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Textos del cuervo por Marcos Taracido

TdC es un diario de lecturas, un viaje semanal por la cultura. Marcos Taracido es editor de Libro de notas. Escribió también las columnas El entomólogo, Jácaras y mogigangas y Leve historia del mundo [Libro en papel y pdf]. Ha publicado también el cómic Tratado del miedo. La cita es los jueves.

No encuentro Plenilunio y otras tristes crónicas digitales

Razones profesionales me obligan a leer, y poseer físicamente (entiéndaseme, no hay metáfora sexual-libresca) un ejemplar de Plenilunio (Antonio Muñoz Molina, 1998); coincidiendo en el tiempo, he adquirido un dispositivo que me permite una cómoda lectura de libros digitales, así que me lanzo a la red a la búsqueda de alguna librería o editorial en la que poder comprar una versión electrónica de la novela: no existe. Hay ediciones en papel (tengo una), pero no me apetece; además, mi dispositivo me permitiría no sólo leerlo, sino manipularlo y proyectar en el aula fragmentos, entre otras cosas. Hace más de año y medio que escribí Quiero comprar libros digitales… y no me dejan y no parece haber cambiado casi nada. Hago entonces lo que la Ley me permite hacer, aunque hubiera preferido evitar para favorecer a los actores implicados, editor y autor principalmente: buscar una versión pirata en internet. Poco importa que no haya conseguido encontrar este título —curiosamente parece ser el único que falta de este autor en PDF.

Pero esta desidia de la industria editorial entronca con un mal mayor que afecta a toda la industria de contenidos culturales en español. Al poco de comprar una consola portátil para mis hijas, encontré numerosos juegos educativos en inglés y en francés, recopilaciones de cuentos, de clásicos universales… y absolutamente nada en español. La iTunes Store, que nutre de contenidos al iPhone y al iPad, desborda de programas ingeniosos en su apartado educativo y cultural, algunos auténticas maravillas de la divulgación científica y las aplicaciones para aficionados y la enseñanza. En el idioma de Cervantes la oferta se reduce a lo testimonial. Es cierto: siendo el español el segundo idioma más hablado del mundo, un rápido vistazo a la distribución de sus hablantes muestra la desventaja tecnológica respecto de otros idiomas menos numerosos, pero eso es sólo una parte de la explicación: la otra tiene que ver con la falta de maduración cultural, la asunción del retraso histórico y el rechazo generalizado a la experimentación y la toma de riesgos: lentitud y cobardía, que se descalabren otros.

Y una vez más deberíamos apuntar al ejemplo de software; como usuario reciente de la tienda iTunes (y procuro evitar la promoción de marcas, sobre todo cuando son imperios, pero no queda otra para ser gráficos) me he topado con una realidad sorprendente: cientos y cientos de programas gratuitos, que se sustentan con publicidad, pero también centenares, miles, de pago, programas de muchísima calidad y realmente útiles que se pueden comprar por 79 céntimos de euro, por 2 euros, por 5 ó 6 euros en los casos, muy pocos, de los más caros. ¿Qué sentido tiene perder el tiempo buscando una versión pirata cuando puedes tener el original por menos de un euro? Acabo de comprarme la versión para iPad de El año que viene en Tánger (Ramón Buenaventura, 1998) por poco más de 2 euros: buscar una edición pirata, descargarla, transformarla seguramente para adaptarla al lector electrónico y pasarla al dispositivo, no vale eso.

Pero seguirán quejándose, contemporizando con espejismos como Libranda o tratando de convertir en delincuentes a los ciudadanos para sostener sus negocios anquilosados y su falta de iniciativas e imaginación. El fin de su cultura.

Marcos Taracido | 14 de octubre de 2010

Comentarios

  1. c.
    2010-10-15 00:01

    Querido Marcos,

    Una pena. Hace poquito, en Bamberg, Alemania, participé en una discusión muy interesante con algunos profesores de secundaria que rechazaban de pleno el uso en el aula de nuevas tecnologías (¿hasta cuándo lo de “nuevas”?) como el teléfono móvil o el iPad. Con Internet, se resignaban, pero, bueno, me decían ellos, si los chicos prefieren consultar la Wikipedia al papel, pues que lo hagan. Yo les comenté que no se trataba sólo de la Wikipedia, sino también de Youtube, de Twitter, de Facebook… Me miraron como si hubiera hablado del Anticristo, sobre todo con los dos últimos.

    Pero todo cambiará. No hay otro (ni mejor) remedio.

    Carlos.

    pd: Disfruta de la novela de Buenaventura, si aún no la has leído. A Alberto y a mí nos fascinó.

  2. c.
    2010-10-15 00:03

    Uy, errata. Los profes rechazaban de plano.

  3. Cayetano
    2010-10-15 00:20

    Lo siento, pero voy a comportarme como un verdadero cínico cabrón.

    Libranda y la “industria cultural” asociada tiene perfecto derecho a defender sus intereses, de igual forma que toda la industria tecnológica oculta con su marketing infame los millones de muertos que va acumulando a sus espaldas.

    Me he dado cuenta ahora, con mi trabajo actual, donde tengo que tragarme la ética con patatas hasta finales de año.

    No argumento más, hay están los datos para quien quiera buscarlos. La tecnología y la mafia de Libranda son inocentes infantes frente a la masacre que está produciendo la “industria” tecnológica.

  4. María José
    2010-10-15 01:10

    Marcos, justamente estaba comentado esto mismo el otro día, he regalado tres lectores de libros a personas mayores de mi familia que están encantadas. La tarea de buscarles los libros corre de mi cuenta y pagaría encantada un módico precio por no tener que converir los libros (en este caso además a formatos distintos), pero no están.

    Pero Cayetano, toda la vida los cambios dejan muertos a sus espaldas, casi nadie puede vivir ahora de la artesanía y nadie de ser preogonero ofical del reino y no hemos puesto el grito en el cielo.

    Y libranda y la “industria cultural” tienen derecho a hacer lo que quieran, pero van a desaparecer de esta forma, les guste o no. Porque los lectores no queremos eso que nos quieren dar.

  5. Cayetano
    2010-10-15 01:35

    Maria José, a mi ya me da igual. Me refiero a muertos reales y por cientos de miles que son absolutamente necesarios para alimentar una ficción tecnologicamente avanzada:

    Y que conste que prefiero el libro electrónico al tradicional. Salvo una excepción las llamadas “ediciones de arte”

    Un poco enrevesado el sistema de enlaces pero quería componer un comentario más elegante que no tengo tiempo de hacer. Los enlaces remiten a los verdaderos costes actuales del libro electrónico en vidas humanas:

    http://twitter.com/anbotonews/status/27348340324
    http://twitter.com/anbotonews/status/27347695571
    http://twitter.com/anbotonews/status/27347001608
    http://twitter.com/anbotonews/status/27345661333

    Lo del del cinismo es que asumo esas muertes como necesarias para mantener nuestro modelo de desarrollo y bienestar social. ¿Para qué seguir utilizando máscaras morales?

    Que desaparezcan autores, Libranda, mineros congoleños, chinos o chilenos es del todo irrelevante. Solo quiero entretenimiento cultural a bajo coste.

    A ver si así, con visiones del infierno, se aprecia mejor el concepto.



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