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	<title>Libro de Notas - Causas justas</title>
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	<description>diario de los mejores contenidos de la red en español</description>
	<pubDate>Tue, 06 Sep 2022 17:49:23 GMT</pubDate>
	
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (XXVII)</title>
		<description><![CDATA[<p>261.- La popularización del arte y su absorción por el mercado de masas había de desembocar inevitablemente en el fraude y la impostura, dos actos que la experiencia señala como rentables. 262.- Redefinamos el arte hasta que el concepto cuadre con las características del objeto que queremos vender.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>261</p>

	<p>La popularización del arte y su absorción por el mercado de masas había de desembocar inevitablemente en el fraude y la impostura, dos actos que la experiencia señala como rentables.</p>

	<p>262</p>

	<p>Redefinamos el arte hasta que el concepto cuadre con las características del objeto que queremos vender.</p>

	<p>263</p>

	<p>Así, el objeto de arte moderno puede unir a la esperable inutilidad una poco justificable falta de belleza, pero su valor no se mide en relación con criterios prácticos o estéticos sino de acuerdo con los términos de la dialéctica marxista: vale más lo que genera mayores plusvalías.</p>

	<p>264</p>

	<p>La Historia, o el compendio de los chismes que circulan sobre la vida en el mundo.</p>

	<p>265</p>

	<p>Es indiscreto bucear en la Historia de los pueblos.</p>

	<p>266</p>

	<p>Tal como no hay relato hasta que el manuscrito está rubricado, no habrá en rigor una Historia, tan completa por cierto como inútil, hasta que haya acabado Todo.</p>

	<p>267</p>

	<p>Una historia que no termina no termina de ser tal historia.</p>

	<p>268</p>

	<p>Es oxímoron: Fin provisional.</p>

	<p>269</p>

	<p>La última palabra, que fija y a la vez tacha a cuantas la preceden.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/17507/por-un-madagascar-moral-xxvii</link>
		<pubDate>Mon, 11 Jan 2010 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-01-10:77c262b7562572606450a68115f67ab6/22647faa0622a8da251a18a5bb3720b2</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (XXVI)</title>
		<description><![CDATA[<p>253.- Una boda o el teatral prólogo de una obra por necesidad sobreactuada y por definición pródiga en todo tipo de fingimientos. 254.- La alegría, sin duda potenciada por los efectos del champán ritual, de los mediocres invitados al ver que la pareja objeto del homenaje tampoco volará fuera del corral.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>251</p>

	<p>Ofrecer alimentos al extraño, para que reponga fuerzas y parta cuanto antes.</p>

	<p>252</p>

	<p>La hospitalidad es un hábito que probablemente tenga su origen en el instinto de conservación de las especies, pero atenta contra las leyes de la selección natural y las de la libre competencia.</p>

	<p>253</p>

	<p>Una boda o el teatral prólogo de una obra por necesidad sobreactuada y por definición pródiga en todo tipo de fingimientos.</p>

	<p>254</p>

	<p>La alegría, sin duda potenciada por los efectos del champán ritual, de los mediocres invitados al ver que la pareja objeto del homenaje tampoco volará fuera del corral.</p>

	<p>255</p>

	<p>Conmovedor y aterrador el empeño del hombre gris en celebrar los hitos de su mediocridad.</p>

	<p>256</p>

	<p>Así, también la delectación en definir al difunto como ejemplar padre y esposo.</p>

	<p>257</p>

	<p>El sexo en los viejos matrimonios atenta del mismo modo contra todas las reglas naturales y sólo puede ser considerado como una perversión que acaso una minoría llegue a considerar estimulante.</p>

	<p>258</p>

	<p>Casanova, tratando de lavar su imagen por razones estratégicas ante una reunión de damas locales: sobre el mito de que los varones no somos capaces de hacer dos cosas a la vez, diré que al menos en mi caso es cierto: puedo hacer a lo sumo una y media: la una es pensar en el sexo y la otra media viene determinada por las circunstancias.</p>

	<p>259</p>

	<p>Después, ante el grupo de amigos: sólo los tasadores de joyas y los proxenetas tienen el divino talento de ponerle el justo precio a la belleza.</p>

	<p>260</p>

	<p>Tanta estupidez en la mala obra de arte moderno como en la boca abierta del visitante del museo que la contempla y aplaude.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/17471/por-un-madagascar-moral-xxvi</link>
		<pubDate>Mon, 04 Jan 2010 07:18:28 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-01-04:77c262b7562572606450a68115f67ab6/50751ea44b5b73f9260354d9c18100d6</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (XXV)</title>
		<description><![CDATA[<p>241.- Imposible e inútil la victoria sin un rival y un público peores que nosotros. 242.- La fugaz euforia del que salta y la asumida decepción de volver al suelo: la Naturaleza nos vence con el aire aburrido del niño que domina el yo-yo o el matón veterano que cumple sin disfrute con su trabajo. 243.- El café y la cerveza, agrias excusas para intercambiar porciones de nada.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>241</p>

	<p>Imposible e inútil la victoria sin un rival y un público peores que nosotros.</p>

	<p>242</p>

	<p>La fugaz euforia del que salta y la asumida decepción de volver al suelo: la Naturaleza nos vence con el aire aburrido del niño que domina el yo-yo o el matón veterano que cumple sin disfrute con su trabajo.</p>

	<p>243</p>

	<p>El café y la cerveza, agrias excusas para intercambiar porciones de nada.</p>

	<p>244</p>

	<p>Hay brebajes mucho más eficaces que éstos como drogas ligeras, aunque hasta que el que los necesita se acostumbra resultan igualmente repugnantes al paladar.</p>

	<p>245</p>

	<p>Beber es metáfora y entrenamiento del vivir: aprender  primero a tolerar y luego a apreciar sabores infames, y finalmente terminar por buscarlos como a imprescindibles dones.</p>

	<p>246</p>

	<p>Así, la borrachera sintetiza y resume la vida: la sensación de poder y la alegría de las primeras décadas o las primeras horas, la decrepitud y la vulnerabilidad extrema que llegan con las últimas.</p>

	<p>247</p>

	<p>Ni el más optimista de los hombres se alegra cuando es arrancado de un sueño, devuelto a esta vida.</p>

	<p>248</p>

	<p>Las cosas sólo son por comparación por otras cosas. El vivir sólo es comparable con la vacía nada, y por tanto puede ser considerado de manera simultánea como un concepto absolutamente hermoso o deplorable.</p>

	<p>249</p>

	<p>Un Dios único que ejerce todas las prerrogativas y practica todos los abusos del monopolio.</p>

	<p>250</p>

	<p>Sonreír al desconocido no deja de ser una manera educada de enseñarle los dientes.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/17435/por-un-madagascar-moral-xxv</link>
		<pubDate>Mon, 28 Dec 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2009-12-27:77c262b7562572606450a68115f67ab6/1dd0c835afb5c55ff33b7e32b63d1e39</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (XXIV)</title>
		<description><![CDATA[<p>235.- El beso nos une al otro durante el tiempo justo para tantear sus dones sin que nos tomen al asalto sus defectos. Es, por tanto, un engaño voluntario que nos conduce al necesario amor carnal: he ahí el porqué de un gesto tan universal y caprichoso. 236.- Al pintar las paredes también blanqueamos las afrentas que tuvieron lugar bajo el techo de la casa. Pero ahí siguen, ahora blancas y por lo tanto luminosas y resplandecientes.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>231</p>

	<p>Me recuerdan los firmantes de los manifiestos a las pandillas que tratan de imponer por número sus razones en los patios escolares y los barrios deprimidos.</p>

	<p>232</p>

	<p>El vestido que cubre con clemencia los cuerpos demasiado adultos le ha hecho un gran servicio al prestigio del desnudo.</p>

	<p>233</p>

	<p>¿Perdonamos al vencido o nos perdonamos una vida de remordimientos?</p>

	<p>234</p>

	<p>Salvo comer en caso de hambre insoslayable, dormir cuando nos vence el sueño y copular secamente, lo demás son gestos para la galería.</p>

	<p>235</p>

	<p>El beso nos une al otro durante el tiempo justo para tantear sus dones sin que nos tomen al asalto sus defectos. Es, por tanto, un engaño voluntario que nos conduce al necesario amor carnal: he ahí el porqué de un gesto tan universal y caprichoso.</p>

	<p>236</p>

	<p>Al pintar las paredes también blanqueamos las afrentas que tuvieron lugar bajo el techo de la casa. Pero ahí siguen, ahora blancas y por lo tanto luminosas y resplandecientes.</p>

	<p>237</p>

	<p>La música, el más ordenado de los sinsentidos.</p>

	<p>238</p>

	<p>Hablamos de la belleza de las matemáticas, pero ¿no es precisamente la tormenta ilógica en la que navegan y a la que se sobreponen lo que las hace ferozmente hermosas?</p>

	<p>239</p>

	<p>Viajamos, pero al llegar aún somos, y en la ida está la vuelta, la vuelta en nosotros mismos, el seguirnos siendo sin remedio y el vernos en un nuevo espejo que confirme la imagen que entregaba el primero.</p>

	<p>240</p>

	<p>¿Es exagerar faltar a la verdad o recalcarla?</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/17395/por-un-madagascar-moral-xxiv</link>
		<pubDate>Mon, 21 Dec 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2009-12-20:77c262b7562572606450a68115f67ab6/d24e17ca93cbb507ddd4707eeddd6a71</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (XXIII)</title>
		<description><![CDATA[<p>Se levantaban en la Edad Media altas catedrales para acercar a Dios al hombre; hoy es el hombre Dios el que busca el cielo en edificios de cien plantas. La grandilocuencia de uno y otro gesto, como por lo general ocurre, no hace sino maquillar una gigantesca impostura.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>221</p>

	<p>Eres Norte y frío traes.</p>

	<p>222</p>

	<p>El que doma a un caballo lo priva de la mitad de su hermosura; el que entrena a un perro para la defensa, incluso para la defensa de la civilización, le devuelve parte de la belleza perdida con los milenios de vida doméstica.</p>

	<p>223</p>

	<p>¿No hace más bella a la cobra su condición letal?</p>

	<p>224</p>

	<p>No es lágrima del todo espontánea la que se seca con un premeditado pañuelo.</p>

	<p>225</p>

	<p>El perfume, a la vez rastro y recibo de su marcha.</p>

	<p>226</p>

	<p>Se levantaban en la Edad Media altas catedrales para acercar a Dios al hombre; hoy es el hombre Dios el que busca el cielo en edificios de cien plantas. La grandilocuencia de uno y otro gesto, como por lo general ocurre, no hace sino maquillar una gigantesca impostura.</p>

	<p>227</p>

	<p>Altivo tú, que presumes que me preguntarán hasta tres veces por ti.</p>

	<p>228</p>

	<p>Coinciden los jóvenes enamoradizos y los expertos en geografía en que la belleza natural suele ser inhabitable.</p>

	<p>229</p>

	<p>Libre albedrío: puede Dios dar cien rodeos para finalmente explicar por qué deja que una hambruna mate a un niño, pero será inútil que trate de justificar por qué permite que el viento derribe un árbol.</p>

	<p>230</p>

	<p>Con Dios tratamos de dar un porqué a un mundo casual que, por serlo, no admite demasiadas explicaciones. Así, nos esforzamos por negar con argumentos irracionales la científica irracionalidad de la naturaleza.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/17358/por-un-madagascar-moral-xxiii</link>
		<pubDate>Mon, 14 Dec 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (XXII)</title>
		<description><![CDATA[<p>Pide hoy el conservador que se respete el orden de las cosas contra cuya llegada tanto peleara desde el orden antiguo: suelen ser devotamente religiosos, pero en esto actúan como un tal vez saludable abogado del diablo.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>211</p>

	<p>Terror del hombre de la caverna al quedarse dormido por primera vez; indiferencia general, también del propio finado, ante el trance de la pionera muerte rupestre.</p>

	<p>212</p>

	<p>Blasfemar, o burlarse de lo inexistente, un gesto que ofende tanto como el señalar con el dedo la tara real, evidente, de un peatón ante docenas de testigos.</p>

	<p>213</p>

	<p>La pompa de la monarquía siempre me ha recordado a la impostada ceremonia con que camina el tonto del pueblo cuando recibe los insultos de la gente.</p>

	<p>214</p>

	<p>Mucho más sentido tiene un hombre sin Dios que un Dios sin hombre.</p>

	<p>215</p>

	<p>Y llegaron los hombres de ultramar e inocentes entregaron asombrosos objetos, producto del esfuerzo de sus espejeros y artesanos, a cambio del abundante oro que la Tierra nos regala y en el que no brilla mérito alguno y para el cual no se conoce ningún uso cabal.</p>

	<p>216</p>

	<p>La misma belleza que propicia que el insecto acuda a la flor y la fertilice con el polen recogido de otra flor bella lleva a la mano del hombre a cercenar la planta.</p>

	<p>217</p>

	<p>Monstruosa la flor que <em>aún</em> vive con el tallo hundido en doméstica agua.</p>

	<p>218</p>

	<p>Triste la mirada del lobo doméstico, triste la del hombre doméstico.</p>

	<p>219</p>

	<p>Pide hoy el conservador que se respete el orden de las cosas contra cuya llegada tanto peleara desde el orden antiguo: suelen ser devotamente religiosos, pero en esto actúan como un tal vez saludable abogado del diablo.</p>

	<p>220</p>

	<p>Comprar un catalejo o comprar un mapamundi.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/17268/por-un-casco-britanico-para-la-policia-xxii</link>
		<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (XXI)</title>
		<description><![CDATA[<p>201.- El que unas caricias halaguen y otras ofendan no responde sino a un arbitrario catálogo de convenciones sociales. 202.- En esa edad en la que hechizan sin conocer en toda su extensión el alcance del sortilegio. 203.- El halago del profano por lo general lleva aparejado el desprecio del entendido: de algún modo tiene el segundo que demostrar su superioridad sobre el primero.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>201</p>

	<p>El que unas caricias halaguen y otras ofendan no responde sino a un arbitrario catálogo de convenciones sociales.</p>

	<p>202</p>

	<p>En esa edad en la que hechizan sin conocer en toda su extensión el alcance del sortilegio.</p>

	<p>203</p>

	<p>El halago del profano por lo general lleva aparejado el desprecio del entendido: de algún modo tiene el segundo que demostrar su superioridad sobre el primero.</p>

	<p>204</p>

	<p>Girar el dial de la radio de galena como el que marca la combinación para abrir la caja fuerte del pasado.</p>

	<p>205</p>

	<p>Terror al ver cómo aumenta hasta lo estratosférico la altura de las circunstancias.</p>

	<p>206</p>

	<p>La efímera gloria del atleta, pero es gloria.</p>

	<p>207</p>

	<p>Como la del vate, a pesar de que siempre haya habido quien se empeña en ridiculizar a ambos imponiéndoles cómicas coronas de laurel.</p>

	<p>208</p>

	<p>Matar para construir un mueble de madera noble que no hará a arrugar la nariz a los conservacionistas tanto como uno de plástico.</p>

	<p>209</p>

	<p>¿Por qué más bello, más sano, lo natural? ¿No hay que tallar, artificialmente, al diamante para que luzca como puede? ¿No mata el veneno de la víbora tan rápidamente como cualquier otra ponzoña?</p>

	<p>210</p>

	<p>¿Y qué es el arte sino belleza artificial? ¿Y qué hay más natural y dañino que la misma y desagradable muerte?</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/17223/por-un-madagascar-moral-xxi</link>
		<pubDate>Mon, 23 Nov 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2009-11-23:77c262b7562572606450a68115f67ab6/861d873d4fb56429ee39eb5038affcb2</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (XX)</title>
		<description><![CDATA[<p>Usan los niños la palabra con la insistencia y el desatino propios del que acaba de descubrir algo que aún no domina: del que, a medias fascinado y a medias horrorizado, y embriagado por algún licor hechicero o forzado por la naturaleza de la situación, se lleva su primer sexo a los labios.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>191</p>

	<p>Usan los niños la palabra con la insistencia y el desatino propios del que acaba de descubrir algo que aún no domina: del que, a medias fascinado y a medias horrorizado, y embriagado por algún licor hechicero o forzado por la naturaleza de la situación, se lleva su primer sexo a los labios.</p>

	<p>192</p>

	<p>Sólo es bello el silencio en comparación con las palabras que en ocasiones ocupan su lugar.</p>

	<p>193</p>

	<p>Abofetear al hijo díscolo, abofetear con herida dignidad al caballero que nos ofende para retarlo a duelo, abofetear a Gilda: por alguna razón paradójica reservamos el noble puño cerrado para resolver las cuentas pendientes con aquellos que no nos importan.</p>

	<p>194</p>

	<p>Es terapéutico el cachete al menos para el que lo propina, que como en un trance hipnótico queda en paz con el mundo al escuchar la palmada.</p>

	<p>195</p>

	<p>Casanova con un libro de medicina entre las manos: hasta la pubertad y tras el climaterio, la mujer es sin duda un ser racionalmente superior al hombre; entre estos dos eventos es un animal preso de sus hormonas y sus instintos, exactamente igual que él casi a lo largo de toda la vida. </p>

	<p>196</p>

	<p>Mudo el contestador automático.</p>

	<p>197</p>

	<p>Milenio nuevo, en el que al menos una de las dos carnes es pecado para todos.</p>

	<p>198</p>

	<p>¿Cómo encaja el general horror a matar dentro de las teorías de la Evolución, si en el pasado quien arrancaba una vida conservaba la propia?</p>

	<p>199</p>

	<p>Exhibe el poeta su muestrario de mundos fallidos como el feriante de barraca que cobra dos reales antes de enseñar su colección de embriones monstruosos en formol.</p>

	<p>200</p>

	<p>Curioso mecanismo el de la penitencia: lavar el mal al prójimo con mal a uno mismo.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/17176/por-un-madagascar-moral-xx</link>
		<pubDate>Mon, 16 Nov 2009 11:19:53 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2009-11-16:77c262b7562572606450a68115f67ab6/f3cadf29014e7be181cbb4a673dfb8e1</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (XIX)</title>
		<description><![CDATA[<p>185.- Envidiar es una forma de esperar ser como el envidiado, o más bien que la suerte de éste cambie: no en vano se dice que la envidia es de color verde, igual que la esperanza. 186.- Primavera: por alguna extraña razón que probablemente tenga algo que ver con la crueldad del género femenino, las muchachas sonríen a quien nunca sonreirían y le hacen concebir vanas esperanzas de cópula.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>181</p>

	<p>Se parece el gesto de rubricar al de tachar barrocamente el propio nombre.</p>

	<p>182</p>

	<p>El plátano, la fruta a la que los poetas han comparado con el oro.</p>

	<p>183</p>

	<p>El plátano también está presente en el mundo del arte: Andy Warhol pintaba plátanos, Carmen Miranda hizo del plátano una forma de peinado e incluso Walt Disney le dedicó una canción que puso cobardemente en boca de un oso.</p>

	<p>184</p>

	<p>Respecto al 84: es imposible vivir sin sol, pero muchos filósofos y algunos países comunistas llevan siglos o décadas viviendo sin Dios.</p>

	<p>185</p>

	<p>Envidiar es una forma de esperar ser como el envidiado, o más bien que la suerte de éste cambie: no en vano se dice que la envidia es de color verde, igual que la esperanza.</p>

	<p>186</p>

	<p>Primavera: por alguna extraña razón que probablemente tenga algo que ver con la crueldad del género femenino, las muchachas sonríen a quien nunca sonreirían y le hacen concebir vanas esperanzas de cópula.</p>

	<p>187</p>

	<p>Siempre el ruido sin eco.</p>

	<p>188</p>

	<p>Apilado el libro, y no en pie agotador.</p>

	<p>189</p>

	<p>Una buena melodía dignifica la palabra más hueca. Pero es que ser hueco es mucho: puede el verbo estar preñado de tantos padres necios.</p>

	<p>190</p>

	<p>Por una oquedad salvadora, en ese caso.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/17133/por-un-madagascar-moral-xix</link>
		<pubDate>Mon, 09 Nov 2009 08:47:34 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2009-11-09:77c262b7562572606450a68115f67ab6/954336b0b545569bce479627c80b358a</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (XVIII)</title>
		<description><![CDATA[<p>175.- La pensión para el español aventurero como el motel de carretera para el americano. Nuestro carácter mediterráneo nos lleva a buscar el trato familiar incluso a la hora de ser infieles. 176.- Casanova sobre esto: incluso en la aventura más frívola y pasajera, la mujer busca con la mirada (en los visillos, en el protocolario cuadro de la pared) la ilusión de un hogar.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>171</p>

	<p>Larva de la polilla, que antes de ser crisálida nos tejerá con su seda un jersey de asco infinito.</p>

	<p>172</p>

	<p>Aún no cansada de discutir sobre el sexo de los ángeles, la Iglesia rehúsa abordar el esencial debate sobre el sexo posiblemente más necesario de los curas.</p>

	<p>173</p>

	<p>En Holanda y los otros países bajos se ha demostrado que es perfectamente posible ponerle diques al mar.</p>

	<p>174</p>

	<p>Ahuecar una almohada, como llenar los días de una nada engañadora y confortable.</p>

	<p>175</p>

	<p>La pensión para el español aventurero como el motel de carretera para el americano. Nuestro carácter mediterráneo nos lleva a buscar el trato familiar incluso a la hora de ser infieles.</p>

	<p>176</p>

	<p>Casanova sobre esto: incluso en la aventura más frívola y pasajera, la mujer busca con la mirada (en los visillos, en el protocolario cuadro de la pared) la ilusión de un hogar.</p>

	<p>177</p>

	<p>Que la sirena de la ambulancia vocee a los cuatro vientos la orgullosa gravedad de mi estado.</p>

	<p>178</p>

	<p>Hacerlo lo suficientemente bien como para que te acepten en el piso de arriba, pero no para que sospechen que pretendes llegar a la azotea que les está vedada.</p>

	<p>179</p>

	<p>Cómo explicar el sueño a quien no duerme.</p>

	<p>180</p>

	<p>Tanto la tendencia a la promiscuidad como la querencia de la fidelidad ajena responden a razones biológicas. Justificar racionalmente ambos fenómenos es por lo tanto superfluo y argumentar en contra del celoso o el infiel es por necesidad un acto falaz.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/16999/por-un-madagascar-moral-xviii</link>
		<pubDate>Mon, 02 Nov 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2009-10-17:77c262b7562572606450a68115f67ab6/2ad83c0e60e630e85b9617102135c59b</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (XVII)</title>
		<description><![CDATA[<p>Hay quien sostiene que un hombre que maltrata a los animales no puede ser bueno. Yo digo que un hombre que maltrata a sus lápices viejos tampoco puede serlo: romper un lápiz usado es como tirar a la basura el osito de peluche con el que uno ha dormido durante su infancia sólo porque ya no hay infancia.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>161</p>

	<p>Amor puro, dañino como el veneno sin diluir.</p>

	<p>162</p>

	<p>Mejor de frío que de calor: el hombre helado muere con un sobrio rictus y el hombre acalorado suda y se hace pis.</p>

	<p>163</p>

	<p>En contra del Carnaval. En derecho, siempre se ha considerado el disfraz como una agravante.</p>

	<p>164</p>

	<p>Hay quien sostiene que un hombre que maltrata a los animales no puede ser bueno. Yo digo que un hombre que maltrata a sus lápices viejos tampoco puede serlo: romper un lápiz usado es como tirar a la basura el osito de peluche con el que uno ha dormido durante su infancia sólo porque ya no hay infancia.</p>

	<p>165</p>

	<p>Hay objetos que existen a la vez en el mundo exterior y en el interior.</p>

	<p>166</p>

	<p>Matar al padre para ser hombre, tirar el peluche para qué. </p>

	<p>167</p>

	<p>La Constitución, el refranero de la democracia.</p>

	<p>168</p>

	<p>Lo harán a golpes, de Estado, de talonario.</p>

	<p>169</p>

	<p>Sumergidos como estamos en la economía de mercado, los partidos deberían cotizar en Bolsa. La democracia no sería sino una garantía contra el monopolio.</p>

	<p>170</p>

	<p>El gran número de jóvenes adictos a la heroína nos hace concluir que el opio es el opio del pueblo</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/16998/por-un-madagascar-moral-xvii</link>
		<pubDate>Mon, 26 Oct 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2009-10-17:77c262b7562572606450a68115f67ab6/efc6951f83a0330e925a9a4fe855a833</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (XVI)</title>
		<description><![CDATA[<p>Dios privilegia a los insectos y bacterias, al permitir la descomposición de unos cuerpos sumisos e inertes que bien podrían servir al hombre para colmar su sed carnal y desahogar sus arrebatos violentos. Prueba de que el mundo está concebido de acuerdo con las reglas animales del juego (la muerte como proveedora de pitanza) y no con las espirituales.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>151</p>

	<p>Toma el objeto que tengas más a mano y piensa que será el ánfora más o menos etrusca y codiciada del mañana.</p>

	<p>152</p>

	<p>La oración o la carta desesperada al amado que no responde.</p>

	<p>153</p>

	<p>Un próximo Concilio para renovar el imaginario: las palomas que acosan en las terrazas  a los clientes de los bares no son unas buenas candidatas para seguir haciendo el papel de Espíritu Santo y ejercer de embajadoras de arriba aquí abajo.</p>

	<p>154</p>

	<p>Babel bendito en el que la ofensa no es descifrada por su destinatario.</p>

	<p>155</p>

	<p>La democracia, o el ingenioso sistema que propicia que los enemigos del orden establecido no tengan tiempo de subvertirlo antes de que la naturaleza de éste, al menos de manera superficial y en apariencia, cambie.</p>

	<p>156</p>

	<p>Dios privilegia a los insectos y bacterias, al permitir la descomposición de unos cuerpos sumisos e inertes que bien podrían servir al hombre para colmar su sed carnal y desahogar sus arrebatos violentos. Prueba de que el mundo está concebido de acuerdo con las reglas animales del juego (la muerte como proveedora de pitanza) y no con las espirituales.</p>

	<p>157</p>

	<p>Dos polillas en la pared se dan la espalda al copular, como harían los viejos matrimonios si pudieran.</p>

	<p>158</p>

	<p>Llueva café en el campo, esperemos que no hirviendo.</p>

	<p>159</p>

	<p>Los huevos de gallina, por qué de seis en seis o en múltiplos de seis.</p>

	<p>160</p>

	<p>Apocalipsis: no quedará nadie en la Tierra para despreciar a las cucarachas.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/16997/por-un-madagascar-moral-xvi</link>
		<pubDate>Mon, 19 Oct 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2009-10-17:77c262b7562572606450a68115f67ab6/73e19e124ece6087894c398cd959ac5f</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (XV)</title>
		<description><![CDATA[<p>148.- Las catas arqueológicas ponen en duda la supuesta grandeza de las pasadas civilizaciones: todas han terminado sepultadas bajo el polvo que se cría en los desvanes lóbregos de la Historia. 149.- Sentado en el suelo, tras la reja protectora de la excavación, el joven arqueólogo con inofensivo aspecto de campista sostiene un pedazo de barro cocido y con un pincel le sacude los años al ayer. 150.- No arrojen comida al arqueólogo.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>141</p>

	<p>Tanto hasta conseguir que se legalice el divorcio y ahora extendemos la maldición del matrimonio a los alegres y desprevenidos homosexuales.</p>

	<p>142</p>

	<p>El amor y la muerte son costumbres, heredadas de un tiempo indescifrable, que vienen a romper con la costumbre.</p>

	<p>143</p>

	<p>El sexo entre los miembros de un matrimonio añejo tiene un algo incestuoso, que tal vez sea lo que da aliento a los amantes y justifica su repetido acto.</p>

	<p>144</p>

	<p>Dudosa ingravidez de los aviones.</p>

	<p>145</p>

	<p>Nos cuesta aceptar un referente moral si no adopta una estética seductora. Tampoco aceptamos una estética esencial si no viene acompañada de una estética accesoria cuanto menos tolerable.</p>

	<p>146</p>

	<p>Cuanto menos, tolerable y apropiada: no escucharemos el consejo científico de un joven con botas militares y cazadora claveteada ni compraremos el disco de un señor con la la camisa recién planchada y la cuidadosa raya a un lado.</p>

	<p>147</p>

	<p>Basta a veces con parecer: el hombre de valía lo sabe y en esos casos no se esfuerza por además, e innecesariamente, ser.</p>

	<p>148</p>

	<p>Las catas arqueológicas ponen en duda la supuesta grandeza de las pasadas civilizaciones: todas han terminado sepultadas bajo el polvo que se cría en los desvanes lóbregos de la Historia.</p>

	<p>149</p>

	<p>Sentado en el suelo, tras la reja protectora de la excavación, el joven arqueólogo con inofensivo aspecto de campista sostiene un pedazo de barro cocido y con un pincel le sacude los años al ayer.</p>

	<p>150</p>

	<p>No arrojen comida al arqueólogo.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/16958/por-un-madagascar-moral-xv</link>
		<pubDate>Mon, 12 Oct 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2009-10-12:77c262b7562572606450a68115f67ab6/b94635bce47408365e005ca621f741d1</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (XIV)</title>
		<description><![CDATA[<p>Presencié en primera fila una rural matanza y consideré seriamente la posibilidad de ingresar en el curioso gremio de los vegetarianos. Si el cerdo asistiera a mi muerte pública y violenta posiblemente se abalanzaría sobre mis restos con la intención de devorarlos. A esa verdad y al poder curativo del tiempo y el olvido me acogí para no tener que cambiar de hábitos y empezar a frecuentar círculos nudistas y tertulias sobre las llamadas ciencias esotéricas.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>131</p>

	<p>Bandera que ondea cosida a una lanza.</p>

	<p>132</p>

	<p>Presencié en primera fila una rural matanza y consideré seriamente la posibilidad de ingresar en el curioso gremio de los vegetarianos. Si el cerdo asistiera a mi muerte pública y violenta posiblemente se abalanzaría sobre mis restos con la intención de devorarlos. A esa verdad y al poder curativo del tiempo y el olvido me acogí para no tener que cambiar de hábitos y empezar a frecuentar círculos nudistas y tertulias sobre las llamadas ciencias esotéricas.</p>

	<p>133</p>

	<p>Cuántos poemas, cuántos embarazos accidentales, cuantas peleas de bar con posterior y cumplida visita colectiva al hospital o el tanatorio, esto es, cuánta desnuda circunstancia vital, no habrán inspirado el poderoso alcohol y la mágica droga.</p>

	<p>134</p>

	<p>Las ideas que bajo el estimulante efecto del alcohol se nos antojan geniales nos parecen vergonzantes a la luz de la justiciera resaca y vacías de todo contenido con el paso de los días ecuánimes.</p>

	<p>135</p>

	<p>Cuadradas o rectangulares suelen ser las ventanas, los marcos de los cuadros, que por algo se llaman así, y los cuadros mismos, los carnés de identidad, las portadas de los libros y los estuches de los discos compactos. Hay algo en esta forma geométrica por cierto prácticamente inexistente en la naturaleza que nos atrae, tal vez la ilusión de orden que pone en nuestras manos y en nuestro entorno.</p>

	<p>136</p>

	<p>Así, pisamos las losetas cuadradas del salón de casa y tenemos la ilusión de ser piezas de un juego de mesa que dominamos y de por lo tanto estar a salvo.</p>

	<p>137</p>

	<p>Volver la hoja del bloc nuevo y encontrar algo.</p>

	<p>138</p>

	<p>Son oxímoros: filete de pescado, infantería de marina, hamburguesa vegetal, jabón sucio, libertad condicional, espléndida madurez, amante esposo, dibujos animados, juegos para adultos, muerte digna.</p>

	<p>139</p>

	<p>Suponerle inteligencia a un pueblo que vota a un nuevo líder para librarse de su predecesor nefasto es tan inocente como creer que los girasoles saben por qué diablos tuercen sus cuellos para mirar al sol.</p>

	<p>140</p>

	<p>El embarazoso protagonismo del soldado que al despuntar el alba sopla la corneta.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/16909/por-un-madagascar-moral-xiv</link>
		<pubDate>Mon, 05 Oct 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2009-10-04:77c262b7562572606450a68115f67ab6/ef09242cc5d1775f58d7a7e094446f78</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (XIII)</title>
		<description><![CDATA[<p>Los castigos reales (corrimientos de tierra, explosiones volcánicas que sepultan pueblos imprudentemente construidos en la ladera de la sospechosa montaña) parecen, al menos a primera vista, más dolorosos que los castigos míticos (cuyo ejemplo más jocoso y renombrado es el de la lluvia de sapos), algo que habla tanto de la crueldad de un Dios aleatoriamente furioso como de la poca capacidad de fabulación de los redactores del Antiguo Testamento.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>121</p>

	<p>Sólo en circunstancias excepcionales (al curar la herida de un niño especialmente desvalido o al confortar a una moribunda de voz atiplada para paliar nuestro dolor ante su partida) me parece justificada la vergonzante ternura.</p>

	<p>122</p>

	<p>Lo que hace que el biempensante recele de la prostituta es el que ésta venda algo que previamente no ha comprado al por mayor y de lo que difícilmente conservará factura.</p>

	<p>123</p>

	<p>No es un principio ético natural el que necesita ser enunciado.</p>

	<p>124</p>

	<p>Sólo la conciencia, que he tomado tras un minucioso análisis de la Historia, de que serán precisamente los más necios los que accedan al poder me hace contenerme y no reivindicar un par de salvadoras décadas de refrescante despotismo ilustrado.</p>

	<p>125</p>

	<p>Torcidos los motivos que nos empujan a formalizar y prolongar el matrimonio: el horror a que unas manos ajenas toquen al otro, el animal deseo de criar lo mejor posible a unos vástagos que aguardan impacientes el momento de irse, la costumbre inmutable de siglos en otros aspectos por cierto mutantes.</p>

	<p>126</p>

	<p>Ahora está terriblemente mal visto y da lugar a leyes estrictas que todos aplauden, pero en otro tiempo se le llamaba crimen pasional e inspiraba a poetas y cantautores.</p>

	<p>127</p>

	<p>Hay palabras malditas por su misma esencia o por el uso. El verbo contraer está cargado de connotaciones negativas: tan sólo se contraen deudas, enfermedades y matrimonio.</p>

	<p>128</p>

	<p>Los castigos reales (corrimientos de tierra, explosiones volcánicas que sepultan pueblos imprudentemente construidos en la ladera de la sospechosa montaña) parecen, al menos a primera vista, más dolorosos que los castigos míticos (cuyo ejemplo más jocoso y renombrado es el de la lluvia de sapos), algo que habla tanto de la crueldad de un Dios aleatoriamente furioso como de la poca capacidad de fabulación de los redactores del Antiguo Testamento.</p>

	<p>129</p>

	<p>En una Francia de devoradores de ancas de rana, quién podría distinguir la plaga de la lluvia de maná bíblico.</p>

	<p>130</p>

	<p>El teléfono móvil (portátil, móviles lo son todos de una u otra manera) nos permite llevarnos a nosotros mismos y nuestra capacidad o necesidad de respuesta en el bolsillo.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/16866/por-un-madagascar-moral-xiii</link>
		<pubDate>Mon, 28 Sep 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2009-09-27:77c262b7562572606450a68115f67ab6/43b5a07eebb2bed0ba0645e3ea604ef3</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (XII)</title>
		<description><![CDATA[<p>115.- Conocer cuál fue o es la postura del diablo ante el diluvio universal, la conversión de la mujer curiosa en salada estatua y la discutible dieta que Él propone para los niños de Biafra. 116.- Un mundo sin honor, es decir, sin cómicos caballeros que se lanzan los guantes a la cara y doncellas a las que corromper con malos oficios, es un mundo ciertamente indeseable.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>111</p>

	<p>Abogo por una política represiva que le devuelva el interés a la agitación social y el sexo.</p>

	<p>112</p>

	<p>Que el rock hoy sea la música de una inapropiada tercera edad no hace sino traer de vuelta su perdido carácter subversivo.</p>

	<p>113</p>

	<p>También deontología para el deontólogo.</p>

	<p>114</p>

	<p>Por una saludable vuelta de lo críptico, que brinde al neófito desorientado la clave y la plantilla para seducir al crítico.</p>

	<p>115</p>

	<p>Conocer cuál fue o es la postura del diablo ante el diluvio universal, la conversión de la mujer curiosa en salada estatua y la discutible dieta que Él propone para los niños de Biafra.</p>

	<p>116</p>

	<p>Un mundo sin honor, es decir, sin cómicos caballeros que se lanzan los guantes a la cara y doncellas a las que corromper con malos oficios, es un mundo ciertamente indeseable.</p>

	<p>117</p>

	<p>Por un Madagascar moral.</p>

	<p>118</p>

	<p>El siglo en que las palabras cultura y popular pudieron escribirse juntas y seguidas sin que se levantaran más cejas de las justas.</p>

	<p>119</p>

	<p>Dudar de todo es imprescindible para el avance de la Ciencia. La inveterada actitud eclesial de dudar de los hallazgos científicos debería entonces conducirnos por una vía hiperbólica al conocimiento.</p>

	<p>120</p>

	<p>Más lejos (y tendremos que caminar más para volver), más alto (y más aterradoramente larga será la caída), más fuerte (y habremos de pedir más enojosas disculpas al golpeado).</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/16822/por-un-madagascar-moral-xii</link>
		<pubDate>Mon, 21 Sep 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2009-09-20:77c262b7562572606450a68115f67ab6/72a63d3fbb332cbfd08ea74318becc0e</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (XI)</title>
		<description><![CDATA[<p>109.- Si las risas nos demuestran que una ocurrencia es buena, repitámosla aquí y allá  hasta que deje de tener gracia; si el silencio y las toses nos gritan que es mala, repitámosla aquí hasta que empiece a tenerla.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>101</p>

	<p>Médicos, clérigos, quiromantes, prostitutas, demuestran con su existencia que la desesperación es uno de los motores del mercado y que el consuelo efímero es uno de los productos más rentables.</p>

	<p>102</p>

	<p>Salvo tal vez en sujetos extraordinariamente jóvenes y viscerales, no cabe hablar de torrente sanguíneo, sino como mucho de rítmico arroyuelo o sistólico regato.</p>

	<p>103</p>

	<p>Si gracias a nuestro talento o, como más frecuentemente suele ocurrir, por obra del azar producimos una verdadera obra de arte, ¿qué nos impide repetir el milagro una y otra vez, como obreros de una cadena de montaje?</p>

	<p>104</p>

	<p>Casanova, en un rapto de debilidad: si aún nos molesta y desconcierta la volubilidad de la mujer es porque, al contrario que nosotros, siempre ha evitado jactarse de ella.</p>

	<p>105</p>

	<p>Sólo es posible crear algo verdaderamente nuevo desde el absoluto conocimiento de todo lo creado hasta la fecha o desde la ignorancia más perfecta de todo cuanto es previo a nosotros.</p>

	<p>106</p>

	<p>Hoy que tenemos videojuegos que simulan y sustituyen a la guerra, ¿qué oscura función social cumple el deporte?</p>

	<p>107</p>

	<p>Se ha dicho que siempre matamos, peleamos, creamos, cocinamos, pintamos, escribimos en un más o menos velado intento por impresionar a un miembro del sexo que nos atrae. Que el verbo se haga carne.</p>

	<p>108</p>

	<p>El humor, en la vida y en el arte, está enormemente desprestigiado y sólo se nos tolera cuando media desgracia, vejez, muerte. Así, sí al serio Keaton o al hoy provecto Lewis pero no, aún no, a Carrey.</p>

	<p>109</p>

	<p>Si las risas nos demuestran que una ocurrencia es buena, repitámosla aquí y allá  hasta que deje de tener gracia; si el silencio y las toses nos gritan que es mala, repitámosla aquí hasta que empiece a tenerla.</p>

	<p>110</p>

	<p>Luna tan culpable que se oculta tras los edificios.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/16782/por-un-madagascar-moeal-xi</link>
		<pubDate>Mon, 14 Sep 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2009-09-13:77c262b7562572606450a68115f67ab6/cd90c1cbebadba788843deec14788cf5</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (X)</title>
		<description><![CDATA[<p>91.- Sólo en el minuto que antecede al éxtasis (pretenciosa palabra en lo vital y en lo religioso) es el hombre consciente de la grandeza de la carne, sólo en el minuto que le sigue es consciente de cuánto ridículo encierra el sexo.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>91</p>

	<p>Sólo en el minuto que antecede al éxtasis (pretenciosa palabra en lo vital y en lo religioso) es el hombre consciente de la grandeza de la carne, sólo en el minuto que le sigue es consciente de cuánto ridículo encierra el sexo.</p>

	<p>92</p>

	<p>¿Amar contra natura? ¿Por qué no, si hemos definido la civilización como un combate con la misma Naturaleza?</p>

	<p>93</p>

	<p>Al tocar el primer fuego supo Pedro Picapiedra de los inconvenientes de la civilización.</p>

	<p>94</p>

	<p>Da igual si eres viejo como el mundo o joven como el día recién amanecido: saborea esta palabra: todavía.</p>

	<p>95</p>

	<p>Los signos de exclamación, la muleta de aquel cuya voz natural no puede levantarse y andar sobre el papel.</p>

	<p>96</p>

	<p>Si el músico es malo, y hoy se llama músico a todo aquel con recursos para comprar un instrumento y porte para lucirlo, abrir el negro estuche de una guitarra es un acto tan nefasto como levantar la tapa del féretro de un cadáver reciente.</p>

	<p>97</p>

	<p>Un pájaro se instala en el hueco de mi persiana; a pesar de que su piar resulta muy molesto, soy incapaz de desbaratar su nido, lo cual prueba que no estamos hechos para pelear con enemigos pequeños y que nuestro destino es bailar con la muerte o con su hermana pequeña la gloria.</p>

	<p>98</p>

	<p>La observación del mundo natural nos revela que eso de la igualdad entre los individuos es un burdo artificio, necesario en todo caso para asegurar la paz.</p>

	<p>99</p>

	<p>Fingimos asumir esa igualdad no por benevolencia, sino por miedo a que aquellos a los que la Verdad determine superiores reclamen sus privilegios y nos aniquilen.</p>

	<p>100</p>

	<p>Al jugar, el niño crea con éxito mundos que le son propicios y confortables. El hombre adulto, con más recursos, rara vez es capaz de forjar un universo inmediato que le sea siquiera tolerable.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/16737/por-un-madagascar-moral-ix</link>
		<pubDate>Mon, 07 Sep 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2009-09-06:77c262b7562572606450a68115f67ab6/76d07540cc5ae52a6464f6bb8ab07ed7</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (IX)</title>
		<description><![CDATA[<p>La cotidiana victoria del hombre sobre los elementos no tiene valor si consideramos que hace siglos que dejó de luchar con ellos. Secar un río, talar un bosque, es como marcar un gol de rebote o como encontrarse un billete en el suelo al agacharse a atar un rutinario cordón de zapato.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>81</p>

	<p>Los limpios colores de los excursionistas desmienten todo lo vegetal que les rodea. Son como el bobo canto con el que el púgil sonado celebra su victoria por accidente sobre una naturaleza en decadencia.</p>

	<p>82</p>

	<p>La cotidiana victoria del hombre sobre los elementos no tiene valor si consideramos que hace siglos que dejó de luchar con ellos. Secar un río, talar un bosque, es como marcar un gol de rebote o como encontrarse un billete en el suelo al agacharse a atar un rutinario cordón de zapato.</p>

	<p>83</p>

	<p>Vanidoso tú, hijo de Sodoma, que no buscas sino tu cuerpo en el resto de los cuerpos.</p>

	<p>84</p>

	<p>Sea entonces Dios el mismo Sol, pues lo ilumina todo pero nos niega su rostro y castiga con lágrimas y decepción al que pretende verlo.</p>

	<p>85</p>

	<p>Fútbol en la televisión: una intrascendente partida privada de ajedrez, durante la cual a uno nunca le dejan mover la ficha que desea y tras la cual por tanto cualquier resultado adverso puede ser festejado como una goleada a favor que demuestra nuestra superioridad sobre el técnico del equipo al que animamos.</p>

	<p>86</p>

	<p>Deporte de caballeros coreado por patanes: el acto de corear denigra al hombre y lo convierte en masa aún peor que conforme: entusiasta.</p>

	<p>87</p>

	<p>¿Es entonces su silencio lo que hace sabio al ajedrecista?</p>

	<p>88</p>

	<p>Más ridículo que el desprestigiado adepto incondicional es el partidario que finge imponer condiciones a una instancia que no le escucha.</p>

	<p>89</p>

	<p>El intolerable guiño a nuestro lado frívolo que supone el que existan los colores.</p>

	<p>90</p>

	<p>Hacerse acompañar de perros para aparentar dignidad por contraste es una práctica habitual entre vagabundos y ancianos.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/16698/por-un-madagascar-moral-ix</link>
		<pubDate>Mon, 31 Aug 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (VIII)</title>
		<description><![CDATA[<p>71.- Juventud es que te cobren por adelantado en la cafetería. 72.- Igual que el cine sonoro acabó con la diva muda y el vídeo mató a la estrella de la radio, la delatora televisión ha despojado de su dignidad a la nobleza, que tan bien luciera en las fotos de las revistas de papel satinado. 73.- Un amor espontáneo, un amor despreocupado, un amor que en resumen se escriba con orgullosa hache por las paredes, será un amor por las tres razones proscrito.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>71</p>

	<p>Juventud es que te cobren por adelantado en la cafetería.</p>

	<p>72</p>

	<p>Igual que el cine sonoro acabó con la diva muda y el vídeo mató a la estrella de la radio, la delatora televisión ha despojado de su dignidad a la nobleza, que tan bien luciera en las fotos de las revistas de papel satinado.</p>

	<p>73</p>

	<p>Un amor espontáneo, un amor despreocupado, un amor que en resumen se escriba con orgullosa hache por las paredes, será un amor por las tres razones proscrito.</p>

	<p>74</p>

	<p>¿No es posible una casta roja que no adopte las antiestéticas poses del hippismo?</p>

	<p>75</p>

	<p>La relación entre el hombre y el perro, basada en un intercambio de efusiones táctiles por saliva y adornado con un festival de expresiones inarticuladas y jadeos.</p>

	<p>76</p>

	<p>¿Pero alguien cree de verdad que un Dios escribano torcería uno sólo de sus renglones? ¿Cuánto más necesita para no ser?</p>

	<p>77</p>

	<p>El ordenador personal al fin ha conseguido situar al protagonista a este lado de la pantalla, un logro que con el tiempo convertirá a la vida en una película coral interpretada por actores pésimos.</p>

	<p>78</p>

	<p>El escritor es como la cuadrada y tópica  goma del escolar, que se borra a sí misma mientras borra.</p>

	<p>79</p>

	<p>Poeta es quien crea un caos inteligible a partir de un alfabeto burocrático, ordenado.</p>

	<p>80</p>

	<p>El soldado con uniforme de camuflaje sabe que se confunde con la naturaleza pero no repara en que también se armoniza con ella.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/16664/por-un-madagascar-moral-viii</link>
		<pubDate>Mon, 24 Aug 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2009-08-23:77c262b7562572606450a68115f67ab6/e7240ea5d1ff219d64eb813f4151240a</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (VII)</title>
		<description><![CDATA[<p>¿Cuánto hay de natural y cuánto de impuesto en la moral colectiva? En general me repele la idea de matar, sobre todo con las manos o con un arma blanca, pero me enorgullezco de haber cometido ocasional fornicación y de haber escapado siempre con bien tras robar objetos de poco valor en el bazar.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>61</p>

	<p>¿Cuánto hay de natural y cuánto de impuesto en la moral colectiva? En general me repele la idea de matar, sobre todo con las manos o con un arma blanca, pero me enorgullezco de haber cometido ocasional fornicación y de haber escapado siempre con bien tras robar objetos de poco valor en el bazar.</p>

	<p>62</p>

	<p>Según los eruditos de los últimos dos o tres siglos, la Tierra viaja a velocidades inconcebibles hacia ninguna parte. Las teorías de los clásicos pueden ser erradas y pintorescas, pero a mí me parecen más comprensibles y sobre todo muy confortables.</p>

	<p>63</p>

	<p>Si el propósito de la ciencia es mejorar nuestras condiciones de vida, sus prohombres deberían transigir y asumir como ciertas algunas mentiras tranquilizadoras.</p>

	<p>64</p>

	<p>Cobardes como somos, rechazamos lo erigido por nuestros aún fuertes padres y reivindicamos la obra de los inofensivos bisabuelos. Así, derribamos los edificios cincuentenarios para construir nuevas casas y desenterramos las ruinas milenarias para exhibirlas ante los curiosos.</p>

	<p>65</p>

	<p>Me dice Casanova por carta que las mujeres mienten cuando espolvorean sus rostros con maquillaje como los hombres lo hacemos al meter barriga al paso de las adolescentes. La diferencia está en la naturalidad con que ellas abordan su elaborada tarea, que contrasta con el sonrojo que a nosotros nos provoca la conciencia de tan sencillo gesto.</p>

	<p>66</p>

	<p>El hombre sorprendido en falta tiende a esconder la cabeza, a justificarse o a pedir disculpas. La mujer en cambio ha aprendido de los dioses el salvador arte de la indignación.</p>

	<p>67</p>

	<p>El tímido orgullo con que se exhibe un buen desnudo, la azorada vergüenza ante la mirada que se posa en nuestros zapatos sucios.</p>

	<p>68</p>

	<p>Ante un niño, en cambio, el cuerpo se oculta, se muestra con naturalidad si es menor de cinco años y forma parte de la familia o se airea de manera apresurada y con una sonrisa beoda de culposo riesgo.</p>

	<p>69</p>

	<p>Incluso más inquietante que lo que el niño es en esencia (un diminuto ser amoral y dentado), es lo que es en potencia, lo que si la educación no falla en su negro trabajo puede llegar a ser.</p>

	<p>70</p>

	<p>La juventud, la edad de anhelar en vano los pocos privilegios de la madurez; la madurez, el momento de desear también en vano las zozobras de la juventud y sobre todo a los mismos jóvenes.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/16625/por-un-madagascar-moral-vii</link>
		<pubDate>Mon, 17 Aug 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2009-08-16:77c262b7562572606450a68115f67ab6/eac481c685b6722ffd964b5222b39fb5</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (VI)</title>
		<description><![CDATA[<p>56.- Pese a la aristocrática presencia de la reina, vemos en la colmena la más perfecta organización de corte socialista. Sin embargo no hay en ello ningún mérito, pues no tiene la abeja maldad ni ambiciones que olvidar. Un hombre con psique de abeja se adaptaría a la perfección a cualquier forma de ordenación social, pero perecería al clavar al buen tuntún su único aguijón en el caso de que sobreviniera el caos.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>51</p>

	<p>El que la tentación viviera arriba proporcionaba a Tom Ewell una magnífica coartada para cerrarle la boca a su conciencia, pues su glorioso descenso moral era fácilmente enmascarable con un ascenso real. Aun así, los guionistas de Hollywood, que sabían distinguir entre lo terrenal y lo metafísico, no le brindaron la oportunidad de trasladar sus dudas éticas a Marilyn.</p>

	<p>52</p>

	<p>Casanova al teléfono: antes de que pueda hablar le digo que la realización del deseo es la peor enemiga de éste, ya que lo destruye. Él me pide algo de dinero y me pregunta si considero que el deseo es la meta o pienso como él y el resto de los hombres sensatos que es sólo la bota que te espolea por el camino.</p>

	<p>53</p>

	<p>Todas las actividades absurdas, salvo tal vez ciertos deportes excesivamente pacíficos y reglados, tienen lo que podríamos definir como el encanto de la risa del loco plácido: ocurre sin ninguna duda con las artes, con la filosofía y, al margen de la breve satisfacción física que la antecede, con la procreación.</p>

	<p>54</p>

	<p>Si la obra del hombre en cuanto artista es por necesidad perecedera, su huella en cuanto hombre sí puede aspirar a trascender las épocas y borrarse sólo con la caída de la civilización. Así, los actos del santo o el criminal de guerra tienen más valor humano que los del músico o el literato, por más que el paciente trabajo de estos pueda inspirar gestos nobles o dementes atrocidades.</p>

	<p>55</p>

	<p>Si el perfecto canalla obra por acción, el santo lo hace por omisión. La virtud del hombre bueno estriba en reprimir lo que hay en él de hombre.</p>

	<p>56</p>

	<p>Pese a la aristocrática presencia de la reina, vemos en la colmena la más perfecta organización de corte socialista. Sin embargo no hay en ello ningún mérito, pues no tiene la abeja maldad ni ambiciones que olvidar. Un hombre con psique de abeja se adaptaría a la perfección a cualquier forma de ordenación social, pero perecería al clavar al buen tuntún su único aguijón en el caso de que sobreviniera el caos.</p>

	<p>57</p>

	<p>Los antiguos griegos, ese modelo de civilización, se horrorizarían al ver que no sodomizamos a los niños y dejamos sindicarse a los esclavos.</p>

	<p>58</p>

	<p>Los griegos, como las vedetes y las vicetiples, gustaban de enseñar las piernas, solían frecuentar los teatros y eran dados al metódico desorden carnal.</p>

	<p>59</p>

	<p>¿Cómo sentirme hijo de un país que no conozco? ¿Cómo querer ser hijo de una tierra que conozco a la perfección?</p>

	<p>60</p>

	<p>El soldado es un hombre superior que ha logrado obviar el engorroso trámite de pensar por sí mismo. Su osadía, como la de todos los que alzan la cabeza por encima de las masas, es con frecuencia castigada con la muerte.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/16534/por-un-madagascar-moral-vi</link>
		<pubDate>Mon, 10 Aug 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2009-07-31:77c262b7562572606450a68115f67ab6/fa4e694d1e028297934c7a47828de292</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar Moral (V)</title>
		<description><![CDATA[<p>44.- No he conocido a ningún mal bardo que no gozara de la atención de un entregado círculo de admiradores ni a ningún cantor excelso que no sufriera el escrutinio y la crítica de más de uno de los miembros del público. Por supuesto, esta máxima puede enunciarse con aún más razón invirtiendo los términos, pero el poner por escrito las verdades evidentes nos hace parecer peligrosamente tontos.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>41</p>

	<p>Al devorar viva a la constante lombriz, las hormigas se desprenden de su aura funcionarial. La presencia de la lombriz deja por diez minutos de repugnarnos e inspira en el curioso los más nobles sentimientos: lástima, solidaridad. El gesto de matar nos convierte en seres especiales y el trance de morir nos hace parecer simpáticos.</p>

	<p>42</p>

	<p>El reconocimiento más sonoro es el silencio que precede al aplauso.</p>

	<p>43</p>

	<p>El impostado afán de servicio del hombre pequeño, la implacable mirada escrutadora del hombre pequeño, el poder atómico y destructivo del hombre pequeño.</p>

	<p>44</p>

	<p>No he conocido a ningún mal bardo que no gozara de la atención de un entregado círculo de admiradores ni a ningún cantor excelso que no sufriera el escrutinio y la crítica de más de uno de los miembros del público. Por supuesto, esta máxima puede enunciarse con aún más razón invirtiendo los términos, pero el poner por escrito las verdades evidentes nos hace parecer peligrosamente tontos.</p>

	<p>45</p>

	<p>Un silencio breve nos hará pasar por sabios ante todos. Un silencio más prolongado empezará a levantar justificadísimas sospechas en la parte más sagaz de la concurrencia.</p>

	<p>46</p>

	<p>Desconfíen de los ismos: impresionismo, cubismo, feminismo. Todos parten de una ocurrencia genial o noble y la corrompen al llevarla a la caricatura.</p>

	<p>47</p>

	<p>Así también con el comunismo, una idea magnífica que según cuentan las crónicas dejó de ser magnífica al dejar de ser idea.</p>

	<p>48</p>

	<p>Igualmente perniciosos son el machismo y el capitalismo, pero el primero tiene la coartada de haber sido definido por sus detractores y el segundo el mérito de recoger en un sistema teórico sencillo toda la vileza e indignidad del hombre.</p>

	<p>49</p>

	<p>El uniforme del coronel nazi. Los gemelos del coronel nazi. Las botas del coronel nazi. Me cuesta imaginar objetos más seductores desde el punto de vista estético, a pesar del horror, o a causa de él.</p>

	<p>50</p>

	<p>Conmovedora insistencia de la lluvia.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/16533/por-un-madagascar-moral-v</link>
		<pubDate>Mon, 03 Aug 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2009-07-31:77c262b7562572606450a68115f67ab6/e7b3f5329591c1ef070f75fa1c05d56c</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (IV)</title>
		<description><![CDATA[<p>38.- Digo OK a la imperfecta luna y acto seguido la aplasto con el pulgar importante. 39.- La bolsa de plástico es la red no biodegradable con que el hombre ha apresado a Dios y ha vencido a la Naturaleza. Como todas las victorias definitivas, ésta carece por completo de belleza, pero está revestida de una seductora aura práctica. 40.- La gaviota, que espeja en el aire la secreta derrota de los peces.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>31</p>

	<p>El signo de interrogación, o la percha en que el escribano cuelga todas sus dudas.</p>

	<p>32</p>

	<p>La pasión con que abraza a su rival el púgil tambaleante que trata de evitar el castigo, o la sonriente familiaridad con que el hombre que está en el suelo trata de seducir a los que lo patean.</p>

	<p>33</p>

	<p>Un lápiz mordido, como un olivo con una rama tronzada por el hombre que lo exprime.</p>

	<p>34</p>

	<p>En el contestador, un mensaje de Casanova, que desde comisaría me recuerda que la mujer, en el amor, como en el parto, busca su cuota justa de dolor y que la labor del buen amante es administrárselo en la dosis precisa.</p>

	<p>35</p>

	<p>La saña y el desesperado odio con que muerden al titán enfermo todos esos microbios insignificantes.</p>

	<p>36</p>

	<p>Parte del valor de la belleza reside precisamente en el hecho de que ésta sea perecedera.</p>

	<p>37</p>

	<p>Imagino a una muchacha (ojos claros de eternidad y confortadora sonrisa) bella para siempre y pienso en un incómodo ángel mientras un escalofrío me recorre la espalda.</p>

	<p>38</p>

	<p>Digo OK a la imperfecta luna y acto seguido la aplasto con el pulgar importante.</p>

	<p>39</p>

	<p>La bolsa de plástico es la red no biodegradable con que el hombre ha apresado a Dios y ha vencido a la Naturaleza. Como todas las victorias definitivas, ésta carece por completo de belleza, pero está revestida de una seductora aura práctica.</p>

	<p>40</p>

	<p>La gaviota, que espeja en el aire la secreta derrota de los peces.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/16502/por-un-madagascar-moral-iv</link>
		<pubDate>Mon, 27 Jul 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2009-07-26:77c262b7562572606450a68115f67ab6/e75274fc5c1aa7ce72768cdf8b80e5c8</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (III)</title>
		<description><![CDATA[<p>23.- Todo arte es perecedero. El libro más sólido se deshace en las manos del lector al cabo de unos pocos siglos, la pirámide mejor construida no se mantendrá en pie más allá de unos milenios. El artista, por tanto, no persigue la eternidad sino una blanda ilusión de eternidad, como el niño que levanta un orgulloso castillo de arena húmeda en un día para él inacabable.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>21</p>

	<p>La vida, el Todo entre dos nadas o el casi nada en medio del Todo.</p>

	<p>22</p>

	<p>Casanova golpea en mi ventana para decirme con conveniente voz aguardentosa que las mujeres son extraordinariamente sensibles a las presiones del medio ambiente: si te comportas ante una de ellas como si quisiera hacer algo con todo su corazón, es inevitable que termine por desear hacerlo.</p>

	<p>23</p>

	<p>Todo arte es perecedero. El libro más sólido se deshace en las manos del lector al cabo de unos pocos siglos, la pirámide mejor construida no se mantendrá en pie más allá de unos milenios. El artista, por tanto, no persigue la eternidad sino una blanda ilusión de eternidad, como el niño que levanta un orgulloso castillo de arena húmeda en un día para él inacabable.</p>

	<p>24</p>

	<p>Así presumo que ocurría con los intérpretes de música antes de la invención del gramófono, pero al menos ellos eran conscientes de lo efímero del resultado de su trabajo. Por más que escribamos su nombre con mayúscula y más que engolemos la voz al pronunciarlo, el arte nunca ha dejado de ser un producto de consumo.</p>

	<p>25</p>

	<p>Dios, el ideal de hombre, esto es, la imperfección llevada a su expresión más perfecta.</p>

	<p>26</p>

	<p>La brisa lenitiva que acompaña a todos los portazos.</p>

	<p>27</p>

	<p>La ilusión de igualdad entre todos los hombres es más confortante que la conciencia de la superioridad de los unos sobre los otros. En cualquier caso, es una impostura provechosa para la convivencia.</p>

	<p>28</p>

	<p>No es la experiencia, sino el desinterés en que nos marinan los años, lo que nos hace inmunes a los sufrimientos del amor.</p>

	<p>29</p>

	<p>El joven demasiado sabio es arrogante, el viejo ignorante resulta una carga y un estorbo para todos. La ideal asociación entre edad y conocimiento es un bien deseable que nos ayuda a tolerar al prójimo.</p>

	<p>30</p>

	<p>El agitarse de la mano que dice adiós tiene un no sé qué de júbilo contenido.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/16462/por-un-madagascar-moral-iii</link>
		<pubDate>Mon, 20 Jul 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2009-07-19:77c262b7562572606450a68115f67ab6/4e9e97b9bea389bdc6920bb9655d938a</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (II)</title>
		<description><![CDATA[<p>14.- El amor es el subterfugio al que las muchachas de buena familia recurrieron en el pasado para negar sus bajos instintos. La revolución social lo ha popularizado y hoy mancha de mentira a todos los estamentos, incluido el religioso.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>11</p>

	<p>Desnudez y compostura deben ir unidas en beneficio de la belleza.</p>

	<p>12</p>

	<p>El tibio sucedáneo de la dignidad que se ha dado en llamar compostura.</p>

	<p>13</p>

	<p>El gusto por el Arte o la atención malsana a los mismos objetos que nos niegan la hermosa infinitud de la nada que los rodea.</p>

	<p>14</p>

	<p>El amor es el subterfugio al que las muchachas de buena familia recurrieron en el pasado para negar sus bajos instintos. La revolución social lo ha popularizado y hoy mancha de mentira a todos los estamentos, incluido el religioso.</p>

	<p>15</p>

	<p>Firmo el mundo en una tapia con un spray rojo y plagio a un desprevenido Dios.</p>

	<p>16</p>

	<p>La pompa fúnebre, determinada por la circunstancia.</p>

	<p>17</p>

	<p>Grito amor en el desfiladero y el eco se burla y me remeda. Grito en la ciudad y las paredes me responden con la burla peor de su silencio.</p>

	<p>18</p>

	<p>Los neumáticos, que dejan en la tierra el dibujo obsesivo de la prisa.</p>

	<p>19</p>

	<p>En cuanto a la orina del 9, diremos para dotar de credibilidad al símil que es la clara y limpia de un niño a quien no le han sido presentados Baco ni Eros.</p>

	<p>20</p>

	<p>La ética, lo hispánico, lo épico: estalle  el acento pronto para que la palabra caiga a peso desde lo más alto de sí misma.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/16425/por-un-madagascar-moral-ii</link>
		<pubDate>Mon, 13 Jul 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2009-07-13:77c262b7562572606450a68115f67ab6/51612f4f6b019772c704f9f0d8783897</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Por un Madagascar moral (I)</title>
		<description><![CDATA[<p>1.- La religiosidad es el modo irracional en que los hombres de todas las épocas y culturas se han enfrentado al miedo a morir. Como cualquier otra reacción histérica, por lo general no hace sino empeorar las cosas.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>1</p>

	<p>La religiosidad es el modo irracional en que los hombres de todas las épocas y culturas se han enfrentado al miedo a morir. Como cualquier otra reacción histérica, por lo general no hace sino empeorar las cosas.</p>

	<p>2</p>

	<p>Más asombrosa que el vuelo del vencejo me resulta la impasibilidad ante todo de la vaca.</p>

	<p>3</p>

	<p>Las baldosas rotas de la acera en obras son el turrón de Dios.</p>

	<p>4</p>

	<p>Todos los sabores conocidos por el hombre, excepto tal vez el de la leche y el de la sal en la mesa o en la piel de la amada, son el mismo sabor de la muerte.</p>

	<p>5</p>

	<p>Toda fotografía es un golpe bajo, pues nos recuerda un pasado mejor, haciéndonos ver de qué modo hemos degenerado, o nos trae a la cabeza años de mayor desgracia.</p>

	<p>6</p>

	<p>¿Controlan los obvios anemómetros la natalidad del viento?</p>

	<p>7</p>

	<p>El ciprés es el dedo corazón enhiesto con que la naturaleza aún viva se burla de la muerte que la rodea y alimenta.</p>

	<p>8</p>

	<p>Recuerdo a Dios al ver el majestuoso planear del águila, que subraya mi pensamiento con un graznido.</p>

	<p>9</p>

	<p>La mancha de orines en el suelo dibuja formas tan caprichosamente bellas como el charco de agua de lluvia.</p>

	<p>10</p>

	<p>Oigo a un Oráculo tonante en la radio matinal. Entre bramidos y risas forzadas, predice una catástrofe que empeorará el intolerable estado de las cosas. Sin embargo, no hay rastro de la Esfinge que formula salvadoras preguntas: los radioconcursos han pasado de moda.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/16380/por-un-madagascar-moral-i</link>
		<pubDate>Mon, 06 Jul 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2009-07-05:77c262b7562572606450a68115f67ab6/d82acfb568623e17daa206b32b85eb8e</guid>
	</item>
	<item>
		<title>El amor</title>
		<description><![CDATA[<p>Todo el mundo sabe que el amor es un invento de El Corte Inglés para vender lencería fina y cajas de bombones. El amor de una pareja se mide por los regalos que se hace: una pareja rácana en regalos es una pareja tacaña en afecto. El Corte Inglés debería promocionar el amor libre. En el amor libre las parejas no son parejas, sino grupos: todo el mundo es el novio de todo el mundo, y en consecuencia todo el mundo intercambia regalos.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Todo el mundo sabe que el amor es un invento de El Corte Inglés para vender lencería fina y cajas de bombones. El amor de una pareja se mide por los regalos que se hace: una pareja rácana en regalos es una pareja tacaña en afecto. El Corte Inglés debería promocionar el amor libre. En el amor libre las parejas no son parejas, sino grupos: todo el mundo es el novio de todo el mundo, y en consecuencia todo el mundo intercambia regalos. El amor libre también es un buen negocio para las farmacias y los dermatólogos. Porque además de regalos, las parejas —o los tríos o los quintetos: los grupos— intercambian fluidos, y los fluidos ya no son lo que eran.</p>

	<p>Dígaselo con flores, o con joyas —que tienen la ventaja de que no se marchitan—. Cuando el amor acaba, y todos los amores, créanme, acaban tarde o temprano, certifiquemos o no su fin con una separación, lo que queda es el regalo.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/16335/el-amor</link>
		<pubDate>Mon, 29 Jun 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
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		<title>Verano</title>
		<description><![CDATA[<p>El verano nos sumerge en nuestros propios fluidos: de entre todas las formas en que se puede licuar a la gente, el verano elige la más molesta. Por supuesto que el verano también tiene cosas buenas, como las niñas en biquini, la devolución de la Renta o las vacaciones, pero por desgracia el calor no nos deja disfrutar de ellas</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>El verano es una estación vulgar que vuelve cada doce meses. Por el hecho de que se repita y produzca incómodos sofocos, resulta inevitable compararla con un ajo.</p>

	<p>El verano nunca falta a su cita: siempre aparece cuando hace más calor, y con su llegada nos condena a una poco fructífera inactividad que no tiene nada que ver con el reposo. Además, nos obliga a mostrar partes del cuerpo que nunca enseñaríamos en otra estación, y a contemplar partes del cuerpo ajeno que tampoco nos apetece demasiado ver. </p>

	<p>El verano nos sumerge en nuestros propios fluidos: de entre todas las formas en que se puede licuar a la gente, el verano elige la más molesta. Por supuesto que el verano también tiene cosas buenas, como las niñas en biquini, la devolución de la Renta o las vacaciones, pero por desgracia el calor no nos deja disfrutar de ellas.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/16291/verano</link>
		<pubDate>Mon, 22 Jun 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
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		<title>Plátanos</title>
		<description><![CDATA[<p>Por la ventana veo plátanos. El plátano es la fruta de los ganadores. No hay nada bueno que no pueda ser dicho de un plátano. En todos los sentidos, el plátano es un objeto ejemplar. Los poetas han llegado a compararlo con el oro.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por la ventana veo plátanos. El plátano es la fruta de los ganadores. No hay nada bueno que no pueda ser dicho de un plátano. En todos los sentidos, el plátano es un objeto ejemplar. Los poetas han llegado a compararlo con el oro.</p>

	<p>Lo más desconcertante es que el árbol del plátano también se llama plátano. Así, los plátanos forman una especie de santísima trinidad de dos. Puede darse el caso de que en un texto se confunda el plátano árbol con el plátano fruto —que es como si Dios padre se confundiera con Dios hijo—. En esa situación debe uno fijarse en el contexto. Hay un contexto para cada tipo de Dios y otro muy distinto para cada tipo de plátano.</p>

	<p>El plátano también está presente en el mundo del arte. Andy Warhol pintaba plátanos. Carmen Miranda hizo del plátano una forma de peinado, e incluso Walt Disney le dedicó una canción que puso cobardemente en boca de un oso. Eso es todo, por lo menos de momento. La semana que viene hablaremos de otra fruta o mejor de otra cosa.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/causasjustas/16209/platanos</link>
		<pubDate>Mon, 08 Jun 2009 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Camilo de Ory</dc:creator>
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