Libro de notas

Edición LdN
Román Paladino por Miguel A. Román

Miguel A. Román pretende aquí, el vigésimo octavo día de cada mes, levantar capas de piel al idioma castellano para mostrarlo como semblante revelador de las grandezas y miserias de la sociedad a la que sirve. Pueden seguirse sus artículos en Román Paladino.

Habemus gramaticam

“que siempre la lengua fue compañera del imperio; y de tal manera lo siguió, que junta mente començaron, crecieron y florecieron, y después junta fue la caída de entrambos”.

Con esta reflexión sobre la relación entre el idioma y los pueblos de la antigüedad, iniciaba Antonio de Nebrija, en 1492, su dedicatoria a Isabel I, prólogo a la primera gramática de la lengua castellana, que fuese además la primera en su género de la edad moderna.

Y mal podía el lebrijano adivinar que la lengua que él diseccionó por vez primera, vendría a ser el principal vehículo de comunicación de 400 millones de sujetos diseminados por un globo que, a la sazón, no estaba ni remotamente delimitado.

Sin duda quienes me lean ya sabrán que en uno de aquellos territorios entonces ignotos, en la colombiana Medellín, se ha aprobado recientemente el texto básico de la Nueva Gramática de la Lengua Española. El hecho de que la sanción de este documento haya merecido albricias y primeras páginas por todo el mundo hispánico, y más allá, a un tiempo me congratula y me sorprende.

Uno está acostumbrado ya a llenar mensualmente este folio virtual con el convencimiento de que la gramática es una ciencia arcana, cuya tirria escolar compite sólo con las matemáticas, con la desventaja añadida de que a éstas últimas al menos se le reconoce utilidad práctica.

Su propia Majestad Católica, al recibir el texto equivalente, y según cuenta Nebrija, “preguntó que para qué podía aprovechar”. Pues, Majestad, para algo más que los amaneceres.

La gramática es la descripción científica de pautas convenidas intuitivamente por los hablantes. Es, por tanto, una forma de conocer aquello que expresamos mediante la palabra: nuestros pensamientos y sentimientos.

Pero además, el reconocimiento y establecimiento de reglas comunes consolida la comunidad, la fortalece y proporciona la herramienta imprescindible para fijar sus fronteras y perpetuarse en la historia; al igual que las sociedades se dotan de leyes, y con ellas se constituyen en estados, a través de la gramática las jerigonzas se hacen lenguas.

En unos tiempos en los que la globalización cultural sigue muy de cerca a la económica, las hablas tienen la absoluta necesidad de contar con efectivas armas de defensa. Un bien articulado texto, donde se defina sin fisuras qué es español y qué es extraño a nuestra forma de hablar, ha de ser insustituible instrumento de guía y consulta para el natural, de formación para nuevas generaciones así como a quienes en las migraciones se incorporen a nuestras sociedades, de entendimiento para acceder al ingente tesoro literario que al abrigo de este idioma ha nacido, y, en lontananza, de estudio para aquellos que deseen saber quienes fuimos y cómo nos expresábamos.

La Nueva Gramática es el resultado de una labor de nueve años, liderada por la Real Academia Española, pero en conseso en toda su extensión con las otras veintiuna academias que representan a las naciones hispanohablantes.

Y es que, entre las agradables novedades que nos ha de traer la nueva gramática, destaca el esfuerzo por plasmar la vasta diversidad con que el idioma español se viste en cada rincón, incluso atendiendo a la fonética y fonología de nuestros múltiples acentos. Punto final, espero, al ombliguismo lingüístico por el que hasta ahora se habían caracterizado las sucesivas gramáticas oficiales.

Y, casi en el mismo plano, se nos anuncia que esta nueva anatomía del idioma no será un simple compendio de prescripciones y proscripciones, implacable e inflexible, sino un auténtico estudio de los casos de uso reales y cotidianos de ese español “en el cual suele el pueblo fablar a su vecino”. Una gramática a un tiempo normativa y descriptiva, que delimita lo correcto de lo errado en el lenguaje culto (y especialmente en el literario), pero que también rinde respetuoso reconocimiento a los giros y modismos bien implantados en las comunidades, de forma que sirva a éstas para encontrar respaldo a sus peculiaridades y se sepan así plenamente integradas en el idioma centenario que aprendieron de sus padres y que han de legar a sus hijos.

Con una doble edición oficial, extendida para el profesional y resumida para el hablante “de a pie”, con el atractivo añadido de versiones digitales publicadas en DVD (y, de forma deseable, consultable en la Red) se intentará que este ambicioso proyecto llegue hasta todos aquellos que día a día se valen de este nuestro lenguaje castellano, legítimos propietarios de esa materia intangible que lleva quinientos años logrando que, mal que bien, nos vayamos entendiendo.

Miguel A. Román | 28 de marzo de 2007

Comentarios

  1. Candi
    2007-03-28 18:14

    ¡Qué gran placer leerle! Saludos cordiales.

  2. Marcos
    2007-03-28 21:51

    Una interesante reflexión lingüística sobre lo apropiado del artículo “la” en el nombre del congreso: “Congreso de LA lengua española” o “Congreso de Lengua española”.

    Saludos

  3. Marcos
    2007-04-01 20:09

    Cuenta Bioy de Borges (Adolfo Bioy Casares, Borges, Destino, 2006): «Me dice que no está feliz en la Academia de las Letras: le gustaría escribir contra ellos. También le gustaría escribir un artículo en defensa del idioma español, afirmando que sin duda será un idioma internacional, que esto debe alegrar a quienes lo escribimos, pero que las academias, defendiendo un idioma arcaico y sus localismos e idiotismo y paremiología, se oponen a esa expansión del idioma».

    Saludos

  4. Consuelo Lehti
    2008-05-01 04:36

    Quisiera felicitarte por la brillante ponencia linguística.
    Un favor podrías explicar algo más sobre el hablante “de a pie”. Creo que es un término nuevo o para mí es nuevo.
    Gracias,
    Consuelo

  5. Francisco
    2008-05-01 07:53

    Lo que cuenta Bioy de Borges tiene sentido.

    El castellano es ya, no sera, el idioma del futuro. En el hemisferio occidental ya es el idioma materno mas hablado; el ingles sigue siendo el mas usado … contando a los anglohablantes que lo usan como segunda lengua.

    El castellano esta creciendo en numero de usuarios y en importancia a pesar de las academias de letras que lo quieren tener encadenado a terminos medievales y arcaicos de uso nulo. A cambio, las academias descuidan la indispensable actualizacion del castellano con neologismos necesarios para el consuetudinario vivir del tercer milenio.

    La profusion de libros de gramatica, como la que se trata aqui, y la gran cantidad de diccionarios, normales, de dudas, etc., repetidos, repetidos y vueltos a repetir, constituyen un importante negocio que las academias de letras no quieren disminuir con la simplificacion y modernizacion del castellano. Es decir, piensan que mientras mas complicado es mejor negocio para editoriales, gramaticos y academicos.

    No desean darle patadas al pesebre.

    En Medellin tenemos esta muestra.

    Saludos.



LdN en Twiter

Publicidad

Publicidad

Libro de Notas no se responsabiliza de las opiniones vertidas por sus colaboradores.
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons
Desarrollado con TextPattern | Suscripción XML: RSS - Atom | ISSN: 1699-8766
Diseño: Óscar Villán || Programación: Juanjo Navarro
Otros proyectos de LdN: Pequeño LdN || Artes poéticas || Retórica || Librería
Aviso legal