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Mondo Píxel PG por John Tones y Javi Sánchez

Mondo Píxel PG supone, como el Parental Guidance de su título indica, un punto de vista alternativo y guiado acerca de los videojuegos. Cada viernes, John Tones y Javi Sánchez, miembros del hervidero de visiones con seso sobre lo interactivo Mondo Píxel, contarán en LdN cómo se ha convertido el ocio electrónico en una volcánica explosión de inquietudes pop. Sus ramificaciones en cine, tebeos y música, su influencia en nuestra vida diaria, su futuro como forma de ocio y olla a presión cultural. Cada semana en Mondo Píxel PG.

La Isla del Mono, segunda parte

Hace poco, durante una larguísima entrevista, a Sánchez le preguntaron por el tema de la piratería y las prácticas con las que la industria la combate, o más bien emplea con dicha excusa. El bajito de Mondo Píxel ya venía calentito esa semana: compró para PC el magnífico Deus Ex: Human Revolution y al instalarlo se encontró con que el disco sólo contenía las pistas de audio en español e italiano, pero no la versión original en inglés. El italiano imaginamos que está por razones de producción y distribución, porque abarata costes sacarlo así, en vez de fabricar dos ediciones distintas, cada una con su doblaje y su VO.

Tras un buen rato de sufrir el doblaje —con cariño, el actor que da voz a Adam Jensen en castellano debería dedicarse a otra cosa—, preguntar en foros y buscar opciones en la plataforma que sustenta el juego, Steam, Sánchez teminó bajándose el juego “pirata” para conseguir el archivo de audio en inglés. ¿Es esto piratería, a pesar de haberse comprado el juego legalmente, en una tienda, el mismito día que salió? Según el estrecho concepto de la industria y sus licencias, donde uno es poco menos que un arrendatario de lo que compra, sí. ¿Estamos en contra de la gente que se baja juegos y más juegos como si no hubiera mañana, aunque valgan lo que uno quiera? Sí, claro. Pero no nos parece una excusa para lo que estamos tragando últimamente.

Entre la piratería y la segunda mano, dos prácticas aborrecidas por el sector, los juegos de esta generación han visto cómo se implementaban una serie de medidas que sólo perjudican a un tipo de jugador, el cliente legal. Sea con quejas tiquismiquis como la de la versión original; con el DRM online, que en los casos más extremos impide jugar si no se dispone de internet; con el clásico cd check, donde ya puedes tener el juego instalado entero, que no va a funcionar si no tienes el soporte introducido en tu lector; o con las actualizaciones obligatorias y continuas para evitar el pirateo y que hacen que parte del tiempo del jugador se pierda en bajar, actualizar, instalar, reiniciar y demás mandangas, todo con el rintintín de que te están tratando, cuando menos, de sospechoso. Tiene narices que para evitar todo esto, o para disponer del producto en su conjunto, muchas veces el jugador tenga que recurrir a piratearse algo que ya tiene y por lo que ha pagado. Algo que encima se evitan los habituales del “no pago”, que adquieren por el morro un producto menos molesto y más fácil de usar que la copia legal de la que procede.

Por si esto fuera poco, citamos la segunda mano —de la que las desarrolladoras no ven un duro— porque la nueva avalancha de cristalitos en los zapatos que el sector pone a la gente que le da de comer va dirigida, en teoría, contra los consumidores de saldos y juegos baratos en las tiendas. El precio de los juegos —y que conste que a Deus Ex le honra ser un megalanzamiento que cuesta 20-25 euros menos de lo habitual— hace tiempo que ha creado una práctica que entendemos muy bien, aunque no la practiquemos: uno acude a la tienda, se compra el juego de primera mano, lo termina, y lo vende a la semana a la misma tienda. Con lo que le dan tiene para comprarse un juego de segunda de hace un par de meses. Podríamos meter el dedo en el ojo de esta lógica consumista, pero lo que viene es mucho más divertido: hablemos de Batman.

Alguna vez les hemos mencionado el pase online: el propietario de un juego de primera mano tendrá acceso al multijugador y los contenidos en red de un título. El que lo compre de segunda mano tendrá que pagar unos 10 euros a la distribuidora para poder disfrutar de lo mismo que el comprador original. Batman: Arkham City (lo que les contamos es de la versión americana, ojo), coge este principio y lo lleva a unos extremos que cualquier batvillano aplaudiría. Empecemos por comprar el juego. Viene con distintos modelos de Batman, además del batmostrenco por defecto: el de la serie de animación, el del futuro, el viejo macarra que Frank Miller planteó en Dark Knight, el clasicote, etcétera. Qué guay, ¿no? No. Porque esos modelos no están disponibles para todos: dependen del punto de compra. Si lo compras en tal cadena, te llevas el viejo; para el de la serie de animación, tal otra. Es decir, hay que informarse previamente de qué cadena de distribución lleva el contenido que nos interesa. Como ven, todo pensando en el jugador.

Una vez que el cliente se ha desplazado a una tienda concreta sin poder elegir otra —porque el que quiere sólo está ahí—, mientras piensa si habrá hecho bien y que el otro también molaba, viene la segunda parte: Robin y Nightwing, dos de los pupilos que Batman acogió con alegría en sus pubertades para vestirlos de colores y enfrentarlos a dementes asesinos, son personajes de pago. El que quiera jugar con ellos tiene que sacar la tarjeta otra vez al llegar a casa. Pero eh, es afortunado: Catwoman, esa moza que tiende a jincarse a Batman con la capucha puesta, está disponible para jugar. Una vez terminado el juego con todo su contenido, lo vende. La tienda le informa con cariño que le va a pagar menos de lo que paga por otra novedades por varias razones: no se van a poner a etiquetar qué modelos vienen con cada juego, no le pueden pagar nada por Robin y Nightwing porque el de segunda mano no lo disfrutará y, esto, cómo decirlo, Catwoman es sólo para clientes de primera mano. Si algún día, como se hace con los libros, piensa que fue un error venderlo o regalarlo o perderlo y lo encuentra de segunda mano, no tendrá a ninguno de los secundarios y ya veremos qué Batman le ha tocado.

La combinación de contenido descargable, pase online y acuerdos con cadenas de distribución entrega a cada jugador, desde el primer día, un título mutilado e incompleto a precio de novedad. Y al cliente de segunda mano —incluyendo ese porcentaje que mercadea con sus juegos de primera para poder estirar su prespuesto y jugar a más cosas— le están diciendo directamente que ni se moleste en acercarse a la tienda. Sin embargo, les apostamos lo que quieran a que, un mes después de que salga el juego, se puede encontrar perfectamente en internet, con todos los personajes y modelos, sin descargas adicionales o tener que ir a una cadena de tiendas concreta que te cae mal. Ahora, independientemente de que uno cueste dinero y el otro se baje por torrent, como consumidores, respondan: ¿cuál de los dos productos les parece más apetecible? Pues eso.

John Tones y Javi Sánchez | 14 de octubre de 2011

Comentarios

  1. Alfred
    2011-10-16 00:15

    De acuerdo con la exposición que hacen del tema DRM, piratería y derivados. Pero leñe, no sé que tienen contra Batman. Ese modelo ya se ha realizado en otros juegos, como RDR o L.A. Noire, que dependiendo el punto de compra tienes DLC “gratis” incluído en el juego. De todas maneras, el resto de contenido aparecerá en breve en la store de turno. Así se venden los online pass de las narices. Por no hablar de las versiones GOTY que acabarán llegando.

    Que sí, que muy bien, pero parece que señalan al Batman como un caso único, cuando (desgraciadamente) no lo es. Ah, y no es tan feo, pardiez.

  2. Javi Sánchez
    2011-10-17 02:47

    Hombre, en RDR era UN traje comprándolo en Gamestop (cierto que la habilidad asociada era muy buena, ya jode). En L.A. Noire me da absolutamente igual, porque es un juego que no me interesa lo más mínimo :D Pero son prácticas que no vemos nada bien. Yo, por ejemplo, evito Gamestop si puedo (y lo de los skins a Europa parece que no llega, citábamos el caso americano porque es el más flagrante). En Deus Ex también me ofrecían DLC de día uno (una escopeta y no sé qué si reservaba el juego). No lo reservé. Y eso que sabía que me lo iba a comprar igual. Pero por dos armas no me voy a morir.

    No es tener algo en contra de Batman. Arkham Asylum me volvió loco (a Tones algo menos) y espero mucho de Arkham City. Pero que el personaje era feo lo explicó muy bien Tones en este ARTICULAZO Es una cosa que me hace mucha gracia, en los cómics también: representar a Batman como un mostrencazo de mandíbula yunque choca un poco con la idea de que el que está debajo de la capucha es un adonis ligón.

    Señalamos a Batman no como si fuera el único, sino porque es una meganovedad que sale en nada, con un personaje muy reconocible y que el lector podrá recordar fácilmente en cuanto empiecen los anuncios (recuerde que PG no va dirigida a expertos en videojuegos) y, sobre todo, por el caso de Catwoman: CUATRO CAPÍTULOS ENTEROS del modo monojugador, bloqueados por código, redimibles únicamente al conectarse al online. Esto ha pasado con Rage, pero eran dos cositas, no un trozo entero de la campaña y un personaje jugable único. No, oigan: no me vendan códigos ni me obliguen a conectarme para cosas de DÍA UNO. Y menos para cosas de monojugador. Ese contenido está en el juego que voy a llevarme a casa, no quiero tener que complicarme la vida para poder acceder a él. Pero claro, como Batman no tiene un multijugador, pues el online pass hay que colarlo de alguna otra manera. Mutilando el juego. Y esto se extenderá, claro. Siempre pongo el ejemplo de que el primer DLC jodido de esta generación fue la armadura para caballos de Oblivion y, de aquellas armaduras vinieron esos trajes para luchadores en los juegos de Street Fighter.

    No estoy en contra de los DLC que aportan algo y se van desarrollando con tiempo: los episodios de GTA IV, Mass Effect, el primer Dragon Age o Red Dead Redemption son buenos ejemplos a la hora de sacar expansiones de pago, pero esto me recuerda más a todo el DLC de Dead Rising, que sólo desbloqueaba cosas que ya estaban en el DVD. Y esa práctica es rastrera, cuando menos. Los online pass tradicionales también me parecen mal, aunque a mí apenas me afectan porque a) casi no juego multijugador y b) cuando compro de segunda mano suelen ser juegos que no encuentro de primera y dejé pasar, muy minoritarios, que a estas alturas no tienen a nadie en los servidores.

    El GOTY llegará, sí. ¿Recuerda qué pasó con el GOTY de Arkham Asylum? Con la tontería de “MODO TRESDÉ” lo sacaron a precio de novedad, un año después.

    Lo que queríamos decir con este artículo es algo que llevo pensando desde aquel DRM “siempre online” de Assassin’s Creed 2 para PC: mi wifi de aquella época tendía a desconectarse y volverse a conectar cada poco y el juego, claro, se iba a la mierda cada vez. ¿Solución? Bajarme la versión crackeada. Como comprador, tuve que acceder a lo que querían evitar para poder disfrutar de su producto. Tela. Pero no se preocupe, Pennyworth, que en esta casa a Batman se le adora mucho.

  3. Jon Nieve
    2011-10-22 00:11

    Toda la PUTA razón. Que aprendan de los Uncharted. Todo el puto juego desbloqueado de salida, sin DLC’S no ostias (menos en el online, en el tercero, me parece). Ah, y completamente testeado para que ho haya que bajar parches estúpidos.

  4. Alfred
    2011-11-08 09:13

    Ostias, que no había visto su respuesta. Muchas gracias por dedicarme tan extensa exposición, en serio. Muy atenta y aclaratoria, gracias de nuevo.



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