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Textos del cuervo por Marcos Taracido

TdC es un diario de lecturas, un viaje semanal por la cultura. Marcos Taracido es editor de Libro de notas. Escribió también las columnas El entomólogo, Jácaras y mogigangas y Leve historia del mundo [Libro en papel y pdf]. Ha publicado también el cómic Tratado del miedo. La cita es los jueves.

El año en que descubrí las bibliotecas

1. Yo siempre amé las bibliotecas, pero de un modo tan abstracto como las fábulas de Borges. Amaba el concepto, la idea, el simple hecho de saber del edificio atestado de libros, amaba la posibilidad, la propuesta, miles de libros apilados ordenadamente, como si la hoguera del Quijote no prendiese y pudiésemos ir a recoger algún volumen de la pira.

2. Sin embargo, apenas hice uso de alguna, tomado como estaba por el virus del coleccionismo, el único libro bueno es el libro en propiedad, esa especie de la superstición que convierte a un libro leído en un libro por releer, una quimera.

3. El libro digital comenzó a despertarme, y empecé a cambiar las intrincadas trenzuras de celulosa por las encrucijadas de unos y ceros.

4. Primero reunimos aquellos libros, sobre todo infantiles, que consideramos obsoletos para nuestros ojos, y los donamos a la biblioteca local. Allí fuimos un par de veces a que las niñas buscasen algo legible, pero los fondos muy escasos nos hicieron dar el salto a la biblioteca de la ciudad (Ánxel Casal), y aquello fue algo parecido a asomarse al acantilado y descubrir el mar: no era sólo las nutridas estanterías, ni el holgado espacio dedicado a los niños, con una zona acolchada para juegos y libros por todas partes, ni las películas, ni la riquísima sección de cómic, ni las representaciones sabatinas de guiñoles o teatro… era el bullicia, la vida, los niños leyendo y saltando sobre colchonetas, los adolescentes preparando exámenes y leyendo novelas, los jubilados e indigentes con la prensa, todos con internet.

5. Y durante el mismo curso llego a un instituto en el que la biblioteca está viva. Hasta ahora eran descampados, lugares dominados por carteles con la palabra “silencio”, vacíos, apartados, refugio de alumnos solitarios y extraños. Aquí no: situada en un lugar de paso casi obligado para todos, con ventanales al patio, llena de chicos estudiando, leyendo, jugando, hablando o navegando por la red, cogiendo libros, muchos libros, con un catálogo envidiable (muchos de los libros de mis microreseñas mensuales salen de aquí), con una atención al cómic exquisita, con una absoluta falta de prejuicios sobre lo que se debe o no se debe leer, con ganas, en fin, de hacer cosas y alumnos que responden a esas ganas.

6. Gracias.

Para Heladio. Para os Retelladores. Para o Antón Losada

Marcos Taracido | 21 de junio de 2012

Comentarios

  1. Silvia
    2012-06-21 22:33

    Vaya has descubierto las nuevas biblios que ya llevan unso cuantos años funcionando¡¡¡
    En la de mi barrio también organizan expo temáticas con las que sacan lso libros de las estanterías pra que lso veamos: en verano guías de viajes o similares, en Navidades pues de comida, de adornos navideños, o lo que se te pueda ocurrir… ah y en verano sacan la Biblio al Parque sí si a la calle, con cuenta cuentos al aire libre y ponen como unas terrazas con sombrillas como si fueran bares y tienes libros/ revistas para leer. Y talleres de lectura.
    Mis hijos tienen canet de biblio desde que nacieron¡¡¡
    AH y hay una mesa de “Se puede llevar” lo que te sobra en casa y no lo pueden adoptar lo ponen para que te lo lleves y no es necesario devolverlo.
    Yo tuve que donar todos mis libros por mi alergia y por suerte los nuevos de la biblio o los que lee mucha gente como están aireados no me hacen daño.
    Bueno paro si no esto va a ser otra entrada¡¡

  2. Heladio
    2012-06-22 05:53

    A verdade é que me sinto un pouco abraiado pola referencia persoal, e dáme certo pudor escribir. Nesa biblioteca viva da que falas, ti tes tamén un importante papel, se non houbera profesores coma ti, amantes da lectura e dos seus espazos, con ganas de contaxiar ese ‘vicio’, sería case imposible que o alumnado se animase a entrar, estar e levar.
    Como temos falado tantas veces, o Losada é un luxo, os retelladores e o resto do alumnado, coa súa receptividade, convértenos en ‘enfermos’ do traballo. Foi un pracer compartir esas sensacións contigo, e darche as grazas polo que a min me toca no teu artigo, emociónome (e porque non dicilo, mólame egoistamente) como case nunca na miña vida de profesor o que escribes.
    Seguro que atopas moitas outras bibliotecas vivas e máis atractivas, pero iso si… non están no Losada.



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