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Textos del cuervo por Marcos Taracido

TdC es un diario de lecturas, un viaje semanal por la cultura. Marcos Taracido es editor de Libro de notas. Escribió también las columnas El entomólogo, Jácaras y mogigangas y Leve historia del mundo [Libro en papel y pdf]. Ha publicado también el cómic Tratado del miedo. La cita es los jueves.

¿Quién mató al Comendador? Progresismo y tradición

Me pareció brillante el modo en que Josep Izquierdo desmontaba el supuesto progresismo de la serie de moda en Estados Unidos, Modern family: su subversión de los roles no es tal sino mera superficialidad, pues en el fondo todo refrenda los roles tradicionales fundamentales. Me parece además que esto explica muy bien cómo funciona la burbuja del statu quo, todo un estado de las apariencias que genera memes dirigidos a moldear estados de opinión autocomplacientes, algo similar al sentirse bien consigo mismo por apadrinar un niño en África: veo y me río con series que proponen modelos alternativos que podrían cambiar el mundo.

Y sin embargo, no estoy de acuerdo, o no del todo. Tenemos un ejemplo muy parecido en el siglo XVII, con la comedia nueva de Lope y el teatro de la época en general. ¿Es Fuenteovejuna una obra progresista, subversiva, rebelde? En absoluto: la rebeldía del pueblo contra su noble tirano respondía a los tiras y aflojas entre reyes y nobleza y venía a confirmar la bondad y el poder del monarca, que intervenía siempre para hacer justicia, castigar los desmanes del noble y tranquilizar al pueblo… para que siguiese siendo pueblo avasallado por el poder supremo, que a su vez se prestigiaba frente a los nobles más díscolos. Es decir, que finalmente las tramas se orientaban al reestablecimiento del statu quo.

Pero, ¿invalida esa finalidad conservadora los posibles mensajes parciales de la obra? Dentro de la sociedad barroca, ¿no suponía un progreso enfrentarse a las tropelías e injusticias del poderoso aún a costa de reforzar con ello la estructura piramidal que condenaba a los plebeyos a mantenerse en su estado sin cuestionarlo? Dicho de otro modo, ¿no era un avance, un primer paso? La literatura y el teatro romántico no cogieron impulso en el drama barroco por casualidad.

¿Es Los Simpsons una serie conservadora? Ciertamente se permite el lujo de burlarse de absolutamente todo lo que tenga que ver con ese statu quo, destrozando todos los valores en los que se basa nuestra sociedad… para dejar siempre todo tal y como estaba: la familia Simpson siempre siempre acaba unida y queriéndose. Permítanme reproducir un párrafo escrito como glosa a un artículo que tachaba la serie de conservadora:

María Cristina Rosas sostiene que Los Simpsons, lejos de buscar un cambio o proponer nuevos modelos sociales, se limita a parodiar a la sociedad estadounidense desde una perspectiva conservadora, pues suceda lo que suceda en sus episodios la unidad familiar nunca termina alterada y todos conservan sus papeles estereotipados: machistas, individualistas, insolidarios, etc, etc. Es una forma de verlo, pero como esa visión cambiaría mi modo de ver la serie, propongo una pequeña variante: es precisamente en esa vuelta al redil de todos los integrantes de la familia Simpson, en ese status inamovible de todos los personajes en su miseria humana, en su simpleza (y grandeza, claro) y en su egoismo, dónde radica la crítica terrible y devastadora de la serie: nada, sea lo que sea y pase lo que pase, hace cambiar a la sociedad.

Entonces, ¿no es Modern family un soplo de aire fresco dentro de la conservadora sociedad estadounidense? ¿no es un paso hacia adelante en la mostración de otras formas de convivencia? ¿no ayuda a normalizar situaciones ocultas a través de la repetición y el premio? Y si es así, ¿no es eso una progresión que puede abrir el camino para otras más profundas y turbulentas?

Marcos Taracido | 02 de diciembre de 2010

Comentarios

  1. Rosie
    2010-12-08 03:14

    A mi lo que me parece algo patetico es ir etiquetando las series (o cualquier otra ficción) como conservadoras o progresistas, siempre entendiendo progresista=buena. Yo me pregunto otras cosas: tiene un buen guión? buenos actores? mantiene el interés mas allá de la primera temporada? y sobretodo ¿son los personajes creibles, con muchas aristas, en definitiva, humanos?
    En este sentido me parece algo risible que des de Europa vayamos psicoanalizándo las series americanas (y por extensión anglosajonas) des de puntos de vista políticos. Cuando tenemos tanto que aprender. Por ejemplo, comparemos el maniqueismo de Hispania (donde todos los romanos son malos y los hispanos buenos, sucios traidores aparte), con Los Tudor. En los Tudor el retrato que se hace de Enrique VIII es todo menos complaciente, sin irse al otro extremo y transformarlo en un monstruo. Y eso se puede extender a los demas personajes.
    Por ejemplo estoy enganchada a Dexter. Es progresista o conservadora? Ni lo uno ni lo otro, es simplemente genial. Punto.

  2. Marcos
    2010-12-08 06:20

    Bueno, ni lo hacía Izquierdo ni lo hago yo: no poníamos en duda su valía artística. En mi opinión lo peligroso es juzgar la valía artística de un producto según su supuesta ideología… pero no veo cuál es el problema de un análisis político si se deja claro que lo es. Y lo de siempre: ¿no se puede criticar algo de fuera si no se critica primero todo lo de dentro? Absurdo, sobre todo porque cada vez menos se puede considerar de fuera algo que consumimos como propio.

    Saludos

  3. Antonio López-Peláez
    2010-12-09 05:08

    Yo tampoco acabo de ver por qué una serie de televisión tiene que ser progresista y/o anticonservadora. Ni tampoco por qué tiene que dar una visión positiva de determinadas formas de convivencia. Para recibir (o impartir) sermones ya está la santa misa. O, en su versión más degradada, los mítines electorales.

    www.antoniolopezpelaez.com

  4. Marcos
    2010-12-09 05:30

    Si vamos a criticar, que me parece saludable y perfecto, tomémosnos las molestia entocnes de leer a fondo lo que queremos criticar. En ningún momento, ni Izquierdo ni yo, decimos en nuestros artículos que una serie haya de ser progresista; pero en el caso de “Modern family” es la propia serie la que se presenta como tal, y, sobre todo, la sociedad la que la recibió como tal; de ahí nuestras reflexiones.

    Saludos

  5. Manuel Haj-Saleh
    2010-12-09 06:17

    “En este sentido me parece algo risible que des de Europa vayamos psicoanalizándo las series americanas (y por extensión anglosajonas) des de puntos de vista políticos. “

    Rosie: no sé si eres consciente de que en los Estados Unidos la cantidad de literatura, análisis y críticas que se hacen a sus series y películas es, simplemente, inmensa, imposible de abarcar. Y no sólo desde el punto de vista político, pero desde luego este punto de vista es uno de los más populares. En Europa no inventamos nada ni hacemos nada a este respecto que los propios estadounidenses no lleven décadas haciendo.

    Aparte que la comparación que haces entre Hispania y los Tudor, sin quitarte razón, es como comparar —permítaseme el tópico— churras con merinas. Prácticamente todo el cine bélico americano de las décadas 40 y 50, y no digamos ya el cine del oeste (en especial el que trata de su colonización), es maniqueo hasta el extremo. ¿Va eso acaso en relación con que su calidad sea buena o mala?

    Saludos.

  6. Rosie
    2010-12-13 04:26

    Perdón si mis comentarios parecen no haber sido entendidos. Volvamos al tema inicial.
    -Primero se dice que Modern Family o los Simpson “parecen” ir en contra de la familia pero en realidad la refuerzan, aunque son un primer paso. Pero un primer paso hacia… ¿exactamente qué?. ¿Hasta donde deberían llegar para ser realmente “progresistas”?. Dicho de otro modo, una cosa es atacar la familia “tradicional” (sea lo que sea eso) o ciertos aspectos de ella, y otra atacar la institución “per se”. Es como suponer que para ser realmente progresista en temas de, pongamos, sistemas de gobierno, lo único “aceptable” es la pura anarquía. La familia, en el sentido de una unidad que vive junta, tiene algún tipo de relación sexual y educa a la siguiente generación, es una realidad que hasta ahora se ha presentado como insustituible. Lo que tiene variantes según historia y geografía son los detalles tipo cuantos familiares ascendientes o colaterales se consideran familia, de que sexo, en que número, en que ocasiones se considera correcto romper la unidad y/o recomponerla, etc. Dicho de otro modo, toda ficción sobre estas variantes acaba por reforzar el núcleo. Otra cosa es que en la ficción se presenten normalmente aspectos conflictivos, entre otras cosas porque hablar de familias felices es sumamente aburrido, como ya sentenció Tolstoi al inicio de Anna Karenina (“Todas las familias felices se parecen. Todas las desdichadas lo son a su manera”).

    -Segundo: ciertamente que en los EEUU también diseccionan sus propias series des de todo punto de vista posible, incluido el político. Evidentemente también es lícito criticar des de fuera. Lo que me produce cierto sonrojo a veces es la ligereza con que lo hacemos des de Europa… principalmente porque en muchas ocasiones se escribe como si nosotros lo hiciésemos mejor, cuanto esto es, cuando menos, muy discutible. Preguntarse si “no es Modern family un soplo de aire fresco dentro de la conservadora sociedad estadounidense? ”, lo veo algo risible. Los “americanos” llevan tantos años haciendo series complejísimas des del punto de vista moral y político que mas que soplo es un huracán.

    -Tercero: ciertamente que hay producciones muy maniqueas, y no hay que remontarse a 30 o 40 años atrás para ello. Por ejemplo Avatar o El laberinto del fauno son producciones progresistas y maniqueas. Otra cosa es que tengan sus cualidades (en el primer caso solo técnicas). Lo cual nos lleva a otro punto delicado. A veces la propaganda es buena, recondenadamente buena. Pero necesita una complejidad de guión y personajes que la mala propaganda no tiene. Por ejemplo Eisenstein es básicamente propaganda, muchas obras de Shakespeare tambien. Y a otro nivel, evidentemente, 24 también era propaganda de la buena. Hispania es propaganda de la mala, punto.

  7. Rosie
    2010-12-13 04:40

    [Perdon, me dejaba algo] Evidentemente en el caso de los Tudor e Hispania estamos hablando de una serie buena y otra mala, basicamente. El problema es que no parecemos capaces de crear una serie buena, ni siquiera maniqueamente buena. Eso si, somos capaces de debatir sobre el falso progresismo de las series en la conservadora sociedad americana. Quizás en Europa nos convendría algo menos de analisis político “progresista” y analizar mejor la complejidad moral. Sospecho que nos saldrían mejores series. A eso iba mi crítica. Perdon si no lo expresé bien.

  8. Marcos
    2010-12-13 05:52

    No sé, Rosie, pero creo que lo hemos escrito con bastante claridad: es progresista porque retrata a unos tipos de familias que hasta hace muy poco estaban o prohibidos o marginados por la sociedad, y que en muchos sitios todavía lo están, oficial o extraoficialmente; pero (dice Izquierdo) no lo es en realidad porque no va más allá y se queda a medio camino, sin llegar a proponer, por ejemplo, el rol protagonista y autónomo de la mujer en una relación de pareja.

    Y entiendo lo que dices de criticar lo de fuera, pero, ¿es que acaso es nuestro caso? Es decir, ¿crees que es nuestra postura la de dedicarnos a poner verdes las cosas de fuera y no lo propio?

    Además, sucede otra cosa: para criticar algo, al menos en mi caso, tiene que darse algún tipo de incentivo que me anime, y uno importante suele ser la calidad: cuando ves algo buena duele detectar fallos y surge la crítica; ¿qué criticar en Hispania desde ese punto de vista?

    Saludos

  9. Rosie
    2010-12-15 05:07

    Me queda mas clara la postura pero la continuo viendo mas bien extrema. A ver, una serie no es adecuadamente progresista si no cumple todos y cada uno de los clichés al uso. Si hay una pareja gay, resulta que es poco feminista. Si fuese feminista, supongo que se echaría de menos la familia gay… Si no lo tiene “todo” (definamos todo) resulta que en realidad en conservadora. ¿No es algo extremo? Acaba por parecerse a esos comentaristas conservadores que le encuentran pegas hasta a algo tan inocente como Harry Potter.

    En lo segundo es cierto que tambien nos criticamos a tutiplen, pero es que tampoco decía lo contrario. Lo que no acabo de entender es que se les apliquen certificados de buen (o mal) progresismo a las series americanas mientras las nuestras no pasarian esos baremos ni jartos de vino.

    Por ultimo cierto que la crítica es mucho mas estimulante si la serie es buena. En este sentido Hispania es tan mala que no hay por donde cogerla. Sin embargo a nivel político da mucho de si. Las series historicas españolas suele adolecer precisamente de exceso de presentismo, especialmente en forma de una corrección política que no solo es profundamente anacronica, sino tambien creativamente castrante. Me da sudor frío pensar que habría hecho el guionista medio español con el tema religioso de los Tudor, por ejemplo….



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