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Los anales perdidos por Jose Antonio del Valle

Jose Antonio del Valle escribe la bitácora Vidas Ajenas y ha colaborado en www.Stardustcf.com y www.Bibliopolis.org. Los anales perdidos se publica el día 22 de cada mes y trata de ser una mirada a personajes e historias medio olvidadas por el tiempo.

11-S

Manhattan el 11S
Si le preguntas a alguien qué pasó el 4 de abril (por ejemplo), lo más probable es que conteste inmediatamente y casi sin pensar: ¿De qué año? La cosa cambia si le preguntas qué pasó el 11 de septiembre. Nadie te va a contestar que el 11 de septiembre, de 1541, Orellana llegó al Atlántico tras recorrer por primera vez el Amazonas. Como mucho puede que la persona a la que preguntes sea catalán, en cuyo caso una respuesta probable es que el 11 de septiembre, de 1714, Cataluña se rindió ante las tropas de Felipe V tras haber apoyado al otro aspirante al trono de España en la guerra de Sucesión o, simplemente, que el 11 de septiembre es la Diada de Cataluña. Un 11 de septiembre, el de 1609, Felipe II decretaba la expulsión de los moriscos de Valencia. El mismo día en 1882 el Vaticano levantaba la condena dictada contra las ideas de Copérnico. El 11 de septiembre de 1904 fue el primer domingo de descanso laboral por ley en nuestro país y en 1929 un autogiro cruzaba por primera vez el Canal de la Mancha. Por último, en Chile se recuerda este día como el del comienzo del golpe militar de 1973. Sin embargo el 11 de septiembre (el de 2001) ha pasado a ser una fecha (casi diría “la fecha”) que cualquiera tiene en mente en estos comienzos del siglo XXI a poco que se preocupe por lo que ocurre en el mundo. De hecho ayer mismo un amigo me decía que el 11 de septiembre de 2001 empezó el siglo XXI y, a juzgar por los acontecimientos sucedidos en el lustro que se cumple hoy desde tan aciaga fecha, no le faltaba razón.

Nicholas Cage en World Trade Center
Todo el mundo recuerda lo que estaba haciendo aquel martes cuando conoció la noticia de lo que había sucedido en el World Trade Center. Personalmente recuerdo que habíamos quedado para comer con una amiga que ese mismo día regresaba a su casa en Brasil, y que me resultó casi imposible despegarme de la TV para acudir a la cita. Recuerdo también a un locutor, probablemente Matías Prats, comentando cuando el segundo avión fue a estrellarse contra la torre sur que “lo más probable es que hubiese victimas mortales”. Un comentario que se me quedó grabado. Sobre todo porque yo, y supongo que cualquiera, estaba seguro de desde que encendí la TV y vi salir aquella nube de humo de la primera torre atacada de que tenía que haber habido muertos. Y es que a veces la asfixiante corrección política les juega malas pasadas hasta a los comunicadores más experimentados. Sobre todo aquello sobrevolaba la sensación de estar viviendo unos momentos que iban a ser trascendentales para el futuro. Guardo un ejemplar del El País del día siguiente, nunca había tenido un arranque parecido de fetichismo antes, y supongo que es difícil que se vuelva a repetir. La primera página muestra Manhattan cubierto por una nube de humo y polvo en el momento en que se desploma una de las torres gemelas. El titular: “El mundo en vilo a la espera de las represalias de Bush”. Muy criticado en su día (y aún hoy) pero que me parece que expresa muy bien el estado de ánimo en aquel momento. No creo que hubiese nadie que no apoyara a los americanos sin condiciones aquel 12 de septiembre, pero cinco años después vivimos e un mundo marcado por esas represalias.

En estos momentos en los que aquellos hechos son ya narrados en dos producciones de Hollywood parece mentira que haya pasado tan poco tiempo. De hecho se discute la oportunidad del estreno de United 93 y, sobre todo, de World Trade Center de Oliver Stone precisamente porque igual aún es pronto para lograr el distanciamiento necesario para contar bien una historia semejante. Resulta curioso revisar las páginas de ese viejo ejemplar de periódico, pero lo que de verdad es desconcertante es leer el del día anterior. Las noticias que leía la gente aquella mañana sin conocer aún lo que estaba sucediendo en Nueva York. Una extraña cápsula del tiempo que nos lleva al mundo tal y como era justo antes de que todo cambiara.

Choque en la torre sur
El 11 de septiembre de 2001 la primera página de El País con foto a todo color era para nuestro expresidente, que se había reunido cono todos los embajadores de España en el extranjero para pedirles austeridad y liderazgo en el contexto internacional, aunque sin duda el tema más importante a juzgar por el espacio dedicado por el diario eran los coletazos del caso Gescartera en el que ambos partidos mayoritarios trataban de inculpar al contrario y, sobre todo, la polémica que había surgido al descubrirse que uno de los mayores afectados había sido la Iglesia, lo que hizo que empezaran a salir a la luz noticias sobre como invertía (y al parecer perdía) ésta su dinero. La Iglesia era también noticia en aquellos días por liderar la oposición a la investigación con células madre y por el escándalo surgido al descubrirse que los profesores de religión estaban obligados a pagar a la Iglesia una cuota de su sueldo. Además en primera página se hablaba de cómo las multinacionales farmacéuticas falsean los ensayos clínicos, de los sumarios de Gil robados en Marbella y Elton John afirmaba que “ahora ser pobre es casi una enfermedad”. En lo deportivo, el día 11 de septiembre de 2001 el Real Madrid ganaba a la Roma por 2-1, Erik Zabel triunfaba en la etapa del día de la Vuelta y los aficionados celebraban la medalla de bronce de la selección de baloncesto en el europeo (qué cosas).

A nivel internacional, esa semana había habido varios atentados palestinos en Israel, el Congreso americano se resistía a aprobar el escudo antimisiles de Bush (en unas horas se vería lo innecesario del asunto), sobre todo ante el mal estado de la economía. Ese mismo día era noticia que Wall Street había conseguido controlar la situación tras semanas de caída continuada de las bolsas en todo el mundo. La calma que precede a la tempestad.

Y si algo sorprende (por hacer un chiste) es la total ausencia de cualquier aviso de lo que se nos venía encima, la ausencia de esos grandes héroes a lo John Maclean que siempre salvan el día en el último momento o de esos agentes del FBI armados de todo tipo de gadgets que hacen la vida imposible a los terroristas de ficción. Al echar la vista atrás resulta irritante la diferencia entre estos superhombres de la propaganda “jolivudera” y los aparentemente inútiles en los que realmente descansa nuestra seguridad. Por lo demás el periódico del 11 de septiembre de 2001 no es tan diferente al de la misma fecha de 2006, si quitamos el chorreo de bajas en Iraq, la paranoia que domina todo lo relacionado con la aviación civil, la restricción de libertades en países abanderados de la misma, las cárceles secretas, la utilización de la propaganda en los medios de comunicación hasta niveles insospechados hace cinco años, el miedo, la sensación inseguridad que produjo aquel día y otros semejantes en Madrid, Londres, etc… y que fomentan algunos estados. En principio que las noticias cinco años después sean tan parecidas puede ser buena señal. Significa que la vida sigue y que aún vivimos en un mundo en el que existe libertad. Que la gente se haya dado cuenta pese a estar un tiempo en tinieblas de que al fin y al cabo no podemos ser como ellos, puede significar que, aunque el enemigo ha hecho que el fiel de la balanza se mueva algo hacia su posición, no ha conseguido ni de lejos su objetivo.

Por cierto, al escribir esto no lo recordaba, pero en mi familia el 11 de septiembre ha sido siempre simplemente la fecha del aniversario de boda de mis padres.

Jose Antonio del Valle | 11 de septiembre de 2006

Comentarios

  1. Cristina
    2006-09-12 03:07

    Estupenda la columna de este mes, se echaba de menos algo así de original sobre el 11S

  2. Jose
    2006-09-12 03:57

    Se agradece, la verdad es que había muchas efemérides que citar y algunas se me han quedado en el tintero. Sobre todo me gusta que te parezca original, porque llevamos unos días de bombardeo que… :)



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