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Román Paladino por Miguel A. Román

Miguel A. Román pretende aquí, el vigésimo octavo día de cada mes, levantar capas de piel al idioma castellano para mostrarlo como semblante revelador de las grandezas y miserias de la sociedad a la que sirve. Pueden seguirse sus artículos en Román Paladino.

De tú a vos

Se denomina “voseo” al tratamiento de segunda persona del singular bajo el pronombre “vos” (del latín vos). Durante muchos siglos fue utilizado en el español como tratamiento de respeto algo menos distante que el envarado “vuestra merced”. Tengamos en cuenta que el “vos” utilizaba la declinación verbal del plural de 2ª persona, mientras que “vuestra merced” tiraba de 3ª del singular.

El voseo cayó en desuso en el español de la Península Ibérica durante los siglos XVII y XVIII y ya en el XIX era inusitado salvo en textos protocolarios y relatos “de época”. Permanece, sin embargo, algún reducto en el castellano de Galicia y Cataluña, sin duda influenciado por su uso en las lenguas vernáculas de estos territorios.

Pero, por cosas de la distancia oceánica, en amplias zonas de América Latina no únicamente no se produjo el retroceso sino que el voseo se hizo uso común, incluso desplazando al tuteo en las relaciones cotidianas, perdiendo al mismo tiempo ese aura de tratamiento de respeto. Hoy, el voseo es la forma común de la segunda persona del singular en los paises del “cono sur”, y alterna con zonas de “tuteo” en el resto de Sudamérica y Centroamérica.

(Aclaremos antes de continuar, que en este contexto “tuteo” es el uso de la forma “tú” en contraposición a “voseo”, y no el uso familiar frente al “usted”).

El hablante de vos, no únicamente sustituye al pronombre “tú” en su habla, sino que de igual forma, el resto de las formas pronominales tónicas de segunda persona, han experimentado igual reemplazo:
A ti -> a vos
Contigo -> con vos
Aunque la forma átona “te” no sufre variación.

Pero el rasgo distintivo más curioso del voseo no reside tanto en el voseo pronominal como en el voseo verbal, consistente en adoptar para la segunda persona del singular la forma verbal correspondiente al plural, pero que en la mayoría de los casos ha evolucionado alterando la desinencia del verbo, generándose formas diversas que incluyen la desaparición del diptongo (tenéis-> tenés, contáis->contás, coméis-> comís o comés, hacéis->hacís o hacés) o la supresión de la –s final (tenéi, hacéi, podéi), que en todos los casos geográficos afectan al presente de indicativo, pero en ocasiones se extiende al subjuntivo e imperativo, y muy raramente a los futuros, pretéritos y condicionales (pese a la persistencia del pronombre vos).

Para mayor complicación, estas formas se alternan, según dónde y cómo, existiendo zonas de hablantes que utilizan con voseo verbal (tú hacés lo que yo te diga), o bien vos con la forma verbal del singular “clásica” (vos tienes la culpa de todo).

De tal forma, que en un recorrido itinerante por toda la América de habla castellana, podríamos escuchar una decena de variantes de uso (eso sin contar la fórmula de “usted” de confianza, o, como me recordaba Germán Machado la pasada entrega, el “sumercé” que existe en algunas regiones colombianas).

Pero ¿qué ha pasado aquí? Exclamaría tal vez Concolorcorvo, ciudadano del siglo XVIII que hizo buen trecho de ese recorrido en una época en la que la cosa era aceptablemente homogénea (las escasas veces que usa la segunda persona en el texto “Lazarillo de ciegos caminantes”, emplea el tuteo).

Pues ha pasado (seguramente) que las tensiones sociales de tratamiento merced a diferencias de grado de familiaridad y estatus social han ido modificando, lenta pero persistentemente, la aceptación, expansión o erradicación de unas u otras formas. Proceso que, por cierto, aún no es estable ni inequívoco (tal vez nunca lo será). Una muestra más de que el idioma está vivo y responde a las costumbres infinitamente más que a las normas.

Porque sea usted español, peruano, uruguayo o guatemalteco, cuídese mucho de recorrer el continente utilizando tuteo o voseo según le parezca u oiga. En muchos casos el tuteo se considera la forma culta (digamos “de alto nivel sociocultural”), rechazando el voseo como propio de gente sin cultura, mientras que en otras zonas el sentido es diametralmente inverso, e incluso hay donde llamar de “vos” es tenido por tratamiento insultante. (Lo cierto es que si realmente piensa hacer tal viaje y se siente tontamente acomplejado por su desconocimiento del uso correcto, basta con que hable siempre de “usted”, que es aceptablemente universal).

Pero ha pasado también que, además de la distancia física, el voseo ha sufrido de la grave miopía gramatical por parte de quienes administraban la cosa lingüística, siendo considerado históricamente como un uso vulgar y anómalo y no como una variación local pero legítima, con lo que se ha “librado” de una normalización y regulación de uso correcto, habiendo evolucionado a su libre albedrío, tanto entre los hablantes de la calle como en los hablantes y escribientes cultos que no renunciaron a su empleo. Solo en los últimos años los académicos (de España y América) han aceptado que el voseo es patrimonio enriquecedor del idioma y su empleo debe ser aceptado con normalidad, estudiado con rigor y regulado con sabiduría.

Por otro lado, muchas regiones que venían perdiendo el voseo comienzan a recuperarlo, especialmente entre los jóvenes, como un mecanismo de refuerzo de identidad nacional y regreso a la cultura tradicional (generalmente se asocia el tuteo con el habla de la metrópoli española o las clases pudientes y conservadoras), si bien hay quien avisa de la posible influencia en todo esto del tráfico de seriales televisivos entre todos los paises de lengua castellana, España incluida, tanto de producción hispana como telefilmes estadounidenses doblados al castellano de cada cual.

Dudo de que tanto la “caja tonta” como las nuevas tecnologías de comunicación e incluso los flujos migratorios, modifiquen a medio plazo estas estructuras y su distribución geográfica; pero cualquier evolución es posible, incluso que, allá por el siglo XXII, el voseo alcanzara a conquistar los últimos bastiones del tuteo.

Más de lo mismo:
La página del Castellano
Wikipedia
Real Academia Española

Miguel A. Román | 28 de julio de 2010

Comentarios

  1. Max Starkenburg
    2011-07-01 07:54

    Gracias por tan buen post sobre el voseo, aunque dudo sinceramente que el voseo algún día llegue a desplazar el tuteo.

    Yo aprendí a vosear en unos viajes a Guatemala y desde entonces, como experimento social, lo he usado en vez del tuteo. Soy estadounidense con el español como segundo idioma, así que no me siento obligado a usar ni una forma ni la otra. Pero me ha sorprendido la cantidad de malas reacciones que he recibido al usarlo con no voseantes. Si bien la mayoría de las personas no dicen nada, o algunos simplemente expresan una ignorancia inocua (“¿así hablan en España, no?”), varios me han respondido con un “¡ya no me digas vos!” o un “¡deja de hablar como un centroamericano!” o un “¡no se dice VOS, se dice TÚ!”. A algunos realmente los fastidia e insisten en que cambie mi forma de hablar (en estos casos generalmente cambio a ustedearlos y esto también los fastidia, jaja). En cambio, ningún guatemalteco criticó mi uso del tuteo cuando lo usaba con ellos.



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