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	<title>Libro de Notas - Viajes</title>
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	<description>diario de los mejores contenidos de la red en español</description>
	<pubDate>Tue, 06 Sep 2022 17:49:23 GMT</pubDate>
	
	<item>
		<title>Una librería para hablar de Guinea Ecuatorial</title>
		<description><![CDATA[<p>«La historia oficial ha sido benevolente con el colonialismo español en Guinea. El mismo almirante Carrero Blanco, que hizo muchos negocios en la excolonia y fue presidente del Gobierno de Franco hasta que lo asesinó <span class="caps">ETA</span> en 1973, afirmó: “España nunca ha explotado a los naturales de la República Ecuatorial. Lejos de sacar ningún provecho económico de ellos, ha dado cuanto ha podido”. A través de la historia de Julián Ayala, un crápula en toda regla, la realidad se ve muy diferente: en Guinea había campos de trabajo que parecían de concentración, se practicó el genocidio de algunos clanes que se resistieron al poder colonial. Y se formó una casta rijosa que violaba mujeres y practicaba la corrupción y el contrabando, con la complicidad de la metrópoli. Todavía hoy hay viejos que se estremecen relatando las historias sobre Ayala.»</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Nunca atenderemos lo suficiente a Guinea Ecuatorial. <strong>Jorge Berástegui</strong> utiliza la excusa de la apertura de una librería y de los libros sobre el paçis para retratar a nuestra reciente colonia: <a href="http://www.fronterad.com/?q=libreria-para-hablar-guinea-ecuatorial" title="fronterad">Una librería para hablar de Guinea Ecuatorial</a>.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/article/24225/una-libreria-para-hablar-de-guinea-ecuatorial</link>
		<pubDate>Sat, 04 May 2013 08:39:15 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Taracido</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>El último de los turistas ocasionales</title>
		<description><![CDATA[<p>«“Cada empleado entenderá el funcionamiento de su área de trabajo y de los objetivos del hotel de acuerdo con el plan estratégico del departamento&#8230;” Trataba aún de recobrar el aliento y se dirigía con expresión risueña al ejecutivo: “Como en el ejército, ¿no? Hace años leí un librito de Von Clausewitz&#8230;” Seguía: “Sonreír. Mantener siempre un contacto visual positivo con el cliente&#8230;” Este precepto de las Tablas de la Ley, me dijo, fue su perdición. Procuraba mantener el contacto visual positivo con los banqueros y hombres de negocios que ocupaban las suites y habitaciones: sostenía la mirada si la miraban, respondía con otro guiño a quien le guiñaba el ojo.»</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Folletos turísticos e instrucciones que advierten del infierno al que uno viaja. Eso recopiló y glosó <strong>Juan Goytisolo</strong> ya hace unos años: <a href="http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/ultimo-turistas-ocasionales_0_908909130.html" title="Clarín">El último de los turistas ocasionales</a>.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/article/24213/el-ultimo-de-los-turistas-ocasionales</link>
		<pubDate>Thu, 02 May 2013 07:59:46 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Taracido</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Lost in translation: Intentando explicar qué es una estancia de investigación</title>
		<description><![CDATA[<p>- <strong>Amplía la mente y elimina prejuicios.</strong> Todo tiene una explicación y lo bueno de viajar es que conoces en persona ciertas situaciones y encuentras los motivos de cada comportamiento en el conocimiento, no en los tópicos o los prejuicios. Y así te acostumbras a llevar esta práctica a cualquier ámbito de tu vida.</p>

	<p>- <strong>Marcar objetivos.</strong> Cuando estás fuera de tu entorno sin horarios ni rutinas es fácil despistarse y puedes dejar pasar los días sin saber si has hecho algo de provecho. Por eso recomiendo marcar objetivos concretos y tangibles a corto plazo. Esto es igualmente válido para la oficina, porque cuando estás en tu entorno, bajo horarios y rutinas, es fácil despistarse y dejar pasar los días sin hacer algo de provecho.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><strong>José Manuel Noguera</strong> da algunas razones por las que es una buena idea realizar una estancia de investigación cuando trabajas en la universidad en ciencias sociales. <a href="http://laazotea.blogspot.com.es/2013/03/lost-in-translation-intentando-explicar.html">Lost in translation: Intentando explicar qué es una estancia de investigación</a>.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/article/23900/lost-in-translation-intentando-explicar-que-es-una-estancia-de-investigacion</link>
		<pubDate>Tue, 05 Mar 2013 07:41:45 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Haj-Saleh</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Aquellos pioneros de la Aeropostal</title>
		<description><![CDATA[<p>«El primero en entrar, en 1924, fue Jean Mermoz. Joven piloto del Ejército francés, al principio no fue visto con buenos ojos por el director de la compañía Latécoère, Didier Daurat, quien lo consideraba “poco serio” y demasiado “acrobático”. Sin embargo, le da una oportunidad. Empieza como mecánico, pero pronto lo vemos al mando de los famosos aparatos Breguet <span class="caps">XIV</span> que llevaban el correo hasta el continente africano. En mayo de 1926 tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en algún punto del desierto y fue capturado, junto a su mecánico, por una tribu maure, que sólo los liberó tras el pago de un rescate. Un año después, en octubre de 1927, el intrépido Mermoz vuela por primera vez sin escalas entre Toulousse y Saint Louis.»</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><strong>José Naranjo</strong> reconstruye la historia de los primeros aviadores-correo que unión Europa y América a través de la costa occidental africana a principios del siglo XX: <a href="http://blogs.elpais.com/africa-no-es-un-pais/2012/12/aquellos-pioneros-de-la-aeropostal.html" title="África no es un continente">Aquellos pioneros de la Aeropostal</a>.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/article/23477/aquellos-pioneros-de-la-aeropostal</link>
		<pubDate>Mon, 10 Dec 2012 08:55:51 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Taracido</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Días dogones</title>
		<description><![CDATA[<p>«Hasta tres pueblos visité con mi nuevo amigo, siendo invitado en uno de ellos a comer uno de los platos locales: una masa de mijo que se mojaba en una salsa a base de hojas de baobab. En otro poblado conocí al herrero. Este oficio es clave, pues él se encarga de arreglar las herramientas del arado, que sustentan no sólo la alimentación sino la economía regional. En Mopti había comprado una bolsa llena de enormes nueces de cola, cuya cafeína es apreciada por los agricultores ya que les mantiene más despiertos, y al pasar entre los campos repartía algunas a quienes me parecían más cansados. Dejé a mi acompañante en el mercado de uno de los poblados, donde los habitantes de todos los aledaños venían a vender, comprar o intercambiar bienes. Empezaba a atardecer y me había propuesto llegar a Benigmato. Maldije mi idea tan pronto supe que no había camino marcado, empezó a oscurecer y me encontré de repente perdido. »</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Extenso reportaje de la visita de <strong>Antonio Aguilar</strong> al pueblo dogón, en el centro de Malí: <a href="http://www.historiasdenuestroplaneta.com/dias-dogones/" title="Historias de nuestro planeta">Días dogones</a>. [Ref.: <a href="http://twitter.com/milhaud">@Milhaud</a>]</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/article/23151/dias-dogones</link>
		<pubDate>Sat, 06 Oct 2012 08:37:22 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Taracido</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>La odisea del Endurance (I)</title>
		<description><![CDATA[<p>«La expedición debería haber atravesado el continente helado para reaparecer en el otro extremo y encontrarse con el buque Aurora, encargado de recogerlos y devolverlos a casa. Sin embargo, tras la partida de Shackleton de Georgia del Sur comenzaron a transcurrir los meses. El Aurora estuvo esperando en vano. El Endurance no regresaba. No había ni rastro de Shackleton y los suyos. Pronto, el público asumió la idea de que no lo había conseguido. Tras casi dos años desaparecido, todo el planeta ha dado por sentado que el Endurance se ha hundido en los hielos antárticos y que el irlandés ha seguido la suerte del famosísimo Robert Scott quien tampoco salió vivo de la Antártida en su último viaje.»</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Pues ya sabrán que para nosotros Shackleton es un leitmotiv, así que ver otro artículo sobre él y recomendárselo fue todo uno: <a href="http://www.jotdown.es/2012/08/la-odisea-del-endurance-i/" title="JotDown">La odisea del Endurance (I)</a> por <strong>E.J. Rodríguez</strong>.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/article/22839/la-odisea-del-endurance-i</link>
		<pubDate>Fri, 03 Aug 2012 08:10:14 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Taracido</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Matt Harding bailando alrededor del mundo. Otra vez.</title>
		<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Matt Harding</strong> es ese trotamundos bailón que llevó sonrisas y buen ánimo a todas partes del globo, simplemente por el placer de hacerlo. Sus videos han recorrido internet incontables veces y ahora, para nuestro regocijo, regresa con su cuarto experimento. Nos lo cuenta el blog <a href="http://fronterasblog.wordpress.com/2012/06/20/matt-harding-bailando-alrededor-del-mundo-otra-vez/">Fronteras</a>.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/article/22639/matt-harding-bailando-alrededor-del-mundo-otra-vez</link>
		<pubDate>Fri, 22 Jun 2012 08:01:10 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Haj-Saleh</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Las fallas de Valencia: guía para entenderlas y disfrutarlas</title>
		<description><![CDATA[<p>«No es necesario ser fallero para divertirse mucho en la semana de fallas en Valencia. Muchas son las posibilidades. De entrada, se pueden visitar los monumentos falleros y sus &#8220;ninots&#8221; (que son el ejemplo de la expresión crítica del artista fallero y de la sociedad valenciana), disfrutar de la buena gastronomía de la ciudad y observar el espectáculo callejero de las idas y venidas de las comisiones falleras acompañadas por sus bandas de música. Pero no sólo eso. Muchas comisiones falleras organizan en sus &#8220;casales&#8221; conciertos o espectáculos musicales a los que puede acercarse todo el mundo. Contra lo que se dice muchas veces, las fallas son una fiesta muy abierta a todo el mundo. Finalmente, basta comprarse un &#8220;blusón fallero&#8221; &#8212;que es como los antiguos protectores de ropa que utilizaban los operarios y que se venden sobre unos 8 euros en los kioskos o bazares chinos- comprar petardos &#8212;de fácil acceso y en múltiples puntos de venta- para sentirse un poco fallero. Y si además conocemos a algún fallero en Valencia, mejor para poder integrarse en la vida de los &#8220;casales&#8221;.»</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Me confieso lego en la materia, así que si fuera a <strong>Valencia</strong> el próximo fin de semana me fiaría de las recomendaciones que da <strong>Salvador Enguix</strong>: <a href="http://www.lavanguardia.com/ocio/20120313/54268003340/guia-las-fallas-valencia.html">Las fallas de Valencia: guía para entenderlas y disfrutarlas</a></p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/article/22086/las-fallas-de-valencia-guia-para-entenderlas-y-disfrutarlas</link>
		<pubDate>Tue, 13 Mar 2012 09:09:27 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Miguel A. Román</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Atrapados en el norte</title>
		<description><![CDATA[<p>«Jesús Tierno, un catalán de 60 años que lleva cerca de un año en Bergen, lo resume con tino: &#8220;Españoles por aquí ha habido siempre. Estudiantes en verano, el clásico aventurero, gente que echaba la temporada, ahorraba sus buenos dineros y vivía de eso el resto del año. Pero en los últimos meses han empezado a llegar los desesperados. Gente de entre 30 y 55 años que necesita un trabajo de verdad&#8221;. El propio Jesús abandonó España siguiendo a su mujer, que decidió emigrar cuando el sueldo medio al que podía aspirar se redujo &#8220;de entre 1.300 y 1.000 euros a 800. Y con eso no nos daba&#8221;.»</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/02/11/actualidad/1328962500_273909.html" title="El País">Atrapados en el norte</a>, un reportaje sobre parados españoles que se lanzan al norte de Europa buscando trabajo y se topan con un muro. De <strong>Carmen Pérez Lanzac</strong>.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/article/21926/atrapados-en-el-norte</link>
		<pubDate>Mon, 13 Feb 2012 07:44:06 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Taracido</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>My own private London</title>
		<description><![CDATA[<p>&#8220;Sólo abajo, en la orilla del río, donde nos quedamos un rato de pie mirando el agua de un pardo grisáceo que se metía en la tierra, me dijo, mientras, como hacía a veces, me miraba con ojos muy abiertos y espantados, que podía comprender muy bien al carpintero de Halifax, porque nada podía ser peor que echar a perder incluso el fin de una vida desgraciada.&#8221;</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://librodenotas.com/images/2708.jpg" title="Túnel bajo el Támesis" alt="Túnel bajo el Támesis" /></p>

	<p>“A la mañana siguiente me desperté tarde y, después del desayuno, leí largo rato los periódicos, en los que, junto a las noticias habituales de los llamados sucesos cotidianos y mundiales, tropecé con una de un hombre sencillo que, después de morir su mujer, a la que había cuidado durante una enfermedad larga y grave con la mayor entrega, había caído en una tristeza tan profunda que tomó la decisión de quitarse la vida, y concretamente por medio de una guillotina construida con sus propias manos en el rectángulo de hormigón de la escalera exterior del sótano de su casa en Halifax, que pareció a su sentido artesanal, después de sopesar a fondo otras posibilidades, el instrumento más fiable para realizar su propósito, y efectivamente, lo habían encontrado en uno de esos aparatos de decapitar, según se decía en el breve artículo, construido de una forma extraordinariamente sólida y esmerada hasta en lo más mínimo, y cuya cuchilla oblicua, como se decía luego, apenas podían levantar dos personas, con la cabeza separada del tronco y los alicates con que había cortado el alambre todavía en su mano rígida. Cuando le conté esa historia a Austerlitz, que me había recogido alrededor de las once, mientras bajábamos hacia el río por Whitechapel y Shoreditch, durante mucho rato no dijo nada, quizá porque, como me reproché luego, había encontrado de mal gusto mi forma de destacar los aspectos absurdos del caso. Sólo abajo, en la orilla del río, donde nos quedamos un rato de pie mirando el agua de un pardo grisáceo que se metía en la tierra, me dijo, mientras, como hacía a veces, me miraba con ojos muy abiertos y espantados, que podía comprender muy bien al carpintero de Halifax, porque nada podía ser peor que echar a perder incluso el fin de una vida desgraciada. Luego fuimos a pie el resto del camino, desde Wapping y Shadwell, más lejos río arriba, hasta los tranquilos depósitos de agua en los que se reflejan las torres de oficinas de Dockland, y hasta el túnel para peatones que transcurre bajo la curva del río. Allí, al otro lado, subimos por el parque de Greenwich hasta el observatorio real, en el que, en aquel día frío de antes de Navidad, salvo nosotros apenas había visitantes.”</p>

	<p>W. G. Sebald, <em>Austerlitz</em>.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/laguillotinapiano/21607/my-own-private-london</link>
		<pubDate>Fri, 16 Dec 2011 21:55:35 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Josep Izquierdo</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Amundsen, el antihéroe que conquistó el Polo Sur</title>
		<description><![CDATA[<p>«No tenía delirios de superioridad racial o cultural, o el convencimiento de estar personificando una gesta patriótica, por lo que no le dolían prendas en usar técnicas de supervivencia aprendidas de los indígenas esquimales, algo indigno de un caballero victoriano.</p>

	<p>Odiaba la publicidad, tenía serios problemas para financiar sus expediciones e incluso una vez tuvo que escabullirse durante la noche para evitar que le confiscaran por deudas el navío. No tenía ínfulas caballerescas, y era capaz de despistar y engañar a sus rivales (y hasta a su público) sin remordimiento.</p>

	<p>Ni siquiera se preocupaba en exceso por la ciencia, olvidando en su ataque al Polo Sur la toma de muestras geológicas (que tanto retrasaron a la expedición de Scott) y haciendo solo dos fotos.»</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Completísimo texto de <strong>José Cervera</strong> sobre Amundsen, el explorador exitoso pero poco glamouroso que perdió la carrera de la fama ante otros mucho más trágicos: <a href="http://www.rtve.es/noticias/20111214/amundsen-antiheroe-conquisto-polo-sur/481904.shtml" title="RTVE">Amundsen, el antihéroe que conquistó el Polo Sur</a>. [Ref.: <a href="http://twitter.com/A_Valenzuela">@A_Valenzuela</a>]</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/article/21591/amundsen-el-antiheroe-que-conquisto-el-polo-sur</link>
		<pubDate>Thu, 15 Dec 2011 08:04:55 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Taracido</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>¿Las aerolíneas de bajo coste cambiarán África como ya lo hicieron en Europa?</title>
		<description><![CDATA[<p>&#8220;- Sudáfrica con cuatro aerolíneas es el país donde más está funcionando pero aún quedan muchas oportunidades en otras partes del continente para abrir nuevas rutas.</p>

	<p>- La entrada de estas aerolíneas ayudará a acabar con el monopolio de las líneas de bandera. ¿Alguien se acuerda de los precios de los vuelos antes de la llegada de aerolíneas como RyanAir, Easyjet y Vueling? A su vez, las aerolíneas tradicionales tendrán que bajar sus precios para competir.&#8221;</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Una de las poderosas aerolíneas de bajo costeneuropeas está a punto de instalarse en África, y Marcus Hurst se pregunta: <a href="http://www.yorokobu.es/¿las-aerolineas-de-bajo-coste-cambiaran-africa-como-ya-lo-hicieron-en-europa/">¿Las aerolíneas de bajo coste cambiarán África como ya lo hicieron en Europa?</a>.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/article/21551/las-aerolineas-de-bajo-coste-cambiaran-africa-como-ya-lo-hicieron-en-europa</link>
		<pubDate>Thu, 08 Dec 2011 07:58:35 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Taracido</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Islandia y su puesta de sol infinita</title>
		<description><![CDATA[<p>Mi consejo a todo el mundo ahí fuera, sea fotógrafo o no, es simple … Tienes que visitar Islandia en algún momento de tu vida. Jamás te arrepentirás.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Miguel Jorge</strong>, nos invita a conocer el <strong>sol de medianoche</strong>. El fotógrafo <em>Scientifantastic</em> se alejó de toda civilización para llevar a cabo la pieza. Filmada durante el mes de junio de este año, fueron 17 días recorriendo en coche paisajes espectaculares sin que la luminosidad llegara a ser un problema. <a href="http://alt1040.com/2011/10/islandia-y-su-asombrosa-puesta-de-sol-infinita">Islandia y su puesta de sol infinita</a></p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/article/21315/islandia-y-su-puesta-de-sol-infinita</link>
		<pubDate>Thu, 27 Oct 2011 08:20:32 GMT</pubDate>
		<dc:creator>José W. Legaspi</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>La cultura del café</title>
		<description><![CDATA[<p>La región centrooccidental del país conocida como el <em>Eje Cafetero</em> acaba de ser <strong>declarada Patrimonio de la Humanidad</strong> por la <strong>Unesco</strong>. Un viaje entre sus verdes plantaciones para conocer las singularidades de una cultura que gira en torno de la producción de café, pasando por las ciudades de Armenia, Pereira y Manizales.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>El café se ha incorporado a la dieta de buena parte de la Humanidad, pero ¿sabemos algo de dónde se produce?¿Cómo?¿Cuánto?. <strong>Julián Varsavsky</strong> nos invita a viajar al Eje Cafetero de Colombia. <a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/turismo/9-2162-2011-10-09.html">La cultura del café</a></p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/article/21199/la-cultura-del-cafe</link>
		<pubDate>Sat, 15 Oct 2011 07:24:48 GMT</pubDate>
		<dc:creator>José W. Legaspi</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Las calles de Puerto Príncipe</title>
		<description><![CDATA[<p>«Más adelante nos topamos con la prepotencia al abrirse paso de las Land Rover de lujo de los oficiales de alguna de las comisiones de la Organización de Naciones Unidas (<span class="caps">ONU</span>), escoltadas por camiones abiertos con personal de las Fuerzas de Paz, los Cascos Azules, con sus rostros multinacionales y un cierto gesto de hartazgo que pareciera esperar con ansia el permiso de salida o el traslado a otro punto donde se requiera su presencia.</p>

	<p>Sus uniformes verde olivo o caqui y sus cascos azules ni siquiera llaman tanto la atención de los haitianos, tienen casi una década o más moviéndose entre ellos, en misiones que no habían logrado ni comenzar un avance significativo en el apoyo a la nación cuando ésta ya se había resquebrajado por el terremoto, los huracanes y una epidemia de cólera.»</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://revistareplicante.com/destacados/las-calles-de-puerto-principe/" title="Replicante">Las calles de Puerto Príncipe</a>, un desolador paseo de <strong>Luis Castrillón</strong> por la miseria ya pasada de moda de la capital de Haití.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/article/20922/las-calles-de-puerto-principe</link>
		<pubDate>Sat, 20 Aug 2011 08:40:04 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Taracido</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Turismo fúnebre en París</title>
		<description><![CDATA[<p>«El río Sena tiene el semblante marcado por los desenfrenos parisinos que relata: cadáveres en putrefacción, vapores de la orgía nocturna, sangre y vértigo han recorrido su monotonía lúgubre durante siglos. En 1438 una helada descomunal congela el Sena: una jauría de lobos merodea extramuros; las fieras hambrientas entran a París discretamente por las aguas entumecidas y comen a un niño. A finales del mismo año, en lo que hoy es rue de la Bastille, otro grupo de caninos irracionales embiste al ganado y devora a catorce parisinos. Días después, la enorme carroña de uno de los carnívoros será exhibida y paseada por toda la ciudad. Escarnio de los tontos.»</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Un paseo por el París de las tumbas y lo tétrico, un turismo más oscuro, de la mano de <strong>Pedro Trujillo</strong>: <a href="http://revistareplicante.com/destacados/turismo-funebre-en-paris/" title="Revista Replicante">Turismo fúnebre en París</a>.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/article/20910/turismo-funebre-en-paris</link>
		<pubDate>Thu, 18 Aug 2011 08:12:31 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Taracido</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Nace la República de Sudán del Sur</title>
		<description><![CDATA[<p>«En Juba, vivíamos en el hotel del mismo nombre, es la capital de la Provincia de Ecuatoria. En sus calles que recordaban el lejano Oeste americano, polvorientas y abrasadas por el sol, confraternizábamos con cualquier blanco con el que nos cruzábamos y eran escasos pero serviciales y hospitalarios. Cuando nos quedamos con solo 5 de las 200 libras con las que habíamos salido de El Cairo, tuvimos que tomar una decisión. O pedir ayuda telefónicamente a amigos o familia o gastarnos el poco dinero en pagar los días adeudados al griego propietario del Hotel Juba de una sola planta. Decidimos hacer la llamada y dejar habitación y larga distancia sin pagar. Bastaba abrir la ventana y salir por ella al jardín.»</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>No todos los días se asiste al nacimiento de un Estado; <strong>Enrique Meneses</strong> nos regalas sus experiencias de hace medio siglo, cuando estuvo en Sudán en el momento de su independencia, para que entendamos mejor su actual escisión: <a href="http://www.enriquemeneses.com/2011/07/08/nace-la-republica-de-sudan-del-sur/">Nace la República de Sudán del Sur</a></p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/article/20729/nace-la-republica-de-sudan-del-sur</link>
		<pubDate>Mon, 11 Jul 2011 07:43:09 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Taracido</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Unos pocos consejos para cruzar el océano</title>
		<description><![CDATA[<p>«- Al cuarto de baño se va cuando se puede, no cuando se quiere. Si estás en el interior (ventanilla o en el bloque interior de asientos) aprovecha cuando se acabe de comer, cuando el compañero se levante, o cualquier ocasión en la que no molestes mucho para ir. Créeme, pasar 4 horas más con un compañero al que has despertado en fase <span class="caps">REM</span> para salir de tu asiento no es nada agradable</p>

	<p>- Prevé más o menos el doble de horas de entretenimiento que el viaje en sí. Un libro da unas 50 páginas por hora, un ordenador o iPad depende de la batería&#8230; llévala en todo caso bien cargada para que te dure todo lo posible. Si tienes trabajo que hacer, hazlo, que, qué diablos, también entretiene, pero no dejes el trabajo para el viaje, porque puede que estés demasiado cansado a mitad del viaje para escribir o editar una transparencia»</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Bueno, es posible que muchos de ustedes jamás se vayan a aprovechar de estos consejos de <strong>J.J. Merelo</strong>, o que se los sepan todos, pero por si acaso: <a href="http://atalaya.blogalia.com//historias/69981" title="Atalaya">Unos pocos consejos para cruzar el océano</a> (en avión comercial).</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/article/20644/unos-pocos-consejos-para-cruzar-el-oceano</link>
		<pubDate>Mon, 27 Jun 2011 08:10:42 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Taracido</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>La misa en la ciudad del pecado</title>
		<description><![CDATA[<p>«Para empezar, fresco. Saliendo de la calle, con más de treinta grados, la iglesia era un verdadero oasis. Para seguir, ninguna mirada de &#8220;usted no es de la pirroquia&#8221;. De hecho, un portugués con coleta y bermudas y un español con gafas no llamaban la atención más que un joven negro con camiseta amarilla ajustada y rastas de dos colores o un señor mayor blanco con camisa hawaiana o una soldado con el uniforme de combate o una señora hispana de edad y gafas de concha. <br />
Porque cuando paseas por Bourbon street y por el barrio francés hay una división racial bastante evidente. Los turistas son los de un color, y los que están a las puertas de los locales, o sirviendo, o bailando con 10 o 12 años por unas monedas son de otro. Juntos, pero no revueltos. <br />
Aquí estaban juntos y revueltos.»</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Juan Julián Merelo</strong> y un amigo hacen turismo en Nueva Orleans, y quieren escuchar gospel, así que entran en una iglesia a probar suerte, y la tienen, pero no la que esperaban: <a href="http://atalaya.blogalia.com//historias/69843" title="Atalaya">La misa en la ciudad del pecado</a>.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/article/20531/la-misa-en-la-ciudad-del-pecado</link>
		<pubDate>Tue, 07 Jun 2011 07:57:48 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Taracido</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>El pequeño monje, los fantasmas del río y las señoritas de club</title>
		<description><![CDATA[<p>«En Suzhou vivía en un piso de 38 metros cuadrados con cocina y aseo en la planta 22. La agencia inmobiliaria está en el mismo edificio, en la planta 5. Los inquilinos y las inquilinas bajaban en bragas y camisones y el pelo de recién levantado de la cama para pagar el alquiler del mes, y gritaban protestando por la subida del agua y el teléfono fijo. Me encontraba todos los días con chicas requetemaquilladas y vestidas a lo Fashion en el ascensor sin ventilación, junto con otros tipos que llevaban el sobaco bien mojado y el sudor visible en la frente grasienta en pleno mes de agosto, con un porcentaje de humedad de 98% en el aire.</p>

	<p>A mediodía, a la hora de la comida, siempre me encontraba con camareros vestidos de camisa azul con las dos manos llenas de bolsas de plástico con envases de polietileno con salsa de soja saliendo por las esquinas, me pregunto: ¿es que nadie cocina en este maldito edificio? Porque desde que me mudé no he visto a nadie con ingredientes frescos sin manipular, ni una lechuga asomándose por las bolsas de compra.»</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Xiqi yuwang</strong> llega a la ciudad china de Suzhou para hacer un reportaje fotográfico, pero se encuentra con que nada es como pensaba y el proyecto se le viene abajo:<br />
<a href="http://www.clubcultura.com/diario/dentro.php?entrada=2871" title="ClubCultura">El pequeño monje, los fantasmas del río y las señoritas de club</a>. [Ref.: <a href="http://twitter.com/juanjoseixas">@juanjoseixas</a>]</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/article/20368/el-pequeno-monje-los-fantasmas-del-rio-y-las-senoritas-de-club</link>
		<pubDate>Sat, 07 May 2011 08:58:01 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Taracido</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Diario de una ex-azafata de vuelo</title>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Ojito que el <a href="http://diarioazafata.com/">Diario de una ex-azafata de vuelo</a> de <strong>Lucía Taboada</strong> es de esos blogs que uno encuentra tontamente y acaba leyéndoselo de cabo a rabo. Viajar en avión visto de otra manera.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/bitacoradelasemana/20078/diario-de-una-ex-azafata-de-vuelo</link>
		<pubDate>Fri, 18 Mar 2011 07:14:30 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Haj-Saleh</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Australia</title>
		<description><![CDATA[<p>&laquo;Vine porque quería escribir un buen libro y los buenos libros muchas veces están en la memoria. Yo había escrito durante años una novela corta, una historia en forma de poemario en la que me había forzado a hablar del presente. En cuanto la publiqué me di cuenta de que era un paso en falso, quizá por eso durante los siete años siguientes no escribí una línea de ficción. Los pasos falsos: un buen título. Ahora me doy cuenta de que en Ene hablé de mi primera migración: de Mataró a Barcelona, del barrio al aeropuerto; pero entonces no lo sabía o lo sabía pero no me importaba, porque en mi familia sí existía una gran historia de migraciones, una historia que aguardaba a ser contada desde que en mi infancia los sellos que procedían de aquí eran particularmente valiosos para mi colección sin valor. Pasé más de un año de biblioteca en biblioteca, recabando datos sobre la expedición de Malaspina y el capitán Cook, sobre los benedictinos que se fueron a la otra punta del mundo para fundar un monasterio y una misión, sobre la Operación Canguro, sobre extinta la industria de la caña de azúcar cortada a mano –a machete. Después, me subí a un avión, hice escala en Buenos Aires y aterricé en Sidney, con seis mil kilómetros y dos costas en el horizonte incierto que es todo viaje.&raquo;</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Jorge Carrión</strong> escribió <em>Australia</em> hace un par de años, y ahora nos deja en su blog un hermoso epílogo, continuación o &#8220;postfacio&#8221;, como lo llaman en los comentarios. <a href="http://jorgecarrion.com/blog/?p=1012">Australia</a></p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/article/19927/australia</link>
		<pubDate>Tue, 22 Feb 2011 07:55:25 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Haj-Saleh</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>La dudosa moral del pueblo que une turistas y refugiados</title>
		<description><![CDATA[<p>«La moralidad de pagar para interactuar con refugiados de guerra es bastante dudosa. Pero no hay que perder de vista que el nuevo “pueblo” de Mu Dti, pese a sus caminos de barro, chozas de bambú y gallos sueltos, es en gran parte artificial. Creado por empresarios tailandeses, que cobran 8,50 dólares por la entrada a los extranjeros, el enclave es básicamente una enorme tienda viviente de souvenires.</p>

	<p>De los aproximadamente 120 habitantes que hay en el campamento Huay Pukeng, más de 30 son mujeres que llevan aros alrededor de su cuello, que reciben a los turistas de sol a sol y se ganan la vida vendiéndoles artesanía, camisetas y posados fotográficos.</p>

	<p>Los agentes de viajes lo denominan “turismo de cuello largo”. Los defensores de los derechos humanos, incluido el Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas, prefieren calificarlo como “zoo humano”.»</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Ah, el turismo, esa deformación elefantiásica del viaje. <a href="http://noticias.lainformacion.com/mundo/la-dudosa-moral-del-pueblo-que-une-turistas-y-refugiados_49DC7JIOqJrRdGl674U464/" title="LaInformación">La dudosa moral del pueblo que une turistas y refugiados</a>, un ejemplo más de nuestra degradación opulenta, artículo de <strong>Patrick Winn</strong> y <strong>Mae Hong Son</strong>.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/article/19821/la-dudosa-moral-del-pueblo-que-une-turistas-y-refugiados</link>
		<pubDate>Thu, 03 Feb 2011 09:44:13 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Taracido</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>La coincidencia más grande de todos los tiempos</title>
		<description><![CDATA[<p>«a deriva del hielo no les llevó tan rápido como pensaban. De hecho, en muchas ocasiones les llevaba hacia el sur. Hasta tal punto fue lenta la travesía que hasta marzo no sobrepasaron los 80º N. La cosa iba tan lenta que Nansen comenzó a pensar en llegar al Polo en trineo y abandonar el barco. Finalmente decidió que él y otro miembro de la tripulación abandonarían el barco y tratarían de llegar al Polo a pie. Nansen escogió al que sería su compañero de travesía, Hjalmar Johansen. Los miembros de la expedición prepararon la travesía durante meses. En enero de 1895, año y medio después de la partida, la expedición batió el récord vigente de mayor latitud norte alcanzada, al sobrepasar los 83º 35′ N. Finalmente, tras dos intentos fallidos, el 14 de marzo de 1895, 21 meses después de haber dejado Christiania, Nansen y Johansen partieron a pie hacia el Polo Norte. Se encontraban a 84º 4′ N de latitud»</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Les dejo otra de esas historias apasionantes de conquista del Polo: <a href="http://fronterasblog.wordpress.com/2010/10/18/la-coincidencia-mas-grande-de-todos-los-tiempos/">La coincidencia más grande de todos los tiempos ()</a> narra el intento de Fridtjof Nansen por ser el primero en alcanzar el Polo Norte, y nos lo cuenta <strong>Diego González</strong>. [Ref.: <a href="http://twitter.com/aberron">@aberron</a>]</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/article/19232/la-coincidencia-mas-grande-de-todos-los-tiempos</link>
		<pubDate>Tue, 19 Oct 2010 08:39:44 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Taracido</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Sobre el viaje y 3: yo estuve allí</title>
		<description><![CDATA[<p>&laquo;En realidad, el viaje es lo que menos importancia tiene de todo, el envoltorio de la chocolatina, la punta del iceberg. La experiencia física del viaje, el periplo, es sólo un trámite farragoso para lo que viene luego, lo verdaderamente crucial: la narración del viaje. Viajamos para contarlo. Viajamos para describir a nuestras amistades, que escucharán nuestras descripciones con los labios debidamente ovalados, las bellezas de la cúpula de San Marco y las curiosos rituales del sincretismo cubano. Imposible disfrutar cualquier experiencia de primera mano, en un primer grado: conforme una vivencia se produce, va procesándose y siendo narrada por una segunda voz que se dirige a una audiencia imaginaria. Esa audiencia terminará por ser la familia y los amigos, pacientemente colocados frente al álbum de fotos o la pantalla del ordenador. Vivir es contar, reunir material que contar, y el viaje, sobre todo el viaje, no escapa a esa lógica confesional. No veo un cuadro, sino que sé que lo veo; no descubro una ciudad, sino sé que la descubro. Somos documentalistas continuos de nuestra vida, tomamos recursos perpetuos de una película que jamás llegará a filmarse. Pero cuyo guión repasamos y repasamos en la oficina solitaria de nuestro cráneo.&raquo;</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Termina la serie de artículos de <strong>Luis Manuel Ruiz</strong> sobre el acto de viajar como símbolo del ser humano occidental contemporáneo. En esta parte final habla del motivo esencial del viaje: dar fe de que se ha hecho. <a href="http://eltestigoocular.blogspot.com/2010/09/sobre-el-viaje-y-3-yo-estuve-alli.html" title="El testigo ocular">Sobre el viaje y 3: yo estuve allí</a>.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/article/19115/sobre-el-viaje-y-3-yo-estuve-alli</link>
		<pubDate>Tue, 28 Sep 2010 08:20:24 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Haj-Saleh</dc:creator>
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	</item>
	<item>
		<title>Sobre el viaje, 2: causas aparentes</title>
		<description><![CDATA[<p>&laquo; <strong>A) Para descansar.</strong> Durante el año nos hallamos sometidos a la intensa presión de la convivencia urbana, la responsabilidad con la familia y el trabajo, las acrobacias financieras para llegar a fin de mes, el insomnio, el niño de la vecina, el equipo que no gana un partido ni a base de sobornos&#8230; Por tanto, nada más apetecible que un merecido relajo durante la época de vacaciones: un hiato de tranquilidad que consumir, digamos, en la arena de la playa o en un recorrido por las principales ciudades, decorativas y aristocráticas, de la Península Itálica. El argumento parece convincente; pero basta con repensarlo dos veces para darnos cuenta de que no lo es. Nadie puede pretender sinceramente descansar en la playa o en Italia. En el primer caso, el turista ha de enfrentarse a las diversas incomodidades del trayecto hasta la costa, los embotellamientos, el peaje, el calor, los niños que protestan en el asiento trasero, la suegra y esas cosas de Alfredo Landa; una vez in situ, debe soportar a la ingente sección del país que también ocupa, junto a él y su familia, los doscientos metros cuadrados de arena que rodea con la vista; ha de sufrir a los adolescentes que le arrojan la pelota a cada patada, el viento que hace volar la sombrilla, el picor, las ronchas, la sal, las conchas que hieren la planta de los pies. No concibo que nadie pueda calificar esto de relajamiento.&raquo;</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Luis Manuel Ruiz</strong> sigue con su serie de textos sobre &#8220;el viaje&#8221; y en esta ocasión se detiene a observar cuáles son las causas por las que, en teoría, la gente coge maleta y carretera. <a href="http://eltestigoocular.blogspot.com/2010/09/sobre-el-viaje-2-causas-aparentes.html" title="El testigo ocular">Sobre el viaje, 2: causas aparentes</a>.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/article/18979/sobre-el-viaje-2-causas-aparentes</link>
		<pubDate>Fri, 03 Sep 2010 09:42:13 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Haj-Saleh</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-09-03:77c262b7562572606450a68115f67ab6/9f044353d4fe3d4727f5304a09c7dee6</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Sobre el viaje, 1: los amigos del punto fijo</title>
		<description><![CDATA[<p>&laquo;El objeto del presente post, y de los siguientes, es dilucidar por qué la gente viaja.  Qué hay de meritorio, envidiable o lúbrico en el viaje (en lo que llamamos viaje) que haga a los hombres (y mujeres) planearlos con denuedo durante su época de trabajo y desvelarse con los posibles inconvenientes o promesas que pueda traer. El ansia, la obligación de viajar se ha vuelto tan perentoria que aquel que confiesa que prefiere permanecer en casa es mirado con cara de alarma, como si hubiera revelado que acaba de descubrirse un bultito en la axila. Y sin embargo a no todo el mundo le gusta viajar, aunque nadie lo diga en voz alta para que no le retiren la palabra. Los motivos de dicho rechazo suelen ser los mismos en todos los casos: el verdadero viaje comienza y termina en el sofá de casa.&raquo;</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Luis Manuel Ruiz</strong> inicia una serie de entradas en su blog intentando responder a una pregunta que él mismo enuncia: &#8220;El objeto del presente post, y de los siguientes, es dilucidar por qué la gente viaja&#8221;. <a href="http://eltestigoocular.blogspot.com/2010/08/sobre-el-viaje-1-los-amigos-del-punto.html" title="El testigo ocular">Sobre el viaje, 1: los amigos del punto fijo</a>.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/article/18960/sobre-el-viaje-1-los-amigos-del-punto-fijo</link>
		<pubDate>Tue, 31 Aug 2010 08:29:36 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Haj-Saleh</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-08-30:77c262b7562572606450a68115f67ab6/b405260d6000ffa315d2c792c8207ea6</guid>
	</item>
	<item>
		<title>101 Lugares increíbles</title>
		<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://101lugaresincreibles.com/">101 Lugares increíbles</a> . Ya la hemos recomendado alguna vez, pero merece la pena recordarla: es una web interminable en la que perderse buscando maravillas que se encuentran de verdad en la tierra, por improbable que parezca.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/enlared/18939/101-lugares-increibles</link>
		<pubDate>Fri, 27 Aug 2010 07:50:41 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Haj-Saleh</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-08-26:77c262b7562572606450a68115f67ab6/1142678a6495888210ef259246b8b2c4</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Gasolineras abandonadas</title>
		<description><![CDATA[<p>&laquo;No podríamos decir en qué momento del viaje reparamos en que las gasolineras desiertas se estaban convirtiendo en una imagen que se repetía de forma recurrente. Pero sí sabemos que, un buen día, decidimos que sacaríamos una fotografía de cada surtidor abandonado que nos encontrásemos por el camino. Ésta es una selección de la colección que atesoramos en memoria de Register, santo patrón de los paisajes solitarios.&raquo;</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>El blog enterito de <em>Motel Americana</em>, ese viaje musical estadounidense de <strong>Álvaro Llorca</strong> y <strong>María Sánchez</strong> es una gozada, pero esta entrada dedicada a <a href="http://blogs.elpais.com/motel-americana/2010/08/gasolineras-abandonadas.html">Gasolineras abandonadas</a> es de las más sugerentes que he leído en mucho tiempo.</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/article/18924/gasolineras-abandonadas</link>
		<pubDate>Tue, 24 Aug 2010 08:26:08 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Haj-Saleh</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-08-23:77c262b7562572606450a68115f67ab6/cd4ae2e2ba9a286754089bda1a09bbf0</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Crónicas de un comprador compulsivo</title>
		<description><![CDATA[<p>«Todo viaje es una lectura. Hacia el final de la jornada uno suspira como cuando está por terminar un buen libro: “¡Falta tan poco!”. Un buen viaje y un buen libro son experiencias que, como decía José Balza del sexo, queremos que sean para siempre, pero <strong>deben</strong> terminar. El parecido se intensifica cuando uno de los propósitos del viaje es descubrir nuevas lecturas. Hay tanto misterio en buscar lo que se ignora, lo jamás visto o sentido.</p>

	<p>Yo quisiera en mis viajes poder entrar inocentemente en librerías que visito por primera vez, casi ser un niño que acaba de aprender a leer; lamentablemente, un apetito voraz y bien cultivado suele venir con unos kilos de más. Ya tengo tiempo en este oficio de comprador compulsivo de libros y queda poco espacio en mis estantes; además, he perdido empuje y voracidad.</p>

	<p>Quizás lo que busco en las librerías es recrear ese furor juvenil por absorberlo todo, el delirio de las primeras seducciones, de la absoluta curiosidad. Ahora no es tan fácil vivir aquellas fantásticas sorpresas. Pero suceden. No importa lo glotones que seamos o apertrechada que se encuentre nuestra biblioteca, siempre sentiremos un leve mareo ante una librería magnífica.</p>

	<p>Espero que este afán sea un mal incurable. Quiero pensar que esta compulsión proviene de un vicio, no del simple placer de leer. La palabra “placer” se ha vuelto tan blanda, tan poco convincente. En estos tiempos de hedonismos, el placer ha pasado a ser un requisito tan indispensable como inadvertido: a nada invita y nada sugiere. Si se quiere extender a futuros lectores una invitación con verdadero gancho, habría que sugerirles “El vicio de leer”.»</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Federico Vegas</strong> aúna en <a href="http://prodavinci.com/2010/08/15/cronicas-de-un-comprador-compulsivo/" title="PRODAVINCI">Crónicas de un comprador compulsivo</a> viaje con viaje interior, reflexiones sobre literatura y compulsión <em>consumista</em> de libros, vida y ficción; y lo hace en un precioso ensayo que les aconsejo no perderse.</p>]]>
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		<link>https://librodenotas.com/article/18891/cronicas-de-un-comprador-compulsivo</link>
		<pubDate>Tue, 17 Aug 2010 09:06:22 GMT</pubDate>
		<dc:creator>Ana Lorenzo</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-08-17:77c262b7562572606450a68115f67ab6/c24e1d0c30eb569f61329b2a32fe4365</guid>
	</item>
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