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Querida y aplazada co-responsabilidad

por Carmen Castro García
Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción

Ampliar la cobertura de derechos, en principio, es algo positivo, ahora bien, en un sistema basado en la división sexual del trabajo y por lo tanto en la desigualdad de género es importante tener en cuenta el punto de partida sobre el que se realiza la ampliación jurídica y en qué medida la misma nos acerca a la igualdad o nos aleja de ella. Las propuestas y debate sobre la situación y reparto de los permisos por nacimiento y adopción es un buen ejemplo de esto.

En España, las mujeres tienen 16 semanas de permiso de maternidad remunerado al 100% de su salario, de éstas, 6 son obligatorias y de uso exclusivo para ellas, y las 10 restantes pueden ser cedidas, total o parcialmente, a su pareja; los hombres tienen 13 días de permiso de paternidad, remunerado en igual cuantía y de uso exclusivo, aunque no obligatorio. Si bien la Ley de Igualdad, con el establecimiento del permiso de paternidad intransferible, ha supuesto un avance significativo, la situación resulta incompleta e insostenible desde la perspectiva de avance hacia la igualdad efectiva.

A pesar de la tan aclamada igualdad ante la ley, tenemos aquí un caso claro de trato desigual: los hombres no tienen los mismos derechos para atender sus responsabilidades de cuidado. Por otro lado, es difícil negar lo evidente; la brecha existente incide de manera negativa sobre las condiciones en las que participan las mujeres en el mercado laboral, afectadas en mayor medida por el desempleo, la temporalidad, el tiempo parcial y la desigualdad salarial. Por otra parte, las mayores ausencias del mercado de trabajo que provoca la maternidad y la falta de recursos públicos suficientes para la educación y atención infantil penalizan aún más la situación de las madres, abocadas a satisfacer por sí mismas las necesidades de conciliar sus responsabilidades de cuidado familiar con sus expectativas profesionales.

Aumenta la percepción de que todo se mueve para volver al mismo punto inicial: la división sexual del trabajo. La falta de previsión del impacto de género de las medidas políticas que se estan proponiendo en esta materia, contribuye a esta sensación y convierte en papel mojado el reto de la co-responsabilidad. Por una parte decimos que los hombres no asumen su co-responsabilidad como cuidadores y sabemos que salvo su mini-parte exclusiva del permiso de paternidad no utilizan prácticamente nada más de la parte del permiso de maternidad transferible; sin embargo pasamos por alto la falta de co-responsabilidad de quienes tienen la capacidad de hacer las reformas legislativas necesarias y también de quienes diseñan las políticas públicas

ソQué madre no querría que su pareja —en caso de tenerla— goce de los mismos derechos que ella para compartir activamente el cuidado y atención del hijo/a? La necesidad de recuperación biológica del parto —cometido de las 6 semanas obligatorias del permiso de maternidad— no es ningún argumento en contra del reconocimiento del permiso en las mismas condiciones para todas las personas. Si la madre biológica ha de recuperarse, ¿no cabe esperar que el otro progenitor o progenitora se dedique a la atención y cuidado del bebé y de la madre?

Todo indica que existe una amplia mayoría social que está de acuerdo con el objetivo de igualdad en los permisos por nacimiento y adopción. Sin embargo, se resiste la articulación de medidas para hacerlo real. Hay quien parece no atreverse a imaginar otro modelo de sociedad y sus propuestas se quedan en el corto alcance de 4 semanas como objetivo máximo para la duración del permiso de paternidad, sin darse cuenta que esán trasladando un mensaje muy directo que contrarresta cualquier intento serio de avanzar hacia la igualdad efectiva. También hay quien parece tener un interés más dirigido a asentar la división tradicional de roles de género como contrato social vigente cuando proponen la ampliación del permiso de maternidad a 24 semanas, lo que incrementará la brecha de desigualdad ya existente, con crecientes salidas de las mujeres del mercado laboral y la vuelta de muchas de ellas casi en exclusividad al entorno doméstico-familiar.

Hay incluso quien pretende que demos por buena la hipocresía social y política que existe en este tema: se arguye que el gasto de una ampliación del permiso de maternidad es algo asumible para el presupuesto público; y al mismo tiempo que no lo es el que supondría la ampliación del permiso de paternidad, al menos hasta igualar la parte intransferible del de maternidad.

El gasto económico que supondría fijar el objetivo de igualdad en los permisos por nacimiento y adopción es perfectamente viable y que de lo que se trata es de reasignar de manera eficiente los recursos según las prioridades políticas. Si en mayor medida las investigaciones y voces expertas conciden en que la Igualdad de Género aporta eficiencia al sistema, ¿por qué se resiste la ampliación del permiso de paternidad?.

Construir una sociedad igualitaria, requiere de un cambio profundo que sabemos que es viable, así que me pregunto ¿dónde están los compromisos efectivos con la igualdad de género?

Carmen Castro | 29 de julio de 2008

Comentarios

  1. Josep Izquierdo
    2008-07-31 18:48

    Excelente: riguroso, y necesario, Carmen.

    Gracias por dar voz a lo que algunos padres pensamos pero decimos mucho menos de lo que debiéramos, confortablemente instalados en una jaula de oro que nosotros mismos hemos construido. Es de oro porque nos proporciona ventajas competitivas a nivel laboral, por ejemplo, como muy bien señalas, pero es jaula, al fin y al cabo, ni siquiera cárcel, porque en las jaulas sólo se encierra a pajarillos y hamsters: seres cuyas posibilidades y espectativas vitales están áureamente delimitadas, y limitadas.

    Y más allá de las consecuencias de la medida en nosotros, hombres, como individuos, creo que sus posibilidades como motor de cambio en el conjunto de la sociedad más allá de la igualdad de género, pero apoyándose en ella (co-responsabilidad educativa, por ejemplo), la hacen equivalente al punto de apoyo para la palanca con que Arquímedes pretendía mover el mundo. O poco menos.

    Un beso,
    PEP

  2. Ana Lorenzo
    2008-08-02 18:32

    Carmen, dices: «También hay quien parece tener un interés más dirigido a asentar la división tradicional de roles de género como contrato social vigente cuando proponen la ampliación del permiso de maternidad a 24 semanas, lo que incrementará la brecha de desigualdad ya existente, con crecientes salidas de las mujeres del mercado laboral y la vuelta de muchas de ellas casi en exclusividad al entorno doméstico-familiar.» Digo yo, aunque aquí me las vayan a dar todas, que la OMS aboga por la lactancia materna, por el niño y por la madre (la economía también lo agradece: gratis, a la temperatura adecuada, sin necesidad de dar agua extra, no hace falta esterilizador ni biberones…), pero para la lactancia materna hace falta un año entero de permiso materno: de maternidad, no de paternidad, simple hecho biológico de que los hombres no tengan críos ni den la teta. La lástima es que el puesto lo guarden solo en la empresa pública. Yo conozco una pareja que renunció a un poco de dinero: ella cogió el primer año, él el segundo, todo para cuidar al crío. Pero hay gente que no es capaz de renunciar al dinero ni de aguantar en casa estando con su hijo. Otra cosa es la empresa privada: que los costes no se pueden asumir, dicen. Como bien dices lo que hay que ver son las prioridades políticas, la gestión. Y empezar a ser una democracia seria, con impuestos valientes (basta ya de prometer siempre rebajas en los impuestos, si eso siempre lleva unos recortes en las prestaciones sociales), y no con un tajo tremendo en el IRPF que nos deja a medias: ni para conseguir una autogestión del sueldo ni para que los impuestos pagados reviertan en beneficios para todos, para una sociedad, apenas para minorías. Puf, me voy por las ramas, lo siento.
    Estoy contigo en que la corresponsabilidad debería existir, pero yo lo pediría en la vida diaria: basta de trabajos de todo el día en que uno de los dos llega a casa de noche, y, si se tiene mala pata, llegan a casa de noche los dos. Esa sociedad en la que el trabajo y la familia se quiere reconciliar mientras las ocho horas se convierten en más de doce por invertir tres en el transporte y dos en la comida, esta sociedad es una locura que no aguanta. Ahí están muchos niños de las llaves, que llegan a una casa vacía o con chica. Y petición de plazas en guarderías que son casi todas privadas para bebés de cuatro meses.
    Mal anda esto. Mal andaba. No parece que con este cuentagotas de permisos vaya a ir muy lejos.
    Un beso.



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