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Tele por un tubo por Ramiro Cabana

Ramiro Cabana es comentarista de radio y televisión. Tele por un tubo dejó de actualizarse en agosto del 2006.

SIN NOVEDAD EN LA FRENTE

Os escribo en lunes, queridas, lunes amanecido con la noticia de que tendremos reina tras el rey que viene después del Rey. Seguro que ya lo habéis celebrado con un sol y sombra después del desayuno. Como se hacía antes. Pero tanto la línea de sucesión como vuestras celebraciones me tienen al pairo. Al pairo es un término marítimo que significa que el barco, en alta mar, no va a ninguna parte por una decisión conciente del capitán.

Lo que me ha interesado es lo que ocurrió el domingo por la noche. La princesa fue ingresada en la clínica para ricos, y mi chavala puso la peli repetida de La Primera, que le va muy bien para quedarse dormida y levantarse el lunes como una rosa, lista para afrontar los peligros de la vida laboral que insiste en llevar. Yo estaba leyendo un librito de mil páginas cuyo título no os doy porque entonces tendríais alguna posibilidad de descubrir mi verdadera identidad, y eso no vale.

Uno lee y lee, con tapones en las orejas, mientras Bruce Willis se lleva las palizas que sexualmente le gusta recibir en cada película que hace. De repente, uno levanta la vista y en la enorme y lujosa pantalla de plasma aparece el aviso de un Avance Informativo de TVE. Uno se quita un tapón y se prepara para oír la última mala noticia: qué habrá pasado, se pregunta uno, para que nos priven de la sexualidad aberrante del sr. Willis. ¿Habrá llegado la gripe? ¿Otro huracán? ¿Un terremoto?

NO

Lo primero que dice el cabeza parlante de la tele pública es que no hay novedad. Y ahí se me cae la frondosa cabellera que me distingue. ¿Un Avance Informativo para informar de que no hay novedad? ¡Esa es la cumbre de la reteinformación! Estamos tan informados, que ahora tienen que informarnos que no ha pasado nada. Es asombroso, pero así es vuestro mundo, queridas amigas personas lectoras, así es vuestro mundo. (El mío es ligeramente mejor, debido a que vivo en un palacio, tengo pasta y posición social.)

Le pasan el turno de hablar para decir que no hay nada a una corresponsal llamada Sagrario. Sagra nos cuenta que aunque no pasa nada, lo que hay es un gran ambiente. Y esa es toda la (NO)ticia, Leticia. ¡Que no pasa nada y hay un gran ambiente! Porque claro, los periodistas (sic) están tan encantados de conocerse que siempre tienen que estar contando que nos están contando algo, o que les gustaría que hubiera algo que contar, o que de haberlo nos lo contarían. Y luego, cuando pasa algo de verdad, gordo, incluso obeso, se callan como trabajadoras sexuales.

Yo no sé si vosotras tenéis contacto con la prensa, pero la prensa ya no existe. La prensa dejó de existir en cuanto las personas periodistas se dieron cuenta de que con sólo dar la noticia le estaban haciendo publicidad a alguien. Y sólo con darse cuenta de eso, se convirtieron en publicistas. Ya no hay periodistas, no os dejéis engañar queridas, hoy sólo hay publicistas.

Terminado el sermoncillo, continúo. La corresponsal, entonces, agrede a varias personas de sexo femenino con su fálica alcachofa. La pregunta es si la vida les va bien, si están contentas, si aquello no es lo máximo. Qué guay todo, queridas. Lo mejor es cuando una niña dice que le hace ilu estar ahí. Estar en medio de un aguacero, en el exterior de una clínica para ricos, esperando a que una señora de a luz. supermedieval todo, ¿eh, chicas?

Y entonces se me ocurrió la idea genial del día: la realeza como desinformación. ¡CLARO! Todas las noticias que emanan de palacio sirven para decir que no pasa nada, para tranquilizar, para informar de que todo sigue correcto, impecable, y cuando pasa algo, claro, la noticia es buena. ¡QUÉ ALIVIO! Mientras los gobiernos de derecha que siempre nos tocan os roban la sanidad pública, vosotras estáis AFUERA de una clínica privada esperando la noticia de que algo bueno ha ocurrido. ¡Es perfecto! ¡Es Orwell!

Sólo falta que las personas periodistas lleven tatuado en la frente algo así como: Aquí no pasa nada. El lema de otros tiempos, esos que siempre vuelven.

Miro a mi chavala para comentarle esto, pero ya está dormida. Y entonces llega el otro gran momento de la noche: Sagrario nos informa de que la única novedad es que no para de llover. El clima como la expresión más perfecta de la nada, queridas. La nada que se traduce en cero cuando vais al hospital y os ponen en lista de espera. Eso es lo que os espera. Aunque haya reina.

Chao.

Ramiro Cabana | 01 de noviembre de 2005

Comentarios

  1. Marcos
    2005-11-01 19:37 Periodismo de ascensor: hablar del tiempo.

    Saludos.
  2. Cabana
    2005-11-04 00:51 ¿Eso es como la música, pero en noticias, o como las noticias pero en espacio cerrado, causante de claustrofobia?

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