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Renata Tebaldi

Para llegar al quinto piso o gallinero del viejo Liceo había que ir a la calle de San Pablo y entrar por una puerta vulgar. La entrada principal en las Ramblas era únicamente para el publico rico con asientos de butaca. Enfrente de la entrada de “los espectadores modestos”, como decía el periodista Sempronio, había un café que tenía en lo alto del espejo, debajo de una repisa llena de botellas de licores, algunas fotografías firmadas por cantantes de ópera. Recuerdo fijarme, mientras me tomaba un café antes de entrar a una de las funciones del sábado a las que estaba suscrito, en tres de ellas: la de la soprano Montserrat Caballé vestida de Tosca, la de Corner Macneill en el papel de Cavaradosi y la de Renata Tebaldi, enmarcada, en el papel de Traviata. Ya por aquel entonces, principios de los años setenta, la voz de la Tebaldi empezaba a declinar y su carrera, que había empezado en 1944, daba a su fin, cantando sus últimos recitales en la Scala en 1974 y 1976. En este mismo año celebró su concierto de despedida en Nueva York en el Carnegie Hall y cerró el piso que tenía en Manhattan. Tenia 54 años.

Entre los años 1953 y 1959 la Tebaldi fue la reina del Liceo, hasta el 1971 lo fue del Metropolitan de Nueva York y de 1946 a 1955 fue la estrella de la Scala. Y siempre esa guerra entre Callas y ella. Guerra que muchos creen fue artificial y creada para vender discos más que para crear enemistades. En 1959 cuando “la rival” fue a dar un recital al Liceo, los tebaldistas ofendidos gritaron “Tebaldi”, “Tebaldi” varias veces y consideraron una afrenta la presencia de la cantante griega en los territorios de la italiana. La rivalidad fue tan fuerte que hizo dividir en dos bandos a los aficionados a la ópera, como si fueran dos partidos de fútbol. Callas, que era la que echaba más leña al fuego, en una ocasión dijo que la diferencia entre su voz y la de Tebaldi era como la que había entre el champaña y la Coca-cola. A lo que Tebaldi, mucho más comedida y elegante, respondió: “No olvidemos que el champaña se pone agrio fácilmente”.

Cantó con los mejores tenores del momento. (Bastianini, Gobbi, Tagliavini, Corelli, Bergonzi, Domingo). Estuvo a las órdenes de los mejores directores (De Sabata, Giulini, Toscanini, Solti, Karajan). Cantantes como Marilyn Horne, Martina Arroyo, Giulietta Simionato, Giuseppe DiStefano, Carlo Bergonzi, Birgit Nilsson, Joan Sutherland, Mario Del Monaco, Monserrat Caballe, Caterine Malfitano y Aprile Millo elogiaron su voz, su técnica, su elegancia, su personalidad.

Subiendo, entonces llenos de vida, las escaleras hacia el quinto piso leíamos, sin detenernos, una pequeña frase escrita a lapicero en una de las paredes del cuarto piso que decía: “Renata canta como una rata”. Al principio nos hizo gracia, luego nos incomodaba. Uno esperaba que alguien la borrara, pero cada temporada seguía allí. ¿Quién lo había escrito? ¿Un amigo de la Callas o un amigo de Victoria de los Ángeles que era la otra estrella del Liceo? Desde luego un enemigo de la Tebaldi.

Cuando empecé a ir a la Opera con asiduidad fue cuando vivía en Barcelona y ya Renata Tebaldi no cantaba. Nunca la pude ver en un escenario y es algo que echo mucho de menos. Es como cuando pase el tiempo y algún joven aficionado lamente el no haber podido ver a Caballé o a Domingo. Para los que no llegaron a estar familiarizados con su voz y están interesados en el mundo de la opera les recomiendo dos grabaciones que son antológicas y en las que la voz de la soprano está en su mejor forma: La boheme de 1959 dirigida por Tullio Serafín y Tosca de 1960 dirigida por Molinari-Praderi, ambas en Decca.

Años más tarde, en Nueva York, me encontré con la Tebaldi. Estaba preciosa, muy elegante, con el pelo recogido hacia atrás, una mirada llena de fuerza, una sonrisa cálida, la postura de diva y a la vez la postura de persona. Me acerqué a ella y la saludé. Le dije algo mezclando el italiano, el castellano y el inglés. Y me dio la sensación de que no se había entrado de nada, pero me sonrió.

Su voz, “la voz de un ángel”, según el cascarrabias de Toscanini, era potente, poderosa, pura, limpia, sin huecos, maciza, hermosa y controlada. Pavarotti al enterarse de su muerte ha dicho: “Adiós, Renata, tu recuerdo y tu voz vivirá para siempre en mi corazón”. En el mío también vivirá para siempre cuando la música comience a sonar y aparezcan Mimi, Tosca, Elena, Desdemona, Aida inmortales, eternas, viviendo gracias a la voz de Renata Ersilia Clotilde Tebaldi una de las mejores sopranos del siglo XX.

Andrea Chenier | 01 de enero de 2005

Comentarios

  1. walter gutian
    2005-01-09 13:22 Muy emocionante la nota sobre la “gran Tebaldi”.Unico detalle que ella fue reina del Metropolitan desde 1955 hasta 1973 (canto en el Met en 1973 sus ultimas funciones en Otello diriido por Levine).
    Tebaldi està entre las voces de soprano mas “perfectas” del siglo pasado, està entre las cuatro o cinco mas grandes voces de soprano del siglo pasado.Las otra podrìan ser Flagstad, Ponselle, Nilsson y Sutherland.
    Que no se ha dicho sobre la voz de la Tebaldi ? Que cantante famoso o famosa no la ha elegido como la voz que mas lo impresionò en un teatro ?.Son muchos, la lista es muy larga.
    Aparte de su voz esplendorosa, ùnica, la Tebaldi fue una de ls mujeres mas bellas e imponentes que se hayan visto en un escenario de opera.Si rostro era de razgos muy finos, hermoso, sus manos divinas, manos grandes pero con dedos largos y movimentos tan femeninos.Su presencia imponente, medìa 1 metro y 77 cm.Aparte de la gran voz spinta tenìa la prescencia para los roles heroicos que fueron sus grandes exitos en todo el mundo, Tosca (papel que canto en todo el mundo desde 1946 hasta 1970, inclusive hasta con Domingo llegò a cantarla, cantò 180 funciones de Tosca), Andrea Chenier, Forza del destino, La Gioconda (un gran suceso en el Met en las temporadas 66/67 y luego en su vuelta a NAPOLES en 1967/68 cantando un total de 40 funciones en un rol tan exigente, el suceso fue espectacular), por supesto Desdemona, Butterfly, etc.
    Decidiò retirarse en 1976 cuando ya hacìa tres años que solo daba conciertos pero con mucha elegancia con un repertorio de acuerdo a las limitaciones vocales que tenìa ya en los años ‘70.
    Despues de su retiro supo mantener el “misterio”, se la veìa muchas veces en la Scala asistiendo a funciones pero siempre desde un lugar como inalcanzable, fue la ultima DIVA en todo sentido de la opera.
  2. jn
    2005-01-10 02:09 !Qué interesante su nota, Sr, Gutian, sobre Renata Tebaldi! Yo también creo como usted que fue una de las voces más grandes de su época, pero pienso que no fue la última DIVA. Recuerde la sublime Caballé, la estupenda Sutherland, la variable (y casi siempre destemplada) Callas… Tal vez usted tenga razón y Tebaldi haya sido la última DIVA “en todo el sentido de la ópera”.


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