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Los anales perdidos por Jose Antonio del Valle

Jose Antonio del Valle escribe la bitácora Vidas Ajenas y ha colaborado en www.Stardustcf.com y www.Bibliopolis.org. Los anales perdidos se publica el día 22 de cada mes y trata de ser una mirada a personajes e historias medio olvidadas por el tiempo.

Los primeros ocho años

Cristobal Colón
Últimamente me sorprendo con lo poco que representa eso que llamamos cultura general y todas las historias que podemos encontrar detrás de una afirmación simple de Trivial Pursuit como puede ser “Colón descubrió América”. Es increíble la cantidad de historias que hay detrás de ese sencillo hecho y que desconocemos, aunque también hay que decir que somos afortunados de vivir en una época que nos permite profundizar en cualquier historia sin movernos practicamente de nuestro cómodo sillón.

Cualquiera que se haya pasado por estas páginas sabe que uno de mis temas favoritos es la exploración del mundo, y últimamente he estado leyendo algunos libros sobre una época que casi siempre damos por conocida sin pensar demasiado en ella y que sin embargo proporciona algunas de las páginas más interesantes de la historia de la humanidad, estoy hablando de la época de los primeros descubrimientos, no solo el de América, porque se puede decir que el proceso que llevó a descubrir el mundo había empezado ya mucho antes. Podemos iniciar esta historia con Bartolomé Díaz doblando el cabo de Buena Esperanza en 1488 y dejando despejada la ruta hacia la India, aunque el proceso lo habían empezado los portugueses bastante antes.

Cuando Colón llegó a Guanahani o San Salvador en lo que hoy son las Bahamas el 12 de octubre de 1492 (cultura de trivial) en realidad no estaba haciendo sino confirmar algo que llevaban rumiando muchos eruditos europeos desde hacía tiempo, que el océano Atlántico era navegable y que se podía llegar a otras tierras por él, ya fuera a las Indias, como Colón siguió creyendo hasta su muerte, o a unas tierras totalmente nuevas. La originalidad de Colón está, más que en la idea de viajar hacia poniente, en ser el primero en haber reunido la tozudez y los conocimientos de navegación, como por ejemplo la dirección de los vientos según la zona del Atlántico, necesarios para llevar a cabo el viaje. Ni siquiera fue el primero en intentarlo, en 1487 los portugueses Dulmo y Estreito partieron en una expedición hacia occidente cuyo final sigue siendo un misterio hoy en día.

Al llegar Colón a América, hacia tiempo que había surgido un tipo de hombres al que él mismo pertenecía, italianos en su mayoría, que supieron ver cómo el centro del mundo se estaba desplazando desde Venecia y la península italiana hacia la costa atlántica gracias a los portugueses, y que se jugaron vida y hacienda por hacerse ricos en el proceso. A ese grupo pertenecen además de Colón otros como Américo Vespucio y John Cabot. Gracias a ellos, en menos de 10 años se iba a descubrir y prácticamente cartografiar todo un continente nuevo.

Todos ellos supieron ser sobre todo grandes charlatanes, capaces de venderle su particular negocio a las casas reales europeas echándole al asunto grandes dosis de imaginación y desparpajo. Así, en su primer viaje Colón solo descubrió las Bahamas, Santo Domingo (La Española) y Cuba, islas todas ellas pobladas por gentes que no se parecían en nada a los súbditos del Gran Khan que andaba buscando ni, por supuesto, poseían las riquezas que esperaba poder traer de haber llegado de verdad a la India. Con todo, y pese a perder la Santa María en el proceso, a su vuelta consiguió que los reyes de España le confirmaran en todos los títulos que le habían concedido en las capitulaciones previas al viaje, y además le financiaran un segundo viaje esta vez con 17 naves a su cargo.

En el segundo viaje, entre 1493 y 1496 Colón encontró el fuerte de Navidad que había construido con los restos de la Santa María quemado, y a los hombres que había dejado, asesinados; fundó la colonia de La Isabela en Santo Domingo y descubrió Puerto Rico y Guadalupe, aparte de explorar casi toda Cuba, poniendo de manifiesto que era una isla, aunque al regresar hizo jurar a toda su tripulación bajo amenaza de cortarles la lengua y firmar un documento en el que declaraban que Cuba era una península que formaba parte del continente asiático.

En 1494 se firmó el tratado de Tordesillas, por el que el Papa dividía las tierras a descubrir entre España y Portugal por una línea imaginaria situada a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde. Sin embargo, el mismo año que Colón regresaba de su segundo viaje, se vio claro que los demás reyes de Europa no estaban dispuestos a respetarlo cuando Enrique VII de Inglaterra concedió una patente a John Cabot para que intentara llegar a las Indias por occidente. John Cabot, o Giovanni Cabotto, o Juan Caboto, era un ciudadano veneciano, genovés de nacimiento y amigo de Colón, que había tenido que salir huyendo de Italia por sus deudas y que había fracasado posteriormente en la construcción de un puerto nuevo en Valencia y un puente sobre el Guadalquivir en Sevilla, antes de acabar recalando en el puerto británico de Bristol. Cabot era otro encantador de serpientes que no dudó en mentir al rey británico sobre sus presuntos viajes por Asia, que incluían uno a La Meca prácticamente descartado por todos los historiadores como una fantasía, para engordar su currículum. En el verano de 1496 partió de esa localidad en su primer viaje a occidente, aunque tuvo que volver sin hallar tierra por el mal tiempo y los vientos adversos de aquellas latitudes.

Mientras tanto, en 1495 los Reyes Católicos le habían quitado a Colón su exclusiva sobre las Indias, limitándola a la isla de la Española y algunas posesiones más. Hasta entonces solo se habían mandado las flotas de Colón y otras tres para llevar suministros a las nuevas colonias, pero a partir de ese año cualquiera podía proponer un proyecto de exploración con la única limitación de tener la nacionalidad de alguno de los reinos que gobernaban Fernando e Isabel. La primera de estas flotas, mandada por Jorge de Sosa, partió en febrero de 1496, aunque no llegó mucho más allá del estrecho de Gibraltar por culpa de una gran tormenta que les hizo regresar. Algo parecido le había sucedido a Bartolomé Colón el año anterior, cuando un huracán barrió la flota que tenía preparada para navegar hacia el norte de La Isabela y que podría haber sido la primera en tocar la península de Florida y el continente americano de no haber sido por los elementos.

Así las cosas, no habría habido nuevos descubrimientos hasta el tercer viaje de Colón de no ser porque en 1497 John Cabot logró en su segundo intento llegar hasta las costas de América del Norte, si bien no está muy claro si llegó hasta la península del Labrador, con lo que habría sido el primero en tocar la masa continental americana, o solo hasta la isla de Terranova, que es lo que parecen creer casi todos los historiadores, y es que, a diferencia de Colón, Cabot no dejó unos diarios de su puño y letra, y lo que se conoce de sus viajes es por crónicas y cartas de segunda mano.

Y llegamos al que probablemente sea el año clave en la era de los descubrimientos, 1498. En el se produjeron el tercer viaje de Colón, el tercero de Cabot y la llegada a la India bordeando África del portugués Vasco de Gama. Colón partió esta vez con cuatro naves y llegó a Trinidad y la desembocadura del Orinoco en lo que denominó golfo de Paria. En ese punto sufrió lo que debió de ser uno de los mayores golpes de su carrera, al ver como la corriente de aquel río hacía dulce el agua del mar y por tanto debía tener un caudal que solo se podía deber a un río que fluyera por una enorme masa continental. En vez de reconocer que no estaba ante las Indias, Colón decidió, o al menos así lo escribió, que se encontraba ante el Paraíso Terrenal, además ideó la teoría de que la tierra tenía en realidad forma de pera, y que en esos momentos se encontraban en el pezón de aquella fruta. Aquello explicaba por qué habían tardado demasiado tiempo en cubrir una distancia que para él era mucho menor de lo que parecía, habían estado navegando en cuesta arriba. Los historiadores aún discuten si estos despropósitos se los creyó de verdad o eran causados por las fiebres que le atacaron en aquella época e hicieron que tuviera que volver a Santo Domingo, donde permanecería hasta que tuvo que volver a España en 1500 cargado de cadenas por su lamentable gobierno de la isla.

John Cabot
Más o menos al mismo tiempo que Colón dejaba España, Cabot partió de Bristol con cinco barcos. A imagen y semejanza de su amigo y paisano, a su vuelta había mentido como un bellaco, convenciendo ha Enrique VII de que había encontrado el camino a las Indias, lo que le había valido una nueva patente y una nueva escuadra pagada a título particular por los comerciantes ingleses e italianos de Bristol, dado que el rey inglés pasaría a la historia entre otras cosas por su tacañería. A partir de ahí, el destino de la flota de Cabot se convierte en uno de los mayores misterios de la historia. Uno de los cinco barcos llegó al poco tiempo a puerto en Irlanda, dando noticias de una gran tormenta que separó a la flota, del resto nunca más se supo. Algunos, por razones que veremos más adelante piensan que parte de la flota llegó a América, donde pudo seguir la costa hacia el sur para ir a encontrarse con los españoles en el Caribe. Los españoles tenemos muy mala fama si los que cuentan la historia son anglos, de manera que hay quien cree que Cabot pudo perecer en un ataque español. Parece que la flota portuguesa de los hermanos Corte Real, que navegó por aguas de América del Norte en aquellos años, y que también desaparecería misteriosamente en 1499, habría encontrado restos de armas y herramientas que solo podían pertenecer a los hombres de Cabot. Sin embargo, a principios del siglo XXI, la historiadora Alwyn Ruddock declaró haber encontrado una carta que demostraba que Cabot estaba vivo y en Londres en 1500. Ruddock también afirmaba que los monjes que iban con Cabot habrían fundado una colonia en Terranova, aunque parece que otras fuentes dicen que el barco que transportaba a los monjes es precisamente el que consiguió llegar a Irlanda tras la tempestad. La misma historia de Ruddock merecería una entrada para ella sola aquí. Experta en John Cabot, durante años recogió notas y descubrió nuevas fuentes con las que iba a escribir la historia definitiva sobre el tema que, prometía, iba revolucionar su campo. Tal fue su insistencia que todos los demás estudiosos del tema abandonaron sus proyectos en espera del libro de Ruddock. Finalmente la historiadora murió en 2005 y dejó como última voluntad que se quemara todo su trabajo, lo cual fue llevado a cabo por un amigo, que dejó a toda la comunidad de historiadores literalmente con la boca abierta y totalmente a oscuras. Con todo, lo cierto es que los ingleses no volvieron a prestar demasiado interés hacia América en todo el reinado de Enrique VII y el de su hijo Enrique VIII, supongo que un poco por no ganarse la enemistad de España y Portugal y otro por lo decepcionante de las primeras expediciones. Las primeras colonias inglesas datan de casi un siglo después, como la malograda de Roanoke, fundada en 1587 y un episodio fundacional de la historia norteamericana como es el viaje del Mayflower no sucedería hasta 1620. Hay que recordar que la primera colonia española en el continente americano, concretamente en lo que hoy es Venezuela, data de 1502.

Américo Vespucio
Volviendo a los primeros años de los descubrimientos, en 1499 asistimos al viaje de Américo Vespucio, el último de la “raza” de Colón y Cabot, y Alonso de Ojeda, el primero de una nueva, la de los conquistadores. Vespucio fue un comerciante florentino que trabajó para los Medici y que es uno de los personajes más pintorescos de la historia de la humanidad. Los historiadores solo aciertan a dar por seguros dos de sus presuntos viajes, este de 1499 y el que realizó en 1501 bajo bandera portuguesa. Sin embargo, su capacidad de autobombo hizo que las cartas que escribió relatando sus viajes fueran las principales fuentes de conocimiento sobre el Nuevo Mundo en media Europa en aquellos primeros años. Se supone que navegó a lo largo de la costa oriental de Suramérica en ambos viajes casi hasta la Tierra de Fuego pero, como no es seguro que lo hiciera, se suele atribuir el descubrimiento de Brasil a Vicente Yáñez Pinzón en 1500 o a Pedro Álvares Cabral ese mismo año, según sea la fuente consultada española o portuguesa respectivamente, aunque hay quien sospecha que los portugueses podían conocer esas tierras al menos desde 1494. Volviendo a Vespucio, se supone que el navegante florentino fue el primero en darse cuenta de que América era un nuevo continente, aunque historiadores como Felipe Fernández Armesto duden también de ello y piensen que se murió, al igual que Colón, pensando que si conseguía llegar al extremo sur del continente, se encontraría en lo que los antiguos denominaban el Queroneso Dorado, situado en Asia. Además se supone que Vespucio perfeccionó el arte de navegar por las estrellas, llegando al final de sus días a ser Piloto Mayor de Castilla, e incluso que llegó a entrever la cruz del sur como guía en el hemisferio austral. Con todo, si Vespucio ha pasado a la historia es porque en 1507 el geógrafo alemán Martín Walseemüller, influenciado por algunas de las obras apócrifas que habían surgido de las cartas del florentino, fue el primero en darle su nombre al continente, si bien se arrepintió de ello en las siguientes ediciones de su obra, aunque ya era tarde para entonces puesto que la denominación tuvo tal éxito que es la que acabó imponiéndose. No obstante, hay que decir que Vespucio no tuvo nada que ver en ello de forma voluntaria.

Al mando de la primera expedición de Vespucio en 1499 iba el conquense Alonso de Ojeda. Veterano de la guerra de Granada y los viajes de Colón, Ojeda se había ganado justa fama de sanguinario y sediento de oro en La Española. De hecho la expedición de 1499 iba en busca de unas presuntas pesquerías de perlas que Colón había encontrado en su anterior expedición. El viaje de Ojeda y Vespucio fue el primero de los denominados viajes menores o andaluces, que acabarían sacando a la luz el contorno del Nuevo Mundo. Se supone que Ojeda navegó por las costas de lo que hoy son Venezuela y Colombia mientras Vespucio seguía hacia el sur, aunque esa última parte es bastante discutida como ya dije antes.

Y así llegamos al cambio de siglo y a lo que será el final de nuestro particular viaje con los primeros descubridores. El hito que marca el fin del trayecto es la composición ese mismo año del mapa de Juan de la Cosa. De la Cosa había participado al menos en los dos primeros viajes de Colón y en el de Ojeda de 1499 junto a Vespucio. El mapa de Juan de la Cosa muestra por primera vez América como una masa continental, aunque deja abierta la posibilidad de que existiera un paso en Centroamérica hacia el Pacífico (descubierto en 1513 por Vasco Nuñez de Balboa) en la zona que aún no se había explorado. En ella podemos ver sintetizados los descubrimientos de los exploradores que hemos ido nombrando más arriba. El perfil de Norteamérica, supuestamente conocido por los viajes de Cabot y de donde surge la duda de si este regresó o bien fue apresado y ejecutado por los españoles, aunque puede proceder también de los hermanos Corte Real y navegaciones portuguesas más o menos secretas, presenta una forma que denota una casi total carencia de información, en la que no aparece por ejemplo el golfo de México ni la península de Florida, que sería descubierta en 1513 por Ponce de León. Vemos, eso sí, banderas inglesas en la zona del norte explorada por Cabot. En cambio se muestran bien cartografiadas las Antillas y Cuba aparece como una isla, aunque De la Cosa fue uno de los que tuvieron que poner por escrito que era parte de Asia. En cuanto a la costa de América del Sur, la zona más septentrional aparece bien cartografiada, aunque el extremo sur no se conocería en profundidad hasta épocas posteriores.

Mapa de Juan de la Cosa
El mapa de De la Cosa es una primera aproximación al perfil de unas tierras que en la época en la que se dibujó aún no se sabía si eran un nuevo continente o la parte más oriental de Asia. Aquello quedaría claro tras el viaje de Magallanes y Elcano que completaron en 1522 la primera circunnavegación del globo terrestre tras encontrar el ansiado paso al sur del Nuevo Mundo. Posteriormente aún pasarían muchos años antes de conocer el perfil completo de aquellas tierras, así, en 1590 José de Acosta aún hablaba con suposiciones cuando aventuraba que la costa del Pacífico corría desde la Patagonia hasta el Ártico lo mismo que la Atlántica. No obstante, el mapa de De la Cosa refleja muy bien la titánica tarea llevada a cabo por un puñado de hombres en los últimos 8 años del siglo XV y que solemos resumir en la frase “Colón descubrió América” cuando jugamos al Trivial.
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ALGUNAS FUENTES:

  • Acosta, José de. Historia natural y moral de las Indias. Dastin, Madrid, 2002.
  • Boorstin, Daniel J. Los descubridores. Crítica, Barcelona, 1986.
  • Fernández Armesto, Felipe. Américo. Tusquets, Barcelona,2008.
  • Hunter, Douglas.The Race to the New World. Palgrave MacMillan, New York, 2011.
Jose Antonio del Valle | 22 de febrero de 2012


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