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Textos del cuervo por Marcos Taracido

TdC es un diario de lecturas, un viaje semanal por la cultura. Marcos Taracido es editor de Libro de notas. Escribió también las columnas El entomólogo, Jácaras y mogigangas y Leve historia del mundo [Libro en papel y pdf]. Ha publicado también el cómic Tratado del miedo. La cita es los jueves.

Fragmentos de un diario roto III

Viernes, 14 de marzo
Llego un poco sin querer hasta una página con fotografías de Dian Arbus, a la que conozco desde la añorada columna de Marisela Murcia en Almacén. Pienso en la inquietud paradójica que surge del quietismo de la imagen. Es curioso cómo de la inmovilidad más absoluta pueden brotar vendavales. Dicen que Arbus convivía con los personajes durante meses incluso antes de fotografiarlos, antes de ejecutarlos con el disparo de la cámara.

Domingo, 16 de marzo
Se llenan la secciones de cultura con el cumpleaños de Francisco Ayala; debían de estar repletas las de sociedad. Decenas de referencias al evento: crónicas, fotos, entrevistas… pero todas planas, llenas de preguntas y comentarios idiotas sobre su longevidad, tratándolo como a un niño travieso y recordándole una y otra vez, con esa amabilidad que se reserva para los cadáveres, que falta poco.

Jueves, 20 de marzo
Curioso, muy curioso, el trabajo creativo y recopilativo de Brian McKenzie, una especie de teratología entre el pasado y lo contemporáneo, entre la ortopedia, la fábula, la robótica, la ilustración infantil el humor y el sadismo.

Domingo, 23 de marzo
Inesperadamente, a cien kilómetros de casa, M. y O. sienten por primera vez el tacto de la nieve, casi como si al final de un paseo por el bosque apareciese un fauno o un hada. Recuerdo entonces cuando M., hace unos años, ante la imposibilidad de encontrar nieve para hacer un muñeco, sugirió crearlo de niebla.

Martes, 25 de marzo
Rafael Azcona dejó dicho que ocultasen su muerte hasta que su cuerpo no pudiese ser ya pasto de la prensa. Sabio, burlón y mordaz hasta en el epitafio.

Miércoles, 25 de marzo
Comienzo a leer, veinte años después de la primera vez, El camino. Delibes decía que sólo a través de la elaboración concienzuda de los personajes podía escribirse una buena novela; a mí, sin embargo, y desde el punto de vista del escritor, me aburre soberanamente ese minucioso trabajo de construcción que sí agradezco como lector. Por eso nunca podré escribir una novela, o al menos algo que se pueda encasillar en el concepto de novela.

Marcos Taracido | 27 de marzo de 2008

Comentarios

  1. Manuel Haj-Saleh
    2008-03-27 19:10

    Yo descubrí a Delibes con “El Camino”. Estaba en Estados Unidos con un amigo, íbamos a estar dos meses allí y yo no tenía un sólo libro en castellano que llevarme a la boca; él se había traído dos, y uno fue ese, así que se lo cogí prestado. Empecé diciendo “...uffff, Delibes”, pero lo abrí. A punto estuve de no devolvérselo.
    A Delibes hay que léerselo despacito, como él dice que compone sus personajes. El problema es como dice Marcos: que una vez hecho eso, le da a uno una pereza terrible ponerse a escribir.
    Tenía 17 años cuando leí “El Camino” y no he vuelto a leerlo desde entonces. Quizá dentro de tres lo recupere, a ver qué le descubro.



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