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Tele por un tubo por Ramiro Cabana

Ramiro Cabana es comentarista de radio y televisión. Tele por un tubo dejó de actualizarse en agosto del 2006.

TELECOCINA

Por fortuna, guapas, yo no tengo que cocinar a diario. ¡Qué pesadez! Y podéis llamarme machista, si queréis, ya que es una mujer quien cocina para mí (y para mi chavala), pero será mejor que me llaméis económicamente aventajado. Sí, eso que suena tan políticamente correcto: económicamente aventajado. Y gracias a ello puedo pagar a una experta para que se ocupe del asunto culinario en el palacete, donde se vive estupendamente.

Lo que acabo de decir, sin embargo, no significa que yo no cocine. ¡Me encanta cocinar! Pero claro, en plan turista, en plan aficionado, en plan curiosidad, en plan quiero saber cómo se hace. Pero Juanita (Juanita es nuestra cocinera: un aplauso para ella, amigas), no siempre me deja entrar en la cocina. Resulta que algunas de sus recetas incluyen secretos de estado y si me los revelara tendría que matarme. Son varias las veces que Juanita me ha enumerado las mejores maneras de acabar con mi vida, siempre con un horrible envenenamiento a la cabeza.

Así que cuando tengo ganas de ver cocinar, que me encanta, he de dirigirme a la capilla, donde vive nuestra fabulosa (y muy cara) pantalla de plasma. Borja siempre me acompaña: a él también le gusta la cocina, y a él también lo echa siempre de su laboratorio Juanita, la espía cocinera.

Lo más fácil es poner el Canal Cocina, claro. Pero eso mucha paciencia. Uno pone el Canal Cocina, empieza a salivar, va al baño a buscar un pañuelo de papel, vuelve, sigue salivando, el pañuelo está empapado de babas, uno va a la cocina en busca de un cuenco para las babas, a uno lo echan de dicho laboratorio, uno debe apagar la tele (pantalla de plasma) y volver a sus quehaceres serios.

Laboratorio es lo que los nuevos chefs españoles de mundial fama llaman a sus cocinas. Las llaman así para avisarnos de que debemos mantenernos alejados. Ellos también son espías y podrían estar manipulando sustancias peligrosas que podrían estallar, causando miles de desgracias. Y quieren que nos mantengamos alejados de la cocina porque no quieren que comamos de verdad, que disfrutemos de nuestra carnalidad, de nuestro cuerpo, de la sangre, la tierra y el fuego. Y el verdadero mar. Se llama elitismo y es un pelín elitista. Si no me creéis, echad un vistazo a la sección de cocina de los suplementos de domingo de cualquier periódico.

Por eso me gusta una sección de El Club, un programa de charloteo de tarde que echan por la tele catalana. El programa en sí me aburre infinitamente por culpa del aire de autosuficiencia que siempre tienen los presentadores en TV3. Pero la sección de cocina es genial.

Los del programa os envían a casa, queridas, a un joven chef de barbita que lo primero que hace es echar un vistazo a vuestro frigorífico. Él mira lo que hay, y a partir de todas las cosillas (bueno, las que no han caducado) que guardáis ahí con tanta codicia y racanería, imagina un plato y lo elabora. ¡Y todo delante de vuestras narices y con lo que tengáis! Eso sí que es útil.

Significa que siempre se puede hacer algo con lo que hay (si hay, claro), y no hay que apuntarse la receta para salir al mercado a gastarse seis meses de salario en un montón de cosillas especializadas que nunca más volveréis a utilizar.

Yo quería escribir a TV3 e invitar al joven chef para que viniese a hurgar en nuestra nevera y alacena. Se lo propuse a Juanita y tuve que ponerme de rodillas para que me perdonara gritando: ¡NO, JUANITA, NO, NO ME PEGUES CON ESA SARTÉN POR PEQUEÑA QUE SEA, TE PROMETO QUE JAMÁS PROPONDRÉ ALGO SEMEJANTE, NO, NOOOOOOO, CON EL CASCANUECES NOOOOOOOO….!

O algo por el estilo. Yo quería que viniesen al palacete y filmasen nuestra cocina (bueno, la de Juanita), para daros envidia etcétera, pero ya os dije que ese es su territorio y guarda sus secretos de estado con mi vida.

(Quizá, y esto hay que decirlo muy bajito, podrían venir en su día libre. Si lo dejan todo como estaba, no se dará cuenta.)

¿Qué? No, Juanita, yo no he dicho nada, lo juro. De verdad que no he dicho nada. Mira, saluda a las chicas, buenas personas lectoras todas.

Chao, tengo que huir. (Y de mi propia casa, es el colmo.) Nada, Juanita, no he dicho nada. ¿Qué comemos hoy, si es que se puede preguntar?

Ramiro Cabana | 08 de febrero de 2005

Comentarios

  1. Juan Rosiñol
    2005-02-09 15:19 Ufff. mirad que me encanta la buena cocina, pero por favor cambiad la hora no puedo nunca comer tranquilo. eso digo yo ¿Que comemos hoy Montse
  2. mom
    2005-02-17 20:53 A que hora que dan ese programa en la catalana???
    Yo no economicamente aventajada estoy jarta del menú fritanga… Aunque pensandolo bien, por qué no me invitas a comer una deliciosa comida de Juanita en tu palacete???

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