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Textos del cuervo por Marcos Taracido

TdC es un diario de lecturas, un viaje semanal por la cultura. Marcos Taracido es editor de Libro de notas. Escribió también las columnas El entomólogo, Jácaras y mogigangas y Leve historia del mundo [Libro en papel y pdf]. Ha publicado también el cómic Tratado del miedo. La cita es los jueves.

Géneros, bitácoras y libros

Leo en Babelia una reseña de Rafael Conte de dos obras de Gonzalo Hidalgo Bayal, una novela y un ensayo. De los cinco párrafos que dedica el crítico a su reseña, los tres primeros están dedicados a hablar del blog de Bayal, y de lo que de nuevo género puede este tener. Dice que

«a lo que más se parece es a un cajón de sastre, donde cabe todo pero nada está en su sitio, aunque puede ser una mina, donde sí está todo en germen. El blog de Gonzalo Hidalgo Bayal lo es —una mina— pero su acumulativo desorden lo contiene todo, desde poemas, fragmentos de críticas, reflexiones de lecturas, que luego podrá reunir —o no— en libros posteriores, pero hasta que no lo haga no podremos sacar ninguna conclusión, porque no lo veremos como un libro, pues el blog no lo es todavía, pese a quien pese, pues sólo es un conjunto fragmentario y nada más.»

Aprecia además Conte en el autor extremeño una diferencia

«entre su extenso y repetido (aunque no repetitivo) blog y su escritura definitiva, de la que lo anterior no es sino un indefinido borrador, del que al final surgen los libros de verdad, bien sean de ensayos, de creación literaria pura, de poesía, como de relatos, tanto puramente líricos como irónicos, que todo es uno y lo mismo, pues creación y crítica se reúnen en el intento final, como debe ser, y en la obra total de Gonzalo Hidalgo Bayal se une todo, con una gran precisión final que todo lo envuelve.»

Conte apunta y da en el blanco, pero la trayectoria de sus balas deja un reguero de prejuicios. Claro que la bitácora es desorden, mezcolanza, amasijo o aleación dependiendo de la pericia del herrero; claro que es floresta donde todo cabe, es repetición y es borrador de inacabados, de notas, de perfiles, un palimpsesto raspado una y otra vez; claro que es tentativa y que no tiene tapas. Y claro, la bitácora no es un libro. Como tampoco eran libros los pliegos de cordel, ni el repertorio de trovadores y juglares. Sólo son cosas distintas: un libro encierra contenidos intelectuales en límites físicos, opta por una forma y un modo, enmarca un proyecto y lo unifica; un libro selecciona y termina. Una bitácora es un proceso en vivo cuyo fin es incierto, una herida abierta de la que no sabemos nada: si cura, si habrá cicatriz y cuál será su aspecto, o si será comida de gangrena. Ni mejor ni peor, sino distinto.

Es complicado, sin duda, asistir al nacimiento consciente de un género distinto, algo que al brotar mueve lentamente todos los terrenos por los que solíamos pasear sin demasiadas trabas: esto es poesía, esto es novela, esto es ensayo… Y si la criatura viene de la mano de desconocidos, de aquellos que ya crecieron con ella, es fácil ignorarla. El problema viene cuando el engendro lo acaria un consagrado, uno de esos que estaba instalado cómodamente en la novela, en la poesía, en el ensayo y que ahora se apega a un ser amorfo que, cuanto más se mira, más hermoso e inquietante se muestra. Entonces podemos conocerlo o atacarlo.

Marcos Taracido | 10 de julio de 2008

Comentarios

  1. María José
    2008-07-10 18:38

    Totalmente de acuerdo, Marcos.

    Es gracioso, porque lo que él señala como “debilidad” de los blogs es lo que para mí tiene de atractivo, siempre y cuando se sepa qué hacer con ellos (yo creo que tienen más posibilidades de las que se están utilizando). Además, no creo que sea necesario que los contenidos tengan que tener en un futuro estructura de libro.

    Por cierto, que he echado un vistazo al blog de Gonzalo Hidalgo y vaya destrozo que ha hecho del poema de Juan Ramón.

  2. Salvador
    2008-07-11 03:45

    Genial: “Claro que la bitácora es desorden, mezcolanza, amasijo o aleación dependiendo de la pericia del herrero; claro que es floresta donde todo cabe, es repetición y es borrador de inacabados, de notas, de perfiles, un palimpsesto raspado una y otra vez; claro que es tentativa y que no tiene tapas. Y claro, la bitácora no es un libro”.

    Un saludo.

  3. Manuel
    2008-07-11 09:23

    Quizá una bitácora pueda ser —en mi caso, desde luego, lo es— un auténtico desbarajuste: hoy sonrío, mañana grito o lloro. Pero es también, como se dice en el texto de Conte, un nuevo género. Un género irresistiblemente vivo que a veces arrastra incluso al propio autor, como en el ejercicio de escritura de una novela, con piruetas que nunca sospechó que darían sus personajes —sus miradas, sus páginas— tal y como él las había proyectado en un principio. Ese es el gran encanto, como en el jazz, de un blog: la improvisación, el dejarse llevar por el ritmo de la actualidad o el mecerse tranquilamente en las vivencias del pasado.

  4. Toronaga
    2008-07-15 02:14

    A veces en el desbarajuste y en el caos se encuentra el orden…...naturalmente en otras ocasiones, la mayoría, no.



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