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Metaversos por Ángel Arroyo y Óscar Calvo

Ángel Arroyo y Oscar Calvo son integrantes del grupo de investigación AICU del departamento de Sistemas Inteligentes Aplicados en la UPM. Su investigación se centra en el estudio de modelos coevolutivos en los que el comportamiento inteligente global emerge a partir de interacciones entre las unidades autónomas constitutivas del entorno. Metaversos es una columna de opinión que se publica todos los 18 de cada mes con el objetivo de analizar las posibilidades tecnológicas y las implicaciones sociales de este tipo de entornos virtuales (un ejemplo actual es Second Life).

Web3D ¿en serio?

Últimamente se está hablando mucho del concepto de Web3D como futuro cercano. No se preocupe usted, no significa que ahora para navegar por internet deba ponerse unas gafas horrorosas como en el cine, al menos por ahora. La idea es más simple: ya tenemos algunos metaversos y lo ideal sería que la gente, con la misma sencillez que abren un navegador, pudiese disfrutar de entornos 3D de la misma manera. Dicho en otras palabras, vamos a ver cómo nos las ingeniamos para mezclar la web y los metaversos y que salga algo por lo que la gente se pelee para disfrutar.

Normalmente, como usted habrá notado, no me gusta dejar que los artículos de esta columna giren entorno a mis opiniones personales, pero en esta ocasión lo haré: la idea de mezclar “a las bravas” web y 3D sin más es absurda y es un camino estéril.

Vamos a ver la evolución de la tecnología informática desde hace unos 50 años a esta parte. En un principio los ordenadores no tenían pantallas, simplemente imprimían. La edad de la impresora. Eran equipos antiquísimos con los cuales la interacción era muy limitada. Además estaban muy poco extendidos y no tenían conectividad entre ellos. Eran, básicamente, calculadoras gigantes y las usaban para hacer casi lo mismo que hoy hacemos con una hoja de cálculo. ¿Qué estaban haciendo? Virtualizando los cuadernos de cuentas. Es decir, según la tecnología ha ido existiendo los humanos la hemos usado para hacernos más livianos los trabajos más ingratos o los que más dinero dan de su “informatización”.

El camino siguió poco a poco virtualizando todo lo que era un escritorio de trabajo. Antes de la web ya existían procesadores de texto, hojas de cálculo, bases de datos (folios, cuentas, archivadores) y otros sistemas que siempre hacían lo mismo, virtualizar elementos de nuestro trabajo. Las razones eran siempre las mismas: aumentar eficiencia, mejorar organización y en definitiva, hacer nuestra vida más sencilla/rentable. Era la edad del monitor texto y del teclado.

Años después llegó internet y otras herramientas: el email, foros, los buscadores (correo, tablón, documentalistas) y la revolución de la información. También se virtualizó la voz y la imagen y las comunicaciones se hicieron rapidísimas y portátiles. Los interfaces se tornaron gráficos y en los ordenadores personales usamos directamente la palabra “escritorio” para hablar del lugar donde tenemos “documentos” y donde organizamos todo el trabajo. Aquí salta a la vista que estamos virtualizando nuestro escritorio de trabajo físico, de madera, nuestra sempiterna mesa de trabajo. Ahora mismo mientras escribo estas palabras que aparecen en una pantalla que a su vez está sobre una mesa de madera laminada, me percato de que hay una similitud casi mágica entre los folios impresos que tengo sobre la mesa y los documentos (.doc) que tengo en el escritorio. Es la era del escritorio y del ratón pero sobre todo de la web. Pero esta era va tocando a su fin.

Si algo nos enseña la historia es una lección sobre nosotros mismos. ¿Cuándo usaremos metaversos? cuando su uso nos reporte beneficios ya sea económicos, personales o de algún otro tipo. ¿Cuándo ocurrirá este beneficio? Cuando estemos virtualizando algo que nos resulte pesado, engorroso o caro hacer de manera física. No pensemos en “eso es imposible”, o “quién querría hacer eso”. Seguro que en los años 60-70-80 nadie pensaba que los diarios pasarían de ser algo completamente privado a completamente público (blogs), pero mira.

Ahora empezamos a tener tecnología para virtualizar objetos, personas, salas, edificios, calles, pueblos, ciudades… el mundo entero. Pues bien, es ahora el momento de pensar ¿qué me resulta engorroso del mundo? ¿Qué me gustaría que fuese virtual?

A mí, particularmente, me resulta engorroso tener que desplazarme de mi casa para tener que ir a trabajar o a comprar. Prácticamente cualquier cosa que no sea salir por placer me parece una pérdida de tiempo y un malgasto de energía. Conclusión, quiero que la oficina, el despacho o el aula sea virtual. También quiero que el súper, la tienda de ropa o la de muebles lo sea. Pero no me vale con ver la silla que quiero comprar en una hoja de papel (virtual), eso es comprar por catálogo y nunca me terminó de convencer. Quiero sentarme en la silla, ver cómo va a quedar en mi casa, probarla en varios colores. También quiero probarme los pantalones que me voy a comprar y ver si me quedan pequeños.

Si usted está pensando que esto es absurdo, puede que esté en lo cierto, o puede que no. Pero lo que si veo claro es que intentar forzar el uso de una tecnología de manera incorrecta puede ser incluso contraproducente. Obcecarse en mezclar la web con los metaversos es una tentación que en algún momento nos ha mirado a todos, pero cuidado, como reza una máxima muy aplicada en la informática, si algo funciona ¡no lo toques!. Dejemos a la web como está y centrémonos en crear nuevos paradigmas, nuevos servicios, nuevas ideas para los metaversos, la evolución vendrá sola.

Oscar Calvo | 18 de febrero de 2010

Comentarios

  1. Marcos
    2010-02-19 05:20

    Me recuerda al boom que tuvo el flash, y cualquier empresa que se preciara hacía su página en flash, completamente inútil; todavía quedan restos, flotando por ahí como en un naufragio.

    De todos modos, esto pudiera tener aplicaciones interesantísimas en educación, ¿no?

    Saludos

  2. Oscar
    2010-02-21 09:24

    En efecto, ya están intentando hacer programas piloto de teleasistencia a clase, pero con la mezcla de las tecnologías de realidad aumentada (AR), metaversos y mundos espejo la experiencia será increíble. Vamos a ver si con un poco de suerte no tenemos que esperar mucho para ver algo así con nuestros propios ojos.



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