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Realidad Acotada por Marta González Villarejo

“Realidad acotada” nos propone el día 26 de cada mes un acercamiento a la arquitectura que nos rodea. A los pisos en los que habitamos, a las calles por las que paseamos, a las plazas, las bibliotecas, los cines, los teatros… y a todo aquello que hay detrás y no vemos. Marta González Villarejo se detendrá en pequeños detalles con los que convivimos a diario y que a menudo pasan desapercibidos.

Postales desde Hamburgo

Hamburgo

Mi primer contacto con Hamburgo ha sido Speicherstadt, una zona de antiguos almacenes portuarios. Pedí que me marcaran la zona en un plano en Hauptbahnhof y lo estudié unos minutos. Premeditadamente decidí bajar del metro en su extremo más al oeste de la zona —parada Baumwall—, en el vértice del triángulo que ocupa la inacabada Elbphilarmonie. Decidí que quería que esa fuera la primera imagen que viese de la ciudad al salir a superficie. Se trata de una gran sala de conciertos, encargada al estudio suizo de arquitectos Herzog & deMeuron, y cuyos plazos van retrasados y su presupuesto desorbitado, y que pretende convertirse en símbolo de esta ciudad portuaria. Y lo conseguirá. No pude comprobar cómo han mantenido la fachada de otro antiguo edificio portuario emblemático —el almacén del Keiser—, para la parte inferior del nuevo edificio asemejándose a la quilla de un barco que se vería al entrar a la ciudad por el río y cuyas velas serían la parte de vidrio del conjunto, porque estaba cubierto por una malla de obra. Una pena. He escogido esta postal porque siempre me han gustado las grúas de obra en los paisajes urbanos, como patas de flamencos, y esta es una gran grúa para una gran obra.

Hamburgo

Tenía muchas ganas de ver la rehabilitación de los almacenes: preciosos edificios góticos de ladrillo rojo reconvertidos en galerías de arte, bancos, etc., puestos de nuevo en valor. Seguí avanzando hacia el este y me encontré con ellos. Por una de sus fachadas, alineados en una calle y, por la trasera dando a un canal. A esto se referían en parte con que era la Venecia del norte. Algunos de los almacenes se mantienen como almacenes de alfombras o especias, pero la mayoría están cambiando de uso para revitalizar la zona. Aunque muy al principio del proceso. En este momento ya entendí que había llegado un par de años antes a las posibilidades de este lugar. Pensé en vosotros al ver esta postal: una vista del reflejo de los edificios en el canal y una imagen un poco espeluznante de la tranquilidad pasmosa de los que me imagino que serán dos albañiles que han parado a tomar el bocadillo.

Hamburgo

Me pasé un buen rato en la Magellan-Terrassen echándole un vistazo a la intervención urbana para la revitalización de HalfenCity realizada por el estudio EMBT —Enric Miralles y Benedetta Tagliabue—. Unas plataformas sobre el agua, de forma zigzagueante, van recorriendo a lo largo ese trozo de canal y a ella llegan los distintos barcos que lo recorren. Esta plataforma parte de una plaza de distintos niveles, con mobiliario urbano integrado, en la que se estaba haciendo una sesión de fotografías para algún anuncio. Mientras una chica rubia movía un bolso pendularmente bajo la atenta mirada de fotógrafo y asistentes, uno de los cuales le echaba aire con un secador enorme para que se le moviera el pelo, me concentré en ver los tres niveles de circulación que había leído en el proyecto urbanístico: la plataforma a la altura del agua, un pasillo creado por el vuelo de los edificios, y el nivel de la calle. Os envío de muestra uno de los impresionantes vuelos que forman el nivel intermedio, con escalinata hacia calle a la derecha y con un trozo de plataforma y barcos a la izquierda.

Hamburgo

Pero la relación con el agua de la ciudad de Hamburgo va más allá que esta antigua zona de almacenes portuarios. El viernes por la noche me asomé al lago Alster, pero el sábado por la tarde me di cuenta de que me había asomado a su lado pequeño. Escogí esta postal porque mientras me tomaba un latte macchiato me di cuenta del precioso skyline al otro lado del lago, como si fuera una Manhattan europea.

Hamburgo

Hamburgo tiene una de las riberas de río más aprovechadas. Me subí en el transporte público marítimo de la ciudad y la recorrí a lo largo de cuatro paradas. Además de ver el edificio que alberga el Fischmarkt, de cruzarme con barcos de cruceros cuyos pasajeros nos saludaban desde sus camarotes y de ver casualmente un submarino, perfectamente camuflado, me asomé a Elbstrand —la playa de Hamburgo—. No sólo me gustó comprobar desde la arena el horizonte tan poco típico que se ve, con maquinaria portuaria, enormes barcos —con sus sirenas y su humo— y grandes plataformas de contenedores geométricamente apilados, sino que me paseé por el que sería el paseo marítimo —haciendo un paralelismo con las que conozco— y comprobé la belleza de las casitas, cada una de un color y tipología que lo forman. Sin dunas. Sin burbujas inmobiliarias. Y eso es lo que os mando.

Marta González Villarejo | 26 de agosto de 2013

Comentarios

  1. Fran verdugo moreno
    2013-08-26 22:28

    Hermoso texto, que sin llegar a conocer a la autora se nota la profesional de los planos y las letras que guarda en las lineas escritas, desde luego Hamburgo debe ser una ciudad grande y para conocer gracias a Marta.



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