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Los anales perdidos por Jose Antonio del Valle

Jose Antonio del Valle escribe la bitácora Vidas Ajenas y ha colaborado en www.Stardustcf.com y www.Bibliopolis.org. Los anales perdidos se publica el día 22 de cada mes y trata de ser una mirada a personajes e historias medio olvidadas por el tiempo.

Escupiendo en la sopa: Una trilogía ciclista.

Tyler Hamilton
Durante unos cuantos años he estado escribiendo en esta columna sobre temas que me interesan o que en algún momento llamaron la atención de mi curiosidad. Hoy voy a hacerlo sobre dos cosas que han estado siempre muy presentes en mi vida y que siguen a día de hoy teniendo un lugar destacado en ella, hablo de un deporte, el ciclismo, y de los libros. Hasta los 18 años estuve compitiendo encima de una bicicleta, y desde entonces para mí este deporte siempre ha sido mi lugar de evasión junto a lo que puedo encontrar en las páginas de un buen libro. En mi época de ciclista federado también devoraba todo lo que llegaba a mis manos sobre el tema, fuera en periódicos o revistas deportivas, de las que guardo una buena colección, o bien libros sobre entrenamiento e historias sobre carreras y corredores. Durante algún tiempo, y he de decir que en ello tuvo mucho la culpa el nuevo ciclismo que surgió a mediados de los 90 y que culminó con lo que ahora resulta que fue el reinado del terror de Lance Armstrong, dejé de leer sobre ciclismo y hasta de verlo en TV. Sobre todo no me interesaban ya las grandes carreras por etapas como la Vuelta o el Tour, y si he vuelto a disfrutar de mi deporte en los últimos años ha sido gracias a las clásicas de primavera como la París-Roubaix o el Tour de Flandes. Como suele sucederme mucho últimamente, fue gracias a internet y la posibilidad de encontrar fácilmente libros publicados en el extranjero que conocí los tres sobre los que voy a hablar hoy y me di cuenta de que ni se habían publicado en español ni era fácil que algún día los viésemos en las librerías de nuestro país. También recordé todos los libros que había leído sobre ciclismo y ciclistas y se hizo evidente el por qué. La mayoría, por no decir la totalidad, de los libros publicados en España sobre ciclismo (y gran parte de los que hablan de cualquier otro deporte) son historias edulcoradas de esfuerzo, predestinación y momentos épicos que te hacen querer estar ahí, corriendo el Tour junto a todos esos esforzados de la ruta. Lamentablemente, y cualquiera que conozca el ciclismo de base lo sabe, el deporte es todo eso, pero también una trastienda llena de ambición, intereses y seres mezquinos que rara vez aparecen en historias épicas. Y luego, obviamente, está el doping. Resulta un poco chocante en la época que nos ha tocado vivir saber que no hay periodistas en nuestro país que hablen con libertad sobre el tema, la mayoría de las veces porque son compañeros de viaje y amiguetes de los tramposos. En la prensa extranjera la cosa no está mucho mejor, solo hay un pequeño núcleo duro de periodistas como David Walsh o Paul Kimmage que no se han cansado de denunciar lo evidente hasta que finalmente el tiempo les ha dado la razón. Es increíble cómo se ha mantenido todos estos años la llamada ley del silencio, cuando solo con leer los dos primeros libros de los que voy a hablar resultaba dolorosamente claro que el deporte estaba podrido hasta la médula, y sin embargo a cualquiera que ha contado la verdad sea por las razones que sea, como es el caso de Jesús Manzano en España, se le ha acusado de “escupir en la sopa” que dicen los franceses y se le ha desterrado al ostracismo más absoluto en ese mundo.
Los tres libros que voy a reseñar a continuación componen una pequeña historia de lo que ha sido el ciclismo desde los años setenta hasta nuestros días. Son historias que por razones obvias ponen énfasis en el tema del dopaje, pero no son solo una historia de las trampas y los tramposos, sino también de los que no entraron en ese juego, de los que sí entraron pero se salieron enseguida, de ciclistas de éxito, de meros gregarios, etc. Una historia, en pocas palabras, del ciclismo que no se para en la gloria y no deja nada para la imaginación.

Rough ride de Paul Kimmage.

Paul Kimmage en el equipo FAGOR
Paul Kimmage fue profesional del ciclismo entre los años 1986 y 1989 con los equipos franceses FAGOR y RMO. Tras dejar el ciclismo se dedicó al periodismo deportivo, durante mucho tiempo informando de otros deportes que no fueran ciclismo, del que no guardaba un recuerdo demasiado grato. Poco a poco y sobre todo en los últimos años sus artículos sobre dopaje le han hecho convertirse en azote de los tramposos, lo que incluye ser también objeto de una querella por parte de la UCI por difamación retirada a raíz de los últimos escándalos en torno a Armstrong.
Rough Ride data no obstante de 1990 y fue la primera ocasión en la que un ex ciclista se atrevía a romper la omertà del pelotón. Kimmage relata su historia, la de un corredor amateur irlandés que destacaba cuando en su país había solo dos profesionales de ese deporte: Sean Kelly y Stephen Roche, es decir, la época heroica de Pedro Delgado en España; su paso a profesionales en un equipo francés y su adaptación a la vida en el extranjero. Narra la otra cara del ciclismo, la del día a día de los gregarios que luchan por acabar cada carrera sin más gloria que la de realizar bien su trabajo, pero también es una impresionante denuncia del mundo del dopaje. En el ciclismo francés de los 80 el dopaje era la norma, y Kimmage nos relata cómo sus compañeros se cargaban de anfetaminas para las carreras menores en las que simplemente no había controles, pero también nos cuenta las formas de pasar los controles cuando los había, y que en aquella época la mayoría de las substancias eran indetectables, al contrario de lo que estábamos cansados de oír en la prensa. Es también nuestra primera mirada al mundo de los soigneurs o masajistas de los equipos, que en aquella época eran verdaderos aprendices de brujo encargados de darle al corredor la sustancia adecuada en el momento justo. Kimmage relata algo que te pone los pelos de punta y que nunca habría sospechado que ocurría antes de leerle. Cuenta que los corredores llevaban jeringas en los bolsillos de su maillot y se inyectaban anfetaminas en plena carrera, sin bajarse de la bicicleta, cuando nadie miraba.
Kimmage acabó cayendo ante la presión de la que luego hablaremos y se dopó en algunas ocasiones, nunca ganó una carrera en profesionales y, pese a que consiguió ser un más que aceptable gregario, cuando su libro escandalizo al mundo del ciclismo fue fácilmente tachado de resentido y dado de lado por los que hasta entonces habían sido sus mejores amigos, Kelly y Roche incluidos.

Breaking the Chain de Willy Voet

Willy Voet
Poco antes de empezar el Tour de 1998, el mundo del ciclismo se vio sacudido por la detención de Willy Voet en la frontera franco-belga. Voet era un soigneur del equipo francés Festina, por aquel entonces dominador de la escena mundial del ciclismo, y en el coche que conducía aquel fatídico día se encontró un verdadero almacén de productos dopantes.
Ciclista amateur que compitió con Eddy Merckx a finales de los 60, Voet relata el uso generalizado de anfetaminas en el ciclismo aficionado belga de aquellos años. Tras abandonar la competición, comenzó a hacer de masajista en pequeños equipos y poco a poco fue ganándose fama de buen soigneur, lo que le valió acabar trabajando para equipos grandes y siendo el hombre de confianza de grandes ciclistas como el ya citado Sean Kelly en el equipo Sem. Voet es el prototipo del masajista de la época, con unos conocimientos sumarios de medicina pero una gran experiencia con todo tipo de substancias dopantes, su relato es un verdadero vademécum de ellas y un muestrario de prácticas para evitar los controles o engañar a los que los realizan digno de la novela picaresca del Siglo de Oro. En Breaking the Chain nos queda claro lo que ya relataba Kimmage respecto a las substancias indetectables para la época y los trucos para pasar controles, pero entramos en una nueva fase de corrupción al enterarnos que los mismos médicos que trabajaban para los equipos eran en muchas ocasiones los encargados de realizar los controles, o de que la misma UCI avisó en 1997 a los franceses para que le buscaran una justificación médica a Laurent Brochard, que había dado positivo tras ganar el Campeonato del Mundo. Prácticas similares a las que veremos más adelante con Lance Armstrong.
A Voet le tocó vivir además la época de la introducción de la EPO, droga que al final acabaría con el ciclismo tal y como se lo conocía hasta entonces, y que empezaba a necesitar la supervisión de alguien más especializado que un simple masajista, como atestiguan las numerosas muertes de ciclistas jóvenes como el holandés Bert Oosterbosch ocurridas a principios de los noventa antes de que el médico de equipo se convirtiera en figura obligada en el panorama ciclista. En el Festina cada corredor llegó a poner una parte de lo que ganaban en concepto de premios en un bote común para comprar EPO, corticoides, hormona de crecimiento y demás productos utilizados.
Finalmente es también patognomónico de lo que hemos ido viendo más tarde la actitud que relata Voet en el líder del equipo Festina Richard Virenque, por aquel entonces la estrella más querida por los aficionados de su país. La mezcla explosiva de negarlo todo, aparecer como una víctima de otros y pasar al contraataque más furioso contra cualquiera que dude de “la versión del campeón” es lo que lamentablemente hemos visto después en casos como el de Lance Armstrong o Alberto Contador.
La del soigneur del Festina es, en resumidas cuentas, la historia del tramposo cogido con las manos en la masa que acaba tirando de la manta al no tener nada que perder. Si el libro de Kimmage llamaba la atención por su crudeza, uno se pregunta cómo pudo el deporte sobrevivir al de Voet.
Al final fue condenado a 10 meses de cárcel que no cumplió y a pagar una multa de unos 4000€. Como Kimmage, en 2002 fue llevado también a juicio acusado de difamación por la UCI por lo que contó en su libro sobre el Campeonato del Mundo de 1997, aunque en esta ocasión la UCI ganó.

The Secret Race de Tyler Hamilton y Daniel Coyle.

De los tres libros que hoy traigo a esta columna, el de Tyler Hamilton es el único con el que podría fácilmente darse el caso de una futura traducción al castellano dada la importancia que ha tenido en los últimos meses todo lo relacionado con la escandalosa pérdida de siete Tours de Francia por parte de Lance Armstrong. No está nada claro que eso suceda principalmente por la forma en que se describe a España como paraíso del dopaje y la cantidad de médicos, técnicos y ciclistas españoles que aparecen en la trama, que ya se sabe que los nuestros van siempre limpios, ganan porque son los mejores y el que lo dude es un agente al servicio del complot judeomasónico o SPECTRA.
La historia que cuenta Hamilton es la del típico chaval americano con una capacidad fuera de lo común para el trabajo y el sufrimiento que llega a lo más alto, es corrompido y luego se arrepiente para volver a ser un personaje de fiar que te cuenta su vida. Además el libro tiene la parte en la que el periodista Daniel Coyle trata de corroborar con otras fuentes todo lo que va contando el ex ciclista.
Hamilton fue de los corredores que formaron el equipo US Postal Service originalmente antes de que llegara Armstrong y relata sus difíciles comienzos en un equipo que por aquel entonces iba, como no se cansa de decir, “a pan y agua” en un pelotón en el que eso ya no se llevaba.
La historia de Hamilton a partir de 1998 está evidentemente marcada por el fichaje de Lance Armstrong por el equipo y su creciente influencia que acabó convirtiéndolo en una máquina de ganar de cualquier manera. Nos habla de la sucesión de médicos españoles del equipo, cada vez más agresivos en el uso de sustancias dopantes, y de la relación de Armstrong y más corredores del equipo, entre ellos también varios españoles, con el infame doctor Michele Ferrari. También deja claro que a partir de mediados de los 90 era prácticamente imposible simplemente ir en el pelotón en una gran vuelta de tres semanas sin estar tomando sustancias dopantes, situación que se daba sobre todo por la EPO, dado que antes de la aparición de esta sí era posible competir limpio. De manera que cualquiera que quería vivir del ciclismo se veía en el dilema de doparse o dejarlo.
Descubrimos que eso que alega la mayoría de los ciclistas a los que se pregunta sobre el caso Armstrong de que el texano nunca dio positivo es algo como poco controvertido. Hamilton cuenta que en 1999 Armstrong dio positivo y la cosa no fue a más porque el equipo sacó a relucir un certificado médico que le autorizaba a usar la sustancia encontrada para tratar las rozaduras que le producía el sillín de su bicicleta. También cuenta que dicho certificado fue firmado a posteriori por el entonces médico del equipo, el español Luis García del Moral, en una situación parecida a lo sucedido con Brochard en 1997. Armstrong volvió a ser positivo en la Vuelta a Suiza de 2001 y esa vez parece ser que la cosa se arregló mediante unas convenientes donaciones a la UCI, organización que ha quedado completamente enfangada por el asunto. Además en 2005 el periódico L´Equipe conseguía los resultados de unos análisis hechos en la orina del americano en 1999, cuando aún no se podía detectar la EPO, que daban también positivo, aunque no fueron usados en su día por estar viciado el proceso en el que se analizó al no ser el que se usaba en competición.
Hamilton, en el libro aparece como una persona encantadora, al contrario que Armstrong que es retratado como un manipulador obsesionado con ganar a toda costa, convencido de que todo lo que haga será siempre menos de lo que están haciendo los demás y casi con la mentalidad de un Vito Corleone con amigos inseparables que se convertían en enemigos y/o apestados de la mañana a la noche por contradecir al capo. Sin embargo la ambición de Hamilton no era menor, y en 2002 dejó el US Postal para liderar el CSC de Bjarne Riis, ese señor calvo que salió en la rueda de prensa sentado junto a Contador cuando dijo que nunca había estado en compañía de nadie relacionado con el dopaje, el mismo que en 1996 ganó el Tour con un hematocrito de 64 (pa haberse matao) y que en 2001 presentó a Hamilton a Eufemiano Fuentes, el médico de la Operación Puerto.
Con Fuentes asistimos a los mejores resultados de Hamilton: campeón olímpico, etapas y 4º puesto en el Tour (conseguido compitiendo con la clavícula rota por una caída en las primeras etapas), algunas vueltas importantes para su palmarés… y también a la chapuza que apunto estuvo de costarle la vida en el Tour de 2004 por una transfusión de sangre en mal estado o de otra persona. La verdad es que en eso Ferrari parece que era mucho más fiable que Fuentes. En 2004 también se produce su positivo en los Juegos Olímpicos, en los que había ganado el oro en contrarreloj, por una transfusión heteróloga, situación que, al parecer, se repitió una y otra vez en la carrera de Eufemiano Fuentes. Hamilton dejó el ciclismo en 2008 tras otro positivo y verse envuelto en 2006 en la Operación Puerto. Su testimonio fue muy importante en la investigación de la USADA que acabaría con desposeer a Amstrong de sus títulos, y su libro es una nueva visión que confirma lo visto en los anteriores: Controles que en realidad no detectan según qué substancias, trucos para pasar los controles, médicos en el ajo y organizaciones internacionales corruptas hasta la médula. Todo un panorama de lo que ha sido uno de los mayores engaños de los últimos años.

Para terminar, citar otros dos libros más centrados en el caso Armstrong y que dan una visión más extensa de él como son From Lance to Landis y la colección de artículos aparecidos desde 1999 en The Sunday Times titulada Lanced: The shaming of Lance Armstrong ambos de David Walsh. Como decía más arriba y lamentablemente, es difícil que veamos alguno de ellos en español próximamente.
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ALGUNAS FUENTES

  • Ciclismo 2005.
  • Hamilton, Tayler & Daniel Coyle. The Secret Race. Bantam Books. New York, 2012.
  • Kimmage, Paul. Rough Ride. Random House. London, 2007.
  • Voet, Willy. Breaking the Chain. Random House. London, 2001.
  • Walsh, David. Fom Lance to Landis. Ballantine Books. New York, 2006.
  • Walsh, David. Lanced: The shaming of Lance Armstrong. Times Newspapers Ltd. London, 2012.
Jose Antonio del Valle | 22 de noviembre de 2012

Comentarios

  1. Jose
    2012-11-29 01:43

    Casualidades de la vida; una semana después de publicar esta entrada me entero de la existencia de la editorial Cultura Ciclista:

    http://www.cultura-ciclista.com/

    Que aparece por el mismo amor al deporte y los libros que comentaba al principio y comienza su andadura con algunos títulos muy interesantes sobre la historia del ciclismo, entre los que para mí destaca la biografía de Laurent Fignon.

    Si bien es una buena noticia, el editor es abiertamente prodoping, y los títulos publicados de momento sobre el tema no hacen que esperemos que esta editorial vaya a publicar ninguno de los que he tratado más arriba, salvo que nos sorprenda con una aproximación al mismo desde todos los puntos de vista posibles. Espero equivocarme en mis predicciones, la verdad.

  2. Jose
    2013-05-14 18:30

    Parece que mis previsiones al fin y al cabo pueden menos que la posibilidad de negocio, y me acabo de enterar de que Planeta ha editado el libro de Tyler Hamilton cambiando el título por “Ganar a cualquier precio”. Es una buena noticia en cualquier caso.

  3. eduardo
    2013-10-09 19:56

    HOla
    tengo una pequeña pagina web donde vendo libros de ciclismo:

    http://tuslibros.galeon.com



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