantener la paz (&#8230;) No se debe poner en peligro vida humana alguna, cuando se ofrecen soluciones justas y desinteresadas y se busca con afán la cooperación y entendimiento entre los pueblos. Deseamos proteger también los legítimos derechos de la población civil saharaui, ya que nuestra misión en el mundo y en nuestra historia nos lo exigen.&#8221; </p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p>(Segura, 1994, pág. 255)</p>
	</blockquote>

	<p>“Los legítimos derechos de la población civil saharaui” fueron olvidados en el Acuerdo Tripartito de Madrid (14 de noviembre de 1975). Y la anexión del territorio por parte de Marruecos y Mauritania se hizo de facto a lo largo de las siguientes décadas. </p>

	<p><strong>Falsas mujeres</strong></p>

	<p>Fue <strong>Luis Carandell</strong> en una entrevista con <strong>Raúl Minchinela</strong> el que definió de manera muy precisa, irónica claro, a la “explosión democrática”: <em>“gente que eran (…) más modernos de lo que podían ser”</em>. En este punto nos interesa más el tema femenino y la moral implícita; en aquellos tiempos donde se invocaba en las revistas de izquierdas y en los seminarios radicales la emancipación de la mujer.</p>

	<p>Pero la realidad mayoritaria era otra: La revista femenina más vendida en el 1970 &#8211; 71 es el <em>Hola</em> con una tirada de 504.534 (Nielfa, 2003, pág. 98). Todas ellas presentan la vida social femenina en base al varón y el diálogo con él, además de ser representantes directos de una cosmovisión conservadora y burguesa del comportamiento femenino. El cambio laboral, todavía incipiente, tendrá que darse ya en la década de los 80.</p>

	<p>Vamos a centrarnos en un caso específico, individual, significativo por su conexión y repercusión social en el tiempo, y es la relación entre <strong>Francisco Umbral</strong> y <strong>Ana Belén</strong>. El columnista de <em>El País</em>, el escritor más leído de la Transición a través de sus “spleen de Madrid”, tenía a la joven de Lavapiés como musa progre, “chica progre” en la sección humorística de <em>Hermano Lobo</em>, del imaginario colectivo de izquierdas.</p>

	<p>Escribe sobre ella en <em>Triunfo</em> (1981):_ “(…) Ana se salva muy naturalmente (…) de esa otra cosificación: ni la aristocracia del Hola, ni la aristocracia de la cultura (…)”._ Su currículo de cara a la opinión pública de izquierdas es intachable: boda civil en Gibraltar con <strong>Víctor Manuel</strong> &#8212;1972&#8212; y participación con los directores más escorados del cine español.</p>

	<p>Pero todo ello parece una fachada: Umbral cita varias veces la “legalidad” de Ana y su compromiso marital. En los tiempos de Beauvoir y el segundo sexo, la cosa vuelve a ser sospechosa para el investigador social: ¿cuándo se podrá desvelar esta mentira? <br />
Ya en los 90: la actriz llama a un encuentro fortuito con el literato. Éste se saldrá no con la satisfacción del deseo, sino con la “sugerencia” de que mencione Umbral un concierto de Víctor Manuel en su columna. El “ser de lejanías”, como él mismo se definió, se vengó contando la historia de manera precisa en uno de sus múltiples libros memorísticos de los 90.</p>

	<p>Ana Belén describió su único encuentro de este modo:</p>

	<blockquote>
		<p>“Coincidimos algunas veces en actos, estrenos, manifestaciones, y ahí nos saludábamos y hablábamos brevemente, hasta que un día me propuso quedar a comer él y yo. Fue la comida de dos tímidos. Me citó en La Tortuga, un restaurante muy chiquito y acogedor, y todos los comensales empezaron a mirarnos con curiosidad. «¿Te imaginas lo que estarán pensando de nosotros?», dijo, sonriendo.”</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p>( El Mundo, 14 – 12 – 2007)</p>
	</blockquote>

	<p>Pero Umbral nunca supo lo que ella pensaba: <em>cherchez la femme!</em></p>

	<p><strong>Lo que no acaba de morir…</strong></p>

	<p>Estos tres ámbitos de análisis son ejemplares del grado de mentira que alcanzó la opinión pública. Se mentía sobre la democracia, sobre la política internacional, y las relaciones sociales estaban marcadas por la más absoluta de las mentiras. ¿Y entonces? ¿Dónde está esa época marcada por la emancipación, las esperanzas y la fraternidad?</p>

	<p>Lo cierto es que el dispositivo que fue la CT, la Cultura de la Transición como la define de manera aguda <strong>Guillem Martínez</strong>, es ante todo un mito; un mito defendido por el Estado en cientos de creaciones culturales con el objeto de legitimar un status quo que con la lupa actual resulta una trampa mixtificadora. El resultado último y devastador para la historiografía es decenas de libros sobre la Transición que bien podrían ser considerados como “ciencia ficción”.</p>

	<p>En las monografías habituales, en los estudios universitarios, la transición es un episodio inequívoco, establecido como un plan determinado por las elites franquistas y la oposición que estuvo controlado durante todo el tiempo. La realidad, en el tiempo, es que fue un episodio abierto a fuertes tensiones, ocultado a la opinión pública (y esa ocultación dura en la dificultad de acceder a los archivos con documentación de ese tiempo…) y que está necesitado de un revisionismo crítico.</p>

	<p>La consagración final de esta mitología es que el reciente premio nacional de literatura, <em>Anatomía de un instante</em> (<strong>Javier Cercas</strong>), sea un falso libro de historia del final del periodo (el 23-F). Esto es, coronar a la ficción ante la imposibilidad de describir los hechos: la muerte final de Clío.</p>

	<p><strong>Bibliografía</strong></p>

	<p><span class="caps">ALAM</span>, <span class="caps">ASADOLLAH</span>. , <em>The Shah and I: the confidential diary of Iran&#8217;s royal court, 1969-1977</em>. Tauris, 1991, pp- 552 &#8211; 554<br />
<span class="caps">ALGUERÓ</span> <span class="caps">CUERVO</span>, J. I. , <em>El Sahara y España: claves de una descolonización pendiente</em>, Palmas de Gran Canaria, Ediciones Idea, 2006<br />
<span class="caps">ANDRÉ</span>-<span class="caps">BAZZANA</span>, A., <em>Mitos y mentiras de la transición</em>, Barcelona, El Viejo Topo, 2006<br />
<span class="caps">ARÓSTEGUI</span>, J. , <em>La Transición (1975 &#8211; 1982)</em>, Madrid, Acento Editorial, 2000<br />
<span class="caps">CABÚS</span>, J. M. , <em>La otra cara de la televisión: 45 años de historia y política audiovisual</em>, Barcelona, Flor del Viento Ediciones, 2001<br />
<span class="caps">ESPADAS</span> <span class="caps">BURGOS</span>, M. , <em>Alfonso <span class="caps">XII</span> y los Orígenes de la Restauración</em>, Madrid, <span class="caps">CSIC</span>, 2000, pág. 11<br />
<span class="caps">HUNTINGTON</span>, S.P., <em>The third wave: democratization in the late twentieth century</em>, Oklahoma, University of Oklahoma Press, 1991<br />
<span class="caps">NIELFA</span> <span class="caps">CRISTÓBAL</span>, G. , <em>Mujeres y hombres en la España franquista: sociedad, economía, política, cultura, Madrid</em>, Editorial Complutense, 2003<br />
<span class="caps">SEGURA</span> I <span class="caps">MAS</span>, A. , <em>El Magreb: del colonialismo al islamismo</em>, Barcelona, Universidad de Barcelona, 1994<br />
<span class="caps">UMBRAL</span>, F. , <em>Madrid, tribu urbana&#8230;</em>, Barcelona, Planeta, 2000<br />
<span class="caps">VVAA</span>, <em>El franquismo y la transición en España: desmitificación y reconstrucción de la memoria de una época</em>, Madrid, Catarata, 2008<br />
<span class="caps">VVAA</span>, <em>Historia de la transición: 10 años que cambiaron España</em>, Madrid, Diario 16, 1984<br />
<span class="caps">VVAA</span>, <em>La dictadura de Franco</em>, Barcelona, Ed. Crítica, 2010<br />
<span class="caps">VVAA</span>, <em>La dictadura franquista (1936-1975): textos y documentos</em>, Madrid, Akal, 1997, pp. 393 – 396<br />
<span class="caps">VVAA</span> , <em>La Transición a la Democracia en España</em>, Madrid, Editorial Marcial Pons, 1994</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/21028/mentiras-en-transito</link>
		<pubDate>Sun, 11 Sep 2011 08:51:52 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>La guerra en las ondas</title>
		<description><![CDATA[<p>La reciente polémica respecto a la Real Academia de la Historia ha redescubierto a la ciudadanía en España la importancia de la persuasión en una disciplina pretendidamente científica como es la historia. Rodeado a izquierda por el retrato de <strong>Cánovas del Castillo</strong> y la derecha por el de <strong>Menéndez Pelayo</strong>, <strong>Gonzalo Anes</strong>, director de la institución, justificaba su diccionario histórico como parte de un retablo compuesto de las esencias eternas del conservadurismo: la imagen como síntoma.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
		<p>&#8220;This is Orson Welles, ladies and gentlemen, out of character, to assure you that The War of the Worlds has no further significance than as the holiday offering it was intended to be; The Mercury Theatre&#8217;s own radio version of dressing up in a sheet and jumping out of a bush and saying &#8220;Boo!.&#8221;<br />
 <br />
<strong>Orson Welles</strong>, <i>La Guerra de los Mundos</i>, 1938</p>
	</blockquote>

	<p>La reciente polémica respecto a la Real Academia de la Historia ha redescubierto a la ciudadanía en España la importancia de la persuasión en una disciplina pretendidamente científica como es la historia. Rodeado a izquierda por el retrato de <strong>Cánovas del Castillo</strong> y la derecha por el de <strong>Menéndez Pelayo</strong>, <strong>Gonzalo Anes</strong>, director de la institución, justificaba su diccionario histórico como parte de un retablo compuesto de las esencias eternas del conservadurismo: la imagen como síntoma.<br />
 <br />
Así, el artículo de <strong>Luis Suárez</strong> sobre Franco, prestigioso medievalista y miembro de la Fundación Francisco Franco (el zorro guardando las gallinas&#8230;), no tenía como función la construcción de una información &#8212;la esencia de la historia; la transmisión de unos datos y su ordenamiento evitando que éstos se codifiquen en un discurso ideológico claro&#8212;, sino la persuasión. </p>

	<p>La respuesta de los historiadores &#8220;científicos&#8221; (<strong>Santos Juliá</strong>, <b>Ángel Viñas</b>, &#8230;) fue justa en cierto sentido, pero no tanto sus motivaciones y poco menos sus conclusiones históricas, exactamente iguales a las de su patrón <strong>Tuñón de Lara</strong>, joven militante comunista en la propia guerra.<br />
 <br />
Pero, fundamentalmente, se criticaba un discurso persuasivo como parte de la gran construcción mitológica de la historia reciente: la guerra civil. Ésta es nada más y nada menos la matriz ideológica que pervierte cualquier aproximación histórica al hecho desde el interés único de establecer el pasado.<br />
 <br />
¿Qué queda entonces? La persuasión, la propaganda, y ésta empezó ya desde el inicio de la guerra, en 1936, y con el objeto máximo de control ciudadano que cita Welles: el miedo. ¿El instrumento? Uno nada mortífero: el micrófono.<br />
 <br />
<strong>Retórica para la guerra</strong><br />
 <br />
En ninguno de los militares que instigaron el 18 de julio se encontraban grandes retóricos y oradores. Son militares puros, que habían demostrado en las sangrientas guerras africanas su verdadero valor y también su violencia; todo lo contrario al militar cultivado y liberal que llegó a tener representación en las academias del siglo <span class="caps">XIX</span>.<br />
 <br />
Existe, a pesar de esto, una excepción notable: <strong>Gonzalo Queipo de Llano</strong>. Su biografía reconstruye una trayectoria tardía del militar decimonónico en tiempos fuera de aventuras y mistificaciones. En Cuba llegó a ser capitán, y participó en duelos, acabando como agregado díscolo en el norte de África para inicios de la dictadura (1924). Dirigió allí una revista literaria de las tropas coloniales, algo totalmente exógeno en una tropa más dedicada a limpiar el fusil que entintar la pluma.<br />
 <br />
Era, en definitiva, todo lo contrario a un militar moderno: un <strong>Prim</strong> del siglo XX que habría de colaborar en la sublevación republicana de Jaca y con la cual se ganó el afecto de los pocos republicanos de primera hora. Claro está, esa fidelidad no duraría mucho, y éste tomaría un gran protagonismo en los hechos que dieron la capital sevillana a los sublevados este verano de 1936. Así, tomará Sevilla en apenas dos o tres días con golpes de efecto que ningún conspirador del bando nacionalista pudo igualar. A la captura de la capital andaluza le seguirá una represión creciente, una de las mayores del conflicto siguiendo a <strong>Martínez Sánchez</strong>.<br />
 <br />
Los discursos radiofónicos de Queipo de Llano en este inicio de la guerra tienen dos objetivos: dar ánimo a los sublevados inventando cientos de historias de divisiones fantasmas que se aproximan a Madrid y, especialmente, la conversión de la población a través de la descripción de los enemigos como asesinos sin escrúpulos. La creación del &#8220;enemigo único&#8221; a través de los principios disuasivos que construyeron tanto soviéticos como nazis, según <strong>Domenach</strong>.<br />
 <br />
Así, describe al ejército del frente popular el 9 de agosto de 1936 de este modo:<br />
 <br />
<blockquote>&#8220;&#8230;Ellos son los asesinos que abren el vientre a las mujeres, queman a los niños en las rodillas de sus madres, y realizan actos por el estilo que nosotros no seríamos capaz. Hay mucha diferencia entre ellos y nosotros.&#8221;</blockquote></p>

	<p> <br />
El 19 de septiembre de 1936 seguirá su descripción fúnebre:<br />
 <br />
<blockquote> &#8220;Los crímenes cometidos en Roda&#8230;700 asesinados, las casas saqueadas&#8230;una libertaria iba a volar el puente por donde iban a pasar los soldados (ésta pidió confesar antes de morir.) Tenía la población varias líneas de trincheras alambradas que estaban en conexión con líneas de alta tensión, para que al tocarlas nuestros soldados murieren carbonizados&#8230;&#8221;</blockquote><br />
 <br />
400 víctimas dejará la represión de Queipo en Ronda, de acuerdo a las estadísticas, en la lógica fratricida de un conflicto que a medida que avanzaba temporalmente dejaba de ser algarada del pasado para convertirse en una guerra moderna.<br />
 <br />
Su talento para la disolución, difícil de discutir, no fue útil con el avance de la guerra, y para 1939, luego de un discurso en público contra el general Franco (al que llamaba en privado, dicen las malas lenguas, &#8220;Paca la culona&#8221;) acabará proscrito en Roma.<br />
 <br />
Con el fin de la guerra su estrella se irá apagando poco a poco, y en su particular exilio interior en Sevilla obtendrá una recompensa nimia con el marquesado de Queipo de Llano. Este orador atrabiliario, que llegó a discutir con el propio Franco su jefatura, morirá en 1951.<br />
 <br />
<strong>Retórica para la paz</strong><br />
 <br />
La guerra fue un continuo de acusaciones entre los dos bandos por las ondas de los mayores crímenes imaginables. A la durísima represión de los alzados en Toledo, le responderá las matanzas en Extremadura, a la purga en Madrid del quinta columnismo, la represión en el norte&#8230; a los discursos de Queipo, la <strong>Pasionaria</strong> acusando progresivamente a todos de asesinos: primero a los sublevados, luego al <span class="caps">POUM</span> y por último los anarquistas. En esta lógica autodestructiva de la II República, tiene cierta ironía el propio final de la guerra, donde los comunistas fueron, por primera vez, perdedores.<br />
 <br />
Es una singularidad poco citada, entonces, que la guerra civil finalizara también con otro golpe de estado, el que instigaron <strong>Besteiro</strong>, el general <strong>Casado</strong> y <strong>Cipriano Mera</strong> a inicios de 1939 en Madrid.</p>

	<p>Afirma <strong>Azaña</strong> sobre este golpe:</p>

	<p><blockquote>&#8220;Los sucesos de Madrid, de marzo del 39, habían ocurrido en Barcelona mucho antes, pero alterando el orden de los factores. No se habrían sublevado, como en Madrid, los partidarios de la paz, sino los partidarios de la guerra.&#8221;</blockquote><br />
 <br />
Con Barcelona perdida, la resistencia queda para los mandos del centro fuertemente comprometida y se cifraba en apenas dos o tres meses, según los anarquistas. A esa política se opone <strong>Negrín</strong>, que piensa, más bien sueña, con enlazar la guerra civil con el previsible conflicto europeo.<br />
 <br />
En la retórica del miedo y odio de los dos bandos sorprende que las alocuciones del Consejo Nacional de Defensa no fueran sanguinarias, y mucho menos políticas. Dada por perdida la guerra, Besteiro, el viejo profesor socialista, tendrá palabras de total claudicación y clemencia.<br />
 <br />
Su discursos en Unión Radio Madrid, a lo largo de 1939, ofrecen a un hombre abatido, pero con la clarividencia del que se sabe cercano al ocaso: están totalmente alejados de la retórica de los mandos estalinistas y los falsos poetas de la utopía. Afirma, así:</p>

	<p><blockquote>&#8220;Yo os hablo para deciros que cuando se pierde es cuando hay que demostrar, individuos y nacionalidades, el valor moral que se posee. Se puede perder, pero con honradez y dignamente, sin negar su fe, anonadados por la desgracia. Yo os digo que una victoria moral de ese género vale mil veces más que una victoria material lograda a fuerza de claudicaciones.&#8221;</blockquote><br />
 <br />
La respuesta del Consejo Nacional de Defensa a los alzados fue tibia, y buscaron firmar una rendición sin represión alguna, pero Franco buscaba la victoria total. La consecuencia será el exilio de casi todos y su partida desde el levante. Sólo permanecerá Julián Besteiro. Dirá:</p>

	<p><p><blockquote>&#8220;(&#8230;) me quedaré con los que no pueden salvarse. (&#8230;) la gran mayoría, las masas numerosas, esas no podrán salir, y yo, que he vivido siempre con los obreros, con ellos seguiré y con ellos me quedo. Lo que sea de ellos será de mí&#8221;</blockquote><br />
 <br />
<p><strong>Julián Marías</strong>, que fuera mano derecha de Besteiro en estos últimos días en la guerra de Madrid, afirmará sobre el viejo profesor:</p>

	<p><p><blockquote>&#8220;&#8230;le admiraba porque era un hombre sin rencor, un hombre valiente pensando que le iban a fusilar. No se fiaba aunque la gente decía que no le pasaría nada por haber salvado a tanta gente; sin embargo, luego nadie se movió. (&#8230;) En la cárcel de Carmona le metieron en un sótano y sólo cuando se hizo una gestión ante el ministro le subieron a la enfermería (&#8230;) Su mujer me leyó la carta que Besteiro le escribió cuando le condenaron a muerte y eran admirables el valor y la bondad que aquel hombre demostraba.&#8221;</blockquote></p>

	<p><p>Morirá en el penal de Carmona, el 27 de septiembre de 1940, debido una septicemia: fue el único líder republicano que no escapó del país con la victoria de Franco.</p>

	<p><strong>Bibliografía</strong></p>

	<p><span class="caps">AZAÑA</span>, M. , <em>Causas de la guerra de España</em>, Barcelona, Editorial Crítica, 1986</p>

	<p><span class="caps">CABANELLAS</span>, G. <em>Cuatro generales. La lucha por el poder</em> (T. 2), Barcelona, Editorial Planeta, 1976</p>

	<p><span class="caps">DOMENACH</span>, J. M., <em>La propaganda política</em>, Buenos Aires, Eudeba, 1962</p>

	<p><span class="caps">FERNÁNDEZ</span>-<span class="caps">COPPEL</span>, J. Queipo de Llano: <em>Memorias de la Guerra Civil</em>, Madrid, La Esfera de los Libros, 2008</p>

	<p><span class="caps">MARTÍNEZ</span> <span class="caps">SÁNCHEZ</span>, A. &#8220;La destrucción de la democracia: la represión franquista en Sevilla ( 1936 &#8211; 1945 )&#8221; en <em>I Encuentro de Jóvenes Investigadores en Historia Contemporánea de la Asociación de Historia Contemporánea</em> : Zaragoza, 26, 27 y 28 de septiembre de 2007</p>

	<p><span class="caps">MONTOLIÚ</span> <span class="caps">CAMPS</span>, P. , <em>Madrid en la guerra civil: Los protagonistas</em> (Vol 2), Madrid, Editorial Silex, 1999</p>

	<p><span class="caps">ZABALETA</span>, P. <span class="caps">BLAS</span> <span class="caps">MARTÍN</span>-<span class="caps">MERÁS</span>, E. , <em>Julián Besteiro: nadar contra corriente</em>, Madrid, Algaba Ediciones, 2002</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/20732/la-guerra-en-las-ondas</link>
		<pubDate>Mon, 11 Jul 2011 21:00:49 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>En la revolución</title>
		<description><![CDATA[<p>Aunque queda poco ya de esas masas en Sol, que algún despistado (¿o quizá aprovechado?) le recordó a aquellas que trajeron la II República, el gesto de la ciudadanía por la calle clamando contra sus políticos, en contra de la alienación, enfebreció  a todos los nostálgicos del 68 y trajo de nuevo el pánico a los conservadores todavía deudores del pensamiento de Ortega y Gasset&#8230; Pero ¿qué es una revolución? Conocemos que viene del latín re-volvere, regresar a un estadio original. En matemáticas, dar la vuelta a un supuesto para regresar a un nuevo origen. ¿Y en la historia?</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><em>Dedicado al  viejo profesor Gabriel Albiac</em></p>

<p align="right"><em>Citoyens, vouliez-vous une révolution sans révolution?</em><br />
Maximilen Robespierre, Discurso a la Convención Nacional, 5 &#8211; 11 &#8211; 1792</p>

	<p>El 15 de mayo de este 2011 buena parte de la ciudadanía ha retomado las calles como respuesta a los excesos de la campaña, y como prueba de la creciente disociación entre los políticos y sus votantes. Están, también, los cerca de cuatro millones de parados, especialmente entre los jóvenes, y que son la chispa en un barril de pólvora que quizá debió haber explotado mucho antes.</p>

	<p>Aunque queda poco ya de esas masas en Sol, que algún despistado (¿o quizá aprovechado?) le recordó a aquellas que trajeron la II República, el gesto de la ciudadanía por la calle clamando contra sus políticos, en contra de la alienación, enfebreció  a todos los nostálgicos del 68 y trajo de nuevo el pánico a los conservadores todavía deudores del pensamiento de Ortega y Gasset.</p>

	<p>Se citaba, un poco pedantemente, en todos los lugares aquello de la &#8220;<em>revolución española</em>&#8221;, que a los que hemos leído un poco de historia del siglo <span class="caps">XIX</span> nos recuerda a la vieja charanguilla bajando por la calle Mayor al son del &#8220;Himno de Riego.&#8221;, mientras las Iglesias cerraban sus puertas por temor a algún suceso.</p>

	<p>El movimiento, así, tuvo más de verbena política, de improvisada fiesta en Sol, que de asambleísmo, el cual fue dejado inteligentemente a los barrios, en una muestra de ciudadanía sorprendente en un país acostumbrado al &#8220;<em>te deum</em>&#8221; en política luego de cincuenta años de dictadura.</p>

	<p>Pero, volviendo a la digresión original, ¿qué es una revolución? Conocemos que viene del latín re-volvere, regresar a un estadio original. En matemáticas, dar la vuelta a un supuesto para regresar a un nuevo origen. ¿Y en la historia? </p>

	<p><strong>1789</strong></p>

	<p>Cita Chateaubriand, que fuera padre del romanticismo en Francia, sobre la toma de la Bastilla:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;asistí, como mero espectador, a este asalto contra algunos inválidos y un gobernador timorato: si se hubieran mantenido las puertas cerradas, el pueblo nunca habría entrado en la fortaleza.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>La descripción del suceso, que habría de crear una mitolog<br />
&#8220;onstruyendo: precisamente qu-é contrario. ¿Podemos fiarnos de rtas cerradas, el pueblo nunca habría. es pintada como mediocre por un observador contrario. ¿Podemos fiarnos de él? En más de un sentido sí, porque sabe precisamente qué se está construyendo:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;&#8230;lo que había de ver en la toma de la Bastilla (y lo que entonces no se vio) no era el acto violento de la emancipación de un pueblo, sino la emancipación misma, resultado de este acto.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Los sucesos no son importantes: acaba de nacer el símbolo. La revolución no será, entonces, más que mitología; ficción establecida en torno a las &#8220;<em>sombras acéfalas</em>&#8221; que dejará a su paso. </p>

	<p>Pero lo esencial no es la acción; es la debilidad de la Monarquía que permitió ese acto. Si existe un verdadero inicio de la revolución, una muerte fáctica del viejo régimen, es la formación el 13 de julio de la <em>Garde nationale</em> como instrumento de acción de la burguesía, según Soboul, siendo la encargada de ser policía política de las matanzas y brazo ejecutor de los asambleístas y luego convencionales. </p>

	<p>En 1792, luego de la fuga de Varennes, Chateaubriand hace el juicio definitivo sobre el suceso:</p>

	<blockquote>
		<p>La variedad en el vestir se había acabado; el viejo mundo desaparecía; se veía a la gente llevar la casaca uniforme del mundo nuevo, casaca que en aquel entonces no era sino el último traje de los condenados al futuro.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>La agudeza de la frase no sólo está en establecer la variedad de ropaje, asociada a la diferencias sociales, sino también en invocar algo que no existía en la sociedad del antiguo régimen: futuro. </p>

	<p>Cuando Saint-Just perota en la Convención &#8220;<em>la felicidad es una nueva idea en Europa</em>&#8221; crea la retórica utópica que dominará todo el mesianismo político durante más de doscientos años.  Así, Condorcet, buscando la etimología de &#8220;revolucionario&#8221;, vuelve a nuestra definición inicial, pero se da cuenta que esta tiranía de la nueva palabra está construyendo el despotismo.</p>

	<p>Lamartine, protagonista de otra revolución (1848), será el testamentario de los federales:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Leyéronse los nombre de los veinte y dos diputados girondinos, y se fulminó sentencia de muerte contra ellos. Este número de veinte y dos víctimas correspondía por una especie de talión al de los veinte y dos jacobinos que Dumouriez había prometido, según se decía, entregar a la venganza de su ejército y a la cólera del extranjero. Marat (…) desvaneció aquellos escrúpulos: &#8220;Nos llaman antropófagos, dijo; pues bien: merezcamos este nombre bebiendo la sangre de nuestros enemigos. La muerte de los tiranos es la suprema razón de los esclavos.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>El terror como emanación de la virtud naciente, y la sangre como nuevo cáliz de la religión revolucionaria. Afirma Chenier, en sus textos póstumos,  otro juicio revelador: </p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Los pueblos antiguos habían elevado templos y altares al miedo&#8230;podemos decir que jamás el miedo tuvo altares más verdaderos de los que tiene en París&#8230;que esta ciudad es su templo, que todas las ciudades de bien han dado en ser sus pontífices, realizándole el sacrificio de su pensamiento y conciencia.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Chateaubriand podrá adelantarse, así, a la estética sangrienta del decadentismo simplemente describiendo estos &#8220;templos al miedo.&#8221;:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Los cuadros, las imágenes talladas o pintadas, los velos, las cortinas del convento fueron arrancados; la basílica, desvalijada, no presentaba ya a la vista más que su armazón y sus caballetes. En el presbiterio de la Iglesia, donde entraban el viento y la lluvia por los rosetones sin vidriera, unas mesas de carpintero servían de oficina al presidente cuando la sesión se celebraba en la Iglesia. (&#8230;)</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p>Detrás del presidente, con una estatua de la Libertad, se veían supuestos instrumentos de la antigua justicia, instrumentos que habían sido suplidos por uno solo, la máquina sangrenta&#8230;&#8221;<br />
 <br />
La guillotina, claro. Pero lo más importante es que de manera implícita la religión está ya ahí, desacralizada, convertida en algo más terrible y mundano: una misa negra. Cuando Fumaroli estudió a Chateaubriand como poeta del terror no se equivocaba en absoluto: sin la revolución no habría existido el escritor.</p>
	</blockquote>

	<p>Entonces, la revolución en su etimología, en su excepcionalidad, requiere no de la violencia como opción; es simplemente su partera, y ésta sale del sexo de esta particular Venus convocada casi siempre por Marte. Será Robespierre su sumo sacerdote con este mantra: &#8220;El gobierno de la revolución es el despotismo de la libertad contra la tiranía.&#8221;</p>

	<p>Habla un loco, claro. Pero, mejor, seamos certeros: un creyente. Su cita póstuma es el evangelio del siglo <span class="caps">XIX</span>: </p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;No, Chaumette, no, Fouché, la muerte no es en absoluto un descanso eterno. Ciudadanos, borrar esta máxima impía de vuestras tumbas que echa un crespón fúnebre a la naturaleza. Grabaros más bien ésta: La muerte es el inicio de la inmortalidad.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>La paradoja está ahí: los mayores crímenes contra religiosos de todo el siglo <span class="caps">XVIII</span> los instigó un creyente. No es casual.</p>

	<p><strong>1936</strong></p>

	<p>Cuando en febrero de 1936 el Frente Popular tome la victoria de su mano, Josep Plá escribirá en abril uno texto profético, poco citado, para La veu de Catalunya:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Uno de estos últimos días, en un café de la calle de Alcalá, discutían un diputado comunista y una señora muy conocida, diputada también, socialista extremista. El comunista, ante el café con leche, teorizaba su impaciencia. Quería hacer la revolución enseguida, en la calle, y, una vez hecha, aguantarla con carácter permanente. La señora se mostraba más razonable. Decía que, en efecto, la revolución hay que hacerla, pero que todavía no ha llegado el momento (&#8230;)&#8221;&#8220;</p>
	</blockquote>

	<p>Los inicios de 1936 no son todavía revolucionarios, pero la situación va a enrarecerse, a ver un Estado inerte dominado por el pistolerismo. Recuerda Baroja:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;&#8230;recuerdo (&#8230;) haber estado en Madrid una tarde en una taberna del Pico del Pañuelo, al final de la calle de Embajadores, en una hondonada. En esa taberna los reaccionarios habían matado la noche anterior a tres hombres a tiros. En los alrededores del establecimiento no había ni uno de la policía vigilando para ver si aparecía alguien sospechoso. (&#8230;) También recuerdo haber visto el incendio de la iglesia de San Luis, en la calle de la Montera, a trescientos metros del Ministerio de Gobernación. Eran veinte o treinta mozalbetes estúpidos, los que comenzaron a quemar la iglesia. No había ningún guardia.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>De nuevo, los hechos distan mucho de heroicidad, pero esta revolución germinal construirá su mitología poco a poco. Llegará, así, de manera inevitable en julio, con el asesinato de Calvo-Sotelo y su contrarréplica en el golpe de estado de los generales nacionalistas del 17 al 18. </p>

	<p>Si la revolución francesa encontró su enemigo en el Rin, la española lo encontrará de manera evidente en Madrid, con los ataques furibundos de un contrario que no dejaba de ganar terreno. ¿Y el terror? Afirma Luis Buñuel:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Como a muchos de mis amigos, me obsesionaba la terrible ausencia de control. Yo, que había deseado ardientemente la subversión, el derrocamiento del orden establecido, colocado de pronto en el centro del volcán, sentía miedo. (&#8230;)Yo mismo sentía miedo algunas veces. Inquilino de un piso burgués, me preguntaba a veces qué pasaría si, de pronto, en medio de la noche, una brigada incontrolada derribase mi puerta para llevarme a «dar un paseo». ¿Cómo resistir? ¿Qué decirles? (&#8230;)</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p>Un día, mi asistenta me dijo: «Baje a ver, hay un cura fusilado en la calle, a la derecha.» Aunque era anticlerical, y ello desde mi infancia, yo no aprobaba en manera alguna semejante matanza. (&#8230;) La guerra era total. Imposible permanecer neutral en medio de la lucha, pertenecer a esa «tercera España» en que algunos sonaban oscuramente.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>En el mesianismo eterno de este movimiento, con los avances de Franco a Toledo, como los prusianos en la frontera francesa para 1792, la respuesta será la escabechina descontrolada: las sacas de Paracuellos serán las particulares Matanzas de Septiembre del Frente Popular. El testimonio de alguien tan dispar a Buñuel ideológicamente como Schlayer coincide:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;&#8230;la totalidad de los edificios de Madrid habían pasado a ser objeto de libre disposición por parte del &#8220;pueblo soberano&#8221;, no eran sólo las grandes organizaciones las que se habían adjudicado edificios lujosos e instalado sus diferentes departamentos en innumerables casas y villas, sino que también había pequeños grupos de individuos, que, bajo denominaciones fantásticas, se &#8220;incautaban&#8221; de pisos particulares, la más de las veces sótanos donde instalaban sus cárceles privadas, y lo que, aún era peor, ¡sus tribunales particulares!&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Los tribunales particulares, que describió con certeza Chateaubriand, vuelven en esta revolución. ¿Pero y la legalidad republicana? El 19 de julio fallece con la entrega de armas a las facciones: comienza la revolución, auspiciada, como inteligentemente señalaba Aróstegui, por el golpe de estado franquista. </p>

	<p>Al coincidir Schlayer y Buñuel, tan opuestos en ideas, certifican la revolución: de la legalidad republicana no quedará más que un parlamento inerte  y móvil, al absoluto servicio de la facción con éxito en el frente de batalla. Para 1937 sólo habrá una facción con éxito: la comunista. Pero esta revolución tuvo varios triunfos: sin ella el golpe de estado habría triunfado, en una algarada que en principio se había concebido como el enésimo pronunciamiento desde provincias, en un ciclo estudiado con cierta pericia por Pierre Villar. Siguiendo a Stanley G. Payne, la República es desde ese momento una invocación inerte de cara al exterior, mientras en el interior el Estado desparece como garante.</p>

	<p>España del 36 al 39 seguirá todo el proceso revolucionario, con la eliminación de las facciones, en la lógica inexorable de estas causas. El Lamartine de ésta revolución no será otro que Orwell:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Los agentes del <span class="caps">PSUC</span> colocaron en toda la ciudad un mural que representaba al <span class="caps">POUM</span> como una figura que al quitarse la máscara que ostentaba la hoz y el martillo descubría un rostro horrendo marcado con la cruz gamada. Evidentemente, la versión oficial de la lucha en Barcelona ya estaba decidida: sería un levantamiento de la «quinta columna» fascista, provocado por el <span class="caps">POUM</span>. (…)</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p>El 15 de junio la policía arrestó inesperadamente a Andrés Nin en su oficina. Esa misma noche hizo una batida en el Hotel Falcón y detuvo a todos sus ocupantes, en su mayoría milicianos de permiso. El lugar fue convertido de inmediato en una cárcel y, en breve tiempo, se llenó con prisioneros de toda clase. Al día siguiente se anunció que el <span class="caps">POUM</span> era una organización ilegal y se confiscaron todas sus oficinas, puestos de libros, sanatorios, centros de Ayuda Roja, etcétera. Mientras tanto, la policía arrestaba a todos los que habían tenido alguna vinculación con el <span class="caps">POUM</span>. Al cabo de uno o dos días, todos o casi todos los cuarenta miembros del Comité Ejecutivo habían sido encarcelados.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>¿Qué quedará, entonces, en este proceso revolucionario? La religión, claro, el culto a la muerte como inicio de la inmortalidad.  Será la Pasionaria, ferviente estalinista, la que nos dará la contrarréplica al incorruptible:<br />
bq. &#8220; Nos lo daban todo; su juventud o su madurez o su experiencia; su sangre y su vida, sus esperanzas y sus anhelos&#8230; Y nada nos pedían. Es decir, sí: querían un puesto en la lucha, anhelaban el honor de morir por nosotros. ¡Banderas de España!&#8230; ¡Saludad a tantos héroes, inclinaos ante tantos mártires!&#8230;&#8221;</p>

	<p>La muerte como inicio de la inmortalidad. De nuevo, religión.</p>

	<p><strong>Melancolía</strong></p>

	<p>La definición originaria de revolución no erraba en absoluto: a 1789 le responderá 1795, el directorio, y posteriormente el consulado. De ahí a un nuevo despotismo: para 1804 Napoleón es Monarca de facto del estado francés. En 1814 los borbones volverían a gobernar el país por 30 años.</p>

	<p>En el Frente Popular, la revolución empezó con la autonomía de las facciones para acabar en regímenes autoritarios, Negrín para 1938, y un pequeño régimen de rendición, Casado y Besteiro, para 1939. Pequeños avances, como fueron el consulado y el directorio, que finalizan en la dictadura de sus enemigos, en 1939, instigada por el General Franco.</p>

	<p>He ahí la vuelta completa: todo régimen revolucionario es simplemente la disolución del monopolio estatal de la violencia y su usurpación por las diversas facciones. Cuando la revuelta cesa, la violencia cede a la costumbre; a la ley. De ahí la paradoja de Robespierre &#8220;¿Cómo hacer una revolución sin una revolución?&#8221; En efecto, la revolución es la partera violenta de la historia. Sin ella todo queda en algarada, tumulto o simplemente protesta. </p>

	<p>Entonces, el movimiento del 15 de marzo, en una ironía de la que quizá no es consciente, podría definirse simplemente como una protesta: el Estado sigue inconmensurable y reforzado por las elecciones. ¿Inútil quizá? En cierto sentido, como vuelta completa, también lo fueron las revoluciones citadas; espejos utópicos de pensamiento religioso. </p>

	<p>¿Que queda entonces? Simplemente, la melancolía del fracaso; no otra cosa que la literatura personificada en Barea y Foxá:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;El sol caía a través de su embudo sobre el hogar de ladrillos escrupulosamente barridos y el vasar de la chimenea tenía la alegría de los botijos de barro rojo y las jarras de loza con flores azules. En la cuadra picoteaban grano las gallinas. Nos quedamos mirándolas: Madrid, hambriento, estaba muy cerca de allí.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Pasaba por calles enfiladas, batidas, arrimándose a las fachadas de las casas, y se metía en el hoyo de la trinchera, con su olor a tierra y a rancho frío; los soldados estaban como enterrados, manchados, con arena en los correajes. (…) Estaba a diez minutos de tranvía de la Puerta del Sol; allí al alcance de la mano, contemplaba a la ciudad más lejana del mundo.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Y sobre todos, Hugo:</p>

	<blockquote>
		<p>&#8220;Así es como París iba y venía; es el enorme péndulo de la civilización, que toca ya en un polo, ya en otro, desde las Termópilas hasta Gomorra. </p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p>Después del 93, la revolución atravesó un eclipse singular; el siglo pareció olvidarse de concluir lo que había comenzando. No sé qué orgía se interpuso, ocupando el primer plano, y haciendo retroceder al segundo a la espantosa apocalipsis, cubriendo con un velo desmesurada visión y soltando una carcajada después de la mueca de espanto. </p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p><u>La tragedia desapareció en la parodia</u>, y en el horizonte una humareda de Carnaval borró los trágicos caracteres de la medusa.&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>&#8220;Tragedia que desaparece en la parodia&#8221;: eso son las revoluciones. </p>

	<p><strong>Bibliografía</strong><br />
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</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/20559/en-la-revolucion</link>
		<pubDate>Sat, 11 Jun 2011 13:30:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2011-06-11:77c262b7562572606450a68115f67ab6/14c8e84cce130eb67df624034c5245e7</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Furia ciega</title>
		<description><![CDATA[<p>Si esa mirada fiera tiene que llamar la atención de cualquier persona buscando algo particular en un museo más costumbrista que dramático, no menos lo hace la cita que aparece grabada en el dosel donde se apoya el de Alburquerque: <em>&#8220;Aquí estoy sin temor y de la muerte no he pavor.&#8221;</em></p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
		<p><em>Callad, que ni a vuestra valentía conviene esa liviandad, ni a la patria vuestra y mía. ¡Un español de Toledo se queja de no comer!</em><br />
<strong>Lope de Vega</strong>, &#8220;El Asalto a Mastrique por el Príncipe de Parma&#8221; en <em>Doze Comedias de Lope de Vega Carpio</em> […], Madrid, Edición de Miguel de Siles, 1614, folio 53</p>
	</blockquote>

	<p>Si el visitante curioso busca pintura española en la <strong>Gemäldegalerie</strong> de Berlín encontrará apenas unos <strong>Velázquez</strong> y un <strong>Murillo</strong>, no especialmente conocidos y precisamente por ello poco señalados; aislados en un museo casi dedicado por completo a los viejos candiles barrocos de <strong>Caravaggio</strong>. Eso sí, el observador fisgón &#8212;que intenta evitar las casi siempre estériles guías&#8212; con un poco de agudeza encontrará un lienzo un poco escondido, en una sala menor, y que muestra al duque de Alburquerque, <strong>Don Gabriel de la Cueva</strong>, mirando orgulloso al espectador mientras se apoya en un pequeño respaldo de mármol.</p>

	<p>Si esa mirada fiera tiene que llamar la atención de cualquier persona buscando algo particular en un museo más costumbrista que dramático, no menos lo hace la cita que aparece grabada en el dosel donde se apoya el de Alburquerque: <em>&#8220;Aquí estoy sin temor y de la muerte no he pavor.&#8221;</em></p>

	<p>Divisa que resume junto a la mirada del duque todo un tiempo militar en la historia de Europa: el apogeo de la infantería castellana, los temibles tercios del rey católico, en las guerras del continente. Precisamente, la fecha del cuadro, realizado por <strong>Battista Moroni</strong>, es totalmente definitiva: 1560.</p>

	<p>Un ejército en movimiento</p>

	<p>Las Españas del siglo <span class="caps">XVI</span> distaban mucho de ser la potencia demográfica o económica de Europa. <strong>Antonio Morelo Almárcegui</strong> habla de poco más de 5 millones de habitantes a la altura de 1550 (ver <span class="caps">FLORISTÁN</span>,p. 24) y con una economía todavía agraria, que ve una importancia relativa de las ciudades. Por aquel tiempo, como contrapartida, la Francia de los Valois cuenta con 15 millones de habitantes (ver <span class="caps">CAMERON</span>, p. 48). ¿Cómo pudo, entonces, vencer a sus rivales esta Monarquía Hispánica? </p>

	<p>Primero, era un ejército mixto, apoyado fuertemente en soldados de otra nacionalidad como cita <strong>Bennassar</strong>, pero en cuyas filas <em>“cuando una situación llegaba a ser seria, los tercios españoles acudían a primera línea”</em> (<span class="caps">BENNASSAR</span>, pp.65 &#8211; 66). Además, y tal como afirmó <strong>Geoffrey Parker</strong> en su obra seminal sobre los tercios, debían no poco su fortuna a la movilidad: los ejércitos hispanos alcanzaron un nivel de sofisticación en la infraestructura que sus enemigos no podían igualar. El célebre “camino español”, pequeña línea entre Francia y Alemania correspondiente con la vieja Borgoña, fue el limes por el cual los ejércitos de los Habsburgo pasaban de Milán a Flandes en paradas y postas perfectamente planificadas. Todo un logro estratégico que fue dinamitado poco a poco a mediados del <span class="caps">XVII</span> por las victorias galas.</p>

	<p>Segundo, por la creación de un tipo militar hispano, un ejército profesional que llevaba en lid desde años antes, alejadísimo de las tipologías de batalla medieval y cuya imagen visual certera son los arcabuceros en harapos que aniquilaron a la refinada caballería francesa en la batalla de Pavía (1525), la cual supone en un sentido fáctico el fin de la guerra en el sentido feudal. Este tipo de guerra había existido de manera testimonial en la Reconquista, con la caballería ligera, contra un enemigo bastante más duro y móvil que los señores feudales. Para <strong>Ceriñola</strong>, en 1503, y tomando el modelo suizo e italiano de arcabuceros y piqueros, aparece el tercio. <strong>Elliot</strong> afirma que <em>“Esta formación dominó los campos de batalla de Europa durante más de un siglo y su éxito total contribuyó a reforzar la confianza en sí misma de una fuerza militar que era, y se sabía, la mejor del mundo.”</em> (<span class="caps">ELLIOT</span>, J.H. p. 141)</p>

	<p>Y tercero, las reservas americanas de plata que salvarán a <strong>Felipe II</strong> de varias bancarrotas a finales del <span class="caps">XVI</span>, pudiendo mantener una infraestructura imposible en varios frentes a través de créditos con banqueros genoveses (que harán inmenso negocio con esta Monarquía). <strong>Ramón Carande</strong> explicó con tino el entramado de préstamos del emperador, que sirvieron para financiar sus inacabables campañas europeas.</p>

	<p>Hidalgos</p>

	<p>Narra la tradición que el viejo Emperador <strong>Carlos V</strong> en su abdicación &#8212;el 25 de octubre de 1555&#8212; se apoyó por cansancio en el joven <strong>Guillermo de Orange</strong>. Este joven príncipe holandés, educado como protestante en su juventud, habría de traicionar el legado religioso del emperador apenas doce años después. Y el nervio de los ejércitos católicos, enfrentados a lo que se llamó en inicio “mendigos del mar”, habrían de ser las armas hispanas, en una guerra imposible frente a un enemigo hábil, parapetado en fortalezas inexpugnables (los baluartes originados en la guerra de condotieros renacentista), y un clima no especialmente benigno.</p>

	<p>Una conflagración que duró ochenta años, y de la cual la Monarquía Hispánica sacó apenas un sur católico, y varias bancarrotas que acabarían en los previsibles desastres colectivos de 1640. Pero ¿cómo no admirar el valor de estos hidalgos miserables? ¿Y esa indolencia? Debemos al Señor de Brantôme, <strong>Pierre de Bourdeille</strong>, una descripción justa y no poco irónica del tipo español militar del siglo <span class="caps">XVI</span>:</p>

	<blockquote>
		<p><em>Vi una vez en Cremona a un soldado español de muy buen porte, que no llevaba espada por la calle. Entramos en conversación y le pregunté por qué no la llevaba y si la justicia de la ciudad se lo había prohibido. «No señor &#8212;contestó&#8212; la justicia de esta ciudad no ha que ver sobre mí, porque soy soldado viejo señalado, y en compañías bien adventajado, mas, yo mismo me soy ordenado la pragmática, porque soy tan presto de mano que por el menor viento que me pasa por las orejas, yo luego vuelvo, y meto la mano á la espada, y lo primero que se me topa muere á su mal hora, como quatro ó cinco veces me ha acontecido así por las calles paseando me. De manera que, por no caer en las manos de nuestro alguasil, y en peligro de vida, de hecho voto á Dios de no traer mas espada, sino quando vamos á la guerra ó entramos de guardia.</em></p>
	</blockquote>

	<p>Este español indolente, en homenaje a su jactancia inabarcable, acabará en estereotipo andante ya en el siglo <span class="caps">XVII</span>, en la “Comedia dell’arte”, convertido en un gritón polichinela llamado <strong>Capitano Matamoros</strong>. Existió mucho fanfarrón, es cierto, pero también un genio colectivo quijotesco enraizado en una mentalidad más medieval que moderna enfrentada a un imposible: el dominio universal que citó de manera perspicaz el <strong>Cardenal de Richelieu</strong>.</p>

	<p>El <strong>Nietzsche</strong> moribundo y loco, obsesionado toda su vida con el heroísmo, hizo un juicio agudo poco antes de su fallecimiento: &#8220;Los españoles. ¡Los españoles!&#8230;Esos hombres quisieron ser demasiado&#8221;. Así, <strong>Cervantes</strong>, en boca del Quijote, sólo podía glorificar las armas por encima de las letras:</p>

	<blockquote>
		<p><em>Y lo que más es de admirar: que apenas uno ha caído donde no se podrá levantar hasta la fin del mundo, cuando otro ocupa su mesmo lugar; y si este también cae en el mar, que como a enemigo le aguarda, otro y otro le sucede, sin dar tiempo al tiempo de sus muertes: valentía y atrevimiento el mayor que se puede hallar en todos los trances de la guerra.</em></p>
	</blockquote>

	<p>Esa república de <em>miles gloriosus</em>, casi todos mendigos, eternos en su valentía y todavía más eternos, como el Quijano, en su ceguera. <strong>Cánovas</strong> hablará irónicamente de esta terquedad citando <strong>Rocroi</strong> (1643), el ocaso de las armas hispánicas, en sus <em>Estudios Literarios</em>:</p>

	<blockquote>
		<p><em>Algunos escritores franceses cuentan, que adelantándose el Príncipe en persona hácia uno de los tercios, para proponer la capitulación, fué recibido á balazos por los nuestros, que imaginaron ser aquella estratagema para sorprenderlos; con lo cual, furiosos los franceses, y sobre todos los suizos, que al fin los rompieron, comenzaron á hacer en ellos una horrible carnicería&#8230;</em></p>
	</blockquote>

	<p>Héroes anónimos</p>

	<p>Más de cuatrocientos años de guerra en la península había creado un tipo soldado bizarro, glosado por <strong>Manuel Fernández Álvarez</strong>: <em>“Cuando el soldado de los tercios viejos está en retirada es también cuando se ve avanzar en Europa a don Quijote, lo cual es todo un símbolo”</em>. Citaremos unos cuantos de estos tipos, cuyas vivencias dan testimonio de su valor.</p>

	<p>Un soldado convertido en personaje por <strong>Calderón</strong>, el granadino <strong>Lope de Figueroa</strong>, alistado en los tercios a finales de 1550, pirata en el mediterráneo, soldado en el socorro a Malta &#8212;que tanta admiración y fervor católico causó a Brantôme&#8212; y siempre con la pólvora caliente en el teatro flamenco de la guerra. Dirán los soldados de Calderón sobre él en <em>El Alcalde de Zalamea</em>:</p>

	<blockquote>
		<p><em>…don Lope de Figueroa, que, si tiene tanta loa de animoso y de valiente la tiene también de ser el hombre más desalmado, jurador y renegado del mundo, y que sabe hacer justicia del más amigo, sin fulminar el proceso.</em></p>
	</blockquote>

	<p>De ahí a Lepanto, con Cervantes, y en una biografía precoz, será muerto por peste en las Cortes de Monzón de 1585. A Lope de Vega le dejó en el citado <em>Asalto de Mastrique…</em> su vehemencia: </p>

	<blockquote>
		<p><em>Juro a Jesucristo que me admira y espanta vuestra Alteza: vaya al infierno, y demos a los diablos una batalla, y voto a Dios de hacellos huir más tierra que perdieron cïelo.</em></p>
	</blockquote>

	<p>Unas décadas antes otra vida envuelta en lid: <strong>Julián Romero</strong>. Reclutado en la adolescencia al servicio del Emperador, acabará mandando un regimiento de mercenarios pagados por <strong>Enrique <span class="caps">VIII</span></strong>, aliado de Carlos I, en la última batalla en campo abierto contra los escoceses: Pinkie, 1547.</p>

	<p>Poco antes, cuenta Brantôme &#8212;que lo trató y hace un retrato no poco hagiográfico de él&#8212; consiguió vencer en un duelo a un rival español al servicio del rey de Francia. En base a estos éxitos al servicio del inglés, acabó siendo nombrado caballero y bandera. Pero este hombre, ortodoxo, acabará volviendo al servicio del Emperador por <em>“no servir a herejes”</em> como dicen todas sus biografías. Flandes le convertirá en un lisiado y creará la leyenda: perderá pierna y brazo, y un ojo, pero alcanzará la gloria militar en todas las acciones de los Tercios (Gravelinas, Gemmingen, Mons….). </p>

	<p>Fue además espía de Felipe II de cara a la invasión de Irlanda, y responsable implícito de la “furia española” de Amberes de 1576 (masacre esencial en la constitución de la “leyenda negra” posterior…). Un año más tarde, en 1577, preparando el tercio viejo luego de la efímera paz de <strong>Don Juan de Austria</strong>, morirá en Cremona de un balazo en el ojo. Casi 60 años al servicio del Rey, y no pudo merecer su retiro doméstico, como se quejó al propio Felipe II:</p>

	<blockquote>
		<p><em>…he perdido tres hermanos y un brazo y una pierna y un ojo y un oído y lo demás de mi persona tan fatigado de heridas que me siento de ellas; y ahora últimamente un hijo, en quien yo tenía puestos todos los ojos. (…) después de acá no he estado un año entero en mi casa.</em></p>
	</blockquote>

	<p>Debemos a <strong>Montaigne</strong>, en sus famosos <em>Ensayos</em>, un testimonio del valor heroico de Romero, y también de su candidez:</p>

	<blockquote>
		<p><em>Recientemente en Ivoy, el señor Juan [Julián] Romero, habiendo incurrido en el desacierto de salir a parlamentar con el condestable, encontró a su regreso la plaza tomada.</em></p>
	</blockquote>

	<p>La ceguera es, en fin, esencial en la batalla; poco útil en el parlamento. <strong>El Greco</strong> lo pintó casi como santo cristiano: en su imaginario, no podemos pensar en mejor legado.</p>

	<p>El sol se pone</p>

	<p>A finales del siglo <span class="caps">XVII</span> este paradigma militar, quebrado en sucesivas derrotas, será sustituido en su primacía por el sistema de regimientos y mosquetes del Reino de Francia. La causa siguiente será la caída del sistema de naipes jerarquizado que eran los territorios de la Monarquía Hispánica, los cuales acabarán siendo repartidos en tratados secretos de sus enemigos de la misma manera que hicieron Prusia y Austria con Turquía a finales del <span class="caps">XVIII</span>. </p>

	<p>Se cuentan muchas historias literarias relativas a los desastres militares de los Tercios que preceden al tratado de los pirineos entre Francia y España (1659) &#8212;“contad los muertos” es el apócrifo que parece ser dijo un soldado castellano&#8212;, pero este ocaso ciega una cierta épica de las viejas victorias, cuando los soldados tenían bigotes &#8220;hechos al humo del cañón&#8230;&#8221;</p>

	<p>El propio <strong>Gabriel de la Cueva</strong>, que fue Gobernador de Milán en estos años de esplendor del “camino español”, dirá el mejor testamento a esta justa vanidad en una carta a García de Toledo en la que pide soldados: </p>

	<blockquote>
		<p><em>(el conde Juan Bautista de Arcos) el cual me prometió de traellos mediado agosto, y no estarán mal en este estado para si Vuestra Excelencia tuviere necesidad de parte dellos, pues quien da toda la infantería española, de mejor gana dará mill alemanes [&#8230;]</em></p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p><span class="caps">VVAA</span>, <em>Colección de documentos inéditos</em>, Madrid, Imprenta de la Viuda de Calero, 1856, pág. 260</p>
	</blockquote>

	<p><strong>Bibliografía</strong></p>

	<p><span class="caps">BENNASSAR</span>, B. <em>La España del siglo de Oro</em>, Barcelona, Editorial Crítica, 2004<br />
<span class="caps">BOURDEILLE</span>, P (<span class="caps">BRANTÔME</span>), <em>Bravuconadas de los españoles</em>, Madrid, Áltera, 2002<br />
<span class="caps">CÁNOVAS</span> <span class="caps">DEL</span> <span class="caps">CASTILLO</span>, A. <em>Estudios Literarios, Vol. 2</em>, Madrid, Imprenta de la Biblioteca Universal Económica, 1868<br />
<span class="caps">CARANDE</span>, R. <em>Carlos V y sus banqueros</em>, Barcelona, Crítica, 2004<br />
<span class="caps">ELLIOT</span> J.H. <em>La España Imperial, 1469 &#8211; 1716</em>, Barcelona, Vicent Vives, 1972<br />
<span class="caps">FERNÁNDEZ</span> <span class="caps">ÁLVAREZ</span>, M., <em>España y los españoles en los tiempos modernos</em>, Salamanca, Universidad de Salamanca, 1979<br />
<span class="caps">MARTÍNEZ</span> <span class="caps">LAÍNEZ</span>, F y <span class="caps">SÁNCHEZ</span> DE <span class="caps">TOCA</span>, J. , <em>Tercios de España: la infantería legendaria</em>, Madrid, Edaf, 2007<br />
<span class="caps">PARKER</span>, G. , <em>El ejército de Flandes y el camino español</em>, Madrid, Alianza, 2006<br />
<span class="caps">VVAA</span> (Coordinado por <span class="caps">CAMERON</span>, E.) <em>Early modern Europe: An Oxford History</em>,  New York, Oxford University Press, 2001<br />
<span class="caps">VVAA</span> (Coordinado por <span class="caps">FLORISTÁN</span>, A.), <em>Historia de España en la Edad Moderna</em>, Barcelona, Ariel, 2009</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/20390/furia-ciega</link>
		<pubDate>Wed, 11 May 2011 08:56:02 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Eros y Tánatos</title>
		<description><![CDATA[<p>Apenas tres días después de que se tomara la decisión de expurgar la etnia judía del <em>volk</em> alemán, <strong>Stefan Zweig</strong> se suicida junto a su mujer en Petrópolis, Brasil. Hay algo de teatral, de representación, en el suicidio de Zweig: abrazado a su mujer, en la cama, parecía el final de una de obras de teatro de inicios de siglo. Impecablemente vestido en el lecho, abotonado hasta el último botón de su camisa, y en la mesilla una botella de champán, dejaba trece cartas a sus amores, editores y amigos más cercanos: y el telón caía.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
		<p><em>Si tenemos dioses nuevos, ¿hay que reducir necesariamente a ídolos a los viejos dioses?</em><br />
<strong>Arthur Schnitzler</strong>, <em>Relaciones y soledades</em>, Barcelona, Edhasa, 1998, pág. 98</p>
	</blockquote>

	<p>El 20 de enero de 1942 los altos mandos nazis tomaron la decisión en la conferencia de Wansee de establecer “la solución final” al problema judío. Era la cúspide final de una pirámide de medidas que había convertido, primero, a los judíos en extranjeros en Alemania, y segundo, usurpado en nombre del <em>volk</em> germano todos sus bienes.</p>

	<p>También se iniciaba un año donde, definitivamente, el <span class="caps">III</span> Reich controlaba casi todos los resortes de una Europa que no pudo resistir al ataque de los blindados alemanes.  Los japoneses, con el ataque de Pearl Harbor &#8212;7 de diciembre&#8212;, se unieron al eje, abriendo un segundo teatro de operaciones. En estos inicios de año, el célebre juicio de <strong>Adolf Hitler</strong> del <em>&#8220;Reich de los 1000 años&#8221;</em> parecía más cercano que nunca.</p>

	<p>Apenas tres días después de que se tomara la decisión de expurgar la etnia judía del <em>volk</em> alemán, <strong>Stefan Zweig</strong> se suicida junto a su mujer en Petrópolis, Brasil. Hay algo de teatral, de representación, en el suicidio de Zweig: abrazado a su mujer, en la cama, parecía el final de una de obras de teatro de inicios de siglo. Impecablemente vestido en el lecho, abotonado hasta el último botón de su camisa, y en la mesilla una botella de champán, dejaba trece cartas a sus amores, editores y amigos más cercanos: y el telón caía.</p>

	<p>Una de esas cartas exponía la razón de su suicidio: <em>“El mundo de mi lengua madre ha desaparecido y Europa, mi lugar espiritual, se destruye a sí misma. Mis fuerzas están agotadas por largos años de peregrinación sin patria. Así, juzgo mejor poner fin a tiempo. Saludo a mis amigos. Quizás ellos vivan el amanecer tras la larga noche. Yo estoy demasiado impaciente y parto solo.”</em></p>

	<p>Como un joven que amaba demasiado la vida, dirá Valle-Inclán, este hombre cosmopolita, este judío que había sido pacifista en la orgía bélica de 1914, partía solo, rotas sus emociones. Pero ese cava que descorchó antes de este suicidio ritual, casi propio de zelotes, tiene una fecha: Viena, 1900.</p>

	<p>La batuta seguía en manos de a clase Imperial…</p>

	<p>Debemos a un joven pintor una descripción apenas lírica de esta Viena finisecular:</p>

	<blockquote>
		<p>“Comencé de esta manera a llevar cada vez más una doble vida; la razón y la realidad me hicieron pasar por una tan amarga como bendita escuela en Austria. Entre tanto, el corazón andaba por otros parajes. Un angustioso descontento me embargaba a medida que iba conociendo la vacuidad en derredor de ese Estado, y la imposibilidad de salvarlo, sintiendo, al mismo tiempo, con la mayor certeza que, en todo y por todo, aquél sólo podía representar la desgracia del pueblo alemán. (&#8230;)</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p>Repugnante me era el conglomerado de razas reunidas en la capital de la Monarquía austríaca; repugnante esa promiscuidad de checos, polacos, húngaros, rutenos, serbios, croatas, etc.; y, en medio de todos ellos, a manera de eterno bacilo disociador de la humanidad, el judío y siempre el judío&#8230;&#8221;</p>
	</blockquote>

	<p>Uno de esos bacilos, uno de esos <em>“judíos internacionales”</em> que dirá la propaganda, era un todavía joven Stefan Zweig. El contraste en el recuerdo de esta Viena de fin de siglo es total:</p>

	<blockquote>
		<p>“Por aquí habían pasado los Nibelungos, desde aquí iluminó al mundo la constelación de los siete astros inmortales de la música: Gluck, Haydn y Mozart, Beethoven, Schubert, Brahms y Johann Strauss, aquí confluyeron todas las corrientes de la cultura europea; en la corte, entre la nobleza y entre el pueblo, lo alemán se unía con alianzas de sangre con lo eslavo, lo húngaro, lo español, lo italiano, lo francés y lo flamenco, y el verdadero genio de esta ciudad de la música consistió en refundir armónicamente todos esos contrastes en un elemento nuevo y peculiar: el austríaco, el vienés.</p>
	</blockquote>

	<blockquote>
		<p>Acogedora y dotada de un sentido especial de la receptividad, la ciudad atraía las fuerzas más dispares, las distendía, las mullía y las serenaba; vivir en semejante atmósfera de conciliación espiritual era un bálsamo, y el ciudadano, inconscientemente, era educado en un plano supranacional, cosmopolita, para convertirse en ciudadano del mundo.”</p>
	</blockquote>

	<p>Hitler, el provinciano &#8212;alemán de Bohemia lo llamó <strong>Josep Pla</strong> en el artículo de “La Publicitat”&#8212;, responde a esta Viena refinada e Imperial con la náusea; Zweig, el capitolino judío, recuerda esta capital como imán de ingenios y ágora liberal ¿quién miente entonces? Ninguno.</p>

	<p>Son las dos visiones y proyectos de futuro de una sociedad moribunda, pintada en los cuadros de <strong>Klimt</strong> y que hizo del artificio pomposo, el célebre apelativo austrohúngaro, un modo de vida para el artista de preguerra, el creador de <em>feuilleton</em> como describió <strong>Herzl</strong>. Así, los dos son artistas y construyen ficciones, no son en ningún caso analíticos y la búsqueda del éxtasis lírico lleva a cada uno a sus particulares retablos: Hitler y el wagnerismo como motor; Zweig y su culto laico a los literatos europeos. Espejos de su mal común: el narcisismo. <strong>Freud</strong>, otra vez. </p>

	<p>Hay mucho de represión sexual y envidia al judío, a este judío dandy que empieza a ascender, en los recuerdos de Hitler de Viena: <em>“El joven judío de negros cabellos acecha muchas horas seguidas, con satánica alegría reflejada en su cara, a la inocente muchacha, a la que ultraja con su sangre y la roba así al pueblo al que pertenece.”</em> No le falta razón: las memorias de <strong>Arthur Schnitzler</strong> son un constante ir y venir de mujeres de todo tipo, y algunos dicen que llegó a tener un diario personal donde contaba el número de orgasmos. Pero esta envidia proyecta un elemento sagaz por parte de Hitler: <em>“Todo esto pone de manifiesto el lascivo mundo imaginario del insatisfecho soñador…”</em> El mundo del ensueño y la corrupción unidos, la represión social que lleva a esa extraña sublimación y de la que da memoria especialmente la obra de Zweig <em>Carta de una desconocida</em> (1922).</p>

	<p>1914 es el fin del vals y aquel ritmo sinuoso, plácido para una siesta en la <em>Ringstrasse</em> &#8212;_“expresión visual de los valores de una clase social”_ que dirá <strong>Schorske</strong>&#8212;, vira en danza macabra que anuncia el fin de una época. El mundo de máscaras de Schnitzler, todavía amable e irónico en <em>La Ronda</em> (1897) se troca en melancolía con <em>El retorno de Casanova</em> (1918), para finalizar en el horror macabro de <em>Relato soñado</em> (1925). El mundo del intelectual universal, siempre igualado al judío en esa gran obra cómica que es <em>Mi Lucha</em>, entra en eclipse: el futuro ya no les pertenece.  Viejos ídolos…</p>

	<p>La guerra de 1914 mató la inocencia del siglo <span class="caps">XIX</span>. Comenzaba el <em>malestar en la cultura</em>. Las gestas heroicas de los emplumados oficiales al servicio del “padre de los pueblos”, el emperador <strong>Francisco José</strong>, dejan paso a las muertes por cientos y miles en trincheras mal guarnecidas, y la vivaz marcha Radetzky es tapada por el ruido incesante de las ametralladoras. 1918 es la muerte final de los Habsburgo: Zweig lo comprende rápido y vive los años de la guerra de un país a otro, buscando aliados en su anhelo pacifista y difundiendo su obra por toda Europa. Pero su mundo está muerto: ha nacido viejo. Ya en 1917 se queja a Schnitzler en una carta de cómo el gobierno austrohúngaro torpedea su salida del país para dar unas conferencias pacifistas en Suiza. Quedaba ya lejano el tiempo en que cualquier aristócrata o burgués con una bolsita de oro podía dejar cientos de amantes de Gibraltar a los Urales, como con cariño recordaba Alberto Cardín respecto a <strong>Juan Valera</strong>.</p>

	<p>A pesar de todo, existía ya una casta que tenía pasaporte para cualquier país: el soldado. 1914 es el año cero de la biografía de Hitler. Renuncia servir en el ejército austrohúngaro, país que le repugna por ser aristocrático y multinacional, para hacerlo con éxito como un alemán más. En una de esas metáforas que acaban construyendo mundos, el cabo austriaco acaba la guerra con una doble ceguera: la natural, provocada por el gas mostaza, y la intelectual, incapaz de aceptar la derrota de Alemania. De nuevo, la ficción. </p>

	<p>Zweig sí vio el momento histórico: observó como el último Habsburgo cogía el tren al exilio, con todos los honores, como última representación. Los vagones austriacos, que devolvieron a Zweig a su Viena natal, mostraban un aspecto deleznable, con el cuero arrancado, y actuaban como justa metáfora del estado de un país que nació muerto:</p>

	<blockquote>
		<p>“¡Ah, qué poco se parecían a aquellos trenes sanitarios bien iluminados, blancos y perfectamente lavados en que al comienzo de la guerra se dejaban retratar las archiduquesas y las damas distinguidas de la sociedad vienesa, vestidas de enfermeras! Lo que me tocó ver a mí, horripilado, eran vulgares vagones de carga sin ventanas, con tan sólo una estrecha claraboya, e iluminados por dentro con una lámpara de aceite cubierta de hollín.”</p>
	</blockquote>

	<p>Vagones que tienen a soldados no victoriosos, sino hastiados; nihilistas. <strong>Celine</strong> es el testamentario en su <em>Viaje al fin de la noche</em> para 1932.</p>

	<p>El futuro ya está aquí</p>

	<p>Hay mucho de extraño triunfo, quizá prematuro, en los años 20 en las biografías de Hitler y Zweig. A finales de 1916 el autor judío triunfa con <em>Jeremías</em>, obra pacifista recibida con éxito en una Europa hastiada de la guerra. Pero también es el tiempo en que el propio Zweig descubre el fascismo, en el norte de Italia:</p>

	<blockquote>
		<p>“Y llegó de repente. De una calle lateral salió desfilando o, mejor dicho, corriendo con paso ligero y acompasado, un grupo de jóvenes en formación perfecta que, con un ritmo ensayado, cantaban una canción cuyo texto yo desconocía. (…) Las impresiones ópticas siempre tienen algo convincente. Por primera vez, supe entonces que aquel fascismo legendario, del cual tan poco sabía yo, era real, que era algo muy bien dirigido, capaz de atraer a jóvenes decididos y osados y de convertirlos en fanáticos.”</p>
	</blockquote>

	<p>Desde 1918, Alemania contaba con una suerte de agrupaciones paramilitares similares llamadas <em>Freikorps</em>, y que, en el auge de las oleadas bolcheviques y espartaquistas, habían sido apoyadas por los gobiernos de los estados y del propio Reich. De 1918 a 1920 se forma el <span class="caps">NSDAP</span>, el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, en una combinación de pequeña burguesía, obreros y ex militares licenciados. Hitler, en fidelidad a la policía Bávara (aquel estado en que, luego de la intentona comunista, “todo lo reaccionario estaba de moda.”), acude como espía a sus primeras reuniones.  Acabará fascinado: pangermanismo y antisemitismo en un movimiento populista. En apenas dos años se convertirá en el líder del movimiento, rindiendo obreros alemanes a sus fogosas diatribas.</p>

	<p>Es la hora de las masas, excluidas y fanatizadas del <em>volk</em>, y que harán crecer el antisemitismo como desprecio a la elite judía germánica. El intelectual alemán-judío comienza a disociarse: recuerda Schnitzler como Herzl era pionero del pangermanismo, para acabar siendo el padre del sionismo luego del “caso Dreyfus”. En 1922 el asesinato de <strong>Walther Rathenau</strong>, judeoalemán Ministro de Exteriores del efímero régimen de Weimar, pone sobre aviso a los judíos alemanes de que ya no están libres de persecuciones. Para Zweig es un verdadero drama, “un segundo aviso” luego del encuentro italiano: </p>

	<p>bq.“Me despedí de Rathenau delante del ministerio sin sospechar que era nuestro adiós definitivo. Más adelante reconocí por las fotografías que la calle por la que habíamos ido juntos era la misma en que poco tiempo después los asesinos habían acechado el mismo coche: fue una verdadera casualidad que yo no fuese testigo de aquella escena funestamente histórica. De ese modo pude vivir con más emoción y con una impresión más fuerte de los sentidos el aciago episodio con que empezó la tragedia de Alemania, la tragedia de Europa.”</p>

	<p>La muerte de Rathenau, que había negociado con una irascible <span class="caps">URSS</span> el eficiente <em>Tratado de Rapallo</em> (1920), exponía que los lejanos tiempos de <strong>Karl Lueger</strong> &#8212;del cual hablan con afecto tanto Zweig como Hitler en sus memorias&#8212; como alcalde antisemita de Viena que no persiguió un judío habían pasado. En 1923, un año más tarde, Hitler entra en la historia con un teatral golpe de estado en una gran cervecería de Munich, la _Bürgerbräukelle_r. Era demasiado pronto. “La marcha de Roma” de los nazis habría de esperar hasta los años 30.</p>

	<p>En 1924 Hitler estará internado en la cárcel de Landsberg, saliendo a finales de año. Pactará la legalidad con las autoridades de Baviera del <span class="caps">NSDAP</span>, prometiendo respeto a la constitución, pero sus bravatas antisemitas le llevarán a una prohibición de dar discursos. A escasos kilómetros de esta Baviera reaccionaria, Zweig pasa los primeros años de los 20 en Salzburgo, dedicado a su oficio de escritor. Realiza biografías sus grandes mitos, <strong>Balzac</strong>, <strong>Dickens</strong> e incluso <strong>Nietzsche</strong> para 1925. El prestigio del escritor va en aumento en esta Austria que todavía sobrevive con dignidad al legado de un <em>Imperio imposible</em> y a los intentos anexionistas de grupos pangermanos.</p>

	<p>Estos años locos de descontrol, marcados por la hiperinflación y las célebres imágenes de las carretillas de billetes, son también lo de verdadera orgia dionisiaca del Berlín de entreguerras, donde los “únicos temas aceptados en política era el fascismo y el comunismo”, según Zweig. Este pequeño respiro social, fruto de la ruptura cultural en sociedades como Alemania y Austria dominadas por regímenes conservadores durante todo el siglo <span class="caps">XIX</span>, tiene una fecha previsible de fin: 1929. Con el partido organizado en el norte de Alemania, gracias a la perseverancia de <strong>Gregor Strasse</strong>, los nacionalsocialistas irán acumulando votos para acabar siendo dominantes en la década de los 30.</p>

 Zweig llega a ser un literato de éxito en plena ascensión del nazismo, con su seminal <em>Fouché</em> para 1929 y su meticulosa biografía de María Antonieta en 1932. En 1927, sus <em>Momentos estelares de la Humanidad</em>, vindicación de aventureros, y giros copernicanos. Y otra vez el espíritu del siglo <span class="caps">XIX</span>. Para final de la década de los 30 no quedará un libro suyo en venta, gracias a los decretos antisemitas de Hitler. De nuevo, responde a este clima viajando, y recorre toda Europa &#8212;incluida España, donde busca editores a su amigo Schnitzler&#8212; llegando a visitar la aislada <span class="caps">URSS</span>, de la cual nos ofrece un testimonio agridulce. Es la última vindicación de su europeísmo, que verá un libro de tono póstumo como <em>Erasmo de Rotterdam</em>, casi hermano de sus memorias, en 1934.

	<p>Sus ideas wilsonianas eran casi putrefactas en esta década: siguiendo la teoría de <strong>Mabuse de Lang</strong> construirá el acceso de Hitler al poder como una inmensa mascarada: </p>

	<p>bq.“Pero la misma técnica que Hitler empleó más adelante en política internacional, la de concertar alianzas-basadas en juramentos y en la sinceridad alemana-con aquellos a los que quería aniquilar y exterminar, le valió ya su primer triunfo. Sabía engañar tan bien a fuerza de hacer promesas a todo el mundo, que el día en que llegó al poder la alegría se apoderó de los bandos más dispares. Los monárquicos de Doorn creían que sería el pionero más leal del emperador, e igual de exultantes estaban los monárquicos bávaros y de Wittelsbach en Munich; también ellos lo consideraban «su» hombre.”</p>

	<p>El engaño parece una auto justificación de Zweig, ¿dónde estaban los intelectuales de Weimar entonces? Más bien, el peligro comunista &#8212;constante en toda la Alemania de la postguerra&#8212; unido al pobre afianzamiento de un régimen considerado bastardo en su origen llevó a gran parte de la burguesía a financiar a Hitler y su panda de matones. 1933, el incendio del Reichstag, supone la excusa fáctica para que la dictadura, brillantemente encauzada por <strong>Carl Schmitt</strong> como régimen “excepcional” en base a las teorías de <strong>Donoso Cortés</strong>, sea definitiva.</p>

	<p>Al año siguiente, Zweig se exilia: Schnitzler había muerto en 1931, y Freud lo hará en el 39. Recalará, primero, en Inglaterra hasta 1939, donde tendrá que salir al desatarse la guerra. Es extranjero, y entonces considerado como sujeto peligroso, tal como se describe con amargura a su amigo Freud. </p>

	<p>Lo cosmopolita había muerto en justo homenaje a la gloria de los nacionalismos que asolaban Europa. Su estancia en Estados Unidos, sus viajes en barco (glosados en la fantástica y póstuma <em>Novela de Ajedrez</em> 1942, uno de los mejores y más precisos estudios de la psicología de tortura nazi…), le llevarán al Brasil multirracial, al que dedicará un libro más costumbrista que ensayístico. Parecía su revancha contra la política étnica del <span class="caps">NSDAP</span>.</p>

	<p>Y en estos años que van  de 1942 a 1945 se produce la circunstancia paradójica que une Zweig a su némesis Hitler: el suicidio junto a sus amantes por no soportar el futuro. El principio estaba ahí, pero el método será diferente: Hitler se suicida de un tiro y deja a su amante <strong>Eva Braun</strong> el cianuro, los dos separados en extremos de un sofá. Zweig morirá abrazado a su mujer, unidos por el cianuro. Freud habría aplaudido la idea: eros y tánatos al fin juntos.</p>

	<blockquote>
		<p>“…se dirigió al fondo de la sala, en donde relucía, pálido, un cuerpo de mujer. Tenía cabeza caída a un lado; unos cabellos largos y oscuros se derramaban casi hasta el suelo. Instintivamente, alargó la mano para enderezar aquella cabeza pero (…) titubeó otra vez. (…) ¿Era el cuerpo de ella…? ¿Aquel cuerpo maravilloso, floreciente, ayer mismo tan dolorosamente deseado?”<br />
Arthur Schnitzler, <em>Relato Soñado</em>, Barcelona, Acantilado, 1999</p>
	</blockquote>

	<p><strong>Bibliografía</strong></p>

	<p><span class="caps">FEST</span>, J. <em>Hitler: Una biografía,</em> Barcelona, Planeta, 2005<br />
<span class="caps">HITLER</span>, A. <em>Mi Lucha</em>, Barcelona, Ojeda, 2007<br />
<span class="caps">SCHNITZLER</span>, A. <em>Memorias: Juventud en Viena</em>, Barcelona, Acantilado,  2004<br />
<span class="caps">SCHORSKE</span> <span class="caps">CARL</span>. E. <em>Viena Fin De Siecle</em>, Barcelona, Editorial Gustavo Gili, 1981<br />
<span class="caps">XAMMAR</span>, E. <em>El huevo de la serpiente: Crónicas desde Alemania (1922 – 1924)</em>, Barcelona, Acantilado, 2005<br />
<span class="caps">ZWEIG</span>, S. <em>Correspondencia</em>, Barcelona, Paidós, 2004<br />
<span class="caps">ZWEIG</span>, S. <em>El Mundo de Ayer: Memorias de un Europeo</em>, Barcelona, Acantilado, 2008</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/20226/eros-y-tanatos</link>
		<pubDate>Mon, 11 Apr 2011 18:12:17 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
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		<title>El horizonte de la historia</title>
		<description><![CDATA[<p>Esta columna quiere recoger este espíritu y ofrecer una pequeña exploración con la linterna en la cueva del ayer. No de &#8220;nuestro pasado&#8221;, o &#8220;nuestras raíces&#8221;, sino de la visión meramente funcional de los tiempos pasados, ejemplo positivo de los errores humanos y construcción en permanente y necesaria renovación.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>El historiador y politólogo <strong>Gaddis</strong>, que fuera consejero áureo de la Casa Blanca, puso como portada de sus lecciones sobre Clío el célebre cuadro de <strong>Friedrich</strong> donde se muestra al poeta ante el acantilado.</p>

	<p>Esta metáfora visual, hilada con afecto y tino, es para el autor el horizonte al que se enfrenta el historiador con el pasado. No supone, entonces, la recolección de datos jerárquicos, conclusos, con límites (más en sociedades no racionalistas&#8230;), sino el enfrentamiento al vasto panorama de un marea de informaciones en las que la bruma hace imposible centrarse en los detalles.</p>

	<p>La idea no es falaz: recoge el concepto implícito de la historia simplemente como artesanía. Y la artesanía es lo contrario a la manufactura, a las líneas racionales de producción en base a un esquema; al logos.</p>

	<p>Cuando Gaddis recoge la quiebra de la historia, ejerce de enterrador del mundo de los grandes paradigmas occidentales: la crisis de la dialéctica histórica y la muerte fáctica del progreso predictivo. Poner, en fin, el último clavo en el ataúd de <strong>Hegel</strong>. La dialéctica del filósofo alemán cambió el timón predictivo de Dios al progreso: esta vez el hombre puede controlar y prever su futuro. <strong>Marx</strong> como hijo no deseado llegará a vislumbrar la metodología de la gran emancipación; <strong>Lenin</strong>, el plan de acción.</p>

	<p>En 1989 todos esos paradigmas, cúspide del positivismo (porque la Ilustración fue siempre progreso), fallecieron con los últimos piquetes del Muro de Berlín. Quedaban fuera las utopías del progreso, los estados colmena, dando paso a la vuelta del mito como vertebrador de la sociedad. La infame, decía <strong>Voltaire</strong>, regresa del pasado para destruir el futuro: el año 2000. <em>&#8220;No hay futuro&#8221;</em> berreaba <strong>Johnny Rotten</strong>, casi 10 años antes&#8230;</p>

	<p>Con la quiebra de las grandes teorías, con la conversión de las Facultades de Ciencias Sociales en clubes del nuevo opio (las drogas y la religión siempre unidas), el investigador social es un remero con los ojos vendados que avanza en un mar que no conoce.</p>

	<p>¿Es el fin? Más bien, es sólo un bache: nunca el investigador social ha tenido instrumentos de tal sofisticación para recoger los datos y articular sus hipótesis. ¡Qué habría hecho <strong>Von Ranke</strong> de haber nacido en estos tiempos! Más aún, con la quiebra de los modelos, los historiadores se han convertido en maestros de los ejemplos, de las excepciones. Se estudian éstas como ejemplos de aquello que puede repetirse en un futuro, se concretan formas, se recogen informaciones y se preparan nuevas teorías&#8230; que serán ya para siempre falibles, si creemos a <strong>Karl Popper</strong>.</p>

	<p>Esta columna quiere recoger este espíritu y ofrecer una pequeña exploración con la linterna en la cueva del ayer. No de &#8220;nuestro pasado&#8221;, o &#8220;nuestras raíces&#8221;, sino de la visión meramente funcional de los tiempos pasados, ejemplo positivo de los errores humanos y construcción en permanente y necesaria renovación.</p>

	<p>Afirma <strong>Huysmans</strong> en su seminal <em>À Rebours</em> que todo hombre cultivado ha tenido alguna vez nostalgia por vivir en el pasado. Más aún, el pasado es un horizonte estable e inerte, más a medida que el reloj avanza de manera inversa. El concepto de cambio, aceptado en occidente desde el siglo XV, es desconocido para sociedades cuyo motor no es el progreso.</p>

	<p>¿Y cuál es el interés de la historia? ¿Cuál su objeto? Simplemente la variación, el proceso por el cual nosotros somos diferentes a aquellos que nos preceden. ¿Quién no se ha sentido fascinado alguna vez al ver las fotos de su grupo favorito? De cómo cambian su vestimenta, sus peinados e incluso su música en apenas dos o tres años. Este proceso traspasado a centurias, milenios y de lo visual a todos los ámbitos es simplemente lo que estudiamos: oteando el horizonte y comprobando el movimiento del firmamento.</p>

	<p>Y, tal como el Capitán Féraud ve un rayo de luz en la tormenta en <em>Los Duelistas</em> de <strong>Ridley Scott</strong>, el investigador encontrará su quimera.</p>

	<p>BIBLIOGRAFÍA</p>

	<p><span class="caps">BUENO</span>, G. , <em>El individuo en la Historia (Comentario a un Texto de Aristóteles)</em>, Oviedo, Imprenta Cabal, 1980</p>

	<p><span class="caps">GADDIS</span>, L. J. , <em>El paisaje de la historia. Cómo los historiadores representan el pasado</em>, Barcelona, Anagrama, 2004</p>

	<p>HERNÁNDEZ <span class="caps">SANDOICA</span>, E. <strong>Tendencias Historiográficas Actuales</strong>, Madrid, Akal, 2004</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/maquinadeperspectiva/20030/el-horizonte-de-la-historia</link>
		<pubDate>Fri, 11 Mar 2011 09:00:39 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Julio Tovar</dc:creator>
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