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Textos del cuervo por Marcos Taracido

TdC es un diario de lecturas, un viaje semanal por la cultura. Marcos Taracido es editor de Libro de notas. Escribió también las columnas El entomólogo, Jácaras y mogigangas y Leve historia del mundo [Libro en papel y pdf]. Ha publicado también el cómic Tratado del miedo. La cita es los jueves.

Escribir tras el naufragio: McCarthy y Sebald

Recrear la más absoluta desolación, el dolor puro, la intemperie moral, un espacio que desconoce las fronteras o los límites, sin asideros, sin redención, un desierto cuya apertura conduce a la claustrofobia más intensa que jamás se haya sentido leyendo. No hay infierno porque no hay juicio, ni censura, ni mucho menos salvación. Es necesario leer Meridiano de sangre con pausas para respirar y olvidarte, sacudirte la sangre y el polvo que te van cubriendo a medida que pasas las páginas, y recordar, aliviado, que no estás allí. No hay principio, y el fin sólo llega como un prólogo aludido, pues la acción transcurre como un continuum dantesco en el que la mayor violencia viene dada por la indiferencia y la pasividad que la rodea. Y la prosa barroca se enrosca y difunde de tal modo que naturaleza y personajes son una sola cosa, tan hermosas las tormentas de arena como el barro que acolcha los pueblos o la podedumbre que desprenden los cuerpos vivos y los muertos. Cormac McCarthy hizo en Meridiano de sangre y La carretera (ver Textos del cuervo: La carretera) la misma novela, pero si en la segunda hay un respiro constante en el amor entre padre e hijo, ninguna arista queda en el primero, y el paisaje postapocalíptico de su última novela es un remedo casi fértil de los desiertos y montañas que no conocen la bonanza: calor y sequedad, frío y nieve, lluvia y humedad. Y si en La carretera el narrador se sitúa claramente en uno de los bandos, desespera la obsesiva neutralidad del conductor del relato decimonónico, en donde los protagonistas coleccionan cabelleras de hombre, mujeres y niños.

Leo Meridiano de sangre tras Los emigrados, la novela de Sebald y me atrevería a decir que son el mismo tipo de autor, con una única diferencia llamativa pero secundaria: el primero es pura acción, el segundo pasividad. En el primero la trama lleva un trote constante y animoso; el segundo construye como desde una ciénaga de agua estancada. Pero ambos narran la desolación que arrastra el ser humano. McCarthy lo hace directamente desde el pasado, único modo, esa distancia, de soportar lo narrado; Sebald parte siempre del presente para recuperar ese pasado, su forma de entender y de entenderse. El autor alemán escribe desde la tristeza, y diría que el norteamericano tiene un estado de ánimo similar, aunque lo oculte con crudeza y brutalidad. Ambos, intemporales —dicho desde mi contexto, claro—, son la narrativa más contemporánea que he leído, y mucho más crítica que cualquier movimiento literario reivindicativo que haya conocido. Ambos escriben después del naufragio.

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Teresa Ruiz Rosas traduce la novela de Sebald y Luis Murillo Fort la obra de McCarthy. No soy capaz de imaginar la ingente labor de trasladar todo ese mundo de un idioma al otro, quizás todavía más en la obra del de Providence, atestado como está de vocabulario histórico y especialzado y de giros endemoniados. Nunca somos lo bastante agradecidos con los traductores, siempre apartados.

Marcos Taracido | 18 de febrero de 2010

Comentarios

  1. Cristina
    2010-02-19 19:54

    Joder! Desde luego si la novela describe la mitad de la desolación que tu trasmites y de esa forma, ya antes de leerla estoy de acuerdo contigo. Siempre te leo y me reafirmo en tu increible y asombrosa capacidad para describir y trasmitir experiencias y crear emociones. Gracias. Leeré las novelas.

  2. Alvy Singer
    2010-02-19 22:02

    “Leo Meridiano de sangre tras Los emigrados, la novela de Sebald y me atrevería a decir que son el mismo tipo de autor, con una única diferencia llamativa pero secundaria: el primero es pura acción, el segundo pasividad. “

    Muy bueno. Yo también creo que hay algo claro en esa pasividad, en la posición del Paseante, pero que, a diferencia de Sebald, McCarthy todavía nos deja, tras la Barbarie, algo de esperanza en El Mar en El Chico.

  3. Marcos
    2010-02-20 00:48

    Se agradece, Cristina. Pero te aseguro que McCarthy es mil veces más desolador, y creo que por el tipo de narrador que utiliza, que no juzga, sólo mostra la atrocidad y cuando no la hay el resto, la naturaleza, es igualmente atroz.

    Alvy, ¿te refieres en tu última frase a Meridiano de sangre? Si es así no lo entiendo… y si no es así tampoco :) Me parece que te refieres a La carretera, y si es así estoy de acuerdo.

    Saludos



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