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Teatro abandonado por Alberto Haj-Saleh

Teatro Abandonado trata de recoger el 19 de cada mes fragmentos intermedios de obras teatrales que fueron dejadas a su suerte, a medio acabar, condenadas al olvido. Alberto Haj-Saleh es editor de Libro de Notas y de la bitácora Reducir al mínimo.

No sex

PROFESOR 1: ¿Exactamente qué es lo que ha pasado?
PROFESOR 2: No ha ocurrido nada, nada en absoluto. Simplemente he oído una conversación entre dos pre-adolescentes.
PROFESOR 1: ¿Chicos o chicas?
PROFESOR 2: Dos chicas.
PROFESOR 1: ¿Qué significa “pre-adolescente”?
PROFESOR 2: Qué se yo… ¿doce? ¿trece?
PROFESOR 1: ¿Cómo iban vestidas?
PROFESOR 2: ¿Cómo ib…? ¡No lo sé! ¡No me fijé!
PROFESOR 1: Tranquilo, tranquilo. Fijarte en cómo van vestidas dos niñas de doce años no te hace un pederasta.
PROFESOR 2: Lo sé. Los dos damos clase a adolescentes de instituto, los dos sabemos lo que hay.
PROFESOR 1: Sí. Sabemos lo que hay.
PROFESOR 2: Sabemos lo que no debemos mirar ni pensar pero a veces miramos y pensamos.
PROFESOR 1: Lo sabemos.
PROFESOR 2: Y por eso sé que podría decirte cómo iban algunas alumnas ayer en la clase de las dos pero no sabría decirte cómo iban estas dos niñas de doce años. Miré la cara. Tal vez había colores. No miré más no porque no debiera sino porque nada me impulsó a hacerlo.
PROFESOR 1: Pero la pregunta era pertinente: si la conversación que ha provocado ese sofoco que llevas va por los derroteros que yo creo que va, su ropa podía ser algo revelador.
PROFESOR 2: …es decir…
PROFESOR 1: Míralo de este modo: ¿una niña de 12 años puede tener escote?
PROFESOR 2: ¿Puede…?
PROFESOR 1: Con doce años el escote sólo está en los ojos del que mira. ¿Y si el que mira tiene también doce años?
PROFESOR 2:
PROFESOR 1: Anda, cuéntame qué ha pasado.

A la derecha del escenario vemos los asientos y la barra de un autobús. Dos niñas de doce años vestidas con absoluta normalidad (elijan qué es eso de la normalidad) se agarran a la barra y charlan, con sus mochilas escolares a la espalda.

NIÑA 1: … es un musculitos de mierda, tía. Mira a los ojos, frunce los morritos y a las tías se les caen las bragas de golpe al suelo.
NIÑA 2: ¡Pero si está buenísimo! ¿Qué más te da que sea un chulo? ¡Mira que cuerpo tiene!
NIÑA 1: Que no, tía, que no, que para ti todo.
NIÑA 2: Mmmm, qué más quisiera yo… para mi todo…
NIÑA 1: Mírala, que puta es ella, la cara de guarri que pone (Risas).
NIÑA 2: Tía, es que no sé como no te gusta. Yo se la chuparía bien chupada hasta el fondo.
NIÑA 1: ¡Y te lo tragarías, so cerda! (Ríen ambas escandalosamente).

La luz vuelve a iluminar a los dos PROFESORES.

PROFESOR 1: ¿Eso es todo?
PROFESOR 2: Eso es todo.
PROFESOR 1: ¿Nada más?
PROFESOR 2: ¿Te parece poco?
PROFESOR 1: Dos crías hablan de que les pone muchísimo un tipo, probablemente un actor de alguna serie de televisión o algo así. ¿Y?
PROFESOR 2: ¿Cómo que “y”? Yo que sé… el lenguaje.
PROFESOR 1: El lenguaje… claro, hablan de chupar cosas y eso te resulta intolerable.
PROFESOR 2: Son… niñas. Unas crías. Ni siquiera creo que sepan lo que significa.
PROFESOR 1: Ay… que mala memoria tenemos, compañero. ¿O es que acaso tú con 12 años, ¡con menos incluso!, no te pasabas el día masturbándote como un mono y pensando todo tipo de orgías sexuales con tus actrices favoritas? ¿No fantaseabas con que la vecina, o tu prima, o tu profesora te hacía una mamada de campeonato? ¿En qué se diferencia esto? ¿En que son niñas en vez de niños, en que chupan en vez de ser chupadas?
PROFESOR 2: Pues…
PROFESOR 1: El problema, amigo mío, es que los niños no tienen derecho a tener sexo. Qué graciosa es esta sociedad, que no tolera bajo ningún concepto que un adulto desee a un niño. Pero que tolera aún peor que un niño pueda desear sexualmente a un adulto. Lo tolera tan poco que ni siquiera se atreve a nombrarlo. No te equivoques: son niñas, juegan a cosas de niñas, piensan como niñas. Pero se la quieren chupar a ese musculitos tanto como nos podemos imaginar desde nuestros años.
PROFESOR 2: Es casi insoportable…
PROFESOR 1: Pero es.

De nuevo las niñas. Se hacen muecas estúpidas con la cara una a la otra y ríen descontroladamente.

Alberto Haj-Saleh | 19 de mayo de 2009

Comentarios

  1. Merche
    2009-05-20 07:06

    Muy complicado asumir la “explicitud” sexual en los adolescentes. Tanto, que mire el revuelo al que dio lugar Hanna Montana con unas simples e inocentes fotos de Anne Leibovitz…

  2. Eli
    2009-05-20 07:27

    Una cosa es explorar la sexualidad, el propio cuerpo y sus reacciones, y otra muy distinta es conectar esas reacciones con una persona de carne y hueso, sea de la tele o no, y con acciones concretas. Las niñas de mi generación tardaban aún unos años en llegar a ese punto, y creo que es este nexo prematuro el que nos asusta. Prematuro desde nuestro punto de vista, está claro que hoy en día las cosas han cambiado.

  3. Ana Lorenzo
    2009-05-21 02:14

    Ay, no sé, yo más que lo de conectarlo con acciones concretas, es lo del lenguaje… ¿De verdad hablan así, en general, o lo has puesto para exagerarlo, Alberto? Es que no me imagino a mi hija pequeña diciendo esas cosas. Vamos, es que me dan los siete males, guapo; te vas a enterar cuando tengas hijas, tú. Malos mengues te coman :-)
    Y hoy no hay beso, hombre.

  4. alberto
    2009-05-21 02:25

    Pues… mira, en todo este teatro sólo hay algo copiado literalmente de la realidad: la conversación entre ellas, oída por mí mismo en un autobús. Lo único que no he puesto es el nombre del actor al que se referían, que lo dijeron.

    Así que me quedé sin beso pero que conste que yo soy un mero.

  5. Ana Lorenzo
    2009-05-21 02:38

    Me lo temía; eso me pasa por preguntar.
    Ta bien, un beso :-)

  6. María José
    2009-05-21 06:09

    Alberto, una duda: ¿le preguntaste la edad para documentarte? :)

    A mí no me sorprende, las fantasías sexuales forman parte del ser humano desde muy pequeños, yo creo que la diferencia es que ahora lo dicen de forma pública y eso es lo que todavía descoloca un poco. Y que sean chicas, no chicos.

  7. Alberto
    2009-05-21 06:27

    Podrían ser trece… podrían ser once… eran pequeñas. Y es exactamente eso, sí, el oírlo públicamente, el que sean niñas…

    Y la negación claro. Negar que los niños tienen sexo es algo normal y corriente.

  8. Ana Lorenzo
    2009-05-22 02:09

    Bueno, a mí lo que me descoloca no es que los niños descubran el sexo (de niños), ni que a los doce años piensen que este tío está bueno las niñas-adolescentes-chicas (en -a), sino el lenguaje basto y las expresiones zafias y groseras: a las tías se les caen las bragas de golpe al suelo, Mírala, que puta es ella, la cara de guarri que pone.
    Y luego está lo del amor romántico y eso, que digo yo que tendrán las fantasías sexuales que quieran, pero fantasías, supongo, a los once y doce años. No creo que en las relaciones chico-chica hayan renunciado a disfrutar del primer beso, de enamorarse y llorar como loca cuando sale mal, ¿no?, con lo que mola eso de adolescente, que luego no es igual, desde luego.
    Un beso.

  9. Loeu
    2009-05-25 00:33

    A mi lo que me perturba es la maldad que hay de fondo, pues las chicas tienen el poder y los chicos aquí vienen a sufrir pues, si el chico es feo o gordo o no cumple el perfil es rechazado, ridiculizado y burlado y ni es amado por niñas ni besos ni folla.

    Sin embargo las niñas es todo lo contrario, hasta las feas se lo permiten (siempre que no sea un extremo..) y los tíos algunos se salvan si tienen un buen cuerpo claro o la polla gorda xD

    Es esa falta de amor lo que me pone triste.
    Si los chicos negáramos a follar y las chicas no tuvieran tanto poder la cosa cambiaría:D

  10. cristina
    2009-06-22 22:01

    El conflicto que creo que tiene lugar aquí va más allá del sexo en la adolescencia o pre-adolescencia. Es claramente una cuestión del tabú femenino, la no libertad de la mujer, el machismo. Es verdad que con doce años los chicos ya se han explorado mucho más que una chica, estoy totalmente de acuerdo con el profesor 1, aunque también es muy fácil verlo todo desde fuera. Yo descubrí el sexo relativamente tarde, no me arrepiento, más bien me da igual.

    En cuanto a lo del lenguaje… a mí lo que me hace gracia es que esas chicas hablaban de chupar una polla y probablemente aún no sepan lo que es. Es un lenguaje adquirido, de lo que oyen, ven en películas, en televisión o incluso leen. Es hablar sin propiedad y eso también lo hacen los críos de 12 años cuando “amenazan” con meterla, follarse a tu madre, etc. Por el contrario, no creo que cuando sí sabes qué es hacer una mamada esté bien ir en un autobús pregonándolo, eso ya depende del carácter de cada cual, de la elegancia y la espontaneidad…

    Y ya por último creo que somos víctimas de ese tabú. En el comentario lo dice Ana Lorenzo, que lo que le choca no es que a los 12 años los niños se masturben ni las niñas piensen que alguien está bueno… ¿Crees que está compensado?

  11. Ana Lorenzo
    2009-06-23 16:55

    Bueno, Cristina, yo en la primera expresión «niños» englobaba a los dos sexos: lo usaba como genérico, por eso no especificaba (-o); y además hablaba de niños, no de preadolescentes o adolescentes de doce años, porque recuerdo una etapa en la que cuidaba niños (barra -as, para que me entienda Cristina) de tres años y ya descubrían el sexo.
    No estaba comparando chicos con chicas. Así que, no, no está compensado ni descompensado: lamento no haberme sabido expresar de forma adecuada.
    Un beso.


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