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Textos del cuervo por Marcos Taracido

TdC es un diario de lecturas, un viaje semanal por la cultura. Marcos Taracido es editor de Libro de notas. Escribió también las columnas El entomólogo, Jácaras y mogigangas y Leve historia del mundo [Libro en papel y pdf]. Ha publicado también el cómic Tratado del miedo. La cita es los jueves.

Fragmentos de un diario roto, VIII

Sábado, 14 de junio
Yo comprobaba todas las noches los bajos de la cama. Después me tapaba con las sábanas de modo que apenas unos pelos quedasen expuestos, y los peores días tenía que luchar contra la sensación física de que en cualquier instante iba a notar una garra reptando hacia mis pies o posándose sobre mi cabeza. Hoy sólo me queda el inquietante recuerdo de ese miedo.

Miércoles, 18 de junio
¿Cómo es posible que a estas alturas los trámites con el ISBN sigan teniendo que hacerse con papel y correo tradicional? Una vez que obtienes el prefijo y estás reconocido como editorial, ¿no sería más fácil para todos realizar la asignación de isbns y las notificaciones a través de una página web, de modo instantáneo y sencillo? Y los formularios siguen sin tener en cuenta la edición digital, o lo hacen pacatamente: en la descripción del producto la palabra “libro” queda reservada exclusivamente para una edición en papel. No se trata de lentitud de la burocracia, sino de ceguera.

Jueves, 19 de junio
M. descubre la sensación del equilibrio, ese poder inmenso de dominar las dos ruedas y apoderarse del suelo, esa alegría de la estabilidad y el viento, remedo humano, y pobre, del vuelo.

Sábado, 21 de junio
Hanna (Diane Venora) le dice a Vincent (Al Pacino): «Vives entre restos de personas muertas. Siempre filtrando detritos, reconociendo el terrreno, buscando huellas de paso, el olor de tu presa, persiguiéndola hasta atraparla. Eso es lo único con lo que estás comprometido. El resto es la confusión que dejas a tu paso.» (Heat, Michael Mann, 1995)

Lunes, 23 de junio
Desde que rondaba los veinte quise ser librero, no por otra cosa que el estar rodeado de libros. Por aquel entonces era una solución de futuro utópica, pero real, y me acerqué a varios libreros por si tuviesen a bien hacerme un hueco entre los estantes. Lo de ser editor, sin embargo, era una quimera, una nebulosa, una idea construida con retales de fantasmas que flotaba siempre cerca, a la espalda, pero que se desvanecía si me daba la vuelta. Pero siempre parece haber un día, un instante, en que al girarte te encuentras de golpe con el espectro.

Marcos Taracido | 26 de junio de 2008

Comentarios

  1. Ana Lorenzo
    2008-06-26 18:20

    Yo también soñaba con ser librera, pero creía que uno podía sobrevivir con una librería en la que vendiera los libros que le gustaran. Y soñaba con una librería de esas que ahora abundan (bueno, tanto como abundar…) en la que la gente vendría a tomar café o lo que se le antojara y a leer y a charlar sobre los libros o el mundo o lo que le diera la gana.
    El horrible miedo de cuando eres pequeño: es atroz porque el enemigo es omnipotente y porque para los papás no existe, así que nos dejan solos ante el peligro; bueno, en mi caso, con una pila de muñecos en mi cama, que apenas me dejaban sitio a mí. Luego uno crece y conoce miedos diferentes, a veces aún mas tremendos, pero el enemigo ya nunca más tiene el poder que tenía en la infancia de ocultarse debajo de la cama o en el armario, ni de atravesar paredes o invadir cuerpos, ni tener la cara de tu hermana.
    Un placer leer este diario roto.
    Un beso.



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