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Rarezas musicales por Francisco Serradilla

Visitaremos aquí, cada día cinco, intérpretes extravagantes, versiones poco ortodoxas, extrañas herramientas tecnológicas para crear o descrear la música. Quizá también recordemos a viejas joyas olvidadas. Estas rarezas se ilustrarán con videos provenientes de youtube, dejando en ellos la carga de la prueba de futuras demandas de la SGAE. No esperen encontrar aquí música de moda: está estrictamente prohibida. Francisco Serradilla también escribe Computación creativa y otros sueños.

Instrumentos naturales y procedimientos artificiales

¿Hacen música las abejas? Rigurosamente hablando, no, pero ¿y si grabamos su sonido y añadimos un poco de tecnología? Bueno, quizá demasiado “new age”, algo cansino, pero está trabajado, no se puede negar.


Música con zumbidos de abeja

El siguiente me gusta más, y hay que reconocer que tiene un trabajo impresionante. Unos cuantos paisanos se han montado una auténtica obra de ingeniería para tocar una famosa pieza de Johann Sebastian Bach. Al final resulta ser un anuncio de docomo, la operadora de telefonía móvil japonesa.

Un extraño artilugio interpreta la Coral “Jesus bleibet meine Freude” de la cantata BWV 147 de Johann Sebastian Bach

Una botella no es exactamente un instrumento natural, pero tampoco podríamos decir que es algo enormemente elaborado como para permitir tocar la “Overtura 1812”, cañones incluidos.

St. Luke’s Bottle Band interpreta la Obertura 1812, de Tchaikovski

Tampoco los libros son del todo naturales, pero están hechos de papel. Para cuando el libro electrónico desplace al de papel, al menos podremos darles un nuevo uso.


Sólo de percusión con libros de tecnología

Terminaremos con una demostración de música cien por cien natural. Quizá alguna vez hayan comprobado la capacidad tonal de las espinas de los cáctus. En el siguiente video Markus Lindemann interpreta un boogie woogie para cactus y cinta magnetofónica. Me hubiera gustado escucharlo sin el acompañamiento de fondo para apreciar mejor el grado de afinación conseguido.

Markus Lindemann interpreta un boogie woogie sobre un cactus

Francisco Serradilla | 05 de junio de 2011

Comentarios

  1. jaime
    2011-06-05 21:36

    Gracias!
    La naturaleza hace música o la música hace a la naturaleza?
    Te he enviado dos enlaces interesantes que publiqué por el face. Los dejo por aquí también:

    http://www.youtube.com/watch?v=FHa4XJ5uY8A

    http://www.youtube.com/watch?v=jheTtxHeLhc

    me encanta el ejemplo de la bolita de madera. qué bueno! es intrigante observar como la bola oscila lateralmente en su descenso, provocando ligeras fluctuaciones del tempo, provocando en definitiva la interpretación única de la pieza, que sucede (o debería suceder) cada vez que los interpretes la tocan. Pero quién es aquí el intérprete? la gravedad? el viento? el azar? el universo entero? el que diseñó el artilugio? la bolita de madera?



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