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Román Paladino por Miguel A. Román

Miguel A. Román pretende aquí, el vigésimo octavo día de cada mes, levantar capas de piel al idioma castellano para mostrarlo como semblante revelador de las grandezas y miserias de la sociedad a la que sirve. Pueden seguirse sus artículos en Román Paladino.

Miscelánea de dudas y errores

Deber/Deber de

Estrictamente hablando, la fórmula “deber” + infinitivo indica obligación (o ruego imperativo).
Debe venir a prestar declaración.
Debe usted comprender que son cosas de niños.
Debe asistir vestido de etiqueta.

Mientras que cuando, entre “deber” y el infinitivo, se interpone la preposición “de”, se hace para indicar presunción, posibilidad o aproximación:
Debe de venir de un momento a otro (no se está seguro).
Él debe de comprender que no es bienvenido. (indica suposición).
Debían de ser las cuatro o las cinco de la madrugada (hay imprecisión).

Sin embargo, mientras que para esto último, y si el contexto permite deducir que no hay certeza, puede utilizarse sin preposición: “Debe haber sido cosa del gato”, para expresar obligación no es aceptado hacerlo con “de”:
Debes de(x) apagar la luz para ahorrar energía.
Debes de(x) avisar a tu padre del peligro que corre.

Ante la duda de cuándo se pretende indicar obligación expresa y cuándo posibilidad incierta, el segundo caso aceptará un giro con el verbo “poder”, mientras que el primero tomará sentido usando el verbo “tener que”.
El equipo debería ganar para asegurarse la clasificación (tiene que ganar)
Andrés debe (de) haber cambiado de opinión (puede que haya cambiado de opinión)

Adelante, delante

El adverbio “delante” indica posición estática, mientras que con el afijo “a-“ se expresa movimiento. Es tan incorrecto utilizar “adelante” para designar una situación relativa como, el caso contrario, usar “delante” cuando hay dirección de avance:
Hemos dado un paso adelante. (correcto)
Quedamos delante de la catedral. (correcto)
Se puso adelante(x) de mí para que lo siguiera. (incorrecto)

Pero, para liarlo más todavía, “adelante” significa también posición avanzada en el tiempo y espacio: Camino adelante les esperaba una sorpresa; y la Academia lo admite como “parte delantera” con verbos de estado: Se sentó adelante
Y es, bajo estos significados, la única forma aceptada con adverbios modificadores: más adelante, tan adelante como puedas.

El caso más frecuente de error sucede cuando el adverbio sigue a una preposición que, ya de por sí, indica movimiento, en especial con hacia, hasta y para. En estos casos, en los que ya ha quedado claro que el verbo expresa desplazamiento, debe usarse siempre “delante”, sin “a-“:
Hemos dado un paso hacia delante.
El negocio va para delante.
Vete hasta delante a ver si hay sitio.

Pese a ello, algunos lingüistas han querido notar un efecto de énfasis del movimiento en acompañar a estas preposiciones de “adelante”, teniendo en cuenta que no siempre la preposición indica traslación en el espacio sino postura u orientación:
Tenía el flequillo peinado hacia delante

Detrás suya o detrás de él

El uso de los adverbios que indican posición (delante, detrás, encima, dentro, etcétera) no puede emplearse con pronombres posesivos (mío, tuyo, suyo, etcétera), simplemente porque el adverbio no es sustantivo (valga la perogrullada) y, por tanto, no admite ser poseído tal como podría suponerse de una interpretación estricta (no existe “mi delante”, “tu atrás”, “su dentro”).

Sin embargo, esta restricción corresponde a causas gramaticales más que intuitivas, por lo que, a pesar de la prohibición expresa, se ha empleado muchas veces aun por escritores de prestigio (la mayoría catalanohablantes) y, probablemente, terminará por ser tolerado como mal menor. En ocasiones, reconozco, incluso añaden eufonía a alguna oración que comenzó con mal pie:
Ella tiene un pasado detrás suya(x) (debía ser “detrás de ella”, pero la repetición del pronombre es problemática. La opción correcta hubiera sido suprimir el sujeto al inicio: “Tiene un pasado detrás de ella”)

Como curiosidad (que refuerza el síntoma de error), se detecta una oscilación del masculino-femenino del posesivo, sin que medie alguna causalidad que lo explique:
Lo tengo delante mía(x)
Ponte detrás mío(x).

En algunas construcciones, además, se plantean vacilaciones que hoy son benévolamente aceptadas como correctas, en especial cuando el adverbio es “alrededor”, “en torno”, “en contra”:
Miró en torno suyo, pero no notó nada.
Hay un moscón rondando alrededor mío.
Están conspirando en contra mía.

Hay que considerar, en estos ejemplos, que tales adverbios pueden funcionar como sustantivos, aceptando con naturalidad el determinante posesivo equivalente:
Hay un moscón a mi alrededor.
Están conspirando en mi contra.
No descubrió nada en su entorno (el sustantivo entorno, claro, equivale a la locución “en torno”, pese a que hoy se escribe uniendo sus partes).

Porque y porqué

Alguno pensará que ya debieran bastar los millares de veces que se ha argumentado y explicado las diferencias entre las posibilidades combinatorias que resultan de las palabras “por”, “que” y “qué”.

Ciertamente es ésta una de las vacilaciones más extendidas entre los hablantes, y torrentes de tinta, impresa y virtual, se han vertido para desfacer este entuerto, con escaso resultado a la vista de lo continuamente publicado. En descargo del dubitativo hablante hay que reconocer que el conflicto viene en buena parte motivado por el pluriempleo de la partícula “que”, a veces un interrogativo (tónico y con tilde), otras un pronombre relativo y otras como conjunción entre dos oraciones.

Las frases interrogativas para exigir explicación o aclaración de causa comienzan con ¿Por qué…? (palabras separadas: preposición+interrogativo).
¿Por qué me miras así?
¿Sabes por qué ha dicho eso?

Incluso, esta función inquisitiva no requiere de la estructura puramente interrogativa:
Me vas a explicar por qué has tardado tanto.
No tengo por qué explicarte nada.

Hay que recordar que la combinación de una preposición y un interrogativo son frecuentes para forzar la fórmula de la respuesta según el sentido de la preposición:
¿A qué vienen esas prisas?
¿Hasta dónde vas a llegar hoy?
¿Para cuándo la boda?

Mas, a diferencia de estos ejemplos, a ¿por qué? se le responde comúnmente con la conjunción ya establecida “porque”. Aunque el uso habitual como respuesta suele elidir la frase principal, no debe olvidarse que “porque” es una conjunción final o causal, y por tanto, su posición va forzosamente entre dos oraciones que expresan relación causa-efecto:
¿Por qué te fuiste? – [me fui] Porque estaba aburrido.
He vendido el coche porque me iba a arruinar.
Te he llamado porque quiero hablar contigo.

Pero, cuando no existe ese tipo de subordinación entre las oraciones, o ni siquiera hay dos oraciones, no puede utilizarse “porque”, sino la construcción “por que”, bien sea preposición+conjunción, dos oraciones donde “por” acompaña al verbo y la conjunción “que” introduce al complemento.
Estamos luchando por que esta sociedad sea más justa. (luchar por)
Ruega por que no pierdas la casa. (rogar por)

O bien preposición+relativo, donde el pronombre interviene en favor de un sustantivo ya aparecido en la frase
La ley por que me multan es injusta.
No veo razón por que tengas que quedarte.

Este último caso, tal cual, viene cayendo en desuso y es sencillo de detectar, ya que permite introducir un artículo ante el relativo: la ley por la que me multan…; o sustituirlo por su equivalente “el cual/la cual/los cuales/…”: no veo razón por la cual

Pero donde no hay excusa para confusión (salvo la homofonía del caso) es en el uso del sustantivo “porqué”, sinónimo absoluto de “motivo” y que, como todo sustantivo, acepta de buen grado acompañarse de un artículo o flexionar al plural “porqués”
Me explicó el porqué de su renuncia.
No han aclarado los porqués de esa decisión.

Ya la presencia del artículo, cuando no la evidente opción de sustituirse por sus sinónimos “motivo” o “causa”, debiera advertir a quien escribe de que se trata de un nombre, palabra bisílaba cuyo remoto parentesco con la fórmula interrogativa no justifica su división en dos supuestos componentes, como continuamente se viene haciendo ; o bien, error contrario, se antepone artículo a la fórmula interrogativa, no sustituible por “motivo” (puesto que no es un sustantivo, claro):
Ignoramos los factores, las personas y el por qué(x) de las decisiones.
Salieron con ganas de demostrar el(x) por qué están en la parte alta de la clasificación.

Sea como fuere, me temo que en este cuarteto, por más que proliferen los errores y malos usos, pocas probabilidades de amnistía o tolerancia ligüística hay, ya que hablamos de funciones gramaticales bien diferenciadas y poco proclives a mescolanza y ambigüedad. No nos queda más remedio que razonar el sentido de la frase y, conociendo los mecanismos de la gramática, aplicar la opción correcta.

Miguel A. Román | 28 de diciembre de 2008

Comentarios

  1. Manuel E. Royo
    2008-12-28 22:38

    Muy útil, gracias. Sabía todas (no es presunción), pero así expuestas resulta muy útil para la docencia, sea pública o familiar. Señalar que en concreto la distintición entre “deber” y “deber de” es casi imposible escucharla en los medios de comunicación.

    Un saludo

  2. Hell Boy
    2008-12-28 23:42

    Dado que este es un web donde todos somos de ingeniero agrónomo para arriba, este artículo debe de ser una inocentada. ¿Sí o sí?

  3. Francisco
    2008-12-31 09:34

    Inocentada?

    Este trabajo de Roman es bueno y util, especialmente para aquellos que usan espanglish y llaman a la red ‘web’.

    Parece que el llegar a ser ser ingeniero agronomo o de mas arriba produce mal de montana a algunos.

    Pero seguis lejos del Everest.

  4. Silvia Senz
    2009-01-01 03:29

    Si que andamos bien cuando el gramático prohíbe porque en realidad no entiende el funcionamiento del lenguaje.

  5. Ana Lorenzo
    2009-01-11 20:09

    Me gusta, Miguel A., que hayas puesto tan clarito lo de por que y porque: la RAE parece que sustituye el por que por el porque y a mí me mata.
    Creo que aquí, Silvia, no anda prohibiéndose, sino aclarándose la ortografía: la manera en que se escribe cuando la gente duda: miscelánea de dudas y errores, lleva por título. Y es que hay gente que sí pregunta cuando va a escribir o cuando va a presentar un texto a la imprenta. No está mal que el texto pase un control de calidad en todo, ¿no?, también en estas cositas que luego la gente lee, creo yo.
    Un beso.

  6. Migelin
    2009-02-23 11:15

    Todo muy bien, pero los dos últimos ejemplos:
    “Ignoramos los factores, las personas y el por qué(x) de las decisiones.”
    … y el otro, ne me quedó claro cual sería la forma correcta de exresarlo.

    ¿A poco poner un artículo o “el cual/la cual/los cuales/…” entre “por” y “que” viene cayendo en desuso? yo lo uso frecuentemente.



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