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Román Paladino por Miguel A. Román

Miguel A. Román pretende aquí, el vigésimo octavo día de cada mes, levantar capas de piel al idioma castellano para mostrarlo como semblante revelador de las grandezas y miserias de la sociedad a la que sirve. Pueden seguirse sus artículos en Román Paladino.

Por las siglas de las siglas

Que las siglas nos rodean es algo patente. No hace falta que se mueva de donde me está leyendo para comprobarlo. ¿Está usted navegando la WWW a través de ADSL? ¿Tiene su PC un DVD o un CD-ROM? ¿Tiene la TV sintonizando la UHF o ya se ha apuntado a la TDT? ¿Trabaja para una pyme o bien estudia EGB, FP, ESO o COU? ¿Ha cogido alguna vez el AVE o el Talgo? ¿Colabora con una ONG? ¿Se siente capaz de leer este párrafo desplegando todos estos acrónimos en su locución original?

Esta “moda” de reducir conceptos polivocablos a sus iniciales no es, como pretenden algunos, nueva ni deleznable. Los romanos ya eran grandes acronimistas, grababan la leyenda SPQR en sus monumentos y RIP en sus tumbas. De las tres lenguas en que fue escrita la leyenda en la cruz de Jesucristo sólo permanece en la tradición la latina INRI. Por su parte los Reyes Católicos inundaron el naciente imperio de inscripciones con las letras TM casi al mismo tiempo que los Habsburgo austriacos se aplicaron en su divisa una muy imaginativa AEIOU.

Con mente pesimista podríamos pensar que los acrónimos suponen un pequeño fracaso en la generación de palabras, una incapacidad para asacar un nuevo monema ante cada nuevo concepto, necesitando de una descripción más o menos larga pero que, por mor de las siglas, tiende al neosustantivo por compresión.

Pero este mecanismo es tan normal que en ocasiones no recordamos que el término empleado fue en origen un cúmulo de palabras. Tal es el caso de láser, ovni o radar. Generalmente, cuando la amalgama de iniciales parece formar sílabas y dado que el uso actual suele prescindir de los puntos separadores, rápidamente alcanza la alianza de letras el rango de nombre común, se minusculiza, se cuenta por unidades, flexiona al plural en forma regular y acepta de buen grado artículos y adjetivos en el uso coloquial y desde luego en el periodístico: la policía detiene a varios grapos montaraces, una empresa resiste las opas hostiles, un famosillo (o sea, un VIP) reconoce tener el sida, un infartado ha escapado vivo gracias a la celeridad con la que acudió una uvi móvil y un anuncio nos recuerda que, cercana la estación playera, es hora de protegerse contra los traicioneros rayos UVA.

En otros casos, cuando el conjunto es decididamente impronunciable, la admisión entre los sustantivos es más complicada, aunque algunos ostentan el mérito de haber desarrollado vocablos admitidos al diccionario en base a su propio deletreo, como elepé (LP), dedeté (DDT), tebeo (TBO) o cederrón (CD-ROM).

Mención aparte merece la palabra inri que ha devenido en sinónimo de ignominia y recochineo, significado muy distante de su original mensaje.

Ante esta previsible evolución de anagrama a vocablo, las siglas han comenzado el asalto al DRAE, que ya registra entre sus entradas decenas de estos neologismos, tales como DVD, CD-ROM, pyme, ADN, opa, uci, uvi, IPC o DNI (éste último previsto para la anhelada 23ª edición), buscándose con tales incorporaciones un mejor reflejo del habla en su hábitat natural.

Mas su singular etimología no excusa a estos términos del cumplimiento de una serie de reglas generales, entre las que se incluyen la de mantener las mayúsculas si se pronuncian letra a letra (ADN, PIB) y, en tal caso, se prescinde de las tildes y es invariable el plural: los DNI, los VIP y las ONG, pero jamás debe añadirse una s en inaceptable calco del inglés (IPCs), menos aún apostrofada (DVD’s, lo que ni siquiera los angloparlantes hacen) ni tampoco, tras consonante final, el sufijo ”–es”, como en ONGes, mamarracho éste que ya me he topado en alguna publicación impresa y que delata que su autor, de ortografía de siglas, NPI.

(Nota: las siglas empleadas en este texto revelan su significado al pasar el cursor del ratón por encima)

Miguel A. Román | 28 de mayo de 2006

Comentarios

  1. Mariana
    2006-05-30 09:24

    Sí, tiene “su chiste” escribir con acrónimos y siglas. Yo estoy invadida en mi trabajo, por abusos de la tecnocracia educativa mexicana. Este artículo me inspira a escribir algo al respecto de tanta codificación. ¿Sobreviviré?

  2. citlali s, l.
    2007-05-24 09:30

    yo quiero comentar que si esta las siglas snte,stprm, suterm,inba

  3. carmen
    2008-05-23 04:22

    ps no tiene nada la neta pongan las siglas
    tls
    olade y
    vid

  4. CONCHITA
    2008-06-03 09:57

    LA NETA PURAS TONTERIAS PONGANLSA BIEN Y CON SU SIGNIFICADO

  5. cristoper
    2010-05-20 10:18

    eso es lo incorrecto por que no dice nada



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