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Transtornos del sueño por Purranki Sandongui

Purranki Sandongui ha colaborado antes con Almacén en su columna Zasnujismo. Además publica la bitácora 3l Potadero de Bleturge. Su columna aparece los viernes. Esta sección dejó de actualizarse en julio de 2008.

Cómo dispararse en la cabeza sin comprometer por ello la salud

Se puede realizar un rápido cálculo mental, o, lo que es lo mismo, se puede fruncir un poco el ceño mientras se cuenta rápidamente hasta ocho y a continuación concluir que sólo empleamos un diez por ciento del cerebro. Piensen en las infinitas posibilidades, si es que piensan de verdad que el infinito es su propia medianía repetida diez veces. Fascinante, verdad?

No sé muy bien de dónde viene el dato ese del diez por cien, pero si alguien pregunta siempre podemos decir que lo dijo Einstein. Es mucho mejor citar a Einstein porque es un tipo listo que conocen todos los paletos. Si decimos que lo dijo Planck no obtendremos el efecto deseado. El efecto deseado es una mezcla de respeto y hastío. El respeto lo da el miedo a confesar que no se sabe nada en realidad de lo que hizo el tipo listo en cuestión. No se sabe, por ejemplo, si se dedicaba en realidad a la física y no a la frenología. O si se hizo famoso por amaestrar la inmortal carpa del lago de Banyoles. El hastío, por otro lado, es el normal en los estudiantes que destacan esnifando pegamento y robando bocadillos. Estos estudiantes son forzosamente el 90% de los estudiates, he hecho la estadística habitual.

Entonces podemos sin temor afirmar que lo que se ve en la tele de gente muriendo en las balaseras contradice la experiencia normal teórica. La experiencia teórica es lo que vendría sucediendo en realidad si la realidad tuviese a bien amoldarse a mis opiniones. La experiencia teórica siempre es la misma, pase lo que pase, porque mi expectativa no cambia así como así, estaría bueno.

Con lo cual, y siempre de acuerdo con la experiencia teórica, no hay peligro alguno en pegarse un tiro, porque es difícil que la bala vaya a dar precisamente con el 10% de cerebro que utilizamos. Bastaría contener la hemorragia con unos coquetones tapones de corcho. O aún mejor: evitar que la sangre escape del cuerpo deteniendo el corazón, que me han dicho que tampoco es necesario, porque lo que tiene que fluir para conservar la salud no es la sangre, que es el chi.

Purranki

Purranki Sandongui | 11 de mayo de 2007

Comentarios

  1. Bart
    2007-05-11 12:05

    Creo que Platón también sirve como tipo listo conocido por paletos. Supongo que puede usarse cuando se está seguro que algo no lo dijo Einstein, como “me pica el alma” o “hay que fumigar Oregón”.
    Acepto la falta de peligro al pegarte un tiro en la chola pero entonces ¿para qué quiero levantarme la tapa de los sesos? ¿Para entretener a los invitados en la fiesta de cumpleaños de mis niños?

  2. purranki
    2007-05-11 12:53

    Eso no estaría mal, pero creo que el uso principal es impresionar a las pibas. Creo que uno de los premios Darwin transcurrió más o menos así. Un tipo acertó por casualidad con su 10% útil delante de dos pibas, en un macdonal. Ciertamente consiguió impresionarlas.

  3. María Lucrecia de la Encarnación Albert Plá
    2007-05-13 07:39

    No estoy de acuerdo con la necesidad de citar a un listo. A mí citar a Miguel Planck o a Diego Openhaimer me da muy buenos resultados ya que nadie se atreve a preguntar quién es el tal Planck o el Openhaimer.
    Y, en caso de atreverse alguno alguna vez (cosa que todavía no ha sucedido) la respuesta debe ser siempre gestual: un infinito silencio, la mirada perdida en el vacío de una copa o en la reproducción de algún cuadro (el grito de Munch, por ejemplo, al que siempre hay que tener a mano)
    Y así sucesivamente.
    De ahi en más, exito asegurado con las pibas y posterior tiro en la sien (en ese orden o a la inversa)
    Por cierto: No me consta que Eintein no haya dicho lo de fumigar Oregón. No está nada bien hacer semejante aseveración sin las pruebas pertinentes.

  4. Alber
    2007-05-15 21:00

    Coincido plenamente con María Lucrecia. La clave está en el tono con el que se hace la aseveración: este ha de ser siempre firme, casi imperativo: “¡Por Dios, si esto está en Planck!”. Nótese la utilización de “está en” en lugar de “lo dijo” o “lo expuso”. Es muy importante y casi nunca nadie osa replicar. Eso sí, las pibas que pudiera haber presentes, salen disparadas a la carrera: ninguna, que yo sepa, se va a la cama con un cretino (no, al menos, sabiendo de antemano que es un cretino).


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