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Román Paladino por Miguel A. Román

Miguel A. Román pretende aquí, el vigésimo octavo día de cada mes, levantar capas de piel al idioma castellano para mostrarlo como semblante revelador de las grandezas y miserias de la sociedad a la que sirve. Pueden seguirse sus artículos en Román Paladino.

Morningsingers

Un vistazo a la cartelera cinematográfica de mi barrio: “Johnny English returns”, “Intruders”, “Paranormal activity 3”, “Animals united”, “Crazy, stupid, love”, “Margin call”, “Transgression”, “Another year”, “Somewhere”, ”One day”,…

Un momento: debo aclarar que “mi barrio” no es Queens, ni Chelsea ni Kildare, sino que está en una población española donde la lengua oficial y prácticamente única es el español. Durante un instante pienso que por fin los exhibidores ibéricos han entrado en razón y empiezan a proyectar las obras en versión original. Sean comprensivos, un instante de estupidez lo tiene cualquiera. De hecho, el título original de uno de los filmes antes citados es “Konferenz der tiere”, luego ni siquiera me vale el argumento de que se haga inspirado en el respeto debido a la denominación del autor a su obra.

Me temo que esta novísima costumbre de bombardear al ciudadano con expresiones en inglés responde exclusivamente a una estrategia de marketing, idéntica a la tienda de ropa que me ofrece desde su escaparate “ofertas en urban, casual y sportwear”. Añagaza publicitaria que tal vez intenta dar a entender que la denominación en inglés incrementa la calidad del producto, aunque las etiquetas especifiquen bien claramente que son made in China.

Algo habrá de eso cuando los bienes de consumo que más recurren al método son del tipo luxury: coches, relojes, perfumes (atentos a la inminente campaña navideña: casi todas las fragancias se anunciarán en la lengua de Albión).

Nótese que no hablo hoy de anglicismos más o menos innecesarios ni préstamos lingüísticos de ninguna categoría. El autor de esta columna tiene asumido que el tránsito de términos entre lenguas es más una fuente de riqueza que de perversión idiomática, y, mal menor, es uno de los mecanismos naturales de evolución de las lenguas y fruto inevitable de la transmisión de tecnologías e ideas entre las culturas.

Tampoco me estoy refiriendo al Espanglish, al menos considerando este como una expresión cultural genuina que se cuece a ambos lados del Rio Grande; ni a las jergas técnicas o profesionales, que siempre se trufaron de términos específicos y arcanos.

Mi disgusto proviene hoy de quienes emplean expresiones en crudo inglés sin más aparente necesidad que suponer que hablar así es cool, que está on, o sea, fashion, no sé si víctimas de la imagen publicitaria antes citada. Aunque no es ninguna novedad, siempre hubo quien pensara que hablar con palabras o frases de un idioma dominante le daba categoría, en décadas no tan remotas fue el francés el que se imponía, y ya Antonio de Guevara se burlaba de algunos autores trasnochados de su época diciendo aquello de que “rebuznar en latines, rebuznar es”.

Culturetas vanos que anegan la conversación con celebrities, feeling, look, fashion, reality, premier, singles, light, backstage, speech, tips, pool, background, feedback, support, outsourcing, staff, premium, coaching, training, testing, … Alguien debería decirles que parecen un anuncio de Vueling (en realidad, hablan en fromlostiano).

Tal vez alguno llegue a creer que esta avalancha de terminología foránea puede redundar en una mejora del vergonzoso nivel de idioma extranjero que secularmente padecemos los hispanohablantes (ya he dicho antes que un pensamiento estúpido le asalta a cualquiera). Tan peregrina idea choca con el hecho contrastable de que casi siempre emplean el vocablo anglosajón, pero pronunciado al castizo modo de su pueblo de origen, y así escuchamos “llunited”, “creizi” (con genuina zeta trianera), “rreturns” (con esa erre que ningún angloparlante puede pronunciar sin fastidiarse la laringe), o hacen aguda “fidbak” (mientras que el original inglés feedback es llana).

Reconozco que todo lo antedicho es una simple pataleta. Ni por un momento se me ocurre pensar que esa horda le vaya a hacer siquiera un arañazo al castellano. Ni aun cuando lo perpetren desde plataformas mediáticas que se tienen por serias:

  • “Esta gurú de la industria de productos premium está convencida…” (Expansión.com)
  • “La mayoría de los singles entrevistados rechazan que buscar pareja sea su primera motivación” (El País)
  • “Hay jueces cuyo background habla por sí solo.” (La Vanguardia)
  • “…cuando ya había arrancado el speech presidencial” (La Nación – Argentina)
  • “… unas críticas sensacionales después de su premier mundial” (El Imparcial)
  • “El premier japonés viaja a Fukushima” (El Mundo) (transijamos con el tratamiento de “premier” atribuido al inquilino del 10 de Downing Street, pero fuera de ahí es francamente inadecuado).
  • “Ambos dependían de un crédito de 300 millones que debía conceder un pool bancario” (El Mundo)
  • “Este buen ‘feeling’ lo ha padecido Patxi López” (El Correo Digital)

En fin, retazos, pinceladas que, personalmente, solo me transmiten la calidad mental del periodista que firma y que me permito generalizar al resto de su trabajo.

Xosé Castro y el Ciberespanglish
Y un poco de humor

Miguel A. Román | 28 de octubre de 2011

Comentarios

  1. Nod
    2011-10-28 22:31

    Por lo general conicido en lo gratuito del uso de palabras en otros idiomas, además de lo afectado que resuta, pero por otra parte caben algunas puntualizaciones:

    - Dado lo afortunado de algunas traducciones de títulos fílmicos, casi pareciera que respetar el título original es un mal menor.

    - En algunos casos la palabra en inglés añade muchas conotaciones específicas de las que su contrapartida castellana carece (sólo en algunos casos).

    - Sajones son los de Sajonia, cuya capital es Dresden, y que hasta donde yo sé hablan alemán y no inglés (si acaso los de la Baja Sajonia también son sajones, sajones bajitos)

  2. Alberto
    2011-10-28 23:22

    Vaya, pues hoy no termino de estar de acuerdo contigo. O sea sí, pero no con todos los ejemplos. Siempre he pensado que el uso de un término extranjero en lugar de su equivalente castellano es una pedantería y una estupidez siempre que exista su exacto equivalente en castellano y además ese equivalente sea de uso común (y no un cultismo o una palabra muy poco utilizada). Miro tus ejemplos y en efecto background o speech o celebrity o cool o fashion me parecen obscenos.

    Pero eh, cuando el término en inglés sí que aporta un matiz que no hay en castellano, o para emplearlo hay que usar una paráfrasis larguísima, yo no entiendo el mosqueo, qué quieres que te diga.

    Por ejemplo, dices: “Esta gurú de la industria de productos premium está convencida…”. Pues no sé exactamente a qué se refiere, pero supongo que hace referencia a aquellos productos que tienen un extra de servicios o contenidos por un precio algo mayor. Pues a mí no se me ocurre mejor manera de decir que alguien tiene una “cuenta con más prestaciones y servicios” en el videojuego online de rol que está de moda que decir “una cuenta premium”. El matiz existe,la información que aporta es relevante ergo no es ninguna chorrada.

    O “reality”, que dices más arriba. ¿Y cómo llamamos a programas tipo Gran Hermano, Granjero busca esposa, Supervivientes, etc? Cualquier cosa que puedas utilizar para nombrarlos va a ser un invento forzado y extraño. Me recuerda al autor de un libro sobre extranjerismos en el idioma, Alzugaray creo que se llamaba, que decía que había que llamar al Rock “música roco”. Eso sí, llamar ballet al ballet era correctísimo, según este señor.

    ¿Y qué hacemos con el “feedback”? Es un término relativamente reciente que tiene su equivalente, el engorroso “retroalimentación”, pero la verdad es que el término, al ser reciente, se empezó utilizando en lengua o psicología o sociología en inglés y luego se le buscó una traducción. Pues no sé que decir: es como lo de blog o bitácora: a veces las batallas lingüísticas se pierden (ahí tenemos élite/elite).

    Por último: hombre, no quitemos el valor irónico o la carga semántica y contextual del uso de esos términos. No veo por qué utilizar feeling entrecomillado como explicación de “buena relación que se tiene a un nivel emocional intuituvo” puede ser algo malo. Lo entrecomillas, señalando su procedencia extraña al idioma, pero ayuda y enriquece el sentido de la frase. O para hablar de Guardiola y Eto’o, que ya no se puede usar otra palabra.

  3. Miguel A. Román
    2011-10-29 03:24

    Nod, tiene usted toda la razón. Sustituyo en el texto las referencias a los sajones por otras más propias al contexto.

    Por otro lado, bien cierto es que el inglés nos ofrece matices de difícil traducción al castellano, como también el castellano proporciona varietales semánticos sin coincidencia biunívoca en inglés. Es esto una de las más poderosas razones para la conservación de las lenguas: que su idiosincrasia semántica es muchas veces única.

    Sin embargo, mi queja es que, en el caso general, el uso del término inglés se convierte en un comodín, como cuando “speech” sustituye a discurso, alocución, proclama, soflama, arenga, disertación, … y nos quedamos entonces sin saber si el orador fue monótono y sosegado o bien apasionado y populista.

    Como usted apunta, cada caso es cada caso y sea el análisis del oyente y la conciencia del ponente los que juzguen.

    Y en lo de la traducción de títulos, pues sí, coincido con su ironía. Siempre que sale ese tema recuerdo que a la película Krakatoa (1969), nombre de un volcán que hubo en el extremo OESTE de la isla de Java, se estrenó en España como “Al este de Java”.

  4. Miguel A. Román
    2011-10-29 04:31

    Bien, Alberto, al igual que con Nod, de acuerdo en que si hay un término inglés cuyo simbolismo conceptual no tiene equivalente en castellano hay que ser tolerantes.

    Pero, me reitero en que no es el caso general, entre otras razones porque precisamente el hispanohablante medio (no hablo del culto, que por cierto, suele evitar caer en estas cosas) no ha asumido correctamente el matiz que proporciona el vocablo inglés; lógico, pues no pertenece a su acervo.

    Ejemplo de hoy mismo en el diario La Nación de Venezuela
    Muy satisfecho por el feedback de mi anterior artículo: ¡A un año… gana Chávez! En ambos diarios encabezó el grupo de más leídos. 108 comentarios, 55 facebooks, 18 twitter y 19 e-mailes.
    El autor quiere decir “respuesta, impacto, repercusión”, pero feedback, realimentación (no hace falta usar RETROalimentación), implica que los resultados modifican o reconducen la opinión del articulista, lo cual no parece el caso. Un nativo angloparlante probablemente no hubiera usado esa expresión.

    Mia Font, de 4colors.net en ABC: “Me gusta el reto de escribir algo en 140 caracteres con un principio y un final y sobretodo, el feedback de aunque solo sea uno de los que me siguen.” Esperaba algo mejor: “el eco de aunque solo sea…”. ¿Va a mutar su estilo en twitter dependiendo de lo que le digan? Me decepcionaría.

    De acuerdo entonces en que el matiz es un valor a respetar, pero entonces respetemos el matiz original, y no convirtamos el término en un comodín sin personalidad.

    La dama a la que se refiere la noticia no ofrece productos de “valor añadido”, sino de gama alta, pero, reitero, el periodista probablemente ignora que “premium” y “high quality” son conceptos distintos (y, si no lo ignora, se lo pasa por el forro).

    Bien, acepto, “reality”, como acepto “western” o “thriller”. Mientras no abandone el entorno televisivo ciertamente es mucho más eufónico que “telerrealidad” (¡agh!).

    Y en lo de ‘feeling’ entrecomillado también tienes razón, tal vez sea un uso adecuado en ciertos casos, pero no renunciemos por ello a usar química, empatía o ese muy castizo y bellísimo “buen rollo”. Al menos en el caso positivo, porque olvidamos que puede ser “good feeling” o “bad feeling”, incluso “mixed feeling”, que son las formas en como lo usaría un angloparlante, pero aquí hemos dado por supuesto de que “feeling” significa “buenas vibraciones”, y no.

    En cualquier caso, como siempre, entiéndase que hablo contra el abuso indiscriminado y descerebrado, y hoy específicamente cuando no es sino una pose. El uso de una palabra en inglés, italiano o ruso, si es pertinente, bienvenido sea.

  5. Sabática
    2012-01-29 21:19

    Buenos días y disculpe mi ignorancia pero yo creía que daba por supuesto que “feeling” significaba y nunca DE que “feeling” significaba.

    ¿No?

    Y créame que después de haberme leído algunas de sus notas y de conocer sus conocimientos, mi duda es real.

    Saludos

  6. Miguel A. Román
    2012-01-30 08:08

    Sabática: Touché, es un dequeísmo; debí decir “hemos dado por supuesto que…”. Gracias por tu corrección.



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