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Transtornos del sueño por Purranki Sandongui

Purranki Sandongui ha colaborado antes con Almacén en su columna Zasnujismo. Además publica la bitácora 3l Potadero de Bleturge. Su columna aparece los viernes.

El pesao

No entiendo a las personas. No entiendo por qué se enseñan las fotos de los viajes ni el video de las bodas. No me parecen guapos los bebés y no entiendo por qué debería alegrarme de que personas a las cuales no admiro ni respeto propaguen su imbécil genoma una generación más. Por ver qué pasa.

La gente está tan apegada a su propio universo imbécil que es incapaz de percibir lo ridículo de su pretensión de interesar al prójimo con sus mitologías pacatas, sus creencias miopes y sus anécdotas taradas. Reconozcámoslo: un pollo de granja podría explicar anécdotas diez veces más divertidas que estos zombis con videocámara. La hipocresía, afortunadamente, lubrica las juntas y logra que no nos matemos unos a otros cada día. No hay que criticar la hipocresía. Probablemente más de uno que me lee le deba la vida.

En fin, creo que ya es hora de que hagamos un reality check colectivo: el 96.4% de la gente sólo es capaz de producir en los demás diferentes combinaciones de asco y pena. En los demás se incluyen amistades truchas, partenaires sexuales de similar patetismo, y engendros reptilianos. Yo diría que la humanidad al completo puede encajar en una de esas tres categorías. Todas ellas son molestas. Los engendros reptilianos son molestos todo el tiempo. Los partenaires son molestos durante todo el tiempo que dura el interpolvo, es decir, casi todo. Y las amistades son molestas cuando no estamos hablando nosotros.

Particularmente: las amistades son molestas cuando hablan de sus cosas. Y la cosa que más molesta es que hablen de sus sueños. Por algún motivo todo el mundo encuentra fascinante su propio soñar sin perjuicio de su capacidad para discernir que los sueños de los demás son lo más aburrido que existe. Si la gente tuviera alguna conexión neuronal viva en su cerebro podría, a partir del postulado de que la existencia de observadores privilegiados llevaría al solipsismo, inferir que todos los sueños, incluidos los propios, son absolutamente aburridos.

Por qué? porque a la falta de sentido de la vida le añadimos ese increible toque de individuación que todos hemos comprado en el caprabo, y esas dotes narrativas que tan bien hemos cultivado con las redacciones de día de lluvia y los chistes de arévalo. La porquería ya es suficientemente mala cuando simplemente es vivida. Los sueños son como los pedos: etéreos, difíciles de describir, y en el caso de que sean ajenos, insoportables a pesar de estar hechos de la misma podredumbre que los nuestros.

Así que, dicho esto, ya podeis escribirme los sueños que os hayan parecido más interesantes. Que nos vamos a reir.

Purranki

21 de julio de 2006

Comentarios

  1. Leni
    2006-07-21 11:09

    Hoy he soñado que de mayor quería ser Purranki.

  2. Otis B. Driftwood
    2006-07-21 12:31

    Falta un nuevo tipo de pesao, el pesao que cada vez que te ve pregunta “¿has leído mi blog?”

  3. Roger
    2006-07-21 14:18

    No falta, ya está ahí; lo que pasa es que todavía no le hemos puesto nombre.

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