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Matando terrícolas por La Pequeña Febe

Érase una niña marciana que gustaba de salir con su nave espacial a matar terrícolas con sus amigos. Volaban en formación, atacaban por turnos, controlaban los mandos. Si uno moría, no importaba: tenía otra vida. Arrasaban ciudades, masacraban naciones, devastaban el mundo. Era un juego divertido… La niña se llamaba Febe. También le gustaba escribir. Lo hace cada día 13 en este sitio.

Speaking in silver

Siempre me he burlado de vuestra escasa capacidad para conceptualizar el universo. Los antediluvianos sumerios (civilización que no me cayó mal del todo entre otras cosas por su excelente cerveza, todo sea dicho) ya iniciaron todo esto. Con el tiempo los terrícolas habéis estado tratando de nominalizar cada cosa que descubrís o intuís.

Habéis creado símbolos, gramáticas, sonidos, reglas, con el único fin de dar expresión oral o escrita, no siempre literaria, a las esencias platónicas de todo cuanto concebís como creado o destruido o imaginado o fantaseado. Multitud de variantes idiomáticas para denominar una misma idea que si bien produce gran riqueza multicultural, para determinados casos prácticos lo único que consigue es afear el arte producido.

No es que la obra pierda calidad artística por estar expresada en una lengua u otra, sino porque en el momento en el que realizáis esa labor de traducción, en algunos casos cometéis auténticos golpes maestros a todos los diccionarios.

No voy a entrar en las grandes anécdotas de la historia humana como el origen de la palabra “canguro”, o en vuestra constante tendencia a darle a toda expresión un doble sentido sexual, como en cierto manual técnico en el que traduciendo la palabra run (“ejecutar”) erróneamente decía algo como:

“Este programa se puede correr en ordenadores con tarjetas CGA, VGA o EGA”.

Lo que sí voy a hacer es poner unos cuantos ejemplos de mala praxis realmente vergonzosos extraídos de los videojuegos. Aviso: el siguiente contenido puede producir desde paroxismos nerviosos hasta la explosión de las cuencas oculares.

- Project Gotham Racing 4 : El “ Modo Arcade ” aparece como “Modo Máquina Recreativa”.

- Harry Potter y la Orden del Fénix : En la versión Flash de minijuegos.com nos indica el número de enemigos que nos quedan (“ left ”) por derrotar como “izquierda”.

- Elder Scrolls Oblivion : Un personaje del juego te dice “¡Tren, sólo tren!” en lugar de “¡Entrena, sólo entrena!” para un comentario que en el original sería “ Train, only train! ”. Está bien teniendo en cuenta que es un juego medieval en el que no existen los trenes.

- Unreal Tournament : Cuando sigues de espectador a un jugador, el mensaje “ Live from ” que se traduciría como “En directo desde” aparece como “Vidas tomadas de”.

- Dance Dance Revolution : En las versiones para PS2 no es infrecuente encontrar un “Borrado” cuando superas una canción, en lugar de “Superado” como traducción de “ Cleared ”.

- Splinter Cell : En casi todo juego encontramos el mensaje “ Press Start to continue ” (“Pulsa el botón Start para continuar”) al inicio. En este juego leemos “Prensa Start para continuar”.

- LEGO Indiana Jones : En la versión de Nintendo DS puede verse un maravilloso “Se necesita que haiga dos personas en la barca”. Éste es de los buenos sin duda.

Esto es solo una pequeña muestra pero podría añadir miles de casos. Sin embargo prefiero acabar la lista con dos que me reportan especial cariño.

El primero es Final Fantasy VII , posiblemente el rey que más que una colección de gazapos es un insulto a la traducción, pese a ser uno de los mejores videojuegos y de mayor repercusión de la historia. Lástima que de entre sus legados se incluyan cosas como “¡Qué frío!” para “ Cool ” (“¡Genial!”, “¡Guay!”, “¡Mola!”), “Allé voy” o “Su fiesta le espera arriba” en lugar de “Su equipo le espera arriba” para el polisémico término inglés “ party ”.

El segundo es Sonic the Hedgehog para Mega Drive, el clásico de la mascota de SEGA. Este es un ejemplo típico de lo que ocurría especialmente en los años ochenta y noventa en las patéticas traducciones de los manuales incluidos en las cajas de los juegos. Casi duele hacerlo, pero cualquiera que lea el manual en castellano encontrará entre otras muchas, perlas como:

“Rompa la barrera del sonido en juegos como Sónico el Puercoespín. Desplácese en una mancha usando el Super Ataque Circular de Sónico. Haga un bucle sobre bucle derrotando la gravedad. Usted incluso puede girar 360º en un laberinto circular. ¡Usted jamás ha visto nada igual!”

Pero claro, en estos dos últimos casos, como en muchos otros, no hablamos tanto ya de errores humanos como del hecho de que para ahorrar costes o por no considerar el doblaje y traducción aspectos importantes del desarrollo o que incluso se adentran mucho más en el terreno de la distribución, se emplean herramientas informáticas de traducción automática que distorsionan completamente el significado original.

Un tema aparte es también el nombre de los personajes, que en cada país adquieren una personalidad diferente, hecho que ocurre también en películas y series de televisión. En videojuegos suele ocurrir esto principalmente entre Japón y el resto del mundo. Así, podemos encontrarnos que el llamado Dr. Robotnik es conocido en Japón como Eggman (“Hombre Huevo”). Otro personaje que tiene más de un nombre es Rockman, de la saga homónima… en Japón, claro. Fuera de las fronteras niponas tenemos al más sonado Megaman.

Y el conocido lío de la saga Street Fighter en el que además de que Akuma es Gouki en las versiones japonesas, M. Bison no es el supervillano terrorista, sino el boxeador estadounidense que todo el mundo identifica con Balrog, nombre dado en Japón al ninja español que aquí todos llamamos Vega, que es como los japoneses llaman a nuestro M. Bison. Como dije, un lío enorme.

Habitualmente este tipo de situaciones se deben a que en muchos casos los títulos salen originalmente de Japón, pasan por Estados Unidos y finalmente llegan a Europa. Por el camino sufren entonces un proceso doble de traducción en el que se juega al teléfono escacharrado con los textos. Se generan así fenómenos como el Engrish cuyo caso más famoso es el cómico “ All your base are belong to us ” que ha generado todo un fenómeno mediático .

Esto es todo por este mes, una buena colección de ejemplos que demuestran lo inútiles que sois y lo poco en consideración que tenéis a la transmisión del arte en su concepción pura. Es cierto que también podría en vuestra defensa contrarrestar con una lista de no menos ejemplos de excelentes doblajes y traducciones como son Kingdom Hearts 2 o algunos de los últimos títulos de la saga Metal Gear Solid .

Pero bien sabéis que con el cariño que os tengo me resulta más gratificante pero sobre todo más realista apuntar solo vuestros fallos, de los que a duras penas conseguís generalmente aprender algo, porque siempre acabáis cometiéndolos una y otra vez, aunque cambiéis la forma de hacerlo.

En el fondo estoy hecha toda una madraza, un tanto al estilo del Saturno de Goya, pero una madraza con vosotros mis deliciosos hijitos terrícolas, al fin y al cabo.


“Si algo no tiene un nombre es que no existe.”
Proverbio sumerio

“El verdadero significado de las cosas se encuentra al decir las mismas cosas con otras palabras.”
Chaplin, Charles

La Pequeña Febe | 13 de abril de 2009

Comentarios

  1. Paquito
    2009-04-13 19:44

    Muy acertado el artículo. Dan espanto esas traducciones hechas a patadas.

    Sólo un comentario al respecto de la palabra “arcade”. ¿Qué tiene de malo traducirla por “máquina recreativa”?
    En los países anglosajones se ha llamado arcade a las salas de máquinas recreativas y por extensión a los juegos de ese estilo que había en ellas (y que se han trasladado a otros artilugios caseros). Se entiende que un arcade es un juego en el que no hay mucha complejidad lógica, sino que lo interesante es más bien la acción, con pocos controles de manejo, y en el que priman la velocidad, reflejos, puntería, etc.



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