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Fomento de la lectura

Marcos Taracido

No hay campañas de fomento de la lectura en España, sino de fomento del Gobierno que dice que fomenta la lectura. Si no es así, no se entiende que los proyectos emprendidos hasta ahora sean un despilfarro económico del dinero público que se suntenta, básicamente, en decirle a la gente que lea. Conseguir que los niños lean es el primer objetivo y éste sólo se puede alcanzar trasmitiéndoles el gusto por la lectura y proporcionándoles libros; parecerá una obviedad, pero la realidad dice que no lo es. En primer lugar no hay bibliotecas. No me refiero siquiera a una red de biliotecas públicas decentes y accesibles sino a bibliotecas escolares: que se dediquen todas esas partidas del presupuesto público destinadas a anuncios publicitarios obsoletos, inútiles y opacos a equipar las bibliotecas escolares y a dedicar personal especializado a ellas y a instruir en su uso y aprovechamiento al profesorado —la Ministra de cultura acaba de presentar las conclusiones de la primera etapa del Plan de Lectura del Ministerio, y no hay conclusiones: algunas buenas intenciones, pero nada palpable—. Está muy bien que en sus estantes esté El Quijote y La Odisea y el Libro del Buen Amor, pero también Mortadelo y Filemón, Supermán o Manga. Es básico que sea en el colegio donde funcionen las bibliotecas porque es allí donde pasan buena parte de su infancia: las bibliotecas públicas vienen después, cuando el placer del libro ya se ha adquirido. En segundo lugar, ese debe ser un proyecto enfocado a niños desde un mes de edad. Acabo de ver con asombro y perplejidad que la tan publicitada web del Ministerio de Cultura para la Orientación Lectora empieza sus recomendaciones de libros desde los 6 años &mdashy de una manera bastante confusa, ciertamente—, edad a la que o ya se tiene la afición creada o resultará doblemente difícil adquirirla. Que se llenen las guarderías de libros, en estanterías, tirados por el suelo, libros para romper y para chupar, libros para meter en el baño y libros para leer en el váter y para recortarlos, libros con sonido y mudos y libros con letras y sin ellas, libros de papel, de plástico, de cartón, libros digitales. Y después que colmen de libros las aulas de primaria, y las de secundaria. Y que acompañen esto con planes de estudio en los que la lectura signifique algo más que una sucesión de títulos con sus características básicas y el nombre de sus autores, leyendo, en el mejor de los casos, un párrafo del libro. La cultura, esa cultura general que se pretende generar con la educación, es algo más profundo que esquemas históricos y nombres y fechas. La lectura, la lectura vedadera y atenta de una sola obra puede aportar mucho más conocimiento que tres siglos de teoría débil y comprensiva. Pero quizás sea más rentable para los intereses políticos del gobierno de turno la publicidad, la propaganda. Quizás sea demasiado arriesgado armar a una legión de capacidad lectora. Quizás dé miedo.
Marcos Taracido | 19 de enero de 2004

Comentarios

  1. JR
    2004-01-20 00:04 Qué duda cabe que es más fácil de gobernar (y no rendir cuentas) a diez millones de espectadores de Gran Hermano que a diez millones de lectores habituales. Muy buen artículo, Marcos. Un saludo.
  2. Marcos
    2004-01-20 00:28 Pues muchas gracias, JR. No quisiera caer en la modestia gratuita ni el reparto meloso de azucar a diestro y siniestro, pero la verdad es que los numerosos e interesantes comentarios al artículo de Otis me han ayudado mucho en la elaboración del artículo. Saludos.
  3. Pérez
    2004-01-20 00:32 No creo que nadie dude que leer es importante, pero yo si dudo que sea recomendable leer cualquier cosa que caiga en nuestras manos. Creo que la mayor parte de lo que se ha escrito y se escribe es basura del mismo calibre que la crónicas marcianas, de Sardá claro. Hasta creo que eso era lo que Cervantes quería reflejar en “El Quijote”, libro al que no le acabo de ver la genialidad. El tal Quijano, o Quijada, perdió la noción de la realidad por leer novelas como un fanático. No creo que ninguna novela pueda reflejar la realidad, y prácticamente ninguna da una descripción aceptable de la realidad. A mi me gusta leer, pero creo que si tenemos que vivir y tratar con gente real habrá que valorar mas el trato con gente de verdad. No se si me habré explicado bien, pero no es mi intención atacar a los lectores ni a sus lecturas, yo mismo soy asiduo lector, lo que ocurre es que siempre que oigo hablar del gran valor de la lectura se me ocurre que no es para tanto, aunque para algunas personas parezca algo sagrado.
  4. Roger Colom
    2004-01-20 05:03 Creo que no se puede medir la importancia de saber leer en la sociedad moderna. No sólo se trata de leer novelas, leer por placer, sino de saber leer toda clase de documentos. O por lo menos saberlos leer con la suficiente soltura como para hacer las preguntas adecuadas. Hay que saber leer instructivos, prospectos, avisos y publicidad. Hay que saber leer la Constitución. Y de paso, el resto de los textos básicos de la sociedad en la que vivimos. Siempre se dice que los países protestantes avanzaron más rápido por los caminos de la industria y el comercio que los católicos, y que eso se debe a la ética protestante del trabajo. Yo sugiero una respuesta más sencilla: los protestantes tenían biblias en sus propios idiomas y para ellos era importante leerlas; mientras que los católicos permanecían ignorantes de su propio libro. Luego ese instrumento, la lectura, serviría a los protestantes para otras cosas: para leer textos científicos y filosóficos que redundarían en nuevas invenciones y al fin, en la Revolución Industrial. Si no se sabe leer, y una de las funciones que se aprenden para hacerlo bien es leer entre líneas, entonces uno es más proclive a dejarse seducir por los charlatanes de la publicidad y la política. Leer es fundamental para que una democracia moderna funcione. Leer no es solamente un asunto del ocio; es un instrumento de trabajo: quizá el más importante de todos.
  5. Marcos
    2004-01-20 17:43 Pérez, nada que añadir a lo escrito por Colom en cuanto a la importancia de leer. Que si el Quijoe es genial o no no te lo voy a argumentar yo, aunque quizás te sirva el dato de que después de él ya nada se escribió igual; y dices que ninguna novela puede reflejar la realidad tal y como es: menos mal. De hecho, las malas novelas son precisamente las que lo pretenden. No se trata de que la ficción refleje la realidad, sino de que la recree, la construya. Ahí, también, reside el valor de la lectura: el establecimiento de realidades paralelas y múltiples que, inconscientemente, te ayudan a entender tu realidad. Saludos.
  6. NORA
    2004-02-21 12:14 EL LEER , TODOS ESTOS COMENTARIOS ME A SERVIDO PARA ACRECENTAR MI NOCION DE LECTURA. ME CONSIDERO UNA INSIPIENTE LECTORA. PUES DENTRO DEL MUNDO DE LAS LETRAS SOY LA QUE MENOS… PERO AUN ASI EL QUE ALGUIEN ESCRIBA SOBRE ELLA ES IN INDICIO QUE ESTA INTERESADO EN LA MISMA Y SU INTERES PUEDE AYUDARLO A ROMPER FRONTERAS Y ALCANZAR LA LIBERTAD DE PENSAMIENTO.
  7. Alex Pérez Cano
    2004-02-24 08:53 Indubitablemente, la lectura debiera ser una política de Estado, pero en México, con un Presidente y un Gabinete con un alto grado de analfabetismo funcional, que incluso se atreve a proponer gravar con un impuesto a los libros, y conste, no defiendo al libro vaquero y otras lecturas detestables y deleznables que inundan el mercado. La lectura sí debía ser política permanente del Gobierno, porque es evidente el impacto que tiene en la sociedad promover la lectura, sobre todo de los grandes clásicos, no sólo de la liteartura, sino de otras expresiones de la ciencia, el arte y la cultura. La lectura debiera ser política de Estado, pero no sólo inaugurando bibliotecas o salas de lectura, como pretenden los apologistas del cambio, sino a través de una sistematización, y debida organización; no como promoción para hacer pasar a un Gobierno con miembros analfabetos, como medianamente cultos; sino para provocar, no el tan trillado cambio, sino para transformar conciencias; y desde luego, apuntalar otros esquemas que permitan que los niños y los jovenes acudan a los libros y revistas de contenido. ¿Pero puede lograrse todo èsto? Cuando las políticas de Estado se empeñan en ¿reeducar? ¿Colaborar? con los grandes capos de la televisión que fomentan el ocio, la vagancia, el lucro. Cuanto empeño por invitar a millones de Jovenes ha realizar llamadas telefónicas para alcanzar ¿el ëxito? ¿puede preocuparles a los jovenes y a los niños, la lectura? ¿ Si ahí no se encuentra el éxito? Pues con una llamada, pueden hacerse de unos pesos. Y no medigan que las autoridades encabezados por Santiago Creel, no saben de esta forma de expoliación y neo esclavitud. Por eso la promoción de la lectura es sólo un mito.
  8. Alex Pérez Cano
    2004-02-24 09:01 Con respecto al Quijote de la Mancha, ahi se encuentran varios excelentes ejemplos para los políticos, para los científicos y para todo ciudadano convencido de su papel como ente para transformar su entorno y su propia existencia. Nada más anlicen la trascendencia del aforismo ” En el estomago, se fragua la salud y la vida”, o este otro, Sancho, un boca sin dientes; es como un molino sin aspas” Pero obvio, ¿ A quien le conviene que no se lea o apliquen los consejos del Quijote dados a Sáncho Panza. Y de Leyes, hay que analizar la Insula Barataria, ¿ Que dirían nuestros Señores Jueces ? La mayoria, eminentes Juspositivistas, relativistas y existencialistas.
  9. susana
    2004-04-18 22:38 19 de abril de 2004 Me encanta leer, acabo de leer un libro de una china que se llama “la hija del curandero” de Ami Tan. La lectura mueve la materia gris y hace que las personas que no tengamos mucha vida social “escuchemos” a los personajes y conozcamos sus vidas. Creo que el autor escribe para que otro lea lo que escribe y que los autores escriben lo que le gustaria que le hubiera pasado, aunque otros muchos autores escriben sobre las vivencias de su vida. Chaito


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