Libro de notas

Edición LdN
Transtornos del sueño por Purranki Sandongui

Purranki Sandongui ha colaborado antes con Almacén en su columna Zasnujismo. Además publica la bitácora 3l Potadero de Bleturge. Su columna aparece los viernes. Esta sección dejó de actualizarse en julio de 2008.

Miles de miles de tiros

Yo es que debo ser de los raros porque me aburro bastante en los típicos sueños de persecuciones. Se trata de ir, alternativamente, disparando, corriendo y escondiendose. Yo no le encuentro nada de particular a eso.

Lo de disparar es sencillo. Por mucho que se apunte, sin embargo, los miles de tiros nunca van a parar a ninguna parte ni son de nadie, talmente como en el equipo A. Se trata de una pesadilla, y los tiros son tirando a irrelevantes. Por lo tanto, no nos entretengamos mucho en el trámite de disparar en la dirección general de la oscuridad dentellante que nos pisa los talones. No fijemos la vista. La puntería no mejora abriendo los ojos, sino guiñándolos. Doy este consejo gratis porque no vale nada: no hay esperanza de dar en el blanco, de certerismo, de ganar. Se trata de una pesadilla, com creo haber dicho antes.

Sin embargo, no me resisto a otro consejo: Si la puntería mejora guiñando los ojos, lógicamente el mejor caso se consigue con los ojos completamente cerrados. La puntería es igualmente nula, pero tenemos la tranquilidad de haberlo hecho lo mejor posible y además evitamos ver algo que no nos gustaría. En los sueños siempre hay el típico monstruo advenedizo que hace el papel del borracho de pueblo que quiere que lo reviente la vaquilla. En el caso particular de mi psique, el monstruo imbecilón es seguramente una mezcla de Ronald Macdonal y Papá Noel.

Inmediatamente, superada la primera pantalla de disparo, hay que correr. Correr en el sentido más amplio del término. Puede uno apremiarse a pie o a bordo de diversos medios de locomoción, tratando de evitar el Síndrome de Bond, que es el de cambiar demasiado a menudo de medio de locomoción y hacerlo de forma progresivamente estúpida y carente de sentido. Una buena política es evitar motos de agua, quads, pédalos y cualquier otra cosa que humille al desplazado a un ritmo mayor al que se produce el propio desplazamiento.

Por último está lo de esconderse. Esconderse consiste en buscarse un sitio oscuro y tranquilo y proceder a enroscarse en posición fetal tratando de no hacer mucho el tonto. Se diferencia poco de lo que se hace para irse a dormir, así que tampoco pasa nada.

Cómo se compatibiliza eso con la fase inmediatamente anterior esa en la que pretendidamente huíamos muy preocupados de unos payasos hinchables o alguna incoherencia similar? Pues de ninguna forma, así de sencillo, que por algo se trata de un sueño y no estoy yo para dar explicaciones.

Yo al menos no les engaño con la primera (o segunda) chorrada que me salga del kabolo. Yo digo las tonterías a cara perro y sin disimular.

Purranki Sandongui | 26 de mayo de 2006

Comentarios

  1. Marcos
    2006-05-26 16:05

    Cerrar los ojos, ambos, es sin duda un buen método. Es lo que se hace incluso despierto cuando se tiene miedo: una especie de acto reflejo para intentar que todo sea una pesadilla. Eso sí: cerrarlos con fuerza, con mucha fuerza. Así cuando se abran, aunque todos crean que ya ves, tú seguirás ciego.

    Saludos.

  2. Cármen
    2006-05-27 04:41

    Tal vez las balas no te asusten pero sí quién efectúa los disparos. Tal vez el peligro a la muerte no sea la causa de tu miedo … ¿Y si uno cierra los ojos por temor a lo que más desea? ¿Me explico?



LdN en Twiter

Publicidad

Publicidad

Libro de Notas no se responsabiliza de las opiniones vertidas por sus colaboradores.
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons
Desarrollado con TextPattern | Suscripción XML: RSS - Atom | ISSN: 1699-8766
Diseño: Óscar Villán || Programación: Juanjo Navarro
Otros proyectos de LdN: Pequeño LdN || Artes poéticas || Retórica || Librería
Aviso legal