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Los anales perdidos por Jose Antonio del Valle

Jose Antonio del Valle escribe la bitácora Vidas Ajenas y ha colaborado en www.Stardustcf.com y www.Bibliopolis.org. Los anales perdidos se publica el día 22 de cada mes y trata de ser una mirada a personajes e historias medio olvidadas por el tiempo.

De prenautas y caminantes

Cabeza olmeca
Mañana celebramos entre otras cosas el descubrimiento de América por Cristóbal Colón o, dicho de otra forma, el encuentro entre dos mundos que hasta el 12 de octubre de 1492 habían permanecido totalmente aislados, o casi, durante miles de años. Si en estas fechas hablas de los presuntos contactos entre ambos mundos que tuvieron lugar antes de la llegada de Colón, es muy posible que se te echen encima nacionalistas furibundos y otras hierbas en defensa de nuestro almirante que sin duda, para ellos, fue el primero. Y lo fue. Yo creo que el hecho de tratar de establecer la posibilidad de contactos anteriores entre el nuevo y el viejo mundo no quita mérito en absoluto al genovés (o catalán, o… algunos hasta opinan que era indio), cuyo viaje en todo caso es el primero del que nos ha quedado noticia cierta y, más importante, el que inicia el contacto continuado entre ambos continentes y la colonización de América, con todo lo bueno y malo que eso pudo suponer.

Y me gustaría comenzar la lista de posibles prenautas con uno que, según la leyenda, fue el que enseñó el camino a Colón. Se trataría de un tal Alonso Sánchez de Huelva, según varias fuentes del siglo XVI, quien unos diez años antes del descubrimiento colombino fue sorprendido por un temporal durante un viaje entre España y Gran Bretaña, acabando en unas tierras extrañas tras un largo y azaroso viaje. De vuelta a territorio español y tras un nuevo naufragio en la isla de la Gomera, Sánchez de Huelva habría entregado sus cartas de navegación a Colón, que por aquel entonces vivía allí. Y es que, aunque alguien tiene que ser el primero, la creencia de que Colón tenía la certeza de llegar a esas nuevas tierras cuando partió del puerto de Palos está muy arraigada entre los historiadores, que creen que es posible que a partir de 1452 se produjeran varios viajes accidentales de naves portuguesas a América en su empeño por llegar a la India rodeando África, como son los casos de Diego de Teive en 1452 y Gonçalo Fernandes de Tavira en 1462. Si echamos una ojeada al mapa, veremos que la distancia entre Brasil y Guinea es una de las más cortas en el Atlántico y, de hecho, parece que no son pocos los informes modernos de naves que han llegado hasta costas americanas desde Canarias arrastradas por alguna tempestad. Un poco antes, en 1421, y según el libro de un ex comandante de submarinos de la Royan Navy, Gavin Menzies, las flotas del tesoro chinas habrían cartografiado el mundo entero, incluyendo América (y no Europa curiosamente) y del contacto entre China, el Imperio Otomano y entre este último y navegantes italianos, el conocimiento de los mapas chinos habría llegado hasta Colón, siempre según Gavin Menzies, cuyas teorías no son tomadas demasiado en serio círculos académicos. Un poco antes, en 1410 la Hansa, que por aquel entonces controlaba la monarquía danesa prohibió la pesca del bacalao a marinos extranjeros en aguas de Islandia. Los más afectados por aquello fueron ingleses y vascos que habían utilizado esas pesquerías durante siglos. Parece que el problema supuso un gran impulso para la construcción de barcos capaces de internarse más en el Atlántico y que en los años siguientes vascos y británicos pescaron el bacalao en los bancos de Terranova, llegando algunos a pisar tierra americana, si bien el secreto mantenido por los pescadores sobre sus nuevas rutas habría impedido que éstas llegaran hasta nosotros. Y siguiendo hacia el norte, es comúnmente aceptado que los vikingos llegaron también a Terranova y más al sur en sus navegaciones desde Groenlandia hacia el año 1000. Si seguimos hacia atrás en el tiempo nos encontramos con presuntas arribadas a América de casi todas las civilizaciones que han navegado por el Atlántico: árabes, romanos, griegos, fenicios, tartesios e incluso damos con algunas pruebas sorprendentes de ello como algunas estatuillas romanas encontradas en restos aztecas como la cabeza de Calitxlahuaca o la famosa aunque controvertida inscripción fenicia de Parahiba, en Brasil.

Cabeza romana de Calitxlahuaca
Y la cosa no acaba ahí, incluso se especula con la posibilidad de viajes prehistóricos que podrían haber causado el parecido que algunos arqueólogos encuentran entre culturas como la de los pescadores Jomon en Japón (la primera cultura alfarera del mundo) y la de Valdivia en Ecuador. Hace poco fuimos testigos de cómo unos pescadores mexicanos a la deriva habían conseguido cruzar el Pacífico viviendo de lo que pescaban y el agua de lluvia, lo que nos hace pensar que es posible que algo similar haya pasado muchas veces en tiempos remotos. Las famosas cabezas olmecas de rasgos claramente negroides han despertado durante años la imaginación de los historiadores de ambos lados del océano, que creen posibles contactos entre el continente africano y el americano de los que solo nos habrían quedado como testigos mudos estas monumentales estatuas. Por último, parece posible que navegantes americanos contactaran también en época prehistórica con otras culturas. Si bien se ha demostrado que las islas del Pacífico se poblaron desde Asia y no desde América como opinaba el noruego Thor Heyerdahl, parece que algunos cultivos podrían haber sido introducido en la isla de Pascua por navegantes americanos, y de ahí se habrían expandido a otras zonas de este océano con el tiempo.

Como vemos, el tráfico precolombino entre los dos mundos fue aparentemente frecuente, si bien hay que tener en cuenta que en la mayoría de los casos hablamos de viajes accidentales y probablemente sin regreso para contarlo, y todo ello no quita ni un ápice de originalidad a don Cristóbal quien, de cualquier manera, no fue el primero en pisar América. Según todos los indicios el primero en pisar el Nuevo Mundo fue un cazador-recolector asiático que llegó caminando por el estrecho de Bering hace entre 50000 y 30000 años (si bien en el yacimiento de Pedra Furada en Brasil se han hecho dataciones que indican hasta 60000 años de antigüedad, aunque están bastante en entredicho). Si la primera fecha es correcta América podría haber sido poblada por el hombre moderno incluso antes que la misma Europa. El caso es que el continente se pobló en una o varias oleadas, llegando los primeros pobladores al extremo sur en tan solo unos pocos miles de años y quedando luego aislados de la masa euroasiática a todos los efectos que importan hasta que llegó Colón.
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ALGUNAS FUENTES

  • Alcina Franch, José: Los orígenes de América. Alhambra. Madrid, 1985.
  • Diamond, Jared: Armas, gérmenes y acero. Debate, Barcelona, 2006.
  • Fagan, Brian: The Little Ice Age. Basic Books. New York, 2.002.
  • Luca de Tena, Torcuato: América y sus enigmas. Planeta. Barcelona, 1992.
Jose Antonio del Valle | 11 de octubre de 2006

Comentarios

  1. pep r.
    2006-10-11 17:25

    ¡Gracias! Yo había oído algo de lo de los vikingos, pero esta exahustiva recopilación de datos es perfecta.

  2. Jose Antonio del Valle
    2006-10-11 21:13

    De nada, de todas formas por razones de espacio la columna tampoco es tan exahustiva. Si te interesa el tema te recomiendo el libro de José Alchina Franch, que es el más serio que he leído sobre el tema, y trae muchísimoss más datos.

  3. micaela
    2006-11-21 10:09

    no entendi nada

  4. Jose Antonio del Valle
    2006-11-21 18:11

    ¿Nada? Si concretas un poco más trataré de ayudarte.



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