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Por qué me gusta tanto Jesús Franco

por Álex Mendíbil

A veces me preguntan por qué me gusta Jesús Franco. Normalmente detecto curiosidad, a menudo incomprensión, y en ocasiones una especie de atracción por un misterio no revelado. Siempre empiezo a contestar con entusiasmo pero, tras varias acometidas, suelo dejarlo por imposible. Resulta fácil explicar por qué a uno le gusta David Lynch, o Godard, o incluso Roger Corman, pero con el tío Jess no es tan sencillo. Y el problema no es que la gente que ha oído hablar de él lo considere un director de cine casposo –en el mejor de los casos– o que lo comparen con Ed Wood (irritante comparación, y no porque el Sr. Wood sea malo, si no por la condescendencia con la que lo mencionan), uno se acostumbra a lidiar con estos prejuicios. El problema –fascinante, por otra parte– es que con Jesús Franco nada es tan sencillo como parece.

Sencillo no es acercarse a una filmografía de casi –o sin casi, según hagamos las cuentas– 200 películas, ¿por dónde empezar? Ni siquiera es sencillo acceder a la mayoría de los títulos, algunos incluso perdidos o secuestrados en un limbo de productores fenicios y distribuidores miopes, lo cual conduce al aficionado a un visionado aleatorio y desorientado que acarrea las primeras impresiones, por lo general confusas y poco favorables. Empezar por el principio suele ser lo más recomendable, pero en el caso de Jess Franco significa remontarnos a 1959 y a Tenemos 18 Años, una comedia de apariencia frívola cargada de explosiva metaficción, que a pesar de su capital relevancia, se nos queda corta para explicar su cine. Por otro lado, ver sus últimas películas sin previo aviso puede ser una experiencia traumática, como las dos horas y media de La cripta de las mujeres malditas (2008), un experimento sobre el tiempo en clave porno al que sólo se puede acceder desde la más libre de las posiciones como espectador, o desde un meditado y paciente ánimo de fan fatal. Y entre esos más de 50 años nos encontramos con una obra llena de etapas, niveles, estilos, interpretaciones y mutaciones, a cada cual más interesante y variopinta, que sólo empieza a adquirir un sentido global, sólido, y en definitiva, a adquirir el brillo propio de la obra un autor con mayúsculas, cuando la ves en conjunto y con cierta distancia. Porque en la filmografía del tío Jess todo está conectado, desde las primeras películas en España, auténticas celebraciones del cine y de la serie B, hasta las que rodó en Francia o en Alemania combinando sexo, sadismo (© Sade), fantasías freudianas y muerte; desde sus personalísimas incursiones en el cine erótico de la Transición, muy alejadas del destape que se hacía por aquí, hasta sus últimas producciones en video, que parecen de algún modo renegar del cine mismo y proponer nuevos caminos audiovisuales. Todo aparece unido no sólo por personajes, lugares, arquitecturas, mitos, músicas o manías, sino por el aliento único e intransferible de un verdadero creyente del Cine como es Jesús Franco.

¿Pero cómo explicar todo eso a quien sólo ha visto goticismo antiguo en Gritos en la noche, erotismo bizarro en Necronomicon, psicotronía absurda en Drácula contra Frankenstein, o las curvas desmesuradas de Lina Romay en Macumba Sexual ? Una vez más, lo tengo que dejar por imposible. El crítico norteamericano Tim Lucas acuñó una frase que hoy es un aforismo para los franquianos: You can’t see one Franco film until you’ve seen them all (No podrás ver una película de Franco hasta que no las hayas visto todas), quizá llegar a entender eso es lo que mejor explica por qué me gusta tanto Jesús Franco.

Álex Mendíbil es guionista y escritor. Edita la bitácora Franconomicón, dedicada a la obra de Jesús Franco

Álex Mendíbil | 28 de noviembre de 2008

Comentarios

  1. Cayetano
    2008-11-29 00:11

    Perdón si alguien se siente ofendido pero a mi Jesús Franco me parece un chapucero, aunque eso si, muy voluntarioso. Y por si alguien esgrime que no he visto su obra le diré que se me hace insorpotable el mirar una de sus producciones tres minutos más allá de los créditos. Tampoco me vale el argumento de que filma con escasos medios y tal …

    En fin, que puedo entender que a alguien le guste su obra y tambien que, con el tiempo, se convierta en un autor de culto :-)

  2. gatavagabunda
    2008-11-29 05:20

    Es gracioso que el autor del artículo empiece explicando la incomprensión que su filia produce en los demás y ahí está el comentario de Cayetano como ejemplo de los porqués.

    No he visto una sola película de Jesús Franco en mi vida, pese a lo cual puedo afirmar sin pestañear que es el director de cine español sobre el que más he leído u oído hablar a otros sin haber llegado a consumir un sólo fotograma suyo.

    Siento curiosidad malsana pero es posible que con 200 películas no sepa ni por dónde empezar. ¿Sugerencias concretas? ¡Guíenos!

  3. Cayetano
    2008-11-29 18:32

    Gatavagabunda, creo que el artículo de Álex Mendíbil deja bastante claro, en mi opinión, que hay que verlas todas, una por una.

    Quizás pueda conseguirse toda su filmografía vía emule, que no lo sé. ¿Cóno se aficiona uno a las telenovelas? pues fácil: viendo telenovelas.

    Así que, una sesión por día de un par de horas de media visionando toda la filmografía de un autor puede tener algunas consecuencias: o bien acabas considerándolo el mejor director de la historia del cine o el peor … pero para saberlo se necesita un buen puñado de horas.

    En mi opinión Jesús Franco tiene como modelo a Ed Wood. (1924-1978)) y me da la impresión de que pretende superarlo. Sus biografías tienen varios puntos en común, por ejemplo ambos acaban intentando suplir su ¿escaso? talento insertanto en sus peñículas elementos morbosos (que acaban siendo cómicos) hasta llegar al extremos de que ambos autores realizan “incursiones” en el gñenero pornográfico. La obsesión de ambos es quemar kilómetros de película …

    Y a ver quien se atreve ahora a salir en defensa de la obra de Jesús Franco, y digo de su “obra” porque yo a ese señor no le conozco pero seguro que es un tipo apasionado y encantador. ¿Acabarán haciendo una película sobre la vida de Jesús Franco, como la hicieron de Ed Wood?. Si fuera buena y tuviera éxito lanzaría a Jesús Franco a las más altas cimas del cine contemporáneo.

  4. Pablo
    2008-11-29 20:48

    Lógicamente, poner de acuerdo gustos tan dispares como los de los fans de Jesús Franco y sus detractores es imposible. O te gusta ese tipo de cine o no te gusta, no hay más. A mí, personalmente, sus películas en general me parecen chapuceras y un tanto caóticas. Se nota que las fabricaba como churros (de ahí que tenga tantas), a menudo en unos pocos días, y es díficil espera calidad de algo que se hace deprisa y corriendo.

    Ver todas las 200 películas de este hombre, aparte de ser complicado, tiene que ser muy aburrido, ya que muchas son casi calcadas. Aún así, es posible encontrar cierta variedad, y es cierto que algunos aspectos de ciertas de sus obras resultan interesantes y salvables (por ejemplo, algunas de sus adaptaciones de Sade, como en “Eugenia: historia de una perversión”, donde adapta la obra “La filosofía en el tocador”; también destacable algún clásico como “Vampyros Lesbos”). Pero el resto es para tirar a la hoguera, a menos que se sea especialmente aficionado a las “idas de olla” de los años 70, plasmadas a lo cutre en películas de serie B.

  5. Cayetano
    2008-11-29 21:34

    Me consta que hay lectores de LdN que me dan cinco mil vueltas en esto del cine, añado tambien que mis gustos están un pelín segmentados y no soy imparcial ni tengo la mente abierta a cual quier cosa.

    En primer lugar una aclaración a mi comentario anterior: Es cierto que comparar a Jesús Franco con Edward Davis Wood puede ser irritante, pero al menos “Ed Wood” tiene el encanto de lo “antiguo”, un punto naïf, no disgustaría a Andy Warhol y la garantía de que no volverá ha hacer ninguna película más.

    En el aspecto económico, es decir hacer una peli con poca pasta, tenemos los ejemplos de Alejandro Jodorowsky o los de Buñuel y muchas de sus “obras” derrochan talento, aunque no sienta especial simpatía Jodorowsky y el Movimiento Pánico.

    Luego tenemos el otro aspecto para ilustrar el peliagudo asunto del porno, nada de medias tintas: Annie Sprinkle no es que me guste pero para “artista” provocadora ella y no las “provocaciones y chistes” descafeinados de algunos artistas que juegan a escandalizar.

    Lo que si creo posible es utilizar los fotogramas de las pelis de este autor para hacer “obras de arte” derivadas, es decir como se utiliza un periódico para hacer un collage cubista o las imágenes de consumo masivo (entre ellas el porno) para montar un evento artístico comisariado por algún reputado crítico-productor de mercancías culturales.

    Quizás a alguien le sirva como idea para celebrar un hipotético centenario del nacimiento de Jesús Franco.



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